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domingo de pascua

Vie 10 Abr 2026

Felices los que no han visto, pero creen

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUAO DE LA DIVINA MISERICORDIAAbril 12 de 2026Primera lectura: Hch 2, 42-47Salmo: Sal 118 (117), 2-4. 13-15. 22-24 (R. 1)Segunda lectura: 1P 1, 3-9Evangelio: Jn 20, 19-31I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLas lecturas de este domingo nos presentan tres grandes ejes temáticos:•La comunidad cristiana como espacio de comunión, oración y caridad (Hch 2, 42-47).•La misericordia de Dios manifestada en la fe que purifica y fortalece en medio de la prueba (1P 1, 3-9).•El encuentro con el Resucitado, que trae la paz y envía con el poder del Espíritu (Jn 20, 19-31).De estas ideas, desarrollaremos el encuentro con el Resucitado como fuente de misericordia y misión, desde el Evangelio de Juan.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El Evangelio narra la aparición del Resucitado a los discípulos, encerrados por miedo. Jesús les ofrece la paz, les muestra sus llagas, sopla sobre ellos y les comunica el Espíritu Santo, dándoles el poder de perdonar los pecados. Ocho días después, se aparece de nuevo, esta vez con Tomás, quien al ver y tocar al Señor exclama con fe: “¡Señor mío y Dios mío!”.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Jesús se presenta en medio del miedo y la fragilidad con un mensaje que resuena en cada rincón de la historia: “La paz esté con ustedes”. Su presencia no reprocha, sino que cura, reconcilia y envía. En este día en que celebramos la Divina Misericordia, contemplamos cómo Dios no se cansa de acercarse a nosotros, de ofrecernos el perdón y de restaurar nuestra confianza.El gesto de mostrar las llagas recuerda que su amor fue llevado hasta el extremo y que ahora esas heridas son fuente de vida y misericordia. Tomás, que representa nuestras dudas, es transformado por el encuentro personal con Jesús. Él ve, toca y cree. Así, somos invitados a pasar de la incredulidad a la fe, y de la fe al testimonio.El Resucitado nos envía con su Espíritu para ser misioneros de la misericordia, para anunciar que su perdón es más fuerte que el pecado y que su paz es más poderosa que nuestros miedos.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Resucitado, tú que venciste el miedo y la muerte, entra en nuestras casas, en nuestras comunidades y en nuestras heridas. Llénanos de tu paz, de tu Espíritu y haznos testigos de tu misericordia. Danos la fe de Tomás, no para ver y luego creer, sino para reconocerte vivo en cada signo de amor y en cada gesto de perdón.La contemplación de tu misericordia nos mueve a ser constructores de comunión, sembradores de esperanza y servidores de los más frágiles. Que nuestras manos sean manos que curan, no que hieren; que nuestras palabras sean de consuelo, no de juicio._______________________Recomendaciones prácticas:•Es importante que la referencia a la Divina Misericordia no opaque el sentido pascual y bautismal de este domingo, donde todavía es día de resurrección. Esta devoción se encuentra al nivel de la piedad popular y se pueden tener momentos como la Coronilla en una hora oportuna.•El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia nos dice: “Puesto que la Liturgia del “II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia” –como se denomina en la actualidad– constituye el espacio natural en el que se expresa la acogida de la misericordia del Redentor del hombre, debe educarse a los fieles para comprender esta devoción a la luz de las celebraciones litúrgicas de estos días de Pascua. En efecto, El Cristo pascual es la encarnación definitiva de la misericordia, su signo viviente: histórico-salvífico y a la vez escatológico” (núm. 154).II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaQueridos hermanos, celebramos con gozo el segundo domingo de Pascua, también llamado Domingo de la Divina Misericordia. Jesús resucitado se hace presente en medio de sus discípulos para comunicarles la paz, el perdón y el Espíritu Santo. Hoy, nosotros también nos dejamos alcanzar por su amor misericordioso y acogemos la fe que transforma el miedo en misión. Dispongamos nuestro corazón para vivir con alegría esta Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraEn la liturgia de la Palabra contemplaremos cómo el amor de Dios se derrama sobre su Iglesia. Escucharemos cómo la primera comunidad vivía en comunión y caridad; cómo la fe nos sostiene en la prueba, y cómo el Resucitado se presenta para regalarnos su paz y su Espíritu. Escuchemos con atención.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos, hermanos, al Dios de la vida y de la misericordia, que por la resurrección de su Hijo ha vencido el pecado y la muerte. A cada intención respondamos:R/. Jesús Resucitado, en ti confiamos.1.Por la Iglesia, para que, renovada por el Espíritu Santo, sea testimonio fiel de la misericordia divina. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes y líderes del mundo, para que promuevan la justicia, la paz y el respeto a la dignidad humana. Roguemos al Señor.3.Por quienes viven en el dolor, la duda o el miedo, para que el encuentro con Cristo Resucitado les devuelva la esperanza. Roguemos al Señor.4.Por todos nosotros, para que aprendamos a perdonar como hemos sido perdonados y seamos signos vivos de la misericordia de Dios. Roguemos al Señor.Oración conclusivaDios de infinita misericordia, escucha nuestras súplicas y danos un corazón semejante al de tu Hijo, para anunciar con alegría la victoria de tu amor. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 30 Abr 2021

«Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante»

QUINTO DOMINGO DE PASCUA Mayo 2 de 2021 Primera Lectura: Hch 9,26-31 Salmo: 22(21),26b-27. 28+30.31-32 (R. 26a) Segunda Lectura: 1Jn 3,18-24 Evangelio: Jn 15,1-8 I. Orientaciones para la Predicación Introducción El quinto domingo de Pascua se enmarca en la experiencia de la comunidad creyente en torno a la visión del Resucitado y sus consecuencias en la vida concreta de la comunidad. Las lecturas de este domingo nos llenan de esperanza porque se descubre que aunque la incertidumbre de las dificultades puede generar dudas y temores (primera lectura de Hechos 9, 26-31) la asamblea de creyentes es el ambiente vital para la experimentar la alabanza y la presencia del Señor (salmo 22), sabiendo que la comunidad se constituye no en torno al mutuo elogio sino a la dimensión del amor y a la experiencia de creer como adhesión permanente a la persona de Jesús (segunda lectura de 1 Juan 3), lo que lleva a establecer que finalmente no se puede concebir la comunidad de fe sin una creciente y permanente comunión con el Señor, al estilo del sarmiento en la vid (Evangelio de Juan 15). 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Lo que dice la Palabra en este domingo se puede enumerar en unos puntos muy concretos: Primera lectura (Hch 9,26-31): Saulo de Tarso es presentado en el texto de los Hechos como un testigo del Señor Resucitado que debe proclamar su testimonio en medio de la comunidad cristiana, de la mano de Bernabé el garante del viaje y hermano mayor en la fe. El v.31 se presenta como una especie de resumen de que acontece en la comunidad pascualizada: vive en la paz en la medida en que se construye y progresa en el temor del Señor. Salmo 22 (21): El trozo que se proclama en este domingo habla de la tumba, de alabanza y del gozo de un anuncio esperanzador, que termina elevando un canto al Señor, que es vida y victoria. Pero termina el trozo de este salmo invitando a la misión, al anuncio de lo que ha hecho el Señor y las maravillas de su poder. Segunda lectura (1Jn 3,18-24): Las cartas de Juan son una maravillosa oportunidad para que la comunidad cristiana se mire en el espejo de su historia y descubra que la fe en el Señor resucitado exige un modo de ser, un modo de vivir que parte de la experiencia del amor fraterno real y sincero (v.18) y que establece una nueva relación de los creyentes con Dios y a través de la experiencia joánica de creer, como adhesión permanente a la persona de Jesús, se pueda generar la comunión. Evangelio (Jn 15,1-8): La alegoría de la vid (que se ubica en el discurso de despedida de Jesús), tiene como tema fundamental el comportamiento (frutos) de la comunidad cristiana, pero el fundamento de todo se da en una instrucción sobre la UNIDAD, es decir, la comunión con Jesús. La vida cristiana no se trata de momentos de efusividad y de compromiso, se trata de PERMANECER en Jesús, es decir, de construir la vida según los criterios y mandatos de Jesús, pero en el ambiente de la comunidad. Lo que hace la comunidad no es el deseo de estar juntos, sino el permanecer unidos a Jesús, allí se haya el verdadero fundamento y por eso no hay que buscar sino aquello que nos une y aferrarnos a él. Ser Iglesia es ser comunidad y ser comunidad es permanecer unidos a Jesús. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La Pascua es la experiencia transformadora de la vida, es la oportunidad para descubrir la comunidad y en ella entrar en contacto con el Señor. Este quinto domingo de pascua nos habla a los cristianos de Colombia sobre un camino de fe que debe recorrer por la senda del amor y la unidad como frutos de la fe, generando así la vivencia del testimonio fiel en medio de una sociedad que grita su vacío por la falta de unidad y pregona el individualismo como medio de felicidad y realización. En una patria herida por las décadas de violencia, fracturada por las polarizaciones ideológicas y necesitada de procesos serios de sanación frente a su historia, la reciente pandemia nos ha llevado a pensar que el aislamiento nos separa y nos hace incapaces de gustar la presencia del otro, la vida del hermano y del que es diverso. Por eso la Palabra de este domingo es una gran oportunidad para que los cristianos dejemos que ella nos interrogue y nos juzgue, nos haga replantear horizontes nuevos y genere un clima de reconstrucción social y de reconfiguración, para buscar motivos de encuentro y de diálogo y propiciar los frutos que necesita nuestro país: unidos por un mundo nuevo, por una sociedad reconciliada en el amor e impregnada de la fe en el Señor resucitado. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Para orar es necesario abrir el corazón y una buena oración en este domingo sería aquella que nos plantea el youcat de oraciones en el tema de la unidad: En el silencio del día que amanece. Inspirada en un texto de la beata María de Jesús crucificado (Mariam d‘Abbellin). Señor Jesús, en el silencio de este día que amanece, vengo a ti, con humildad y confianza. Quiero que me des tu paz, tu sabiduría, tu fuerza para contemplar, con los ojos llenos de amor, la grandeza del universo. Hazme comprender que la gloria de la Iglesia brota de tu cruz, como una fuente viva. Permite que reciba a mi prójimo como a aquel que tú quieres amar por medio de mí. Disponme a servirle con generosidad, y a ayudarle a hacer fructificar todos los dones que tú has puesto en él. Que mis palabras irradien la dulzura, y que mis gestos promuevan la paz. Que en mi espíritu sólo habiten pensamientos generosos. Que mis oídos se cierren a toda calumnia y que mi lengua sólo esté al servicio de la bondad. Pero, ante todo, Señor, permíteme estar siempre alegre y caritativo, para que todos los que están en mi camino adivinen tu presencia y tu amor en mí. Revísteme del resplandor de tu bondad y de tu belleza para que dé testimonio de ti a lo largo de este día. Amén. Para contemplar podemos resumir el mensaje de este domingo en un texto que brota del Evangelio: “El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante”. Si se repite este texto se logra interiorizar que la unidad se busca para que haya frutos. Unido a este elemento es importante establecer compromisos de vida: trabajar por la unidad concreta entre los miembros de la misma comunidad (familia, parroquia, diócesis, etc.) II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Convocados en este día del Señor para permanecer unidos a Él, experimentamos la alegría de saber que el Resucitado no sólo se nos muestra en el camino, sino que continúa alimentándonos en la mesa de la Eucaristía y nos fortalece con su Palabra. Porque queremos responder a la vocación cristiana, debemos creer y amar, y ello sólo será posible si la Pascua rebosa nuestra alegría. Participemos activamente en esta celebración de la fe. Monición a la Liturgia de la Palabra Abramos el oído y despertemos todos los sentidos para reconocer el paso del Señor Resucitado por nuestra vida. La Palabra no es sólo una instrucción, es nuestra brújula en el camino para saber vivir según el querer de Dios y en la experiencia de la comunidad donde somos engendrados. Escuchemos atentos. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Atendiendo a la Palabra del Señor que nos recuerda que “Sin mí no pueden hacer nada”, unámonos en oración y con fe de verdadera comunidad expresemos nuestras intenciones. Digamos: R. Mantennos unidos en tu amor 1. Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., nuestro párroco N. y todos los ministros de la Iglesia, para que siempre trabajen por el amor y la unidad en la Iglesia. Oremos al Señor. 2. Por los gobernantes de nuestra nación, para que en un proceso de reconstrucción social y sanitaria no olviden que el Señor es el punto de encuentro y en Él se halla nuestra esperanza. Oremos al Señor. 3. Para que, como los testigos de la misión, podamos anunciar que hemos visto al Señor en el camino de nuestra historia: en el pobre, en el enfermo, en el discriminado y despreciado. Oremos al Señor. 4. Por esta asamblea eucarística, para que permanezca unida a su Señor y experimente los compromisos de la Pascua, construyendo comunidades en el amor y la unidad. Oremos al Señor. En un momento de silencio presentemos al Padre nuestras intenciones personales Oración conclusiva Atiende, Padre Santo, la oración de tu Iglesia que, como una vid, unida a su Señor te presenta su oración. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.