Vie 20 Mar 2026
Desde Pereira, Encuentro Regional de Liturgia del Eje Cafetero llama a recuperar el sentido auténtico del canto litúrgico
Obispos, presbíteros, diáconos, seminaristas, religiosos y fieles laicos vinculados a ministerios de música se reunieron del 17 al 19 de marzo en la Diócesis de Pereira para participar en el Encuentro Regional de Liturgia del Eje Cafetero 2026, un espacio de formación, oración y reflexión que puso en el centro el protagonismo del canto en la vida celebrativa de la Iglesia.La iniciativa congregó a representantes de las diócesis de la Provincia Eclesiástica de Manizales con el propósito de profundizar en la comprensión teológica y pastoral del canto litúrgico, así como de analizar los retos que enfrenta actualmente este ministerio en las comunidades parroquiales.Durante el encuentro se insistió en que el canto litúrgico no es un elemento ornamental ni secundario, sino una dimensión constitutiva de la acción celebrativa de la Iglesia. Tal como lo recuerda el Concilio Vaticano II, el canto sagrado forma parte necesaria de la liturgia solemne porque expresa la alabanza a Dios, participa del lenguaje sacramental y manifiesta la comunión eclesial.En este sentido, los participantes subrayaron que la música en la liturgia debe brotar del misterio celebrado y estar al servicio de la participación activa de la asamblea, evitando reducirse únicamente a lo estético o a lo emotivo.Formación y discernimiento pastoralLa jornada inicial contó con una ponencia de monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, quien abordó la relación entre música y experiencia espiritual a partir de los salmos, destacando cómo el canto se convierte en una vía privilegiada para que el pueblo de Dios exprese su fe y su oración.El segundo día estuvo marcado por una intensa agenda académica y espiritual que incluyó el análisis de la situación actual del canto litúrgico en las diócesis de la región, así como la profundización en criterios teológicos y pastorales para orientar la práctica musical en la liturgia.Entre las reflexiones más significativas se destacó el valor del canto gregoriano como paradigma litúrgico, no como una expresión del pasado, sino como una tradición viva donde la música nace del texto bíblico y litúrgico, ayudando a conducir a los fieles hacia el misterio celebrado.Asimismo, se ofrecieron elementos de discernimiento pastoral sobre qué cantar en la liturgia y por qué hacerlo, insistiendo en la importancia de mantener coherencia entre la música, el rito y el tiempo litúrgico.Desafíos para la Iglesia en ColombiaA lo largo del encuentro también se identificaron diversos desafíos que interpelan a la Iglesia tanto en la región como en el país. Entre ellos, se destacó la disminución del canto de la asamblea en algunas celebraciones, la confusión entre música litúrgica y música religiosa en general, y la insuficiente formación litúrgica de músicos y coros parroquiales.Ante esta realidad, los participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer los procesos de formación para los agentes de música litúrgica, promover un mayor conocimiento de los documentos del Magisterio y valorar el amplio patrimonio musical de la Iglesia.La última jornada estuvo dedicada a la aplicación pastoral de los temas abordados, con un llamado a que pastores, músicos y comunidades trabajen de manera conjunta para renovar el sentido del canto en la liturgia y favorecer celebraciones en las que la participación de los fieles sea más consciente, plena y activa.Camino hacia el Encuentro Nacional de Liturgia 2026Este encuentro regional se proyecta además como preámbulo del Encuentro Nacional de Liturgia 2026, que se realizará en Bogotá del 19 al 21 de mayo y en el que se espera la participación de cerca de 600 asistentes provenientes de diversas jurisdicciones eclesiásticas del país.El encuentro buscará consolidarse como un espacio de articulación nacional para avanzar en la construcción del Cantoral Litúrgico de la Iglesia Católica en Colombia, una iniciativa promovida por la Comisión Episcopal de Liturgia que busca ofrecer criterios comunes y fortalecer la identidad celebrativa de las comunidades.