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ataques en el cauca

Lun 15 Dic 2025

SOS de luz: ante crisis humanitaria, así clamó el Cauca por la paz

La imagen aérea de cientos de personas formando con sus cuerpos o con velas un gigantesco “SOS Cauca” captada el pasado 7 de diciembre, se repitió en 20 municipios del Cauca y trascendió el instante para convertirse en un símbolo perdurable de resistencia pacífica acompañado por la Iglesia.Esta poderosa fotografía surge en un contexto donde la tecnología aérea ha adquirido, para las comunidades del departamento, un significado opuesto y aterrador: el vuelo de drones adaptados para la guerra se ha convertido en un signo “dolorosamente habitual” de zozobra. Mientras que para los grupos armados estos aparatos son una nueva arma de guerra, en esta oportunidad, para la sociedad civil, se convirtieron, en la herramienta ideal para proyectar al mundo un grito comunitario de auxilio y esperanza.Un grito colectivo nacido del dolor y la urgencia pastoralFue un grito que nació de la complejidad del dolor, como lo explica el principal impulsor de la jornada, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán:“SOS Cauca es una iniciativa que nace de la complejidad del conflicto armado en este territorio que ha escalado el último mes y en este último semestre de manera significativa, con muchas afectaciones humanitarias en los cascos urbanos. La irrupción de los grupos ha dejado muchas ruinas, muchos lesionados y gran dolor y miedo en las poblaciones”.Esta escalada incluye una transformación tecnológica del conflicto, con un aumento dramático de ataques con drones que solo en 2025 superan los 180 incidentes, siendo el Cauca el epicentro de esta nueva modalidad de violencia, así lo señala el diario El País, a partir de información proporcionada por Ejército Nacional de Colombia.Ante esta realidad, el llamado de la Iglesia fue a la unidad más amplia:“Juntando voluntades con muchas manos, tomamos la decisión...El movimiento social, la organización indígena, los alcaldes y sus administraciones, la cooperación internacional... Nos sumamos para poder hacer esta expresión simbólica, pacífica”.El balance de una jornada histórica: una huella de responsabilidad compartidaPara el Arzobispo de Popayán, el balance de esta movilización histórica es esperanzador y marca un camino:“Logramos de esos 42 municipios que tiene el Cauca juntar 20 acciones en los municipios y territorios donde mayor afectación ha tenido esta guerra...Dejamos esta huella de urgencia para que todos nos hagamos responsables de la suerte del Cauca”.Esta urgencia se ve reflejada en los ataques continuos, incluso después del 7 de diciembre, como el ocurrido el sábado 13, donde drones fueron utilizados para atacar estaciones de policía en El Patía (Piedra Sentada y El Bordo), dejando un uniformado herido y a la población civil en medio del fuego cruzado.Reafirmando el compromiso pastoral, monseñor Sánchez Cubillos concluyó:“Como Iglesia Católica tenemos un papel que desarrollamos en el día a día...en una tarea que promueva salidas de diálogo negociadas...El Cauca sigue activo y seguirá mostrando rutas de esperanza”.La respuesta de las comunidades: unidad y exigencia de un futuro en pazEsta potente convocatoria encontró eco inmediato en la unidad de las comunidades. César Cerón, Alcalde de Suárez, municipio que también ha sido escenario de letales, manifestó la emoción de un pueblo unido: “Estamos muy emocionados porque la comunidad del municipio de Suárez se ha unido alrededor de mandar un mensaje de llamado de auxilio al Gobierno Nacional...Exigimos la tranquilidad para Suárez, queremos vivir tranquilos, que nos saquen de ese conflicto, que no nos pertenece”.Un clamor que es sostenido con particular fortaleza por las mujeres, como lo expresa Gloria Cecilia Álvarez, Defensora de Derechos Humanos:“Las mujeres en el departamento del Cauca hacemos un aporte muy importante en la construcción de la paz...A pesar del miedo, a pesar de las limitaciones...Siguen construyendo paz desde el cuidado de la naturaleza, el cuidado de la familia”.El legado de la luz: de la tradición religiosa a la conciencia ciudadanaLa elección estratégica del 7 de diciembre, Día de las Velitas, dotó a la movilización de una potencia simbólica extraordinaria, transformando una tradición religiosa íntima en un grito público por la paz. El verdadero legado, como reflexionó Angélica Fernández, una de las participantes, es la conciencia que perdura:“Considero que ese tipo de encuentros nos invitan a promover diariamente la paz, a ser conscientes de que podemos cada uno de nosotros, desde nuestro diario vivir, construir la paz...Cada uno de nosotros puede encender también una vela hoy, pero también el alma para continuar en la búsqueda de la paz”.Así, el “Día Blanco por la Paz” del Cauca demostró que la respuesta más contundente a una violencia que se tecnifica y se recrudece es la unidad organizada y esperanzadora. La imagen del SOS iluminado, captada desde el cielo, que también es campo de batalla, se erige como un faro que guía el compromiso continuo de una sociedad que, frente al zumbido de la guerra, elige alzar la luz de la fe y la unión para construir un futuro en paz.Vea el informe audiovisual a continuación:

Mar 16 Sep 2025

Arzobispo de Popayán clama por sensatez y denuncia la destrucción que deja la ola de violencia en el Cauca

Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos se refirió a los ataques del fin de semana en El Carmelo, que dejaron un policía muerto, varias personas heridas y daños en el templo y casa cural; lamentó estas acciones que "destruyen la esperanza" y representan un "lenguaje equivocado" para el futuro del departamento.Tras un fin de semana de terror marcado por hostigamientos de las disidencias de las FARC en al menos seis municipios del Cauca, el arzobispo de Popayán, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, alzó su voz para expresar el "dolor y la consternación" de una región que, según sus palabras, está "perdiendo vidas, bienes y esperanza".Los ataques, cuyo episodio más grave se registró en el corregimiento de El Carmelo (Cajibío), tuvieron como blanco principal la estación de policía del poblado, resultando en la muerte del patrullero David Fabián Rodríguez Navarro y al menos cuatro uniformados más heridos. La violencia también se extendió a la población civil y al patrimonio comunitario, incluyendo el templo, donde decenas de feligreses que asistían a la Eucaristía dominical tuvieron que interrumpir sus rezos para refugiarse de los disparos y las explosiones.Monseñor Sánchez Cubillos detalló los daños sufridos en el lugar sagrado: "No es la primera vez que nuestros templos terminan afectados...La casa cural queda destruida casi en su 80%... Y el templo también, que con tanto amor las comunidades ayudan a levantar". Subrayó que esta destrucción "manda un mensaje muy drástico" y enfatizó: "Si se trata de posicionar una idea de futuro, este lenguaje es el equivocado".El prelado hizo un enérgico llamado a los grupos armados ilegales a la ponderación, advirtiendo que estas acciones no conducen a la paz sino que radicalizan el conflicto."Se necesita sensatez en la guerra; clamamos a los grupos que tengan ponderación, que esas muestras al final no terminan abriendo puentes y caminos para acercarse a posibles diálogos a salida negociada, sino para radicalizar más la guerra", afirmó.En sus declaraciones, el Arzobispo de Popayán hizo especial énfasis en el costo humano de la violencia, no solo entre las Fuerzas Armadas y de Policía sino también para los jóvenes reclutados por los grupos al margen de la ley."La pérdida de un policía y de un joven en El Carmelo...La misma realidad de los jóvenes que están en la guerra también duelen, porque son vidas que al final no son promesas para una vocación de futuro que el Cauca debe tener".Frente a la crisis, monseñor Omar Sánchez Cubillos reiteró el compromiso de la Iglesia y la sociedad civil con la paz, a pesar de que las respuestas sigan siendo violentas; recordó que la celebración de la Semana por la Paz se ha extendido este año a un mes por la paz. "No quiere decir que pararemos en nuestro anhelo como sociedad civil de construir este Cauca de un modo distinto", aseguró.Finalmente, expresó que aunque la guerra "destruye por dentro", es crucial abrirse a la esperanza, aunque esta requiere "signos de todas las partes". Dejó clara su postura sobre los recientes hechos: "Esta insensatez y esta desmedida proporción de actuar con la fuerza de las armas no se lee bien, no nos deja un sabor de futuro para ninguno", agregó el prelado.