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lectio dominical

Mar 31 Mar 2026

“«Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo»”

JUEVES SANTOMISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑORAbril 02 de 2026Primera lectura: Ex 12, 1-8. 11-14Salmo: Sal 116 (115), 12-13. 15-16. 17-18 (R. cf. 1Co 10,16)Segunda lectura: 1Co 11, 23-26Evangelio: Jn 13, 1-15I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa lectura del Éxodo invita a la comunidad creyente a “hacer memoria” de la liberación obrada por Dios en favor de su pueblo. Las primeras comunidades cristianas celebraban esta liberación en la mesa de la cena del Señor, según el testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios; dicha cena era acción de gracias, conforme al Salmo 115, y Eucaristía en la versión cristiana. Una acción de gracias por excelencia es la dedicación a los hermanos y hermanas, hasta el servicio más humilde, como el de lavarse los pies unos a otros, según el ejemplo de Jesús en el evangelio de este día.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El cuarto Evangelio según san Juan no relata el desarrollo de la última cena de Jesús con sus discípulos durante la Pascua, ni la institución de la Eucaristía. En cambio, narra la enseñanza suprema de Jesús en la última tarde, como un testamento de servicio mutuo. Al ser un acto nuevo, los discípulos se asombran. Jesús, el Señor y Maestro, se convierte en siervo, esclavo de sus seguidores: les lava los pies y les dice: "Este ejemplo que les doy, también ustedes deben hacerlo con sus hermanas y hermanos."Llama la atención que los tres evangelios sinópticos y san Pablo, en su primera Carta a los Corintios, en lugar de narrar un lavatorio de pies, cuentan la institución de la Eucaristía. Según estos, de allí brota el mandato: “Hagan esto en memoria mía”. Así, el Nuevo Testamento muestra al menos dos formas complementarias de “hacer memoria” o “ser memorial” de Jesucristo: la fracción del pan, es decir, la Eucaristía, y, al mismo tiempo, el servicio a los hermanos, el lavatorio de los pies. Esto se aclara en la segunda plegaria eucarística en la santa misa: "Nos has elegido para servir en tu presencia". Este servicio no solo se refiere a la liturgia, sino también al servicio diario a nuestros hermanos y hermanas.Jesús, ante sus discípulos, realizó un doble gesto de humildad: se puso de rodillas y comenzó a lavarles los pies uno por uno. Luego, entregó un testamento, una enseñanza a sus discípulos de todos los tiempos, pero además, hizo una verdadera revelación sobre sí mismo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere decir a la comunidad?La postura “de rodillas” es propia de los siervos, esclavos y criados, y en esa postura Jesús se revela como el Mesías. Las expectativas del Mesías en Israel habían evolucionado considerablemente a lo largo del tiempo. Inicialmente, el término Mesías se usaba para el rey que, en su entronización, recibía una unción con aceite, y cada rey era llamado Mesías, que en hebreo significa “ungido”. Sin embargo, ningún rey de Israel alcanzó las expectativas del pueblo, como seguridad y abundancia de campos, y comida para todos. A pesar de ello, desde que Dios prometió una felicidad definitiva, Israel mantuvo la esperanza hasta el tiempo de Jesús. Esa esperanza era firme: esperaban al Mesías.La esperanza de Israel se expresaba de diversas maneras: unos esperaban un rey, otros un sacerdote, otros un profeta, y algunos, finalmente, no un individuo en particular, sino una figura colectiva. Daniel hablaba de un hijo del hombre (Dn 7), e Isaías había anunciado a un Mesías servidor (Is 53). Jesús se atribuyó el título de hijo del hombre (Mc 10), pero no fue escuchado. En Nazaret, trató de decir a sus conciudadanos que él era el Mesías, pero no lo aceptaron ni entendieron; más bien, lo amenazaron de muerte (Lc 4, 16-30).Ahora, en la última noche con sus discípulos, Jesús se presenta como el servidor anunciado por Isaías. Esta revelación puede sostener a sus discípulos en las horas terribles que vendrán, porque Isaías también había anunciado los sufrimientos del servidor, como signo de conversión para sus verdugos y su exaltación. Los evangelistas señalan que los seguidores de Jesús no lograban comprender los sucesos. Por ello, en el huerto de los olivos, todos huyeron vergonzosamente, incluso uno de ellos desnudo (Mc 14, 50-52).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Hoy, nuestros ojos miran este nuevo memorial, no solo para practicar el lavatorio de los pies y conmemorar los últimos momentos de Jesús, sino para regresar a la fuente que, de ahora en adelante, regará nuestras vidas y creará en nosotros el mismo comportamiento de Jesucristo, como en esa última noche con sus discípulos.Para ser fieles, los seguidores de Jesús necesitan la experiencia de la resurrección y la luz del Espíritu en Pentecostés, como él les prometió, es decir, el Espíritu que los conducirá a la verdad plena (Jn 16). La frase “más adelante comprenderán” es clave para nosotros a lo largo de nuestra vida: debemos buscar, con paciencia y humildad, comprender un poco más el misterio, sabiendo que nunca lo agotaremos. Como decía san Agustín: “Si comprendiera a Dios de manera completa, ya no sería Dios”. En verdad, aquí se encuentra el fundamento de la humildad. De entre las virtudes espirituales, la más alta es aquella que se basa en el abajamiento. De hecho, quien se humilla será exaltado._______________________Recomendaciones prácticas:•Los sacerdotes que han celebrado para el bien del pueblo o han concelebrado en la misa crismal pueden concelebrar en la misa vespertina. “Invítese a los fieles a una adoración prolongada del Santísimo Sacramento en la reserva solemne. En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio de san Juan (cap. 13 al 17).” (Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, n. 56).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introducción a la misaIniciamos la celebración del Sagrado Triduo Pascual, en el cual la Iglesia conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios y nuestro hermano. Una clave de interpretación de la celebración del Jueves Santo es el servicio: todos debemos ser servidores. No obstante, los ministros ordenados dan un tono particular a su misión, desde el servicio desinteresado a la comunidad, en la presidencia de la Eucaristía, y la comprensión del amor como reflejo del servicio de la Trinidad.Monición a la liturgia de la PalabraDesde los comienzos de la historia de la salvación, Dios ha caminado con su pueblo, como lo recuerda el relato del libro del Éxodo. Esa compañía se celebra también en la cena de la Eucaristía, según el antiguo testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios. La solidaridad de Dios con nosotros es un signo de su amor inagotable, evidenciado en el gesto del lavatorio de los pies, testamento para la comunidad creyente.Oración universal o de los fielesPresidente: En este Jueves Santo, oremos al Padre por medio de su Hijo, Cristo Jesús y digamos:R/. Ayúdanos a servir como Cristo Jesús.1.Por la Iglesia y por nuestros ministros ordenados, para que todos seamos servidores unos de otros en la caridad. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones, para que luchen a diario por la justicia y la paz como signo evidente de su vocación de servicio. Oremos.3.Por los evangelizadores de nuestra comunidad, para que se propague el mandamiento del amor y la celebración de la Eucaristía. Oremos.4.Por las personas que sufren por diversas circunstancias, para que encuentren en nuestros gestos de amor la bondad de Dios. Oremos.5.Por quienes celebramos esta Eucaristía, para que valoremos el significado de la institución del sacramento del orden sagrado. Oremos.Oración conclusivaPadre de bondad, acepta nuestras peticiones en la festiva celebración del Jueves Santo y haz que comprendamos la grandeza de tu amor, del servicio, de los ministerios ordenados y de la institución de la Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 27 Mar 2026

“«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»”

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 27 Mar 2026

«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 20 Mar 2026

“¿Crees esto?”

QUINTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 22 de 2026Primera lectura: Ez 37, 12-14Salmo: Sal 130 (129), 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R. 7cd)Segunda lectura: Rm 8, 8-11Evangelio: Jn 11, 1-45 (forma larga) o Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónJesús es la resurrección y la vida; quien le abre su corazón y se deja guiar por su Espíritu, derramado en el día del bautismo, tendrá vida y vida en abundancia. Jesús obra milagros no para mostrarse, sino para que el mundo crea que Él es el Enviado del Padre y comunique su amor y su bondad. La amistad con Jesús no implica liberación del sufrimiento ni del dolor; a Marta y María no las eximió del proceso doloroso de la enfermedad y la muerte de su hermano.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús es la resurrección y la vida, ya prefigurado en la acción de Dios que hace revivir los huesos secos mediante la infusión de su espíritu, tal como narra hoy el libro de Ezequiel. Mediante estas palabras de Dios, dichas por el profeta, se quiere avivar la fe del pueblo de Israel, que se encontraba en el destierro, desalentado porque parecía que Dios lo había dejado a merced de sus enemigos, se había olvidado de sus promesas y estaba abocado a la ruina total y definitiva. Dios reafirma su promesa y anuncia su liberación y su retorno a la tierra de su propiedad recurriendo a los huesos secos que, por la fuerza de su espíritu, recobran vida.Jesús es Dios mismo presente en este mundo, dando vida a los huesos secos de la humanidad alejada de su Creador y que andaba como oveja descarriada y sin pastor, presa del lobo del mal. Él ha venido a este mundo para rescatarnos y librarnos del poder del enemigo infernal y darnos vida, y vida en abundancia. La resurrección de Lázaro es una prefiguración del poder de Dios que resucitará a su Hijo de la muerte y a la humanidad entera al final de los tiempos.El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo; Él habita en nosotros y es principio de una vida nueva. Es el inicio de una vida de resurrección ya desde este mundo, conduciéndonos a una existencia de hijos obedientes, sencillos y confiados en el poder del Padre, que quiere guiarnos hacia una existencia gozosa, incluso en medio de sufrimientos y dificultades, y plena, total y definitiva en la vida eterna, también en nuestra realidad corpórea, al final de los tiempos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?¿Soy consciente de que mi vida es un don de Dios, que me ha rescatado del mal y me quiere llevar a una existencia plena, aun en medio del sufrimiento y el dolor? Jesús demostró que tenía poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y, también, sobre la muerte, al resucitar a Lázaro y a otros más, según narran los evangelios; y, sobre todo, resucitando Él mismo de entre los muertos. Nadie más que Jesús ha resucitado a una vida llena de gloria, libre de los condicionamientos espaciotemporales y no sujeta ya al sufrimiento, la enfermedad ni a una nueva muerte. Tenemos motivos suficientes para creer confiadamente.El Espíritu Santo habita en nuestros corazones y será principio de nuestra resurrección y glorificación final, pero desde ahora realiza la transformación de nuestro ser a través de un camino a veces doloroso y exigente. Precisamente, nos encontramos en Cuaresma, tiempo especialmente dedicado a la conversión y al retorno a Dios; ya llega a su fin este período que se nos ofrece para dejar que el Espíritu renueve y transforme nuestro corazón, preludio de aquella resurrección gloriosa y esplendorosa, a imagen de Jesús salido de la tumba y exaltado a la derecha del Padre.Pero el Espíritu solo podrá realizar esta obra, ya desde ahora y plenamente al final de los tiempos, si cuenta con nuestra docilidad a sus inspiraciones. Él quiere realizar en nosotros la misma obra que hizo en Jesús; tiene toda la capacidad para hacerlo y su gran deseo es llevarla a término. Que estos días finales del Tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se aproxima nos ayuden a permitirle su entrada generosa en nuestro corazón y su acción purificadora y renovadora. Entonces podremos celebrar el misterio pascual de Cristo pasando desde ahora de una vida de pecado, sepultados con Cristo, a una existencia llena de su amor y bondad, participando ya de una vida de resurrección.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Jesús, ayúdanos a comprender que los anhelos más profundos que anidan en nuestro ser –de vida abundante, de una existencia hermosa y plena, de un mundo sin injusticias ni mal– solo pueden ser colmados por ti, que eres la resurrección y la vida, como aparece hoy en el evangelio, prefigurado en la reanimación de los huesos secos narrada por el profeta Ezequiel.Concédenos una conciencia cada vez más despierta del poder de tu santo Espíritu, que habita en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo. Así como Él fue principio de tu resurrección, también será el artífice de la nuestra, el único que nos puede conducir a esa existencia bella y gloriosa que tanto anhelamos y que quiere iniciarse ya en esta vida, aun en medio de las inestabilidades y limitaciones del mundo.Espíritu Santo, fortalécenos para que seamos valientes y te dejemos obrar en nuestra vida, renunciando a todo lo que no sea del agrado del Padre y nos aleje del Hijo, a quien deseas formar en nosotros, esculpir en nuestro corazón y reproducir en nuestras acciones, para gloria de Dios, felicidad nuestra y bien de la humanidad entera, especialmente de quienes viven a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el tercer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos que serán admitidos, en la Vigilia Pascual, a los sacramentos de Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se encuentran en el Misal Romano (pp. 921-922).•Visitar a nuestros enfermos y motivarlos a reconciliarse con quienes pudieran tener alguna discordia pendiente. Aprovechar lo que queda de la Cuaresma para hacer, con docilidad al Espíritu Santo, una revisión plena y honesta de vida; establecer los cambios o conversiones necesarios y no dejar morir nuestro espíritu, sino configurarlo con Cristo resucitado.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn la Eucaristía se hace presente la Vida misma y el principio de toda vida humana y divina. Participemos de esta celebración en este último domingo de Cuaresma, ya próximos al inicio de la Semana Santa, con un corazón arrepentido y lleno de fe ante el gran misterio de Cristo, que nos habla en las Escrituras y nos comunica su misma vida mediante el sacrificio eucarístico.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de hoy nos invita a llenarnos de la vida nueva que nos ha traído Jesús y que ya fue anticipada en la visión de Ezequiel. Dejemos que el Espíritu, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios, nos introduzca en este misterio de amor y entrega, y seamos dóciles y abiertos para ser colmados.Oración universal o de los fielesPresidente: Tú conoces todos los anhelos, deseos e intenciones que hay en nuestros corazones; te los presentamos por medio de tu Hijo, en el Espíritu Santo.R/. Escúchanos, Padre.1.Por la Iglesia que peregrina en los distintos lugares del mundo, guiada por el Papa León y los obispos esparcidos por todo el orbe; custódiala y protégela de toda división, para que refleje la unidad de la Trinidad. Oremos.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, dóciles a tu Santo Espíritu, guíen los destinos de los pueblos por caminos de reconciliación y paz, promoviendo el bien común por encima del interés individual. Oremos.3.Por quienes sufren, para que unan sus padecimientos a los de tu Hijo y cooperen así en la redención de la humanidad. Oremos.4.Por todos nosotros que participamos en esta celebración eucarística, para que aprovechemos estos últimos días de Cuaresma y dejemos toda forma de mal, adhiriéndonos a quien es el Bien y la Vida en persona. Oremos.Oración conclusivaRecibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos confiado por mediación de tu amado Hijo, principio de vida nueva y amor poderoso que renueva nuestros corazones, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.R/. Amén.

Vie 20 Mar 2026

El que cree en mí, aunque muera, vivirá

QUINTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 22 de 2026Primera lectura: Ez 37, 12-14Salmo: Sal 130 (129), 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R. 7cd)Segunda lectura: Rm 8, 8-11Evangelio: Jn 11, 1-45 (forma larga) o Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónJesús es la resurrección y la vida; quien le abre su corazón y se deja guiar por su Espíritu, derramado en el día del bautismo, tendrá vida y vida en abundancia. Jesús obra milagros no para mostrarse, sino para que el mundo crea que Él es el Enviado del Padre y comunique su amor y su bondad. La amistad con Jesús no implica liberación del sufrimiento ni del dolor; a Marta y María no las eximió del proceso doloroso de la enfermedad y la muerte de su hermano.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús es la resurrección y la vida, ya prefigurado en la acción de Dios que hace revivir los huesos secos mediante la infusión de su espíritu, tal como narra hoy el libro de Ezequiel. Mediante estas palabras de Dios, dichas por el profeta, se quiere avivar la fe del pueblo de Israel, que se encontraba en el destierro, desalentado porque parecía que Dios lo había dejado a merced de sus enemigos, se había olvidado de sus promesas y estaba abocado a la ruina total y definitiva. Dios reafirma su promesa y anuncia su liberación y su retorno a la tierra de su propiedad recurriendo a los huesos secos que, por la fuerza de su espíritu, recobran vida.Jesús es Dios mismo presente en este mundo, dando vida a los huesos secos de la humanidad alejada de su Creador y que andaba como oveja descarriada y sin pastor, presa del lobo del mal. Él ha venido a este mundo para rescatarnos y librarnos del poder del enemigo infernal y darnos vida, y vida en abundancia. La resurrección de Lázaro es una prefiguración del poder de Dios que resucitará a su Hijo de la muerte y a la humanidad entera al final de los tiempos.El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo; Él habita en nosotros y es principio de una vida nueva. Es el inicio de una vida de resurrección ya desde este mundo, conduciéndonos a una existencia de hijos obedientes, sencillos y confiados en el poder del Padre, que quiere guiarnos hacia una existencia gozosa, incluso en medio de sufrimientos y dificultades, y plena, total y definitiva en la vida eterna, también en nuestra realidad corpórea, al final de los tiempos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?¿Soy consciente de que mi vida es un don de Dios, que me ha rescatado del mal y me quiere llevar a una existencia plena, aun en medio del sufrimiento y el dolor? Jesús demostró que tenía poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y, también, sobre la muerte, al resucitar a Lázaro y a otros más, según narran los evangelios; y, sobre todo, resucitando Él mismo de entre los muertos. Nadie más que Jesús ha resucitado a una vida llena de gloria, libre de los condicionamientos espaciotemporales y no sujeta ya al sufrimiento, la enfermedad ni a una nueva muerte. Tenemos motivos suficientes para creer confiadamente.El Espíritu Santo habita en nuestros corazones y será principio de nuestra resurrección y glorificación final, pero desde ahora realiza la transformación de nuestro ser a través de un camino a veces doloroso y exigente. Precisamente, nos encontramos en Cuaresma, tiempo especialmente dedicado a la conversión y al retorno a Dios; ya llega a su fin este período que se nos ofrece para dejar que el Espíritu renueve y transforme nuestro corazón, preludio de aquella resurrección gloriosa y esplendorosa, a imagen de Jesús salido de la tumba y exaltado a la derecha del Padre.Pero el Espíritu solo podrá realizar esta obra, ya desde ahora y plenamente al final de los tiempos, si cuenta con nuestra docilidad a sus inspiraciones. Él quiere realizar en nosotros la misma obra que hizo en Jesús; tiene toda la capacidad para hacerlo y su gran deseo es llevarla a término. Que estos días finales del Tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se aproxima nos ayuden a permitirle su entrada generosa en nuestro corazón y su acción purificadora y renovadora. Entonces podremos celebrar el misterio pascual de Cristo pasando desde ahora de una vida de pecado, sepultados con Cristo, a una existencia llena de su amor y bondad, participando ya de una vida de resurrección.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Jesús, ayúdanos a comprender que los anhelos más profundos que anidan en nuestro ser –de vida abundante, de una existencia hermosa y plena, de un mundo sin injusticias ni mal– solo pueden ser colmados por ti, que eres la resurrección y la vida, como aparece hoy en el evangelio, prefigurado en la reanimación de los huesos secos narrada por el profeta Ezequiel.Concédenos una conciencia cada vez más despierta del poder de tu santo Espíritu, que habita en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo. Así como Él fue principio de tu resurrección, también será el artífice de la nuestra, el único que nos puede conducir a esa existencia bella y gloriosa que tanto anhelamos y que quiere iniciarse ya en esta vida, aun en medio de las inestabilidades y limitaciones del mundo.Espíritu Santo, fortalécenos para que seamos valientes y te dejemos obrar en nuestra vida, renunciando a todo lo que no sea del agrado del Padre y nos aleje del Hijo, a quien deseas formar en nosotros, esculpir en nuestro corazón y reproducir en nuestras acciones, para gloria de Dios, felicidad nuestra y bien de la humanidad entera, especialmente de quienes viven a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el tercer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos que serán admitidos, en la Vigilia Pascual, a los sacramentos de Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se encuentran en el Misal Romano (pp. 921-922).•Visitar a nuestros enfermos y motivarlos a reconciliarse con quienes pudieran tener alguna discordia pendiente. Aprovechar lo que queda de la Cuaresma para hacer, con docilidad al Espíritu Santo, una revisión plena y honesta de vida; establecer los cambios o conversiones necesarios y no dejar morir nuestro espíritu, sino configurarlo con Cristo resucitado.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn la Eucaristía se hace presente la Vida misma y el principio de toda vida humana y divina. Participemos de esta celebración en este último domingo de Cuaresma, ya próximos al inicio de la Semana Santa, con un corazón arrepentido y lleno de fe ante el gran misterio de Cristo, que nos habla en las Escrituras y nos comunica su misma vida mediante el sacrificio eucarístico.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de hoy nos invita a llenarnos de la vida nueva que nos ha traído Jesús y que ya fue anticipada en la visión de Ezequiel. Dejemos que el Espíritu, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios, nos introduzca en este misterio de amor y entrega, y seamos dóciles y abiertos para ser colmados.Oración universal o de los fielesPresidente: Tú conoces todos los anhelos, deseos e intenciones que hay en nuestros corazones; te los presentamos por medio de tu Hijo, en el Espíritu Santo.R/. Escúchanos, Padre.1.Por la Iglesia que peregrina en los distintos lugares del mundo, guiada por el Papa León y los obispos esparcidos por todo el orbe; custódiala y protégela de toda división, para que refleje la unidad de la Trinidad. Oremos.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, dóciles a tu Santo Espíritu, guíen los destinos de los pueblos por caminos de reconciliación y paz, promoviendo el bien común por encima del interés individual. Oremos.3.Por quienes sufren, para que unan sus padecimientos a los de tu Hijo y cooperen así en la redención de la humanidad. Oremos.4.Por todos nosotros que participamos en esta celebración eucarística, para que aprovechemos estos últimos días de Cuaresma y dejemos toda forma de mal, adhiriéndonos a quien es el Bien y la Vida en persona. Oremos.Oración conclusivaRecibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos confiado por mediación de tu amado Hijo, principio de vida nueva y amor poderoso que renueva nuestros corazones, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.R/. Amén.

Vie 13 Mar 2026

“El Señor mira el corazón”

CUARTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 15 de 2026Primera lectura: 1S 16, 1b. 6-7. 10-13aSalmo: Sal 23 (22), 1b-3a. 3b-4. 5. 6 (R. 1b)Segunda lectura: Ef 5, 8-14Evangelio: Jn 9, 1-41 (forma larga) o Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el camino espiritual y litúrgico de la Cuaresma, la Palabra de Dios que proclamamos este domingo nos invita al encuentro con la misericordia divina, pues Jesús pone su mirada en nosotros para acompañarnos en el esfuerzo constante de pasar de las tinieblas a la luz, y así poder ver la vida y la realidad con los ojos de Dios. En el evangelio encontramos la curación de un ciego de nacimiento realizada por Jesús y el anuncio de que todos nacemos ciegos o necesitados de su acción sanadora para reconocer, en medio de la oscuridad, la luz de Dios que guía a quienes se reconocen sin vista. Es un motivo para alegrarnos en la esperanza del triunfo de Cristo, cuya celebración nos preparamos a vivir. La Palabra de Dios de este domingo nos suscita la reflexión en tres aspectos:1. El ser humano, corporal y espiritual, con vocación terrena y celestial, está llamado a ver en lo terreno e histórico, incluso en su condición corporal, un signo que lo impulsa a trascender hacia lo espiritual. De este modo, la vida física, biológica y el entorno ambiental son signos que conducen a la experiencia espiritual: de la visión física con los ojos hacia una visión mayor, orientada a la búsqueda de la verdad, del conocimiento y, en última instancia, hacia la luz plena que es Dios. Las tinieblas físicas, como la noche o la ceguera, son signos de muerte, mentira y soledad, de los cuales todos queremos liberarnos al amanecer. El lenguaje común identifica la luz con la vida y la muerte con las tinieblas, expresando simbólicamente la condición humana marcada por la contradicción entre vida y muerte, mentira y verdad, justicia e injusticia. En la oscuridad las cosas pierden forma, identidad y color, y se experimenta soledad. Por ello, en los estudios de religiones, la luz se asocia a la omnisciencia divina: Dios todo lo ve, todo lo sabe, y el ser humano busca siempre esa luz. Este enfoque antropológico y fenomenológico ayuda a comprender la Palabra de Dios de hoy.2. Ya desde el Antiguo Testamento se anuncia que Dios es luz que guía en el camino de la vida, mientras la historia humana es tiniebla en la cual todos caminamos. Para esa historia, Dios se revela como Luz. En Él no hay engaño ni mentira y se ha dado a conocer plenamente en su Hijo Jesucristo: “Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo”, nos dice en el evangelio de hoy y en otros pasajes, en particular en el de Juan.3. El pasaje evangélico evoca el camino que recorrían quienes escuchaban a los apóstoles y se disponían a renacer por el bautismo. Muy pronto, los recién bautizados fueron llamados iluminados, como testimonia san Pablo: “En otro tiempo eran tinieblas, ahora son luz en el Señor. Caminen como hijos de la luz”. El Señor continúa fijando su mirada en quienes buscan la verdad sobre el origen, el valor y el sentido de la vida, no solo con la luz natural de la razón, sino aspirando a una luz que no provenga de sí mismos, sino de su Creador. Jesús confió a sus apóstoles la misión de atender a las personas y a la ceguera que las acompaña, para iniciar mediante el diálogo y el anuncio de su misericordia el camino hacia el nuevo y definitivo nacimiento a la fe por el bautismo.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura, se nos presenta el episodio en el que Samuel, enviado del Señor, debe buscar y ungir a uno de los hijos de Jesé como nuevo rey de Israel, tras los acontecimientos en los que Saúl decepcionó a Dios en su misión de unir y gobernar a su pueblo. Samuel, como ser humano, juzga según la apariencia, pero Dios mira la verdad del corazón y lo conduce al lugar más apartado de Belén, donde encuentra a un pastor: el elegido de Dios.En un primer momento, Samuel cree que Eliab, el hijo mayor de Jesé, es el escogido. Sin embargo, el Señor le advierte que está actuando con una mirada meramente humana, guiada por las apariencias y no por la verdad interior. Así, Samuel revisa uno a uno a los hijos de Jesé sin encontrar en ellos al que Dios quiere. Finalmente, por la indicación divina, descubre al hijo menor: David, pastor que estaba en el campo, quizá ignorado o considerado demasiado joven para esa misión. Es él a quien unge como rey, conforme al corazón de Dios. Pese a la trayectoria de Samuel —profeta, vidente, juez y guía del pueblo, que en su vocación había respondido: “Habla, Señor, porque tu siervo escucha” (1S 3, 10)—, Dios le hace comprender que aún debía aprender a ver con los ojos de Dios y no con los del hombre. Así lo hace: no es elegido el primogénito según la lógica humana, sino aquel a quien Dios, en su libertad soberana, escoge.La Escritura muestra que la experiencia espiritual de Dios como Luz comienza al descubrir que Él conoce nuestros pensamientos antes de que los expresemos (Sal 139, 4); conoce nuestro corazón desde lejos, incluso desde antes de nacer en el seno materno (Sal 139, 1-3. 15-16). Salomón lo expresa con claridad: “porque solo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres” (1R 8, 39).En el Evangelio según san Juan proclamamos hoy uno de los milagros más significativos del cuarto evangelio, que plantea el contraste entre tinieblas y luz, verdad y mentira, fe e incredulidad. Jesús fija su mirada en un ciego de nacimiento, hombre sin esperanza, sin luz, marginado, incluso en sábado, día que para él tampoco parecía traer la misericordia de Dios.Algunos atribuyen su ceguera al pecado propio o al de sus antepasados, como suele pensarse cuando se interpreta el sufrimiento como castigo. Jesús rechaza esa idea y anuncia que el mal físico no es fruto directo del pecado, sino ocasión para que se manifieste la gloria de Dios. Así, la curación simboliza la victoria de la luz sobre las tinieblas.Jesús unge con barro hecho de saliva y tierra, evocando la creación: el barro representa la naturaleza humana, la saliva la fuerza vivificante del Espíritu. Luego envía al ciego a lavarse en la piscina de Siloé, signo del bautismo. El hombre, obedeciendo, recupera la vista: comienza así una nueva creación.A partir de ese momento surgen interrogatorios. El ciego pasa de reconocer a Jesús como “un hombre”, luego como “profeta”, y finalmente como “el Mesías”. Sus padres, por temor a los fariseos, no lo apoyan; él, en cambio, da testimonio y, aunque es expulsado, ya pertenece al rebaño de Cristo, a quien confiesa como Pastor, en sintonía con el salmo responsorial: “El Señor es mi pastor, nada me falta”. En contraste, los fariseos, que se creían iluminados, quedan cada vez más ciegos al rechazar la verdad.En la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo exhorta a vivir como hijos de la luz, abandonando las obras de las tinieblas y siguiendo los caminos de la justicia. La vida cristiana implica ser nueva creatura en Cristo y actuar como Él, distinguiendo siempre entre el bien y el mal. No se trata solo de obrar rectamente en lo personal, sino también de denunciar las obras de las tinieblas y anunciar el bien que Dios quiere.Los primeros cristianos llamaban “iluminados” a los bautizados (Hb 6, 4). El bautismo es el paso de las tinieblas a la luz, la adhesión vital a Cristo, Luz del mundo. En Él aprendemos a juzgar, amar y esperar con nueva mentalidad. Aunque persistan las tinieblas en el mundo, estamos llamados a ser luz en medio de ellas.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Nos apropiamos de la Palabra cuando nos reconocemos en sus personajes: fariseos, ciegos, discípulos o simples espectadores. Todos tenemos algo de cada uno. El fariseo habita en nosotros como herencia del hombre viejo que Cristo quiere transformar. El ciego de nacimiento somos todos, pues nacemos en tinieblas y solo la acción redentora de Cristo nos devuelve la luz.La fe es conocimiento y reconocimiento: de nuestra condición de pecado y de Jesús como Luz que transforma. Esa fe se convierte en gratitud y testimonio. Impulsa a darlo a conocer con valentía, en permanente discernimiento, purificando nuestra mente de imágenes distorsionadas de Dios y de Cristo. El bautismo es nuestra piscina de Siloé.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Pidamos al Señor, como el ciego de nacimiento, que ilumine cada día nuestro camino. Quienes hemos sido bautizados le rogamos que nos conceda vivir siempre como hijos de la luz, con juicio moral claro frente a los desafíos de la vida cotidiana. El mundo y el maligno intentan confundirnos, presentando el mal como bien. Necesitamos que Cristo ilumine nuestro entendimiento y que la Iglesia mantenga viva la misión de guiar con dirección espiritual y enseñanza fiel frente a los nuevos dilemas morales.Reconozcamos y apoyemos la labor de catequistas y maestros que preparan a los catecúmenos en este tiempo de Cuaresma para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual. Todos, en este tiempo santo, nos preparamos para renovar nuestras promesas bautismales, profundizando en la Palabra de Dios, en el examen de conciencia y en la reconciliación sacramental._______________________Recomendaciones prácticas:•Hoy se permite el uso de instrumentos musicales y la decoración con flores en el altar.•En este domingo se celebra el segundo escrutinio de preparación al bautismo de los catecúmenos que serán admitidos a los sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual, siguiendo las oraciones e intercesiones propias del Misal Romano (pp. 920-921).II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Hermanos, bienvenidos a la celebración del cuarto domingo de Cuaresma. Dispongámonos con fe y devoción para acoger la Palabra de Dios y responder con decisión a la acción de su gracia, que se nos da en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. El mundo nos presenta retos a nuestra fidelidad como hijos de la luz. Confiemos en el Señor para que nos muestre el camino recto y nos fortalezca como testigos de su luz.Monición a la liturgia de la PalabraHoy la Palabra de Dios nos invita a reconocer nuestra ceguera espiritual y a llenarnos de esperanza, porque en nuestro caminar Dios ilumina nuestra conciencia y nuestro corazón hasta que complete en nosotros su obra. Escuchemos con atención.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos a Dios nuestro Padre por mediación de su Hijo, confiados en su amor. Respondamos:R/. Acoge, Padre, nuestra súplica.1.Por la Iglesia, para que fiel a su misión de enseñar, nos guíe siempre con la Palabra de Dios y con plena fidelidad al Maestro divino. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes, para que promuevan una educación auténtica que forme conciencias rectas y valores morales sólidos. Roguemos al Señor.3.Por todos nosotros, para que sepamos reconocer nuestros errores, corregirlos y ayudar fraternalmente a quienes lo necesitan. Roguemos al Señor.4.Por nuestra comunidad parroquial y diocesana, para que refleje en todo la luz de Cristo y viva en permanente conversión. Roguemos al Señor.5.Por los catequistas que acompañan a los catecúmenos en su camino hacia el bautismo, para que sepan guiarlos en la fe y en la entrega al Señor. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre santo, acoge las súplicas de tu pueblo y concédenos lo que con fe y esperanza te pedimos, si es conforme a tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 13 Mar 2026

Soy la luz del mundo

CUARTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 15 de 2026Primera lectura: 1S 16, 1b. 6-7. 10-13aSalmo: Sal 23 (22), 1b-3a. 3b-4. 5. 6 (R. 1b)Segunda lectura: Ef 5, 8-14Evangelio: Jn 9, 1-41 (forma larga) o Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el camino espiritual y litúrgico de la Cuaresma, la Palabra de Dios que proclamamos este domingo nos invita al encuentro con la misericordia divina, pues Jesús pone su mirada en nosotros para acompañarnos en el esfuerzo constante de pasar de las tinieblas a la luz, y así poder ver la vida y la realidad con los ojos de Dios. En el evangelio encontramos la curación de un ciego de nacimiento realizada por Jesús y el anuncio de que todos nacemos ciegos o necesitados de su acción sanadora para reconocer, en medio de la oscuridad, la luz de Dios que guía a quienes se reconocen sin vista. Es un motivo para alegrarnos en la esperanza del triunfo de Cristo, cuya celebración nos preparamos a vivir. La Palabra de Dios de este domingo nos suscita la reflexión en tres aspectos:1. El ser humano, corporal y espiritual, con vocación terrena y celestial, está llamado a ver en lo terreno e histórico, incluso en su condición corporal, un signo que lo impulsa a trascender hacia lo espiritual. De este modo, la vida física, biológica y el entorno ambiental son signos que conducen a la experiencia espiritual: de la visión física con los ojos hacia una visión mayor, orientada a la búsqueda de la verdad, del conocimiento y, en última instancia, hacia la luz plena que es Dios. Las tinieblas físicas, como la noche o la ceguera, son signos de muerte, mentira y soledad, de los cuales todos queremos liberarnos al amanecer. El lenguaje común identifica la luz con la vida y la muerte con las tinieblas, expresando simbólicamente la condición humana marcada por la contradicción entre vida y muerte, mentira y verdad, justicia e injusticia. En la oscuridad las cosas pierden forma, identidad y color, y se experimenta soledad. Por ello, en los estudios de religiones, la luz se asocia a la omnisciencia divina: Dios todo lo ve, todo lo sabe, y el ser humano busca siempre esa luz. Este enfoque antropológico y fenomenológico ayuda a comprender la Palabra de Dios de hoy.2. Ya desde el Antiguo Testamento se anuncia que Dios es luz que guía en el camino de la vida, mientras la historia humana es tiniebla en la cual todos caminamos. Para esa historia, Dios se revela como Luz. En Él no hay engaño ni mentira y se ha dado a conocer plenamente en su Hijo Jesucristo: “Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo”, nos dice en el evangelio de hoy y en otros pasajes, en particular en el de Juan.3. El pasaje evangélico evoca el camino que recorrían quienes escuchaban a los apóstoles y se disponían a renacer por el bautismo. Muy pronto, los recién bautizados fueron llamados iluminados, como testimonia san Pablo: “En otro tiempo eran tinieblas, ahora son luz en el Señor. Caminen como hijos de la luz”. El Señor continúa fijando su mirada en quienes buscan la verdad sobre el origen, el valor y el sentido de la vida, no solo con la luz natural de la razón, sino aspirando a una luz que no provenga de sí mismos, sino de su Creador. Jesús confió a sus apóstoles la misión de atender a las personas y a la ceguera que las acompaña, para iniciar mediante el diálogo y el anuncio de su misericordia el camino hacia el nuevo y definitivo nacimiento a la fe por el bautismo.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura, se nos presenta el episodio en el que Samuel, enviado del Señor, debe buscar y ungir a uno de los hijos de Jesé como nuevo rey de Israel, tras los acontecimientos en los que Saúl decepcionó a Dios en su misión de unir y gobernar a su pueblo. Samuel, como ser humano, juzga según la apariencia, pero Dios mira la verdad del corazón y lo conduce al lugar más apartado de Belén, donde encuentra a un pastor: el elegido de Dios.En un primer momento, Samuel cree que Eliab, el hijo mayor de Jesé, es el escogido. Sin embargo, el Señor le advierte que está actuando con una mirada meramente humana, guiada por las apariencias y no por la verdad interior. Así, Samuel revisa uno a uno a los hijos de Jesé sin encontrar en ellos al que Dios quiere. Finalmente, por la indicación divina, descubre al hijo menor: David, pastor que estaba en el campo, quizá ignorado o considerado demasiado joven para esa misión. Es él a quien unge como rey, conforme al corazón de Dios. Pese a la trayectoria de Samuel —profeta, vidente, juez y guía del pueblo, que en su vocación había respondido: “Habla, Señor, porque tu siervo escucha” (1S 3, 10)—, Dios le hace comprender que aún debía aprender a ver con los ojos de Dios y no con los del hombre. Así lo hace: no es elegido el primogénito según la lógica humana, sino aquel a quien Dios, en su libertad soberana, escoge.La Escritura muestra que la experiencia espiritual de Dios como Luz comienza al descubrir que Él conoce nuestros pensamientos antes de que los expresemos (Sal 139, 4); conoce nuestro corazón desde lejos, incluso desde antes de nacer en el seno materno (Sal 139, 1-3. 15-16). Salomón lo expresa con claridad: “porque solo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres” (1R 8, 39).En el Evangelio según san Juan proclamamos hoy uno de los milagros más significativos del cuarto evangelio, que plantea el contraste entre tinieblas y luz, verdad y mentira, fe e incredulidad. Jesús fija su mirada en un ciego de nacimiento, hombre sin esperanza, sin luz, marginado, incluso en sábado, día que para él tampoco parecía traer la misericordia de Dios.Algunos atribuyen su ceguera al pecado propio o al de sus antepasados, como suele pensarse cuando se interpreta el sufrimiento como castigo. Jesús rechaza esa idea y anuncia que el mal físico no es fruto directo del pecado, sino ocasión para que se manifieste la gloria de Dios. Así, la curación simboliza la victoria de la luz sobre las tinieblas.Jesús unge con barro hecho de saliva y tierra, evocando la creación: el barro representa la naturaleza humana, la saliva la fuerza vivificante del Espíritu. Luego envía al ciego a lavarse en la piscina de Siloé, signo del bautismo. El hombre, obedeciendo, recupera la vista: comienza así una nueva creación.A partir de ese momento surgen interrogatorios. El ciego pasa de reconocer a Jesús como “un hombre”, luego como “profeta”, y finalmente como “el Mesías”. Sus padres, por temor a los fariseos, no lo apoyan; él, en cambio, da testimonio y, aunque es expulsado, ya pertenece al rebaño de Cristo, a quien confiesa como Pastor, en sintonía con el salmo responsorial: “El Señor es mi pastor, nada me falta”. En contraste, los fariseos, que se creían iluminados, quedan cada vez más ciegos al rechazar la verdad.En la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo exhorta a vivir como hijos de la luz, abandonando las obras de las tinieblas y siguiendo los caminos de la justicia. La vida cristiana implica ser nueva creatura en Cristo y actuar como Él, distinguiendo siempre entre el bien y el mal. No se trata solo de obrar rectamente en lo personal, sino también de denunciar las obras de las tinieblas y anunciar el bien que Dios quiere.Los primeros cristianos llamaban “iluminados” a los bautizados (Hb 6, 4). El bautismo es el paso de las tinieblas a la luz, la adhesión vital a Cristo, Luz del mundo. En Él aprendemos a juzgar, amar y esperar con nueva mentalidad. Aunque persistan las tinieblas en el mundo, estamos llamados a ser luz en medio de ellas.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Nos apropiamos de la Palabra cuando nos reconocemos en sus personajes: fariseos, ciegos, discípulos o simples espectadores. Todos tenemos algo de cada uno. El fariseo habita en nosotros como herencia del hombre viejo que Cristo quiere transformar. El ciego de nacimiento somos todos, pues nacemos en tinieblas y solo la acción redentora de Cristo nos devuelve la luz.La fe es conocimiento y reconocimiento: de nuestra condición de pecado y de Jesús como Luz que transforma. Esa fe se convierte en gratitud y testimonio. Impulsa a darlo a conocer con valentía, en permanente discernimiento, purificando nuestra mente de imágenes distorsionadas de Dios y de Cristo. El bautismo es nuestra piscina de Siloé.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Pidamos al Señor, como el ciego de nacimiento, que ilumine cada día nuestro camino. Quienes hemos sido bautizados le rogamos que nos conceda vivir siempre como hijos de la luz, con juicio moral claro frente a los desafíos de la vida cotidiana. El mundo y el maligno intentan confundirnos, presentando el mal como bien. Necesitamos que Cristo ilumine nuestro entendimiento y que la Iglesia mantenga viva la misión de guiar con dirección espiritual y enseñanza fiel frente a los nuevos dilemas morales.Reconozcamos y apoyemos la labor de catequistas y maestros que preparan a los catecúmenos en este tiempo de Cuaresma para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual. Todos, en este tiempo santo, nos preparamos para renovar nuestras promesas bautismales, profundizando en la Palabra de Dios, en el examen de conciencia y en la reconciliación sacramental._______________________Recomendaciones prácticas:•Hoy se permite el uso de instrumentos musicales y la decoración con flores en el altar.•En este domingo se celebra el segundo escrutinio de preparación al bautismo de los catecúmenos que serán admitidos a los sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual, siguiendo las oraciones e intercesiones propias del Misal Romano (pp. 920-921).II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Hermanos, bienvenidos a la celebración del cuarto domingo de Cuaresma. Dispongámonos con fe y devoción para acoger la Palabra de Dios y responder con decisión a la acción de su gracia, que se nos da en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. El mundo nos presenta retos a nuestra fidelidad como hijos de la luz. Confiemos en el Señor para que nos muestre el camino recto y nos fortalezca como testigos de su luz.Monición a la liturgia de la PalabraHoy la Palabra de Dios nos invita a reconocer nuestra ceguera espiritual y a llenarnos de esperanza, porque en nuestro caminar Dios ilumina nuestra conciencia y nuestro corazón hasta que complete en nosotros su obra. Escuchemos con atención.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos a Dios nuestro Padre por mediación de su Hijo, confiados en su amor. Respondamos:R/. Acoge, Padre, nuestra súplica.1.Por la Iglesia, para que fiel a su misión de enseñar, nos guíe siempre con la Palabra de Dios y con plena fidelidad al Maestro divino. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes, para que promuevan una educación auténtica que forme conciencias rectas y valores morales sólidos. Roguemos al Señor.3.Por todos nosotros, para que sepamos reconocer nuestros errores, corregirlos y ayudar fraternalmente a quienes lo necesitan. Roguemos al Señor.4.Por nuestra comunidad parroquial y diocesana, para que refleje en todo la luz de Cristo y viva en permanente conversión. Roguemos al Señor.5.Por los catequistas que acompañan a los catecúmenos en su camino hacia el bautismo, para que sepan guiarlos en la fe y en la entrega al Señor. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre santo, acoge las súplicas de tu pueblo y concédenos lo que con fe y esperanza te pedimos, si es conforme a tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 6 Mar 2026

Jesús le dijo: «Ese soy yo, el que habla contigo»

TERCER DOMINGO DE CUARESMAMarzo 08 de 2026Primera lectura: Ex 17, 3-7Salmo: Sal 95 (94), 1-2. 6-7c. 7d-9 (R. cf. 7d-8a)Segunda lectura: Rm 5, 1-2. 5-8Evangelio: Jn 4, 5-42 (forma larga) o Jn 4, 5-15. 19b-26. 39a. 40-42 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn este tercer domingo de Cuaresma, la liturgia de la Palabra nos presenta el pasaje del Evangelio de Juan sobre el encuentro entre Jesús y la samaritana. En este relato, Jesús rompe con los límites y estereotipos religiosos y culturales que dividían a judíos y samaritanos. Este encuentro transforma profundamente a la mujer, llevándola a cambiar su mirada sobre sí misma y a descubrir cómo la ve Jesús. Su conversión interior surge en el marco de un diálogo en el que Jesús le devuelve la voz que la sociedad le había negado.Podemos destacar tres momentos significativos de este diálogo:•“Dame de beber”: Jesús, solo, pide agua a una mujer samaritana.•“Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice ‘dame de beber’, le pedirías tú, y él te daría agua viva”: Jesús despierta en ella el deseo de algo más profundo.•“Soy yo, el que habla contigo”: Jesús se revela como el Mesías.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús, al pasar por Samaría —considerada por los judíos un territorio marginal—, se encuentra en el pozo de Jacob con una mujer extranjera. En la Biblia, el pozo simboliza un lugar de encuentro, de vida y fecundidad. Allí, Jesús se sienta a descansar. Cuando llega la mujer, Él le pide agua. Ella le responde: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí…?». Aquí surge un conflicto: Jesús no tiene cántaro y, por tanto, tendría que beber del recipiente de la mujer, lo cual lo haría impuro según la mentalidad judía. Sin embargo, Jesús no se detiene ante estas normas y busca romper los estigmas que la mujer ha interiorizado sobre sí misma: se considera impura, con una historia marcada por varios maridos y por el rechazo.Jesús le pide que comparta lo que tiene, pero ella responde desde su marginación socio-religiosa, sin comprender aún que Jesús ya ha superado esos límites. Él desea que descubra quién es el que le pide de beber, y que se acerque sin miedo, pues la mira con amor y dignidad. Jesús quiere que sea ella quien, libremente, le pida agua.Esta actitud despierta en la mujer el deseo del “agua viva” que Él promete. Ella empieza a llamarlo “Señor” y le pregunta si acaso se cree superior a Jacob. Al no tener con qué sacar agua, ¿de dónde la obtendrá? Sin embargo, da un paso decisivo y le pide de esa agua para no tener más sed.Entonces, Jesús le habla de sus maridos. Es una señal de que la conoce en profundidad, como en el encuentro con Natanael. Este gesto la lleva a reconocerlo como profeta. En ese momento, Jesús le habla de la nueva familia de los hijos de Dios, que adorarán al Padre en espíritu y en verdad; no en un templo material, sino en el nuevo templo, que es Él mismo, el “Yo Soy” del Evangelio de Juan.Jesús se va revelando progresivamente hasta manifestarse a ella como el Mesías esperado. Ante esta epifanía, la mujer deja su cántaro, símbolo de su pasado, y corre a anunciar a su pueblo el encuentro que ha tenido con Jesús. Su testimonio despierta en ellos el deseo de conocerlo, y cuando lo hacen, creen ya no por lo que ella dijo, sino por su experiencia personal con Él. Así nace la primera comunidad de discípulos entre extranjeros.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este pasaje nos invita a dejarnos encontrar por Jesús. Él no viene a condenar ni a señalar nuestros errores, sino a amarnos en nuestra verdad. Jesús conoce nuestra historia, como conocía la de la samaritana, y esto no le impide acercarse. Al contrario, se compadece, rompe con lo que nos separa de Él y nos libera de los estigmas que muchas veces nosotros mismos nos hemos impuesto.Jesús se revela como el Mesías, como la fuente de agua viva, y no exige primero una perfección moral: se ofrece gratuitamente para que no tengamos más sed. Así cumple la voluntad del Padre, que es atraer a todos hacia Él. Lo contemplaremos más adelante en la cruz, cuando de su costado broten sangre y agua para la vida del mundo.Este es el verdadero Esposo, que por medio de un diálogo íntimo transforma nuestras vidas, como lo hizo con la samaritana, y nos envía a anunciar su resurrección. Nuestro testimonio ha de despertar en los demás el deseo de encontrarse personalmente con Él.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesús, fuente del agua viva, gracias por mirarnos con ternura, por romper los estigmas y obstáculos que amenazan nuestra salvación. Gracias por restaurar nuestra relación contigo, por hablarnos y por tus gestos llenos de misericordia. Gracias por perdonar nuestro pecado.Te entregamos nuestro pasado: transfórmalo con tu amor. Que nuestro presente sea sanado por tu gracia y que nuestro futuro se dirija hacia ti.Danos de esa agua que conduce a la vida eterna, para que podamos anunciarte como el Dios vivo, cercano y compasivo. Concédenos la gracia de adorarte en espíritu y en verdad, y de entregarnos generosamente al servicio de la Iglesia y de nuestros hermanos.______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el primer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos, que serán admitidos en la Vigilia Pascual a los sacramentos de la Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se indica en el Misal Romano (pp. 918-920).•Debe recordarse que la eucología de este domingo, en el ciclo A, tiene un prefacio propio.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaHermanos, dispongamos nuestra vida ante la presencia del Señor, fuente del agua viva y manantial de eternidad. Acudamos a Él sin miedo y dejemos que su presencia cure nuestro corazón, participando activamente en esta celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraEn la primera lectura escucharemos cómo Yahvé hace brotar agua de una roca en el desierto para saciar la sed del pueblo de Israel: figura del agua viva que es Cristo. En la segunda lectura, san Pablo nos recuerda que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Finalmente, en el evangelio, Jesús se revela a la samaritana como el Mesías, fuente de salvación. Escuchemos con atención.Oración universal o de los fielesPresidente: Hermanos, pidamos al Padre la sabiduría del Espíritu, que guía nuestro camino de renovación. Oremos diciendo:R/. Ilumina a tus hijos, oh Padre.1.Por toda la Iglesia: para que, llamada a adorar a Dios en espíritu y en verdad, sea signo de reconciliación y amor fraterno en el mundo. Oremos.2.Por los cristianos: para que, animados por el deseo de acoger la Palabra de vida, escuchen con docilidad la voz del Señor que les habla cada día. Oremos.3.Por los pueblos oprimidos por la violencia, la guerra, la miseria y el rechazo: que encuentren consuelo en el testimonio concreto de quienes confían en la Palabra de Dios. Oremos.4.Por los enfermos de cuerpo y espíritu: que, sostenidos por la presencia consoladora de Jesús, hallen serenidad y esperanza aun en la prueba. Oremos.5.Por todos los bautizados: que este tiempo de Cuaresma nos ayude a redescubrir la dignidad y responsabilidad de nuestro bautismo, y demos testimonio del don pascual que nos ha hecho hijos de Dios. Oremos.6.Por nosotros, reunidos en esta Eucaristía: que, saciados por el agua viva de la gracia, ofrezcamos al mundo un testimonio creíble de fe y caridad. Oremos.Oración conclusivaPadre de infinita misericordia, escucha nuestras súplicas y danos tu luz. Inspíranos palabras y gestos de auténtica conversión. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.