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colombia

Mar 4 Feb 2025

Obispos colombianos abordan retos sociales del país e inician la definición de compromisos para implementar la sinodalidad

Este martes, 4 de febrero, los obispos colombianos centraron su Asamblea en dos dimensiones: el análisis de la realidad nacional y el inicio del trabajo sobre implementación de la sinodalidad, a partir de la conversión de las relaciones con y entre los diferentes miembros de la Iglesia.Espiritualidad: el punto de partidaEl punto de partida fue la celebración de la Eucaristía, en esta ocasión, presidida por monseñor Oscar Vélez Isaza y concelebrada por los obispos de Montería, monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, y Magangué, monseñor Ariel Lascarro Tapia. Durante su homilía, el prelado de Valledupar recordó a sus hermanos que la cercanía hecha de escucha atenta y mirada solícita a la fragilidad del ser humano, es la huella de la presencia de Cristo en su ministerio episcopal. Además, los instó a siempre “cuidar, defender y restaurar la vida de forma integral”.Análisis de la realidad nacional: signos de los tiempos y signos de esperanzaSin duda, los múltiples desafíos que vive hoy Colombia en materia social, política y económica son de gran interés para los obispos; esto explica que la misión de la Iglesia no puede ser ajena a la realidad de las comunidades que pastorean. Por esta razón, orientaron la primera parte de su jornada a identificar caminos para responder y acompañar las diversas realidades, como Iglesia sinodal.A partir de la exposición hecha por el experto temático invitado que, en esta oportunidad, fue el exministro de Hacienda y Crédito Público Mauricio Cárdenas Santamaría, desarrollaron espacios de profundización a nivel grupal. Para ello, se distribuyeron en siete regiones, cada una integrada por dos provincias eclesiásticas. Allí, identificaron realidades territoriales comunes en calidad de signos de los tiempos y oportunidades para el trabajo de la Iglesia, como signos de esperanza. Además, formularon algunos acuerdos para asumir de manera colectiva. En la emisión de ‘Así va la Asamblea’, el Obispo de Ipiales, monseñor José Saúl Grisales, el Obispo Auxiliar de Medellín, monseñor Mauricio Vélez y el Obispo de Ocaña, monseñor Orlando Olave, dan a conocer algunos de esos análisis.Sinodalidad: la Conversión de las RelacionesEl espacio de la tarde en este segundo día estuvo dedicado a la Sinodalidad, específicamente, sobre la dimensión denominada “Conversión de las relaciones”. La encargada de guiar a los obispos en esta profundización fue la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, presidente de la Confederación Latinoamericana de Reliogiosos y Reliosas, madre sinodal. Lo hizo a partir de lo planteado en la segunda parte del Documento Final de Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.Posteriormente, por grupos, definieron modos concretos para avanzar en la conversión de las relaciones, teniendo en cuenta, especialmente, cinco grandes grupos desde la realidad de sus jurisdicciones eclesiásticas: fieles laicos, ministros ordenados, vida consagrada, los frágiles y los excluidos.La mujer en la misión de la Iglesia colombiana desde la sinodalidadSobre este tema, en ‘Así va la Asamblea’, el obispo de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, monseñor Fidel León Cadavid, compartió dos importantes categorías relacionales que cobraron un importante protagonismo en medio del análisis del grupo en el que participó: las mujeres y los funcionarios públicos. Sobre esto detalló:“Curiosamente no estaba ahí incluido pero podíamos añadir subgrupos y todos coincidimos en la relación con las mujeres, porque es un tema que toma el Documento Final del Sínodo con amplitud; la necesidad de convertirnos a esa apertura a la misión y a la presencia de la mujer dentro de la Iglesia, para poder vencer resistencias. Necesitamos que no hayan muros y prejuicios que le impidan algún grupo dentro de la comunidad eclesial hacer presencia, actuar y ser copartícipe de la misma misión. También hablamos del contacto y la relación con los funcionarios públicos, que es fundamental mantener esa puerta abierta de relación para lograr tener una mejor en acción que favorezca a toda la comunidad eclesial y civil”.Impacto del cese de ayuda de Estados Unidos en la acción pastoral y social de la IglesiaLa suspensión de todos los proyectos de ayuda internacional ordenada recientemente por el presidente estadounidense Donald Trump, también ha impactado la acción social de la Iglesia colombiana. Por ejemplo, en aquellas iniciativas del Secretariado Nacional de Pastoral Social y las pastorales diocesanas enfocadas en apoyar a migrantes, refugiados y colombianos retornados.En el contexto de esta Asamblea, monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Soacha y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, explicó que, al no contar con los recursos provenientes de este apoyo que ha venido brindando el Gobierno de Estados Unidos, la Iglesia Católica dejará de atender a 15.000 personas en nueve jurisdicciones eclesiásticas del país.“No se podrá hacer la atención socio-jurídica que se hacía, la atención psicosocial, la ayuda para emprendimientos, para seguridad alimentaria, para formación; el apoyo para que pudieran descansar, por ejemplo, mientras iban de viaje o mientras accedían a algunos apoyos en el campo de la medicina”.Monseñor Barreto recordó que instituciones de la Iglesia Católica colombiana como la Pastoral Social siempre han sido de mucha confianza para entidades como USAID, todas las del Sistema de Naciones Unidas, la Unión Europea y para muchas otras organizaciones del mundo, “porque confían en que realmente nosotros manejamos bien los recursos y llevamos a cabo la tarea que se pretende hacer a nivel humanitario”, enfatizó.Vea todos los detalles y pronunciamientos en el informativo del Episcopado Colombiano:

Lun 3 Feb 2025

Obispos colombianos inician su CXVIII Asamblea Plenaria “anclados en la esperanza” frente a los desafíos que vive el país

Este lunes, 3 de febrero, con una Eucaristía presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, los obispos colombianos dieron inicio a su CXVIII Asamblea Plenaria. Durante la celebración, el Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia convocó a sus hermanos a tener una fe combativa y resistente; y a renovarse en la fraternidad misionera con Jesús para ir a evangelizar a la “otra orilla” de ambientes desconocidos, distintos a los eclesiales, acudiendo siempre a la humanidad.“Señor, danos valentía de corazón porque los obispos esperamos en ti”, expresó el purpurado al finalizar su homilía.Posteriormente, en su discurso inaugural monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, destacó la importancia de vivir la sinodalidad, fortalecer la esperanza y asumir con audacia la misión evangelizadora en medio de los múltiples desafíos sociales y eclesiales que vive Colombia.Al referirse a la situación actual del país y al trabajo que realizarán al respecto durante esta Asamblea, el Presidente del Episcopado ratificó que, como pastores, renuevan su compromiso de continuar en el servicio a la reconciliación y a la paz de Colombia, favoreciendo todos los esfuerzos que den alivio y esperanza a las comunidades. Además, hizo un importante llamado al Gobierno Nacional, a los diferentes actores institucionales y a los grupos armados:“Proponemos, tanto al Gobierno Nacional como a los distintos actores convocados en las Mesas de Diálogo y a los países acompañantes y garantes, la construcción de un marco ético que garantice el respeto a la vida, a los derechos humanos, al derecho internacional humanitario y dé claridad y seguridad sobre el propósito de la paz que se quiere alcanzar”.En este sentido, monseñor Múnera evocó también el llamado que ha hecho el papa Francisco en diversas ocasiones al país: “nos ha insistido en no ahorrar esfuerzos en esta tarea y recientemente, en su discurso al cuerpo diplomático, en el Vaticano, el 9 de enero de este año, nos reiteró este llamado: “Duele también constatar que permanecen, especialmente en el continente americano, varios contextos políticos de enfrentamiento político y social […]. Pienso en Colombia, donde confío que con la ayuda de todos se pueda superar la multiplicidad de los conflictos que lastiman al país desde hace demasiado tiempo””.Sinodalidad: un estilo de vida eclesialEl presidente del Episcopado inició su mensaje recordó los dos grandes acontecimientos que marcaron el horizonte de la Iglesia en 2024: la conclusión del Sínodo sobre la Sinodalidad y la apertura del Jubileo Ordinario de la Esperanza. Citando al Santo Padre, subrayó: “la Iglesia sinodal para la misión necesita que las palabras compartidas vayan acompañadas por hechos. Este es el camino”.El presidente del Episcopado Colombiano enfatizó en el sentido profundo de la sinodalidad. Se refirió a ella como un estilo de vida eclesial que debe suscitar nuevas experiencias de comunión, participación y misión. “La sinodalidad actualiza la misión y nos invita a definir modos concretos para vivirla en nuestras Iglesias locales y en las provincias eclesiásticas”, afirmó.La esperanza como brújula en tiempos difícilesEn segundo lugar, monseñor Múnera se refirió al Jubileo de la Esperanza convocado por el papa Francisco; recordó la urgencia de ser “peregrinos de esperanza” en un mundo marcado por la guerra, la pobreza y la exclusión. Destacó que el primer signo de esperanza debe ser la paz, especialmente en un país como Colombia, sumergido en conflictos históricos.“El Papa nos pide ofrecer signos tangibles de esperanza a los más vulnerables: los privados de libertad, los enfermos, los jóvenes, los migrantes, los ancianos y los pobres”, señaló, recordando que las obras de misericordia son también obras de esperanza.Una Iglesia en salida misioneraInspirado en el XIII Congreso Nacional Misionero celebrado en julio de 2024, el Centenario Misionero de la Iglesia Colombiana, monseñor Francisco Múnera también hizo un llamado a redescubrir la pasión por la misión. “Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra”, citó, subrayando la urgencia de ser “misioneros aquí, allí, allá y más allá de nuestras fronteras”.El Arzobispo pidió