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evangelio san mateo

Mar 31 Mar 2026

01 de Abril | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 26, 14-25

Mt 26, 14-25El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!Lectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado JudasIscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:«¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?».Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».Él contestó:«Vayan a la ciudad, a casa de quien ustedes saben, y díganle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:«En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar».Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:«¿Soy yo acaso, Señor?».Él respondió:«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:«¿Soy yo acaso, Maestro?».Él respondió:«Tú lo has dicho».Palabra del Señor.

Sáb 28 Mar 2026

29 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 26, 14 — 27, 66

Mt 26, 14 — 27, 66Pasión de nuestro Señor JesucristoPasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?Cronista: EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:S. «¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?».C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?C. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:S. «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».C. Él contestó:+ «Vayan a la ciudad, a casa de quien ustedes saben, y díganle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.Uno de ustedes me va a entregarC. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:+ «En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar».C. Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:S. «¿Soy yo acaso, Señor?».C. Él respondió:+ «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:S. «¿Soy yo acaso, Maestro?».C. Él respondió:+ «Tú lo has dicho».Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangreC. Mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo:+ «Tomen, coman: esto es mi cuerpo».C. Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias y dijo:+ «Beban todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y les digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre».C. Después de cantar el himno salieron para el monte de los Olivos.Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebañoC. Entonces Jesús les dijo:+ Esta noche se van a escandalizar todos por mi causa, porque está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de ustedes a Galilea».C. Pedro replicó:S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré».C. Jesús le dijo:+ En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces».C. Pedro le replicó:S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré».C. Y lo mismo decían los demás discípulos.Empezó a sentir tristeza y angustiaC. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:+ «Siéntense aquí, mientras voy allá a orar».C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.Entonces les dijo:+ «Mi alma está triste hasta la muerte; quédense aquí y velen conmigo».C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:+ «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».C. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos.Dijo a Pedro:+ «¿No han podido velar una hora conmigo? Velen y oren para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo:+ «Ya pueden dormir y descansar. Miren, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense, vamos! Ya está cerca el que me entrega».Se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieronC. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:S. «Al que yo bese, ese es: préndanlo».C. Después se acercó a Jesús y le dijo:S. «¡Salve, Maestro!».C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:+ «Amigo, ¿a qué vienes?».C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.Jesús le dijo:+ «Envaina la espada; que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?».C. Entonces dijo Jesús a la gente:+ «¿Han salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas».C. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.Verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del PoderC. Los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando, se sentó con los criados para ver cómo terminaba aquello.Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:S. «Este ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”».C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?».C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:S. «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».C. Jesús le respondió:+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo les digo: desde ahora verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo».C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acaban de oír la blasfemia. ¿Qué deciden?».C. Y ellos contestaron:S. «Es reo de muerte».C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:S. «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado».Antes de que cante el gallo me negarás tres vecesC. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:S. «También tú estabas con Jesús el Galileo».C. Él lo negó delante de todos diciendo:S. «No sé qué quieres decir».C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:S. «Este estaba con Jesús el Nazareno».C. Otra vez negó él con juramento:S. «No conozco a ese hombre».C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:S. «Seguro; tú también eres de ellos, tu acento te delata».C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:S. «No conozco a ese hombre».C. Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo me negarástres veces». Y, saliendo, lloró amargamente.Entregaron a Jesús a Pilato, el gobernadorC. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangreC. Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos diciendo:S. «He pecado entregando sangre inocente».C. Pero ellos dijeron:S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!».C. Él, arrojando las monedas de plata en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas de plata, dijeron:S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre».C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:«Y tomaron las treinta monedas de plata,el precio de uno que fue tasado,según la tasa de los hijos de Israel,y pagaron con ellas el Campo del Alfarero,como me lo había ordenado el Señor».¿Eres tú el rey de los judíos?C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».C. Jesús respondió:+ «Tú lo dices».C. Y, mientras lo acusaban, los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:S. «¿A quién quieren que les suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:S. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.El gobernador preguntó:S. «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?».C. Ellos dijeron:S. «A Barrabás».C. Pilato les preguntó:S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».C. Contestaron todos:S. «Sea crucificado».C. Pilato insistió:S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?».C. Pero ellos gritaban más fuerte:S. «¡Sea crucificado!».C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá ustedes!».C. Todo el pueblo contestó:S. «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.¡Salve, rey de los judíos!C. Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:S. «¡Salve, rey de los judíos!».C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.Crucificaron con él a dos bandidosC. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz.Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el reyde los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.Si eres Hijo de Dios, baja de la cruzC. Los que pasaban, lo injuriaban, y, meneando la cabeza, decían:S. «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo:S. «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: “Soy Hijo de Dios”».C. De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.«Elí, Elí, lemá sabaqtaní?»C. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente:+ «Elí, Elí, lemá sabaqtaní?».C. (Es decir:+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:S. «Está llamando a Elías».C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.Los demás decían:S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo».C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.Todos se arrodillan, y se hace una pausa.C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:S. «Verdaderamente este era Hijo de Dios».C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas, María la Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.José puso en su sepulcro nuevo el cuerpo de JesúsC. Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadasenfrente del sepulcro.Ahí tienen la guardia: vayan ustedes y aseguren la vigilancia como sabenC. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:S. «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: “A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera».C. Pilato contestó:S. «Ahí tienen la guardia: vayan ustedes y aseguren la vigilancia como saben».C. Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia.Palabra del Señor.

Mar 10 Mar 2026

11 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 5, 17-19

Mt 5, 17-19Quien los cumpla y enseñe será grandeLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«No crean que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».Palabra del Señor.

Lun 9 Mar 2026

10 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 18, 21-35

Mt 18, 21-35Si cada cual no perdona a su hermano, tampoco el Padre los perdonaráLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».Jesús le contesta:«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:“Págame lo que me debes”.El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagaralo que debía.Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.Lo mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».Palabra del Señor.

Jue 5 Mar 2026

06 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 21, 33-43. 45-46

Mt 21, 33-43. 45-46Este es el heredero: vengan, lo matamosLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:«Escuchen otra parábola:“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: vengan, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.Y agarrándolo, lo sacaron de la viña y lo mataron.Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».Le contestan:«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».Y Jesús les dice:«¿No han leído nunca en la Escritura:“La piedra que desecharon los arquitectoses ahora la piedra angular.Es el Señor quien lo ha hecho,ha sido un milagro patente”?Por eso les digo que se les quitará a ustedes el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.Palabra del Señor.

Mar 3 Mar 2026

04 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 20, 17-28

Mt 20, 17-28Lo condenarán a muerteLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:«Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.Él le preguntó:«¿Qué deseas?».Ella contestó:«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».Pero Jesús replicó:«No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo he de beber?».Contestaron:«Podemos».Él les dijo:«Mi cáliz lo beberán; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:«Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser primero entre ustedes, que sea su esclavo.Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».Palabra del Señor.

Lun 2 Mar 2026

03 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 23, 1-12

Mt 23, 1-12Ellos dicen, pero no hacenLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan todo lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.Atan cargas pesadas y se las cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.Ustedes, en cambio, no se dejen llamar “rabbí”, porque uno solo es su maestro y todos ustedes son hermanos.Y no llamen padre de ustedes a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo.No se dejen llamar maestros, porque uno solo es su maestro, el Mesías.El primero entre ustedes será su servidor.El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».Palabra del Señor.

Sáb 28 Feb 2026

01 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 17, 1-9

Mt 17, 1-9Su rostro resplandecía como el solLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo».Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:«Levántense, no teman».Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:«No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».Palabra del Señor.