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monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya

Sáb 14 Feb 2026

El Papa León XIV nombra obispo de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya

El Papa León XIV ha nombrado obispo de la Diócesis de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, hasta ahora obispo de la Diócesis de Buenaventura. El prelado sucede en la sede cordobesa a monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, trasladado el 6 de junio de 2025 a la Diócesis de Chiquinquirá, y asumirá el gobierno pastoral de esta Iglesia particular que ha estado bajo la guía del administrador apostólico, monseñor Farly Yovany Gil Betancur, obispo de Montelíbano.Trayectoria sacerdotal y académicaMonseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya nació el 15 de agosto de 1966 en Santa Rosa de Cabal (Risaralda). Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor María Inmaculada de Pereira y fue ordenado sacerdote el 4 de octubre de 1992. Es licenciado en Educación Religiosa por la Universidad Católica de Pereira y cuenta con estudios de especialización en Gerencia de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Santo Tomás, en Bogotá.En la Diócesis de Pereira desempeñó diversos servicios pastorales y administrativos: vicario parroquial, párroco, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Social y de Cáritas Diocesana, ecónomo diocesano y rector del Seminario Mayor María Inmaculada. También fue rector de la Universidad Católica Popular de Risaralda y rector encargado de la Universidad Católica de Pereira, integrando distintos consejos diocesanos.Ministerio episcopal en Buenaventura y liderazgo en procesos de pazEl 30 de junio de 2017 fue nombrado obispo de Buenaventura por el Papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 29 de julio de ese mismo año en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza de Pereira y tomó posesión canónica el 12 de agosto de 2017. En la Conferencia Episcopal de Colombia es miembro del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz.Durante su ministerio en Buenaventura, monseñor Jaramillo ha sido reconocido por su papel como mediador y facilitador en el complejo contexto de violencia urbana que afecta al puerto sobre el Pacífico colombiano. Ha impulsado diversos procesos de diálogo y el denominado “laboratorio de paz”, orientado al cese de la violencia y a la protección de los derechos humanos, en medio de un escenario marcado por la presencia de estructuras armadas y graves vulneraciones a la población civil.Aunque es propio de su misión como pastor, el compromiso de monseñor Rubén Darío Jaramillo en la construcción de paz ha trascendido el ámbito eclesial y local. En octubre del 2025, monseñor Jaramillo fue distinguido con el Premio Barakah, otorgado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Valladolid, un reconocimiento que exalta a quienes construyen puentes a través del diálogo entre posturas contrarias. En aquel momento el prelado expresó su gratitud y afirmó que considera este reconocimiento una bendición que le anima a continuar sirviendo en el campo de la paz y la reconciliación.Una nueva etapa pastoral para la Diócesis de MonteríaLa Diócesis de Montería fue erigida el 20 de noviembre de 1954 por el Papa Pío XII, segregada de la Arquidiócesis de Cartagena. A lo largo de más de seis décadas ha contado con el servicio y pastoreo de ocho obispos.En la actualidad, este territorio diocesano enfrenta importantes desafíos. Múltiples comunidades del departamento de Córdoba han sido afectadas por la emergencia climática e invernal, con grandes impactos en viviendas, infraestructura y medios de subsistencia, especialmente en zonas rurales. A ello se suman situaciones asociadas al conflicto armado que inciden en la seguridad, el tejido social y las condiciones humanitarias de la población.La experiencia pastoral de monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya marcará el inicio de una nueva etapa para la Iglesia particular de Montería, desde la acción evangelizadora y una promoción social activa de caminos de paz, reconciliación y esperanza.

Mar 27 Ene 2026

El Nuncio Apostólico en Colombia llevó a Buenaventura el mensaje de paz y cercanía del Papa León XIV

Del 20 al 23 de enero, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, realizó una visita pastoral a la Diócesis de Buenaventura, en un gesto de cercanía del Papa León XIV con uno de los territorios más golpeados por la violencia, la pobreza y la exclusión social, pero también profundamente marcado por la fe, la resiliencia y la esperanza de su gente.La visita se realizó por invitación del obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en el marco del aniversario de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano (1917–1972), primer vicario apostólico de Buenaventura, reconocido como el “obispo de los pobres” por su compromiso con la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la dignidad del pueblo afrodescendiente del Pacífico colombiano.Una visita pastoral al corazón del territorioEl representante pontificio desarrolló una intensa agenda pastoral que incluyó encuentros con comunidades urbanas, rurales y ribereñas; visitas a parroquias, instituciones educativas y obras sociales de la Iglesia, entre ellas el Banco de Alimentos de la Diócesis y la comunidad parroquial Sagrado Corazón de Jesús, en el corregimiento de Puerto Merizalde, ubicado a cuatro horas en lancha del Puerto.Monseñor Rudelli también sostuvo espacios de diálogo con autoridades civiles y militares, recorriendo distintos sectores del Distrito Especial y zonas especialmente afectadas por la violencia.“He encontrado una diócesis que comparte y vive la vida de este pueblo; que comparte también los sufrimientos de esta tierra, pero igualmente sus alegrías, sus gozos y sus esperanzas”, afirmó monseñor Rudelli al concluir la visita. El Nuncio subrayó que esta cercanía se percibe tanto en la ciudad como en los territorios más apartados del Pacífico, donde la Iglesia acompaña de manera constante la vida cotidiana de las comunidades.En ese contexto, señaló que el mensaje central de su presencia fue el mismo que el Papa León XIV ha dirigido a toda la Iglesia: “‘La paz esté con ustedes’. Creo que ser constructores de paz es una vocación especial de esta Iglesia”, afirmó, destacando el testimonio de numerosos agentes pastorales que, en medio de realidades complejas, viven su fe como auténticos discípulos misioneros. “Aquí he encontrado muchos discípulos misioneros de gran generosidad, entregados a la obra de Dios. Esa es la riqueza más grande que tiene la Iglesia de Buenaventura”, añadió.Buenaventura: un pueblo más fuerte que la violenciaDurante su recorrido, el Nuncio Apostólico insistió en la necesidad de superar miradas reduccionistas sobre Buenaventura. “Buenaventura no es solo violencia; aquí hay mucha gente que vive, que trabaja y que tiene fe, y eso nos anima mucho”, expresó, resaltando la riqueza humana, cultural y espiritual del territorio.Asimismo, destacó el papel de la Iglesia como factor de educación, desarrollo y esperanza, y subrayó que una de sus responsabilidades como representante del Papa es transmitir al Santo Padre una imagen fiel de la vida y la fe del pueblo bonaverense. “Hay una parte de la realidad que es muy importante: las familias, la gente que quiere esta tierra y que vive su fe a pesar de todos los problemas”, señaló.Memoria viva de monseñor Gerardo Valencia CanoUno de los momentos centrales de la visita fue la Solemne Eucaristía inculturada celebrada en la Catedral San Buenaventura, en la que se conmemoró el aniversario 54 de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano, sepultado en este templo tras fallecer en un accidente aéreo en 1972.“La ocasión más directa de la invitación ha sido el aniversario de la Pascua de monseñor Gerardo Valencia Cano, un obispo que ha marcado profundamente la vida de la Iglesia en todo este territorio”, afirmó monseñor Rudelli, destacando la vigencia de un legado pastoral inspirado en el Concilio Vaticano II y en una opción clara por los pobres y los excluidos.Una bendición para la ciudad y la diócesisPor su parte, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya calificó la visita como un acontecimiento de profunda gracia para la Iglesia local. “Ha sido una bendición muy grande la presencia del representante del Santo Padre en nuestra querida diócesis, tanto en la zona urbana como en la zona rural”, afirmó.El obispo destacó que, durante los cuatro días de visita, el Nuncio acompañó al pueblo en las parroquias, los colegios, las pastorales y las comunidades más alejadas, incluyendo territorios en límites con el Cauca y zonas ribereñas del Pacífico. “Fue una visita a toda la población, un encuentro cercano con nuestros hermanos; por eso ha sido una bendición para esta ciudad y para nosotros como Iglesia”, añadió.Monseñor Jaramillo subrayó que el mensaje central de la visita fue el mismo que el Papa León XIV compartió con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz: “‘La paz os dejo, mi paz os doy. La paz con vosotros es la paz que viene del cielo’. Él viene en nombre del Papa a traernos la paz”.Frutos pastorales y compromiso con la reconciliaciónComo fruto concreto de esta visita apostólica, el obispo anunció el inicio de una misión evangelizadora en sectores especialmente golpeados por la violencia, con un trabajo sostenido de acompañamiento y cercanía. “Durante más de dos meses vamos a estar visitando casa por casa, llevando consuelo y esperanza a personas que han vivido momentos de profunda angustia por la violencia”, explicó.“Qué más frutos que los frutos del amor: reunirnos en torno a la unidad de la Iglesia, al amor a Dios, al amor al Papa y al amor a este pueblo que tanto nos estima”, concluyó.La visita de monseñor Paolo Rudelli a Buenaventura se enmarca también en el recorrido pastoral que ha venido realizando por las Iglesias particulares de Colombia desde septiembre de 2023, y se constituye en un signo visible de la cercanía del Papa León XIV con el Pacífico colombiano.Vea el informe audiovisual a continuación:

Mar 23 Sep 2025

Obispo de Buenaventura reclama acción estatal ante hechos violentos: "Un pueblo se está muriendo en baños de sangre"

En medio de la ola de violencia que ha encendido nuevamente las alarmas en el Distrito Especial, el obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, envió un contundente mensaje en el que pide al Gobierno Nacional cumplir sus promesas de seguridad con los bonaverenses, para que no se sigan “muriendo en baños de sangre”.El pronunciamiento del prelado se da en un contexto crítico para la ciudad portuaria. De acuerdo con la Personería Distrital, en lo que va del 2025 se han registrado más de 100 homicidios, atribuidos principalmente a la acción de grupos armados, bandas criminales, disidencias de las Farc y carteles mexicanos. Este clima de terror se evidenció claramente con el asesinato de Alan Josué Valencia Cuero, un estudiante y líder social de 17 años de edad, abatido la tarde del 11 de septiembre en el barrio Los Pinos.La situación ha generado tal zozobra que instituciones públicas como la Universidad del Valle y la Universidad del Pacífico suspendieron las clases presenciales nocturnas durante la semana del 22 al 27 de septiembre, una medida que refleja el temor instaurado también por amenazas circulantes en redes sociales contra quienes transiten por las calles en la noche.Un mensaje de fe y una exigencia firmeFrente a este panorama, el pronunciamiento de monseñor Jaramillo Montoya recuerda que, aunque “construir la Iglesia es construir esperanza”, ante las circunstancias actuales, especialmente con la pérdida de tantos jóvenes, hay un reclamo social y político que no se puede dejar pasar:“Es el momento para unirnos y poner la esperanza en Dios, pero también la exigencia en un gobierno nacional que no cumple sus promesas y que no acude a salvar a un pueblo que se está muriendo en los baños de sangre de nuestros jóvenes”, afirmó el obispo con enfática gravedad, dando voz al sentir de una comunidad que clama por décadas contra la indiferencia y la impunidad.Un llamado a la paz en medio del temorEl prelado concluyó su mensaje pidiendo a Dios “fortaleza y luz en estos momentos difíciles”. En su mensaje, recurrió a las palabras del Salmo 23: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo”. Agregó una plegaria: “Para que el Señor pare los corazones violentos, cese tanta violencia y nos dé su paz”.Vea el pronunciamiento a continuación:

Sáb 19 Ago 2023

En entrevista con Telepacífico: Obispo de Buenaventura hace una radiografía de violencia y paz

El 15 de agosto de 2017, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de la Diócesis de Buenaventura tomó posesión de su sede, tras haber obtenido este encargo episcopal por parte del papa Francisco. Aunque en repetidas oportunidades el prelado risaraldense ha visibilizado la difícil situación que viven sus comunidades, seis años después de haber llegado al territorio, en entrevista con el ‘Noticiero 90 minutos’ del canal regional Telepacífico, habló, ampliamente y con contundencia, sobre la compleja situación social, económica y política que vive este territorio. Además, se refirió a la misión que ha liderado por la reconciliación y la paz.En la entrevista, monseñor Jaramillo reveló detalles del primer laboratorio de paz urbana que se realiza en Colombia, motivado por la Iglesia y para el cual ha sido designado como mediador para el diálogo. Entregó detalles de las peticiones para buscar la paz que han hecho las principales bandas que operan en Buenaventura, conocidas como 'Shottas' y 'Espartanos'.El obispo, que por su labor ha sido amenazado en varias oportunidades, habló al respecto de los graves daños causados por la ambición y la corrupción. Así mismo, sobre la responsabilidad de los gobernantes en la violencia que ha azotado durante décadas a una de las poblaciones más vulnerables que, en contraste, habita el puerto más importante del país. Al cierre, obispo de Buenaventura expresó que, aunque es un proceso que apenas se está construyendo, representa una esperanza no solo para el distrito sino para el país entero, por lo que afirmó que se necesita lograr cada vez mayor compromiso y articulación de parte de los distintos actores.A continuación, algunos apartes de la conversación:Mons. Rubén Darío:“Conocer la realidad a uno lo preocupa, lo que se mueve. ¿Dónde están los poderes decisorios del distrito? Unos personajes que no aparecen en los medios, pero que son los cerebros de toda esta situación”.Periodista:“¿Cuáles son esas causas estructurales de la violencia que hoy se vive y que se ha vivido durante décadas en Buenaventura?”Mons. Rubén Darío:“Que el Estado sea más honrado y menos corrupto. Y ahí se acaba, porque los bandidos están allá. Los malos en este país no son los “Shottas” o los “Espartanos”, son los que están robando el presupuesto de la nación.Periodista:“Esas bandas se disputan el control del territorio por un territorio pobre y con muchas necesidades…”Mons. Rubén Darío:“Me decía “Superboy”, uno de los líderes que desaparecieron, parece que lo mataron, lo picaron: “Toda la ciudad ya está divida por los dos grupos. Aquí lo que hay es avaricia”.Periodista:“Hay rumores, todavía persisten, sobre un incentivo económico que se le habría entregado a estas bandas criminales para que dejaran de matarse”.Mons. Rubén Darío:“No, no, no, eso no fue negociado. Fue un acuerdo entre las dos bandas de parar los crímenes”.Periodista:¿Usted cree en ese proceso de paz?Mons. Rubén Darío:“No veo otro camino para la paz, ¿Matamos a esos muchachos, los metemos a todos en la cárcel? …Y cuando se acabe el problema, van a salir de debajo de las piedras bandidos por todas partes. Yo creo en la necesidad de que la fuerza pública tiene que ir con contundencia, que los bandidos no puedan dominar los barrios. Si llega eso, pero llegan también los dineros públicos a pavimentar las calles, a hacer unas escuelas dignas, a generar condiciones para que vengan empresas, a posesionarse, Buenaventura Sería la Singapur del futuro”.Vea la entrevista completa emitida por el canal Telepacífico:

Mié 12 Jul 2023

Obispos del Valle del Cauca piden cesar hostigamientos y atentados en sus comunidades

Ante la grave crisis social y humanitaria que padecen múltiples comunidades en el Valle del Cauca, a través de un comunicado, el arzobispo de Cali y los obispos de Palmira, Cartago, Buga y Buenaventura, piden a los actores armados ilegales detener todo tipo de hostigamiento y atentado contra la vida y bienes de las personas y familias de la región, así como contra la naturaleza. En este mensaje, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, monseñor Édgar de Jesús García Gil, monseñor César Alcides Balvín Tamayo, monseñor José Roberto Ospina Leongómez y monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, dan continuidad al llamado general hecho por todos los obispos al pueblo colombiano al cierre de su más reciente Asamblea Plenaria, titulado “Apártense del mal y hagan el bien, busquen la paz y corran tras ella” (1 Pedro 3, 11). Esta urgencia está enmarcada en la “dolorosa situación de incertidumbre, zozobra y miedos que buena parte de nuestra población está sufriendo a causa de los atentados, asesinatos, secuestros, desplazamientos, desapariciones, reclutamientos forzados, extorsiones y amenazas de diversa índole, especialmente contra jóvenes -hombres y mujeres- y empresarios pequeños y grandes”, así lo han dicho los prelados, quienes también evocan varias situaciones concretas que se han presentado recientemente en municipios como Tuluá, Buenaventura, Jamundí y Cali. Además, en el mensaje, los cinco pastores de la Iglesia que peregrina en el Valle del Cauca, recuerdan que el “respeto de la vida humana no es asunto religioso, ni un capricho de la Iglesia Católica, sino un “derecho fundamental que supera creencias y posiciones políticas, religiosas, ideológicas, sociales o culturales”. Por esto, han renovado su compromiso con orar, trabajar y continuar estableciendo puentes para la paz.