fortalecer la misión ad gentes en las Iglesias particulares, especialmente en las periferias geográficas, culturales y existenciales. “La Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción”, recordó, citando las palabras del papa Benedicto XVI en Aparecida, las mismas que el papa Francisco evocó en Evangelii Gaudium. Además, destacó la importancia de los movimientos apostólicos y la cooperación entre las provincias eclesiásticas para enviar equipos misioneros integrados por laicos, consagrados y ministros ordenados.Reconciliación, paz y cuidado de la casa común: signos concretos de esperanzaJunto al llamado por la reconciliación y la paz, monseñor Múnera destacó el papel de la Iglesia en la promoción de la conversión ecológica, inspirada en la encíclica Laudato si’. “Podemos ser promotores de participación ciudadana, educación para el cuidado, diálogo y alianzas en el ámbito del cuidado de la casa común”, señaló.“Anclados en la esperanza”Al finalizar su mensaje de instalación, monseñor Múnera invitó a los obispos a mantenerse anclados en la esperanza, mirando a Cristo como centro de su ministerio.“La esperanza cristiana nos asegura que, ante la muerte, la vida no termina, sino que se transforma”, afirmó, citando la Bula Spes Non Confundit con la que el papa Francisco convocó el Jubileo 2025.El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia concluyó su alocució encomendando el trabajo de la Asamblea a la Virgen María, “testigo más alto de la esperanza”. Recordó que, desde santuarios como el de Chiquinquirá, Ella ofrece fortaleza y consolación a la Iglesia en Colombia.Con este llamado a la sinodalidad, la esperanza y la misión, y con la esperanza de Cristo en el horizonte, esta CXVIII Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano será un espacio clave para definir el rumbo de la Iglesia en el país en los próximos años.Vea a continuación la transmisión de la Eucaristía inaugural presidida por el Cardenal Luis José Rueda Aparicio:

Vie 31 Ene 2025

CXVIII Asamblea: Obispos definirán orientaciones para implementar el Sínodo de la Sinodalidad en la Iglesia colombiana

Del 3 al 7 de febrero, los obispos y administradores de las 78 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia, es decir, de las arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos, se encontrarán en Bogotá para celebrar su Asamblea Plenaria 118. En esta oportunidad, buscarán definir, de manera conjunta, acciones efectivas para aportar a los desafíos que afronta actualmente el país a nivel social, político y económico. Además, concretar orientaciones que permitan hacer vida el Sínodo sobre Sinodalidad en la Iglesia Católica colombiana, a partir de lo estipulado en el Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, finalizada en Roma en octubre de 2024.La metodología que usarán los prelados durante esta Asamblea priorizará el trabajo grupal. Desde el análisis de la realidad, enfatizando en las necesidades de los territorios y acudiendo a la escucha de diversos expertos; hasta la identificación de caminos que permitan implementar el Sínodo sobre Sinodalidad en las diversas Iglesias locales. Para esto, se centrarán en cuatro dimensiones o bloques temáticos: la conversión de las relaciones, la conversión de los procesos, la conversión de los vínculos y la formación de un pueblo de discípulos misioneros.En esta ocasión, la madre y los padres sinodales desempeñarán un rol fundamental. Partiendo de su experiencia en la XVI Asamblea General Ordinaria, la presidente de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas, la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, OND; el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá; y los arzobispos de Medellín y de Manizales, monseñor Ricardo Tobón Restrepo y monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, respectivamente, serán los principales dinamizadores de los espacios de análisis sobre el Sínodo.Como en cada encuentro, los obispos también llevarán a cabo reuniones por comisiones episcopales para evaluar el trabajo de la Iglesia a partir de líneas pastorales específicas, y por provincias, para establecer oportunidades de articulación regional.Vea a continuación la primera entrega del informativo del Episcopado Colombiano; el Secretario Adjunto de la Conferencia Episcopal de Colombia comparte los detalles:

Mar 30 Jul 2024

“Se requieren demostraciones de paz de parte de quienes están en las mesas de diálogo”: Obispos colombianos

A través de un nuevo mensaje, los obispos colombianos instan a que se le dé continuidad a aquellos procesos de diálogo desde los cuales puedan generarse acuerdos sólidos para la construcción de paz. Al tiempo, advierten que, para que estos esfuerzos den frutos, deben darse demostraciones concretas de paz que prioricen la protección y el respeto de la población, entre ellas, el cese al fuego.Los prelados hacen este llamado desde su preocupación por la grave situación humanitaria que continúan viviendo múltiples comunidades del país en medio de las confrontaciones y amenazas de grupos armados, como lo han evidenciado algunos desde sus diferentes diócesis. El desplazamiento forzado, confinamiento, la desaparición, el reclutamiento y el uso de menores de edad para la guerra, profundizan el clamor que recibe permanentemente la Iglesia desde diversas comunidades y territorios.“La situación humanitaria seguirá estando en el primer lugar de nuestras preocupaciones; este es el motivo por el cual nuestro servicio a las comunidades, el compromiso por caminar junto a ellas y compartir sus esperanzas y sufrimientos nos lleva a insistir con fuerza, una vez más, que la vida humana debe ser protegida y que se requieren demostraciones de paz de parte de quienes están en las mesas de diálogo y de quienes aspiran llegar a ellas”, precisan los obispos en su mensaje.Evocando las enseñanzas del papa Francisco, en el comunicado, los pastores recuerdan que “la paz requiere más valentía que la guerra”. Por lo que afirman que los esfuerzos por alcanzarla “no se pueden detener por ningún motivo”.El episcopado colombiano termina su mensaje pidiendo la intercesión de la Virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia, para que Jesús guíe a la nación y crezcan en ella brotes de esperanza.

Lun 29 Jul 2024

La Iglesia Católica se unirá a la jornada de movilización y oración ecuménica por la paz de Colombia

El próximo domingo, 04 de agosto, en cerca de 100 localidades, cristianos de diversas iglesias y comunidades de fe, orarán y se movilizarán juntos por la paz de Colombia. La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) se une a esta iniciativa, que busca trascender cualquier tipo de proselitismo político o religioso, para proclamar con fuerza: “Con Jesucristo, Colombia en paz”.La jornada ecuménica se desarrollará a partir de las 12 del medio día y contará con espacios de oración, alabanza, adoración y reflexión. Desde allí, se promoverá la petición de perdón por la sangre derramada y los pecados de la nación; así como la oración por la seguridad de los territorios, por las familias y por la presencia de Dios en cada rincón del país. En el caso de la capital, el punto de encuentro será el Parque Nacional y el punto de llegada, la Plaza de Bolívar.Monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar, obispo de la Diócesis de Riohacha y presidente de la Comisión Episcopal para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y del Diálogo Interreligioso (PUD), hizo un llamado a todos los católicos de Colombia para que participen en esta movilización, desde una perspectiva de fe y esperanza:“Será una manifestación pública de nuestra fe, manifestaremos que Jesús está con nosotros, y si Él está con nosotros, ¿Quién contra nosotros?”, enfatizó el prelado.Asimismo, el padre Raúl Ortiz Toro, Secretario Adjunto de la CEC, anterior director de este departamento, comentó que esta marcha es organizada por JC2033, el movimiento ecuménico que está organizando los 2000 años de la Resurrección de Jesucristo, conmemoración que se celebrará en el año 2033. También dio a conocer la importancia de que, como creyentes, cada vez más, podamos profesar que Jesucristo es el Señor de la paz.“Nosotros creemos en el poder de nuestro Señor Jesucristo. El Señor Jesús es el centro de nuestras vidas y el movimiento ecuménico que está organizando esta jornada es un movimiento que quiere también que Colombia alrededor de nuestro Señor Jesucristo encuentre la paz; y la vía de la reconciliación en nuestro país pasa necesariamente por la reconciliación de los corazones, por la paz en las familias y eso solo se puede lograr cuando abrimos también las puertas de nuestro corazón a nuestro Señor Jesucristo. Estamos convencidos como cristianos católicos que alrededor del Señor Jesús, como dice la Palabra de Dios, toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra para declarar que él es el Señor de nuestras vidas”, explicó el presbítero.Los puntos de encuentro en cada localidad, así como las indicaciones generales para ser parte de la movilización, se pueden consultar en la página web: www.concristocolombiaenpaz.orgEn contextoEl itinerario de celebración del “Movimiento JC2033” desde el ámbito ecuménico inició en marzo del 2023 en Cartagena con una serie de encuentros globales denominados “Juntos por la década”. Allí, también estuvieron acompañados por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.Sobre esta iniciativa el papa Francisco expresó a su fundador Olivier Fleury: “Es un proyecto hermoso y grande, ¡Gracias por hacerlo! La unidad se crea al caminar juntos”.

Sáb 20 Jul 2024

Conmemoración de los 214 años de la Independencia de Colombia: Obispos piden aunar esfuerzos para promover la libertad y la reconciliación

En el contexto de la conmemoración de los 214 años de la Independencia de Colombia, los obispos envían un mensaje al pueblo en el que piden aunar esfuerzos para promover la construcción de una nación reconciliada, en la que prime la libertad y se priorice el desarrollo humano integral desde un enfoque de equidad, justicia y paz. “Un pueblo reconciliado, capaz de aunar esfuerzos, sanar heridas y perdonar, es un pueblo que podrá avanzar hacia un proyecto común de Nación, en el que, con la contribución de todos, se evidencie el desarrollo humano integral a través de la equidad, la justicia y la paz”, precisan.En el comunicado los pastores también invitan a vivir esta fiesta nacional desde el reconocimiento de las riquezas y el potencial humano, social y natural que tiene Colombia. Motivan a que este sea un impulso para trabajar constantemente en el cuidado de la Casa Común:“Esta es una oportunidad para reconocer la rica diversidad étnica y cultural de nuestro pueblo, reserva de bondad y motivo de esperanza en el camino hacia la integración y la unidad de un país reconciliado y en paz. A este reconocimiento se suma nuestra acción de gracias a Dios por la biodiversidad con la que ha dotado a nuestra tierra, motivo que nos enorgullece y nos impulsa a trabajar constantemente en el cuidado de nuestra Casa Común”.Al cierre del mensaje, los obispos presentan sus plegarias a Jesucristo liberador, “quien nos ha hecho nuevamente hombres y mujeres libres para amar, servir y contribuir en la construcción del país que necesitamos y soñamos”. Además, se encomiendan a la intercesión de la Virgen María, como Madre de la Esperanza.Vea continuación la lectura del mensaje de los obispos por parte del presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa:

Lun 15 Jul 2024

Francisco en Trieste: ¡Una fe encarnada y profética!

Por Pbro. Rafael Castillo Torres - El pasado 7 de julio, el Papa Francisco visitó la ciudad italiana de Trieste, en el marco de la 50 Semana Social. Iniciativa que nació en el año 1907, y que, desde entonces, la Conferencia Episcopal de esta nación celebra, inspirada en el legado de un laico, el sociólogo y Economista, el Beato Giuseppe Toniolo. Estas semanas sociales son un foro abierto para la participación y deliberación de amplios sectores sobre las problemáticas que interpelan la acción pastoral de la Iglesia en su desafío por rescatar la democracia, procurar la participación de todos en el cuerpo social y poner de presente un compromiso colectivo, con la ética del bien común.Tanto su visita, como el contenido de su mensaje, dirigido al corazón de la democracia, han abierto un foro más allá de Trieste. Los temas tratados por el Papa Francisco hablan a la Iglesia, a los gobiernos de las naciones, a los partidos, a los empresarios, a la sociedad civil, a los académicos y a toda la humanidad. Francisco, como ya nos acostumbró en su visita a Colombia en el año 2017, volvió nuevamente a condenar las prácticas corruptas, la marginalidad, el descarte y el despilfarro, e hizo a todos, un llamado a tener un compromiso activo en la vida pública, por ser lo que es de todos y a tener una fe encarnada y profética. Subrayó, igualmente, la importancia de pasar de la mera asistencia a las urnas a una participación más auténtica, alimentada por la creatividad y la solidaridad, para construir una sociedad más justa y fraterna, porque de lo que se trata es de organizar la esperanza en estas horas no fáciles. Nuestra fe, afirmó el Papa Francisco, debe entrar en la historia y curar las heridas de la sociedad, convirtiéndose así en fermento de esperanza y de justicia.Su voz profética ha realizado un llamado a restaurar el corazón de la democracia, mediante la creatividad y la solidaridad: “mientras nuestro sistema económico y social siga produciendo una sola víctima y haya un solo descartado, no podrá celebrarse la fraternidad universal”. Es como si nos dijera que vivir el Evangelio, es participar conscientemente en la política. La pregunta que viene bien formularnos, en el contexto de la realidad de Colombia es: ¿Qué implicaciones tiene para nosotros el mensaje de Trieste? 1.Debemos tomar conciencia, en el orden de la participación, que no pocas veces, por falta de formación y buen criterio, nos hemos sentido impotentes y utilizados. No se nos toma en serio y otros deciden por nosotros, quedando sin capacidad de reacción. Se nos impide pensar, porque pensar resulta ser muy peligroso. Se nos aparta sutilmente cuando buscamos hacer control democrático para que nos rindan cuentas públicamente; como si no supiéramos que cuando le roban al Estado nos roban a cada uno.2.Estamos llamados a enfrentar el acostumbramiento que nos ha llevado a vivir, en este tipo de relacionamientos, determinados por el avispamiento y el aprovechamiento de los sin escrúpulos que hacen de la democracia la promiscuidad mercantil de la política. Son las mafias enquistadas en los juegos de poder. Aquí es donde constatamos que el bien es sumamente frágil. Y lo es mucho más si se trata del bien común de la nación. Pero la tarea es vencer el mal a fuerza de bien ante el cerco tendido por las ambiciones clientelistas. Es un sacrificio tan legítimo como agónico, dado que las voces que pretenden el rescatar la democracia profunda y deliberativa, como lo ha pedido el Papa Francisco, son un referente residual.3.Debemos poner las cosas en el oren que nos pide el Papa en su mensaje de esta Semana Social, reconociendo que, en las campañas electorales, tanto en lo nacional como en lo regional y lo municipal, es vergonzosa la escasez de contenidos y la multiplicación de las ofensas. A todo lo anterior se le suma el flaco servicio a la democracia de algunos medios de comunicación. Ni informan ni forman la opinión pública; hábilmente se distancian de la obediencia debida a la verdad y poco les importa la utilidad social de la información. 4.Estamos llamados a reconocer que, en el quehacer de la política, solemos valorar mucho más la posibilidad de poder expulsar un mal gobierno, que la perentoriedad de elegir uno bueno; nos ponemos de acuerdo sobre lo que no queremos antes de realizar propuestas y conseguir objetivos; se determina el mal -en el extremo hipotético de consentir desvelarlo-, pero se sospecha de quien intenta ofrecer el bien y caminar hacia él. Ni se aspira a él, ni se procura el ideal.El Papa Francisco lo ha repetido de muchas formas y en diferentes contextos: “La sensatez tiene como idea matriz unir la ética y la política”. Lamentablemente esto es, por lo general, despreciado por la voluntad de poder. El deber ser de la moral no juega contra el gobernante. Abandonar la moral es ir a la ruina. Ya hemos aprendido, por tantos dolores en nuestra historia, que no es ingenuo guiarnos por el bien y la defensa de la vida. Recordemos las palabras del Papa Benedicto XVI quien, refiriéndose a estos temas tocados por el Papa Francisco, también nos dijo: “Hagan la síntesis entre realismo político e idealismo moral”.Pbro. Rafael Castillo TorresDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social / Cáritas Colombiana

Jue 4 Jul 2024

Obispos colombianos llaman a la renovación y a la unidad, por la vida y la búsqueda del bien común

Los obispos exhortan a los colombianos a renovar la mente para construir una nación unida, reconciliada y en paz, “superando la lógica del individualismo y la búsqueda egoísta de bienes particulares”. Afirman que Colombia no se puede acostumbrar a la violencia, al debilitamiento de la institución familiar y de la obra educativa; tampoco “a la polarización política e ideológica que hunde en incertidumbre al país”. Además, ratifican su disposición para ayudar a fortalecer vínculos entre distintos actores; así como su compromiso con la búsqueda de caminos que conduzcan al desarrollo integral.El mensaje de los obispos se produce en el contexto de su CXVII Asamblea Plenaria, encuentro que desarrollan en Bogotá desde el pasado 1 de julio. Tras realizar diversos discernimientos sobre la realidad social del país, los obispos ponen de manifiesto su preocupación por la intensificación de la corrupción, el narcotráfico y la violencia que en diversas regiones, entre ellas, el suroccidente, amenaza la vida, la equidad y la justicia. También, por la exposición de niños y jóvenes a los peligros de “crecer sin orientación moral, tristes y sin esperanza”.“Si bien es cierto que estamos en una sociedad pluralista, también se ha de considerar que la defensa a ultranza de posiciones que no aceptan la confrontación, ajenas a un proyecto común de país, en nada ayuda a la consecución de la paz”, expresan los obispos a propósito de la polarización.A partir de estas preocupaciones, como pastores, e inspirados en la Carta de San Pablo a los Romanos, hacen una llamado a los colombianos por la esperanza de la renovación, “de forma que puedan distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto" (12, 1-2).Ante la violencia y la corrupción, ““lo bueno, lo agradable y lo perfecto” consiste en reconocer la infinita dignidad de cada persona y el cuidado que le es debido; en proteger las instituciones legalmente constituidas que son la base de nuestra democracia; en hacer respetar nuestra casa común, tan rica de bienes materiales, ambientales, culturales y saberes ancestrales”.Ante el debilitamiento de la institución familiar y de la obra educativa, ““lo bueno, lo agradable y lo perfecto” es apoyar a las familias en su crecimiento espiritual, emocional y social, así como asegurar un modelo educativo capaz de promover los valores de la responsabilidad, el amor, la verdad, la solidaridad, la justicia y la equidad”.Ante la división, ““lo bueno, lo agradable y lo perfecto” es reconocer con humildad la diversidad de pensamientos y visiones, y la rica posibilidad que ofrece el diálogo sincero y profundo. A pesar de las diferencias es posible estrechar lazos de amistad social, generar una auténtica cultura del encuentro, mirar más allá de intereses particulares o grupales y entrever el mayor bien para todos, confiando, además, en que los liderazgos en favor del bien común son posibles”.Finalmente, los obispos reafirman su disposición a la escucha y al diálogo; así como su compromiso por aportar a la búsqueda del bien común.“Seguiremos, con la fuerza de la fe, ofreciendo misericordia y proponiendo la buena noticia de Jesucristo, seguros de que en Él ninguna esperanza queda defraudada. Convencidos de que toda persona es un potencial de esperanza, invitamos a cada compatriota para que contribuya, con sus dones, en la construcción de un mejor país”.Los prelados concluyen el mensaje recordando que el cierre de su CVXII Asamblea Plenaria coincide con el inicio del XIII Congreso Nacional Misionero, encuentro que se desarrollará del 5 al 7 de julio en la Pontificia Universidad Javeriana. “Evento en el que recordamos a tantos hombres y mujeres que en nuestra tierra han entregado sus vidas por la causa del Evangelio. Renovaremos nuestro compromiso de contribuir al bien de Colombia siendo testigos de la fe y pregoneros de la gracia del buen Dios por todos los rincones de nuestro territorio y más allá de nuestras fronteras”.En 'Así Va la Asamblea' ea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Germán Medina Acosta. Además, entérese de otros detalles de la última jornada de la CXVII Asamblea Plenaria: