Pasar al contenido principal

iglesia en colombia

Mié 25 Mar 2026

El Papa León XIV expresa condolencias a Colombia por tragedia aérea en Puerto Leguízamo

El Papa León XIV expresó su profundo pesar y cercanía espiritual con las víctimas del accidente aéreo ocurrido el pasado 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó al menos 68 personas fallecidas y decenas de heridos. El mensaje fue transmitido por la Nunciatura Apostólica en Colombia, a través de una carta dirigida a monseñor José Roberto Ospina Leongómez, obispo emérito de Buga y administrador apostólico del Obispado Castrense.Por medio del cardenal Pietro Parolin, el Santo Padre se unió "con profundo dolor” al sufrimiento de las familias que han perdido a sus seres queridos y encomendó a Dios el eterno descanso de los fallecidos. Asimismo, manifestó su cercanía con los heridos y con quienes participan en las labores de atención, impartiendo su bendición como signo de consuelo y esperanza en medio de esta tragedia.El siniestro, en el que, según han informado las autoridades, viajaban 125 personas —entre ellas tres pelotones de soldados—, ha suscitado una respuesta inmediata de la Iglesia en el territorio, marcada por la oración, la solidaridad y el acompañamiento pastoral.Desde el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano y el Obispado Castrense de Colombia se ha expresado la cercanía de la Iglesia con las víctimas, sus familias y las Fuerzas Militares, elevando súplicas por los sobrevivientes, por el eterno descanso de quienes han partido y por la fortaleza de quienes enfrentan este momento de dolor. En sus mensajes, han subrayado la esperanza cristiana que sostiene en medio de la prueba y la certeza de que Dios acompaña a los corazones quebrantados.Como signo concreto de este acompañamiento, durante estos días se han celebrado Eucaristías tanto en el territorio del vicariato como en el ámbito castrense, en memoria de las víctimas y en oración por sus familias.La comunicación del Papa León XIV se suma a las múltiples manifestaciones de solidaridad que ha suscitado esta tragedia en el país, mientras continúan las acciones de atención a los heridos y acompañamiento a las familias de las víctimas.

Mar 24 Mar 2026

Elogio de la monogamia

Por Mons. Miguel Fernando González Mariño - Este no es el título de una novela antigua ni de una poesía medieval, sino el subtítulo de la nota doctrinal Una Caro [una carne] sobre “el valor del matrimonio como unión exclusiva y de pertenencia mutua”, firmada por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, aprobada por León XIV tras una audiencia el pasado 21 de noviembre de 2025.Con este documento se busca dar elementos para profundizar teológicamente en este tema que, según registra el autor, no ha sido suficientemente estudiado. Está dirigido en primer lugar a obispos y teólogos, recogiendo abundantes textos y centrándose únicamente en la primera propiedad esencial del matrimonio, la unidad, que puede definirse como “la unión única y exclusiva entre una sola mujer y un solo hombre, o, en otras palabras, como la pertenencia mutua de ambos, que no puede compartirse con otros".La monogamia tiene un fundamento antropológico, indica el documento que el propósito unitivo de la sexualidad no se limita a asegurar la procreación, sino que contribuye a enriquecer y fortalecer la unión única y exclusiva y el sentido de pertenencia mutua, pero se eleva a la trascendencia: “La monogamia no es arcaísmo, sino profecía: revela que el amor humano, vivido en su plenitud, anticipa de alguna manera el misterio mismo de Dios”, señala el documento, además "Santo Tomás sostiene que la monogamia deriva esencialmente del instinto natural, inscrita en la naturaleza de todo ser humano; por lo tanto, esta esfera prescinde de las exigencias de la fe”.No obstante, dirigiendo la mirada a los fenómenos sociales que inciden en el tema, vemos hoy situaciones ambiguas, pues "nuestra época, experimenta diversas tendencias en relación con el amor: el aumento de las tasas de divorcio, la fragilidad de las uniones, la trivialización del adulterio y la promoción del poliamor. A la luz de todo esto, cabe reconocer que las grandes narrativas colectivas (novelas, películas, canciones) siguen exaltando el mito del "gran amor" único y exclusivo. La paradoja es evidente: las prácticas sociales socavan lo que la imaginación celebra. Esto revela que el deseo de amor monógamo permanece inscrito en lo más profundo del ser humano, incluso cuando los comportamientos parecen negarlo".Vamos a las cifras de nuestro país sobre infidelidad matrimonial: Colombia es el segundo país con más situaciones de infidelidad en Latinoamérica después de Brasil (unisabana.edu.co) trayendo como consecuencia la pérdida de confianza en la pareja, convirtiéndose en la primera causa de divorcio. Encuestas al respecto anotan que 8 de cada 10 hombres y 6 de cada 10 mujeres han sido infieles en sus relaciones de pareja.Otro dato inquietante lo proporciona un estudio de la OCDE sobre el porcentaje de niños nacidos fuera del matrimonio: Colombia ocupa el preocupante primer lugar con el 87%, seguida de Chile con el 78.1% y Costa Rica con el 74%. En los últimos lugares están: Corea con el 4,7%, Turquía con el 3,1% y Japón con el 2.4%. (OCDE. Babies Born Outside of Marriage).Como vemos, mientras nuestra Iglesia nos ayuda a profundizar en la teología de la monogamia, nuestro pueblo está muy lejos de practicarla. Es una realidad que debe interpelarnos seriamente sobre la eficacia de la pastoral familiar. Gracias a Dios, el Santo Padre ha convocado para el próximo mes de octubre a los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo a un encuentro de escucha recíproca y discernimiento sinodal sobre los pasos a seguir para anunciar el evangelio a las familias de hoy. Concluyamos entonces con la propuesta que hace Una caro, dándonos luces sobre el trabajo a realizar: "No basta con denunciar los fracasos; partiendo de los valores que aún se conservan en el imaginario popular, debemos preparar a las generaciones para abrazar la experiencia del amor como un misterio antropológico. El mundo de las redes sociales, donde el pudor se desvanece y prolifera la violencia simbólica y sexual, demuestra la urgente necesidad de una nueva pedagogía. El amor no puede reducirse a un impulso: siempre apela a la responsabilidad y la capacidad de esperanza de toda la persona. (...) Así, la educación en la monogamia no es una restricción moral, sino una iniciación en la grandeza de un amor que trasciende la inmediatez. Dirige la energía erótica hacia una sabiduría de perdurabilidad y una apertura a lo divino. La monogamia no es arcaísmo, sino profecía: revela que el amor humano, vivido en su plenitud, anticipa de alguna manera el misterio mismo de Dios.Mons. Miguel Fernando González MariñoObispo de la Diócesis de El EspinalPresidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia

Vie 20 Mar 2026

San José, modelo siempre nuevo de filiación y paternidad

Por Mons. Félix Ramírez Barajas - La experiencia humana hunde sus raíces en la profunda experiencia de ser hijo, un espacio vital donde se aprende a amar la vida recibida y, por tanto, el amor de entrega de quien ha engendrado.Nuestra realidad social, con la amenaza de tantas ideologías, quiere imponernos nuevos prototipos de paternidad y por ende de familia, en contra de la iniciativa divina, son sobre todo “ideologías de confusión” (Babel). Es un ambiente de insatisfacción y subversión de los valores, cambiando e imponiendo lo que en realidad es contrario a la ley divina y a la ley natural.Cuando se pierde el sentido de Dios, de trascendencia y de verdadera identidad en lo antropológico y en lo espiritual, se quiere, malévolamente, redefinir lo que significa la paternidad y aun la maternidad, dando rasgos e identidades muy desde el libre pensar y actuar de modo individualista de muchos que, en aras al respeto a su nueva identidad y manera de pensar, reclaman derechos sin cumplir deberes.Hoy estos son desafíos para la evangelización y la pastoral, pues cada vez más aparecen “areópagos” en donde no siempre son lugares para discutir sobre temas filosóficos y teológicos, sino donde hay desinformación, y discusiones sobre identidades fruto de sentimientos reprimidos o de diversas patologías. Allí el evangelizador y la familia tiene que llegar con la “parresia” propia de quien esta convencido del actuar de Dios en medio de los ambientes como Babel, Sodoma y Gomorra, Nínive, Corinto, etc.En este mes de marzo contemplemos, con serenidad la figura de San José, una hermosa luz en medio de realidades oscuras, de los trampolines del relativismo moral, de corrientes subjetivas, del rechazo al plan de Dios y de muchas otras formas de actuar en medio de incoherencias. Pero también en ambientes de Fé, de comunidad, de familia, de Iglesia donde el Resucitado, como a los apóstoles, nos dice la paz esté con ustedes. Recobremos la paz que dá el Señor y que también los santos como San José el justo, experimentó con su vivencia de hijo y a la vez de Padre.San José, nos enseña a vivir la experiencia filial con fe y dependencia de la paternidad de Dios. En la Sagrada Escritura, se nos presenta como un hombre justo y obediente a la voluntad de Dios (Mt 1, 19-20). Atento como María y en actitud de escucha, es obediente, como el verdadero hijo que va reconociendo que a Dios Padre hay que responderle en la humildad y hasta en el silencio que se convierte en elocuente actitud filial. Solo en esa experiencia vital de sentirse hijo, san José es prototipo de Padre, así tal cual como nos lo refiere el evangelio de san Mateo 1, 18, 25.Como padre, San José es un modelo de valores y virtudes digno de ser imitado por todo creyente y especialmente por los padres y madres de familia. El Papa Francisco nos recordaba que "nadie nace padre, sino que se hace. Y no se hace sólo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de él responsablemente" (Amoris Laetitia, 121). San José nos muestra que la paternidad como don de Dios para él va mucho más allá de lo humano, pues se trata de ser imitador del gran amor y paternidad del mismo Dios.Las cortas alusiones que hace la Sagrada Escritura sobre San José, son suficientes para mostrar a San José como ejemplo de la paternidad, como cuando se preocupa por el bienestar de María y Jesús (Mt 1, 19; Lc 2, 4-5).En síntesis, aprendamos de San José:1. “A vivir la filiación como un don y una vocación que requiere escucha y respuesta a la llamada de Dios. Invitamos a las familias a reflexionar sobre la importancia de la filiación y a cultivar una relación profunda con Dios, Padre.” (Conferencia Episcopal de Colombia, 2024).2. “San José nos muestra que la paternidad es una vocación que requiere escucha, obediencia y servicio. Invitamos a los padres a reflexionar sobre su papel en la familia y a buscar formas de servir a sus hijos y a su comunidad.” (Conferencia Episcopal de Colombia, 2024).3. San José y María nos ofrecen un modelo de familia como escuela de amor y entrega. Invitamos a las familias a reflexionar sobre cómo pueden cultivar el amor y la entrega en su hogar, y a buscar formas de ser una fuente de amor y esperanza para el mundo.4- Con San José, aprendamos a escuchar a Dios, a descubrir su voluntad y a caminar en Sinodalidad.BibliografíaConferencia Episcopal de Colombia. (2024, 9 de febrero). Mensaje de los Obispos al Pueblo de Dios. CXVI Asamblea Plenaria: "Cristo Jesús, Nuestra Esperanza" [Comunicado]. https://www.cec.org.co/sites/default/files/2024-02/COMUNICADO%20OBISPOS%20COLOMBIANOS_ASAMBLEA%20PLENARIA_CXVI.pdConferencia Episcopal de Colombia. (2024, 16 de junio). San José: Modelo de paternidad. Mensaje con motivo del Día del Padre. https://www.cec.org.co/Mons. Félix Ramírez BarajasObispo de Málaga-SoatáMiembro de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia

Vie 20 Mar 2026

La Voz del Pastor | 22 de marzo de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 11, 3-7.17.20-27. 33b-45

Mié 18 Mar 2026

En la Diócesis de Pasto, las comunidades caminan juntas hacia la Pascua: viacrucis de Cuaresma fortalecen la esperanza

En el suroccidente de Colombia, la Cuaresma se vive caminando: en la fe y en comunidad. Durante estas semanas, cientos de fieles recorren calles, caminos rurales y plazas parroquiales del departamento de Nariño participando en los viacrucis territoriales convocados por la Diócesis de Pasto, una iniciativa pastoral que reúne a comunidades de distintos municipios para meditar el camino de la cruz y prepararse espiritualmente para la celebración de la Pascua.Las jornadas se desarrollan en las distintas vicarías episcopales del territorio diocesano y congregan a sacerdotes, religiosos y laicos en momentos de oración, catequesis cuaresmales, confesiones y la celebración de la Eucaristía. Más que una tradición devocional, se han convertido en una experiencia de comunión eclesial que une a parroquias urbanas y rurales en un mismo camino de fe.“Vivimos esta experiencia con mucha alegría de podernos encontrar con las otras comunidades, especialmente en tiempo de Cuaresma, donde podemos acercarnos y vivir esto que para la Iglesia es el llamado que nos hace el Señor a la oración”, expresa Lewis Narváez, uno de los fieles participantes.Un camino pastoral que nace del discernimiento sinodalEstos encuentros se realizan en el marco del proceso pastoral que vive la diócesis desde la convocatoria del Sínodo Pastoral Diocesano, impulsado en 2023 por el obispo de Pasto, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro. Este proceso de discernimiento ha buscado fortalecer la comunión, la participación y la misión en la Iglesia particular del sur de Colombia.En este contexto, los viacrucis territoriales se integran al Plan Global Diocesano de Evangelización Misionera y al Año Pastoral denominado “Encuentro con la Palabra”, que invita a las comunidades a redescubrir la centralidad del Evangelio en la vida cristiana.“Convocadas las parroquias, convocados los párrocos, los agentes de pastoral y todas las personas de buena fe de estas vicarías episcopales, para vivir la unidad, para vivir la comunión y para vivir la hermandad”, explica el presbítero José López, al referirse al sentido pastoral de estas jornadas.La meditación del viacrucis se inspira en el lema diocesano: “En Cristo, discípulos de la Palabra, caminamos con su cruz hacia la Pascua”, que orienta el camino espiritual de las comunidades durante este año pastoral.“Esa Palabra que nos llama, que nos convoca, que nos transforma y que nos invita cada día a ser mejores”, señala el presbítero Carlos Contreras.Caminar juntos hacia la PascuaLa vivencia del viacrucis permite a los fieles contemplar el misterio de la pasión de Cristo y reconocer en él una invitación a vivir la fe de manera comunitaria.“Para vivir la experiencia pascual tenemos que pasar por la experiencia de la cruz. El testimonio más bonito de la resurrección de Jesucristo es aprender a vivir en comunidad”, afirma el presbítero Ángel Ordóñez.De esta manera, el recorrido por las estaciones del viacrucis se convierte en un momento de encuentro con Dios y con los hermanos, en el que cada comunidad presenta sus intenciones y necesidades.“Pidiendo por la paz del mundo, por la paz de Colombia, por la paz de nuestros territorios… y también por todas las familias para que permanezcan unidas”, dice Germán Yarpas, quien participó en una de las jornadas.Fe y esperanza en medio de las dificultadesEn algunas zonas del territorio diocesano, especialmente en áreas rurales, estos encuentros adquieren un significado aún más profundo. Comunidades que enfrentan situaciones de violencia, pobreza o abandono encuentran en la oración y en la vida comunitaria un espacio de consuelo y esperanza.“Hoy, en nuestro contexto por la zona que vive toda la cordillera de violencia, de a veces de narcotráfico, situaciones difíciles que se van presentando en cada una de nuestras parroquias”, explica el presbítero Hiovani Espinosa.En medio de estas realidades, la fe continúa siendo un motor de resiliencia para las comunidades.“Que en medio de esa dificultad el llamado a nosotros es a seguir manteniendo la fe, una fe fuerte, firme, que nos permita seguir caminando pese a todo lo que pueda ocurrir”, afirma nuevamente Lewis Narváez.Un camino que conduce a la esperanza pascualLa diócesis ha convocado cinco viacrucis territoriales durante esta Cuaresma, como parte del camino de preparación para la Semana Santa. Para la Iglesia local, estos encuentros representan una oportunidad para fortalecer la comunión entre las comunidades y recordar que el camino de la cruz conduce siempre a la esperanza de la Resurrección.“La fe en Dios es lo único que les permite a estas comunidades que viven en guerra constante que puedan salir adelante. A veces no hay nada más”, expresa Lady Usumag, participante de una de las jornadas.De esta manera, los viacrucis territoriales en la Diócesis de Pasto se convierten en un signo visible de la fe del pueblo de Dios: una fe que camina, que se encuentra y que, en medio de los desafíos del territorio, continúa anunciando la esperanza del Evangelio.Vea a continuación el informe audiovisual:

Mié 18 Mar 2026

Semana por la Vida 2026: Iglesia en Colombia convoca a proteger la dignidad de la vida humana en todas sus etapas

