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predicacion orante domingo 1 de marzo

Vie 27 Feb 2026

Levántense, no tengan miedo

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 01 de 2026Primera lectura: Gn 12, 1-4aSalmo: Sal 33 (32), 4-5. 18-19. 20 y 22 (R. 22)Segunda lectura: 2Tm 1, 8b-10Evangelio: Mt 17, 1-9I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Cuaresma en el ciclo A sigue un itinerario netamente catecumenal, que va haciendo cada vez más claro el sentido del bautismo en un proceso de muerte a vida y de oscuridad a resplandor.Este itinerario catecumenal conecta la vida de la comunidad con la experiencia diaria, siempre marcada por la tentación (primera semana), pero llamada a la transformación (segunda semana). De esta manera, el proceso catecumenal y la renovación bautismal para la que se prepara la comunidad cristiana —y que se llevará a cabo en la Pascua— parten de un llamado concreto del Señor en dimensiones muy marcadas:•Toda llamada implica una elección; y, al ser elegido, es necesario salir de sí mismo y de las propias seguridades para asumir un proyecto en el que el Señor traza el horizonte y cuya concreción depende de la obediencia (primera lectura).•Toda esperanza se basa en la confianza en que Dios siempre cumple su Palabra (salmo responsorial).•La llamada del Señor es un camino de iluminación, como ocurre en el itinerario bautismal (segunda lectura).•Quien se deja guiar por el Señor y responde positivamente a su llamada sabe que, día a día, su vida se transfigura y sigue un camino que lo conduce a la experiencia gloriosa de la resurrección (evangelio).1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Transfiguración y vocación se reclaman mutuamente. El texto del libro del Génesis enmarca la experiencia del llamado de Abrahán en un continuo proceso de peregrinación, salida y búsqueda. La experiencia de la llamada conduce a desposeerse y a ser motivo de bendición para los demás, de modo que la bendición es fruto de la obediencia.El salmo 33 (32) canta la misericordia y fidelidad de Dios frente a quien sabe esperar. Toda esperanza se funda en la certeza de que Dios cumple sus promesas y de que su Palabra siempre se realiza.El texto de 2Tm ilumina el camino de este domingo, pues vincula el llamado con el misterio de la cruz. El hombre de Dios participa en el misterio pascual de Cristo y se configura de tal manera que su existencia se convierte en resplandor del evangelio, la Buena Noticia de la salvación.El centro de la liturgia de la Palabra lo ocupa este domingo el relato de Mateo sobre la transfiguración del Señor. Siguiendo el esquema del evangelista Marcos (Mc 9, 2-10), Mateo presenta una reflexión sobre la misión de Jesús a partir de una experiencia judía de revelación de Dios en el monte Sinaí, y ahora muestra que esa revelación es Jesús mismo, a quien se debe escuchar.Toda la narración habla de manifestación divina: monte alto, rostro como el sol, vestidos resplandecientes, Moisés y Elías, nube y voz. Cada una de estas características de lo divino puede leerse en la experiencia bautismal.En este segundo domingo de Cuaresma, la liturgia de la Palabra nos recuerda que tenemos una vocación que trae bendición (primera lectura). Ello exige ver, contemplar y esperar (salmo responsorial), pues Dios llama e ilumina (segunda lectura) y transforma radicalmente la existencia (evangelio).El bautismo fue llamado en la antigüedad cristiana “sacramento de iluminación”.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el camino cuaresmal, el ascenso a la montaña santa de la Pascua está marcado por estaciones de abastecimiento muy concretas: las liturgias dominicales. Caminar significa hacer experiencia de salida, y en Cuaresma esa salida implica donación y entrega de sí.El camino sinodal reclama una comunidad dispuesta a ponerse en marcha, a renovarse y resplandecer como respuesta a la llamada del Señor. No todos caminan hoy bajo la cruz de Cristo, pero sí todos pueden ver el resplandor de quienes hemos decidido asumir la experiencia de la cruz.Haremos camino siendo discípulos del Mesías crucificado, viviendo nuestro bautismo como iluminación y haciendo que todos puedan contemplar la gloria del Señor.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?El prefacio de la misa de este día insiste en que “por la pasión se llega a la gloria de la resurrección”. Esto nos mueve a dar gracias permanentemente al poder contemplar el resplandor de su rostro.Este misterio se refleja en la comunidad a través de una vida donada, en una Cuaresma vivida como camino y experiencia de peregrinación. Ver el resplandor del rostro de Cristo me compromete con el pobre y el necesitado: ayuno, oración y limosna deben ser pilares de la vida cuaresmal, y no simples ideas bonitas de una predicación. Este domingo se debe comprometer a la comunidad a ver el resplandor del rostro de Dios a otros mediante caridad, fraternidad y diálogo.Una manera concreta de contemplar puede ser repetir durante la semana la frase que resuena en el Evangelio: “Su rostro resplandecía como el sol”, y hacer de ella experiencia de vida, porque eso es lo que debe reflejar nuestro bautismo: un resplandor que muestre que vivimos envueltos en el mundo de Dios._______________________Recomendaciones prácticas:•En este segundo domingo de Cuaresma, hay un llamado desde la oración colecta a escuchar la voz del Señor para poder contemplar. Una insistencia concreta de este día debe ser la escucha y atención a la Palabra proclamada.•Una propuesta pastoral en el camino sinodal puede consistir en promover experiencias de visita, peregrinación y salida hacia las periferias existenciales: el mundo del otro, del pobre, del marginado, del anciano, del que vive en soledad, etc.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaLa Eucaristía es una experiencia de encuentro y de manifestación. Dios se muestra a su pueblo y le revela su rostro. Hoy, el Señor nos ha llamado a salir de nuestras seguridades y nos ha traído a esta celebración como experiencia de subida al monte. Este segundo domingo de Cuaresma nos convoca junto al altar para ver resplandecer el rostro del Señor y gustar la grandeza de su amor en el memorial de su pasión, celebrado en la Eucaristía. Participemos con gozo en esta experiencia.Monición a la liturgia de la PalabraLlamados a escuchar, hoy nos disponemos como comunidad a un camino de salida y de subida, a una configuración con Cristo crucificado. Dejemos que la Palabra obre en nosotros y nos prepare para renovar nuestra fe en la noche santa de la Pascua.Oración universal o de los fielesPresidente: La montaña de la Pascua sigue jalonando nuestra vida cristiana y nuestra peregrinación cuaresmal. Subamos al monte con el Señor y elevemos nuestra plegaria para ser transfigurados y configurados como verdaderos discípulos.R/. Haz brillar tu rostro sobre nosotros, Señor.1.Que tu luz ilumine al Papa, a los obispos y ministros de la Iglesia, para que siempre y en todo lugar sean signo de tu misericordia y reflejen tu presencia. Roguemos al Señor.2.Que seamos una gran nación, bendecida en nuestros líderes y gobernantes, para que vivamos en libertad y fidelidad de fe, aprendiendo a renunciar a nuestros egoísmos para decir sí a la voluntad de Dios. Roguemos al Señor.3.Que tomemos parte en los padecimientos por el evangelio y así seamos cercanos al pobre, al desvalido, al que vive en soledad y tristeza. Roguemos al Señor.4.Que esperemos siempre en el Señor y fortalezcamos nuestros esfuerzos por hacer del camino sinodal una práctica permanente en la vida de la Iglesia. Roguemos al Señor.5.Que podamos repetir siempre: “Qué bueno es que estemos aquí”, y así seamos una asamblea contemplativa y comprometida con la transformación del mundo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaHaz, Señor, que nunca temamos y que sepamos contemplar tu acción en el mundo, para que, a la luz de tu cruz, respondamos siempre con generosidad y entrega a tu llamado. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.R/. Amén.