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Mié 21 Ene 2026

Tags: VII domingo de la palabra de Dios , domingo de la Palabra de Dios , conferencia episcopal de colombia , dicasterio para la evangelización , Palabra de Dios , iglesia colombiana

25 de enero: la Iglesia celebrará el VII Domingo de la Palabra de Dios e invita a dejarse habitar por Cristo

El próximo domingo 25 de enero, la Iglesia católica celebrará el VII Domingo de la Palabra de Dios, jornada instituida por el papa Francisco en 2019 mediante la carta apostólica Aperuit illis, con el propósito de reafirmar la centralidad de la Sagrada Escritura en la vida, la misión y la espiritualidad del Pueblo de Dios.La edición de este año se celebrará bajo el lema bíblico “La palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16), una expresión que, según el subsidio litúrgico-pastoral publicado por el Dicasterio para la Evangelización, no constituye solo una exhortación moral, sino la propuesta de “una forma nueva de existencia”, en la que la Palabra de Dios toma residencia estable en la vida del creyente, orienta sus pensamientos, sus deseos y su testimonio.La Palabra de Dios, fuente de esperanza y de comuniónEn la presentación del subsidio, monseñor Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, destaca que este Domingo invita a toda la Iglesia a volver a poner el Evangelio en el centro, recordando que toda renovación auténtica nace de la escucha dócil de la Palabra. Acogerla —señala— significa dejarse acompañar por Cristo, Palabra viva, que sigue hablando hoy y ofreciendo esperanza al corazón humano y a la historia.El documento subraya también que la Palabra de Dios solo puede ser fuente de esperanza cuando es acogida inseparablemente de la presencia viva de Cristo, y no como un texto aislado. De ahí la importancia de una escucha creyente que conduzca a una relación personal y comunitaria con el Señor.De manera significativa, la celebración del Domingo de la Palabra de Dios coincide este año con la fiesta de la Conversión de san Pablo, jornada que cierra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, resaltando así el valor ecuménico de esta iniciativa y el papel de la Palabra como camino de unidad y misión compartida.Orientaciones litúrgicas y pastoralesEl subsidio del Dicasterio recuerda que el lugar privilegiado del encuentro entre la comunidad cristiana y la Palabra de Dios es la celebración eucarística dominical, donde se manifiesta la profunda unidad entre la mesa de la Palabra y la mesa del Cuerpo de Cristo. Entre los signos sugeridos se encuentran la entronización del Evangeliario, el cuidado especial en la proclamación de las lecturas, una homilía centrada en el servicio a la Palabra y, cuando sea oportuno, la entrega de la Biblia a los fieles, como signo del compromiso de continuar su lectura, meditación y anuncio en la vida cotidiana.Asimismo, se anima a las comunidades a vivir este Domingo no como un hecho aislado, sino como un impulso para promover durante todo el año la formación bíblica, la Lectio divina, la adoración bíblica y otros espacios que favorezcan un encuentro permanente con la Sagrada Escritura.Aportes pastorales desde la Arquidiócesis de BogotáEn el contexto colombiano, la Arquidiócesis de Bogotá ha compartido una serie de insumos y claves pastorales para la vivencia del Domingo de la Palabra de Dios, subrayando que esta jornada trasciende la conmemoración anual y se proyecta como un estilo permanente de vida cristiana.Estas propuestas se enmarcan en el segundo trienio de su Camino Discipular Misionero (2026–2028), denominado “Tiempo para Cultivar la Fe”, y se articulan bajo el lema “Con el corazón se cree” (Rom 10,10). En este horizonte pastoral, la Iglesia particular de Bogotá anima a los bautizados a reavivar la centralidad de la Palabra de Dios desde la experiencia del encuentro orante, personal y comunitario, con Jesucristo.Entre las iniciativas destacadas se propone la Narrativa Bíblica como metodología de aproximación a la Sagrada Escritura, presentada como un camino accesible que invita a los fieles a “habitar” el texto bíblico y a reconocerse como parte viva de la historia de Dios. Según explica el padre Henry Rojas, coordinador arquidiocesano de iniciación cristiana, esta metodología permite comprender que la historia de Cristo no es un acontecimiento del pasado, sino una realidad siempre actual que se hace vida en la comunidad y en cada persona, complementando otros caminos como la Lectio divina.Encuentros orantes con la PalabraComo componente formativo, la Arquidiócesis de Bogotá ha preparado un insumo práctico para animadores de la evangelización y fieles en general, así como una serie de encuentros virtuales orientados a profundizar en la experiencia orante y evangelizadora con la Palabra de Dios. Estos espacios se desarrollarán los martes 27 de enero, 3, 10 y 17 de febrero, bajo la dirección de un grupo de profesionales de la coordinación arquidiocesana de iniciación cristiana, y están dirigidos a catequistas, agentes pastorales y personas interesadas en fortalecer su relación con la Sagrada Escritura.Quienes deseen participar, pueden inscribirse a través del enlace habilitado por la Arquidiócesis de Bogotá: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScKw4X13jaPGL0eBykZxGpuZWWUDVvZvH04v16eFocmDHkFHA/viewformAdicionalmente, se anima a las comunidades parroquiales y a los fieles a mantener espacios semanales de oración con la Palabra, como el denominado “martes de la Palabra”, y a integrar la Sagrada Escritura en los procesos de predicación, formación y vida familiar.

Lun 19 Ene 2026

Tags: monseñor Jesús Alberto Torres Ariza , obispo de san josé del guaviare , diócesis de san josé del guaviare , conferencia episcopal de colombia , iglesia colombiana , obispos colombianos

Monseñor Jesús Alberto Torres toma posesión en medio de un urgente clamor por la paz en el Guaviare

En una solemne Eucaristía celebrada en la parroquia Catedral de San José del Guaviare, monseñor Jesús Alberto Torres Ariza tomó posesión canónica como nuevo obispo de esta Iglesia particular amazónica, que por más de un año había estado en sede vacante.El inicio del ministerio episcopal de monseñor Torres se da en paralelo a un grave hecho de orden público. El mismo día de su posesión, junto con monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado expresando "profunda consternación" por los enfrentamientos en el municipio de El Retorno que dejaron 26 combatientes muertos y generan alto riesgo para la población civil.La liturgia de posesión estuvo presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli. Como signo de comunión episcopal, monseñor Torres Ariza estuvo acompañado por cinco obispos de jurisdicciones vecinas: monseñor Álvaro Mon Pérez, C.Ss.R., vicario apostólico de Puerto Carreño; monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano, obispo de Granada; monseñor Raúl Alfonso Carrillo Martínez, vicario apostólico de Puerto Gaitán; monseñor Joselito Carreño Quiñones, M.X.Y., vicario apostólico de Inírida; y monseñor Óscar José Vélez Isaza, obispo de Valledupar, diócesis de origen del nuevo prelado. Esta presencia subrayó la dimensión de comunión y corresponsabilidad en la misión evangelizadora en la Orinoquía y la Amazonía colombianas.Un obispo misionero para una diócesis amazónicaEn su homilía, monseñor Torres Ariza asumió su ministerio con un claro acento misionero y pastoral. Recordó que su nombramiento es respuesta a una llamada de Cristo y del Santo Padre, comprometiéndose a “una entrega total y generosa” a la Iglesia: “En la persona del Santo Padre reconozco la llamada que me hace el Señor Jesús para una entrega total y generosa de mi persona”.Presentándose como hijo de La Guajira, evocó sus raíces culturales y eclesiales para resaltar que llega al Guaviare con espíritu de servicio y cercanía: “Vengo como misionero porque el Señor Jesús me envió sobre su heredad, para elegir al pueblo del Señor y librarlo de las manos de los enemigos que lo rodean”. Reconoció la riqueza multicultural del territorio, destacando la convivencia entre pueblos indígenas y comunidades provenientes de distintas regiones del país.El nuevo obispo delineó su comprensión del ministerio episcopal como una triple misión: padre, pastor y maestro. Subrayó que quiere ejercer una paternidad cercana y misericordiosa: “Estoy llamado a ser padre para todo el pueblo santo de Dios que peregrina en estas tierras…Un padre para que todos sus hijos se puedan acercar confiadamente con sus gozos y esperanzas, sus alegrías y tristezas”.Como pastor, se comprometió a caminar al frente de su pueblo, siguiendo el modelo de Cristo Buen Pastor, con especial solicitud por los pobres, los vulnerables y quienes viven en situación de periferia. Y como maestro, afirmó que su tarea será anunciar con valentía a Jesucristo vivo, haciendo de la Palabra de Dios norma de vida para la comunidad.Inspirado en el documento Querida Amazonía del Papa Francisco, monseñor Torres compartió “sueños pastorales” para la diócesis: una Iglesia comprometida con los pobres, respetuosa de la riqueza cultural y ambiental de la Amazonía, promotora de vocaciones, familias cristianas abiertas a la vida y comunidades parroquiales dinámicas y misioneras al servicio de la sociedad.El llamado del Pastor en un territorio bajo presiónEste mensaje de esperanza contrasta con la cruda realidad que vive el territorio. El mismo día de su posesión, monseñor Torres Ariza y monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Iglesia–Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado ante la grave situación de orden público registrada en la zona rural del municipio de El Retorno (Guaviare), donde recientes entre presentados entre disidencias de las Farc dejaron 26 personas muertas y sembraron nuevamente el temor entre la población civil.En el texto, la Diócesis de San José del Guaviare y la Delegación para las Relaciones Iglesia–Estado expresaron su “profunda consternación” por los hechos y se unieron al llamado del Papa León XIV por “una paz desarmada y desarmante”.El comunicado advirtió que estas confrontaciones “no causan sino mayor sufrimiento de la población, alta victimización, confinamiento y desplazamiento de comunidades indígenas y campesinas, así como la pérdida de la vida de combatientes y no combatientes”, y generan un clima de miedo que impide la convivencia pacífica.La Iglesia hizo un llamado a los actores armados para que respeten el Derecho Internacional Humanitario y la vida de la población civil, e invitó al diálogo y la concertación como caminos para la reconciliación. Asimismo, expresó su cercanía espiritual: “Nos unimos en oración por las personas y comunidades del Guaviare, para que alcancen la protección que necesitan y se desarmen los corazones de los violentos”.Según las autoridades, los combates responden a una disputa por corredores estratégicos para movilidad y economías ilegales en el Guaviare. La Defensoría del Pueblo ha mantenido desde junio de 2025 una alerta por el riesgo para las comunidades, advirtiendo que la confrontación ha elevado a nivel crítico los riesgos en municipios como El Retorno y Calamar.Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de posesión:

Lun 19 Ene 2026

Tags: salvando vidas , Arquidiócesis de Ibagué , monseñor orlando roa , conferencia episcopal de colombia , iglesia colombiana , suicidios en ibague , arzobispo ibagué

Escuchar para salvar vidas: la respuesta pastoral de la Arquidiócesis de Ibagué ante crisis de salud mental

Frente a la persistente crisis de salud mental en Colombia —con 28.290 intentos de suicidio registrados solo entre enero y septiembre de 2025, según el Instituto Nacional de Salud—, la Arquidiócesis de Ibagué ha presentado una respuesta sólida y anticipada. Desde 2020, el programa “Salvando Vidas”, liderado por monseñor Orlando Roa Barbosa, se ha consolidado como un modelo pionero de acompañamiento integral para personas con ansiedad, depresión e ideación suicida. Ha ofrecido escucha, refugio y una ruta de esperanza a más de cinco mil personas al integrar la acción pastoral, la atención psicosocial y el apoyo comunitario.El nacimiento de “Salvando Vidas”El programa “Salvando Vidas” fue creado en octubre de 2020, en plena pandemia, como una apuesta pastoral para ofrecer un espacio permanente de escucha y acompañamiento a personas mayores de 15 años que atraviesan crisis emocionales, psicológicas y espirituales profundas. Desde entonces, el centro ha atendido a más de cinco mil beneficiarios de distintos contextos socio-económicos.Su gestación estuvo marcada por la preocupación personal y pastoral del arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa Barbosa, desde que el Papa Francisco le encomendó la misión de pastorear esta porción de Iglesia en el departamento del Tolima. Realidades como las altas tasas de suicidio en la ciudad, particularmente en lugares como el Puente de la Variante, popularmente como “el puente de la muerte”, fueron claves para trazar esta prioridad.En ese proceso, el Arzobispo encontró una aliada clave en María Andrea Vargas, empresaria y coach, con quien estructuró y puso en marcha el programa y quien hoy lo dirige.En palabras de monseñor Roa Barbosa:“El tema que más me tocó fue el de la salud mental. Aquí en Ibagué tenemos un puente donde muchas personas han sacrificado su vida. Fue entonces cuando conocí a María Andrea Vargas, una empresaria y coach con una sensibilidad especial por este tema. Juntos empezamos a soñar y a construir ‘Salvando Vidas’, y hoy ella lo lidera con compromiso y profesionalismo.”Esta alianza entre la Arquidiócesis y una líder laica permitió que el programa naciera con una mirada interdisciplinaria: profundamente pastoral, pero también estructurada y orientada a resultados verificables en términos de acompañamiento y prevención.La visión del ArzobispoMonseñor Orlando Roa ha subrayado que la motivación última del programa no son las cifras, sino la dignidad de cada persona:“Con una vida que se haya salvado, se justifica toda la inversión que hayamos hecho.”Esta convicción sitúa a “Salvando Vidas” como una expresión concreta de la misión evangelizadora y del compromiso de la Iglesia con la protección de la vida.¿Cómo funciona el programa?“Salvando Vidas” opera desde un centro de escucha ubicado en la Parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá de Ibagué, donde las personas encuentran un espacio de atención personalizada, confidencial y respetuosa. El acompañamiento es pastoral y humano, basado en la escucha activa y el discernimiento de las necesidades de cada caso.Cuando durante el proceso de escucha se identifica que la persona requiere apoyo psicológico especializado, el equipo remite al usuario a la Fundación para la Salud de la Arquidiócesis de Ibagué, donde cuenta con el acompañamiento de psicólogos profesionales. Esta articulación permite ofrecer una atención integral que combina las dimensiones espiritual, emocional y clínica, adaptada a la complejidad de cada situación.Este modelo ha fortalecido la credibilidad del programa tanto dentro de la Iglesia como ante instituciones civiles y sociales de la región.Junto a los momentos de escucha, “Salvando Vidas” también dedica tiempo al fortalecimiento de la espiritualidad. Jornadas de oración, adoración y alabanza con la “Banda Salvando Vidas” buscan cultivar también la fe y la esperanza de beneficiarios y voluntarios.La Escuela “Salvando Vidas”: formar para acompañarComo parte de su estrategia de sostenibilidad y expansión, se creó la Escuela “Salvando Vidas”, un espacio de formación dirigido a agentes pastorales, laicos, religiosos y profesionales interesados en el cuidado de la salud mental desde una perspectiva humana y cristiana.La escuela ofrece módulos sobre escucha activa, acompañamiento en crisis, prevención del suicidio, discernimiento pastoral y autocuidado de quienes acompañan. Su objetivo no es solo atender casos, sino multiplicar capacidades en parroquias y comunidades para que la cultura del cuidado y la escucha se extienda más allá del centro de escucha.Muchos de los actuales voluntarios y acompañantes se han formado en este programa, lo que ha permitido garantizar criterios comunes, calidad en la atención y una mirada integral que une fe, humanidad y responsabilidad social.Café “Salvando Vidas”: un grano, una vidaEl café “Salvando Vidas” nació como una estrategia de sostenibilidad del programa ante el crecimiento de la demanda de atención. El impacto que ha tenido el centro de escucha y los demás programas de la iniciativa, ha implicado mayores compromisos y la necesidad de contar con recursos estables para ampliar cobertura e incluso proyectar instalaciones propias más amplias.En este contexto, y aprovechando que el Tolima es una zona productora de café de alta calidad, el programa impulsó un café de especialidad producido en una finca del municipio de Prado.Jacqueline Sierra Hernández, quien fue beneficiaria del programa y hoy hace parte del equipo de promoción, divulgación y venta del café, explica que más allá de la venta, el café se ha convertido en una herramienta para vincular a empresas y personas al propósito de “Salvando Vidas”.Sobre su proyección, Jacqueline añade:“Dentro de las estrategias para este 2026 queremos tener embajadores de la marca Salvando Vidas, no solo en Colombia sino en el mundo. Que la gente sepa que es un café con propósito: que además de vivir una experiencia sensorial con una deliciosa taza de café, su apoyo permite que otra persona reciba orientación y acompañamiento espiritual y emocional.”El valor de la escucha: testimonios desde adentro y mirada episcopalEl padre José Burgos, párroco de Nuestra Señora de Chiquinquirá, quien ha acompañado el proceso desde sus inicios, destaca el rasgo distintivo del programa:“La gente llega con caras tristes, decepcionados de la vida. Y aquí encuentran algo muy escaso hoy: tiempo. Alguien que los escucha, que no mira una pantalla, y que los va llevando a una experiencia con Dios y con la comunidad”.Esta insistencia en la escucha no es solo una intuición local. El propio arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa, ha señalado que la salud mental ha sido un tema abordado de manera reiterada entre los obispos colombianos, conscientes de que la Iglesia debe responder con mayor cercanía y acompañamiento a este desafío contemporáneo. Según el prelado, en asambleas se ha reflexionado sobre la necesidad de fortalecer espacios de escucha, prevenir el sufrimiento psíquico y articular mejor la acción pastoral con apoyos profesionales y comunitarios.Por su parte, el padre José Gregorio Sánchez comparte su experiencia personal, en la que recuerda que los presbíteros también necesitan ser escuchados y acompañados:“Siempre he dicho que soy hijo de ‘Salvando Vidas’. Llegué en un momento difícil al programa y encontré escucha, oración y acompañamiento…Esta es una obra que nos recuerda que cada persona tiene nombre, historia y que su vida es sagrada.”Relevancia social y eclesialMás que una iniciativa local, “Salvando Vidas” representa una forma concreta en que la Iglesia colombiana asume su responsabilidad pastoral y social frente a uno de los desafíos más complejos de nuestro tiempo. En una sociedad marcada por el aislamiento y la fragilidad emocional, este programa muestra que la escucha, el acompañamiento y la cercanía pueden salvar vidas y reconstruir esperanzaCon el inicio de 2026, la experiencia de Ibagué se presenta como un referente y un llamado para que otras jurisdicciones e instituciones fortalezcan acciones de cuidado integral de la salud mental y protección de la vida.Vea a continuación el informe audiovisual:
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Mié 14 Ene 2026

Reparando fracturas, Vida Pastoral 2026

Por Mons. Hugo Alberto Torres Marín – Clausurado Año Jubilar de la Esperanza, tiempo de gracia y bendición, como peregrinos de esperanza, nos sabemos enviados a mantener vivos los logros alcanzados: Conversión y reconciliación, compromiso con un futuro diferente, fe activa y oración perseverante, conciencia de no estar solos, reparación de las fracturas del mundo.


En este año 2026 las fuerzas vivas de la acción pastoral de la arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, comprometidos con el futuro del Occidente de Antioquia y las Diócesis sufragáneas, en aras a seguir reparando las fracturas que experimenta el territorio, quiere seguir estableciendo vínculos con personas, instituciones, entidades nacionales e internacionales, privadas y públicas, además de fortalecer los procesos internos entre las entidades arquidiocesanas y con las Diócesis de las provincias Antioquia-Chocó.


La meta que ilumina todo el que hacer pastoral de este año tiene que ver con la generación de “experiencias de encuentro con Cristo en la Familia, comunidad transmisora de la vida y de la fe y en el ministerio del Presbítero como promotor y animador de la comunión” y principal responsable de reparar tantas fracturas que hay a nivel de la familia. Para concretar la meta se crearán en las parroquias centros integrales de escucha, se acompañarán las escuelas de padres en los colegios, se visitarán todas las familias, aun las de los sacerdotes, se promoverán los retiros para parejas, la preparación próxima para el matrimonio y con los sacerdotes se tendrán encuentros por edades.


Desde la Escuela Madre Laura se quiere seguir “despertando y formando en los laicos la conciencia de ser comunidad misionera, capaz de acercarse a la sociedad, haciendo presente en ella el reino de Dios”. Esta comunidad misionera solo será posible cuando el laicado se forme a través de itinerarios de catequesis de iniciación por edades, y algunos laicos más comprometidos puedan acceder a los ministerios laicales del lectorado, acolitado y el diaconado permanente. Así se vence la fractura de participación que existe entre el laicado y la jerarquía.


Una de las más exitosas experiencias de la actividad pastoral de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, la viene realizando la Fundación Pastoral Social con sus programas de promoción de la justicia, la equidad y el cuidado de la casa común. La idea es seguir reparando las fracturas que existen entre un campesinado que produce alimentos para sostenerse pero que no ha logrado establecer asociaciones y relaciones permitan la comercialización de los excedentes agrícolas a través de los mercados campesinos o centros de acopio.


También es una tarea prioritaria de la Fundación Pastoral Social continuar consolidando la pastoral minera en la Arquidiócesis con el apoyo de otras jurisdicciones de la región, se trata de restaurar las fracturas que va dejando un ejercicio de la minería informal, ilegal, criminal y sin ningún retorno a la mejoría de la infraestructura de los municipios mineros ni a la conservación, restauración, fortalecimiento de las iniciativas para el cuidado de la casa común. Para ayudar al logro de esta meta, acudimos a las universidades para la implementación de un observatorio socio-económico y ambiental.


Desde la Pastoral Juvenil se continúa restaurando la fractura que existe entre los jóvenes y las comunidades parroquiales; fractura que va creciendo ante la indiferencia de los lideres religiosos, las instituciones educativas y las familias. Por ello se continuará el programa de escuela de líderes, se apoyarán desde este ámbito las escuelas de padres en los colegios y los grupos juveniles de las parroquias integrando esfuerzos con las alcaldías.


Y para reparar las fracturas que a nivel educativo se siguen profundizando en el territorio de occidente debido a los crecimientos de deserción, los bajos resultados académicos, la falta de una oferta educativa superior pertinente y encadenada con la media vocacional que ofrecen los colegios, El TECOC sistema educativo arquidiocesano sigue haciendo alianzas con las IES para nuevas ofertas de educación superior, fortalece el centro agrario de occidente como posible espacio, para emprendimientos agrícolas, ofrece programas técnicos en los municipios diferentes a Santa Fe de Antioquia y fomenta la formación para la conservación del patrimonio cultural e impulsar los destinos religiosos de occidente desde el Museo de Arte Religioso Francisco Cristóbal Toro.


La vida pastoral arquidiocesana tendrá este 2026 una tarea transversal que consiste en implementar el Sínodo de la Sinodalidad, caminando juntos es más fácil seguir restaurando las fracturas sociales que siguen latentes en el territorio arquidiocesano.

 

+Monseñor Hugo Alberto Torres Marín
Arzobispo de Santa Fe de Antioquia

Lun 15 Dic 2025

Encuentro personal con Jesús que nos salva

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta - Dentro de poco comenzamos la novena de Navidad, un momento de gracia que nos prepara para la celebración del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, que viene a darnos la salvación, se trata de vivir un encuentro con Jesús que nos trae la paz, nos salva, nos purifica de nuestros pecados y nos muestra el camino para llegar al Padre celestial: “yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre, sino por mí” (Jn 14, 6), camino que nos da la luz para no tropezar en las tinieblas del mal y el pecado. Jesús se nos presenta como la estrella que guía nuestros pasos en el caminar de la vida para que lleguemos un día a tener la verdadera vida en la gloria de Dios.


Las reflexiones navideñas tienen como tema principal el lema del trabajo pastoral para el año 2026 que nos dice: “vayan y hagan discípulos” (Mt 28, 19), que nos ayudará a tener un encuentro con Jesús desde la fe, la esperanza y la caridad como pilares importantes que debemos fortalecer en este tiempo de gracia que el Señor nos concede. Esto, nos lleva a consolidar los vínculos familiares, en ambiente de oración que nos pone en relación directa con nuestro Señor Jesucristo, que viene a nuestro encuentro a habitar en medio de nosotros, “y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros; y hemos visto su gloria, la gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1, 14), hasta llevarnos un día a participar de esa gloria del Padre en la que con esperanza tenemos los ojos fijos, para gozar de la vida eterna.


En el itinerario de vida cristiana de nuestras familias, tenemos el recurso de contemplar a Jesús que nace en la familia de Nazaret, para traernos la paz, dejándonos transformar por la gracia de Dios que sana nuestros corazones, nuestros hogares y con ánimo renovado y con la esperanza puesta en el Señor podamos recibir al salvador que viene en nuestra ayuda. Así lo expresa Aparecida cuando afirma: “en el seno de una familia, la persona descubre los motivos y el camino para pertenecer a la familia de Dios. De ella recibimos la vida, la primera experiencia del amor y de la fe. El gran tesoro de la educación de los hijos en la fe consiste en la experiencia de una vida familiar que recibe la fe, la conserva, la celebra, la transmite y testimonia” (DA 118). La Navidad constituye un espacio privilegiado en el que los padres de familia transmiten el acontecimiento central de la vida cristiana, que es el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo que se ha hecho uno de nosotros para darnos la salvación.


Al prepararnos para la Navidad tengamos presente la necesidad de crecer en la fe en el Señor Jesús, fortalecer la esperanza en Él y vivir la caridad personal y comunitariamente. Interioricemos durante este tiempo el mensaje concreto que el Señor nos ofrece en su Palabra, para recibir su perdón y crecer en la reconciliación y la paz que sostiene nuestra vida personal y familiar. Existe el peligro de convertir la Navidad en algo comercial con mucho ruido exterior y poca vida interior. En medio de la alegría que trae la Navidad, no perdamos de vista el acontecimiento salvador que celebramos y contemplemos a Jesús niño que está en el pesebre junto a la Santísima Virgen María y a su esposo San José.


Los animo a valorar el hogar como lugar de encuentro con Dios y con los hermanos, haciendo de la reunión familiar para la novena de navidad, un espacio donde brille la gracia y la presencia de Dios, tal como nos lo enseña Aparecida cuando dice: “creemos que ‘la familia es imagen de Dios que, en su misterio más íntimo no es una soledad, sino una familia’. En la comunión de amor de las tres Personas divinas, nuestras familias tienen su origen, su modelo perfecto, su motivación más bella y su último destino” (DA 434); por eso, el encuentro familiar para la novena, ayuda a fortalecer la unidad y la comunión, para seguir adelante en medio de las dificultades diarias, resolviendo la vida desde lo que nos enseña Jesús que nace en un pesebre.


Navidad es celebrar el encuentro con Jesús que viene a nosotros y se queda para iluminar nuestros pasos por el camino del perdón, la reconciliación y la paz, invitándonos a comunicar la Buena Nueva del Evangelio. Estamos viviendo tiempos de mucha confusión y división, a causa del odio, el resentimiento, el rencor y la venganza que están echando raíces en el corazón de muchas personas y en el seno de muchas familias. Que el gozo de la Navidad, en donde contemplamos a Jesús entre nosotros, nos mueva a reflexionar y a buscar nuevas maneras de ser solidarios, para continuar en el año venidero participando con entusiasmo en la construcción de una sociedad más fraterna, donde vivamos perdonados, reconciliados y en paz.


A todos les auguro que el Niño Jesús los colme de bendiciones en esta Navidad que vamos a celebrar y les deseo un año nuevo 2026 lleno de muchas gracias y bendiciones del Señor, para que recibamos el perdón de Dios que viene a nuestros corazones, invitándonos a perdonar a los hermanos, para vivir reconciliados y en paz con todos. Que en nuestras familias abrazando y contemplando el Crucificado y fortalecidos por la gracia de Dios, podamos ser instrumentos de paz para muchos hermanos nuestros. Que la Santísima Virgen María, madre de la paz y el Glorioso Patriarca San José, custodio del niño Jesús, alcancen del Señor la gracia de vivir este tiempo en la espera gozosa del Señor. Que la paz del Señor esté con todos ustedes en esta Navidad y en el año venidero.

 

En unión de oraciones, 
reciban mi bendición. 

 

+José Libardo Garcés Monsalve 
Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Lun 1 Dic 2025

Preparémonos para la celebración del nacimiento de Jesús

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - En este domingo comenzamos el tiempo de Adviento que tiene una doble característica: en primer lugar, es el tiempo de preparación para la celebración del nacimiento de Jesús, solemnidad que conmemora la primera venida del Hijo de Dios en la carne, cuando Jesús se hace uno de nosotros, “y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros; y hemos visto su gloria, la gloria propia del hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1, 14). Al mismo tiempo, nos hace que todos dirijamos la atención a esperar la segunda venida de Cristo, un tiempo de esperan¬za, que nos hace poner los ojos en el cielo, donde está nuestra meta, para que un día lleguemos al lugar donde participaremos de esa gloria del Padre, en el encuentro con el Señor cara a cara y lo hacemos recibiendo el mandato del Señor para este nuevo año pastoral, con el lema: vayan y hagan discípulos. 


La historia de la salvación que tiene el acontecimiento central en el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo y que en el cumplimiento de su misión en esta tierra culmina con su regreso al Padre en la gloriosa Ascensión al cielo, nos deja un encargo misionero: “vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 19 - 20). 


Esta certeza ha acompañado a la Iglesia a lo largo de toda su historia y en cada celebración de la navidad vuelve a resonar en nuestro corazón, al prepararnos paso a paso para la segunda venida del Señor. De la presencia permanente del Señor debemos sacar un impulso renovado en la vida cristiana, con el deseo interior de caminar desde Cristo y con Cristo, en un proceso de conversión permanente que es transformación de la vida en Él. 


La evangelización que vamos a realizar a lo largo de este año pastoral que comenzamos, celebrando los 70 años de nuestra Diócesis, tiene como objetivo hacer que Jesús se quede en el corazón de muchas personas, para que, al celebrar el nacimiento de Jesús, cada creyente tenga un nuevo nacimiento para tener la vida eterna, porque “el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios” (Jn 3, 3). De tal manera, que el proyecto pastoral tiene a Jesucristo como centro a quien “hay que conocer, amar e imitar, para vivir en Él la vida trinitaria y transformar con Él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste. Es un programa que no cambia al variar los tiempos y las culturas” (Novo Millennio Ineunte, 29); por eso, cada año nos preparamos en este tiempo de Adviento cantando con entusiasmo, “ven Señor Jesús” (1Cor 16, 22). 


El Hijo de Dios que se hizo hombre por amor al ser humano, sigue realizando su obra en nosotros, por eso tenemos que disponer el corazón para convertirnos en testigos de su gracia y también ser instrumentos de ese don para los demás. Prepararnos para celebrar el nacimiento de Jesús, es contemplar al Señor que nos invita una vez más a ser sus testigos: “ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo; Él vendrá sobre ustedes para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los extremos de la tierra” (Hch 1, 8). De tal manera que tenemos la experiencia del nacimiento de Jesús en nuestra vida y lo transmitimos con gozo a los demás: “¡cuánto bien nos hace dejar que Él vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance a comunicar su vida nueva! Entonces, lo que ocurre es que en definitiva, ‘lo que hemos visto y oído es lo que anunciamos (Evangelii Gaudium, 264). Esta es la gran noticia que transmitimos a los demás con fervor y pasión por el Evangelio, “para eso urge recobrar un espíritu contemplativo, que nos permita redescubrir cada día que somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva” (EG, 264). 


El mandato misionero nos introduce en el misterio mismo de la Encarnación, invitándonos a tener el fervor y el ardor para comunicar ese mensaje, así como lo hicieron los primeros cristianos. Para ello, tenemos la certeza que contamos con la fuerza del mismo Espíritu que fue enviado en Pentecostés y que nos entusiasma hoy a comunicar el mensaje de salvación, animados por la Esperanza en Jesucristo que no defrauda y que lo trasforma todo y hace nuevas todas las cosas. Contemplemos en cada una de estas semanas a Jesús que viene a salvarnos, abramos el corazón a Dios y dispongámonos con corazón limpio a celebrar este tiempo, como un momento de gracia para caminar con Cristo, siguiéndolo a Él que es camino, verdad y vida que nos lleva hasta el Padre (Cf. Jn 14, 6). 


Como creyentes en Cristo tenemos la misión de ser reflejo de la luz de Cristo, que iluminó la noche de Belén donde nació Jesús como “luz del mundo” (Jn 8, 12) y nos pidió que fuéramos luz para los pueblos, “ustedes son la luz del mundo. Brille su luz delante de los hombres de modo que, al ver sus buenas obras, den gloria a su Padre que está en los cielos” (Mt 5, 14). Cumpliendo así, el mandato misionero que será posible si nos abrimos a la gracia que nos trae este tiempo de Adviento y nos hace hombres nuevos en Jesucristo Nuestro Señor, quien está con nosotros todos los días hasta el final de los tiempos (Cf. Mt 28, 20), mientras que anhelamos su segunda venida. Que la Santísima Virgen María, madre de la Esperanza y el Glorioso Patriarca San José, custodio del niño Jesús, alcancen del Señor la gracia de vivir este tiempo en la espera gozosa del Señor.

 

En unión de oraciones, 
reciban mi bendición. 

 

+José Libardo Garcés Monsalve 
Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Jue 27 Nov 2025

El adviento y navidad 2025: En la recta final del Jubileo de la Esperanza

Por Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - En la Bula de convocación del Jubileo ordinario del año 2025 con el título Spes non confundit, “la esperanza no defrauda” (Rom. 5,5), al final de la misma, el Papa Francisco dice “que el testimonio creyente pueda ser en el mundo levadura de genuina esperanza, anuncio de cielos nuevos y tierra nueva (cf. 2P 3,13), donde habite la justicia y la concordia entre los pueblos, orientados hacia el cumplimiento de la promesa del Señor” (SNC, 25).

 

Estas palabras del Papa resuenan como uno de los grandes objetivos del Jubileo que vale la pena evaluar si fueron o no alcanzados. A primera vista se podría decir que no. El 2025 ha sido un año probado por las guerras, por los conflictos políticos, sociales y económicos en buena parte del mundo. Creció la percepción de inseguridad y miedo en muchos. El Papa no se cansó de hacer el llamado a la cordura de los líderes y gobernantes y al cese bilateral del uso de las armas. Los desplazamientos forzados y el creciente número de migrantes, ocuparon un lugar notable en las preocupaciones de muchos.

 

Y en esta desafiante realidad, Colombia no estuvo ausente. También entre nosotros, en el Valle del Cauca y Cali, la ola de atentados y muertes selectivas fue grande. Y qué no decir de las numerosas personas que se han inscrito entre quienes no tienen comida ni un lugar donde vivir. También las tensiones y polarizaciones políticas, que están al orden del día, son ingredientes que tienden a recrudecerse.

 

Retomando las palabras del Papa Francisco con las que inicio, nos podemos preguntar ¿hasta qué punto el testimonio de tantos que hemos participado en las celebraciones jubilares han sido “levadura de genuina esperanza” para el mundo?

 

Sin embargo, una cosa sí es cierta, la participación masiva en los actos y celebraciones del jubileo, tanto en Roma como en nuestra arquidiócesis fue masiva. Por ello aprovecho para agradecer al Delegado y Coordinador del Jubileo en Cali y a todos y cada uno de los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos, que con entusiasmo se vincularon a las convocatorias del Año Santo, dando testimonio de su fe y de la esperanza que no defrauda para reflexionar juntos en el lema del jubileo “peregrinos de esperanza”.

 

Hay realidades que no están en nuestras manos solucionar. Solo nos toca apelar al sentido común, a la responsabilidad ética y moral en la toma de decisiones de los gobernantes y líderes del mundo y unirnos, como efectivamente se hizo, en una oración colmada de la fuerza que trae la fe para que un día pueda habitar “la justicia y la concordia entre los pueblos”.

 

El tiempo litúrgico de Adviento que viviremos en estos días, hasta la gran solemnidad del nacimiento del Hijo de Dios en la Navidad, nos sirva para seguir anunciando los “cielos nuevos y tierra nueva” (cf. 2P 3,13) que inaugura Jesús en el portal de Belén, por lo que los ángeles cantan: “gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama” (Lc., 2, 14).

 

Es sabido cómo Adviento es el tiempo de la esperanza. Que animados por los encuentros y celebraciones jubilares, seamos auténticos testigos de la esperanza, y más cuando muchos puedan pensar que no hay futuro. Ánimo, lo dice el Señor, no tengamos miedo, pues él “ha vencido al mundo” (Jn. 16, 33).

 

Por otra parte, en estos tiempos de Adviento y Navidad la Virgen María ocupa un lugar especial. En efecto, ella es la Virgen Inmaculada de la dulce espera, que con su sí generoso acogió en su seno al Hijo de Dios. Ella no desesperó en la tribulación. Creyó y esperó confiada en la acción de Dios. Guardaba en su corazón lo que de su Hijo se decía y nos enseña a ser valientes para dar testimonio de la Buena nueva a todos, especialmente a los pobres y humildes de corazón.

 

Termino, con un texto de la Bula del jubileo en una bella referencia a la Madre de Dios: “Confío en que todos, especialmente los que sufren y están atribulados, puedan experimentar la cercanía de la más afectuosa de las madres que nunca abandona a sus hijos: ella que para el santo Pueblo de Dios es “signo de esperanza cierta y de consuelo” (SNC, 24).

 

Desde ya les deseo un tiempo de Adviento vivido en la oración familiar junto al pesebre; una Navidad en la que dispongan sus corazones para recibir al Hijo de Dios y el inicio de un año 2026 animados por la esperanza.

 

A todos los bendigo, afectísimo en el Señor.

 

+Luis Fernando Rodríguez Velásquez
Arzobispo de Cali

La iglesia en Colombia
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Lun 19 Ene 2026

Escuchar para salvar vidas: la respuesta pastoral de la Arquidiócesis de Ibagué ante crisis de salud mental

 

Frente a la persistente crisis de salud mental en Colombia —con 28.290 intentos de suicidio registrados solo entre enero y septiembre de 2025, según el Instituto Nacional de Salud—, la Arquidiócesis de Ibagué ha presentado una respuesta sólida y anticipada. Desde 2020, el programa “Salvando Vidas”, liderado por monseñor Orlando Roa Barbosa, se ha consolidado como un modelo pionero de acompañamiento integral para personas con ansiedad, depresión e ideación suicida. Ha ofrecido escucha, refugio y una ruta de esperanza a más de cinco mil personas al integrar la acción pastoral, la atención psicosocial y el apoyo comunitario.


El nacimiento de “Salvando Vidas”


El programa “Salvando Vidas” fue creado en octubre de 2020, en plena pandemia, como una apuesta pastoral para ofrecer un espacio permanente de escucha y acompañamiento a personas mayores de 15 años que atraviesan crisis emocionales, psicológicas y espirituales profundas. Desde entonces, el centro ha atendido a más de cinco mil beneficiarios de distintos contextos socio-económicos.


Su gestación estuvo marcada por la preocupación personal y pastoral del arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa Barbosa, desde que el Papa Francisco le encomendó la misión de pastorear esta porción de Iglesia en el departamento del Tolima. Realidades como las altas tasas de suicidio en la ciudad, particularmente en lugares como el Puente de la Variante, popularmente como “el puente de la muerte”, fueron claves para trazar esta prioridad. 


En ese proceso, el Arzobispo encontró una aliada clave en María Andrea Vargas, empresaria y coach, con quien estructuró y puso en marcha el programa y quien hoy lo dirige.


En palabras de monseñor Roa Barbosa:

 

“El tema que más me tocó fue el de la salud mental. Aquí en Ibagué tenemos un puente donde muchas personas han sacrificado su vida. Fue entonces cuando conocí a María Andrea Vargas, una empresaria y coach con una sensibilidad especial por este tema. Juntos empezamos a soñar y a construir ‘Salvando Vidas’, y hoy ella lo lidera con compromiso y profesionalismo.”


Esta alianza entre la Arquidiócesis y una líder laica permitió que el programa naciera con una mirada interdisciplinaria: profundamente pastoral, pero también estructurada y orientada a resultados verificables en términos de acompañamiento y prevención.

 

La visión del Arzobispo


Monseñor Orlando Roa ha subrayado que la motivación última del programa no son las cifras, sino la dignidad de cada persona:

 

“Con una vida que se haya salvado, se justifica toda la inversión que hayamos hecho.”


Esta convicción sitúa a “Salvando Vidas” como una expresión concreta de la misión evangelizadora y del compromiso de la Iglesia con la protección de la vida. 
 


¿Cómo funciona el programa?


“Salvando Vidas” opera desde un centro de escucha ubicado en la Parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá de Ibagué, donde las personas encuentran un espacio de atención personalizada, confidencial y respetuosa. El acompañamiento es pastoral y humano, basado en la escucha activa y el discernimiento de las necesidades de cada caso.


Cuando durante el proceso de escucha se identifica que la persona requiere apoyo psicológico especializado, el equipo remite al usuario a la Fundación para la Salud de la Arquidiócesis de Ibagué, donde cuenta con el acompañamiento de psicólogos profesionales. Esta articulación permite ofrecer una atención integral que combina las dimensiones espiritual, emocional y clínica, adaptada a la complejidad de cada situación.


Este modelo ha fortalecido la credibilidad del programa tanto dentro de la Iglesia como ante instituciones civiles y sociales de la región.


Junto a los momentos de escucha, “Salvando Vidas” también dedica tiempo al fortalecimiento de la espiritualidad. Jornadas de oración, adoración y alabanza con la “Banda Salvando Vidas” buscan cultivar también la fe y la esperanza de beneficiarios y voluntarios. 



La Escuela “Salvando Vidas”: formar para acompañar


Como parte de su estrategia de sostenibilidad y expansión, se creó la Escuela “Salvando Vidas”, un espacio de formación dirigido a agentes pastorales, laicos, religiosos y profesionales interesados en el cuidado de la salud mental desde una perspectiva humana y cristiana.


La escuela ofrece módulos sobre escucha activa, acompañamiento en crisis, prevención del suicidio, discernimiento pastoral y autocuidado de quienes acompañan. Su objetivo no es solo atender casos, sino multiplicar capacidades en parroquias y comunidades para que la cultura del cuidado y la escucha se extienda más allá del centro de escucha.


Muchos de los actuales voluntarios y acompañantes se han formado en este programa, lo que ha permitido garantizar criterios comunes, calidad en la atención y una mirada integral que une fe, humanidad y responsabilidad social.



Café “Salvando Vidas”: un grano, una vida


El café “Salvando Vidas” nació como una estrategia de sostenibilidad del programa ante el crecimiento de la demanda de atención. El impacto que ha tenido el centro de escucha y los demás programas de la iniciativa, ha implicado mayores compromisos y la necesidad de contar con recursos estables para ampliar cobertura e incluso proyectar instalaciones propias más amplias.


En este contexto, y aprovechando que el Tolima es una zona productora de café de alta calidad, el programa impulsó un café de especialidad producido en una finca del municipio de Prado.


Jacqueline Sierra Hernández, quien fue beneficiaria del programa y hoy hace parte del equipo de promoción, divulgación y venta del café, explica que más allá de la venta, el café se ha convertido en una herramienta para vincular a empresas y personas al propósito de “Salvando Vidas”. 


Sobre su proyección, Jacqueline añade:


“Dentro de las estrategias para este 2026 queremos tener embajadores de la marca Salvando Vidas, no solo en Colombia sino en el mundo. Que la gente sepa que es un café con propósito: que además de vivir una experiencia sensorial con una deliciosa taza de café, su apoyo permite que otra persona reciba orientación y acompañamiento espiritual y emocional.”


El valor de la escucha: testimonios desde adentro y mirada episcopal


El padre José Burgos, párroco de Nuestra Señora de Chiquinquirá, quien ha acompañado el proceso desde sus inicios, destaca el rasgo distintivo del programa:

 

“La gente llega con caras tristes, decepcionados de la vida. Y aquí encuentran algo muy escaso hoy: tiempo. Alguien que los escucha, que no mira una pantalla, y que los va llevando a una experiencia con Dios y con la comunidad”.


Esta insistencia en la escucha no es solo una intuición local. El propio arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa, ha señalado que la salud mental ha sido un tema abordado de manera reiterada entre los obispos colombianos, conscientes de que la Iglesia debe responder con mayor cercanía y acompañamiento a este desafío contemporáneo. Según el prelado, en asambleas se ha reflexionado sobre la necesidad de fortalecer espacios de escucha, prevenir el sufrimiento psíquico y articular mejor la acción pastoral con apoyos profesionales y comunitarios.


Por su parte, el padre José Gregorio Sánchez comparte su experiencia personal, en la que recuerda que los presbíteros también necesitan ser escuchados y acompañados:

 

“Siempre he dicho que soy hijo de ‘Salvando Vidas’. Llegué en un momento difícil al programa y encontré escucha, oración y acompañamiento…Esta es una obra que nos recuerda que cada persona tiene nombre, historia y que su vida es sagrada.”



Relevancia social y eclesial


Más que una iniciativa local, “Salvando Vidas” representa una forma concreta en que la Iglesia colombiana asume su responsabilidad pastoral y social frente a uno de los desafíos más complejos de nuestro tiempo. En una sociedad marcada por el aislamiento y la fragilidad emocional, este programa muestra que la escucha, el acompañamiento y la cercanía pueden salvar vidas y reconstruir esperanza


Con el inicio de 2026, la experiencia de Ibagué se presenta como un referente y un llamado para que otras jurisdicciones e instituciones fortalezcan acciones de cuidado integral de la salud mental y protección de la vida. 
 

Vea a continuación el informe audiovisual: 

 

 

Mar 13 Ene 2026

Obispo de Arauca rechaza estigmatizaciones y llama a un uso responsable de la palabra en el debate público

 

El obispo de la Diócesis de Arauca, monseñor Jaime Cristóbal Abril González, expresó su profunda preocupación y rechazo frente a recientes afirmaciones de un precandidato a la Presidencia de la República difundidas en redes sociales, en las que se generaliza de manera ofensiva a la población del departamento de Arauca y, de forma particular, a los sacerdotes que ejercen su ministerio pastoral en esta región, asociándolos con un grupo armado ilegal. 


En un mensaje pastoral dirigido el 11 de enero a la comunidad araucana y a la opinión pública, el Obispo calificó este tipo de señalamientos como “injustos, irrespetuosos, profundamente ofensivos y alejados de la verdad”, al considerar que estigmatizan a toda una población que, por el contrario, ha sido víctima histórica del conflicto armado y no responsable de la violencia que padece.


Monseñor Abril subrayó que la compleja y dolorosa realidad del pueblo araucano exige solidaridad, comprensión y acciones efectivas de apoyo, y no afirmaciones que, además de herir la dignidad de las personas, pueden incrementar los riesgos contra su vida e integridad. En este sentido, advirtió que la estigmatización no aporta soluciones y puede profundizar la polarización y la violencia en un territorio ya marcado por el sufrimiento.


El obispo recordó, además, que la Iglesia en Arauca ha sido también víctima directa del conflicto armado, mencionando el martirio del beato Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, el asesinato de sacerdotes y laicos comprometidos, así como el desplazamiento forzado de agentes pastorales por amenazas. Estos hechos, señaló, han llevado incluso al Estado colombiano a reconocer al clero de la Diócesis de Arauca como víctima del conflicto.


En su mensaje, monseñor Jaime Cristóbal expresó su cercanía y solidaridad con todos los sectores de la sociedad araucana que se han visto afectados por estas afirmaciones, y dirigió un reconocimiento especial a los sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral que continúan sirviendo “con entrega y valentía” en medio de contextos de violencia e inseguridad, animándolos a perseverar en su misión evangelizadora y de servicio al pueblo.


Como Iglesia particular, reafirmó el compromiso pastoral con la paz, la reconciliación, la defensa de la vida y la dignidad humana, promoviendo el diálogo y rechazando toda forma de violencia, desde una postura evangélica y de imparcialidad frente a los actores políticos y sociales.


Finalmente, el Obispo de Arauca hizo un llamado, especialmente a quienes participan en el ámbito político, a ejercer el uso de la palabra con responsabilidad ética, respeto y apego a la verdad, evitando discursos que fomenten el odio, la estigmatización, la polarización o la violencia. Encomendó este propósito a la oración constante por la paz, recordando la bienaventuranza de Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9).

 

 

 

Mié 17 Dic 2025

Villa Cielo y su pesebre en hielo transforman la Navidad en Bogotá con experiencia sensorial de fe

 

En el suroccidente de la capital colombiana, la Parroquia San Cayetano, perteneciente a la Diócesis de Fontibón, ofrece esta Navidad una experiencia inédita en el país: 'El Milagro en Hielo', el primer pesebre con figuras de tamaño real en bloques de hielo que se crea en Colombia. La propuesta invita a reencontrarse con el sentido profundo del nacimiento de Jesús desde una vivencia sensorial, artística y espiritual que combina fe, belleza y comunidad. 

 

La obra es el punto culminante de 'Villa Cielo', el jardín de la Virgen Desatadora de Nudos que rodea el templo y que, durante cerca de cuatro meses, fue adecuado por la comunidad parroquial con el apoyo de empresas aliadas. El recorrido concluye en un contenedor especialmente acondicionado a –12 grados centígrados, donde los visitantes contemplan el Misterio de Belén tallado en hielo translúcido, una metáfora de la pureza, la luz y la esperanza que trae la Navidad.

 

Fue inaugurada oficialmente el pasado 5 de diciembre con una Eucaristía presidida por monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de Fontibón.

 

Un recorrido que involucra los sentidos y la fe

 

Desde su ingreso, los visitantes viven una experiencia progresiva de oración y contemplación. Villa Cielo propone un caminar guiado por feligreses y voluntarios de la parroquia —entre 80 y 90 servidores— quienes se turnan para acompañar a los asistentes en cada estación, explicando la historia de los santos y animando un momento de oración personal.

 

“Villa Cielo es el Jardín de Nuestra Señora, la Desatadora de Nudos, aquí en el templo de San Cayetano. Es un pedacito de cielo, porque la experiencia es con los santos y con María, que está en el centro del jardín y es la que nos conecta luego a vivir esa experiencia sensorial”, explica el padre Arnoby Álvarez, párroco de San Cayetano.

 

El recorrido inicia con la entrega de un listón, signo de los “nudos del alma” que cada persona desea poner en manos de la Virgen. “Es el primer regalo que reciben todos los que visitan 'Villa Cielo': la posibilidad de escribir ese nudo que les ha robado la paz, para que Nuestra Señora lo desate y nos organice la vida”, señala el sacerdote.

 

“La Virgen Desatadora de Nudos nos ha acompañado desde el 13 de mayo de 2025, cuando se entronizó aquí, y ella nos inspiró a crear todo este espacio tan hermoso que se llama Villa Cielo y a ella le entregamos todo… Cuando me preguntan de quién fue la idea, María movió todo, desató los nudos y aquí llegó la gente que tenía que llegar”, añade.


A lo largo del camino, los visitantes se encuentran con figuras como San José, San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola, la Virgen de Fátima y San Cayetano. Cada estación propone una catequesis viva, cercana y comprensible, incluso para quienes no están habituados a la vida parroquial. Es una catequesis santoral que nace de la experiencia y del contacto con los santos, y que nos conecta con la vida diaria”, afirma el padre Arnoby.

 

El pesebre en hielo: una obra sin precedentes

 

El momento más impactante del recorrido es el ingreso al espacio donde se encuentra 'El Milagro en Hielo'. Allí, en medio del frío intenso que evoca la noche de Belén, se alza el primer pesebre en hielo de tamaño real elaborado en Colombia, tallado a partir de cerca de 20 toneladas de hielo translúcido.

 

“Queríamos tener una experiencia navideña totalmente diferente, donde la sensación partiera precisamente de las emociones. Todo el camino de Villa Cielo es sensorial, y queríamos que esa experiencia continuara hasta la noche santa, sintiendo el frío de Belén, donde el Verbo se hizo carne”, explica el párroco.

 

El proyecto fue posible gracias a la alianza con la empresa Hielo Iglú y otras cinco empresas comprometidas con la espiritualidad y la comunidad. Anderson García Giraldo, gerente de Hielo Iglú en Bogotá, detalla el proceso técnico: “Con una técnica muy particular, de congelación lenta por capas, logramos bloques totalmente translúcidos. Nuestro escultor tomó esos bloques y los volvió magia, obra de arte”.

 

Para García, quien reconoce una profunda gratitud hacia la advocación de la Virgen Desatadora de Nudos por una experiencia espiritual personal, el sentido de la obra va más allá de lo técnico: “Queríamos darle a la comunidad esperanza. Lo translúcido representa la fe y la unión. En medio de tantas noticias difíciles, quisimos regalar una buena noticia, congelar momentos de paz y tranquilidad en el lugar donde nace Jesús”.

 

Evangelizar desde la belleza y la innovación

 

Uno de los aspectos más significativos de esta iniciativa es su capacidad de atraer a personas de todas las edades y perfiles, incluso a quienes no se consideran cercanos a la Iglesia. Tomás Acero, un joven visitante del lugar, lo resume así: “No es venir a sentarse en una iglesia a orar, sino algo dinámico, diferente a lo común. Eso hace que personas que no somos tan religiosas también nos acerquemos”.

 

Para otros visitantes, la experiencia se convierte en un espacio de encuentro profundo con Dios. Lorena Calvo, feligresa de la parroquia, comparte con emoción: “Entrar y ver ese nacimiento es recordar que Jesús vino a salvarnos. Yo viví un quebranto de salud muy duro este año, y hoy puedo dar testimonio de que Dios y la Virgen nunca me soltaron”.

 

Amanda Zambrano, también feligresa, destaca el valor espiritual del recorrido: “Lo más lindo es la oración que se hace durante todo el camino. Estamos necesitando mucho de la oración y de los milagros, y esta experiencia nos lo recuerda en Navidad”.

 

Una parroquia resignificada por la comunidad

 

Más allá de la experiencia navideña, 'Villa Cielo' y 'El Milagro en Hielo' han significado una profunda transformación para la parroquia San Cayetano. “El jardín fue el que empezó a resignificar toda la experiencia del templo. Lo hemos reformado todo para que la gente encuentre aquí luz, paz y reconciliación. María ha sacado este lugar del anonimato y lo ha convertido en un oasis espiritual en el sur de Bogotá”, afirma el padre Arnoby.

 

El proyecto también tiene un componente solidario: el aporte de ingreso se destina al proceso de recuperación del templo y al fortalecimiento de la labor pastoral y comunitaria, convirtiendo la visita en un gesto concreto de apoyo a la Iglesia local.

 

Una invitación abierta en esta Navidad

 

El 'Milagro en Hielo' podrá visitarse en Villa Cielo hasta el próximo 12 de enero, como una propuesta de Navidad distinta, donde la fe se anuncia a través del arte, la experiencia sensorial y el trabajo conjunto entre la Diócesis de Fontibón, la comunidad parroquial y empresas que creyeron en el poder de inspirar esperanza.

 

“Somos solo servidores que hacemos lo que tenemos que hacer… Esto ha sido un movimiento hermoso desde lo físico, desde lo espiritual, el arte, la belleza y la luz”, enfatiza el padre Arnoby, al tiempo que extiende una invitación para que, en medio del frío, muchos corazones vuelvan a encenderse con la luz del nacimiento de Jesús.

 

Horario de visita: De lunes a jueves, de 6:00 p.m. a 10:00 p.m. / viernes, sábado y domingo, de 6:00 p.m. a 11:00 p.m. 
 

Dirección de la Parroquia San Cayetano: Av. Boyacá #37-80 SUR.

 

Vea el informe audiovisual a continuación: 

 

 
 

Lun 15 Dic 2025

SOS de luz: ante crisis humanitaria, así clamó el Cauca por la paz

 


La imagen aérea de cientos de personas formando con sus cuerpos o con velas un gigantesco “SOS Cauca” captada el pasado 7 de diciembre, se repitió en 20 municipios del Cauca y trascendió el instante para convertirse en un símbolo perdurable de resistencia pacífica acompañado por la Iglesia. 


Esta poderosa fotografía surge en un contexto donde la tecnología aérea ha adquirido, para las comunidades del departamento, un significado opuesto y aterrador: el vuelo de drones adaptados para la guerra se ha convertido en un signo “dolorosamente habitual” de zozobra. Mientras que para los grupos armados estos aparatos son una nueva arma de guerra, en esta oportunidad, para la sociedad civil, se convirtieron, en la herramienta ideal para proyectar al mundo un grito comunitario de auxilio y esperanza.


Un grito colectivo nacido del dolor y la urgencia pastoral


Fue un grito que nació de la complejidad del dolor, como lo explica el principal impulsor de la jornada, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán: 

 


“SOS Cauca es una iniciativa que nace de la complejidad del conflicto armado en este territorio que ha escalado el último mes y en este último semestre de manera significativa, con muchas afectaciones humanitarias en los cascos urbanos. La irrupción de los grupos ha dejado muchas ruinas, muchos lesionados y gran dolor y miedo en las poblaciones”. 


Esta escalada incluye una transformación tecnológica del conflicto, con un aumento dramático de ataques con drones que solo en 2025 superan los 180 incidentes, siendo el Cauca el epicentro de esta nueva modalidad de violencia, así lo señala el diario El País, a partir de información proporcionada por Ejército Nacional de Colombia.


Ante esta realidad, el llamado de la Iglesia fue a la unidad más amplia:

 

“Juntando voluntades con muchas manos, tomamos la decisión...El movimiento social, la organización indígena, los alcaldes y sus administraciones, la cooperación internacional... Nos sumamos para poder hacer esta expresión simbólica, pacífica”.


El balance de una jornada histórica: una huella de responsabilidad compartida


Para el Arzobispo de Popayán, el balance de esta movilización histórica es esperanzador y marca un camino: 

 

“Logramos de esos 42 municipios que tiene el Cauca juntar 20 acciones en los municipios y territorios donde mayor afectación ha tenido esta guerra...Dejamos esta huella de urgencia para que todos nos hagamos responsables de la suerte del Cauca”. 

 

Esta urgencia se ve reflejada en los ataques continuos, incluso después del 7 de diciembre, como el ocurrido el sábado 13, donde drones fueron utilizados para atacar estaciones de policía en El Patía (Piedra Sentada y El Bordo), dejando un uniformado herido y a la población civil en medio del fuego cruzado.


Reafirmando el compromiso pastoral, monseñor Sánchez Cubillos concluyó:

 “Como Iglesia Católica tenemos un papel que desarrollamos en el día a día...en una tarea que promueva salidas de diálogo negociadas...El Cauca sigue activo y seguirá mostrando rutas de esperanza”.


La respuesta de las comunidades: unidad y exigencia de un futuro en paz


Esta potente convocatoria encontró eco inmediato en la unidad de las comunidades. César Cerón, Alcalde de Suárez, municipio que también ha sido escenario de letales, manifestó la emoción de un pueblo unido: “Estamos muy emocionados porque la comunidad del municipio de Suárez se ha unido alrededor de mandar un mensaje de llamado de auxilio al Gobierno Nacional...Exigimos la tranquilidad para Suárez, queremos vivir tranquilos, que nos saquen de ese conflicto, que no nos pertenece”.


Un clamor que es sostenido con particular fortaleza por las mujeres, como lo expresa Gloria Cecilia Álvarez, Defensora de Derechos Humanos: 

 

“Las mujeres en el departamento del Cauca hacemos un aporte muy importante en la construcción de la paz...A pesar del miedo, a pesar de las limitaciones...Siguen construyendo paz desde el cuidado de la naturaleza, el cuidado de la familia”. 


El legado de la luz: de la tradición religiosa a la conciencia ciudadana


La elección estratégica del 7 de diciembre, Día de las Velitas, dotó a la movilización de una potencia simbólica extraordinaria, transformando una tradición religiosa íntima en un grito público por la paz. El verdadero legado, como reflexionó Angélica Fernández, una de las participantes, es la conciencia que perdura: 

 

“Considero que ese tipo de encuentros nos invitan a promover diariamente la paz, a ser conscientes de que podemos cada uno de nosotros, desde nuestro diario vivir, construir la paz...Cada uno de nosotros puede encender también una vela hoy, pero también el alma para continuar en la búsqueda de la paz”.


Así, el “Día Blanco por la Paz” del Cauca demostró que la respuesta más contundente a una violencia que se tecnifica y se recrudece es la unidad organizada y esperanzadora. La imagen del SOS iluminado, captada desde el cielo, que también es campo de batalla, se erige como un faro que guía el compromiso continuo de una sociedad que, frente al zumbido de la guerra, elige alzar la luz de la fe y la unión para construir un futuro en paz.

 

Vea el informe audiovisual a continuación:

 

 
 

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Jue 9 Oct 2025

De la Dilexit nos a la Dilexi Te

¿Quién ama verdaderamente a los pobres?


Cristo, que siempre tuvo una predilección por ellos. Él nos amó primero a todos (Dilexit nos), pero luego vuelca ese amor concretamente en el vulnerable, en el que sufre, en el que camina herido por los senderos de la vida (Dilexi Te).


Este es el planteamiento que podemos hacer a partir de las dos exhortaciones que hoy se complementan: “Contemplar el amor de Cristo nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las carencias de los demás; nos hace fuertes para participar en su obra de liberación, como instrumentos para la difusión de su amor”(n. 2).


El Papa León XIV, hoy 9 de octubre, nos entrega una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia hacia los pobres, titulada Dilexi Te —“Te he amado” (Ap 3, 9)—, un texto que, como él mismo aclara en los primeros párrafos, se presenta en continuidad con la encíclica Dilexit nos, que el Papa Francisco estaba preparando en los últimos meses de su vida.


En cinco capítulos y 121 párrafos, el Papa León reafirma que existen diversas formas de pobreza: “La de quien no tiene medios de subsistencia material, la de quien está socialmente marginado y carece de instrumentos para expresar su dignidad y sus capacidades, la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la de quien se encuentra en una condición de debilidad o fragilidad personal o social, y la de quien no tiene derechos, espacio ni libertad”. Añade además que “es digno de elogio que las Naciones Unidas hayan establecido la erradicación de la pobreza como uno de los Objetivos del Milenio” (nn. 9-10).


Asimismo, el documento denuncia “la ilusión de una felicidad que deriva de una vida acomodada” y que “empuja a muchas personas hacia una visión de la existencia centrada en la acumulación de riquezas y en el éxito social a cualquier precio, incluso a costa de los demás, aprovechándose de ideales sociales y de sistemas político-económicos injustos que favorecen a los más fuertes” (n. 11).


De este modo, surgen ciertas “élites de ricos que viven en una burbuja de condiciones muy cómodas y lujosas, casi en otro mundo respecto de la gente común”. Persiste así —a veces muy bien disimulada— una cultura que descarta a los demás sin darse cuenta, tolerando con indiferencia que millones de personas mueran de hambre o vivan en condiciones indignas.


El Papa denuncia también el aumento de la pobreza incluso en los países ricos, la falta de acceso al agua y a los bienes de primera necesidad, y la muerte de miles de personas por causas relacionadas con la desnutrición. Retoma con fuerza el tema de la “opción preferencial por los pobres”, citando la Asamblea del CELAM en Puebla: “Esta “preferencia” nunca implica exclusivismo ni discriminación hacia otros grupos —lo cual en Dios sería imposible—; busca destacar la acción de Dios que se conmueve ante la pobreza y la debilidad de toda la humanidad, y que, queriendo inaugurar un Reino de justicia, fraternidad y solidaridad, tiene un amor particular por quienes son discriminados y oprimidos. Él nos pide también a nosotros, a su Iglesia, una decisión firme y radical a favor de los más débiles” (n. 90).


Por otra parte, siguiendo las huellas no solo de su predecesor, sino también de una larga serie de santos y santas —desde San Francisco de Asís hasta Camilo de Lelis, pasando por Santa Teresa de Calcuta, los Padres de la Iglesia y el apóstol Pablo—, el Papa León recuerda que “no debemos bajar la guardia frente a la pobreza” y que es en el amor a los pobres donde se mide la autenticidad de nuestra fe (cap. III).


Desde la base bíblica y eclesial del documento se comprende por qué puede hablarse teológicamente de una opción preferencial de Dios por los pobres, expresión nacida en el contexto latinoamericano —especialmente en la Asamblea de Puebla—, pero plenamente integrada hoy en el magisterio de la Iglesia (caps. II-III).


Con abundantes citas bíblicas y patrísticas, el Papa insiste en el testimonio de Cristo, “maestro itinerante, cuya pobreza y precariedad son signo de su unión con el Padre y exigencia para quien desea seguirlo por el camino del discipulado” (n. 20). La renuncia a los bienes y seguridades del mundo se convierte, así, en signo visible de la confianza en Dios y en su providencia.


El documento recuerda que no es posible “amar a Dios sin extender ese amor a los pobres. El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios”. Son dos amores distintos, pero inseparables. “Incluso cuando la relación con Dios no es explícita, el Señor nos enseña que todo acto de amor hacia el prójimo es reflejo de la caridad divina: “En verdad les digo: todo lo que hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron” (n. 26).

 

Cuidar de los pobres es, por tanto, una prueba concreta de la sinceridad de la fe: “Quien dice amar a Dios y no tiene compasión por los necesitados, miente”.


El Papa elogia no solo las acciones individuales, sino también los movimientos populares “formados por laicos y guiados por líderes del pueblo, muchas veces sospechados o incluso perseguidos”. Son ellos quienes “invitan a superar la idea de las políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres, pero nunca con los pobres ni de los pobres”.


Y añade: “Si los políticos y los profesionales no los escuchan, la democracia se atrofia, se convierte en un nominalismo, en una formalidad vacía; pierde representatividad y se desencarna, porque deja fuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad y la construcción de su destino” (nn. 80-81).


Finalmente, denunciando “una economía que mata”, exhorta a “comprometernos cada vez más en resolver las causas estructurales de la pobreza” (n. 92). Es una urgencia que “no puede esperar, no solo por una necesidad pragmática de obtener resultados y ordenar la sociedad, sino para curarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna, y que solo podrá conducirla a nuevas crisis” (n. 94).


Dilexi Te llegó para recordarnos que “la atención eclesial a los pobres y con los pobres forma parte esencial del camino ininterrumpido de la Iglesia. El amor a los pobres es un elemento esencial de la historia de Dios con nosotros y, desde el corazón de la Iglesia, prorrumpe como una llamada continua en los corazones de los creyentes, tanto en las comunidades como en cada uno de los fieles” (n. 103).


Y mientras existan personas en condición de pobreza, la Iglesia —como madre que no abandona a sus hijos— deberá estar allí presente.

Descargue el documento aquí
 

Mar 21 Feb 2023

Mensaje para la Cuaresma 2023: ‘Ascesis cuaresmal, un camino sinodal’

Desde el Vaticano el cardenal Micheal Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, presentó el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2023, bajo el título “Ascesis cuaresmal, un camino sinodal”.


La “transfiguración” personal y eclesial es el objetivo del camino ascético de Cuaresma, y también del proceso sinodal, que propone el Pontífice en su mensaje y para ello se vale del Evangelio de la Transfiguración del Señor que se proclama el segundo domingo de este tiempo litúrgico para reivindicar “el método y el estilo” de una Iglesia sinodal.


El proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino”.


La penitencia de Cuaresma -escribe el pontífice- es un compromiso, sostenido por la gracia, para superar nuestra falta de fe y nuestra resistencia a seguir a Jesús en el camino de la cruz”.


Esto requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, que son también requisitos para el Camino Sinodal; y por eso podemos decir que “nuestro camino cuaresmal es 'sinodal' ya que lo hacemos juntos por el mismo camino, como discípulos del único Maestro”.


Tanto en el camino litúrgico como en el camino del Sínodo, la Iglesia no hace otra cosa que entrar cada vez más profunda y plenamente en el misterio de Cristo Salvador”.


Al igual que el viaje de los discípulos al Monte Tabor, el papa Francisco reconoce que el proceso sinodal puede parecer arduo y llevar al desánimo.


Sin embargo, dice que “lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y asombroso, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión en el mundo”.

 



LEER MENSAJE DE CUARESMA 2023
 


 

Jue 2 Feb 2023

Los cinco “ingredientes” que sugiere el Papa a los jóvenes congoleños

Este jueves 2 de febrero el Papa Francisco ha tenido un encuentro con los jóvenes de la República Democrática del Congo, en el Estadio de los Mártires en Kinsasa y les ha sugerido algunos “ingredientes para el futuro” que pueden asociarse a los dedos de la mano.
 

El Pontífice se ha centrado en la fuerza de las manos y les ha pedido que “miren sus manos y abran las palmas” para después recordarles que Dios ha puesto en sus manos el don de la vida, el futuro de la sociedad y de este gran país. “Hermano, hermana, ¿tus manos te parecen pequeñas y débiles, vacías e inadecuadas para tareas tan grandes? Quisiera llamar tu atención sobre un detalle: todas las manos son similares, pero ninguna es igual a la otra, por eso eres un tesoro único, irrepetible e incomparable. Nadie en la historia puede sustituirte” ha asegurado.
 

Después, les ha hecho reflexionar a través de dos preguntas: “¿para qué sirven mis manos?, ¿para construir o para destruir, para dar o para acaparar, para amar o para odiar?”, subrayando que pueden “apretar la mano y cerrarla y se vuelve un puño” o pueden “abrirla y ponerla a disposición de Dios y de los demás”. Para que comprendan mejor sus palabras, el Papa les ha aconsejado cinco “ingredientes para el futuro”, que pueden asociar a los dedos de la mano. Se trata de cinco consejos “para distinguir las prioridades entre todas esas voces persuasivas que circulan”.
 

El dedo pulgar corresponde a la oración
El Papa ha iniciado con el dedo pulgar, el dedo más cercano al corazón, a quien corresponde “la oración”. “La oración puede parecer una realidad abstracta, lejana de los problemas tangibles. Sin embargo, es el primer ingrediente, el más esencial, porque nosotros solos no somos capaces. No somos omnipotentes y, cuando alguien cree que es así, fracasa miserablemente”. Por eso, Francisco les ha pedido “enraizarse en la oración, en la escucha de la Palabra de Dios, que nos permite crecer cada día en profundidad, dar fruto y transformar la contaminación que respiramos en oxígeno vital”.
 

En este sentido, les recuerda que no tienen que dirigirse a Jesús “como a un ser lejano y distante al que hay que tenerle miedo”, sino “como al mejor de los amigos, que dio la vida por ti. Él te conoce, cree en ti y te ama, siempre”. También les ha pedido “no tener miedo de tomar entre las manos el crucifijo y apretarlo contra el pecho, derramando las lágrimas sobre Jesús. Grítale las esperanzas de tu corazón, confíale los secretos más íntimos de la vida: la persona que amas, las heridas que llevas dentro, los sueños que tienes en el corazón”, pues “quien reza supera el miedo y se hace cargo de su propio futuro”.
 

El dedo índice corresponde a la comunidad
A continuación, Papa pone la mirada en el segundo dedo, el índice. “Con este indicamos algo a los demás. Los otros, la comunidad, este es el segundo ingrediente”. En este segundo punto, Francisco les ha pedido a los jóvenes congoleños que no dejen que su juventud se estropee por la soledad y el aislamiento y siempre permanezcan juntos, pues solo así “serán felices” “porque la comunidad es el camino para estar bien consigo mismo, para ser fieles a la propia llamada”.
 

Las decisiones individualistas, en cambio, al principio parecen atrayentes, pero después sólo dejan un gran vacío interior. Piensen en la droga; te esconde de los demás, de la verdadera vida, para hacerte sentir omnipotente, pero al final te encuentras despojado de todo. Piensen también en la dependencia del ocultismo y de la brujería, que te atrapan en las garras del miedo, de la venganza y de la rabia. No se dejen encantar por esos falsos paraísos egoístas, construidos en base a la apariencia, los beneficios fáciles o unas religiosidades desviadas”.
 

El Papa también les ha pedido que se cuiden de la tentación de señalar a alguien con el dedo y de excluir a otro porque tenga un origen distinto al de ellos, pues se corre el riesgo de que “primero se crea en los prejuicios sobre los demás, después se justifique el odio y, por tanto, la violencia, y al final nos encontramos en medio de la guerra”.
 

Además, ha hecho una clara observación sobre el riesgo que se corre hoy en día de quedar atrapados en las redes sociales: “La virtualidad no basta. No podemos conformarnos con el mero interactuar con personas lejanas e incluso falsas. La vida no se escoge tocando la pantalla con el dedo. Es triste ver jóvenes que están horas frente a un teléfono. Después de que contemplaran tanto tiempo la pantalla, los miras a la cara y ves que no sonríen, la mirada está cansada y aburrida. Nada ni nadie puede sustituir la fuerza del grupo, la luz de los ojos, la alegría de compartir”.
 

El dedo medio corresponde a la honestidad
Ahora es el momento de explicar el dedo medio, que, como ha dicho el Papa, “se eleva por encima de los otros casi para recordarnos algo imprescindible: la honestidad”. “Aprende bien estas dos palabras. Honestidad, y lo contrario: corrupción. A veces se oye decir: "Pero si es una buena persona, trabaja bien, sabe llevar bien las cosas... pero es un corrupto...". Las dos cosas no van juntas” advierte.
 

En este sentido, el Santo Padre ha querido hablarles también del cáncer de la corrupción: “Algunas personas son buenas, inteligentes, pero corruptas” y les pregunta: ¿Una persona corrupta es honesta o no?”. “No a la corrupción. Pas de corruption. Todos juntos decimos: "¡Pas de corruption!" ha exclamado.
 

El dedo anular corresponde al perdón
El Pontífice también ha hecho mención al cuarto dedo, el anular. “En él se ponen los anillos nupciales. Pero, si lo piensan, el anular es también el dedo más débil, el que cuesta más trabajo levantar. Nos recuerda que las grandes metas de la vida, el amor en primer lugar, pasan a través de la fragilidad, el esfuerzo y las dificultades”. Pero – pregunta a los jóvenes – “en nuestra fragilidad, en las crisis, ¿cuál es la fuerza que nos permite seguir adelante? El perdón”. “Perdonar quiere decir saber empezar de nuevo. Perdonar no significa olvidar el pasado, pero no resignarse a que se repita” asegura.
 

En este sentido, el Papa explica que para crear un futuro nuevo “necesitamos dar y recibir perdón”. “Ahora os pido un favor: guardemos todos un minuto de silencio y pensemos cada uno en las personas que nos han ofendido. Y en este silencio, ante Dios, perdonémosles” les ha pedido a los jóvenes reunidos en el estadio.
 

El dedo meñique corresponde al servicio
Por último, el Papa señala el último dedo, el más pequeño, el “meñique” al que corresponde con el servicio.  “Es precisamente la pequeñez, el hacerse pequeño, lo que atrae a Dios. ¿Sabes una cosa? Esta es una regla de vida, para cada uno de nosotros, escúchala: El que sirve se hace pequeño”.
 

Al final de su discurso les ha pedido que “no se desanimen nunca”: “Cuando estés triste, cuando estés desanimado, toma el Evangelio y mira a Jesús, él te dará fuerzas”.


Fuente: Vatican News

Vie 20 Ene 2023

Cebitepal abre inscripciones para diplomados y cursos del año 2023

El centro de formación de la Iglesia Católica Cebitepal desea continuar ofreciendo propuestas académicas, atendiendo así,  las necesidades de actualización en parroquias, obispados, Conferencias Episcopales, instituciones educativas y comunidades de América Latina y Caribe.


Es por ello que, para estos primeros meses del año, abrió las inscripciones ofreciendo una gran variedad de temas que constituyen en sí misma una excelente oportunidad para agentes de pastoral social, jóvenes y líderes jóvenes, sacerdotes, laicos y laicas, religiosas y religiosos.



Los 14 cursos y diplomados son:


Campamento virtual juvenil
Doctrina Social de la Iglesia. Por el camino del Tata Vasco de Quiroga
Derechos Humanos y las “3 T”
Evangelio de Marcos
Liderazgos juveniles. Para la transformación social.
Pastoral Juvenil Participativa. Con enfoque vocacional.
Construcción de Paz y Transformación Social de conflictos
La Palabra de Dios. Fuente de la Vida y la Misión de la Iglesia.
De la Tierra a la Mesa. Crecimiento para campesinos y comunidades.
Formación para Matrimonios orientadores familiares
ADICCIONES: Rumbo a una Pastoral Latinoamericana
Pastoral Juvenil para Líderes
La Ciudad, espacio para la iniciación Cristiana
El Evangelio Escondido



Los itinerarios de formación que ofrecen están adaptados al contexto de las regiones de los participantes, abordando temáticas prioritarias en la formación de agentes de pastoral a nivel continental.


En el Cebitepal las bases sobre las que se planea la oferta educativa son el Magisterio Latinoamericano, particularmente el del Papa Francisco, y los cuatro sueños de Querida Amazonia: social, cultural, ecológico y eclesial.


Inscripciones
Los interesados podrán inscribirse a través del correo electrónico cebitepalencontacto@celam.org o comunicarse a través de la línea telefónica (+57) 3226800541


El Cebitepal
Es el centro de formación del Consejo Episcopal Latinoamericano - CELAM que realiza su misión desde un espíritu de comunión y participación, mediante la docencia, la investigación y diversos servicios, con los rasgos propios de la teología y la metodología latinoamericana.


Acceda a la Programación 2023 completa del Centro de Formación Cebitepal cliqueando AQUÍ 

Episcopado al día
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Lun 19 Ene 2026

Monseñor Jesús Alberto Torres toma posesión en medio de un urgente clamor por la paz en el Guaviare

 

En una solemne Eucaristía celebrada en la parroquia Catedral de San José del Guaviare, monseñor Jesús Alberto Torres Ariza tomó posesión canónica como nuevo obispo de esta Iglesia particular amazónica, que por más de un año había estado en sede vacante.
El inicio del ministerio episcopal de monseñor Torres se da en paralelo a un grave hecho de orden público. El mismo día de su posesión, junto con monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado expresando "profunda consternación" por los enfrentamientos en el municipio de El Retorno que dejaron 26 combatientes muertos y generan alto riesgo para la población civil.


La liturgia de posesión estuvo presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli. Como signo de comunión episcopal, monseñor Torres Ariza estuvo acompañado por cinco obispos de jurisdicciones vecinas: monseñor Álvaro Mon Pérez, C.Ss.R., vicario apostólico de Puerto Carreño; monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano, obispo de Granada; monseñor Raúl Alfonso Carrillo Martínez, vicario apostólico de Puerto Gaitán; monseñor Joselito Carreño Quiñones, M.X.Y., vicario apostólico de Inírida; y monseñor Óscar José Vélez Isaza, obispo de Valledupar, diócesis de origen del nuevo prelado. Esta presencia subrayó la dimensión de comunión y corresponsabilidad en la misión evangelizadora en la Orinoquía y la Amazonía colombianas.

 

Un obispo misionero para una diócesis amazónica


En su homilía, monseñor Torres Ariza asumió su ministerio con un claro acento misionero y pastoral. Recordó que su nombramiento es respuesta a una llamada de Cristo y del Santo Padre, comprometiéndose a “una entrega total y generosa” a la Iglesia: “En la persona del Santo Padre reconozco la llamada que me hace el Señor Jesús para una entrega total y generosa de mi persona”.
Presentándose como hijo de La Guajira, evocó sus raíces culturales y eclesiales para resaltar que llega al Guaviare con espíritu de servicio y cercanía: “Vengo como misionero porque el Señor Jesús me envió sobre su heredad, para elegir al pueblo del Señor y librarlo de las manos de los enemigos que lo rodean”. Reconoció la riqueza multicultural del territorio, destacando la convivencia entre pueblos indígenas y comunidades provenientes de distintas regiones del país.


El nuevo obispo delineó su comprensión del ministerio episcopal como una triple misión: padre, pastor y maestro. Subrayó que quiere ejercer una paternidad cercana y misericordiosa: “Estoy llamado a ser padre para todo el pueblo santo de Dios que peregrina en estas tierras…Un padre para que todos sus hijos se puedan acercar confiadamente con sus gozos y esperanzas, sus alegrías y tristezas”.


Como pastor, se comprometió a caminar al frente de su pueblo, siguiendo el modelo de Cristo Buen Pastor, con especial solicitud por los pobres, los vulnerables y quienes viven en situación de periferia. Y como maestro, afirmó que su tarea será anunciar con valentía a Jesucristo vivo, haciendo de la Palabra de Dios norma de vida para la comunidad.


Inspirado en el documento Querida Amazonía del Papa Francisco, monseñor Torres compartió “sueños pastorales” para la diócesis: una Iglesia comprometida con los pobres, respetuosa de la riqueza cultural y ambiental de la Amazonía, promotora de vocaciones, familias cristianas abiertas a la vida y comunidades parroquiales dinámicas y misioneras al servicio de la sociedad.

 

El llamado del Pastor en un territorio bajo presión


Este mensaje de esperanza contrasta con la cruda realidad que vive el territorio. El mismo día de su posesión, monseñor Torres Ariza y monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Iglesia–Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado ante la grave situación de orden público registrada en la zona rural del municipio de El Retorno (Guaviare), donde recientes entre presentados entre disidencias de las Farc dejaron 26 personas muertas y sembraron nuevamente el temor entre la población civil.


En el texto, la Diócesis de San José del Guaviare y la Delegación para las Relaciones Iglesia–Estado expresaron su “profunda consternación” por los hechos y se unieron al llamado del Papa León XIV por “una paz desarmada y desarmante”.


El comunicado advirtió que estas confrontaciones “no causan sino mayor sufrimiento de la población, alta victimización, confinamiento y desplazamiento de comunidades indígenas y campesinas, así como la pérdida de la vida de combatientes y no combatientes”, y generan un clima de miedo que impide la convivencia pacífica.


La Iglesia hizo un llamado a los actores armados para que respeten el Derecho Internacional Humanitario y la vida de la población civil, e invitó al diálogo y la concertación como caminos para la reconciliación. Asimismo, expresó su cercanía espiritual: “Nos unimos en oración por las personas y comunidades del Guaviare, para que alcancen la protección que necesitan y se desarmen los corazones de los violentos”.


Según las autoridades, los combates responden a una disputa por corredores estratégicos para movilidad y economías ilegales en el Guaviare. La Defensoría del Pueblo ha mantenido desde junio de 2025 una alerta por el riesgo para las comunidades, advirtiendo que la confrontación ha elevado a nivel crítico los riesgos en municipios como El Retorno y Calamar.

 

Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de posesión: 
 

Jue 15 Ene 2026

Papa León XIV designa a monseñor Luis Manuel Alí Herrera como Vicario en Santa María la Mayor


 

El Papa León XIV nombró a monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo colombiano y actual Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, como Vicario del Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas mayores de Roma y uno de los santuarios marianos más importantes de la Iglesia Católica.


El nombramiento se realizó este jueves 15 de enero, conforme al artículo 4 §1 del Estatuto vigente del Capitolo Liberiano, organismo que rige la vida litúrgica, pastoral y espiritual de la basílica. En su nueva función, monseñor Alí Herrera colaborará estrechamente con el cardenal Rolandas Makrickas, Arcipreste de Santa María la Mayor desde julio de 2025, en la coordinación de la actividad de los canónigos y en la atención pastoral de la comunidad vinculada al templo. Asimismo, podrá actuar en representación del Arcipreste en caso de ausencia o impedimento.


Continuidad en la protección de menores


La Santa Sede confirmó que, de manera simultánea, monseñor Alí Herrera continuará desempeñándose como Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, cargo que ocupa desde marzo de 2024. Este organismo, creado por el Papa Francisco, tiene como misión asesorar al Santo Padre y promover en toda la Iglesia políticas y buenas prácticas para la prevención y atención de abusos contra menores y personas vulnerables.


Relevancia de Santa María la Mayor


La Basílica Papal de Santa María la Mayor es el santuario mariano más antiguo de Occidente. Fundada en el siglo IV, conserva elementos de su arquitectura paleocristiana y alberga importantes tesoros de la tradición cristiana, entre ellos la venerada imagen de la Salus Populi Romani, ante la cual los Papas suelen orar antes y después de sus viajes apostólicos.


Por su carácter extraterritorial y su peso histórico y espiritual, la basílica ocupa un lugar central tanto en la liturgia universal como en la vida eclesial y diplomática de la Santa Sede.

 

Un lugar de especial significado también para el Papa Francisco

 

Además de su relevancia histórica y espiritual, Santa María la Mayor ha adquirido en los últimos años un significado particular en el pontificado del Papa Francisco. El Santo Padre dispuso que, tras su muerte, fuera  sepultado en esta basílica y no en las Grutas Vaticanas, como ha sido la costumbre de los pontífices durante más de un siglo. Su tumba se encuentra en la Capilla Paulina de Santa María la Mayor y se caracteriza por su sencillez: una lápida sobria con su nombre papal en latín, “Franciscus”.


¿Quién es monseñor Luis Manuel Alí Herrera?


Monseñor Luis Manuel Alí Herrera nació en Barranquilla el 2 de mayo de 1967. Es licenciado en Teología y Psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y fue ordenado sacerdote en 1992. En 2015 fue nombrado Obispo Auxiliar de Bogotá por el Papa Francisco.


Entre 2021 y 2024 se desempeñó como Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia. Desde 2015 ha estado vinculado a la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, primero como miembro y, desde 2024, como su Secretario. En agosto de 2025 fue designado también miembro del Dicasterio para el Clero.


Significado del nombramiento para Colombia y la Iglesia universal


La nueva misión encomendada a monseñor Alí Herrera como Vicario del Arcipreste de Santa María la Mayor constituye un reconocimiento a su trayectoria pastoral y a su compromiso con la vida eclesial. Además, refuerza la presencia de un pastor colombiano en una de las sedes más simbólicas de la Iglesia universal, vinculando la tradición milenaria de la basílica con los desafíos pastorales contemporáneos.

