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evangelio san lucas

Dom 8 Mar 2026

09 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 4, 24-30

Lc 4, 24-30Jesús, al igual que Elías y Eliseo, no fue enviado solo a los judíosLectura del santo Evangelio según san Lucas.HABIENDO llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga:«En verdad les digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo asegurarles que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán,el sirio».Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.Palabra del Señor.

Vie 6 Mar 2026

07 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 15, 1-3. 11-32

Lc 15, 1-3. 11-32Este hermano tuyo estaba muerto y ha revividoLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».Jesús les dijo esta parábola:«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.El padre les repartió los bienes.No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.Recapacitando entonces, se dijo:“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrióde besos.Su hijo le dijo:“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.Pero el padre dijo a sus criados:“Saquen enseguida la mejor túnica y vístansela; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el ternero cebado y sacrifíquenlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.Y empezaron a celebrar el banquete.Su hijo mayor estaba en el campo.Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.Este le contestó:“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.Entonces él respondió a su padre:“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.El padre le dijo:“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».Palabra del Señor.

Mié 4 Mar 2026

05 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 16, 19-31

Lc 16, 19-31Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentadoLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día.Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.Pero Abrahán le dijo:“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.Y, además, entre nosotros y ustedes se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia ustedes no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.Él dijo:“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.Abrahán le dice:“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.Pero él le dijo:“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.Abrahán le dijo:“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».Palabra del Señor.

Dom 1 Mar 2026

02 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 6, 36-38

Lc 6, 36-38Perdonen, y serán perdonadosLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso; no juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados; den, y se les dará: les verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midan se les medirá a ustedes».Palabra del Señor.

Mié 18 Feb 2026

19 de Febrero | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 9, 22-25

Lc 9, 22-25El que pierda su vida por mi causa la salvaráLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».Entonces decía a todos:«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».Palabra del Señor.

Dom 1 Feb 2026

02 de Febrero | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 2, 22-40

Lc 2, 22-40Mis ojos han visto a tu SalvadorLectura del santo Evangelio según san Lucas.CUANDO se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:«Ahora, Señor, según tu promesa,puedes dejar a tu siervo irse en paz.Porque mis ojos han visto a tu Salvador,a quien has presentado ante todos los pueblos:luz para alumbrar a las nacionesy gloria de tu pueblo Israel».Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.Palabra del Señor.

Dom 25 Ene 2026

26 de Enero | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 10, 1-9

Lc 10, 1-9La mies es abundante y los obreros pocosLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:«La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saluden a nadie por el camino.Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes.Quédense en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No vayan cambiando de casa en casa.Si entran en una ciudad y los reciben, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya en ella, y díganles: “El reino de Dios ha llegado a ustedes”».Palabra del Señor.

Jue 8 Ene 2026

09 de Enero | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 5, 12-16

Lc 5, 12-16Y enseguida la lepra se le quitóLectura del santo Evangelio según san Lucas.SUCEDIÓ que, estando Jesús en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús, cayendo sobre su rostro, le suplicó diciendo:«Señor, si quieres, puedes limpiarme».Y extendiendo la mano, lo tocó diciendo:«Quiero, queda limpio».Y enseguida la lepra se le quitó.Y él le ordenó no comunicarlo a nadie; y le dijo:«Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación según mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírlo y a que los curara de sus enfermedades.Él, por su parte, solía retirarse a despoblado y se entregaba a la oración.Palabra del Señor.