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tiempo de cuaresma

Vie 6 Mar 2026

Jesús le dijo: «Ese soy yo, el que habla contigo»

TERCER DOMINGO DE CUARESMAMarzo 08 de 2026Primera lectura: Ex 17, 3-7Salmo: Sal 95 (94), 1-2. 6-7c. 7d-9 (R. cf. 7d-8a)Segunda lectura: Rm 5, 1-2. 5-8Evangelio: Jn 4, 5-42 (forma larga) o Jn 4, 5-15. 19b-26. 39a. 40-42 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn este tercer domingo de Cuaresma, la liturgia de la Palabra nos presenta el pasaje del Evangelio de Juan sobre el encuentro entre Jesús y la samaritana. En este relato, Jesús rompe con los límites y estereotipos religiosos y culturales que dividían a judíos y samaritanos. Este encuentro transforma profundamente a la mujer, llevándola a cambiar su mirada sobre sí misma y a descubrir cómo la ve Jesús. Su conversión interior surge en el marco de un diálogo en el que Jesús le devuelve la voz que la sociedad le había negado.Podemos destacar tres momentos significativos de este diálogo:•“Dame de beber”: Jesús, solo, pide agua a una mujer samaritana.•“Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice ‘dame de beber’, le pedirías tú, y él te daría agua viva”: Jesús despierta en ella el deseo de algo más profundo.•“Soy yo, el que habla contigo”: Jesús se revela como el Mesías.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús, al pasar por Samaría —considerada por los judíos un territorio marginal—, se encuentra en el pozo de Jacob con una mujer extranjera. En la Biblia, el pozo simboliza un lugar de encuentro, de vida y fecundidad. Allí, Jesús se sienta a descansar. Cuando llega la mujer, Él le pide agua. Ella le responde: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí…?». Aquí surge un conflicto: Jesús no tiene cántaro y, por tanto, tendría que beber del recipiente de la mujer, lo cual lo haría impuro según la mentalidad judía. Sin embargo, Jesús no se detiene ante estas normas y busca romper los estigmas que la mujer ha interiorizado sobre sí misma: se considera impura, con una historia marcada por varios maridos y por el rechazo.Jesús le pide que comparta lo que tiene, pero ella responde desde su marginación socio-religiosa, sin comprender aún que Jesús ya ha superado esos límites. Él desea que descubra quién es el que le pide de beber, y que se acerque sin miedo, pues la mira con amor y dignidad. Jesús quiere que sea ella quien, libremente, le pida agua.Esta actitud despierta en la mujer el deseo del “agua viva” que Él promete. Ella empieza a llamarlo “Señor” y le pregunta si acaso se cree superior a Jacob. Al no tener con qué sacar agua, ¿de dónde la obtendrá? Sin embargo, da un paso decisivo y le pide de esa agua para no tener más sed.Entonces, Jesús le habla de sus maridos. Es una señal de que la conoce en profundidad, como en el encuentro con Natanael. Este gesto la lleva a reconocerlo como profeta. En ese momento, Jesús le habla de la nueva familia de los hijos de Dios, que adorarán al Padre en espíritu y en verdad; no en un templo material, sino en el nuevo templo, que es Él mismo, el “Yo Soy” del Evangelio de Juan.Jesús se va revelando progresivamente hasta manifestarse a ella como el Mesías esperado. Ante esta epifanía, la mujer deja su cántaro, símbolo de su pasado, y corre a anunciar a su pueblo el encuentro que ha tenido con Jesús. Su testimonio despierta en ellos el deseo de conocerlo, y cuando lo hacen, creen ya no por lo que ella dijo, sino por su experiencia personal con Él. Así nace la primera comunidad de discípulos entre extranjeros.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este pasaje nos invita a dejarnos encontrar por Jesús. Él no viene a condenar ni a señalar nuestros errores, sino a amarnos en nuestra verdad. Jesús conoce nuestra historia, como conocía la de la samaritana, y esto no le impide acercarse. Al contrario, se compadece, rompe con lo que nos separa de Él y nos libera de los estigmas que muchas veces nosotros mismos nos hemos impuesto.Jesús se revela como el Mesías, como la fuente de agua viva, y no exige primero una perfección moral: se ofrece gratuitamente para que no tengamos más sed. Así cumple la voluntad del Padre, que es atraer a todos hacia Él. Lo contemplaremos más adelante en la cruz, cuando de su costado broten sangre y agua para la vida del mundo.Este es el verdadero Esposo, que por medio de un diálogo íntimo transforma nuestras vidas, como lo hizo con la samaritana, y nos envía a anunciar su resurrección. Nuestro testimonio ha de despertar en los demás el deseo de encontrarse personalmente con Él.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesús, fuente del agua viva, gracias por mirarnos con ternura, por romper los estigmas y obstáculos que amenazan nuestra salvación. Gracias por restaurar nuestra relación contigo, por hablarnos y por tus gestos llenos de misericordia. Gracias por perdonar nuestro pecado.Te entregamos nuestro pasado: transfórmalo con tu amor. Que nuestro presente sea sanado por tu gracia y que nuestro futuro se dirija hacia ti.Danos de esa agua que conduce a la vida eterna, para que podamos anunciarte como el Dios vivo, cercano y compasivo. Concédenos la gracia de adorarte en espíritu y en verdad, y de entregarnos generosamente al servicio de la Iglesia y de nuestros hermanos.______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el primer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos, que serán admitidos en la Vigilia Pascual a los sacramentos de la Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se indica en el Misal Romano (pp. 918-920).•Debe recordarse que la eucología de este domingo, en el ciclo A, tiene un prefacio propio.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaHermanos, dispongamos nuestra vida ante la presencia del Señor, fuente del agua viva y manantial de eternidad. Acudamos a Él sin miedo y dejemos que su presencia cure nuestro corazón, participando activamente en esta celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraEn la primera lectura escucharemos cómo Yahvé hace brotar agua de una roca en el desierto para saciar la sed del pueblo de Israel: figura del agua viva que es Cristo. En la segunda lectura, san Pablo nos recuerda que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Finalmente, en el evangelio, Jesús se revela a la samaritana como el Mesías, fuente de salvación. Escuchemos con atención.Oración universal o de los fielesPresidente: Hermanos, pidamos al Padre la sabiduría del Espíritu, que guía nuestro camino de renovación. Oremos diciendo:R/. Ilumina a tus hijos, oh Padre.1.Por toda la Iglesia: para que, llamada a adorar a Dios en espíritu y en verdad, sea signo de reconciliación y amor fraterno en el mundo. Oremos.2.Por los cristianos: para que, animados por el deseo de acoger la Palabra de vida, escuchen con docilidad la voz del Señor que les habla cada día. Oremos.3.Por los pueblos oprimidos por la violencia, la guerra, la miseria y el rechazo: que encuentren consuelo en el testimonio concreto de quienes confían en la Palabra de Dios. Oremos.4.Por los enfermos de cuerpo y espíritu: que, sostenidos por la presencia consoladora de Jesús, hallen serenidad y esperanza aun en la prueba. Oremos.5.Por todos los bautizados: que este tiempo de Cuaresma nos ayude a redescubrir la dignidad y responsabilidad de nuestro bautismo, y demos testimonio del don pascual que nos ha hecho hijos de Dios. Oremos.6.Por nosotros, reunidos en esta Eucaristía: que, saciados por el agua viva de la gracia, ofrezcamos al mundo un testimonio creíble de fe y caridad. Oremos.Oración conclusivaPadre de infinita misericordia, escucha nuestras súplicas y danos tu luz. Inspíranos palabras y gestos de auténtica conversión. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 27 Feb 2026

Levántense, no tengan miedo

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 01 de 2026Primera lectura: Gn 12, 1-4aSalmo: Sal 33 (32), 4-5. 18-19. 20 y 22 (R. 22)Segunda lectura: 2Tm 1, 8b-10Evangelio: Mt 17, 1-9I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Cuaresma en el ciclo A sigue un itinerario netamente catecumenal, que va haciendo cada vez más claro el sentido del bautismo en un proceso de muerte a vida y de oscuridad a resplandor.Este itinerario catecumenal conecta la vida de la comunidad con la experiencia diaria, siempre marcada por la tentación (primera semana), pero llamada a la transformación (segunda semana). De esta manera, el proceso catecumenal y la renovación bautismal para la que se prepara la comunidad cristiana —y que se llevará a cabo en la Pascua— parten de un llamado concreto del Señor en dimensiones muy marcadas:•Toda llamada implica una elección; y, al ser elegido, es necesario salir de sí mismo y de las propias seguridades para asumir un proyecto en el que el Señor traza el horizonte y cuya concreción depende de la obediencia (primera lectura).•Toda esperanza se basa en la confianza en que Dios siempre cumple su Palabra (salmo responsorial).•La llamada del Señor es un camino de iluminación, como ocurre en el itinerario bautismal (segunda lectura).•Quien se deja guiar por el Señor y responde positivamente a su llamada sabe que, día a día, su vida se transfigura y sigue un camino que lo conduce a la experiencia gloriosa de la resurrección (evangelio).1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Transfiguración y vocación se reclaman mutuamente. El texto del libro del Génesis enmarca la experiencia del llamado de Abrahán en un continuo proceso de peregrinación, salida y búsqueda. La experiencia de la llamada conduce a desposeerse y a ser motivo de bendición para los demás, de modo que la bendición es fruto de la obediencia.El salmo 33 (32) canta la misericordia y fidelidad de Dios frente a quien sabe esperar. Toda esperanza se funda en la certeza de que Dios cumple sus promesas y de que su Palabra siempre se realiza.El texto de 2Tm ilumina el camino de este domingo, pues vincula el llamado con el misterio de la cruz. El hombre de Dios participa en el misterio pascual de Cristo y se configura de tal manera que su existencia se convierte en resplandor del evangelio, la Buena Noticia de la salvación.El centro de la liturgia de la Palabra lo ocupa este domingo el relato de Mateo sobre la transfiguración del Señor. Siguiendo el esquema del evangelista Marcos (Mc 9, 2-10), Mateo presenta una reflexión sobre la misión de Jesús a partir de una experiencia judía de revelación de Dios en el monte Sinaí, y ahora muestra que esa revelación es Jesús mismo, a quien se debe escuchar.Toda la narración habla de manifestación divina: monte alto, rostro como el sol, vestidos resplandecientes, Moisés y Elías, nube y voz. Cada una de estas características de lo divino puede leerse en la experiencia bautismal.En este segundo domingo de Cuaresma, la liturgia de la Palabra nos recuerda que tenemos una vocación que trae bendición (primera lectura). Ello exige ver, contemplar y esperar (salmo responsorial), pues Dios llama e ilumina (segunda lectura) y transforma radicalmente la existencia (evangelio).El bautismo fue llamado en la antigüedad cristiana “sacramento de iluminación”.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el camino cuaresmal, el ascenso a la montaña santa de la Pascua está marcado por estaciones de abastecimiento muy concretas: las liturgias dominicales. Caminar significa hacer experiencia de salida, y en Cuaresma esa salida implica donación y entrega de sí.El camino sinodal reclama una comunidad dispuesta a ponerse en marcha, a renovarse y resplandecer como respuesta a la llamada del Señor. No todos caminan hoy bajo la cruz de Cristo, pero sí todos pueden ver el resplandor de quienes hemos decidido asumir la experiencia de la cruz.Haremos camino siendo discípulos del Mesías crucificado, viviendo nuestro bautismo como iluminación y haciendo que todos puedan contemplar la gloria del Señor.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?El prefacio de la misa de este día insiste en que “por la pasión se llega a la gloria de la resurrección”. Esto nos mueve a dar gracias permanentemente al poder contemplar el resplandor de su rostro.Este misterio se refleja en la comunidad a través de una vida donada, en una Cuaresma vivida como camino y experiencia de peregrinación. Ver el resplandor del rostro de Cristo me compromete con el pobre y el necesitado: ayuno, oración y limosna deben ser pilares de la vida cuaresmal, y no simples ideas bonitas de una predicación. Este domingo se debe comprometer a la comunidad a ver el resplandor del rostro de Dios a otros mediante caridad, fraternidad y diálogo.Una manera concreta de contemplar puede ser repetir durante la semana la frase que resuena en el Evangelio: “Su rostro resplandecía como el sol”, y hacer de ella experiencia de vida, porque eso es lo que debe reflejar nuestro bautismo: un resplandor que muestre que vivimos envueltos en el mundo de Dios._______________________Recomendaciones prácticas:•En este segundo domingo de Cuaresma, hay un llamado desde la oración colecta a escuchar la voz del Señor para poder contemplar. Una insistencia concreta de este día debe ser la escucha y atención a la Palabra proclamada.•Una propuesta pastoral en el camino sinodal puede consistir en promover experiencias de visita, peregrinación y salida hacia las periferias existenciales: el mundo del otro, del pobre, del marginado, del anciano, del que vive en soledad, etc.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaLa Eucaristía es una experiencia de encuentro y de manifestación. Dios se muestra a su pueblo y le revela su rostro. Hoy, el Señor nos ha llamado a salir de nuestras seguridades y nos ha traído a esta celebración como experiencia de subida al monte. Este segundo domingo de Cuaresma nos convoca junto al altar para ver resplandecer el rostro del Señor y gustar la grandeza de su amor en el memorial de su pasión, celebrado en la Eucaristía. Participemos con gozo en esta experiencia.Monición a la liturgia de la PalabraLlamados a escuchar, hoy nos disponemos como comunidad a un camino de salida y de subida, a una configuración con Cristo crucificado. Dejemos que la Palabra obre en nosotros y nos prepare para renovar nuestra fe en la noche santa de la Pascua.Oración universal o de los fielesPresidente: La montaña de la Pascua sigue jalonando nuestra vida cristiana y nuestra peregrinación cuaresmal. Subamos al monte con el Señor y elevemos nuestra plegaria para ser transfigurados y configurados como verdaderos discípulos.R/. Haz brillar tu rostro sobre nosotros, Señor.1.Que tu luz ilumine al Papa, a los obispos y ministros de la Iglesia, para que siempre y en todo lugar sean signo de tu misericordia y reflejen tu presencia. Roguemos al Señor.2.Que seamos una gran nación, bendecida en nuestros líderes y gobernantes, para que vivamos en libertad y fidelidad de fe, aprendiendo a renunciar a nuestros egoísmos para decir sí a la voluntad de Dios. Roguemos al Señor.3.Que tomemos parte en los padecimientos por el evangelio y así seamos cercanos al pobre, al desvalido, al que vive en soledad y tristeza. Roguemos al Señor.4.Que esperemos siempre en el Señor y fortalezcamos nuestros esfuerzos por hacer del camino sinodal una práctica permanente en la vida de la Iglesia. Roguemos al Señor.5.Que podamos repetir siempre: “Qué bueno es que estemos aquí”, y así seamos una asamblea contemplativa y comprometida con la transformación del mundo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaHaz, Señor, que nunca temamos y que sepamos contemplar tu acción en el mundo, para que, a la luz de tu cruz, respondamos siempre con generosidad y entrega a tu llamado. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.R/. Amén.

Vie 20 Feb 2026

Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto

PRIMER DOMINGO DE CUARESMAFebrero 22 de 2026Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: Rm 5, 12-19 (forma larga) o Rm 5, 12. 17-19 (forma breve)Evangelio: Mt 4, 1-11I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Cuaresma es el tiempo de ascenso a la montaña santa de la Pascua, y cada uno de sus domingos marca momentos clave en la historia del pueblo elegido.El primer domingo de Cuaresma está siempre centrado en el tema de las tentaciones. Nos invita a contemplar la realidad humana, siempre expuesta a la tentación, pero no condenada a su poder. Cada una de las lecturas construye el mensaje de este inicio del año litúrgico:•La creación y el pecado de los primeros padres muestran la historia humana como un proyecto de armonía y plenitud querido por Dios, que la humanidad ha desvirtuado por el mal uso de la libertad. Así, el don de Dios parece pequeño y el límite inmenso.•La historia, sin embargo, no queda sometida al poder del mal, porque “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.•En el evangelio, Jesús es el testigo fiel de que la tentación y el pecado no tienen la última palabra en la vida humana.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La liturgia abre este tiempo cuaresmal con el Evangelio de las tentaciones, que refleja la presencia del pecado en la historia personal y comunitaria. A la vez, muestra la respuesta definitiva en Cristo, vencedor del pecado y de la muerte.La misión de Jesús comienza en el desierto, como la de Juan Bautista, y allí se revela como el Mesías que vence la tentación con la fuerza de la Palabra. En este gesto establece un vínculo profundo con el Primer Testamento, al enfrentar las mismas pruebas que Israel sufrió en su peregrinación hacia la tierra prometida. A diferencia del pueblo, Jesús permanece fiel.•Como Israel, Jesús tuvo hambre, pero venció la tentación del placer recordando a Dt 8, 3.•Ante la tentación del poder, desde lo alto del templo, el tentador cita el Sal 91, 11-12; Jesús responde con Dt 6, 16: “No tentarás al Señor tu Dios”.•Frente a la tentación del tener, manifestada en la ambición de los reinos, responde con Dt 6, 13: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo darás culto”.El primer domingo de Cuaresma en el ciclo A recuerda que, desde el origen, el hombre ha querido traspasar el límite puesto por Dios. Así cayó en el pecado, pero no quedó sumergido en él: el salmo proclama la misericordia del Señor, y san Pablo anuncia que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” en Cristo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Iglesia, peregrina de esperanza, reconoce que sus hijos caminan como ovejas en medio de lobos y están llamados a ser luz en la oscuridad. Sin embargo, también sabe que las tentaciones pueden llevar a ocultarse y a confundirse con la multitud.Ser cristiano en comunidad implica una lucha permanente junto al Señor, para alcanzar la plenitud en la montaña santa. La Cuaresma es un camino comunitario: tentaciones y pecados se vencen unidos, con la ayuda de la gracia.Algunos puntos para destacar son:•El ser humano es criatura de Dios y su vocación es asemejarse a Él en la plenitud. Pero en el camino aparecen voces que oscurecen el don de Dios y hacen creer que la vida depende solo de la conquista humana marcada por placer, poder y tener.•Siempre se presentan dos caminos: vida o muerte, bendición o maldición. Allí resplandece la voz del amor y la misericordia que orienta las decisiones. El pecado no es el final: el reconocimiento de la culpa y el regreso a Dios abren siempre la puerta del perdón.•Ser humanos nos hace solidarios con Adán, pero no nos condena a repetir sus errores: en Cristo hemos sido curados y llamados a la obediencia que conduce a la comunión y a la victoria de la cruz.Cuaresma y camino se reclaman mutuamente. Somos un pueblo peregrino que sabe esperar, confiar y abandonarse en las manos del Señor. La fuerza no nace de nosotros: la victoria proviene de la luz del Crucificado. El horizonte de este camino no puede ser otro que la cruz de Cristo, vencedor de la muerte y fuente de vida nueva.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La oración es el arma más eficaz contra la tentación. La vida cristiana se sostiene en ella, y anclados en la cruz podemos llevar adelante los proyectos que Dios nos confía.El Papa Benedicto XVI nos dejó una oración muy oportuna para el camino cuaresmal y la lucha contra la tentación: "Señor, líbranos del temor a la cruz, del miedo a las burlas de los demás, del miedo a que se nos pueda escapar nuestra vida si no aprovechamos con afán todo lo que nos ofrece. Ayúdanos a desenmascarar las tentaciones que prometen vida, pero cuyos resultados al final solo nos dejan vacíos y frustrados. Que en vez de querer apoderarnos de la vida, la entreguemos". (Joseph Ratzinger, Vía Crucis)._______________________Recomendaciones prácticas:•Este domingo se celebra el rito de la “elección” o “inscripción del nombre” de los catecúmenos que recibirán los sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. Se emplean las oraciones e intercesiones propias, según el Misal Romano (pp. 917-918).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEl Señor nos conduce al desierto, como a Israel, para hacernos experimentar la libertad. La liturgia de este domingo abre un horizonte de esperanza: nuestra historia no está marcada por el pecado y la tentación, sino por la bendición y la gracia que vencen al mal. La Eucaristía es la fuerza de la comunidad, en la que el Señor se da como Pan verdadero y nos ofrece las armas para enfrentar las tentaciones del placer, del poder y del tener. Participemos con fe.Monición a la liturgia de la PalabraSolo quien escucha puede obedecer, y en la obediencia fiel al Señor nos jugamos la vida cristiana. Dejemos que su Palabra ilumine nuestras decisiones y nos trace horizontes de libertad frente a las tentaciones, recordando que en ella siempre encontraremos respuesta.Oración universal o de los fielesPresidente: El Creador nos ha manifestado su don y su misericordia. Presentemos, confiados, nuestra oración.R/. No nos dejes caer en la tentación y escúchanos.1.Por la Iglesia, pueblo peregrino: que pastores y fieles caminen juntos hacia la plenitud de la vida y, en la obediencia, encuentren la fuerza contra la tentación del poder. Oremos.2.Por los gobernantes y líderes del mundo: que ejerzan su tarea con fidelidad y honestidad, venciendo la tentación del tener. Oremos.3.Por quienes sufren: que el dolor y la enfermedad sean un llamado a la fraternidad y nos ayuden a vencer la tentación del placer egoísta. Oremos.4.Por nuestra comunidad cristiana: que al celebrar la Eucaristía experimentemos la fuerza del Señor para enfrentar las tentaciones e iniciar juntos el camino cuaresmal hacia la Pascua. Oremos.Oración conclusivaPadre de misericordia, crea en nosotros un corazón nuevo para vivir en camino y en búsqueda. Escucha nuestras súplicas y concédenos lo que conviene a nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén. 

Jue 11 Feb 2021

17 de febrero - Miércoles de Ceniza

Por: Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - De nuevo daremos inicio al tiempo de cuaresma en la Iglesia. No sabría decir si lastimosamente, pero sí, nos toca vivirlo en un período de tiempo muy difícil provocado por la pandemia del coronavirus. Hasta la Iglesia ha debido hacer algunas recomendaciones relacionadas con el rito, no con el fondo de la celebración. Ojo. La Congregación para el Culto Divino y los Disciplina de los Sacramentos ha pedido que en relación con el rito de la imposición de la ceniza se retorne a la usanza antigua, como lo describen los textos sagrados cuando se habla de los penitentes que se cubrían de saco y ceniza. En ninguna parte se dice “se untaban” ceniza (cfr. Jonás, 3, 5-6). Respetuosamente quiero hacer mención a lo sucedido con las prescripciones de bioseguridad respecto de la recepción de la comunión en la mano y no en boca, donde no pocas personas se han sentido afectadas y temerosas, pues consideran que no son dignas de recibir el cuerpo de Cristo en sus manos. Muchos se han quedado en la forma de recibir a Jesús sacramentado, y han preferido -dolorosamente- abstenerse de recibirlo, cuando la recepción en la mano ha sido tan antigua en la tradición de la Iglesia. Lo mismo sucede con la santa ceniza. Lo primero que en estos tips pastorales quiero recordar, es que este es un sacramental. Es decir, una ayuda espiritual para hacer más factible el propósito personal del creyente, en este caso, de la conversión, del cambio de vida, que comienza con el reconocimiento de los propios pecados. Desde siempre la ceniza se ha esparcido o echado en seco sobre la cabeza de los fieles. Así ha sido en Roma. Comenzando por los Papas, la han recibido en sus cabezas, de manos del Cardenal camarlengo. La tradición de mojar totalmente la ceniza y untarla es realmente de Latinoamérica, pero no hace parte de ningún dogma o mandato que diga que debe siempre untarse en la frente. Ahora, por la pandemia, se invita a que el sacerdote diga una sola vez la fórmula de la unción, y en silencio, con los cuidados del protocolo de bioseguridad, a los fieles que se acerquen, les echa con sus dedos un poco de ceniza seca en las cabezas sin tocarlos. No se es más o mejor cristiano porque la cruz de ceniza se vea más. Se es más cristiano cuando cada uno tome conciencia de la necesidad de volver a Dios, de convertirse y de tener una vida según su santa voluntad. Los signos de la Cuaresma como la penitencia, la limosna, la oración, el ayuno, sí que se pueden vivir personal y comunitariamente en este tiempo Cuaresma, cuando son tantos los que por causa de la pandemia del COVID-19 y las injusticias humanas sufren hambre, están ayunando física y espiritualmente y esperan de todos una limosna, o mejor, unos brazos extendidos que hagan sentir cercana la misericordia y el amor divinos. Que la Cuaresma 2021 permita a los creyentes en Cristo y a los miembros de la Iglesia, escuchar la voz de Dios, que en la pandemia nos está llamando a convertirnos, porque su tiempo ha llegado. + Luis Fernando Rodríguez Velásquez Obispo Auxiliar

Mié 26 Feb 2020

“El signo de la ceniza es señal de un espíritu de conversión, de vuelta a Dios, no nos quedemos en un rito externo”

Insistió monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, secretario general del Episcopado colombiano, durante la celebración eucarística del Miércoles de Ceniza. El también obispo auxiliar de Medellín recordó que la Iglesia Católica invita a vivir la Cuaresma como un periodo de conversión, reconciliación y preparación para la Pascua del Señor. En este sentido, el prelado propuso tres consignas para vivir este tiempo: Acercarnos a los demás con misericordia. Reconocer que la conversión es necesaria. No quedarnos en las cosas externas. Explicó que el signo de la ceniza “es señal de un espíritu de conversión, de vuelta a Dios, de un cambio total e integral que nos debe llevar a poder transformar nuestra sociedad, no nos quedemos solo con un rito externo que vivimos”. Agregó que los cristianos todos los días deben sentir la necesidad de una conversión, no solo durante los cuarenta días de la Cuaresma o un día al año; esto, recalcó, “debe ser una actitud permanente porque siempre debemos ir hacia adelante y crecer”. Hizo énfasis especial en la necesidad de reforzar la vida de oración, la limosna, los sacrificios. Agregó que “ninguna de esas cosas puede ser superficial, tiene que nacer del corazón y eso quiere decir en la relación personal con el Señor, quien todo lo ve”, por lo que animó a hacer propósitos concretos de cambio y obras de amor para con los más necesitados. Recordando el llamado que hizo el Papa Francisco en su mensaje para la Pascua, de ser embajadores de la reconciliación, dijo que este tiempo de Cuaresma debe servir para sembrar en el corazón de todos los bautizados la semilla de la reconciliación con Dios y con los hermanos. Finalmente, pidió la intercesión de María durante este camino Cuaresmal “que ella nos tome de la mano, nos vaya llevando paso a paso para encontrarnos con Cristo Resucitado”.