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Episcopado al día

Lun 30 Mar 2026

Nombrado en la Secretaría de Estado por el Papa León XIV, monseñor Paolo Rudelli se despide de Colombia con carta

La Iglesia en Colombia acoge con gratitud el nombramiento realizado por el Papa León XIV de monseñor Paolo Rudelli como Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Tras conocerse esta designación, el prelado dirigió una carta al presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, en la que expresó su profunda gratitud por la experiencia de fe vivida en el país.Monseñor Rudelli, quien se desempeñaba como Nuncio Apostólico en Colombia desde 2023, culmina así su misión diplomática para asumir esta nueva encomienda al servicio directo del Santo Padre y de la Iglesia universal.Como Sustituto para los Asuntos Generales, estará al frente de la Primera Sección de la Secretaría de Estado, encargada de gestionar los asuntos ordinarios del Pontífice, articular el trabajo entre los dicasterios y acompañar la actividad cotidiana de la Santa Sede. Entre sus funciones se encuentran la redacción y expedición de documentos pontificios, el seguimiento de los nombramientos eclesiales, la difusión de las comunicaciones oficiales y la organización de los viajes apostólicos.Este nombramiento se inscribe en una amplia experiencia en el servicio diplomático de la Santa Sede, que se remonta a más de veinte años. Desde 2001, monseñor Rudelli ha servido en representaciones pontificias en Ecuador y Polonia, así como en la misma Sección de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, de la cual ahora ha sido llamado a ser responsable por voluntad del Papa León XIV.Con esta designación, el Papa León XIV realiza uno de los primeros cambios de especial relevancia en la Curia Romana desde el inicio de su pontificado. Monseñor Rudelli sucede en esta responsabilidad al arzobispo Edgar Peña Parra, quien ha sido nombrado nuncio apostólico en Italia y en la República de San Marino.Gratitud por una experiencia de fe en ColombiaEn la carta enviada al episcopado colombiano, monseñor Rudelli expresó que su paso por el país ha sido una verdadera “experiencia de fe”, marcada por el encuentro con una Iglesia viva, comprometida y profundamente unida al Sucesor de Pedro.Durante su servicio como Nuncio Apostólico, se distinguió por su cercanía con las comunidades y su interés por conocer de manera directa la realidad del país. Recorrió numerosas jurisdicciones eclesiásticas y visitó diversas regiones, compartiendo con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y fieles laicos.En su mensaje, destacó la acogida fraterna de los obispos, la generosidad pastoral de los sacerdotes y la entrega de la vida consagrada, así como el compromiso de los laicos que, desde sus comunidades, contribuyen a la evangelización y al servicio de los más necesitados.Una Iglesia que es signo de esperanzaMonseñor Rudelli subrayó también el testimonio de comunidades que, en medio de situaciones sociales complejas, perseveran en la fe y fortalecen la esperanza. De manera particular, valoró el entusiasmo de los jóvenes y el camino vocacional de seminaristas, novicios y novicias.“Este tejido eclesial constituye para Colombia una riqueza humana y de fe, y un bastión de paz, de justicia y de libertad”, afirmó en su carta, destacando el papel de la Iglesia como presencia activa al servicio del país, especialmente en territorios afectados por la violencia.Asimismo, expresó su gratitud al Papa Francisco por haberlo enviado como su representante a Colombia, y al Papa León XIV por la confianza depositada en él para asumir esta nueva responsabilidad en la Santa Sede.Un llamado a seguir construyendo comunión y misiónEn su despedida, monseñor Rudelli animó a la Iglesia en Colombia con palabras del Santo Padre: “Esta es la hora del amor…construyamos una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad…fermento de concordia para la humanidad”.Por su parte, la Conferencia Episcopal de Colombia eleva una acción de gracias por el servicio generoso de monseñor Rudelli y encomienda su nueva misión, al tiempo que reafirma su comunión con el Santo Padre y su compromiso de seguir anunciando el Evangelio en medio de las realidades del país.

Mié 25 Mar 2026

El Papa León XIV expresa condolencias a Colombia por tragedia aérea en Puerto Leguízamo

El Papa León XIV expresó su profundo pesar y cercanía espiritual con las víctimas del accidente aéreo ocurrido el pasado 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó al menos 68 personas fallecidas y decenas de heridos. El mensaje fue transmitido por la Nunciatura Apostólica en Colombia, a través de una carta dirigida a monseñor José Roberto Ospina Leongómez, obispo emérito de Buga y administrador apostólico del Obispado Castrense.Por medio del cardenal Pietro Parolin, el Santo Padre se unió "con profundo dolor” al sufrimiento de las familias que han perdido a sus seres queridos y encomendó a Dios el eterno descanso de los fallecidos. Asimismo, manifestó su cercanía con los heridos y con quienes participan en las labores de atención, impartiendo su bendición como signo de consuelo y esperanza en medio de esta tragedia.El siniestro, en el que, según han informado las autoridades, viajaban 125 personas —entre ellas tres pelotones de soldados—, ha suscitado una respuesta inmediata de la Iglesia en el territorio, marcada por la oración, la solidaridad y el acompañamiento pastoral.Desde el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano y el Obispado Castrense de Colombia se ha expresado la cercanía de la Iglesia con las víctimas, sus familias y las Fuerzas Militares, elevando súplicas por los sobrevivientes, por el eterno descanso de quienes han partido y por la fortaleza de quienes enfrentan este momento de dolor. En sus mensajes, han subrayado la esperanza cristiana que sostiene en medio de la prueba y la certeza de que Dios acompaña a los corazones quebrantados.Como signo concreto de este acompañamiento, durante estos días se han celebrado Eucaristías tanto en el territorio del vicariato como en el ámbito castrense, en memoria de las víctimas y en oración por sus familias.La comunicación del Papa León XIV se suma a las múltiples manifestaciones de solidaridad que ha suscitado esta tragedia en el país, mientras continúan las acciones de atención a los heridos y acompañamiento a las familias de las víctimas.

Mar 24 Mar 2026

Episcopados de Colombia y Ecuador piden acciones urgentes para superar tensiones fronterizas que afectan a las comunidades

En un mensaje pastoral conjunto, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana hacen un llamado “respetuoso, fraterno y apremiante” a los gobiernos de ambos países para que, con sentido humanitario, dispongan las acciones necesarias que permitan superar las tensiones actuales y restablecer la convivencia en la frontera.El texto, dirigido a los presidentes Gustavo Francisco Petro Urrego y Daniel Noboa Azín, así como a sus respectivas cancillerías, insiste en la urgencia de privilegiar el diálogo y de adoptar decisiones que protejan la vida, la dignidad y el bienestar de las comunidades afectadas.Una voz pastoral ante la crisis humanitariaDesde su misión de acompañamiento a los pueblos, los obispos expresan su “dolor y creciente preocupación” por la crisis humanitaria que padecen las poblaciones en ambos lados de la frontera, subrayando que esta situación golpea directamente a las familias y comunidades.En ese sentido, reiteran que, incluso en medio de las diferencias, debe primar siempre el cuidado y la defensa de la vida y la dignidad humana, como fundamento de toda acción social y política.Tender puentes, no profundizar distanciasEl mensaje pone en el centro la historia compartida entre Colombia y Ecuador, recordando los lazos fraternos que han permitido construir dinámicas de cooperación e intercambio en la frontera.Frente al contexto actual, los episcopados invitan a reconstruir ese “puente humano” entre las naciones, apelando al diálogo respetuoso y paciente como camino para fortalecer la hermandad, el perdón y la reconciliación.Las comunidades, en el centroLa Iglesia exhorta a las autoridades a intensificar los esfuerzos de diálogo y a garantizar que las decisiones adoptadas prioricen la dignidad y el bienestar de las familias y comunidades fronterizas, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad.En el contexto del tiempo litúrgico en el que se celebra la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, los obispos expresan su esperanza en una pronta reapertura de las fronteras como signo concreto de reconciliación y de superación de la crisis.Este llamado, firmado por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC (Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia) y por el cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera, OFM (Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana), reafirma la opción pastoral de la Iglesia de ponerse del lado de las personas, especialmente de quienes sufren las consecuencias de las tensiones entre los Estados.Esperanza que se hace camino en el territorioEn sintonía con este llamado, diversas iniciativas pastorales comienzan a surgir en la frontera como signos concretos de reconciliación. Es el caso del Viacrucis Binacional por la Paz, la Reconciliación y el Progreso de los Pueblos, convocado por las diócesis de Ipiales y Tulcán, junto con las Cáritas de ambos países y otras organizaciones aliadas.La jornada se realizará el viernes 27 de marzo a las 3:30 p.m. en el puente internacional entre Tufiño y Chiles, y busca promover la hermandad, la defensa de la vida, el trabajo y la esperanza, en medio de los desafíos sociales y de seguridad que afectan la convivencia y la dignidad de las comunidades fronterizas.Esta iniciativa se presenta como un signo de fe y unidad que recoge, desde el territorio, el llamado de la Iglesia a tender puentes, fortalecer la fraternidad y acompañar a las poblaciones que hoy claman por caminos de paz.

Mar 17 Mar 2026

Iglesia en la frontera colombo-ecuatoriana alerta sobre crisis social y económica y llama al diálogo entre los países

En medio de las recientes tensiones comerciales y políticas entre Colombia y Ecuador, que han afectado el intercambio económico y el flujo de personas y mercancías en la zona fronteriza, las diócesis de Ipiales y Tulcán hicieron público un comunicado conjunto en el que expresan su profunda preocupación por la situación social, económica y ambiental que atraviesan las comunidades de este territorio binacional. El pronunciamiento pastoral advierte sobre el impacto que esta coyuntura está generando en miles de familias que dependen de la dinámica fronteriza para su sustento.Firmado por monseñor José Saúl Grisales Grisales y monseñor Carlos Washington Yépez Naranjo, el documento señala que en los últimos meses se ha evidenciado "una creciente complejidad en la dinámica" de la frontera sur de Colombia y norte de Ecuador, donde confluyen factores como la presencia de economías ilícitas —narcotráfico, minería ilegal y contrabando—, así como restricciones recientes en el intercambio comercial entre ambos países.Impacto directo en la vida de las comunidadesDe acuerdo con el comunicado, esta situación ha reducido significativamente el tránsito de carga y el flujo económico en el Puente Internacional de Rumichaca, principal conexión terrestre entre ambos países.Los pastores advierten que esta realidad está generando incertidumbre económica y fragilidad social en una región donde comerciantes, agricultores, ganaderos, transportistas, cambistas y trabajadores dependen directamente del movimiento fronterizo para el sustento de sus familias.“En nuestras comunidades fronterizas se vive una realidad marcada por la incertidumbre económica, la fragilidad social y múltiples desafíos que afectan la convivencia y el bienestar de la población”, señalan los obispos en el documento.Preocupación por el avance de economías ilícitasEl comunicado también advierte sobre el impacto creciente de actividades ilegales que deterioran el tejido social y generan graves afectaciones ambientales en la región fronteriza.Según los obispos, estas prácticas “contaminan ríos, degradan ecosistemas y ponen en riesgo la salud y el futuro de quienes habitan estos territorios”. Frente a ello, la Iglesia recuerda un principio ético fundamental: “no es moralmente aceptable que territorios enteros queden expuestos a economías ilegales ni que las comunidades más vulnerables carguen con las consecuencias de la inseguridad, la pobreza o la falta de oportunidades”.Un llamado al diálogo y a la cooperación entre los paísesAnte este panorama, las diócesis de la frontera reiteraron su cercanía con las comunidades afectadas y expresaron su solidaridad con las familias y sectores productivos que hoy enfrentan dificultades.Al mismo tiempo, hicieron un llamado respetuoso a las autoridades de ambos países para fortalecer los espacios de diálogo y cooperación que permitan atender las preocupaciones existentes y encontrar soluciones que favorezcan el bien común.El pronunciamiento también invita a recuperar el espíritu de fraternidad histórica entre los pueblos de la frontera, donde durante generaciones las comunidades de ambos países han construido relaciones humanas, culturales y económicas que hoy siguen siendo fundamentales para la estabilidad de la región.La Iglesia reafirma su compromiso con la paz y el desarrollo humano integralEn el comunicado, los obispos subrayan la urgencia de promover acciones integrales que protejan el territorio, cuiden la creación y ofrezcan alternativas económicas dignas y sostenibles para las comunidades, especialmente para los sectores más vulnerables.Asimismo, exhortan a autoridades civiles, actores sociales y económicos, organizaciones comunitarias y agentes pastorales a fortalecer los caminos del diálogo, la cooperación y la corresponsabilidad para afrontar los desafíos de esta región.“El Evangelio nos llama a promover la paz, la legalidad, el cuidado de la creación y la defensa de la dignidad de la persona humana, del trabajo digno y de la justicia social”, señalan los pastores, quienes reiteran el compromiso de la Iglesia de acompañar a las comunidades y trabajar por la defensa de la vida, la paz y el cuidado de la casa común.Vea a continuación la lectura del comunicado por parte del Obispo de Ipiales:

Lun 16 Mar 2026

Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya asume como noveno obispo de Montería: llama a la fe, la unidad y el desarrollo humano integral

En una solemne celebración eucarística realizada este sábado 14 de marzo en la Catedral San Jerónimo de Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya tomó posesión canónica como nuevo obispo de la Diócesis de Montería, convirtiéndose en el noveno pastor de esta Iglesia particular del departamento de Córdoba.La Eucaristía fue presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien en representación del Papa León XIV, dio cumplimiento al nombramiento pontificio mediante los ritos propios de la posesión episcopal.La ceremonia congregó a cientos de fieles, sacerdotes, religiosos, seminaristas y autoridades civiles del departamento, así como a doce obispos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, signo visible de la comunión episcopal que caracteriza la vida de la Iglesia. Entre ellos estuvo monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con los pastores de las diócesis que conforman la Provincia Eclesiástica de Cartagena, a la que pertenece Montería.Una Iglesia que acoge a su nuevo pastorDurante las palabras de bienvenida, monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano, quien se desempeñó como administrador apostólico de Montería durante el tiempo de sede vacante, destacó el significado eclesial de este momento para la diócesis y la alegría de las comunidades al recibir a su nuevo pastor.“Hoy lo recibe un departamento pujante, una ciudad perla del Sinú, emprendedora y una diócesis madura. Hoy todo su pueblo le dice: estas tierras son suyas mientras las camine, este cielo es suyo mientras lo contemple y estos corazones son suyos porque lo acogemos como nuestro pastor”, expresó.El prelado también presentó al nuevo obispo la realidad pastoral de la diócesis: un presbiterio comprometido con su pueblo, comunidades parroquiales vivas, religiosos y religiosas que enriquecen la misión evangelizadora, así como jóvenes en camino de formación sacerdotal.Asimismo, destacó la capacidad de las comunidades para responder solidariamente ante las dificultades recientes, como las inundaciones que han afectado a diversos sectores de la región.La cercanía del Papa y la importancia de la unidadAntes de los actos de posesión canónica, el Nuncio Apostólico transmitió el saludo y la cercanía del papa León XIV a la Iglesia que peregrina en Montería y subrayó el significado apostólico del ministerio episcopal.“Esta asamblea eucarística convocada por el Señor Jesús lo acoge como su obispo y pastor con gratitud a Dios y profunda alegría”, afirmó monseñor Rudelli, recordando que el obispo está llamado a ser “garante de la fe, de la unidad y de la tradición que se remonta a Cristo Jesús, Pastor supremo”.El representante pontificio también evocó la solidaridad de la Iglesia con las familias afectadas por las recientes inundaciones en la región, resaltando la respuesta generosa de las comunidades y de las Iglesias hermanas del país.Asimismo, animó a la diócesis a caminar en comunión con su nuevo pastor, recordando palabras del Santo Padre según las cuales toda acción pastoral debe orientarse a que “Cristo sea conocido en la Palabra, encontrado en la oración, amado en la Eucaristía y servido en el pueblo de Dios, especialmente en los más necesitados”.“La Iglesia está para evangelizar”En su primera homilía como obispo de Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo expresó su gratitud por la nueva misión confiada por la Iglesia y manifestó su alegría por comenzar esta etapa pastoral al servicio del pueblo cordobés.“Elevo hoy mi voz a lo más alto del cielo para bendecir, agradecer y poner en las manos divinas esta nueva misión que inicio en esta mi nueva querida Diócesis de Montería”, afirmó.El nuevo obispo recordó que la identidad de la Iglesia está directamente ligada al anuncio del Evangelio.“La Iglesia ha recibido de nuestro Señor Jesucristo un encargo muy importante: ir al mundo entero y proclamar este amor. La Iglesia en el mundo está para evangelizar, para anunciar”, señaló.En este sentido, insistió en que el anuncio del Evangelio se fundamenta ante todo en el testimonio de vida: “El anuncio no es proselitismo, sino un tema de atracción, de contagio personal. El mundo necesita más testigos que predicadores”.Evangelio y compromiso con la dignidad humanaDurante su mensaje pastoral, monseñor Jaramillo también se refirió a los desafíos sociales que atraviesa Colombia, señalando que la fe y la enseñanza de la Iglesia ofrecen criterios para afrontar realidades como la violencia, la corrupción, la pobreza y los desastres naturales que afectan a muchas comunidades.En este contexto, destacó que el anuncio del Evangelio no puede separarse del compromiso con la dignidad humana y el bien común.“La doctrina y enseñanza de la Iglesia y la Palabra de Dios contienen elementos fundamentales para superar las dificultades y llegar al desarrollo humano integral, en donde todos podamos sentarnos en la misma mesa y tratarnos como hermanos”, expresó.El nuevo Obispo de Montería invitó así a las comunidades a seguir construyendo una sociedad más justa y fraterna desde los valores del Evangelio, promoviendo la solidaridad, la reconciliación y la esperanza en medio de los desafíos que vive el país.De Buenaventura a Montería: una nueva misión pastoralAntes de su nombramiento en Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya pastoreó la Diócesis de Buenaventura desde julio de 2017, ministerio que recordó con gratitud durante su homilía.“Vengo de la tierra del Pacífico, en donde por casi nueve años el Señor me regaló una gran comunidad que he amado profundamente y amaré siempre...Vengo con la nostalgia de los pueblos afros, indígenas, campesinos y mestizos que me permitieron ser su pastor y su servidor”, afirmó, evocando la riqueza espiritual de quienes habitan el Puerto.Al iniciar su ministerio en la llamada “Perla del Sinú”, expresó su deseo de ser un pastor cercano a su pueblo.“Le pido a Dios que me ayude a ser un pastor bueno, que vaya en busca de la oveja perdida, que cure las heridas y que pueda cargar sobre sus hombros a quienes están tristes y afligidos”.

Jue 5 Mar 2026

Monseñor John Mario Mesa Palacio inicia su servicio pastoral en Leticia con un llamado a formar discípulos misioneros

La Iglesia que peregrina en la Amazonía colombiana vivió este 4 de marzo un momento significativo con la posesión canónica de monseñor John Mario Mesa Palacio como Vicario Apostólico de Leticia, durante una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral Nuestra Señora de la Paz, en la capital del departamento del Amazonas.La celebración fue presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien, en nombre del Papa León XIV, acompañó el inicio del ministerio pastoral del nuevo vicario apostólico en esta jurisdicción misionera de la Iglesia en Colombia.La ceremonia congregó a 19 obispos, como signo de comunión episcopal, entre ellos los pastores de las jurisdicciones que integran la Provincia Eclesiástica de Florencia. En representación de la presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia participó su vicepresidente, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos. También asistieron sacerdotes, comunidades religiosas, autoridades civiles y militares, representantes de comunidades indígenas y cientos de fieles que quisieron acompañar este momento de gracia para la Iglesia amazónica.Gratitud por 25 años de servicio pastoralAl iniciar la celebración, el Vicario Apostólico Emérito de Leticia, monseñor José de Jesús Quintero Díaz, quien pastoreó esta Iglesia particular desde febrero de 2001, expresó su acción de gracias por el camino recorrido y destacó la continuidad de la misión evangelizadora.“El Buen Pastor sigue amando a los hermanos de esta jurisdicción eclesiástica y ese amor se manifiesta en la sucesión apostólica que hoy vivimos”, afirmó, al agradecer a Dios por haberle permitido servir durante más de dos décadas a esta Iglesia local.Monseñor Quintero animó a la comunidad eclesial del Vicariato a acompañar con esperanza al nuevo pastor y a continuar el camino de evangelización “con paz, optimismo y alegría”, confiando la misión al Señor, “el Divino Misionero”.Un acontecimiento de alegría para la Iglesia en ColombiaDurante su homilía, el Nuncio Apostólico destacó que la llegada del nuevo Vicario Apostólico constituye un acontecimiento significativo no solo para el Vicariato de Leticia, sino para toda la Iglesia en el país.“Este acontecimiento no se limita a ser ocasión festiva para este Vicariato, sino que lo es también para la Iglesia que peregrina en Colombia”, señaló monseñor Rudelli.El representante del Santo Padre agradeció el servicio pastoral de monseñor Quintero Díaz durante los 25 años que pastoreó ese vicariato.Asimismo, subrayó la importancia de la comunión entre las Iglesias particulares, recordando los históricos vínculos entre el Vicariato Apostólico de Leticia y la Diócesis de Santa Rosa de Osos, relación fortalecida desde 1989 por disposición del Juan Pablo II en el contexto de los territorios de misión.Monseñor Rudelli invitó al nuevo Vicario a ejercer su ministerio como un auténtico servicio pastoral:“El ministerio episcopal sea verdaderamente una tarea del amor: apacentar la grey que el Señor hoy le confía”, expresó, evocando la tradición espiritual de la Iglesia.También resaltó el papel del Vicariato dentro del camino pastoral de la Amazonía, impulsado especialmente tras el Sínodo para la Amazonía de 2019, que anima a fortalecer la misión evangelizadora en esta región.Un ministerio marcado por la misión y la cercaníaTras recibir oficialmente la posesión canónica, monseñor John Mario Mesa Palacio dirigió su primer mensaje como Vicario Apostólico de Leticia, en el que destacó que la esencia de la Iglesia es anunciar el Evangelio y formar verdaderos discípulos de Cristo.“El Señor nos llama a todos a la santidad. Desde el bautismo gozamos de la misma dignidad de hijos de Dios y somos llamados a participar en la misión de acompañar, pastorear y conducir al pueblo santo de Dios”, afirmó.El nuevo Vicario recordó que la vocación cristiana debe cultivarse con generosidad y acompañamiento, especialmente en contextos donde escasean las vocaciones, e insistió en la importancia de animar a los jóvenes a responder al llamado de Dios.“La Iglesia no está llamada simplemente a llenar registros de bautizados, sino a formar discípulos que conozcan, amen y sigan a Jesucristo”, señaló.En su intervención también subrayó la dimensión misionera de su servicio pastoral, recordando que el mandato de Cristo sigue vigente: “Vayan a todos los pueblos y anuncien la Buena Nueva del Evangelio”.Caminar juntos en una Iglesia sinodalMonseñor Mesa Palacio anunció que su ministerio estará marcado por la cercanía, el trabajo misionero y la sinodalidad, entendida como el caminar conjunto del pueblo de Dios.“Caminaremos juntos, viviendo la sinodalidad como un proceso de diálogo, escucha y discernimiento para descubrir lo que el Señor quiere para esta Iglesia particular”, afirmó.Asimismo, destacó la importancia de la cercanía pastoral en tres dimensiones fundamentales: con Dios, con los hermanos en el ministerio y con el pueblo de Dios, especialmente con los más sencillos y con las comunidades indígenas presentes en el territorio amazónico.“Qué bonito es ver acercarse a su pastor a los más humildes, a las comunidades indígenas, a las autoridades y a todo el pueblo de Dios”, expresó.El nuevo Vicario Apostólico manifestó además que asume esta misión con alegría y confianza en la acción del Espíritu Santo:“Lo asumo con decisión y con gozo, apoyado en Cristo, el Buen Pastor, y en la protección de Nuestra Señora, la Divina Pastora”.Un nuevo capítulo para la misión en la AmazoníaEl inicio del ministerio de monseñor John Mario Mesa Palacio representa, así, un impulso para fortalecer la evangelización, la comunión eclesial y la presencia pastoral de la Iglesia en la Amazonía colombiana, en comunión con el Santo Padre y con toda la Iglesia que peregrina en Colombia.

Lun 2 Mar 2026

Iglesia en Colombia se une a la Procuraduría para promover elecciones libres, conscientes y en paz

En medio del contexto preelectoral que vive el país, la Conferencia Episcopal de Colombia da a conocer su adhesión a la estrategia “Paz Electoral”, liderada por la Procuraduría General de la Nación que busca proteger la democracia, promover elecciones limpias y fortalecer la participación libre y consciente de los ciudadanos en los comicios de 2026.La decisión se consolidó tras la visita del procurador general, Gregorio Eljach Pacheco, a la sede del episcopado colombiano en Bogotá el pasado 6 de febrero, donde presentó la iniciativa a a los integrantes de la Comunidad de Presidencia. Monseñor Francisco Múnera Correa, I.M.C. (presidente) , monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos (vicepresidente) y monseñor Germán Medina Acosta (secretario general) reconocieron el valor de esta propuesta como un camino de articulación institucional al servicio del país.En este contexto, el Procurador General valoró la adhesión de la Conferencia Episcopal de Colombia esta incitativa destacando el aporte de la Iglesia Católica para generar confianza y cohesión en los momentos críticos: "La fe que ustedes representan es un motor que nos permite creer en una democracia transparente, donde el respeto por el prójimo es la regla", enfatizó.La campaña “Paz Electoral” se enmarca en las líneas estratégicas de la Procuraduría orientadas al diálogo para la construcción de consensos y al fortalecimiento de la presencia institucional en las regiones. A través de ella, el ente de control busca generar confianza en el sistema electoral, garantizar los derechos políticos de los ciudadanos y prevenir riesgos que puedan afectar la transparencia de los comicios.Un compromiso con la unidad y la pazPara la Iglesia Católica, promover la paz y las iniciativas que propendan por el bien común es parte esencial de su misión evangelizadora. En ese horizonte se sitúa esta alianza, que busca unir esfuerzos para que el proceso electoral sea vivido como una oportunidad de encuentro y responsabilidad común.El secretario general del episcopado, monseñor Germán Medina Acosta, de esta articulación como un camino de unidad para el país:“Hoy más que nunca, el país necesita de la unidad. La situación que vivimos requiere que todos aportemos y sentimos que esta iniciativa del Procurador, la Paz Electoral, es una oportunidad preciosa para tejer unidad, vínculos en torno a un valor común. Lo necesitamos”.Por su parte, Gregorio Eljach reconoció el papel histórico de la Iglesia en la construcción del bien común:“Reconocemos en la Iglesia Católica una brújula moral histórica en Colombia que ha guiado a nuestra sociedad con sabiduría, respeto y un compromiso inquebrantable por el bien común. Agradecemos profundamente a la Conferencia Episcopal por sumarse a la Estrategia de Paz Electoral, fortaleciendo con ello la legitimidad de nuestro sistema democrático”.Formación para un voto libre y conscienteUno de los aspectos centrales de esta articulación será la pedagogía electoral, especialmente a través de las parroquias y comunidades de fe en todo el país. La Iglesia buscará contribuir a que los ciudadanos comprendan mejor los procedimientos electorales y ejerzan su derecho al voto con responsabilidad ética y sentido de bien común.En este sentido, monseñor Medina subrayó la importancia de la formación ciudadana:“Es muy importante la pedagogía, a través de la replicación de estos mensajes. Los párrocos y las comunidades creyentes tendrán la oportunidad de sentirse exhortados y llamados. Pero también es importante ayudarle a la gente a conocer los procedimientos y a ejercer el derecho al voto en conciencia”.Esta tarea pedagógica busca que el ejercicio del sufragio esté orientado por valores fundamentales como la verdad, la libertad y la promoción del desarrollo humano integral.El papel de los sacerdotes y las comunidades parroquialesEn el marco de esta iniciativa, los sacerdotes están llamados a desempeñar un papel clave como orientadores y promotores de una participación responsable. Desde las parroquias podrán animar a los fieles a ejercer su derecho al voto con libertad y responsabilidad, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa y reconciliada.El Procurador General explicó la dimensión de esta apuesta articulada:"La presencia de la Iglesia Católica en las parroquias más remotas garantiza que el llamado a unas elecciones seguras incluya a cada ciudadano. Exaltamos su labor pedagógica para que los púlpitos sean espacios de reconciliación, que rechacen cualquier forma de coacción o de violencia política. Junto a ustedes trabajamos para que el ejercicio del sufragio sea un acto sagrado de responsabilidad civil, libre de manipulaciones externas".En este sentido, el Secretario General de la Conferencia Episcopal extendió una invitación especial:“Animamos a que los párrocos también orienten al pueblo en ese sentido. La idea es que todos sepamos muy bien cómo proceder a la hora de ejercer el derecho al voto”.De este modo, las comunidades parroquiales se convierten en espacios privilegiados para promover la participación consciente y fortalecer la cultura democrática desde valores éticos y cristianos.En sintonía con el llamado de los obisposLa adhesión a la estrategia “Paz Electoral” se conecta con el reciente mensaje de los obispos colombianos con motivo de los comicios de 2026, en el que invitan a todos los ciudadanos a participar activamente en las elecciones, ejerciendo el voto “con plena libertad, sin sobornos” y en un clima de paz.En ese mensaje, los pastores exhortan a discernir las propuestas de los candidatos a la luz de los valores humanos y cristianos, promoviendo la vida, la dignidad humana, la justicia, la libertad y la solidaridad como bases para la construcción del bien común.Asimismo, recuerdan que la política está llamada a ser una forma de servicio, orientada al desarrollo humano integral y a la construcción de una sociedad reconciliada.Un frente común por la democraciaLa alianza entre la Iglesia Católica y la Procuraduría a través de iniciativas como esta “simboliza un frente común para proteger la libertad, la justicia y el futuro en paz de nuestra nación”, así lo expresó el Procurador General.Con esta iniciativa, la Conferencia Episcopal de Colombia reafirma su compromiso con la construcción de la paz, la promoción del bien común y el fortalecimiento de la democracia, animando a todos los colombianos a vivir el proceso electoral como una oportunidad para aportar responsablemente al futuro del país.Para conocer más detalles de esta iniciativa liderada por la Procuraduría General, ingrese al micrositio web: https://pazelectoralprocuraduria.com Vea a continuación el mensaje del Procurador General y del Secretario de la CEC sobre la iniciativa:

Vie 27 Feb 2026

Obispos llaman a votar con responsabilidad y en libertad democrática durante las próximas elecciones en Colombia

En medio del ambiente preelectoral que vive el país, los obispos colombianos llaman a los ciudadanos a votar “con plena libertad, sin sobornos” y en un clima de paz durante los comicios de 2026. A través de un mensaje dirigido al Pueblo Colombiano, invitan a participar activamente en las elecciones al Congreso de la República, que se realizarán el próximo 8 de marzo, y en los comicios presidenciales del 31 de mayo, ejerciendo el voto como un deber y un derecho orientado al bien común.En este nuevo mensaje, la Conferencia Episcopal de Colombia exhorta a los ciudadanos a asumir con responsabilidad su participación democrática, recordando que el voto es una forma concreta de contribuir al futuro del país y una oportunidad para fortalecer la convivencia social y aportar a la construcción de una sociedad más justa y solidaria.Discernir las propuestas con criterios éticosJunto con la invitación a participar en las urnas, los pastores llaman a los ciudadanos a analizar con responsabilidad las propuestas de los candidatos, teniendo en cuenta principios fundamentales que contribuyan al desarrollo integral de la nación.En ese sentido, invitan a discernir las distintas propuestas “a la luz de los valores humanos y cristianos”, promoviendo la defensa de la vida, la dignidad de la persona humana, el cuidado de la casa común, así como la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad como bases para la construcción del bien común.Este llamado busca fomentar una participación consciente e informada que fortalezca la democracia y contribuya a un ejercicio responsable de la ciudadanía.Candidatos: un llamado a la altura en el debate públicoEl mensaje de los obispos también está dirigido a quienes aspiran a cargos de elección popular. En él, reconocen su disposición de servicio al país y los invitan a promover un clima de respeto en medio de la contienda electoral.En particular, los exhortan a cultivar la amabilidad en los debates políticos y en sus intervenciones públicas, así como a renunciar a la calumnia y a cualquier tipo de estrategia desleal que afecte la transparencia del proceso electoral y la confianza ciudadana.Asimismo, piden a las instituciones del Estado continuar promoviendo la participación democrática y al Gobierno Nacional reforzar las garantías necesarias para que los comicios se desarrollen en condiciones de paz y seguridad.La política como servicio al bien comúnEn su mensaje, los obispos recuerdan que la acción política está llamada a ser una forma de servicio a la sociedad y una oportunidad para trabajar por el bien común.Por eso, expresan su deseo de que la política pueda vivirse como un compromiso auténtico con el desarrollo humano integral, orientado a la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y solidaria.Invitación a las comunidades parroquialesComo parte de este llamado pastoral, la Conferencia Episcopal de Colombia ha invitado a que este mensaje sea dado a conocer entre los fieles durante las eucaristías que se celebren el domingo 1 de marzo en las parroquias del país.De este modo, los obispos animan a los fieles católicos a asumir su compromiso ciudadano con espíritu ético y sentido de responsabilidad, recordando su vocación a ser en medio de la sociedad "sal de la tierra y luz del mundo".El Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia se refiere al mensaje: