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monseñor Hugo Alberto Torres Marín

Mié 14 Ene 2026

Reparando fracturas, Vida Pastoral 2026

Por Mons. Hugo Alberto Torres Marín – Clausurado Año Jubilar de la Esperanza, tiempo de gracia y bendición, como peregrinos de esperanza, nos sabemos enviados a mantener vivos los logros alcanzados: Conversión y reconciliación, compromiso con un futuro diferente, fe activa y oración perseverante, conciencia de no estar solos, reparación de las fracturas del mundo.En este año 2026 las fuerzas vivas de la acción pastoral de la arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, comprometidos con el futuro del Occidente de Antioquia y las Diócesis sufragáneas, en aras a seguir reparando las fracturas que experimenta el territorio, quiere seguir estableciendo vínculos con personas, instituciones, entidades nacionales e internacionales, privadas y públicas, además de fortalecer los procesos internos entre las entidades arquidiocesanas y con las Diócesis de las provincias Antioquia-Chocó.La meta que ilumina todo el que hacer pastoral de este año tiene que ver con la generación de “experiencias de encuentro con Cristo en la Familia, comunidad transmisora de la vida y de la fe y en el ministerio del Presbítero como promotor y animador de la comunión” y principal responsable de reparar tantas fracturas que hay a nivel de la familia. Para concretar la meta se crearán en las parroquias centros integrales de escucha, se acompañarán las escuelas de padres en los colegios, se visitarán todas las familias, aun las de los sacerdotes, se promoverán los retiros para parejas, la preparación próxima para el matrimonio y con los sacerdotes se tendrán encuentros por edades.Desde la Escuela Madre Laura se quiere seguir “despertando y formando en los laicos la conciencia de ser comunidad misionera, capaz de acercarse a la sociedad, haciendo presente en ella el reino de Dios”. Esta comunidad misionera solo será posible cuando el laicado se forme a través de itinerarios de catequesis de iniciación por edades, y algunos laicos más comprometidos puedan acceder a los ministerios laicales del lectorado, acolitado y el diaconado permanente. Así se vence la fractura de participación que existe entre el laicado y la jerarquía.Una de las más exitosas experiencias de la actividad pastoral de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, la viene realizando la Fundación Pastoral Social con sus programas de promoción de la justicia, la equidad y el cuidado de la casa común. La idea es seguir reparando las fracturas que existen entre un campesinado que produce alimentos para sostenerse pero que no ha logrado establecer asociaciones y relaciones permitan la comercialización de los excedentes agrícolas a través de los mercados campesinos o centros de acopio.También es una tarea prioritaria de la Fundación Pastoral Social continuar consolidando la pastoral minera en la Arquidiócesis con el apoyo de otras jurisdicciones de la región, se trata de restaurar las fracturas que va dejando un ejercicio de la minería informal, ilegal, criminal y sin ningún retorno a la mejoría de la infraestructura de los municipios mineros ni a la conservación, restauración, fortalecimiento de las iniciativas para el cuidado de la casa común. Para ayudar al logro de esta meta, acudimos a las universidades para la implementación de un observatorio socio-económico y ambiental.Desde la Pastoral Juvenil se continúa restaurando la fractura que existe entre los jóvenes y las comunidades parroquiales; fractura que va creciendo ante la indiferencia de los lideres religiosos, las instituciones educativas y las familias. Por ello se continuará el programa de escuela de líderes, se apoyarán desde este ámbito las escuelas de padres en los colegios y los grupos juveniles de las parroquias integrando esfuerzos con las alcaldías.Y para reparar las fracturas que a nivel educativo se siguen profundizando en el territorio de occidente debido a los crecimientos de deserción, los bajos resultados académicos, la falta de una oferta educativa superior pertinente y encadenada con la media vocacional que ofrecen los colegios, El TECOC sistema educativo arquidiocesano sigue haciendo alianzas con las IES para nuevas ofertas de educación superior, fortalece el centro agrario de occidente como posible espacio, para emprendimientos agrícolas, ofrece programas técnicos en los municipios diferentes a Santa Fe de Antioquia y fomenta la formación para la conservación del patrimonio cultural e impulsar los destinos religiosos de occidente desde el Museo de Arte Religioso Francisco Cristóbal Toro.La vida pastoral arquidiocesana tendrá este 2026 una tarea transversal que consiste en implementar el Sínodo de la Sinodalidad, caminando juntos es más fácil seguir restaurando las fracturas sociales que siguen latentes en el territorio arquidiocesano.+Monseñor Hugo Alberto Torres MarínArzobispo de Santa Fe de Antioquia

Mar 9 Sep 2025

Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia renueva el legado de Santa Laura con misión en Dabeiba

Inspirada en Santa Laura, la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia llevó la esperanza del Evangelio a Dabeiba. Más de cien años después de que este territorio fuera cuna de la obra misionera de la primera santa colombiana, entre el 24 y el 30 de agosto, comunidades parroquiales, sacerdotes, religiosas, seminaristas y misioneros, liderados por monseñor Hugo Alberto Torres Marín, se unieron para anunciar la Buena Nueva y fortalecer la fe en este municipio del occidente de Antioquia. “En la esperanza reafirmamos nuestra identidad católica” fue el lema los identificó durante estos días.El camino de Santa LauraEl vínculo de Dabeiba con la misión es histórico. A comienzos del siglo XX, era un territorio marcado por el abandono, con campesinos en la miseria e indígenas emberá y katíos excluidos y perseguidos. Allí, donde casi no había presencia de la Iglesia, Santa Laura Montoya sintió el llamado divino. En la Catedral de Medellín, se arrodilló ante la imagen de la Inmaculada Concepción y formuló una súplica que revela tanto su fe como su audacia espiritual:“Mostrándole el dinero que llevaba en la mano le dije: ‘¿Ves, Madre mía? Esta suma podría servir para los indígenas. Quizás iré a gastarla inútilmente… Vos, Señora mía, puedes hacerme este mandado con eficacia: directamente al Papa. Haz que venga una orden que obligue a los obispos a ayudarme’” (Autobiografía, Cap. XIX, p. 123).Semanas después, el Papa San Pío X publicaba la encíclica Lacrymabilis statu indorum (1912), exhortando a los obispos a apoyar a los pueblos indígenas. Esta fue la señal divina que selló la certeza de Santa Laura de que no fue ella quien eligió a Dabeiba, sino que fue Dios mismo quien dispuso que este rincón del occidente antioqueño se convirtiera en cuna de su obra misionera, un pensamiento que luego expresaría con la frase: “Dabeiba es el camino. Dios dirige las cosas cuando son suyas” (Autobiografía, Cap. XXI, p. 145).Una misión renovada para desafíos actualesHoy, Dabeiba es un municipio plural, donde conviven distintos credos y expresiones religiosas, y que además está profundamente marcado por el conflicto armado. Estas situaciones son un reto para la Iglesia Católica, que exigen testimonio claro, de cercanía con quienes han sufrido y un respeto por la creencia ajena.Ante esta realidad, la nueva misión emprendida por la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia no fue un simple evento pastoral, sino un volver a las raíces para reavivar el fuego de la fe. Se buscó reafirmar la identidad católica no compitiendo, sino compartiendo, con alegría y sin exclusiones, que lo más valioso que tenemos para dar es a Cristo y su Evangelio. Como lo expresó el Papa Francisco al canonizar a Santa Laura, ella nos enseña a "acoger a todos sin prejuicios...Compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos, que es Cristo y su Evangelio".Tierra de encuentro y acompañamientoLos misioneros hicieron eco de la palabra por la zona urbana y las veredas aledañas. La mayoría de estos encuentros fueron con comunidades indígenas, quienes abrieron su corazón al Evangelio.“Me siento muy contenta, muy agradecida, pues primero con Dios, después con la, con la misión... para nosotros es una gran bendición,” contó Maribel Domicó, Gobernadora de la comunidad indígena Karrá.La misión también colaboró con iniciativas locales como “El Grupo Dinamizador”, que se encarga de cuidar a los adultos mayores de la región. Sacerdotes y misioneros realizaron junto a ellos durante cuatro días Eucaristías, actividades de evangelización y unción.“De verdad es como una primera vez que...Se vio cómo este acompañamiento de ellos a nuestra vereda de verdad,” expresó Marta Elena Guerra, líder de la vereda Llano Grande.Un fruto de esperanzaEsta misión arquidiocesana se convirtió en un espacio de sanación y construcción de paz, llevando el anuncio del Evangelio más allá de las palabras, hacia la cercanía y el acompañamiento espiritual.“La misión ha venido dando su fruto, que renazca la esperanza de una Iglesia católica siempre viva y que cada uno de ellos vaya descubriendo la necesidad de celebrar la fe,” comentó monseñor Hugo Alberto Torres, arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia.Hoy, afirmar que “Dabeiba es el camino” no es mirar al pasado con nostalgia, sino reconocer que este municipio sigue siendo un espacio privilegiado para evangelizar, acompañar y ser camino de esperanza, de fe y de reconciliación para toda la Iglesia.Vea a continuación el informe audiovisual sobre la misión: