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monseñor Francisco Múnera Correa

Lun 23 Feb 2026

‘Santo Pescao’: iniciativa apoyada por la Iglesia en Bolívar impulsa la pesca artesanal durante Cuaresma y Semana Santa

En el contexto de la Cuaresma y la Semana Santa de 2026, la iniciativa Santo Pescao vuelve a unir fe, solidaridad y desarrollo comunitario en el departamento de Bolívar. Esta propuesta socioeconómica y gastronómica, apoyada por la Arquidiócesis de Cartagena, promueve el consumo responsable de pescado local como una forma concreta de vivir la caridad cristiana, fortalecer la seguridad alimentaria y dignificar el trabajo de los pescadores artesanales del Canal del Dique y la zona costera del Caribe colombiano.La campaña, que nació en 2025 y celebra este año su segunda edición, fue presentada oficialmente el Miércoles de Ceniza con una Eucaristía presidida por el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., quien invitó a los fieles a vivir este tiempo litúrgico desde la reconciliación y la caridad concreta. En ese marco, destacó iniciativas como Santo Pescao como signos visibles de solidaridad que conectan la vivencia espiritual con las necesidades reales de las comunidades más vulnerables.Este año, bajo el lema “En la mesa cabemos todos”, Santo Pescao busca convertir el tradicional consumo de pescado en Cuaresma y Semana Santa en un motor de desarrollo para la economía local. La meta de este año es alcanzar la comercialización de 30.000 platos preparados con especies como pargo, mojarra, sierra, róbalo, cachama y tilapia, a través de una ruta gastronómica en la que participan decenas de restaurantes aliados. La iniciativa beneficia directamente a asociaciones de pescadores y piscicultores artesanales, facilitando la venta directa de sus productos y fortaleciendo los encadenamientos productivos en la región.Además de su impacto económico, la campaña tiene un marcado componente social. A través de ollas comunitarias y encuentros fraternos en comunidades del Canal del Dique, se promueve el compartir solidario de alimentos como el sancocho de pescado, reforzando la dimensión comunitaria propia del tiempo cuaresmal y el sentido cristiano de la mesa como lugar de encuentro y fraternidad.Santo Pescao es fruto de una alianza entre la Corporación Desarrollo y Paz del Canal del Dique y diversas entidades públicas y privadas, entre ellas la FAO, la Gobernación de Bolívar y la Cámara de Comercio de Cartagena, junto con organizaciones eclesiales y actores del sector gastronómico. Esta articulación busca consolidar un modelo de desarrollo territorial que reconozca el valor cultural y económico de la pesca artesanal, al tiempo que promueve el derecho humano a la alimentación.Desde la perspectiva pastoral, la iniciativa encuentra un profundo sentido en el tiempo litúrgico. La Iglesia en Cartagena ha subrayado que la Cuaresma es una oportunidad para transformar la fe en gestos concretos de amor al prójimo, reconociendo especialmente a quienes viven de la pesca como custodios de la vida y de la biodiversidad de los territorios acuáticos. Así, la campaña invita a que las mesas de los hogares y restaurantes se conviertan en espacios de comunión donde, como expresa su lema, verdaderamente haya lugar para todos.Vea a continuación el video de 'Santo Pescao':

Lun 9 Feb 2026

Obispos colombianos inician la CXX Asamblea reafirmando su compromiso con los pobres, la paz y la cultura del cuidado

Este 9 de ferbrero, durante la instalación oficial de la CXX Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., invitó a caminar como una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa, capaz de ofrecer esperanza y orientación ética en un contexto marcado por diversas formas de violencia, exclusión y sufrimiento.Una Iglesia llamada a ser testigo de una paz desarmadaInspirado en el magisterio del Papa León XIV, monseñor Múnera recordó que la paz que brota de Jesucristo resucitado no responde a la lógica de la violencia ni de la imposición, sino al poder transformador de la bondad. “La bondad es desarmante”, afirmó, al evocar el estilo de Jesús, cuya lucha fue desarmada incluso en medio de contextos históricos, políticos y sociales adversos.En este horizonte, señaló que la Iglesia en Colombia está llamada a ser profeta y testigo de esta novedad, escuchando el dolor ajeno y ayudando a liberar a la sociedad del engaño de la violencia, para que la paz de Cristo se traduzca en justicia, reconciliación y dignidad humana.Amor hacia los pobres y cultura del cuidadoOtro de los ejes centrales del mensaje fue la opción preferencial por los pobres, entendida como una experiencia profundamente evangélica. Citando al Papa León XIV, el presidente de la CEC recordó que “los más pobres no son meros objetos de compasión sino maestros del Evangelio”, y que servirlos no es un gesto de superioridad, sino un encuentro entre iguales donde Cristo mismo se revela y es adorado.Desde esta misma convicción, monseñor Múnera situó el compromiso de la Iglesia con la cultura del cuidado, la prevención de abusos y la atención integral a las víctimas. Señaló que esta tarea hace parte de la misión y razón de ser de la Iglesia, llamada a proteger la dignidad de toda persona, especialmente de quienes han sido heridos, excluidos o vulnerados.En este contexto, manifestó que la Iglesia en Colombia ha venido fortaleciendo procesos de formación, prevención y acompañamiento en todas las jurisdicciones eclesiásticas, así como dedicando tiempo, personas competentes y esfuerzos institucionales para responder con responsabilidad y coherencia a los desafíos pastorales y jurídicos que plantea esta realidad. Estas acciones —indicó— se desarrollan en el marco del respeto al ordenamiento jurídico del país y de los derechos de todas las personas involucradas, como expresión concreta de la misión evangelizadora y del compromiso con el bien común.Al citar palabras recientes del Papa León XIV, recordó que “no podemos cerrar los ojos ni los corazones a la crisis ocasionada por los abusos sexuales”, y que muchas veces el dolor de las víctimas se ha visto agravado por no haber sido acogidas ni escuchadas. Estas palabras, afirmó, comprometen a la Iglesia colombiana a perseverar en la prevención, el trato adecuado de cada caso y la atención prioritaria a las víctimas, empeñándose en ser creíble ante una sociedad que reclama coherencia de vida y acciones eficaces frente a toda forma de injusticia.Reavivar la esperanza en los presbiteriosEn coherencia con el tema central de esta CXX Asamblea Plenaria, monseñor Francisco Múnera destacó que buena parte de las reflexiones de la semana estarán orientadas a reavivar la esperanza en los presbiterios del país, entendidos como vínculos de comunión para vivir la fidelidad en el servicio, la fraternidad y la misión.Recordando la enseñanza del Concilio Vaticano II, recientemente evocada por el Papa León XIV, subrayó que “la anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes”, e invitó a fortalecer el acompañamiento pastoral para que los presbíteros puedan vivir su vocación con alegría, gratitud y responsabilidad, dando testimonio de que es posible ser sacerdotes felices en el seguimiento de Cristo.Un mensaje con proyección al paísEl mensaje de instalación concluyó confiando los trabajos de la Asamblea a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, y elevando una oración por los frutos pastorales de este encuentro, en favor de la reconciliación, la paz y el amor concreto y eficaz hacia los pobres, los débiles y los sufrientes.Con este llamado, la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano se abre como un espacio de discernimiento pastoral que busca iluminar, desde la fe y la responsabilidad ética, el servicio de la Iglesia al país y su aporte a la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y esperanzada.

Jue 1 Ene 2026

Presidente de la Conferencia Episcopal propone los “sueños de Dios” como hoja de ruta para Colombia en el 2026

"Lo que Dios quiere para nosotros lo llamamos sus sueños, que deben ser también los nuestros", afirma monseñor Francisco Múnera en un mensaje que convoca a cerrar brechas sociales y construir un proyecto común de nación en 2026.La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su presidente, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, dio a conocer su saludo y reflexión con ocasión del inicio del nuevo año 2026. El mensaje, emitido en video, se presenta como una acción de gracias a Dios por el año que ha culminado y, al mismo tiempo, como una lectura creyente de los desafíos y esperanzas que se abren para el país y para la Iglesia.En nombre de la Comunidad de Presidencia y de todos los obispos del país, el Arzobispo de Cartagena sitúa el mensaje en el horizonte de la fe cristiana, recordando que la luz de Jesucristo, celebrada de manera especial en el tiempo de la Navidad, “ha venido al mundo a disipar todas las tinieblas” y a confirmar que el plan de Dios para la humanidad y para Colombia “sigue vigente”. Desde esta convicción, el presidente del episcopado propone reconocer y asumir lo que denomina “los sueños de Dios”, es decir, los anhelos divinos que están llamados a convertirse también en los propósitos del pueblo colombiano.Paz, reconciliación y fraternidad socialEl primer gran sueño expresado en el mensaje se centra en la paz. Monseñor Francisco Múnera eleva su oración para que Colombia, al iniciar el año 2026, “encuentre los caminos que conducen al perdón, la reconciliación y la paz”. Este anhelo se sitúa explícitamente a la luz de la profecía de Isaías, citada de manera literal en el mensaje: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; el Príncipe de la paz acrecentará su soberanía y la paz no tendrá límites con el derecho y la justicia desde ahora y para siempre”.Desde esta perspectiva bíblica, el prelado subraya que este sueño de paz debe traducirse en actitudes y decisiones concretas para la vida del país: “Que este sueño nos lleve a valorar la fraternidad y la amistad social, que nos permita superar la violencia como camino para superar los conflictos”.Defensa de la vida y opción por los más vulnerablesOtro eje central del mensaje es la defensa de la vida y de la dignidad humana. El presidente de la Conferencia Episcopal afirma de manera categórica: “Que nuestra Patria, la vida, sea defendida y protegida por todos y cada uno de nosotros y la dignidad de cada persona sea respetada y cuidada como un tesoro, por lo tanto, nunca pisoteada ni manipulada”.Esta defensa de la vida incluye un llamado explícito a la solidaridad con quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Monseñor Múnera expresa: “Particularmente, que tengamos una mirada y ayuda especial hacia los pobres y los más vulnerables”, recordando la promesa del Señor: “Los pobres y los indigentes buscan agua y no la encuentran. Yo, el Señor, los atenderé y no los abandonaré”.Proyecto común de nación y fortalecimiento democráticoEn su mensaje de Año Nuevo, los obispos hacen un llamado a la construcción de un proyecto común de nación que sea capaz de acoger la pluralidad y la diversidad propias de la sociedad colombiana. Así lo expresa el Presidente del Episcopado: “Que en Colombia sepamos construir y soportar un proyecto común de nación en el que todos sepamos acogernos en medio de la pluralidad y la diversidad, y así cerremos las brechas que nos separan”.Este horizonte se vincula directamente con el fortalecimiento de la vida democrática. Monseñor Múnera exhorta a que “todas las instituciones trabajemos por consolidar y fortalecer la democracia, el cumplimiento de los deberes, el ejercicio de los derechos”, con el deseo de que, como lo expresa el salmo citado en el mensaje, “el amor y la fidelidad se encuentren” y “la justicia y la paz se besen”. Desde esta confianza creyente, se afirma que “el Señor mismo dará prosperidad a su pueblo”.Ética, coherencia de vida y bien comúnLa reflexión de monseñor Francisco subraya, además, el valor de la fe y del sentimiento religioso presentes en la historia del país. El prelado pide que “las semillas de fe y del sentimiento religioso sembradas desde hace siglos en nuestra nación, generen mejores ciudadanos y gobernantes con responsabilidad ética y moral por el bien común del país”.El Arzobispo de Cartagena recuerda que la coherencia de vida es un elemento clave para el fortalecimiento de los valores sociales. “Reconociendo que la coherencia de vida trae fortalecimiento de los valores y el sentido de responsabilidad, superando el individualismo y la corrupción que solo genera injusticia, guerra y pobreza”.Diálogo intergeneracional y futuro para las nuevas generacionesEl mensaje del Presidente del Episcopado Colombiano dedica una atención especial al diálogo intergeneracional, considerado fundamental para la vida social y eclesial del país. Monseñor Múnera expresa el deseo de que “en Colombia podamos construir y profundizar el diálogo intergeneracional que nos permita acoger la memoria y las enseñanzas de los mayores para transmitirlas a los niños y a los jóvenes”.Este diálogo se proyecta hacia la protección y el futuro de las nuevas generaciones. El mensaje formula un anhelo concreto y contundente: “Que todos trabajemos unidos, en armonía por hacer realidad los sueños y anhelos de las nuevas generaciones. Un país sin menores reclutados para la guerra, sin explotación de ningún tipo y con oportunidades de futuro digno y verdadero desarrollo integral”, apoyado en la promesa del Señor: “Yo realizo algo nuevo”.Cuidado de la casa comúnEn sintonía con el magisterio de la Iglesia sobre el cuidado de la creación, el mensaje hace un llamado explícito a custodiar la casa común. Los obispos expresan el deseo de que “en Colombia todos cuidemos la casa común que el Creador nos ha encomendado, para que las nuevas generaciones la encuentren cada día más bella y habitable”.Este compromiso incluye la defensa de la biodiversidad y una relación respetuosa con el entorno natural. Monseñor Francisco Múnera Correa afirma: “Un país que no destruya su rica biodiversidad, sino que sea custodio y admirador de este hermoso jardín”, elevando con el profeta un canto de alabanza: “Canten al Señor un cántico nuevo, canten su alabanza desde los extremos de la tierra. Aclamen con júbilo las cumbres de los montes. En las islas proclamen su alabanza”.Una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosaFinalmente, el mensaje con ocasión del nuevo año 2026 reafirma el sueño de Dios para la Iglesia que peregrina en Colombia: “seguir caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa en Colombia”, un pueblo que viva “en la sencillez del Evangelio en comunión y participación”, así lo expresa monseñor Múnera.Este horizonte eclesial planteado por la Conferencia Episcopal de Colombia se concreta en la profecía que cierra el mensaje y que define el espíritu con el que la Iglesia está llamada a iniciar el nuevo año: “Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre, que busca refugio en el nombre del Señor”.

Mar 24 Jun 2025

Este viernes, Colombia renovará su consagración al Sagrado Corazón de Jesús pidiendo por la paz y la reconciliación

El próximo viernes, 27 de junio, la Iglesia colombiana renovará la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús. La Eucaristía central se celebrará en Bogotá, a las 11:00 a.m., en la Catedral Primada, y será presidida por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).En el contexto de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y ante la compleja situación socio-política del país, el presidente del Episcopado elevará oraciones especiales por el perdón, la reconciliación, la paz y el futuro de la nación.Para facilitar la participación de los fieles, la ceremonia será transmitida en vivo por los canales RCN, Caracol, Cristovisión y Teleamiga. Además, la CEC invita a todas las parroquias, seminarios, comunidades religiosas e instituciones eclesiales a unirse a esta jornada de entrega y devoción, reconociendo en el Sagrado Corazón de Jesús el centro de la vida y de la nación.La devoción histórica del paísLa consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús tiene sus raíces en 1902, cuando el país, tras el devastador conflicto de la Guerra de los Mil Días, fue oficialmente encomendado a su protección mediante un decreto. Como parte de este acto, se ordenó la construcción del templo del Voto Nacional, ubicado en la localidad bogotana de Los Mártires.Este emblemático lugar, elevado a Basílica Menor por el Papa Pablo VI en 1964, fue declarado monumento nacional en 1975, consolidándose como un símbolo de fe y unidad para los colombianos.

Mar 16 Jul 2024

Con Eucaristía institucional, el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano inicia labores con la nueva Comunidad de Presidencia

En medio de un ambiente de fraternidad, este martes, 16 de julio, en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, se celebró una Eucaristía institucional para agradecer a la saliente Comunidad de Presidencia y darle la bienvenida a la nueva Comunidad de Presidencia que fue elegida durante la reciente Asamblea Plenaria. En la celebración, presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la institución durante el trienio 2021-2024, participaron los directores y colaboradores del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC).La Santa Misa fue concelebrada por monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán y vicepresidente de la CEC para el trienio 2021-2024. También, por quienes ya asumieron como nuevos directivos del periodo 2024-2027: monseñor Francisco Javier Múnera Correa (arzobispo de Cartagena y presidente), monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos (arzobispo de Tunja y vicepresidente) y monseñor Germán Medina Acosta (obispo electo de Engativá y secretario general).Durante la homilía, el cardenal Rueda manifestó su gratitud por el respaldo recibido durante estos tres años de parte de cada uno de los servidores del SPEC; también, por el trabajo que realizan en favor de la Iglesia. Aseguró que, pese al relevo directivo en la institución, la misión continúa: “Nos quedamos todos sirviéndole al Señor, como Pueblo de Dios, en cada una de nuestras tareas”.El purpurado también valoró el tiempo que estuvo ejerciendo como presidente de la CEC como una oportunidad única para conocer aún más la realidad de la Iglesia y del país.“Ha sido un tiempo muy bello de conocer más la Iglesia, su belleza, pero también sus tristezas, heridas, preocupaciones y desafíos. Y cuando uno conoce más a fondo la Iglesia, la ama más”, expresó el cardenal Rueda.De cara a lo que vendrá en el nuevo trienio para la Iglesia colombiana, el Arzobispo de Bogotá invitó a todos a ser “profetas de la esperanza” en cada uno de los ambientes laborales y personales en los que están; a mantener la vigilancia y calma frente a los desafíos; y a permanecer en la fe para estar afianzados en Dios.Monseñor Omar Alberto Sánchez, también se sumó a las palabras de gratitud del Cardenal e hizo una invitación a la valoración. Pidió a los colaboradores sentirse orgullosos por el trabajo que realizan en favor de la Iglesia y del país, especialmente en medio de las “aguas difíciles” que se tienen. Afirmó que, como obispos, son conscientes que delante ellos hay miles de sacerdotes, vocaciones, carismas de vida religiosa y laicos, responsables de que la Iglesia pueda llegar a los diferentes niveles de la realidad.El prelado animó a reconocer el trabajo que realiza cada uno, como una verdadera vocación, que si se suma con las demás, ayuda a que se logren muchas cosas: “No vale la pena estar aquí sin creer que esta es la vocación y el servicio que están prestando a la Iglesia (…) Cuando hay voluntad se pueden hacer cosas increíbles”, manifestó. “Ustedes son una gran palanca e impulso que mueve muchas cosas en la Iglesia colombiana, desde los diferentes niveles de responsabilidad ayudan a que algo más grande se mueva y alcance al país; hacen que la misión de la Iglesia tenga un efecto real en la vida de Colombia, en espacios de dolor, escenarios de guerra y también en momentos muy especiales de este país”, agregó monseñor Sánchez.Por su parte, el nuevo presidente del episcopado, monseñor Francisco Múnera, puso las intenciones de gratitud y acción de gracias bajo la advocación de la Virgen María. Agradeció también al Señor por el tejido de relaciones, apoyos y trabajo en equipo con el que cuenta la Iglesia colombiana, que se va realizando “por la obra de la Salvación”.El arzobispo de Cartagena recordó que la misión que desarrolla cada uno es al servicio de Dios, y que todos están llamados a aportar, asumiendo una actitud de donación y entrega para “poder ir más allá”.Pidió a servidores encomendar a la Virgen las labores de este nuevo trienio: “Es María quien nos conduce hacia Jesús, hacia las tareas, hacia el Monte Santo (…) Cada uno de nosotros está llamado a conducir todos nuestros entornos al encuentro con el Señor”, manifestó.Monseñor Múnera agradeció al cardenal Luis José Rueda y a monseñor Omar Sánchez por el trabajo desarrollado en la dirección de la Conferencia Episcopal. También, a monseñor Luis Manuel Alí, quien, por designación del papa Francisco, asumió como secretario de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores desde el pasado mes de mayo:“De la anterior Comunidad de Presidencia recibimos una antorcha luminosa, ahora nos la entregan para seguir acompañando la realidad de la Iglesia en todos los rincones de la patria, para seguir aportándole desde los valores del Evangelio”, agregó el prelado.Durante la celebración, el cardenal Rueda y monseñor Francisco también agradecieron a los sacerdotes que terminaron su servicio como directores en las diferentes áreas del SPEC: el padre Jorge Bustamante, el padre Francisco Mejía, el padre Omer Giraldo, el padre Eliecer Soto, el padre Manuel Vega y el padre Alberto Forero.Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Mar 9 Jul 2024

“Madre Bendita del Rosario de Chiquinquirá, ayúdanos a ser peregrinos de esperanza y constructores de una nación unida y en paz”: monseñor Francisco Múnera

Este martes, 9 de julio, la Iglesia colombiana celebró la fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, y con ella, 105 años de su coronación canónica como Reina y Patrona de la Nación. Para unirse a esta celebración y encomendar la misión asignada que les fue asignada por parte de sus hermanos obispos durante la reciente asamblea electiva, los integrantes de la nueva Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) visitaron el Santuario Mariano Nacional en Boyacá. Monseñor Francisco Javier Múnera, arzobispo de Cartagena y presidente de la CEC, presidió la Santa Misa a la que asistieron miles de chiquinquireños y peregrinos.En Chiquinquirá, monseñor Francisco, junto a monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos (arzobispo de Tunja y vicepresidente de la CEC) y a monseñor Germán Medina Acosta (obispo electo de Engativá y secretario general de la CEC), fueron acogidos por monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte (obispo de esa jurisdicción eclesiástica), por los frailes de la Orden de Predicadores (custodios de la imagen y administradores de la Basílica) y por la comunidad diocesana.Durante su homilía, el presidente del Episcopado Colombiano hizo eco del mensaje emitido recientemente por los obispos al cierre de su CXVII Asamblea Plenaria, en el que pidieron al pueblo colombiano no acostumbrarse a la violencia, al narcotráfico, a la corrupción, a la ilegalidad, a la polarización, ni al debilitamiento de la institución familiar y de la obra educativa. De manera especial, puso bajo el manto maternal de María a la Iglesia que peregrina en Colombia para que sea una Iglesia donde todos, desde los diferentes ministerios y servicios, puedan seguir siendo promotores y defensores de la vida en todas sus manifestaciones y etapas.“Venimos, junto a tantos peregrinos, provenientes de tantos lugares de la Patria, a agradecer al Señor y a engrandecerle por sus dones y bendiciones y a suplicar la intercesión de Ella, la Madre, Virgen María, para que nos ayude a ser discípulos misioneros de su hijo, venimos a poner junto a su manto maternal el servicio que el Señor nos ha confiado en bien de la Iglesia que peregrina en Colombia y a pedirle juntos por nuestra amada Colombia (…) “A ti Madre Bendita, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, te confiamos nuestras familias, comunidades parroquiales, cada una de nuestras diócesis. Ayúdanos a ser peregrinos de esperanza y constructores de una nación unida y en paz”, expresó monseñor Francisco.Casa de la fe, casa del servicio, bajo la advocación marianaDos días antes, en Bogotá, el 7 de julio, se llevó a cabo la ceremonia de elevación a Basílica Menor del templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá ubicado en la localidad de Chapinero, entre las calles 51 y 52, dedicado como santuario a la Patrona de Colombia desde 1919 y también administrado por los Frailes Dominicos (OP).“El hecho de que la iglesia donde apareció la Virgen y se dirigió a la plaza de Bolívar en julio de 1919 haya sido erigida en basílica es un reconocimiento especial por parte de la Santa Sede”, precisó fray Carlos Mario Alzate Montes, Prior Conventual y Rector del Santuario Mariano Nacional en Chiquinquirá.La Eucaristía, a la que asistieron también miles de fieles, fue presidida por monseñor Alejandro Díaz, obispo auxiliar de Bogotá, quien expresó que la nueva basílica representa un signo de unión con el Santo Padre, con los obispos y la Iglesia en Roma. Afirmó que la dignidad de Basílica concedida por el papa Francisco al templo hay que contemplarla según los criterios del Evangelio, como un espacio en función del Reino de Dios, en el que su comunidad parroquial, tan grande y diversa por el sector en el que se encuentra ubicado, está llamada a crecer en unión y servicio. Agregó que debe convertirse en un lugar de peregrinación en el que se motive aún más la oración, el estudio de la Palabra de Dios y la reconciliación, especialmente en este Año de la Oración y en el camino hacia el Jubileo del 2025. Monseñor Alejandro también agradeció a los frailes dominicos por su labor pastoral y sacramental en el templo.

Mar 2 Jul 2024

Defensa de la vida, la familia y la educación: prioridades del episcopado colombiano, asumidas por los nuevos directivos

Durante la jornada de este martes, 02 de julio, en la CXVII Asamblea Plenaria, iniciaron las designaciones en cargos de corresponsabilidad por parte del Episcopado Colombiano. Los obispos eligieron a sus nuevos directivos para los próximos tres años (2024-2027). Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja, y monseñor Germán Medina Acosta, recién nombrado obispo de la Diócesis de Engativá, fueron designados para tal misión en calidad de presidente, vicepresidente y secretario general, respectivamente.Previo a la fase de elecciones, en plenaria, los obispos socializaron sus reflexiones del análisis de la realidad nacional realizado el día anterior, por regiones. La síntesis definió que temas como la defensa de la vida, la familia y la educación, serán líneas prioritarias para la acción de los pastores en Colombia, a la luz del Evangelio y con voz profética.En la jornada de la mañana, la anterior Comunidad de Presidencia, liderada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio y por monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, presentó a la asamblea el informe de gestión con los principales retos, hechos y logros alcanzados entre el 2021 y lo corrido del 2024.Dicho informe dio cuenta de tres dimensiones desde la cuales esa presidencia buscó fortalecer el trabajo y la incidencia de la Iglesia colombiana para responder a los desafíos eclesiales y sociales del país, denominadas “Opciones para caminar juntos”: 1. Iglesia que vive la comunión y la participación. 2. Iglesia de discípulos misioneros. 3 Iglesia misericordiosa. Tras conocer su designación, los nuevos directivos expresaron gratitud a sus hermanos obispos la confianza depositada en ellos para acompañar y servir a la Iglesia, a cada una de las jurisdicciones de este país y a todo el pueblo de Dios, desde el servicio de liderazgo que presta la Comunidad de Presidencia a la Conferencia Episcopal. Frente al contexto del país, insistieron en la necesidad de aportar al fortalecimiento de la institucionalidad, así como en buscar caminos de reconciliación, paz y unidad.“Es un servicio, es una misión y la asumimos confiados totalmente en la Providencia del Señor y también contando con el apoyo, la colaboración, la solidaridad de todo el pueblo de Dios, especialmente de nuestros hermanos obispos”, afirmó el presidente electo, monseñor Francisco Múnera.Por su parte, monseñor Gabriel Ángel, ratificó que el análisis de la realidad del país hecho por el episcopado durante esta asamblea da cuenta de la fuerte incertidumbre que vive el país ante signos como los de la polarización y la violencia, pero también, de las potencialidades a partir de las cuales se puede avanzar hacia un país con mayores garantías y posibilidades de desarrollo integral.“Hay muchos signos de esperanza, mucha gente trabajadora. Creemos que en lo que debemos enfocar nuestro trabajo, especialmente de apoyo desde el Evangelio, es el respeto por la vida, la vida que es un don de Dios, la vida que es sagrada; por la familia, si tenemos familias sanas, tendremos una sociedad sana; y la educación. Los padres de familia tienen el derecho de elegir la educación más conveniente para sus hijos”, expresó el arzobispo de Tunja.El secretario general electo, monseñor Germán Medina Acosta, enfatizó en la esperanza que debe sembrar la Iglesia en el país. Además, ratificó el compromiso de la nueva presidencia de ofrendar su vida al servicio de la propuesta del Evangelio, especialmente por quienes más sufren en las regiones.“Queremos vencer la indiferencia y comprometernos desde las regiones, desde las diócesis, desde las distintas jurisdicciones eclesiásticas, a dar esa respuesta desde la perspectiva del Evangelio. Nuestra opción es la vida, como ya se ha dicho, nuestra opción es la no violencia, nuestra opción es tejer la comunión, la fraternidad entre todos nosotros”.Finalmente el nuevo presidente del episcopado colombiano, envió un contundente mensaje a los diferentes actores gubernamentales y líderes del país:“Queremos hacerle al país y en modo especial a todos los que tienen la responsabilidad de guiar los destinos de la patria, un llamado a trabajar mancomunadamente por la unión del país, construir un proyecto de nación que tanto bien nos hace, tanta necesidad tenemos de él; que fortalezcamos la institucionalidad y nuestra democracia, que seamos capaces de resolver nuestros conflictos a través de las vías del diálogo, de los consensos, de la conciliación y que, ante todo, conjuntamente, erradiquemos dos grandes males que afligen la patria: la violencia y la corrupción. Y con esos, en esas dos tareas, podemos empeñarnos todos para construir un país más equitativo, más solidario, más fraterno”, concluyó el arzobispo de Cartagena.Vea a continuación todos los detalles en la tercera emisión del informativo del episcopado colombiano, en el marco de la CVXII Asamblea Plenaria:

Jue 6 Jun 2024

La Arquidiócesis de Cartagena será anfitriona de la fiesta de fe y esperanza animada por el Encuentro Nacional Carismático 2024

Luego de 10 años de haber sido sede por primera vez, Cartagena acogerá nuevamente el Encuentro Nacional Carismático (ENCAR). Del 29 de junio al 1 de julio la capital de Bolívar recibirá en este evento a cerca de 1.800 personas provenientes de 40 jurisdicciones eclesiásticas del país.En esta oportunidad, el ENCAR, organizado por la Renovación Carismática Católica y la Arquidiócesis de Cartagena, se desarrollará bajo el lema “Adoradores en Espíritu y en verdad”, tomado de Juan 4, 24.Este evento católico promete ser toda una fiesta de fe y esperanza. Según los objetivos de evangelización de la Renovación Católica CARISMÁTICA, busca promover la cultura de pentecostés y extender la llama de la evangelización, para que las comunidades carismáticas y la Iglesia en general experimentar el encuentro personal con Jesucristo vivo.El evento, que se desarrollará en la Villa Olímpica, cuenta con el apoyo de la Corporación de Turismo de Cartagena de Indias (Corpoturismo) y contribuirá a seguir posicionando a la ciudad como destino turístico religioso, perfecto para peregrinar al encuentro de la fe y del patrimonio sacro que posee.El ENCAR 2024 se proyecta también como un encuentro de preparación al Jubileo Ordinario de la Iglesia Católica convocado por el papa Francisco y a la celebración de las Bodas de Oro de la Renovación Carismática Católica de Cartagena, en el 2025.“Damos una bienvenida muy especial al ENCAR 2024. Cartagena es la sede y la casa del Encuentro Nacional Carismático, el décimo, el primero tuvo lugar aquí. Por lo tanto, invitados todos, especialmente, a ser acogedores y hospitalarios. Invito muy especialmente a todas las familias que quieran vincularse para la acogida de alrededor de 1.800 participantes a este gran congreso y encuentro nacional. Requerimos el apoyo, la solidaridad y la caridad de todos. Gracias a quienes nos apoyan con su bienvenida y con su hospitalidad (…) Es una gracia, una bendición para nuestra Iglesia y nuestra ciudad. Ánimo y estamos listos para recibir con alegría a todos los participantes”, expresó monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena.Desde el 2014, el Encuentro Nacional Carismático se ha realizado, cada año, en diferentes ciudades:2014 - Cartagena2015 - Cali2016 - Medellín2017 - Montería2018 - Ibagué2019 - Valledupar2020 - Roldanillo (virtual por pandemia)2021 - Bogotá (virtual por pandemia)2022 - Pasto2023 - BugaPara obtener mayor información sobre el evento, los organizadores han habilitado las siguientes líneas de contacto: (605) 6514565 - 3176422477