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predicacion orante domingo 8 de marzo

Vie 6 Mar 2026

Jesús le dijo: «Ese soy yo, el que habla contigo»

TERCER DOMINGO DE CUARESMAMarzo 08 de 2026Primera lectura: Ex 17, 3-7Salmo: Sal 95 (94), 1-2. 6-7c. 7d-9 (R. cf. 7d-8a)Segunda lectura: Rm 5, 1-2. 5-8Evangelio: Jn 4, 5-42 (forma larga) o Jn 4, 5-15. 19b-26. 39a. 40-42 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn este tercer domingo de Cuaresma, la liturgia de la Palabra nos presenta el pasaje del Evangelio de Juan sobre el encuentro entre Jesús y la samaritana. En este relato, Jesús rompe con los límites y estereotipos religiosos y culturales que dividían a judíos y samaritanos. Este encuentro transforma profundamente a la mujer, llevándola a cambiar su mirada sobre sí misma y a descubrir cómo la ve Jesús. Su conversión interior surge en el marco de un diálogo en el que Jesús le devuelve la voz que la sociedad le había negado.Podemos destacar tres momentos significativos de este diálogo:•“Dame de beber”: Jesús, solo, pide agua a una mujer samaritana.•“Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice ‘dame de beber’, le pedirías tú, y él te daría agua viva”: Jesús despierta en ella el deseo de algo más profundo.•“Soy yo, el que habla contigo”: Jesús se revela como el Mesías.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús, al pasar por Samaría —considerada por los judíos un territorio marginal—, se encuentra en el pozo de Jacob con una mujer extranjera. En la Biblia, el pozo simboliza un lugar de encuentro, de vida y fecundidad. Allí, Jesús se sienta a descansar. Cuando llega la mujer, Él le pide agua. Ella le responde: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí…?». Aquí surge un conflicto: Jesús no tiene cántaro y, por tanto, tendría que beber del recipiente de la mujer, lo cual lo haría impuro según la mentalidad judía. Sin embargo, Jesús no se detiene ante estas normas y busca romper los estigmas que la mujer ha interiorizado sobre sí misma: se considera impura, con una historia marcada por varios maridos y por el rechazo.Jesús le pide que comparta lo que tiene, pero ella responde desde su marginación socio-religiosa, sin comprender aún que Jesús ya ha superado esos límites. Él desea que descubra quién es el que le pide de beber, y que se acerque sin miedo, pues la mira con amor y dignidad. Jesús quiere que sea ella quien, libremente, le pida agua.Esta actitud despierta en la mujer el deseo del “agua viva” que Él promete. Ella empieza a llamarlo “Señor” y le pregunta si acaso se cree superior a Jacob. Al no tener con qué sacar agua, ¿de dónde la obtendrá? Sin embargo, da un paso decisivo y le pide de esa agua para no tener más sed.Entonces, Jesús le habla de sus maridos. Es una señal de que la conoce en profundidad, como en el encuentro con Natanael. Este gesto la lleva a reconocerlo como profeta. En ese momento, Jesús le habla de la nueva familia de los hijos de Dios, que adorarán al Padre en espíritu y en verdad; no en un templo material, sino en el nuevo templo, que es Él mismo, el “Yo Soy” del Evangelio de Juan.Jesús se va revelando progresivamente hasta manifestarse a ella como el Mesías esperado. Ante esta epifanía, la mujer deja su cántaro, símbolo de su pasado, y corre a anunciar a su pueblo el encuentro que ha tenido con Jesús. Su testimonio despierta en ellos el deseo de conocerlo, y cuando lo hacen, creen ya no por lo que ella dijo, sino por su experiencia personal con Él. Así nace la primera comunidad de discípulos entre extranjeros.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este pasaje nos invita a dejarnos encontrar por Jesús. Él no viene a condenar ni a señalar nuestros errores, sino a amarnos en nuestra verdad. Jesús conoce nuestra historia, como conocía la de la samaritana, y esto no le impide acercarse. Al contrario, se compadece, rompe con lo que nos separa de Él y nos libera de los estigmas que muchas veces nosotros mismos nos hemos impuesto.Jesús se revela como el Mesías, como la fuente de agua viva, y no exige primero una perfección moral: se ofrece gratuitamente para que no tengamos más sed. Así cumple la voluntad del Padre, que es atraer a todos hacia Él. Lo contemplaremos más adelante en la cruz, cuando de su costado broten sangre y agua para la vida del mundo.Este es el verdadero Esposo, que por medio de un diálogo íntimo transforma nuestras vidas, como lo hizo con la samaritana, y nos envía a anunciar su resurrección. Nuestro testimonio ha de despertar en los demás el deseo de encontrarse personalmente con Él.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesús, fuente del agua viva, gracias por mirarnos con ternura, por romper los estigmas y obstáculos que amenazan nuestra salvación. Gracias por restaurar nuestra relación contigo, por hablarnos y por tus gestos llenos de misericordia. Gracias por perdonar nuestro pecado.Te entregamos nuestro pasado: transfórmalo con tu amor. Que nuestro presente sea sanado por tu gracia y que nuestro futuro se dirija hacia ti.Danos de esa agua que conduce a la vida eterna, para que podamos anunciarte como el Dios vivo, cercano y compasivo. Concédenos la gracia de adorarte en espíritu y en verdad, y de entregarnos generosamente al servicio de la Iglesia y de nuestros hermanos.______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el primer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos, que serán admitidos en la Vigilia Pascual a los sacramentos de la Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se indica en el Misal Romano (pp. 918-920).•Debe recordarse que la eucología de este domingo, en el ciclo A, tiene un prefacio propio.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaHermanos, dispongamos nuestra vida ante la presencia del Señor, fuente del agua viva y manantial de eternidad. Acudamos a Él sin miedo y dejemos que su presencia cure nuestro corazón, participando activamente en esta celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraEn la primera lectura escucharemos cómo Yahvé hace brotar agua de una roca en el desierto para saciar la sed del pueblo de Israel: figura del agua viva que es Cristo. En la segunda lectura, san Pablo nos recuerda que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Finalmente, en el evangelio, Jesús se revela a la samaritana como el Mesías, fuente de salvación. Escuchemos con atención.Oración universal o de los fielesPresidente: Hermanos, pidamos al Padre la sabiduría del Espíritu, que guía nuestro camino de renovación. Oremos diciendo:R/. Ilumina a tus hijos, oh Padre.1.Por toda la Iglesia: para que, llamada a adorar a Dios en espíritu y en verdad, sea signo de reconciliación y amor fraterno en el mundo. Oremos.2.Por los cristianos: para que, animados por el deseo de acoger la Palabra de vida, escuchen con docilidad la voz del Señor que les habla cada día. Oremos.3.Por los pueblos oprimidos por la violencia, la guerra, la miseria y el rechazo: que encuentren consuelo en el testimonio concreto de quienes confían en la Palabra de Dios. Oremos.4.Por los enfermos de cuerpo y espíritu: que, sostenidos por la presencia consoladora de Jesús, hallen serenidad y esperanza aun en la prueba. Oremos.5.Por todos los bautizados: que este tiempo de Cuaresma nos ayude a redescubrir la dignidad y responsabilidad de nuestro bautismo, y demos testimonio del don pascual que nos ha hecho hijos de Dios. Oremos.6.Por nosotros, reunidos en esta Eucaristía: que, saciados por el agua viva de la gracia, ofrezcamos al mundo un testimonio creíble de fe y caridad. Oremos.Oración conclusivaPadre de infinita misericordia, escucha nuestras súplicas y danos tu luz. Inspíranos palabras y gestos de auténtica conversión. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.