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domingo de resurrección

Dom 5 Abr 2026

Vio y creyó

DOMINGO DE PASCUAEN LA RESURRECCIÓN DEL SEÑORAbril 05 de 2026Primera lectura: Hch 10, 34a. 37-43Salmo: Sal 118 (117), 1-2. 16-17. 22-23 (R. 24)Segunda lectura: Col 3, 1-4 o 1Co 5, 6b-8Evangelio: Jn 20, 1-9I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónCelebrar la Pascua no puede reducirse simplemente a recordar un acontecimiento o a vivir, de manera momentánea y quizá cargada de sentimentalismo, la resurrección de Cristo. Celebrar la Pascua del Señor debe ser una verdadera experiencia de vida y de fe que transforme nuestro corazón. Más allá de actos solemnes o altares decorados, vivir y celebrar la resurrección del Señor debe impulsarnos a ponernos en camino, a acercarnos a Jesús, a guardarlo en el corazón para dejarnos transformar por Él y, luego, a salir a dar testimonio, sembrando en cada momento la semilla de la paz, la unidad y la fraternidad.Las lecturas de la Palabra de Dios nos muestran cómo la resurrección de Jesús transforma el corazón de sus discípulos:•Los apóstoles, que tuvieron la gracia de acompañar a Jesús y convivir con Él, experimentan cómo su predicación y sus signos milagrosos transforman sus vidas. Más tarde, llenos de fuerza, salen a dar testimonio de Cristo Resucitado, juez de vivos y muertos.•El apóstol Pablo, en la Carta a los Colosenses, invita a los creyentes a buscar las “cosas de arriba, donde está Cristo”, como consecuencia de haber resucitado con Él.•El evangelista san Juan relata cómo, tras el anuncio de María Magdalena, Pedro y el discípulo amado corren al sepulcro. Lo encuentran vacío y ven los lienzos y el sudario. El evangelio afirma que el discípulo amado entró, vio y creyó. La fe en el Resucitado es una experiencia de amor: un enamorarse de Jesús, que ha vencido la muerte y puede vencer todo mal y las consecuencias del pecado en nosotros.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Tras la captura de Jesús, su juicio y posterior crucifixión, los apóstoles y discípulos viven momentos de confusión y miedo: se dispersan, dudan, lo niegan. Toda esperanza y todo sueño de un futuro mejor parece desmoronarse. La mayoría lo abandona y se esconde. Sin embargo, los textos sagrados nos dejan entrever que los apóstoles, a pesar del caos, mantienen contacto y permanecen unidos en aquellos días tan difíciles.El evangelista san Juan destaca a tres personajes que, desde distintas circunstancias, conocieron a Jesús, experimentaron el poder de su Palabra y vivieron de manera singular la experiencia pascual:•María Magdalena: una mujer cuya vida fue renovada por Jesús, que la llamó por su nombre y la amó por encima de sus pecados (Lc 8, 1-2). Va al sepulcro de madrugada, ve la losa retirada y corre a anunciarlo a los apóstoles. Es la primera en hacer el “primer anuncio”, la primera en ver al Señor resucitado y recibe la misión de ir a los “hermanos” (Jn 20, 17) a proclamar que está vivo.•Pedro: al escuchar la noticia, corre al sepulcro, entra y ve los lienzos y el sudario. Inicia entonces un proceso de fe y comprensión de lo que anunciaban las Escrituras: que Jesús debía resucitar de entre los muertos (Jn 20, 9).•El discípulo amado: corre junto con Pedro, llega primero, espera a que Pedro entre y luego también él entra, ve y cree. No necesita más pruebas: su amor le permite creer en el Señor resucitado.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Al escuchar las lecturas del Domingo de Resurrección, después de haber vivido con fe los días santos de la Pasión y Muerte del Señor, la Palabra de Dios y la experiencia de la Iglesia nos llaman a vivir la resurrección de Cristo no como un acontecimiento del pasado, algo externo o ajeno a nosotros.La resurrección es siempre actual y nos invita a enamorarnos de Jesús. María Magdalena lo expresa con sus gestos de amor; Pedro lo confiesa tres veces: “Tú sabes que te quiero” (Jn 21, 15); y el discípulo amado permanece fiel junto a la cruz y, por ese amor, puede creer que Jesús está vivo (Jn 20, 8). Solo quien ama profundamente puede permanecer de pie hasta el final y, luego, creer a pesar de todo.Celebrar la Pascua es aprender a morir con Cristo para también resucitar con Él, como enseña san Pablo en la Carta a los Colosenses. Las celebraciones litúrgicas de Semana Santa pueden haber sido solemnes, bien organizadas y llenas de devoción, pero si no resucitamos con Cristo, si no nos levantamos de nuestros pecados, si no dejamos que Él nos transforme y sane, todo quedará en ritos externos y nuestra fe será vacía. Jesús nos pide dejarnos resucitar por Él, dejarnos levantar y amar, para aspirar a las cosas de arriba.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?“Así pues, si han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col 3, 1). Pidamos con fe que la Pascua de Resurrección sea para nosotros una oportunidad de renovar nuestra fe, levantarnos, convertirnos y recibir la fuerza para ser auténticos testigos del Resucitado. Que nuestras familias sean transformadas por la fuerza de Cristo vivo y que nuestras parroquias sean verdaderas casas de encuentro, donde todos se sientan amados y seguros._______________________Recomendaciones prácticas:•Con las Vísperas concluye el Sagrado Triduo Pascual.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES Monición introductoria a la misaHermanas y hermanos, nos hemos reunido como familia de Dios para celebrar la Eucaristía en un día grandioso y único, distinto a todos los demás. Hoy celebramos la victoria de la Vida sobre la muerte, de la Luz sobre las tinieblas, de Cristo sobre el pecado. Unidos a toda la Iglesia, dispongámonos con fe y alegría a vivir la resurrección del Señor, “que asciende victorioso del abismo” (Pregón Pascual).Monición a la liturgia de la Palabra La Palabra de Dios nos recuerda que Cristo ha resucitado y que estamos llamados a ser mensajeros de esta Buena Noticia. Dejémonos alimentar por la Palabra para luego dar testimonio de Jesucristo, siendo signos de fe y esperanza.Oración universal o de los fieles Presidente: En este gran día de la resurrección, presentemos al Señor nuestras súplicas diciendo:R/. Oh Señor, escucha y ten piedad.1.Por el Papa León, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que sean signo vivo de la resurrección de Cristo en medio de un mundo marcado por la oscuridad y la muerte. Oremos.2.Por los gobernantes de nuestra nación, para que, iluminados por Cristo Resucitado, trabajen por el bien común, la paz, la justicia, la democracia y el progreso de todos. Oremos.3.Por quienes hoy sufren la violencia, el hambre, la soledad o la esclavitud de los vicios, para que encuentren en los cristianos un ejemplo de amor y ayuda concreta. Oremos.4.Por nuestros hermanos difuntos, para que gocen de la vida eterna junto a Cristo resucitado. Oremos.5.Por nosotros, que celebramos la Pascua del Señor, para que nos levantemos de nuestros pecados y seamos verdaderos discípulos suyos. Oremos.Oración conclusivaPadre bueno, escucha nuestras súplicas y también aquellas que guardamos en lo más profundo de nuestro corazón. Llénanos de la alegría de creer y esperar en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Sáb 4 Abr 2026

La Voz del Pastor | 5 de abril de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20, 1-9

Dom 20 Abr 2025

Vio y creyó

DOMINGO DE PASCUAEN LA RESURRECCIÓN DEL SEÑORAbril 20 de 2025Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 10, 34a.37-43Salmo: 118(117),1-2.15c y 16ª y 17.22-23 (R. 24)Segunda lectura: Colosenses 3,1-4 o bien 1 Cor 5,6b-8Evangelio: Juan 20,1-9I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLa liturgia de la Pascua resplandece en la comunidad cristiana como experiencia comunitaria y la Misa del día de pascua convoca al júbilo de los bautizados que se renuevan en el encuentro con la experiencia de la resurrección. Conviene desarrollar estas ideas como telón de fondo de la liturgia del día:•La experiencia de la resurrección exige una confesión de fe histórica: el hoy salvífico de Dios: “Somos testigos de esto…”•Si se proclama la lectura de Colosenses, la idea que resuena es la estar con Cristo y descubrir que en la esperanza la fe trae la victoria del resucitado para todos los sumergidos en su misterio. Si se usa el texto de 1 Corintios, la experiencia de la resurrección genera la novedad de vida que implica limpiar todo lo vetusto y anquilosado del pecado en la propia vida y en la vida de la comunidad.•La resurrección es una experiencia nueva y genera la invitación a ver y creer, porque no es una idea que invade inconsciente sino una realidad transformante: Él debía resucitar de entre los muertos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El día de la Pascua nos congrega en torno a una tumba vacía que tiene evidencias de que algo extraordinario ha ocurrido y de nuevo aparece el domingo como día de esta experiencia (el primer día de la semana).Como en la vigilia pascual cuando se escuchaba el evangelista Lucas, ahora nuevamente una mujer está en el testimonio pascual.El juego literario de la carrera y la entrada de Pedro y el discípulo amado refleja que las comunidades joánicas acataban a Pedro, pero le daban un realce particular a la figura del discípulo amado como el primero en haber creído.¿Por qué cree el discípulo amado al ver los lienzos? Los cadáveres eran envueltos en un lienzo (sábana) y se utilizaba un sudario para cubrir la cabeza, que se envolvía de manera independiente, rodeándola muy bien. Cuando el discípulo amado entra, ve los lienzos colocados en su propio sitio (de esta manera podría traducirse) y pareciera como si se hubieran desinflado (eso deja ver el texto griego).La cuaresma nos llevó en ascenso a la montaña santa de la pascua y en la vigilia nos dimos cuenta de que hay una historia de salvación en la que Dios ha ido dando vida al mundo, pero hoy la experiencia de la pascua nos hace gritar de júbilo porque verdaderamente ha resucitado Cristo, nuestra esperanza.La resurrección reclama testigos y el testimonio implica una vivencia y una experiencia del Resucitado, como transmite la predicación petrina del texto de los Hechos de los Apóstoles.La resurrección reclamas también un estilo de vida que implica la novedad y el horizonte de una vida cristiana transformada, como dejan ver las dos opciones para la segunda lectura del día.Esencial a este día y a toda la octava de la pascua es proclamar que hoy es el día en que actuó el Señor y por eso cantamos su bondad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? A la Iglesia peregrina de esperanza y en proceso permanente de sinodalidad la Palabra de Dios la convoca de manera especial a la contemplación, a salir de los presupuestos de la razón y de la comprensión humana para entrar en el ámbito del misterio y de la mirada sobrenatural.A una Iglesia en camino esta Palabra le habla al corazón y le recuerda la esencia de su ser:•En primer lugar: Una Iglesia peregrina sabe salir permanentemente en búsqueda de los hermanos y sabe reconocer el papel que cada uno debe jugar en la comunidad cristiana. Iglesia peregrina con palabras oportunas y anuncios transformadores.•Una Iglesia peregrina de esperanza sabe reconocer el hoy salvífico de Dios y sabe cantar la bondad y la misericordia de Dios en el día a día de la comunidad. Iglesia peregrina en reconocimiento del don. •Una Iglesia peregrina se reconoce en camino y en proceso permanente de conversión, para poder fermentar adecuadamente la masa del mundo. Iglesia peregrina en conversión personal y pastoral.La Palabra de Dios habla al corazón de cada uno de nosotros y habla de manera directa al corazón de la comunidad cristiana. Hoy hay un llamado para que la comunidad experimente un proceso de fe muy concreto:•Es necesario tener el encuentro personal y comunitario con Jesús.•Vale la pena dar el salto de nuestra vida: hay que dejar los miedos y seguridades falsas, para arriesgarlo todo en la aventura de la fe que nos propone Jesús.•Es necesario abrir los ojos para ver a Jesús en el rostro del otro, para poder callejear la fe, en palabras del Papa Francisco y así ser coherentes.•Por último, es necesario meterse en el camino, hacerse discípulo y no dejar enfrías la fuerza y la alegría del encuentro. Cuando el encuentro ha sido verdadero, los efectos deben notarse en el compromiso discipular.Quien se hace discípulo sabe escuchar y sabe obedecer, quien se hace discípulo sabe tomar el riesgo y emprender la carrera a su propio ritmo pero siempre en camino; quien se hace discípulo sabe que nunca se detiene y sobre todo recuerda que después de contemplar y vivir la experiencia de la resurrección siempre es necesario volver a la comunidad y allí transmitir y vivir la fe.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? En la Bula de convocación al Jubileo del 2025, el Papa Francisco expresaba: “Este entretejido de esperanza y paciencia muestra claramente cómo la vida cristiana es un camino, que también necesita momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza, compañera insustituible que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús” (Spes non confundit 5). Este camino es siempre un camino que en la incertidumbre del mundo nos convoca a dar razones de nuestra esperanza y de nuestra fe. Esta tarea nos saca de la comunidad, nos lleva a contemplar el rostro del Resucitado en circunstancias muy concretas y nos devuelve a la comunidad para experimentar que la comunidad es “discípulo amado” que corre, que ve y cree y es capaz de permanecer junto a la Cruz y es capaz de contemplar el misterio infinito del amor hasta sus últimas consecuencias.Esta liturgia pascual no necesita muchas palabras, exige contemplar los símbolos y el lenguaje del amor: Un Cirio pascual, un agua bautismal, una comunidad celebrante, un pan y un vino que se eucaristizan por amor…La misión brota de la contemplación. Sólo es misionero quien ha sabido ver y creer, quien ha sabido acercarse a la tumba vacía en su tiempo y en su espacio.Una Iglesia peregrina en año jubilar comprende que no puede guardarse este gozo y sabe comunicarlo para que otros sigan corriendo en todos los tiempos a la tumba vacía.Las acciones concretas están en consonancia con la cuaresma que ha pasado: no puede haber pascua sin camino de conversión, no puede haber pascua sin camino de amor y compañía en la experiencia de la conversión.El Resucitado nos reenvía a la comunidad, a los que se han adherido permanentemente a la persona de Jesús por la acción del creer.La mejor oración en el tiempo de Pascua es la contemplación de los signos y símbolos de la pascua._______________________Recomendaciones prácticas:•25 – 27 de abril. Jubileo de los Adolescentes.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hoy como Iglesia peregrina, como comunidad en camino venimos a reunirnos en torno al altar para participar de la Eucaristía y celebramos el gozo de la Pascua. Abrimos los ojos para ver y creer, nos detenemos para contemplar el don de Dios y cantamos las maravillas que siguen aconteciendo por su bondad en nosotros. Ha resucitado Cristo, nuestra esperanza y estamos alegres.Monición a la Liturgia de la Palabra La comunidad del discípulo amado convocada a la escucha de la Palabra y en el seno de la gran comunidad de la Iglesia, hoy puede ver y creer. Dejemos que esta palabra resuene en nuestra asamblea y experimentamos el gozo de los discípulos, el gozo de la Iglesia que junto a la tumba vacía confiesa su fe en el Resucitado.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Padre de la vida, que nos convoca hoy a celebrar la pascua con la sinceridad y la verdad, acudamos llenos de fe.R/. Dios de la vida, escúchanos.1.Tú que nos has regalado en la resurrección tu Hijo la esperanza firme para caminar en comunidad, acompaña la Iglesia en este jubileo de la esperanza y haz que ministros y fieles seamos levadura para el mundo. Oremos.2.Tú que nos has encomendado dar testimonio al pueblo, acompaña la misión de los gobernantes para que trabajen por la paz y la justicia entre los hombres y busquen caminos para erradicar l aguerra y la desigualdad. Oremos.3.Tú que has puesto en camino a la Magdalena y a los discípulos, mueve a la peregrinación existencial a la comunidad cristiana para ir al encuentro del resucitado en el rostro del pobre y del necesitado. Oremos.4.Tú que nos has llamado a la Iglesia, has que podamos buscar siempre los bienes de arriba y ser buena levadura en medio de la masa del mundo. Oremos.5.Tú que deseas que todos gocemos de la vida eterna, haz que todos aquellos que participan en el Jubileo de los Adolescentes, sepan descubrir en la sencillez de la vida, el verdadero gozo pascual. Oremos.Oración conclusivaDios y Señor de la vida, que nos has mostrado que tu misericordia es eterna, atiende las súplicas y oraciones de tu pueblo. Por Jesucristo nuestro SeñorR. Amén.

Dom 9 Abr 2023

Él había de resucitar de entre los muertos

DOMINGO DE PASCUA EN LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR Abril 9 de 2023 Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 10, 34a.37-43 Salmo: 118(117),1-2. 15cy16ay17.22-23 (R. 24) Segunda Lectura: Colosenses 3,1-4 o 1Corintios 5, 6b-8 Evangelio: Juan 20,1-9 o Mateo 28,1-10 I. Orientaciones para la Predicación Introducción El Domingo de Pascua en la Resurrección del Señor nos abre a un tiempo de gracia de proclamación y de escucha gozosa de la Palabra de Dios, pero también de su predicación porque «este es el tiempo litúrgico privilegiado en el que el homileta puede y debe hacer resonar la fe de la Iglesia sobre lo que representa el corazón de su proclamación: Jesucristo murió por nuestros pecados “según las Escrituras”, y ha resucitado el tercer día “según las Escrituras”» (Directorio Homilético 51). A continuación, ofrecemos algunos temas presentes en las lecturas bíblicas que pueden inspirar tal predicación: en primer lugar, que los que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos (alusión a la asamblea que participa del Sacramento del Altar), somos sus testigos; además, que corresponde una gran alegría de nuestra parte en razón de la celebración de la Resurrección de nuestro Señor, quien es nuestra alegría y nuestro gozo; luego también, que la inmolación de Cristo, nuestra Pascua, requiere un cambio de vida. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La Primera lectura presenta un pasaje de los Hechos de los Apóstoles (Hch 10, 34a. 37-43) en el cual, Pedro confirma la misión a los paganos pero más específicamente da testimonio solemne de Jesucristo crucificado, muerto y resucitado, a la vez que llama la atención sobre el perdón de los pecados que obtienen los que creen en Él; es importante advertir que según este apóstol Dios ha concedido manifestar la resurrección a algunos designados que comieron y bebieron con el Señor Jesús después de resurgir de la muerte. El Salmo responsorial es tomado del Sal 117 en el cual, «con ocasión de una gran solemnidad pública, el salmista entona un himno de acción de gracias por una victoria recientemente obtenida contra los enemigos de Israel […] Desde el punto de vista literario se debe notar el aire antifonal del salmo: una voz recita un verso, y el coro responde con una letanía de frases rimadas en consonancia con la idea principal expuesta por el solista que dirige el coro. Este salmo es el último del grupo aleluyático («Gran Hallel») y rezuma un profundo sentido eucarístico, de acción de gracias» La Segunda lectura, en sus dos opciones, habla del misterio de Cristo vivido en la Iglesia o podemos pensar también sencillamente en la llamada vida en Cristo, que tiene implicaciones serias para cada fiel creyente, como el buscar “los bienes de allá arriba donde está Cristo” (Col 3, 1-4) y como el barrer de la vida la maldad de la corrupción para adherirse a la sinceridad y a la verdad (1 Cor 5, 6b-8). Finalmente, como la capitalidad de la proclamación entera de la liturgia de la Palabra la tiene el santo Evangelio, recordemos que «para la misa del día de Pascua, se propone la lectura del Evangelio de san Juan sobre el hallazgo del sepulcro vacío. También pueden leerse, si se prefiere, los textos de los Evangelios propuestos para la noche Sagrada, o, cuando hay misa vespertina, la narración de Lucas sobre la aparición a los discípulos que iban de camino hacia Emaús. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La Colecta de esta «Misa del día» nos ofrece un tono celebrativo que también interpreta las lecturas de la liturgia de la Palabra con la comprensión de la Iglesia orante, esta dice: «Oh Dios, que, por medio de tu Unigénito, vencedor de la muerte, nos abriste en este día las puertas de la eternidad, concede a todos los que celebramos su gloriosa resurrección que, por la nueva vida que tu Espíritu nos comunica, lleguemos también nosotros a resucitar a la luz de la vida». En efecto, en la Primera lectura Pedro habla de “Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo”, que nos libra del pecado y así nos da nueva vida. Continuando, el Salmo es un canto gozoso por «el día que hizo el Señor», que es «nuestra alegría y nuestro gozo», y esto es verdaderamente celebración de la gloriosa Resurrección. Por otra parte, sobre las opciones para segunda lectura, es importante recordar que es el Señor el que permite que nosotros podamos llegar a “resucitar a la luz de la vida” cotidianamente, porque es su gracia la que nos posibilita el desear las cosas celestiales y el sacar de nuestra vida toda maldad. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Hablar de la luz de nuestro Señor Resucitado, que nos envuelve en esta celebración pascual, no es utilizar una figura; Él verdaderamente penetra en nuestros corazones y, puesto que irradia con la fuerza divina, dispersa todo aquello de nuestra vida que está en oscuridad. La luz también nos hace pensar en la apertura, porque es propio de la oscuridad la cerrazón. Luego, sobre si hacemos evidente en la vida el encuentro con la luz de Cristo entre las “ceguera presente en la sociedad”, es verdad que nuestros esfuerzos, si bien pequeños, producen un abundante fruto, en este sentido nuestro actuar cristiano es luz del mundo. Pidamos, entonces, al Señor que renueve en cada uno de nosotros su fuerza resucitadora que abre nuestros ojos a la claridad de una vida en justicia y santidad verdaderas. _______________________ Recomendaciones prácticas: • Con las Vísperas termina el Sagrado Triduo Pascual. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Celebramos el gran gozo de este bendecido Domingo de la Resurrección «este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo» . Esta es la alegría que se extenderá a lo largo de todo el año en cada domingo porque en este día santo «la Palabra del Resucitado ilumina nuestra existencia» y «la comunión en el Cuerpo y la Sangre de Cristo quiere hacer también de nuestra vida un sacrificio agradable al Padre» . ¡Qué gran dicha tomar parte en esta santa liturgia! Monición a la Liturgia de la Palabra Escuchemos la Palabra divina, que «se expresa a lo largo de toda la historia de la salvación, y llega a su plenitud en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios». ¡Cristo es la «Palabra de Dios encarnada, crucificada y resucitada»! Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos queridos, animados por la Pascua de Cristo que venció la muerte supliquemos llenos de confianza al Padre del Cielo que cuida de todas las criaturas con amor. R. Te rogamos, óyenos. 1. Oremos por la Iglesia santa de Dios: el Padre de la luz, que la santifica como sacramento pascual, le conceda resplandecer en la gracia y en la comunión fraterna. 2. Oremos por los gobernantes: el Padre de todos, que inspira pensamientos de justicia y de paz, conceda los gobernantes de las naciones buscar siempre el bien común, el diálogo y la concordia entre los pueblos. 3. Oremos por los sufrientes: el Padre de todo consuelo, que no abandona la obra de sus manos, conceda cuánto sufren en el cuerpo y en el espíritu encontrar el alivio y la amistad en la ayuda fraterna. 4. Oremos por nosotros: el Padre celestial, que da vida nueva quien cree en Él, conceda a todos nosotros, bautizados, expandir por el mundo el buen perfume del Evangelio. Oración conclusiva Escucha, Padre, la invocación de tus hijos en este día de gozo para la santa Iglesia y concede a todos conocer la fuerza de la gracia liberadora de tu Hijo para poder gustar la gloria de los redimidos. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.  

Sáb 11 Abr 2020

La voz del Pastor | 12 de abril de 2020

Reflexión del Cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio segúnSan Mateo 28,1-10

Dom 21 Abr 2019

Domingo de Resurrección: ¡Cristo está vivo!

A lo largo de todo el año litúrgico nos preparamos para este día. Cada uno de los domingos del año, son el eco del gran Domingo de Resurrección. Es el día en que se ven cumplidas todas las promesas que hizo Jesús en su vida pública y en su predicación, porque ha vencido a la muerte dándonos la salvación y la vida eterna para siempre. Toda la semana hemos acompañado de cerca a Jesús en su pasión y muerte que tienen su culmen en la resurrección, signo del gran amor del Padre, quien ha entregado a su Hijo por la redención de nuestros pecados. Iniciando con la Vigilia Pascual, llegamos al Domingo, el momento más importante de la Semana Santa, que abre el tiempo pascual. "Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe"(1 Co 15, 14). Durante una semana, que estaremos viviendo como un solo día, recordaremos lo sucedido el domingo. Luego, durante los siguientes 50 días, nos mantendremos en sintonía de resurrección, hasta la fiesta de Pentecostés, para luego seguir conmemorando el resto de domingos del año, esta gran muestra de misericordia de Dios a la humanidad. Por esta razón, la invitación en este día es a participar con alegría de la celebración eucarística y hacer propia esta resurrección en nuestra vida; a salir al encuentro de los hermanos especialmente de los más necesitados y a convertirnos en discípulos misioneros, anunciando al mundo que Cristo está vivo.