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mensaje cuaresma

Mar 17 Feb 2026

Cuaresma 2026: el Papa León XIV exhorta a redescubrir la escucha y el ayuno como prácticas esenciales de conversión

En esta Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a la Iglesia a redescubrir la escucha y el ayuno como caminos concretos de conversión. Así lo expresa en su mensaje titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, publicado el pasado 13 de febrero por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.En el texto, el Santo Padre subraya que la Cuaresma es el tiempo en que la Iglesia invita a “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”, para que la fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes cotidianas. Todo camino de conversión —afirma— comienza cuando el creyente se deja alcanzar por la Palabra de Dios y la acoge con docilidad, pues existe un vínculo profundo entre el don de la Palabra, la hospitalidad interior que se le ofrece y la transformación que ella realiza.Escuchar: abrir espacio a Dios y al clamor de los oprimidosEl Papa León centra la primera parte del mensaje en la importancia de la escucha. La presenta como el primer signo del deseo de entrar en relación con el otro y recuerda que Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, se manifiesta como quien ha visto la opresión de su pueblo y ha oído su clamor (cf. Ex 3,7).En este sentido, explica que la escucha de la Palabra en la liturgia educa para una escucha más verdadera de la realidad. En medio de múltiples voces que atraviesan la vida personal y social, las Sagradas Escrituras permiten reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. La condición de los pobres —advierte— constituye un grito que interpela la vida de las personas, las sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia.Ayunar: educar el deseo y desarmar el lenguajeEn la segunda parte del mensaje, el Santo Padre presenta el ayuno como práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra. Lo describe como un ejercicio ascético antiguo e insustituible que, al implicar el cuerpo, ayuda a discernir lo esencial y a mantener despierta el hambre y la sed de justicia, orientándolas hacia la oración y la responsabilidad con el prójimo.Citando a san Agustín, el pontífice explica que el ayuno ensancha el corazón y lo hace capaz de la plenitud prometida. No obstante, advierte que para conservar su verdad evangélica debe vivirse con fe y humildad, arraigado en la comunión con el Señor y evitando cualquier forma de orgullo.En este marco, propone una forma concreta de abstinencia: renunciar a las palabras que hieren. Invita a “desarmar el lenguaje”, evitando juicios inmediatos, calumnias y expresiones que dañan al prójimo, y a cultivar la amabilidad en la familia, el trabajo, las redes sociales, los debates políticos, los medios de comunicación y las comunidades cristianas. De este modo —señala— las palabras de odio podrán dar paso a palabras de esperanza y paz.Una conversión también comunitariaEl mensaje subraya, finalmente, la dimensión comunitaria de la Cuaresma. A partir del relato del libro de Nehemías (cf. Ne 9,1-3), el Papa recuerda que el pueblo se reunió para escuchar la Ley y practicar el ayuno, renovando la alianza con Dios. De igual manera, exhorta a parroquias, familias y comunidades a recorrer un camino compartido en el que la escucha de la Palabra, del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común.En este horizonte, la conversión no concierne únicamente a la conciencia individual, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo y a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad, tanto en la Iglesia como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.Al concluir, el Papa León XIV anima a pedir la gracia de una Cuaresma que haga más atento el oído a Dios y a los más necesitados, y de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Asimismo, invita a que las comunidades cristianas sean lugares donde el grito de quienes sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, contribuyendo así a edificar la civilización del amor.

Lun 3 Mar 2025

¿Estás paralizado o en camino? El desafío del papa Francisco para vivir una Cuaresma de esperanza y sinodalidad en este 2025

En su mensaje titulado “Caminemos juntos en la esperanza”, el papa Francisco invita a los fieles católicos a vivir esta Cuaresma 2025 como una oportunidad para renovar la fe, fortalecer la esperanza y comprometerse con la conversión personal y comunitaria. El mensaje resalta la importancia de caminar juntos como Iglesia, en sinodalidad, hacia la Pascua de Resurrección. El Santo Padre inicia su mensaje recordando que la Cuaresma es un tiempo de preparación para celebrar el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. “Jesucristo, muerto y resucitado, es el centro de nuestra fe y el garante de nuestra esperanza en la gran promesa del Padre: la vida eterna”, afirma. En este sentido, la Cuaresma se convierte en un camino de esperanza que nos lleva a la victoria pascual, donde la muerte es vencida por el amor de Dios. Tres llamados específicos del papa Francisco para vivir la Cuaresma 20251. Caminar como peregrinos de esperanza: El Santo Padre evoca el éxodo del pueblo de Israel hacia la tierra prometida y lo relaciona con la realidad actual de millones de personas que huyen de la violencia y la miseria. En el contexto colombiano, marcado por desafíos como la migración, la desigualdad y la búsqueda de paz, el Papa invita a los fieles a preguntarse: “¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza?”. Este llamado es una invitación a salir de la zona de confort y a solidarizarse con quienes más sufren. 2. Caminar juntos en sinodalidad: El papa Francisco subraya que la Iglesia está llamada a ser una comunidad que camina unida, sin dejar a nadie atrás. “Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común de hijos de Dios”, señala. Este llamado es especialmente relevante para Colombia, donde la Iglesia católica ha promovido espacios de diálogo y reconciliación en medio de un contexto de polarización y violencia. El mensaje del Papa es un recordatorio para que las comunidades parroquiales, religiosas y familiares fomenten la acogida, la escucha y la inclusión. 3. Caminar en la esperanza de una promesa: En línea con el Jubileo 2025, el pontífice destaca que la esperanza cristiana no defrauda, pues está fundada en la resurrección de Cristo. “La esperanza es ‘el ancla del alma’, segura y firme”, afirma, citando la Carta a los Romanos.Un mensaje que debe resonar en ColombiaEn un país como Colombia, donde tantas personas enfrentan incertidumbre y desesperanza, el mensaje del Papa para esta Cuaresma es un llamado directo a confiar en Dios ("la Esperanza que no defrauda") y una ruta concreta para trabajar juntos por la paz, la reconciliación, la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común.

Mié 8 Feb 2017

Conversión y apertura a los demás, llamado del Papa en Cuaresma

La Cuaresma es una época propicia para la conversión, para renovarse por medio de los sacramentos, para reconocerse pecadores, buscar el perdón de Dios y comenzar de nuevo el camino hacia la Pascua, “la victoria de Cristo sobre la muerte”. Así lo señala el Papa Francisco en su mensaje con motivo de la Cuaresma de 2017 que, con el título de “La Palabra es un don. El otro es un don”, se ha hecho público esta semana. El Papa Francisco explica que, mediante el ayuno, la oración y la limosna, la Cuaresma es el tiempo más adecuado “para intensificar la vida del espíritu”. En el mensaje, el Pontífice afirma que “la Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte”. "En este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios 'de todo corazón', a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor", afirma el Santo Padre. El mensaje del Papa se articula en torno a la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro. A partir de esa parábola, el Pontífice establece tres puntos temáticos: “El otro es un don”, “El pecado nos ciega”, y “La Palabra es un don”. 1.- El otro es un don El Papa Francisco indica que, en esta parábola, “Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido”. En este sentido, invita a “abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor”. 2.- El pecado nos ciega En su reflexión a partir de esta parábola, el Papa llama la atención sobre cómo “la riqueza de este hombre era excesiva”, y cómo “la exhibía de manera habitual todos los días”. En esa actitud del rico “se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia”. El Santo Padre insiste una vez más en los peligros de lo material: “el dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico”. “En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz”, advierte. En cuanto a la vanidad, ilustra en su mensaje cómo “la codicia del rico lo hace vanidoso”. “Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia”. Luego está la soberbia, “el peldaño más bajo de esta decadencia moral”. “El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención”. 3.- La Palabra es un don El verdadero problema del rico, la raíz de sus males, “está en no prestar oído a la Palabra de Dios”, indica el Santo Padre. “Esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios”. El Pontífice alertó: “cerrar el corazón al don de Dios que habla, tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar documento[/icon] Fuente: Agencia católica ACIPRENSA Foto: Tomada de Opus Dei

Mar 26 Ene 2016

Papa invita a hacer obras de misericordia

El Vaticano presentó el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de este año con el título «“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar». En el texto, el Papa Francisco asegura que a través de las obras de misericordia se puede mostrar al prójimo el amor de Dios, capaz de transformar “el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia”. “Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales”. Además, explica que la Cuaresma “es un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia”. El Pontífice indicó que “mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar”. “La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio” y por eso en la Cuaresma “enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios”, explica el Papa. Sobre las llamadas obras de misericordia, el Papa pide reflexionar durante este Año Santo porque es un modo de “despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina”. En el Mensaje, el Papa también manifiesta la existencia de personas que se creen ricas pero en realidad son pobres. “Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo”. “Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento”, afirma. A su juicio, este ofuscamiento lleva a un “soberbio delirio de omnipotencia en el cual resuena siniestramente el demoníaco ‘seréis como Dios’, que es la raíz de todo pecado”. “Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar”, advierte el Pontífice. “Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos”. El Papa también señala que “a través de este camino también los ‘soberbios’, los ‘poderosos’ y los ‘ricos’, de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos”. Fuente: Agencia católica ACIPRENSA [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar documento[/icon]