“La vida: don sagrado, dignidad infinita, camino de paz” es el horizonte que inspira la Semana por la Vida 2026, que se celebrará del 22 al 28 de marzo. La iniciativa, promovida por la Conferencia Episcopal de Colombia a través de su Departamento de Promoción y Defensa de la Vida, invita a diócesis, parroquias, comunidades educativas, movimientos y familias a desarrollar espacios de reflexión, formación y compromiso para proteger, promover y defender la vida humana desde la concepción hasta su fin natural.Para este propósito, la Iglesia en Colombia ha presentado una guía pastoral con orientaciones metodológicas y propuestas concretas de actividades, que buscan fortalecer en el país una auténtica cultura del cuidado y del respeto por la dignidad humana.La vida, fundamento de la paz y de la convivencia socialEl documento recuerda que comprender la vida humana como don primordial del que brotan todos los demás derechos permite reconocer su centralidad en la construcción de una sociedad justa y pacífica. Allí donde la vida es respetada, acogida y protegida —se afirma— florecen la confianza, la solidaridad y la esperanza; mientras que cuando es negada o relativizada, se debilitan las bases mismas del tejido social.En este sentido, la Semana por la Vida se plantea como un proceso formativo y comunitario, que busca ayudar a las personas y comunidades a reflexionar sobre las distintas etapas de la existencia humana y las realidades que hoy amenazan su dignidad.Inspirada en la declaración Dignitas infinita, la propuesta pastoral subraya que la dignidad de la persona no depende de la edad, la salud, la productividad o las circunstancias, sino que pertenece al ser mismo de cada ser humano. Desde esta convicción, la Iglesia no solo anuncia el valor sagrado de la vida, sino que también se compromete a transformar las realidades que la vulneran.Un camino pastoral que recorre las etapas de la vidaLa guía propone desarrollar cinco encuentros comunitarios, que permiten contemplar, reflexionar y actuar frente a los desafíos que enfrenta la vida humana en cada etapa.1. La vida que comienza: acoger y proteger al niño por nacerEl primer encuentro invita a reconocer la vida prenatal como don sagrado y portadora de dignidad infinita, promoviendo una cultura de acogida frente a las prácticas que vulneran esta etapa de la vida.Las comunidades reflexionan sobre la maternidad y la paternidad como vocación de cuidado, así como sobre las situaciones que pueden llevar a muchas mujeres a enfrentar el embarazo en soledad, promoviendo redes de acompañamiento y solidaridad.2. La vida que crece: proteger la infancia y la adolescenciaLa propuesta pastoral llama a fortalecer la corresponsabilidad de familia, Iglesia y sociedad en el cuidado integral de niñas, niños y adolescentes.Entre los desafíos señalados se encuentran las diversas formas de violencia que afectan su desarrollo, como los abusos, los entornos inseguros o los riesgos asociados al mundo digital, promoviendo comunidades capaces de crear entornos seguros, afectivos y formativos.3. Juventud: acompañar los proyectos de vidaEn el tercer encuentro se invita a reconocer a los jóvenes como protagonistas de esperanza y constructores de paz. La reflexión aborda realidades como la exclusión educativa, el desempleo juvenil o la falta de oportunidades, recordando que estas condiciones también constituyen formas de violencia estructural que limitan el desarrollo integral de las nuevas generaciones.4. La adultez: vivir la dignidad desde la responsabilidadLa guía propone redescubrir la adultez como etapa de servicio, compromiso social y construcción del bien común. Las comunidades reflexionan sobre desafíos como la explotación laboral, la corrupción, la violencia intrafamiliar o la cultura del éxito que mide el valor de las personas por su productividad, invitando a vivir la vida adulta con coherencia ética y responsabilidad social.5. La ancianidad: reconocer la sabiduría y proteger la fragilidadEl último encuentro invita a valorar la vejez como etapa de sabiduría, memoria y bendición, reafirmando la dignidad de las personas mayores frente a situaciones de abandono, soledad o exclusión.La propuesta pastoral promueve una cultura que reconozca el papel de los adultos mayores como puente entre generaciones y custodios de la memoria de los pueblos.El Día del Niño por Nacer: signo de esperanzaDentro de la Semana por la Vida, se destaca la celebración del 25 de marzo, Día del Niño por Nacer, fecha que coincide con la Solemnidad de la Anunciación del Señor y recuerda el momento en que María acoge el anuncio de la encarnación de Jesús. La jornada propone celebraciones eucarísticas, peregrinaciones, espacios formativos y gestos solidarios orientados a acompañar a las madres gestantes, apoyar a las familias y renovar el compromiso de defender la vida desde su inicio.Entre las iniciativas sugeridas se encuentran caminatas con la Virgen María, el rezo del Rosario por la vida, conversatorios sobre la dignidad humana y campañas solidarias para apoyar a mujeres embarazadas en situación de dificultad.Una invitación a construir una cultura de la vidaLa Conferencia Episcopal de Colombia anima a las comunidades eclesiales y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a vivir esta Semana por la Vida como un camino de conversión personal y compromiso social, que permita fortalecer el respeto por la vida humana en todas sus etapas.

Mar 17 Mar 2026

Iglesia en la frontera colombo-ecuatoriana alerta sobre crisis social y económica y llama al diálogo entre los países

En medio de las recientes tensiones comerciales y políticas entre Colombia y Ecuador, que han afectado el intercambio económico y el flujo de personas y mercancías en la zona fronteriza, las diócesis de Ipiales y Tulcán hicieron público un comunicado conjunto en el que expresan su profunda preocupación por la situación social, económica y ambiental que atraviesan las comunidades de este territorio binacional. El pronunciamiento pastoral advierte sobre el impacto que esta coyuntura está generando en miles de familias que dependen de la dinámica fronteriza para su sustento.Firmado por monseñor José Saúl Grisales Grisales y monseñor Carlos Washington Yépez Naranjo, el documento señala que en los últimos meses se ha evidenciado "una creciente complejidad en la dinámica" de la frontera sur de Colombia y norte de Ecuador, donde confluyen factores como la presencia de economías ilícitas —narcotráfico, minería ilegal y contrabando—, así como restricciones recientes en el intercambio comercial entre ambos países.Impacto directo en la vida de las comunidadesDe acuerdo con el comunicado, esta situación ha reducido significativamente el tránsito de carga y el flujo económico en el Puente Internacional de Rumichaca, principal conexión terrestre entre ambos países.Los pastores advierten que esta realidad está generando incertidumbre económica y fragilidad social en una región donde comerciantes, agricultores, ganaderos, transportistas, cambistas y trabajadores dependen directamente del movimiento fronterizo para el sustento de sus familias.“En nuestras comunidades fronterizas se vive una realidad marcada por la incertidumbre económica, la fragilidad social y múltiples desafíos que afectan la convivencia y el bienestar de la población”, señalan los obispos en el documento.Preocupación por el avance de economías ilícitasEl comunicado también advierte sobre el impacto creciente de actividades ilegales que deterioran el tejido social y generan graves afectaciones ambientales en la región fronteriza.Según los obispos, estas prácticas “contaminan ríos, degradan ecosistemas y ponen en riesgo la salud y el futuro de quienes habitan estos territorios”. Frente a ello, la Iglesia recuerda un principio ético fundamental: “no es moralmente aceptable que territorios enteros queden expuestos a economías ilegales ni que las comunidades más vulnerables carguen con las consecuencias de la inseguridad, la pobreza o la falta de oportunidades”.Un llamado al diálogo y a la cooperación entre los paísesAnte este panorama, las diócesis de la frontera reiteraron su cercanía con las comunidades afectadas y expresaron su solidaridad con las familias y sectores productivos que hoy enfrentan dificultades.Al mismo tiempo, hicieron un llamado respetuoso a las autoridades de ambos países para fortalecer los espacios de diálogo y cooperación que permitan atender las preocupaciones existentes y encontrar soluciones que favorezcan el bien común.El pronunciamiento también invita a recuperar el espíritu de fraternidad histórica entre los pueblos de la frontera, donde durante generaciones las comunidades de ambos países han construido relaciones humanas, culturales y económicas que hoy siguen siendo fundamentales para la estabilidad de la región.La Iglesia reafirma su compromiso con la paz y el desarrollo humano integralEn el comunicado, los obispos subrayan la urgencia de promover acciones integrales que protejan el territorio, cuiden la creación y ofrezcan alternativas económicas dignas y sostenibles para las comunidades, especialmente para los sectores más vulnerables.Asimismo, exhortan a autoridades civiles, actores sociales y económicos, organizaciones comunitarias y agentes pastorales a fortalecer los caminos del diálogo, la cooperación y la corresponsabilidad para afrontar los desafíos de esta región.“El Evangelio nos llama a promover la paz, la legalidad, el cuidado de la creación y la defensa de la dignidad de la persona humana, del trabajo digno y de la justicia social”, señalan los pastores, quienes reiteran el compromiso de la Iglesia de acompañar a las comunidades y trabajar por la defensa de la vida, la paz y el cuidado de la casa común.Vea a continuación la lectura del comunicado por parte del Obispo de Ipiales:

Vie 21 Nov 2025

La Voz del Pastor | 23 de noviembre de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 23, 35-43