 

 

 

 

 

Mar 13 Ene 2026

Monseñor Jesús Alberto Torres Ariza asume el episcopado para pastorear la Diócesis de San José del Guaviare

 

En medio de una solemne Eucaristía celebrada el pasado 10 de enero en la Catedral Santo Ecce Homo de Valledupar, fue ordenado obispo de la Diócesis de San José del Guaviare monseñor Jesús Alberto Torres Ariza, quien se desempeñaba como vicario de Pastoral de la Diócesis de Valledupar y párroco de la iglesia Santa María Madre y Reina de la Paz, al norte de la capital del Cesar.


La ordenación episcopal fue presidida por el obispo de Valledupar, monseñor Óscar José Vélez Isaza, y concelebrada por cerca de diez obispos de distintas regiones del país, entre ellos el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C. También participaron sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas, fieles laicos y autoridades civiles y militares.


El nombramiento episcopal de monseñor Torres Ariza fue realizado por el Papa León XIV el 26 de noviembre de 2025, y su posesión canónica en la Diócesis de San José del Guaviare tendrá lugar el próximo 17 de enero, fecha en la que asumirá oficialmente su ministerio pastoral.

 


“Comunión, unción y misión”


Durante la homilía, monseñor Óscar Vélez Isaza destacó el significado eclesial y espiritual de la ordenación episcopal, enmarcando su reflexión en el misterio del Bautismo del Señor. Señaló que, así como la vida pública de Jesús inicia con su bautismo en el Jordán, el episcopado implica para el nuevo obispo un cambio radical de vida y una entrega total a la voluntad de Dios.


“Nos reunimos en Eucaristía, es decir, en acción de gracias por el regalo de un nuevo obispo, de un sucesor de los Apóstoles, nacido y formado en las entrañas de nuestra Diócesis de Valledupar y elegido por el Papa León XIV para pastorear la diócesis de San José del Guaviare”, afirmó el obispo ordenante.


Inspirado en el Evangelio, monseñor Vélez Isaza subrayó tres ejes fundamentales del ministerio episcopal: comunión, unción y misión. En relación con la comunión, recordó que el obispo está llamado a vivir su servicio en solidaridad con toda la humanidad y en corresponsabilidad dentro de la Iglesia: “Nuestra misión no es asunto de superhéroes solitarios, sino de hermanos corresponsables”.


Sobre la unción, resaltó que el obispo pertenece “única y totalmente a Dios” y que la unción con el santo crisma es signo de esa consagración total. Finalmente, al referirse a la misión, señaló que el obispo, como sucesor de los apóstoles, es llamado a anunciar el Evangelio y a pastorear al Pueblo de Dios al estilo de Cristo, el Buen Pastor.


“La Iglesia es por naturaleza extrovertida, misionera”, recordó el prelado citando palabras recientes del Papa León XIV, e invitó al nuevo obispo a ser “profeta, testigo y servidor de la esperanza”.


 

Gratitud, identidad episcopal y envío misionero al Guaviare


Al término de la celebración, monseñor Jesús Alberto Torres Ariza dirigió un amplio mensaje de gratitud y reflexión en el que compartió cómo vive este nuevo llamado de la Iglesia y el sentido con el que asume su ministerio episcopal.


En sus palabras, el nuevo obispo reconoció, en primer lugar, su propia fragilidad humana y la acción gratuita de Dios en su historia personal, señalando que su vocación es fruto de la iniciativa divina más que de méritos personales. Al citar el Salmo 113, afirmó que su vida sacerdotal puede leerse a la luz de la misericordia de Dios que “levanta del polvo al desvalido”, y expresó que, pese a su indignidad, la Iglesia ha confiado en él para ejercer el ministerio episcopal.


Desde esa conciencia, subrayó que su ordenación lo incorpora al Colegio Episcopal como sucesor de los apóstoles, llamado a servir como padre, pastor y maestro del Pueblo de Dios en la Diócesis de San José del Guaviare. Agradeció de manera explícita al Papa León XIV, a quien prometió obediencia filial, oración constante y comunión eclesial, y destacó que su nombramiento es también un reconocimiento al trabajo pastoral y evangelizador desarrollado por la Diócesis de Valledupar.


Monseñor Torres Ariza expresó un especial agradecimiento a monseñor Óscar José Vélez Isaza, a quien reconoció como padre y formador durante sus 22 años de ministerio sacerdotal, así como a los obispos presentes, al presbiterio de Valledupar y a los sacerdotes de distintas regiones del país que lo acompañaron en la celebración. Recordó también a quienes marcaron su proceso vocacional y formativo, en particular al Seminario Juan Pablo II, a sus formadores y a las universidades en las que realizó estudios en Colombia y en Roma.


En un recorrido por su experiencia pastoral, hizo memoria de las parroquias y comunidades en las que ha servido, destacando el trabajo misionero realizado en contextos rurales, urbanos, educativos y sociales, así como la articulación de diversas iniciativas pastorales, entre ellas la acción social y el acompañamiento a comunidades y movimientos eclesiales. Reconoció igualmente el aporte de los distintos carismas y movimientos presentes en la Diócesis de Valledupar, que, según afirmó, contribuyeron de manera significativa a su crecimiento espiritual y pastoral.


De manera particular, dirigió un saludo a la comunidad de la Diócesis de San José del Guaviare, a sus sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles laicos, manifestando su disposición para caminar junto a ellos en la misión evangelizadora. Al referirse al inicio de esta nueva etapa, señaló que asume con serenidad y esperanza los cambios culturales, geográficos y pastorales que implica su traslado, convencido de que el ministerio episcopal se vive siempre en comunión con la Iglesia universal y con la Iglesia particular que le ha sido confiada.


Finalmente, el nuevo obispo encomendó su ministerio a la intercesión de San José, patrono de la diócesis, y de la Virgen María, y pidió la oración del Pueblo de Dios para ejercer su servicio episcopal con fidelidad al Evangelio. “En San José del Guaviare tienen un hermano, un amigo”, afirmó, reiterando su cercanía pastoral y su disponibilidad para acompañar a la comunidad diocesana en los desafíos evangelizadores del territorio.

 

 

Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de ordenación episcopal: 

 

Jue 1 Ene 2026

Presidente de la Conferencia Episcopal propone los “sueños de Dios” como hoja de ruta para Colombia en el 2026

 

 

"Lo que Dios quiere para nosotros lo llamamos sus sueños, que deben ser también los nuestros", afirma monseñor Francisco Múnera en un mensaje que convoca a cerrar brechas sociales y construir un proyecto común de nación en 2026.


La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su presidente, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, dio a conocer su saludo y reflexión con ocasión del inicio del nuevo año 2026. El mensaje, emitido en video, se presenta como una acción de gracias a Dios por el año que ha culminado y, al mismo tiempo, como una lectura creyente de los desafíos y esperanzas que se abren para el país y para la Iglesia.


En nombre de la Comunidad de Presidencia y de todos los obispos del país, el Arzobispo de Cartagena sitúa el mensaje en el horizonte de la fe cristiana, recordando que la luz de Jesucristo, celebrada de manera especial en el tiempo de la Navidad, “ha venido al mundo a disipar todas las tinieblas” y a confirmar que el plan de Dios para la humanidad y para Colombia “sigue vigente”. Desde esta convicción, el presidente del episcopado propone reconocer y asumir lo que denomina “los sueños de Dios”, es decir, los anhelos divinos que están llamados a convertirse también en los propósitos del pueblo colombiano.


Paz, reconciliación y fraternidad social


El primer gran sueño expresado en el mensaje se centra en la paz. Monseñor Francisco Múnera eleva su oración para que Colombia, al iniciar el año 2026, “encuentre los caminos que conducen al perdón, la reconciliación y la paz”. Este anhelo se sitúa explícitamente a la luz de la profecía de Isaías, citada de manera literal en el mensaje: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; el Príncipe de la paz acrecentará su soberanía y la paz no tendrá límites con el derecho y la justicia desde ahora y para siempre”.


Desde esta perspectiva bíblica, el prelado subraya que este sueño de paz debe traducirse en actitudes y decisiones concretas para la vida del país: “Que este sueño nos lleve a valorar la fraternidad y la amistad social, que nos permita superar la violencia como camino para superar los conflictos”.


Defensa de la vida y opción por los más vulnerables


Otro eje central del mensaje es la defensa de la vida y de la dignidad humana. El presidente de la Conferencia Episcopal afirma de manera categórica: “Que nuestra Patria, la vida, sea defendida y protegida por todos y cada uno de nosotros y la dignidad de cada persona sea respetada y cuidada como un tesoro, por lo tanto, nunca pisoteada ni manipulada”.


Esta defensa de la vida incluye un llamado explícito a la solidaridad con quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Monseñor Múnera expresa: “Particularmente, que tengamos una mirada y ayuda especial hacia los pobres y los más vulnerables”, recordando la promesa del Señor: “Los pobres y los indigentes buscan agua y no la encuentran. Yo, el Señor, los atenderé y no los abandonaré”.


Proyecto común de nación y fortalecimiento democrático


En su mensaje de Año Nuevo, los obispos hacen un llamado a la construcción de un proyecto común de nación que sea capaz de acoger la pluralidad y la diversidad propias de la sociedad colombiana. Así lo expresa el Presidente del Episcopado: “Que en Colombia sepamos construir y soportar un proyecto común de nación en el que todos sepamos acogernos en medio de la pluralidad y la diversidad, y así cerremos las brechas que nos separan”.


Este horizonte se vincula directamente con el fortalecimiento de la vida democrática. Monseñor Múnera exhorta a que “todas las instituciones trabajemos por consolidar y fortalecer la democracia, el cumplimiento de los deberes, el ejercicio de los derechos”, con el deseo de que, como lo expresa el salmo citado en el mensaje, “el amor y la fidelidad se encuentren” y “la justicia y la paz se besen”. Desde esta confianza creyente, se afirma que “el Señor mismo dará prosperidad a su pueblo”. 
Ética, coherencia de vida y bien común


La reflexión de monseñor Francisco subraya, además, el valor de la fe y del sentimiento religioso presentes en la historia del país. El prelado pide que “las semillas de fe y del sentimiento religioso sembradas desde hace siglos en nuestra nación, generen mejores ciudadanos y gobernantes con responsabilidad ética y moral por el bien común del país”.


El Arzobispo de Cartagena recuerda que la coherencia de vida es un elemento clave para el fortalecimiento de los valores sociales. “Reconociendo que la coherencia de vida trae fortalecimiento de los valores y el sentido de responsabilidad, superando el individualismo y la corrupción que solo genera injusticia, guerra y pobreza”.


Diálogo intergeneracional y futuro para las nuevas generaciones


El mensaje del Presidente del Episcopado Colombiano dedica una atención especial al diálogo intergeneracional, considerado fundamental para la vida social y eclesial del país. Monseñor Múnera expresa el deseo de que “en Colombia podamos construir y profundizar el diálogo intergeneracional que nos permita acoger la memoria y las enseñanzas de los mayores para transmitirlas a los niños y a los jóvenes”.


Este diálogo se proyecta hacia la protección y el futuro de las nuevas generaciones. El mensaje formula un anhelo concreto y contundente: “Que todos trabajemos unidos, en armonía por hacer realidad los sueños y anhelos de las nuevas generaciones. Un país sin menores reclutados para la guerra, sin explotación de ningún tipo y con oportunidades de futuro digno y verdadero desarrollo integral”, apoyado en la promesa del Señor: “Yo realizo algo nuevo”.


Cuidado de la casa común


En sintonía con el magisterio de la Iglesia sobre el cuidado de la creación, el mensaje hace un llamado explícito a custodiar la casa común. Los obispos expresan el deseo de que “en Colombia todos cuidemos la casa común que el Creador nos ha encomendado, para que las nuevas generaciones la encuentren cada día más bella y habitable”.


Este compromiso incluye la defensa de la biodiversidad y una relación respetuosa con el entorno natural. Monseñor Francisco Múnera Correa afirma: “Un país que no destruya su rica biodiversidad, sino que sea custodio y admirador de este hermoso jardín”, elevando con el profeta un canto de alabanza: “Canten al Señor un cántico nuevo, canten su alabanza desde los extremos de la tierra. Aclamen con júbilo las cumbres de los montes. En las islas proclamen su alabanza”.


Una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa


Finalmente, el mensaje con ocasión del nuevo año 2026 reafirma el sueño de Dios para la Iglesia que peregrina en Colombia: “seguir caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa en Colombia”, un pueblo que viva “en la sencillez del Evangelio en comunión y participación”, así lo expresa monseñor Múnera. 


Este horizonte eclesial planteado por la Conferencia Episcopal de Colombia se concreta en la profecía que cierra el mensaje y que define el espíritu con el que la Iglesia está llamada a iniciar el nuevo año: “Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre, que busca refugio en el nombre del Señor”.

 

 
 

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| Mié 21 Ene 2026

25 de enero: la Iglesia celebrará el VII Domingo de la Palabra de Dios e invita a dejarse habitar por Cristo

 

El próximo domingo 25 de enero, la Iglesia católica celebrará el VII Domingo de la Palabra de Dios, jornada instituida por el papa Francisco en 2019 mediante la carta apostólica Aperuit illis, con el propósito de reafirmar la centralidad de la Sagrada Escritura en la vida, la misión y la espiritualidad del Pueblo de Dios.


La edición de este año se celebrará bajo el lema bíblico “La palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16), una expresión que, según el subsidio litúrgico-pastoral publicado por el Dicasterio para la Evangelización, no constituye solo una exhortación moral, sino la propuesta de “una forma nueva de existencia”, en la que la Palabra de Dios toma residencia estable en la vida del creyente, orienta sus pensamientos, sus deseos y su testimonio.


La Palabra de Dios, fuente de esperanza y de comunión


En la presentación del subsidio, monseñor Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, destaca que este Domingo invita a toda la Iglesia a volver a poner el Evangelio en el centro, recordando que toda renovación auténtica nace de la escucha dócil de la Palabra. Acogerla —señala— significa dejarse acompañar por Cristo, Palabra viva, que sigue hablando hoy y ofreciendo esperanza al corazón humano y a la historia.


El documento subraya también que la Palabra de Dios solo puede ser fuente de esperanza cuando es acogida inseparablemente de la presencia viva de Cristo, y no como un texto aislado. De ahí la importancia de una escucha creyente que conduzca a una relación personal y comunitaria con el Señor.


De manera significativa, la celebración del Domingo de la Palabra de Dios coincide este año con la fiesta de la Conversión de san Pablo, jornada que cierra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, resaltando así el valor ecuménico de esta iniciativa y el papel de la Palabra como camino de unidad y misión compartida.


Orientaciones litúrgicas y pastorales


El subsidio del Dicasterio recuerda que el lugar privilegiado del encuentro entre la comunidad cristiana y la Palabra de Dios es la celebración eucarística dominical, donde se manifiesta la profunda unidad entre la mesa de la Palabra y la mesa del Cuerpo de Cristo. Entre los signos sugeridos se encuentran la entronización del Evangeliario, el cuidado especial en la proclamación de las lecturas, una homilía centrada en el servicio a la Palabra y, cuando sea oportuno, la entrega de la Biblia a los fieles, como signo del compromiso de continuar su lectura, meditación y anuncio en la vida cotidiana.


Asimismo, se anima a las comunidades a vivir este Domingo no como un hecho aislado, sino como un impulso para promover durante todo el año la formación bíblica, la Lectio divina, la adoración bíblica y otros espacios que favorezcan un encuentro permanente con la Sagrada Escritura.


Aportes pastorales desde la Arquidiócesis de Bogotá


En el contexto colombiano, la Arquidiócesis de Bogotá ha compartido una serie de insumos y claves pastorales para la vivencia del Domingo de la Palabra de Dios, subrayando que esta jornada trasciende la conmemoración anual y se proyecta como un estilo permanente de vida cristiana.


Estas propuestas se enmarcan en el segundo trienio de su Camino Discipular Misionero (2026–2028), denominado “Tiempo para Cultivar la Fe”, y se articulan bajo el lema “Con el corazón se cree” (Rom 10,10). En este horizonte pastoral, la Iglesia particular de Bogotá anima a los bautizados a reavivar la centralidad de la Palabra de Dios desde la experiencia del encuentro orante, personal y comunitario, con Jesucristo.


Entre las iniciativas destacadas se propone la Narrativa Bíblica como metodología de aproximación a la Sagrada Escritura, presentada como un camino accesible que invita a los fieles a “habitar” el texto bíblico y a reconocerse como parte viva de la historia de Dios. Según explica el padre Henry Rojas, coordinador arquidiocesano de iniciación cristiana, esta metodología permite comprender que la historia de Cristo no es un acontecimiento del pasado, sino una realidad siempre actual que se hace vida en la comunidad y en cada persona, complementando otros caminos como la Lectio divina.

 

Encuentros orantes con la Palabra 


Como componente formativo, la Arquidiócesis de Bogotá ha preparado un insumo práctico para animadores de la evangelización y fieles en general, así como una serie de encuentros virtuales orientados a profundizar en la experiencia orante y evangelizadora con la Palabra de Dios. Estos espacios se desarrollarán los martes 27 de enero, 3, 10 y 17 de febrero, bajo la dirección de un grupo de profesionales de la coordinación arquidiocesana de iniciación cristiana, y están dirigidos a catequistas, agentes pastorales y personas interesadas en fortalecer su relación con la Sagrada Escritura.


Quienes deseen participar, pueden inscribirse a través del enlace habilitado por la Arquidiócesis de Bogotá: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScKw4X13jaPGL0eBykZxGpuZWWUDVvZvH04v16eFocmDHkFHA/viewform


Adicionalmente, se anima a las comunidades parroquiales y a los fieles a mantener espacios semanales de oración con la Palabra, como el denominado “martes de la Palabra”, y a integrar la Sagrada Escritura en los procesos de predicación, formación y vida familiar.


 

 

 

| Mar 9 Dic 2025

Adviento solidario en Colombia: Cáritas lanza campaña para seguir apoyando a comunidades durante emergencias humanitarias

 

El Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana lanzó oficialmente su campaña de anual de Adviento, un llamado nacional a la solidaridad para fortalecer la capacidad de respuesta de la Iglesia ante emergencias humanitarias.

 

La iniciativa, que se impulsa a través del lema “Somos la fuerza solidaria que impulsa a Colombia”, busca recaudar fondos para mantener operativa en 2026 la red nacional de atención a emergencias, particularmente ante el aumento de fenómenos naturales y desplazamientos forzados en el país.

 

Durante el 2025, a través de este sistema, Cáritas Colombiana ha respondido a 24 situaciones críticas: 18 provocadas por la ola invernal y 4 por conflicto armado, beneficiando a 3.076 familias (11.231 personas) a nivel nacional con kits de alimentos, higiene, alojamiento y cocina, por un valor ejecutado de $750 millones de pesos (COP).

 

Impacto y capacidad logística demostrada

 

Uno de los operativos humanitarios más significativos del año, que forma parte de la respuesta nacional, fue la intervención en la región del Catatumbo, donde se presentó una crisis con más de 54.098 personas desplazadas. Gracias a los fondos recaudados y a alianzas estratégicas con la red de bancos de alimentos de Colombia (ABACO) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), Cáritas Colombiana fue la primera organización en acceder a la zona, entregando 332.355 kilogramos de alimentos a 17.680 personas en condición de desplazamiento y confinamiento en los municipios de Tibú, La Gabarra, El Tarra, Ocaña, Cúcuta, el resguardo indígena Catalaura (Norte de Santander) y Bucaramanga.

 

“Esta intervención demostró no solo nuestro compromiso, sino la capacidad logística para llegar a contextos críticos y de difícil acceso”, destacó Cáritas Colombiana.

 

Un modelo de respuesta con cuatro décadas de experiencia

 

La capacidad operativa de esta organización eclesial se sustenta en el Servicio Nacional de Emergencias, creado en 1983 tras el terremoto de Popayán y consolidado tras la erupción del Nevado del Ruiz en 1985. Durante cuatro décadas, este sistema ha desarrollado una metodología centrada en las personas, articulando la red de las 78 jurisdicciones eclesiales en todo el territorio nacional.

 

El modelo combina tres ejes fundamentales:+

- Respuesta inmediata en las primeras 72 horas críticas. 
- Fortalecimiento comunitario para que las poblaciones no solo reciban ayuda, sino que desarrollen capacidades para enfrentar y anticiparse a las emergencias. 
- Recuperación temprana que transforma realidades, yendo más allá de la asistencia inmediata.

 


De la solidaridad reactiva a la construcción de capacidades comunitarias

 

La campaña subraya que donar trasciende el acto caritativo tradicional para convertirse en una inversión estratégica en la resiliencia del país. Los fondos recaudados financian la capacidad de reacción, permiten adquirir y distribuir kits de ayuda, mantener la logística y desplegar equipos a territorios remotos.

 

“La capacidad de este organismo para seguir acompañando a las personas y reconstruyendo comunidades depende, en gran medida, de que los colombianos comprendamos que cada donación es capital de respuesta nacional, un aporte concreto a la seguridad humanitaria de nuestro propio territorio”, agregó la institución.

 

Invitación a la acción y la esperanza

 

Más allá del mensaje espiritual del Adviento, esta campaña representa un llamado de la Iglesia Católica a reflexionar sobre la importancia de apoyar a quienes más sufren, preparando el corazón para recibir la esperanza de esta época en plenitud, armonía y paz.

 

“La verdadera transformación ocurre cuando la información se convierte en acción, y la acción en Esperanza”, expresó la entidad, invitando a todos los fieles y personas de buena voluntad a sumarse a esta fuerza solidaria.

 

 

Para donar a la Campaña de Adviento 2025:

 

Enlace en línea: https://merchant.accivalconnect.com/botonPerzonalidado/f93f8ffa-a2b5-489e-8915-31c7b7316601

Fondo de Emergencias: Banco de Bogotá, Cuenta Corriente No. 08133959-0 a nombre del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana.

 

| Vie 5 Dic 2025

Disponible la guía litúrgica oficial para celebrar la clausura del Año Jubilar en las Iglesias particulares de Colombia

 

El Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) da a conocer la 'Guía Litúrgica para el Rito de Clausura del Año Jubilar 2025', un documento oficial destinado a orientar a obispos, presbíteros y equipos pastorales en la celebración solemne que marcará el cierre de este tiempo especial de gracia convocado por el Papa Francisco.


La guía, disponible para descargar en formato PDF, reúne información general, disposiciones establecidas por la Santa Sede y el rito completo de la Eucaristía que se celebrará en todas las Iglesias particulares del país el domingo 28 de diciembre, fiesta litúrgica de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, fecha definida en la bula Spes non confundit para la clausura del Año Jubilar.



Una celebración única en cada diócesis


El documento señala que la clausura debe celebrarse de manera solemne y estacional, con la Eucaristía presidida por el obispo diocesano en la catedral, madre de todas las iglesias de la jurisdicciones. En los casos en que exista concatedral, también podrá celebrarse allí con un delegado del obispo. Se precisa que esta celebración de clausura no puede trasladarse a otros templos, parroquias o santuarios.


El Departamento de Liturgia subraya allí la importancia de garantizar la participación amplia de los fieles, de modo que este acto se convierta en un motivo de acción de gracias y renovación de la vida cristiana después del camino espiritual recorrido durante el Jubileo.



Aspectos centrales del rito


La guía explica paso a paso el rito de clausura, incluyendo moniciones, textos, gestos y recomendaciones para vivir la celebración en profunda unidad eclesial. Entre los elementos destacados se encuentran:


- La centralidad de la cruz jubilar, que debe ser solemnemente dispuesta y adornada para la celebración.


- La oración universal, que recoge las súplicas de la Iglesia por las familias, los más vulnerables, la paz del país y la misión evangelizadora.


- La presentación de los dones, en la que se invita a mantener gestos concretos de caridad hacia los pobres como expresión del espíritu jubilar.


- La comunión bajo las dos especies, cuando sea pastoralmente posible, para resaltar el signo pleno del banquete eucarístico.
- El canto de acción de gracias, que puede incluir el tradicional Te Deum.


- La bendición solemne, preparada especialmente para este momento de cierre del Año Santo.


 Vea el documento a continuación: 

 

 

| Mar 2 Dic 2025

Conferencia Episcopal presenta la segunda edición de ‘Actualidad Teológica’ con artículos investigativos que responden a desafíos sociales y eclesiales

 

La Comisión de Doctrina y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia presentan la segunda edición del boletín Actualidad Teológica, una iniciativa que busca promover el diálogo entre la teología y los desafíos actuales de la sociedad.

 

Esta entrega reúne siete artículos presentados durante el Coloquio Internacional de Estudiantes y Profesores de Teología, realizado el 22 y 23 de octubre de 2025, en la Universidad Santo Tomás de Aquino, en Bogotá, en articulación con TeoRed, la Red de Facultades de Teología del país.

 

Cuatro de los artículos fueron escritos por docentes de distintas facultades de teología y tres por estudiantes de pregrado y posgrado de diferentes universidades del país.

 

Dignidad de la creación y desafíos éticos

 

El boletín abre con el artículo Dignidad Animal en la Revelación Bíblica: Un desafío actual, escrito por Kelly Alejandra Tejada Espinosa, estudiante de la Fundación Universitaria Seminario Teológico Bautista. La autora plantea una revisión ética desde la fe frente al trato dado hoy a los animales, partiendo de la Escritura. En su texto, afirma que “la conexión bíblica con los animales provee elementos teológicos que sostienen la dignidad y el valor como criaturas de Dios”, por lo que propone avanzar hacia “un veganismo flexible como praxis en concordancia ética, sin sugerir el veganismo como fin en sí mismo sino como resultado del discipulado y la mayordomía” (gestión responsable de recursos).

 

Complementando esta reflexión ecológica, el artículo Fe y Medioambiente: La respuesta de la Iglesia Católica desde su Doctrina Social, de Jenny Katherine Jiménez Cuesta (Universidad San Buenaventura), destaca que la Iglesia es un actor con autoridad moral en la transformación de la relación humana con el planeta. Su investigación subraya que el desarrollo del magisterio en esta materia ofrece “una acción comprometida, concertada y sostenida en el tiempo” basada en la ecología integral.

 

Teología, cuidado y espiritualidad liberadora

 

En clave social, el aporte de María Alejandra Alvarado Navarrete (docente de la Universidad Santo Tomás y de la Pontificia Universidad Javeriana), titulado Teología y salud: Desafíos para la construcción del cuidado y la consolidación de la esperanza en las mujeres que sufren, analiza la experiencia espiritual de mujeres cuidadoras de familiares dependientes de sustancias psicoactivas. El estudio revela que “la fe aparece como espacio de ambivalencia, pero también como posibilidad emancipadora”, al poder convertirse en un motor de protección y dignificación de quienes acompañan procesos de adicción en sus hogares.

 

Diálogo interreligioso y diversidad eclesial

 

El sacerdote jesuita José Yamid Castiblanco, docente de la Pontificia Universidad Javeriana, presenta El documento sobre fraternidad humana: impacto y desafíos para el diálogo interreligioso, donde profundiza en el texto firmado en 2019 por el papa Francisco y el gran imán Ahmed Al-Tayeb. A su juicio, este documento es “una semilla de esperanza, un signo profético para la paz y la convivencia en un mundo plural”.

 

En ese mismo horizonte, Estiven Valencia Marín (UTP – UCP) reflexiona sobre la pluralidad al interior y fuera de la Iglesia en Apertura ecclesiæ mundum. Allí sostiene que la diversidad de sensibilidades debe asumirse como “una apuesta de la misma Iglesia Católica para la construcción de una sociedad cada vez más justa y solidaria”.

 

Aportes desde la historia y la cultura bíblica

 

El docente Alejandro de Jesús García Durán (Unicervantes) revisa críticamente la figura de Arrio en La reivindicación de Arrio. El “mito” del archihereje creado por la ortodoxia, destacando que la imagen del teólogo alejandrino debe ser leída “de manera más serena e imparcial”, a la luz de nuevas investigaciones patrísticas que buscan situarlo en su propio contexto histórico.

 

Cierra esta edición de Actualidad Teológica, el artículo titulado Uso de lo “bíblico” como adjetivo: hermenéutica cultural y bíblica en dos casos contemporáneos, de Fabián Rico Virgüez (profesor de la Universidad Santo Tomás y de la Uniminuto), quien analiza el uso del término “bíblico” en contextos seculares como la música y el deporte. El autor plantea la necesidad de un “desplazamiento epistemológico” para comprender cómo la cultura “reapropia y resignifica lo bíblico” sin referencia directa a la autoridad religiosa.