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La iglesia en Colombia

Mié 18 Mar 2026

En la Diócesis de Pasto, las comunidades caminan juntas hacia la Pascua: viacrucis de Cuaresma fortalecen la esperanza

En el suroccidente de Colombia, la Cuaresma se vive caminando: en la fe y en comunidad. Durante estas semanas, cientos de fieles recorren calles, caminos rurales y plazas parroquiales del departamento de Nariño participando en los viacrucis territoriales convocados por la Diócesis de Pasto, una iniciativa pastoral que reúne a comunidades de distintos municipios para meditar el camino de la cruz y prepararse espiritualmente para la celebración de la Pascua.Las jornadas se desarrollan en las distintas vicarías episcopales del territorio diocesano y congregan a sacerdotes, religiosos y laicos en momentos de oración, catequesis cuaresmales, confesiones y la celebración de la Eucaristía. Más que una tradición devocional, se han convertido en una experiencia de comunión eclesial que une a parroquias urbanas y rurales en un mismo camino de fe.“Vivimos esta experiencia con mucha alegría de podernos encontrar con las otras comunidades, especialmente en tiempo de Cuaresma, donde podemos acercarnos y vivir esto que para la Iglesia es el llamado que nos hace el Señor a la oración”, expresa Lewis Narváez, uno de los fieles participantes.Un camino pastoral que nace del discernimiento sinodalEstos encuentros se realizan en el marco del proceso pastoral que vive la diócesis desde la convocatoria del Sínodo Pastoral Diocesano, impulsado en 2023 por el obispo de Pasto, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro. Este proceso de discernimiento ha buscado fortalecer la comunión, la participación y la misión en la Iglesia particular del sur de Colombia.En este contexto, los viacrucis territoriales se integran al Plan Global Diocesano de Evangelización Misionera y al Año Pastoral denominado “Encuentro con la Palabra”, que invita a las comunidades a redescubrir la centralidad del Evangelio en la vida cristiana.“Convocadas las parroquias, convocados los párrocos, los agentes de pastoral y todas las personas de buena fe de estas vicarías episcopales, para vivir la unidad, para vivir la comunión y para vivir la hermandad”, explica el presbítero José López, al referirse al sentido pastoral de estas jornadas.La meditación del viacrucis se inspira en el lema diocesano: “En Cristo, discípulos de la Palabra, caminamos con su cruz hacia la Pascua”, que orienta el camino espiritual de las comunidades durante este año pastoral.“Esa Palabra que nos llama, que nos convoca, que nos transforma y que nos invita cada día a ser mejores”, señala el presbítero Carlos Contreras.Caminar juntos hacia la PascuaLa vivencia del viacrucis permite a los fieles contemplar el misterio de la pasión de Cristo y reconocer en él una invitación a vivir la fe de manera comunitaria.“Para vivir la experiencia pascual tenemos que pasar por la experiencia de la cruz. El testimonio más bonito de la resurrección de Jesucristo es aprender a vivir en comunidad”, afirma el presbítero Ángel Ordóñez.De esta manera, el recorrido por las estaciones del viacrucis se convierte en un momento de encuentro con Dios y con los hermanos, en el que cada comunidad presenta sus intenciones y necesidades.“Pidiendo por la paz del mundo, por la paz de Colombia, por la paz de nuestros territorios… y también por todas las familias para que permanezcan unidas”, dice Germán Yarpas, quien participó en una de las jornadas.Fe y esperanza en medio de las dificultadesEn algunas zonas del territorio diocesano, especialmente en áreas rurales, estos encuentros adquieren un significado aún más profundo. Comunidades que enfrentan situaciones de violencia, pobreza o abandono encuentran en la oración y en la vida comunitaria un espacio de consuelo y esperanza.“Hoy, en nuestro contexto por la zona que vive toda la cordillera de violencia, de a veces de narcotráfico, situaciones difíciles que se van presentando en cada una de nuestras parroquias”, explica el presbítero Hiovani Espinosa.En medio de estas realidades, la fe continúa siendo un motor de resiliencia para las comunidades.“Que en medio de esa dificultad el llamado a nosotros es a seguir manteniendo la fe, una fe fuerte, firme, que nos permita seguir caminando pese a todo lo que pueda ocurrir”, afirma nuevamente Lewis Narváez.Un camino que conduce a la esperanza pascualLa diócesis ha convocado cinco viacrucis territoriales durante esta Cuaresma, como parte del camino de preparación para la Semana Santa. Para la Iglesia local, estos encuentros representan una oportunidad para fortalecer la comunión entre las comunidades y recordar que el camino de la cruz conduce siempre a la esperanza de la Resurrección.“La fe en Dios es lo único que les permite a estas comunidades que viven en guerra constante que puedan salir adelante. A veces no hay nada más”, expresa Lady Usumag, participante de una de las jornadas.De esta manera, los viacrucis territoriales en la Diócesis de Pasto se convierten en un signo visible de la fe del pueblo de Dios: una fe que camina, que se encuentra y que, en medio de los desafíos del territorio, continúa anunciando la esperanza del Evangelio.Vea a continuación el informe audiovisual:

Jue 12 Mar 2026

Bajo el liderazgo del cardenal Rueda, Arquidiócesis de Bogotá fortalece su camino sinodal con la creación de nuevo Consejo de Evangelización

Bajo el liderazgo del cardenal Luis José Rueda Aparicio, la Arquidiócesis de Bogotá ha puesto en marcha el Consejo Arquidiocesano de Evangelización (CAEV), un nuevo organismo de participación pastoral que busca fortalecer el discernimiento comunitario y orientar la misión evangelizadora de la Iglesia en la capital del país.La iniciativa representa una forma concreta de vivir la sinodalidad —caminar juntos como Pueblo de Dios— mediante un espacio permanente de escucha, reflexión y propuesta pastoral que reúne a diversos actores de la vida eclesial.El primer encuentro de este organismo se realizó el miércoles 11 de marzo y contó con la participación de los obispos auxiliares, los vicarios episcopales territoriales de las ocho zonas pastorales de la arquidiócesis, representantes de las diaconías que animan el Camino Discipular Misionero, así como un delegado de los diáconos permanentes y su esposa. La reunión fue acompañada por la Vicaría de Evangelización, liderada por monseñor Daniel Delgado.Un organismo para discernir la misión en la ciudadEl Consejo Arquidiocesano de Evangelización nace como un espacio de análisis, reflexión y discernimiento comunitario que permitirá estudiar la realidad pastoral de la arquidiócesis y proyectar respuestas evangelizadoras acordes con los desafíos sociales, culturales y eclesiales del territorio.En consonancia con el Código de Derecho Canónico (c. 511), que propone la creación de consejos pastorales en las diócesis para estudiar y valorar la acción pastoral, el CAEV se configura como un instrumento de acompañamiento y orientación para el arzobispo, ayudando a identificar prioridades y nuevos retos de la evangelización en la ciudad-región.Además, este organismo permitirá visibilizar y compartir experiencias pastorales significativas que se desarrollan en comunidades, parroquias, arciprestazgos y vicarías, con el fin de fortalecer el dinamismo misionero y promover iniciativas que respondan a las realidades actuales de la sociedad.Camino Discipular Misionero: horizonte comúnDurante el encuentro también se presentaron los programas y procesos que adelantan las diaconías que impulsan el Camino Discipular Misionero, propuesta pastoral que orienta la vida evangelizadora de la arquidiócesis y que busca fortalecer una Iglesia cercana, misionera y en salida.El CAEV acompañará la implementación de este proceso pastoral, promoviendo su consolidación como una forma concreta de vivir la identidad sinodal y misionera de la Iglesia en Bogotá, a partir de la comunión de carismas, ministerios y experiencias presentes en el Pueblo de Dios.Una Iglesia que escucha y camina unidaAl cierre del encuentro, el cardenal Luis José Rueda Aparicio invitó a los participantes a ampliar el horizonte de reflexión sobre la misión evangelizadora en la arquidiócesis y a fortalecer la cultura del discernimiento pastoral compartido.La creación del Consejo Arquidiocesano de Evangelización refleja el compromiso de la Iglesia en Bogotá con una Iglesia que escucha, discierne y camina unida, impulsando procesos pastorales que respondan a los desafíos contemporáneos y contribuyan a la construcción de una sociedad más fraterna y solidaria.El Consejo Arquidiocesano de Evangelización en Bogotá se convierte en referente para que otras Iglesias particulares del país sigan encontrando caminos comunes que fortalezcan la evangelización, el diálogo con la sociedad y el compromiso con el desarrollo humano integral, la justicia y la paz, en clave sinodal.

Lun 9 Mar 2026

Asamblea Diocesana de San Vicente del Caguán impulsa su camino pastoral y sinodal

Del 3 al 5 de marzo, la Diócesis de San Vicente del Caguán vivió un momento significativo de reflexión y proyección pastoral con la realización de la Asamblea Diocesana convocada por monseñor William Prieto Daza, quien lleva cerca de un año y medio al frente de esta Iglesia particular ubicada en el Caquetá, en la Amazonía colombiana.El encuentro reunió a sacerdotes, vida consagrada y numerosos laicos provenientes de las 16 parroquias de la diócesis, con el objetivo de fortalecer la comunión e impulsar la elaboración del Plan Pastoral Diocesano en clave sinodal.Según explicó el obispo, uno de los primeros pasos de su ministerio ha sido escuchar y conocer la realidad de la diócesis, especialmente después de un período de más de tres años de vacancia en la sede episcopal. “Es una jurisdicción relativamente nueva, pero he encontrado sacerdotes, laicos y religiosos muy dispuestos a seguir trabajando. Son muy disponibles para la tarea pastoral aquí en nuestra jurisdicción, que no es fácil”.La diócesis se caracteriza por tener comunidades alejadas y de difícil acceso, lo que exige un esfuerzo constante de acompañamiento pastoral. Monseñor William Prieto destacó que uno de los aspectos más valiosos de esta Asamblea ha sido el espacio de encuentro y fraternidad entre los participantes. “Más que las ponencias o las charlas, pienso que lo que realmente nos fortalece como Iglesia es poder compartir, vernos las caras, intercambiar experiencias y salir de nuestros lugares habituales de convivencia”, expresó.El obispo también subrayó el ambiente de diálogo vivido durante el encuentro, donde los participantes pudieron expresarse con libertad y escucharse mutuamente. “Se ha vivido un ambiente muy positivo, donde las personas han podido hablar con sinceridad, escucharse y participar en los ejercicios de reflexión que hemos realizado”, afirmó.Evangelizar en comunión y misiónEl proceso pastoral de la diócesis se inspira en la misión evangelizadora de la Iglesia y en la acción del Espíritu Santo. Como señala el documento pastoral iluminador que guía este camino, anunciar el Evangelio de Jesucristo es una tarea animada y sostenida por el Espíritu, verdadero protagonista de la misión, como lo testimonia el libro de los Hechos de los Apóstoles.Desde sus orígenes, la diócesis ha buscado organizar su acción evangelizadora a través de distintos procesos pastorales. En este sentido, los planes de evangelización desarrollados en años anteriores han servido como base metodológica para el camino actual, con el objetivo de elaborar un plan pastoral diocesano que promueva la comunión, la participación y la misión, llevando el Evangelio a todas las personas y realidades del territorio.El proceso actual se inspira en el llamado evangélico donde “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y dolencia” (Mt 9,35).Hacia un plan pastoral diocesano sinodalEl padre Ricardo Tobar, sacerdote diocesano hace treinta años, explicó que esta Asamblea forma parte de un proceso más amplio que busca consolidar el Plan Pastoral de la diócesis. “El encuentro se enmarca en el camino hacia el Plan de Pastoral. Durante el año pasado realizamos encuentros en las Vicarías para ir recogiendo aportes y elaborar un primer perfil del Plan Pastoral que ahora queremos profundizar”.La Asamblea ha puesto un énfasis especial en la sinodalidad y la misión, buscando fortalecer los vínculos de fraternidad y el trabajo conjunto entre sacerdotes, religiosos y laicos. Entre los participantes también estuvieron numerosos laicos que comparten su servicio en comunidades ubicadas a lo largo del río Caguán, en los municipios de San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá y parte de Puerto Rico y La Macarena (Meta).Una de ellas es Nora Moreno, catequista y animadora de la comunidad Balsillas, perteneciente a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes. “Me fascinó participar de todo este camino. He aprendido mucho y eso le da a uno entusiasmo para seguir”, comparte Nora.Ella se dedica especialmente en la catequesis de niños y adolescentes, un servicio que realiza con gran dedicación. Para ella, uno de los aspectos más valiosos de la asamblea fue el trabajo en grupo y la posibilidad de que todos pudieran participar y expresar sus opiniones. “Trabajamos juntos, todos pudimos opinar. Eso ayuda a construir una Iglesia que camina unida”.El sueño de una Iglesia más participativaMonseñor William Prieto señaló que uno de los principales frutos de la asamblea es el fortalecimiento de la comunión y el compromiso pastoral en la diócesis. “Los frutos se encaminan a seguir fortaleciendo nuestros lazos de fraternidad, a caminar juntos y a construir entre todos nuestro plan pastoral”, afirmó.Asimismo, destacó que entre los compromisos surgidos del encuentro está reactivar y reorganizar en cada parroquia los organismos de participación sinodal, como los consejos de pastoral parroquial y los consejos de asuntos económicos. “La idea es que en cada parroquia se constituyan nuevamente o se reorganicen estos espacios de participación y comenzar a trabajar juntos en la elaboración del plan pastoral”, explicó.Mirando hacia el futuro, el padre Ricardo Tobar expresa el deseo compartido en la Asamblea de una Iglesia con laicos comprometidos, comunidades vivas y una fuerte conciencia misionera. “Quisiéramos encontrar comunidades ya animadas, que preparen sus celebraciones y vivan la fe con responsabilidad. Una Iglesia que sea familia y que camine unida”.Con esta Asamblea, la Diócesis reafirma su compromiso de seguir construyendo una Iglesia sinodal, cercana a su pueblo y abierta a los desafíos sociales y pastorales del territorio.Una Iglesia con historia misioneraLa Diócesis de San Vicente del Caguán fue erigida por San Juan Pablo II en Vicariato Apostólico el 9 de diciembre de 1985, al desmembrarse del Vicariato Apostólico de Florencia, visando fortalecer la presencia misionera de la Iglesia en esta región amazónica.Su primer vicario apostólico fue monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, seguido en 1999 por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, quienes impulsaron el desarrollo pastoral y misionero en el territorio.En 2019, el papa Francisco elevó el Vicariato a Diócesis, integrándola a la provincia eclesiástica de Florencia. Actualmente, bajo la guía pastoral de monseñor William Prieto Daza, desde septiembre de 2024, la diócesis está organizada en cuatro vicarías que agrupan 16 parroquias, desde donde se anima la misión evangelizadora en esta región de la Amazonía colombiana.Fuente:P. Julio Caldeira, IMC, Misionero Brasileño en Colombia, trabaja en la Amazonía Colombiana.

Mar 3 Mar 2026

Elecciones 2026 en Colombia: Diócesis de Palmira publica guía pastoral para votar con conciencia cristiana

En el marco del proceso electoral que iniciará Colombia el próximo 8 de marzo, la Diócesis de Palmira, a través de su Pastoral Social, publicó la cartilla “La política es la forma más elevada de la caridad. Artesanos de paz y democracia: Guía para un voto consciente y cristiano 2026”, un subsidio pastoral que busca ofrecer herramientas de formación y discernimiento ciudadano desde la fe cristiana.La iniciativa se presenta como un aporte concreto de la Iglesia a la vida democrática del país, con el propósito de ayudar a formar conciencias libres y responsables. La cartilla propone elementos de reflexión espiritual, social y pedagógica para motivar una participación informada y orientada al bien común.Este material surge en un momento que la Iglesia considera decisivo para el país. Como afirma en la presentación del documento monseñor Rodrigo Gallego Trujillo, obispo de esa Iglesia particular, las elecciones representan una oportunidad para preguntarse como sociedad qué país se quiere construir y cómo aportar a la justicia, la verdad y la reconciliación.Decálogo del votante católico: punto de partida para el discernimientoLa cartilla inicia con el llamado “Decálogo del votante católico”, una guía práctica que propone diez actitudes fundamentales para vivir responsablemente el compromiso ciudadano desde la fe. Allí se invita, entre otros aspectos, a asumir el voto como un deber moral, informarse con responsabilidad, rechazar la compra de votos, promover el respeto en medio de las diferencias y buscar siempre el bien común por encima de los intereses particulares.Este decálogo se presenta como un punto de partida para el discernimiento electoral y como una invitación a vivir la participación política como una expresión concreta de la caridad social, recordando que el ejercicio del voto también forma parte del compromiso cristiano con la sociedad.Una herramienta para formar la conciencia ciudadanaLa cartilla está estructurada a partir de la metodología pastoral ver, juzgar y actuar, ampliamente utilizada en la acción social de la Iglesia, y propone un camino sencillo para leer la realidad nacional, iluminarla con el Evangelio y asumir compromisos concretos como ciudadanos.El documento invita primero a mirar la realidad con responsabilidad, reconociendo desafíos como las desigualdades sociales, la polarización política, la violencia, la crisis ambiental y la desconfianza institucional. En este sentido, el documento recuerda que la participación política no puede ser indiferente ante el sufrimiento social, pues el compromiso ciudadano también forma parte de la vivencia de la fe.El padre Arturo Arrieta Aguas, director de Pastoral Social de la diócesis, explicó que esta iniciativa busca ayudar a integrar la fe con la vida cotidiana:“No para decir por quién votar, sino para recordar algo fundamental: la fe y la vida son inseparables. Humanizar el mundo implica interesarnos por el bienestar de nuestra ciudad”.El sacerdote subrayó, además, que la cartilla ofrece herramientas prácticas para enfrentar fenómenos como la desinformación y la polarización:“La cartilla nos entrega herramientas prácticas como una verdadera brújula electoral para elegir cristianamente. Los invitamos a un voto libre y consciente. Hacer ayuno de redes sociales también es bueno para no dejarnos manipular por las cadenas del odio y de las mentiras”.Política al servicio del bien comúnInspirada en la Doctrina Social de la Iglesia, la cartilla recuerda que la política, cuando está orientada al servicio de la persona humana, puede convertirse en una expresión concreta de amor social. Insiste en que la participación electoral no debe reducirse a intereses particulares, sino que debe buscar el bienestar colectivo y especialmente el de los más vulnerables.Entre sus propuestas pedagógicas se destacan orientaciones prácticas para el discernimiento electoral, recomendaciones para evitar la desinformación y criterios para aportar a una participación responsable en la vida pública.Una invitación a votar con concienciaAl referirse al contexto de esta publicación, monseñor Rodrigo Gallego destacó que este tiempo electoral debe asumirse como una oportunidad para pensar en el bien común y el futuro del país:“Tenemos que pensar en el bien común y en el progreso integral de nuestra nación. Cuando nos acercamos a las urnas debemos hacerlo desde la inteligencia espiritual, con un razonamiento justo y claro iluminado por la oración”.El prelado también recordó que el compromiso ciudadano implica responsabilidad con toda la sociedad:“El país es de todos. Quien gobierna es gobernante para todos. Los invito a pensar en el bien común y en el progreso de nuestra bella nación. Oremos, pensemos y votemos a conciencia”.Un aporte pastoral en el camino electoralLa cartilla insiste en que la Iglesia no pretende orientar el voto hacia ninguna opción política concreta, sino formar ciudadanos capaces de discernir con libertad y responsabilidad.Además, hace un llamado a los candidatos, a los partidos políticos, a los medios de comunicación y a la ciudadanía a contribuir a un clima democrático basado en el respeto, la verdad y el diálogo.Con esta iniciativa, la Diócesis de Palmira ofrece a las comunidades parroquiales, movimientos eclesiales y a todas las personas interesadas una herramienta pedagógica que busca fortalecer la participación consciente en la vida pública y aportar a la construcción de una sociedad más justa y fraterna.Esta guía puede ser utilizada en espacios formativos, encuentros pastorales y procesos comunitarios como apoyo para la reflexión y el discernimiento frente a los procesos electorales de 2026.Descargue la cartilla.Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Jue 26 Feb 2026

Arquidiócesis de Bogotá ofrece taller gratuito para personas en duelo: iniciará el 9 de marzo

En respuesta a las realidades de dolor y pérdida que viven muchas personas, la Arquidiócesis de Bogotá, a través de la Vicaría de Evangelización y el Servicio Arquidiocesano de Evangelización de la Familia (SAEF), ofrecerá a partir del próximo 9 de marzo un ‘Taller de Acompañamiento en el Duelo’. Se trata de un espacio formativo y espiritual gratuito que busca brindar apoyo, escucha y orientación a quienes atraviesan la partida de un ser querido u otras experiencias de pérdida.La iniciativa, que se desarrollará en diez encuentros (9 virtuales y al final, uno presencial), quiere ser un signo concreto de la cercanía de la Iglesia con quienes sufren. En medio del dolor, este proceso propone un camino de acompañamiento que permita reconocer las propias emociones, fortalecer la esperanza y redescubrir que el duelo no se vive en soledad, sino en comunidad.Desde la fe cristiana, el duelo es también un tiempo para abrir el corazón al consuelo de Dios y a la solidaridad de los hermanos. Por ello, este taller se presenta como un espacio para escuchar, sostener y caminar juntos, recordando que el Señor acompaña cada paso y sostiene con su amor a quienes atraviesan momentos de sufrimiento.Además de ofrecer herramientas humanas y espirituales para afrontar la pérdida, el proceso busca fortalecer la vivencia de la esperanza cristiana y la certeza de que la vida, aun en medio del dolor, puede encontrar nuevos horizontes. De esta manera, la Iglesia reafirma su misión de acoger y acompañar las realidades humanas, especialmente aquellas marcadas por la fragilidad y la tristeza.Esta iniciativa de la Arquidiócesis de Bogotá se enmarca en el compromiso permanente de la Iglesia en Colombia por promover el cuidado integral de las personas y responder a los desafíos que afectan a las familias y comunidades. Reconoce la importancia de generar espacios pastorales que contribuyan a la sanación interior y al fortalecimiento de la esperanza en medio de las dificultades.Las personas interesadas en participar, podrán hacerlo sin costo, con previa inscripción.Inscripciones: https://acortar.link/CnWI3UMás información: https://acortar.link/t31gcZ

Lun 23 Feb 2026

‘Santo Pescao’: iniciativa apoyada por la Iglesia en Bolívar impulsa la pesca artesanal durante Cuaresma y Semana Santa

En el contexto de la Cuaresma y la Semana Santa de 2026, la iniciativa Santo Pescao vuelve a unir fe, solidaridad y desarrollo comunitario en el departamento de Bolívar. Esta propuesta socioeconómica y gastronómica, apoyada por la Arquidiócesis de Cartagena, promueve el consumo responsable de pescado local como una forma concreta de vivir la caridad cristiana, fortalecer la seguridad alimentaria y dignificar el trabajo de los pescadores artesanales del Canal del Dique y la zona costera del Caribe colombiano.La campaña, que nació en 2025 y celebra este año su segunda edición, fue presentada oficialmente el Miércoles de Ceniza con una Eucaristía presidida por el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., quien invitó a los fieles a vivir este tiempo litúrgico desde la reconciliación y la caridad concreta. En ese marco, destacó iniciativas como Santo Pescao como signos visibles de solidaridad que conectan la vivencia espiritual con las necesidades reales de las comunidades más vulnerables.Este año, bajo el lema “En la mesa cabemos todos”, Santo Pescao busca convertir el tradicional consumo de pescado en Cuaresma y Semana Santa en un motor de desarrollo para la economía local. La meta de este año es alcanzar la comercialización de 30.000 platos preparados con especies como pargo, mojarra, sierra, róbalo, cachama y tilapia, a través de una ruta gastronómica en la que participan decenas de restaurantes aliados. La iniciativa beneficia directamente a asociaciones de pescadores y piscicultores artesanales, facilitando la venta directa de sus productos y fortaleciendo los encadenamientos productivos en la región.Además de su impacto económico, la campaña tiene un marcado componente social. A través de ollas comunitarias y encuentros fraternos en comunidades del Canal del Dique, se promueve el compartir solidario de alimentos como el sancocho de pescado, reforzando la dimensión comunitaria propia del tiempo cuaresmal y el sentido cristiano de la mesa como lugar de encuentro y fraternidad.Santo Pescao es fruto de una alianza entre la Corporación Desarrollo y Paz del Canal del Dique y diversas entidades públicas y privadas, entre ellas la FAO, la Gobernación de Bolívar y la Cámara de Comercio de Cartagena, junto con organizaciones eclesiales y actores del sector gastronómico. Esta articulación busca consolidar un modelo de desarrollo territorial que reconozca el valor cultural y económico de la pesca artesanal, al tiempo que promueve el derecho humano a la alimentación.Desde la perspectiva pastoral, la iniciativa encuentra un profundo sentido en el tiempo litúrgico. La Iglesia en Cartagena ha subrayado que la Cuaresma es una oportunidad para transformar la fe en gestos concretos de amor al prójimo, reconociendo especialmente a quienes viven de la pesca como custodios de la vida y de la biodiversidad de los territorios acuáticos. Así, la campaña invita a que las mesas de los hogares y restaurantes se conviertan en espacios de comunión donde, como expresa su lema, verdaderamente haya lugar para todos.Vea a continuación el video de 'Santo Pescao':

Mar 27 Ene 2026

El Nuncio Apostólico en Colombia llevó a Buenaventura el mensaje de paz y cercanía del Papa León XIV

Del 20 al 23 de enero, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, realizó una visita pastoral a la Diócesis de Buenaventura, en un gesto de cercanía del Papa León XIV con uno de los territorios más golpeados por la violencia, la pobreza y la exclusión social, pero también profundamente marcado por la fe, la resiliencia y la esperanza de su gente.La visita se realizó por invitación del obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en el marco del aniversario de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano (1917–1972), primer vicario apostólico de Buenaventura, reconocido como el “obispo de los pobres” por su compromiso con la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la dignidad del pueblo afrodescendiente del Pacífico colombiano.Una visita pastoral al corazón del territorioEl representante pontificio desarrolló una intensa agenda pastoral que incluyó encuentros con comunidades urbanas, rurales y ribereñas; visitas a parroquias, instituciones educativas y obras sociales de la Iglesia, entre ellas el Banco de Alimentos de la Diócesis y la comunidad parroquial Sagrado Corazón de Jesús, en el corregimiento de Puerto Merizalde, ubicado a cuatro horas en lancha del Puerto.Monseñor Rudelli también sostuvo espacios de diálogo con autoridades civiles y militares, recorriendo distintos sectores del Distrito Especial y zonas especialmente afectadas por la violencia.“He encontrado una diócesis que comparte y vive la vida de este pueblo; que comparte también los sufrimientos de esta tierra, pero igualmente sus alegrías, sus gozos y sus esperanzas”, afirmó monseñor Rudelli al concluir la visita. El Nuncio subrayó que esta cercanía se percibe tanto en la ciudad como en los territorios más apartados del Pacífico, donde la Iglesia acompaña de manera constante la vida cotidiana de las comunidades.En ese contexto, señaló que el mensaje central de su presencia fue el mismo que el Papa León XIV ha dirigido a toda la Iglesia: “‘La paz esté con ustedes’. Creo que ser constructores de paz es una vocación especial de esta Iglesia”, afirmó, destacando el testimonio de numerosos agentes pastorales que, en medio de realidades complejas, viven su fe como auténticos discípulos misioneros. “Aquí he encontrado muchos discípulos misioneros de gran generosidad, entregados a la obra de Dios. Esa es la riqueza más grande que tiene la Iglesia de Buenaventura”, añadió.Buenaventura: un pueblo más fuerte que la violenciaDurante su recorrido, el Nuncio Apostólico insistió en la necesidad de superar miradas reduccionistas sobre Buenaventura. “Buenaventura no es solo violencia; aquí hay mucha gente que vive, que trabaja y que tiene fe, y eso nos anima mucho”, expresó, resaltando la riqueza humana, cultural y espiritual del territorio.Asimismo, destacó el papel de la Iglesia como factor de educación, desarrollo y esperanza, y subrayó que una de sus responsabilidades como representante del Papa es transmitir al Santo Padre una imagen fiel de la vida y la fe del pueblo bonaverense. “Hay una parte de la realidad que es muy importante: las familias, la gente que quiere esta tierra y que vive su fe a pesar de todos los problemas”, señaló.Memoria viva de monseñor Gerardo Valencia CanoUno de los momentos centrales de la visita fue la Solemne Eucaristía inculturada celebrada en la Catedral San Buenaventura, en la que se conmemoró el aniversario 54 de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano, sepultado en este templo tras fallecer en un accidente aéreo en 1972.“La ocasión más directa de la invitación ha sido el aniversario de la Pascua de monseñor Gerardo Valencia Cano, un obispo que ha marcado profundamente la vida de la Iglesia en todo este territorio”, afirmó monseñor Rudelli, destacando la vigencia de un legado pastoral inspirado en el Concilio Vaticano II y en una opción clara por los pobres y los excluidos.Una bendición para la ciudad y la diócesisPor su parte, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya calificó la visita como un acontecimiento de profunda gracia para la Iglesia local. “Ha sido una bendición muy grande la presencia del representante del Santo Padre en nuestra querida diócesis, tanto en la zona urbana como en la zona rural”, afirmó.El obispo destacó que, durante los cuatro días de visita, el Nuncio acompañó al pueblo en las parroquias, los colegios, las pastorales y las comunidades más alejadas, incluyendo territorios en límites con el Cauca y zonas ribereñas del Pacífico. “Fue una visita a toda la población, un encuentro cercano con nuestros hermanos; por eso ha sido una bendición para esta ciudad y para nosotros como Iglesia”, añadió.Monseñor Jaramillo subrayó que el mensaje central de la visita fue el mismo que el Papa León XIV compartió con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz: “‘La paz os dejo, mi paz os doy. La paz con vosotros es la paz que viene del cielo’. Él viene en nombre del Papa a traernos la paz”.Frutos pastorales y compromiso con la reconciliaciónComo fruto concreto de esta visita apostólica, el obispo anunció el inicio de una misión evangelizadora en sectores especialmente golpeados por la violencia, con un trabajo sostenido de acompañamiento y cercanía. “Durante más de dos meses vamos a estar visitando casa por casa, llevando consuelo y esperanza a personas que han vivido momentos de profunda angustia por la violencia”, explicó.“Qué más frutos que los frutos del amor: reunirnos en torno a la unidad de la Iglesia, al amor a Dios, al amor al Papa y al amor a este pueblo que tanto nos estima”, concluyó.La visita de monseñor Paolo Rudelli a Buenaventura se enmarca también en el recorrido pastoral que ha venido realizando por las Iglesias particulares de Colombia desde septiembre de 2023, y se constituye en un signo visible de la cercanía del Papa León XIV con el Pacífico colombiano.Vea el informe audiovisual a continuación:

Lun 19 Ene 2026

Escuchar para salvar vidas: la respuesta pastoral de la Arquidiócesis de Ibagué ante crisis de salud mental

Frente a la persistente crisis de salud mental en Colombia —con 28.290 intentos de suicidio registrados solo entre enero y septiembre de 2025, según el Instituto Nacional de Salud—, la Arquidiócesis de Ibagué ha presentado una respuesta sólida y anticipada. Desde 2020, el programa “Salvando Vidas”, liderado por monseñor Orlando Roa Barbosa, se ha consolidado como un modelo pionero de acompañamiento integral para personas con ansiedad, depresión e ideación suicida. Ha ofrecido escucha, refugio y una ruta de esperanza a más de cinco mil personas al integrar la acción pastoral, la atención psicosocial y el apoyo comunitario.El nacimiento de “Salvando Vidas”El programa “Salvando Vidas” fue creado en octubre de 2020, en plena pandemia, como una apuesta pastoral para ofrecer un espacio permanente de escucha y acompañamiento a personas mayores de 15 años que atraviesan crisis emocionales, psicológicas y espirituales profundas. Desde entonces, el centro ha atendido a más de cinco mil beneficiarios de distintos contextos socio-económicos.Su gestación estuvo marcada por la preocupación personal y pastoral del arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa Barbosa, desde que el Papa Francisco le encomendó la misión de pastorear esta porción de Iglesia en el departamento del Tolima. Realidades como las altas tasas de suicidio en la ciudad, particularmente en lugares como el Puente de la Variante, popularmente como “el puente de la muerte”, fueron claves para trazar esta prioridad.En ese proceso, el Arzobispo encontró una aliada clave en María Andrea Vargas, empresaria y coach, con quien estructuró y puso en marcha el programa y quien hoy lo dirige.En palabras de monseñor Roa Barbosa:“El tema que más me tocó fue el de la salud mental. Aquí en Ibagué tenemos un puente donde muchas personas han sacrificado su vida. Fue entonces cuando conocí a María Andrea Vargas, una empresaria y coach con una sensibilidad especial por este tema. Juntos empezamos a soñar y a construir ‘Salvando Vidas’, y hoy ella lo lidera con compromiso y profesionalismo.”Esta alianza entre la Arquidiócesis y una líder laica permitió que el programa naciera con una mirada interdisciplinaria: profundamente pastoral, pero también estructurada y orientada a resultados verificables en términos de acompañamiento y prevención.La visión del ArzobispoMonseñor Orlando Roa ha subrayado que la motivación última del programa no son las cifras, sino la dignidad de cada persona:“Con una vida que se haya salvado, se justifica toda la inversión que hayamos hecho.”Esta convicción sitúa a “Salvando Vidas” como una expresión concreta de la misión evangelizadora y del compromiso de la Iglesia con la protección de la vida.¿Cómo funciona el programa?“Salvando Vidas” opera desde un centro de escucha ubicado en la Parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá de Ibagué, donde las personas encuentran un espacio de atención personalizada, confidencial y respetuosa. El acompañamiento es pastoral y humano, basado en la escucha activa y el discernimiento de las necesidades de cada caso.Cuando durante el proceso de escucha se identifica que la persona requiere apoyo psicológico especializado, el equipo remite al usuario a la Fundación para la Salud de la Arquidiócesis de Ibagué, donde cuenta con el acompañamiento de psicólogos profesionales. Esta articulación permite ofrecer una atención integral que combina las dimensiones espiritual, emocional y clínica, adaptada a la complejidad de cada situación.Este modelo ha fortalecido la credibilidad del programa tanto dentro de la Iglesia como ante instituciones civiles y sociales de la región.Junto a los momentos de escucha, “Salvando Vidas” también dedica tiempo al fortalecimiento de la espiritualidad. Jornadas de oración, adoración y alabanza con la “Banda Salvando Vidas” buscan cultivar también la fe y la esperanza de beneficiarios y voluntarios.La Escuela “Salvando Vidas”: formar para acompañarComo parte de su estrategia de sostenibilidad y expansión, se creó la Escuela “Salvando Vidas”, un espacio de formación dirigido a agentes pastorales, laicos, religiosos y profesionales interesados en el cuidado de la salud mental desde una perspectiva humana y cristiana.La escuela ofrece módulos sobre escucha activa, acompañamiento en crisis, prevención del suicidio, discernimiento pastoral y autocuidado de quienes acompañan. Su objetivo no es solo atender casos, sino multiplicar capacidades en parroquias y comunidades para que la cultura del cuidado y la escucha se extienda más allá del centro de escucha.Muchos de los actuales voluntarios y acompañantes se han formado en este programa, lo que ha permitido garantizar criterios comunes, calidad en la atención y una mirada integral que une fe, humanidad y responsabilidad social.Café “Salvando Vidas”: un grano, una vidaEl café “Salvando Vidas” nació como una estrategia de sostenibilidad del programa ante el crecimiento de la demanda de atención. El impacto que ha tenido el centro de escucha y los demás programas de la iniciativa, ha implicado mayores compromisos y la necesidad de contar con recursos estables para ampliar cobertura e incluso proyectar instalaciones propias más amplias.En este contexto, y aprovechando que el Tolima es una zona productora de café de alta calidad, el programa impulsó un café de especialidad producido en una finca del municipio de Prado.Jacqueline Sierra Hernández, quien fue beneficiaria del programa y hoy hace parte del equipo de promoción, divulgación y venta del café, explica que más allá de la venta, el café se ha convertido en una herramienta para vincular a empresas y personas al propósito de “Salvando Vidas”.Sobre su proyección, Jacqueline añade:“Dentro de las estrategias para este 2026 queremos tener embajadores de la marca Salvando Vidas, no solo en Colombia sino en el mundo. Que la gente sepa que es un café con propósito: que además de vivir una experiencia sensorial con una deliciosa taza de café, su apoyo permite que otra persona reciba orientación y acompañamiento espiritual y emocional.”El valor de la escucha: testimonios desde adentro y mirada episcopalEl padre José Burgos, párroco de Nuestra Señora de Chiquinquirá, quien ha acompañado el proceso desde sus inicios, destaca el rasgo distintivo del programa:“La gente llega con caras tristes, decepcionados de la vida. Y aquí encuentran algo muy escaso hoy: tiempo. Alguien que los escucha, que no mira una pantalla, y que los va llevando a una experiencia con Dios y con la comunidad”.Esta insistencia en la escucha no es solo una intuición local. El propio arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa, ha señalado que la salud mental ha sido un tema abordado de manera reiterada entre los obispos colombianos, conscientes de que la Iglesia debe responder con mayor cercanía y acompañamiento a este desafío contemporáneo. Según el prelado, en asambleas se ha reflexionado sobre la necesidad de fortalecer espacios de escucha, prevenir el sufrimiento psíquico y articular mejor la acción pastoral con apoyos profesionales y comunitarios.Por su parte, el padre José Gregorio Sánchez comparte su experiencia personal, en la que recuerda que los presbíteros también necesitan ser escuchados y acompañados:“Siempre he dicho que soy hijo de ‘Salvando Vidas’. Llegué en un momento difícil al programa y encontré escucha, oración y acompañamiento…Esta es una obra que nos recuerda que cada persona tiene nombre, historia y que su vida es sagrada.”Relevancia social y eclesialMás que una iniciativa local, “Salvando Vidas” representa una forma concreta en que la Iglesia colombiana asume su responsabilidad pastoral y social frente a uno de los desafíos más complejos de nuestro tiempo. En una sociedad marcada por el aislamiento y la fragilidad emocional, este programa muestra que la escucha, el acompañamiento y la cercanía pueden salvar vidas y reconstruir esperanzaCon el inicio de 2026, la experiencia de Ibagué se presenta como un referente y un llamado para que otras jurisdicciones e instituciones fortalezcan acciones de cuidado integral de la salud mental y protección de la vida.Vea a continuación el informe audiovisual: