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lectio dominical

Vie 20 Feb 2026

Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto

PRIMER DOMINGO DE CUARESMAFebrero 22 de 2026Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: Rm 5, 12-19 (forma larga) o Rm 5, 12. 17-19 (forma breve)Evangelio: Mt 4, 1-11I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Cuaresma es el tiempo de ascenso a la montaña santa de la Pascua, y cada uno de sus domingos marca momentos clave en la historia del pueblo elegido.El primer domingo de Cuaresma está siempre centrado en el tema de las tentaciones. Nos invita a contemplar la realidad humana, siempre expuesta a la tentación, pero no condenada a su poder. Cada una de las lecturas construye el mensaje de este inicio del año litúrgico:•La creación y el pecado de los primeros padres muestran la historia humana como un proyecto de armonía y plenitud querido por Dios, que la humanidad ha desvirtuado por el mal uso de la libertad. Así, el don de Dios parece pequeño y el límite inmenso.•La historia, sin embargo, no queda sometida al poder del mal, porque “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.•En el evangelio, Jesús es el testigo fiel de que la tentación y el pecado no tienen la última palabra en la vida humana.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La liturgia abre este tiempo cuaresmal con el Evangelio de las tentaciones, que refleja la presencia del pecado en la historia personal y comunitaria. A la vez, muestra la respuesta definitiva en Cristo, vencedor del pecado y de la muerte.La misión de Jesús comienza en el desierto, como la de Juan Bautista, y allí se revela como el Mesías que vence la tentación con la fuerza de la Palabra. En este gesto establece un vínculo profundo con el Primer Testamento, al enfrentar las mismas pruebas que Israel sufrió en su peregrinación hacia la tierra prometida. A diferencia del pueblo, Jesús permanece fiel.•Como Israel, Jesús tuvo hambre, pero venció la tentación del placer recordando a Dt 8, 3.•Ante la tentación del poder, desde lo alto del templo, el tentador cita el Sal 91, 11-12; Jesús responde con Dt 6, 16: “No tentarás al Señor tu Dios”.•Frente a la tentación del tener, manifestada en la ambición de los reinos, responde con Dt 6, 13: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo darás culto”.El primer domingo de Cuaresma en el ciclo A recuerda que, desde el origen, el hombre ha querido traspasar el límite puesto por Dios. Así cayó en el pecado, pero no quedó sumergido en él: el salmo proclama la misericordia del Señor, y san Pablo anuncia que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” en Cristo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Iglesia, peregrina de esperanza, reconoce que sus hijos caminan como ovejas en medio de lobos y están llamados a ser luz en la oscuridad. Sin embargo, también sabe que las tentaciones pueden llevar a ocultarse y a confundirse con la multitud.Ser cristiano en comunidad implica una lucha permanente junto al Señor, para alcanzar la plenitud en la montaña santa. La Cuaresma es un camino comunitario: tentaciones y pecados se vencen unidos, con la ayuda de la gracia.Algunos puntos para destacar son:•El ser humano es criatura de Dios y su vocación es asemejarse a Él en la plenitud. Pero en el camino aparecen voces que oscurecen el don de Dios y hacen creer que la vida depende solo de la conquista humana marcada por placer, poder y tener.•Siempre se presentan dos caminos: vida o muerte, bendición o maldición. Allí resplandece la voz del amor y la misericordia que orienta las decisiones. El pecado no es el final: el reconocimiento de la culpa y el regreso a Dios abren siempre la puerta del perdón.•Ser humanos nos hace solidarios con Adán, pero no nos condena a repetir sus errores: en Cristo hemos sido curados y llamados a la obediencia que conduce a la comunión y a la victoria de la cruz.Cuaresma y camino se reclaman mutuamente. Somos un pueblo peregrino que sabe esperar, confiar y abandonarse en las manos del Señor. La fuerza no nace de nosotros: la victoria proviene de la luz del Crucificado. El horizonte de este camino no puede ser otro que la cruz de Cristo, vencedor de la muerte y fuente de vida nueva.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La oración es el arma más eficaz contra la tentación. La vida cristiana se sostiene en ella, y anclados en la cruz podemos llevar adelante los proyectos que Dios nos confía.El Papa Benedicto XVI nos dejó una oración muy oportuna para el camino cuaresmal y la lucha contra la tentación: "Señor, líbranos del temor a la cruz, del miedo a las burlas de los demás, del miedo a que se nos pueda escapar nuestra vida si no aprovechamos con afán todo lo que nos ofrece. Ayúdanos a desenmascarar las tentaciones que prometen vida, pero cuyos resultados al final solo nos dejan vacíos y frustrados. Que en vez de querer apoderarnos de la vida, la entreguemos". (Joseph Ratzinger, Vía Crucis)._______________________Recomendaciones prácticas:•Este domingo se celebra el rito de la “elección” o “inscripción del nombre” de los catecúmenos que recibirán los sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. Se emplean las oraciones e intercesiones propias, según el Misal Romano (pp. 917-918).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEl Señor nos conduce al desierto, como a Israel, para hacernos experimentar la libertad. La liturgia de este domingo abre un horizonte de esperanza: nuestra historia no está marcada por el pecado y la tentación, sino por la bendición y la gracia que vencen al mal. La Eucaristía es la fuerza de la comunidad, en la que el Señor se da como Pan verdadero y nos ofrece las armas para enfrentar las tentaciones del placer, del poder y del tener. Participemos con fe.Monición a la liturgia de la PalabraSolo quien escucha puede obedecer, y en la obediencia fiel al Señor nos jugamos la vida cristiana. Dejemos que su Palabra ilumine nuestras decisiones y nos trace horizontes de libertad frente a las tentaciones, recordando que en ella siempre encontraremos respuesta.Oración universal o de los fielesPresidente: El Creador nos ha manifestado su don y su misericordia. Presentemos, confiados, nuestra oración.R/. No nos dejes caer en la tentación y escúchanos.1.Por la Iglesia, pueblo peregrino: que pastores y fieles caminen juntos hacia la plenitud de la vida y, en la obediencia, encuentren la fuerza contra la tentación del poder. Oremos.2.Por los gobernantes y líderes del mundo: que ejerzan su tarea con fidelidad y honestidad, venciendo la tentación del tener. Oremos.3.Por quienes sufren: que el dolor y la enfermedad sean un llamado a la fraternidad y nos ayuden a vencer la tentación del placer egoísta. Oremos.4.Por nuestra comunidad cristiana: que al celebrar la Eucaristía experimentemos la fuerza del Señor para enfrentar las tentaciones e iniciar juntos el camino cuaresmal hacia la Pascua. Oremos.Oración conclusivaPadre de misericordia, crea en nosotros un corazón nuevo para vivir en camino y en búsqueda. Escucha nuestras súplicas y concédenos lo que conviene a nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén. 

Mar 17 Feb 2026

Y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará

MIÉRCOLES DE CENIZAFebrero 18 de 2026Primera lectura: Jl 2, 12-18Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: 2Co 5, 20–6, 2Evangelio: Mt 6, 1-6. 16-18I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl hilo conductor de esta predicación es la reconciliación. En efecto, san Pablo nos exhorta: “En nombre de Cristo les suplicamos que se dejen reconciliar con Dios”. Reconciliación es la palabra clave de la liturgia en estos cuarenta días de oración, ayuno y caridad. Hoy escuchamos la invitación del profeta Joel: “Vuelvan al Señor, su Dios”. Así, las lecturas de la misa del Miércoles de Ceniza señalan el camino de conversión que Dios quiere para su Iglesia. La expresión “conviértanse y crean en el Evangelio”, pronunciada al imponernos la ceniza, implica ante todo el reconocimiento de nuestras miserias a causa del pecado y la apertura del corazón para acoger el evangelio, dando pasos seguros de conversión.El signo universal de la imposición de la ceniza se convierte en expresión de la disposición de cada creyente para escuchar el llamado a la conversión personal, renovar la gracia bautismal y celebrar con fe y alegría la Pascua de Resurrección de 2026.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El profeta Joel ejerció su ministerio después del exilio, cuando Jerusalén y Judá gozaban de paz y prosperidad. En medio de esta seguridad, una plaga de langostas amenaza con destruir lo alcanzado. El miedo y la inseguridad dominan al pueblo, incapaz de afrontar la situación. En este contexto surge Joel, invitando a ancianos, adultos, jóvenes, niños y, en especial, a los sacerdotes, a suplicar la ayuda y el perdón de Dios, pues la catástrofe se percibe como consecuencia del pecado. El profeta llama a un arrepentimiento verdadero, manifestado en signos penitenciales, pero sobre todo en la ruptura con la actitud pasiva del pueblo confiado en su falsa seguridad. Les exhorta: “Ahora —oráculo del Señor—conviértanse a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasguen los corazones y no las vestiduras; conviértanse al Señor, Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas”.El salmo 50, el penitencial por excelencia, es la súplica personal de un pecador arrepentido que implora la misericordia del Señor. Al iniciar el Tiempo de Cuaresma, se convierte en la oración de todos los que esperamos la salvación: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo Espíritu”. Dios regenera el corazón, borra los pecados, concede su Espíritu y restaura su obra creadora, dando al penitente una nueva vida con “espíritu firme”.En la segunda Carta a los Corintios (cap. 5), Pablo insiste con fuerza: “En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios”. La obra salvífica de Cristo se manifiesta en la misericordia y en el amor de Dios, que no deja de otorgar perdón y salvación a quienes creen en Él. Para Pablo, la “reconciliación” ocupa un lugar central: nos exhorta a no desaprovechar la gracia, pues este es el tiempo favorable y propicio para la conversión, siempre que estemos abiertos al mensaje de salvación que ofrece el Señor Jesús.San Mateo, en el Evangelio de este día, presenta las tres obras esenciales de la piedad judía: la limosna como acción caritativa hacia los demás, la oración como expresión del amor a Dios y el ayuno como ejercicios de mortificación y camino de santidad. Jesús aprovecha estas prácticas, tan valoradas en su tiempo, para enseñar que no deben hacerse buscando reconocimiento o recompensa, sino únicamente para agradar al Padre: “el Padre que ve en lo escondido, te recompensará”.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La liturgia de este día es rica en signos y contenido: la bendición e imposición de la ceniza, la austeridad en el templo, la Palabra proclamada y los cantos que inauguran el camino de cuarenta días. Todo ello nos invita a revisar nuestra vida interior, renovar la gracia bautismal y celebrar con plenitud el misterio pascual del 2026. La Cuaresma, con sus prácticas y signos, nos impulsa a escuchar con mayor atención la Palabra de Dios, que orienta la vida interior hacia los valores del evangelio. Estos nos ayudan a recorrer un verdadero camino de santidad: morir al pecado y renacer a una vida nueva en la celebración gozosa de la Pascua.El símbolo de la ceniza marca la apertura de este tiempo penitencial. Con sencillez y arrepentimiento, expresa nuestra fragilidad: somos barro, pero también criaturas redimidas y llamadas a la santidad mediante la humildad y la conversión. El camino cuaresmal, vivido paso a paso, conduce al reconocimiento y aceptación de la gracia bautismal, y culmina en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte por su resurrección.La Palabra de hoy reaviva la práctica de las obras de misericordia y nos exhorta a una conversión auténtica: no rasgar las vestiduras, sino el corazón, confiados siempre en la misericordia de Dios. Como el salmista, nos acercarnos con confianza al Señor para que renueve nuestro interior, perdone nuestros pecados y nos salve en este tiempo favorable.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Comprender el sentido de las prácticas cuaresmales nos ayuda a asumir con seriedad los compromisos de la vida cristiana. Aquello que nos separa de Dios debe dolernos y ponernos en camino de penitencia y sacrificio para redimir nuestros pecados y orientar la vida hacia la santidad.Pedimos a Dios que nuestra participación en el rito de la ceniza no sea mera tradición ni gesto vacío, sino verdadero signo de conversión, acompañado de oración y caridad fraterna.En un mundo marcado por el secularismo, la indiferencia y la pérdida de prácticas de piedad, estamos llamados a redescubrir, enseñar y vivir la espiritualidad cuaresmal como testimonio de fe y medio de evangelización.Dios siempre se ha mostrado amoroso y misericordioso con quienes, con humildad, reconocen su pecado y emprenden un camino de comunión en Cristo, expresado en obras de misericordia, caridad hacia los que sufren y servicio en la misión evangelizadora._______________________Recomendaciones prácticas:•Liturgia de las Horas, Tomo II.•Día de ayuno, abstinencia y obras de caridad.•Inicio de la Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos hemos reunido este Miércoles de Ceniza para iniciar el Tiempo de Cuaresma. Escucharemos la Palabra de Dios, participaremos de la fracción del pan y recibiremos la ceniza en comunión con toda la Iglesia. Ofrezcamos esta santa misa por la conversión de los pecadores y unámonos con fe viva a la oración, la limosna y el ayuno, preparándonos durante estos cuarenta días para celebrar dignamente la Pascua de 2026. Monición a la liturgia de la PalabraAl comenzar este Tiempo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos dirige un llamado apremiante a la conversión, manifestada en las prácticas cuaresmales como signo de sincero arrepentimiento y expresión del modo más auténtico de agradar al Señor. Escuchemos con atención. Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, para que escuche las súplicas de su pueblo penitente. R/. Te rogamos, óyenos.1.Para que Dios, que generosamente nos concede iniciar la Cuaresma, otorgue a la Iglesia el don de la conversión y la renovación de la gracia bautismal. Oremos. 2.Para que Dios, rico en misericordia, acompañe a los ministros ordenados –el Papa, obispos, presbíteros y diáconos– y los haga auténticos testigos de santidad y de su amor en el mundo. Oremos.3.Para que los gobernantes trabajen con rectitud por el bien común y contra la corrupción. Oremos.4.Para que Dios fortalezca a quienes sufren y nos conceda un corazón misericordioso y caritativo. Oremos.5.Para que, en este tiempo de gracia, el Señor purifique nuestros corazones mediante la oración, la caridad y el ayuno. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre bueno, nuestra oración; extiende tu mano misericordiosa sobre tu pueblo penitente y concédenos abundantemente lo que te hemos pedido con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 13 Feb 2026

He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta

SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 15 de 2026Primera lectura: Eclo 15, 15-20Salmo: Sal 119 (118), 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R. 1b)Segunda lectura: 1Co 2, 6-10Evangelio: Mt 5, 17-37 (forma larga) o Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Buena Nueva del Reino, proclamada por Jesús en el Sermón de la Montaña y contenida en el Evangelio de Mateo como plenitud de la Revelación de Dios, constituye una síntesis de su enseñanza ética fundamental y es fuente de sabiduría para los discípulos. A la persona humana, en el ejercicio de su libertad y responsabilidad, le corresponde acoger esta enseñanza, interiorizarla y hacerla vida para alcanzar la verdadera felicidad, como afirma con certeza el salmo de la liturgia de hoy: “Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor” (Sal 119).1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?“Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera” (Eclo 15, 17). El texto del libro del Eclesiástico destaca la libertad humana para elegir entre el bien y el mal, la responsabilidad individual por las propias acciones y la sabiduría como don de Dios. Los mandamientos son el camino hacia el bien y la vida, y corresponde al hombre seguirlos para alcanzar la verdadera sabiduría.“Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria” (1Co 2, 7). En este pasaje, san Pablo habla de la sabiduría de Dios revelada por el Espíritu Santo a quienes poseen madurez espiritual. No es la sabiduría del mundo, sino una sabiduría profunda y misteriosa que proviene de Dios y que solo puede comprenderse con la ayuda del Espíritu. “Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 5, 20). En Mt 5, 17-37, Jesús explica cómo cumple la ley y los profetas, no para abolirlos, sino para darles plenitud. Eleva la exigencia moral más allá de la mera observancia externa y la centra en la actitud del corazón y la intención. La justicia de los creyentes debe superar la de los escribas y fariseos para entrar en el Reino de los cielos, lo cual implica una comprensión más profunda y una práctica más auténtica de la ley.Tras la introducción de los vv. 17-20, en los que Jesús aborda la relación entre su enseñanza, la ley y los profetas, enfatizando que no ha venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, su discurso se organiza en una serie de antítesis. El texto de hoy presenta las cuatro primeras, siguiendo la fórmula: “Han oído que se dijo... pues yo les digo”. Estas se refieren a situaciones de la vida cotidiana: homicidio, adulterio, divorcio y juramento. Jesús no suprime las prescripciones sobre estas cuestiones, sino que les da pleno sentido e indica el espíritu con el que deben ser observadas.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este sexto domingo del Tiempo Ordinario nos prepara para vivir la Cuaresma, que iniciaremos el próximo miércoles 18 de febrero. El mensaje nos invita a poner en práctica las bienaventuranzas mediante la misericordia y la justicia de Dios, especialmente en nuestras relaciones, incluso con quienes nos ofenden. Es un tiempo propicio para la reconciliación y la oración personal y comunitaria a la luz de la Palabra. La enseñanza de Jesús es la plenitud de la Ley del Antiguo Testamento y nos muestra el camino de la verdadera libertad: la adhesión a la voluntad divina. Jesús no destruye la ley ni la vuelve intangible, sino que la conduce a su plan de realización, revelando su sentido perenne. No rompe con la herencia de Israel, sino que la recibe y manifiesta su plenitud.En el texto de hoy Jesús nos enseña, a través de seis aspectos de la vida (de los cuales se presentan los cuatro primeros), que la justicia debe ir más allá de la letra de la ley, porque reside en el corazón. Este camino exige una adhesión interior y no se limita a un cumplimento exterior. La ley nueva no consiste en obedecer preceptos, sino en obrar guiados por el amor.¿Cómo alcanzar un ideal tan elevado? San Pablo recuerda que se trata de una “sabiduría que no es de este mundo” y que “Dios nos ha revelado por el Espíritu”. Por lo tanto, es un don y una gracia que Él concede a la persona humana. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?OraciónTe bendecimos, Señor, Dios de nuestros padres,porque en Cristo Jesús realizaste con tu puebloun nuevo pacto de amor total y fidelidad cabal.En Él se cumplieron la ley y los profetas,adquiriendo así plenitud la antigua alianzamediante el espíritu que supera la letra escrita.No permitas, Señor, que nuestros odios y violenciasmarchiten la primavera de tu ternura.Concédenos vivir reconciliados con los demás,mediante un perdón y alegría diariamente renovadosconforme a la nueva justicia de tu Reino.Concédenos, Señor, caminar según tu Espíritusin gratificar los deseos y las obras de la carne.Queremos madurar en la libertad cristianapara amar más y mejor a ti y a los hermanos._______________________Recomendaciones prácticas:•Leer y meditar el mensaje del Papa para la Cuaresma, que ofrece una guía espiritual para vivir este tiempo como camino de renovación y conversión.•Participar de la Comunicación Cristiana de Bienes. Durante la Cuaresma, la Iglesia en Colombia promueve esta colecta que, fruto de la oración, el ayuno y la abstinencia, nos invita a compartir los bienes materiales con los necesitados como expresión concreta de la fe y caridad.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos a esta celebración del sexto domingo del Tiempo Ordinario. Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en Él y buscar la verdadera felicidad. Jesús nos propone un camino de bienaventuranza, pobreza y solidaridad, que convierte en testigos del Reino de Dios. Él nos precede con su ejemplo y nos llama a seguirlo con humildad, misericordia y justicia. Escuchemos su mensaje y permitamos que su Espíritu ilumine nuestro corazón para vivir como verdaderos discípulos. De pie, por favor, para iniciar nuestra celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraHermanos, dispongamos el corazón para escuchar con atención la Palabra de Dios. El Evangelio de Mateo nos invita a reflexionar sobre la justicia revelada por Jesús, que va más allá de la observancia externa de los mandamientos, y nos llama a la conversión interior. Su propuesta se manifiesta en relaciones reconciliadas y en una honestidad radical en nuestro hablar. Que estas palabras nos impulsen a vivir una vida auténtica, donde la misericordia y la justicia se entrelazan en cada acto.Oración universal o de los fieles Presidente: Hermanos, Jesús vino a dar plenitud a la ley y a los profetas. Confiando en su Palabra, elevemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre.R/. Padre misericordioso, escúchanos.1.Por la Iglesia para que, guiada por el Espíritu Santo, sea fiel testigo de la verdad de Cristo y anuncie su Reino con valentía y amor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes, para que promuevan la justicia, la paz y el bien común, buscando siempre el bienestar de todos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren enfermedad, pobreza, soledad o cualquier tribulación, para que encuentren consuelo en la misericordia de Dios y en el amor fraterno. Roguemos al Señor.4.Por nuestra comunidad, para que sea un lugar de acogida, perdón y reconciliación, donde todos se sientan amados y valorados. Roguemos al Señor.5.Por nosotros y nuestras familias, para que, con la gracia de Dios, superemos nuestras limitaciones, perdonemos a quienes nos han ofendido y vivamos en paz con todos. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las oraciones que elevamos a ti en este día. Fortalécenos con tu Espíritu Santo para que podamos cumplir tu voluntad y vivir como verdaderos discípulos de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 6 Feb 2026

Que brille su luz ante los hombres

QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 08 de 2026Primera lectura: Is 58, 7-10Salmo: Sal 112 (111), 4-5. 6-7. 8a y 9 (R. cf. 4a)Segunda lectura: 1Co 2, 1-5Evangelio: Mt 5, 13-16I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl quinto domingo del Tiempo Ordinario, continuando con el Sermón de la Montaña en el que Jesús anuncia el contenido del Reino de Dios, nos invita a reflexionar sobre la vocación y la misión que Dios confía a sus discípulos. Hoy la Palabra de Dios nos propone redescubrir la vocación y misión del cristiano como "sal de la tierra y luz del mundo". Jesús nos llama a ser fermento en la masa, a llevar el sabor y la luz de su Palabra a todos los rincones, aun en medio de las dificultades. En esta misión, la predicación del Evangelio es comunicación de la sabiduría de Dios, y la práctica de la misericordia es expresión del verdadero culto. La liturgia de este domingo nos anima a descubrir nuestra identidad en Cristo y a ser testigos valientes de su amor. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Is 58, 7-10 destaca la importancia de la justicia social y la compasión hacia los demás, tratados con dignidad y respeto. El profeta subraya que la verdadera religión no se reduce a rituales o prácticas externas, sino que se manifiesta en vivir conforme a la justicia y a la compasión, expresión del amor misericordioso de Dios. De ahí que las obras de misericordia van acompañadas de la promesa de la luz y la guía divinas para quienes actúan con justicia. Isaías insiste en compartir con los necesitados –hambrientos, pobres y oprimidos–, empezando por los familiares y vecinos. Estas acciones constituyen el verdadero ayuno, que refleja arrepentimiento y conversión como camino de restauración y bendición.1Co 2, 1-5 acentúa la sencillez y humildad con las que san Pablo anunció el evangelio. Él mismo reconoce que su predicación no se apoyó en la sabiduría humana ni en la elocuencia, sino en la demostración del Espíritu y del poder de Dios. El centro fue Jesucristo crucificado, fuerza y salvación para los creyentes. Su debilidad, temor y temblor reflejan que la humildad y la dependencia de Dios son esenciales para la misión.En Mt 5, 13-16, Jesús enseña que sus discípulos son “sal de la tierra” y “luz del mundo”. Como la sal preserva y da sabor, los discípulos están llamados a transformar la sociedad; si la sal pierde su sabor, se vuelve inútil, imagen de quienes abandonan su identidad cristiana. Asimismo, la luz no debe ocultarse, sino colocarse en alto para iluminar. Esta visibilidad se manifiesta en las buenas obras, que llevan a los demás a glorificar al Padre. El discípulo tiene, por tanto, una misión social y misionera: ser presencia transformadora que refleja la gloria de Dios.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En continuidad con las Bienaventuranzas, la Palabra de este domingo subraya el don y la exigencia de nuestra vocación cristiana. Las metáforas de la sal y de la luz expresan la misión y el testimonio de los discípulos de Jesús: ni la sal ni la luz existen para sí mismas, sino para otros. Así también el discípulo recibe el don del Reino de Dios para ponerlo al servicio de la humanidad. La humildad es clave: el discípulo es instrumento de la acción divina, no protagonista del mensaje.La primera lectura aclara el sentido de la luz mencionado al final del evangelio. Isaías relaciona la práctica de la justicia con la bendición divina: al vivir la misericordia, la luz del amor resplandece como signo de esperanza. La luz de Cristo debe reflejarse en las obras de sus discípulos, llevando consuelo y transformación al mundo.La fe tiene una dimensión social: el encuentro con el amor de Dios impulsa a la solidaridad con los más necesitados.La segunda lectura muestra cómo Pablo fue sal y luz: su predicación no dependió de la elocuencia, sino del Espíritu Santo y del poder de Dios. Su ejemplo enseña que la misión nace del don divino y debe centrarse en Cristo crucificado.Finalmente, la Palabra de hoy ilumina la relación entre la Eucaristía y la misión. La Eucaristía es el corazón de la vida cristiana y fuente de toda misión. En ella recibimos la fuerza para ser sal y luz, transformando la realidad con la presencia y el amor de Cristo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Pidamos al Señor la gracia de ser instrumentos de su luz y amor en el mundo. Que imitándolo en su servicio y entrega, Él nos fortalezca para superar nuestras debilidades y ser testigos valientes de su evangelio.Oración por la evangelizaciónDios Padre nuestro, te damos gracias porque,por medio de tu Hijo Jesucristo, sigues haciendo camino con nosotrosy vas dando un nuevo rumbo a la Iglesia.Te pedimos que, bajo el impulso del Espíritu,salgamos a tu encuentro en nuestro mundoy como discípulos misioneros,anunciemos a todos la alegría del Evangeliosirviendo misericordiosamente a los que sufren,para ser sal de la tierra y luz del mundo fermento de una nueva sociedad.María estrella de la evangelización ruega por nosotros._______________________Recomendaciones prácticas•11 de febrero: Jornada Mundial del Enfermo. Promover la lectura del mensaje del Papa para esta fecha. •Motivar y preparar la jornada parroquial de los enfermos, reuniéndolos en el templo para la Eucaristía ofreciéndoles los sacramentos de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos reunimos hoy para celebrar la Eucaristía en este quinto domingo del Tiempo Ordinario. La Palabra que escucharemos nos invita a ser sal y luz, iluminando con nuestras acciones y dando sabor a la vida de quienes nos rodean. Que esta celebración fortalezca nuestra fe y nos anime a vivir con valentía nuestra vocación cristiana, siendo testigos del amor de Dios en el mundo. Con alegría y gratitud, iniciemos esta celebración.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios es fuente de sabiduría y luz que ilumina nuestra vida. Hoy el Señor nos llama a ser luz en la oscuridad, a romper las cadenas de la injusticia y a construir un mundo fraterno. Dispongámonos a escuchar con humildad y apertura.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos con confianza a Dios, nuestro Padre, que nos llama a ser sal de la tierra y luz del mundo.R/. Padre de bondad, escúchanos.1.Por la Iglesia, para que sea como una ciudad puesta en lo alto y transmita a todos la luz de Cristo. Roguemos al Señor.2.Por todos los cristianos, para que, iluminados por la Palabra, seamos testigos valientes del evangelio, llevando esperanza y consuelo a los que sufren. Roguemos al Señor.3.Por los gobernantes y líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría y justicia, buscando siempre el bien común. Roguemos al Señor.4.Por los enfermos, los pobres y excluidos, para que encuentren acogida, consuelo y ayuda, y experimenten el amor de Dios en nuestras acciones. Roguemos al Señor.5.Por nosotros, para que, fortalecidos por el Espíritu, seamos sal y luz en cada una de nuestras obras. Roguemos al Señor.Oración conclusivaEscucha, Padre del cielo, la súplica de tu pueblo, e ilumina nuestra vida con la luz del evangelio, para que seamos sal de la tierra y luz del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 30 Ene 2026

Será grande la recompensa que recibirán en el cielo

CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 01 de 2026Primera lectura: So 2, 3; 3, 12-13Salmo: Sal 146 (145), 6c-7. 8-9a. 9bc-10 (R. Mt 5, 3)Segunda lectura: 1Co 1, 26-31Evangelio: Mt 5, 1-12aI.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa felicidad, anhelo profundo del ser humano, encuentra en la propuesta de Jesús, en el evangelio de hoy, un horizonte novedoso. Las bienaventuranzas se presentan como un camino distinto al que la sociedad actual imaginaría o propondría para alcanzarla. Al respecto, el papa Francisco decía en su catequesis del 29 de enero de 2020: “Este texto abre el “Sermón de la Montaña” que ha iluminado la vida de los creyentes y también de muchos no creyentes. Es difícil no ser tocado por estas palabras de Jesús, y es justo el deseo de entenderlas y de acogerlas cada vez más plenamente. Las bienaventuranzas contienen la “carta de identidad” del cristiano ―es nuestro carnet de identidad―, porque dibujan el rostro de Jesús, su forma de vida”.En relación con este evangelio, el profeta Sofonías, en la primera lectura, al anunciar la llegada del día de la ira del Señor a causa de la injusticia, se dirige a los humildes para que lo busquen y encuentren refugio en Él. Dios hará de este pueblo pobre y humilde aquel que practique su derecho y busque la justicia.Así mismo, san Pablo recuerda a los Corintios que Dios ha conformado la comunidad eligiendo a los humildes, débiles y despreciados, a quienes el mundo considera insignificantes. Así confunde a los sabios y poderosos que se creen los más importantes. Con ellos subraya que la verdadera sabiduría y el verdadero poder provienen de Dios, no de la razón humana.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El profeta Sofonías afirma que, a pesar de la inminencia del día de la ira del Señor –un juicio para el pueblo–, aún hay tiempo para la conversión. Su llamado se dirige a los humildes, capaces de reconocer que no son el poder, las riquezas, el oro ni la plata lo que puede salvar, sino únicamente el amor misericordioso del Señor.Este pueblo, que confía en la salvación de Dios por su amor misericordioso, se sostiene en la imagen de Jerusalén fundada sobre un pequeño resto fiel con el cual el Señor cumplirá sus promesas. Ese resto, también llamado “pueblo pobre y humilde”, hará posible el inicio de una nueva época marcada por la justicia, la paz, la serenidad y la alegría de sus habitantes.San Pablo enseña a los Corintios que el cristiano no puede buscar elocuencia, erudición, poder ni honor, porque Dios está muy lejos de todo eso. El querer de Dios se encuentra en la gente humilde que no ansía poder, no en el arrogante que se cree superior por su sabiduría o santidad. Dios salva a quien se arrepiente de sus pecados, porque en su debilidad busca a Jesús como Salvador.El misterio de la cruz, para Pablo, solo puede parecer “locura y debilidad de Dios”, ante la razón humana, y precisamente por eso se convierte en “fuerza y sabiduría de Dios” para los creyentes. El apóstol no rechaza la razón, la ciencia ni el progreso; se opone más bien a todo proyecto humano que, dejando de lado al Dios revelado en la cruz de Jesús, termina construyendo sociedades basadas en la injusticia, la discriminación, la opresión y la violencia.El evangelio de hoy, según recuerda el papa Francisco, es para toda la humanidad: “Jesús, viendo a la multitud que le seguía, sube al suave monte que rodea el lago de Galilea, se sienta y, dirigiéndose a sus discípulos, anuncia las bienaventuranzas. El mensaje, pues, se dirige a los discípulos, pero en el horizonte están las multitudes, es decir, toda la humanidad. Es un mensaje para toda la humanidad”, (Catequesis del 29 de enero de 2020).Las bienaventuranzas constituyen el punto de partida y la clave de interpretación del Sermón de la Montaña. Representan el nuevo programa del reinado de Dios. Jesús mismo es el modelo de quien las vive: el pobre por excelencia que confía y se abandona en las manos del Padre; el misericordioso, humilde y limpio de corazón que acepta su voluntad, incluso en la pasión y la muerte. En ellas Jesús anuncia el inicio del reinado que ya acontece en los pobres. En ellos comienza la nueva creación. En este discurso, la pobreza material se transforma en “pobreza de corazón”, abierta a la confianza en la providencia de Dios; el sufrimiento se convierte en “consuelo” mesiánico, que da sentido al dolor y a la muerte; y el hambre y la sed de justicia en “esperanza” del cambio radical que traerá la Buena Noticia. De ahí que la persecución, fruto de la fidelidad a estos valores, configure la vida del discípulo con la del mismo Jesús.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el mundo actual es resulta difícil ser pobre y humilde. Parece que a los soberbios, arrogantes y mentirosos les va mejor: triunfan y ocupan posiciones de poder, mientras que los sencillos quedan relegados, sin cargos importantes ni reconocimiento. Con frecuencia su sinceridad les cuesta la confianza de sus superiores, e incluso les priva de oportunidades de progreso político, económico o social. La conversión, en la perspectiva de Sofonías, exige renunciar al orgullo, la prepotencia y al egoísmo, para volver a la comunión con Dios y con los hermanos.El Dios en quien creemos no elige a los ricos, poderosos o influyentes para llevar a cabo su obra, sino que se sirve de la fragilidad y debilidad humanas para realizar su proyecto de salvación y liberación.La Palabra de hoy invita a confiar en Dios, que acoge lo humilde y lo débil del mundo. La sociedad considera feliz al rico, al famoso, al poderoso; y, en contraste ve al pobre como un desdichado. Jesús revela el verdadero rostro de un Dios que se solidariza con los pobres, los humildes, los maltratados y los explotados de todos los tiempos, y que a todos ofrece, sin distinción, la salvación. Sus palabras siguen teniendo plena vigencia: “¡Bienaventurados los pobres! ¡Bienaventurados los que lloran!”.El pobre en el evangelio –o quien posee espíritu de pobreza– es aquel que sabe confiar en Dios, no en el dinero ni en las cosas, muchas o pocas, que pueda tener. Es el que sabe compartir y ser solidario con los demás. Nosotros, discípulos de Jesús, encontramos aquí una palabra de aliento y esperanza en el Señor, que, como proclama María: “Hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos” (Lc 1, 51-53).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Para que la Palabra de Dios resuene más profundamente en nosotros, preguntémonos:•¿Estoy dispuesto a renunciar a la lógica de la imposición, de la prepotencia, del orgullo y de la autosuficiencia, tanto en mi relación con Dios como en la relación con los demás?•¿Dónde creo que se encuentra la verdadera libertad que llena de felicidad el corazón?•Para construir una sociedad más justa y fraterna, ¿qué debemos hacer?El discípulo de Jesús, en todo tiempo, está llamado a seguir su estilo de vida. No se trata de ideales inalcanzables, sino de un camino concreto que debemos recorrer en el seguimiento de quien nos enseña a ser verdaderamente bienaventurados._______________________Recomendaciones prácticas:•2 de febrero. Fiesta de la Presentación del Señor – Jornada Mundial de la Vida Consagrada: La liturgia propone un esquema sencillo de bendición de los cirios, con o sin procesión, antes de iniciar la Eucaristía.•Es importante tener en cuenta el mensaje del Papa para esta Jornada, motivando de manera especial la oración por las vocaciones a la vida sacerdotal, consagrada y religiosa.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn estos domingos del Tiempo Ordinario vamos conociendo a Jesús en su vida pública. Él nos enseña a descubrir al Padre y su proyecto de salvación, invitándonos a participar de los valores del Reino de Dios. Que la celebración de la Eucaristía nos alimente con su Palabra y con su Cuerpo y Sangre, necesarios para llevar a plenitud nuestra vida cristiana. Monición a la liturgia de la PalabraNuestras comunidades cristianas están formadas, en su mayoría, por mujeres y hombres empobrecidos. Hoy la Palabra nos recuerda que los humildes y pobres son los preferidos del corazón de Dios. Con nosotros quiere realizar un proyecto de vida y de salvación, en el que aprendamos a compartir como hermanos todo lo que hemos recibido de Él.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre Dios, que acoge a todos en su amor y escucha al que con fe recurre a Él, digámosle:R/. Padre de amor, escucha nuestra oración.1.Por toda la Iglesia, para que viva con decisión la opción preferencial por los pobres. Roguemos al Señor.2.Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que, fieles a la Palabra de Dios, den frutos de santidad para gloria tuya y bien de la Iglesia. Roguemos al Señor.3.Por los gobernantes, para que sus decisiones promuevan la justicia social y atiendan las necesidades de los más pobres y desamparados. Roguemos al Señor.4.Por quienes sufren: los enfermos, migrantes, desamparados y quienes viven en miseria, para que encuentren en la fe al Dios que no los abandona. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que al participar de la Eucaristía nos alimentamos de Jesús, el Bienaventurado por excelencia, y aprendamos de Él a ser pobres, humildes y limpios de corazón. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre de misericordia, que conoces nuestras necesidades, escucha las súplicas que con fe te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 23 Ene 2026

Una luz ha brillado para los que viven en lugares de sombras de muerte

TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIODOMINGO DE LA PALABRA DE DIOSEnero 25 de 2026Primera lectura: Is 8, 23b–9, 3Salmo: Sal 27 (26), 1bcde. 4. 13-14 (R. 1b)Segunda lectura: 1Co 1, 10-13. 17Evangelio: Mt 4, 12-23 (forma larga) o Mt 4, 12-17 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa profecía de Isaías (primera lectura) encuentra su cumplimiento en el Evangelio de san Mateo. Jesús proclama: “El Reino de Dios está aquí”. De inmediato anuncia que, para dar a conocer la Buena Noticia, cuenta con testigos: hombres y mujeres llamados a ser evangelizadores. El camino es significativo: Jesús no emprende la misión en solitario, sino en comunidad. San Pablo comparte la misma convicción: el Señor lo llamó a ser testigo del evangelio en comunidad, sin dar lugar a divisiones.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Cafarnaún está en Galilea, a orillas del lago de Tiberíades, en los territorios de Zabulón y Neftalí. Estos nombres de antiguas tribus de Israel ya no eran de uso corriente, pertenecían al pasado. En el libro de Josué ninguna aldea pertenecía al mismo tiempo a dos tribus. La intención de Mateo no es geográfica, sino teológica: mostrar la luz de Dios brillando sobre Israel y sobre toda la humanidad. Galilea, encrucijada de pueblos, es la puerta abierta al mundo. A partir de ahora, la salvación de Dios, traída por el Mesías, resplandece sobre todas las naciones.Mateo retoma expresiones del ritual de coronación de un rey al evocar la llegada de Jesús: “El pueblo que habitaba en las tinieblas vio surgir una gran luz. Sobre los que habitaban el país de las sombras y de la muerte, se levanta una luz”. Con ellos nos dice que el verdadero Rey del mundo vino a habitar entre nosotros.Al narrar la partida de Jesús hacia Galilea, después del arresto de Juan el Bautista, Mateo afirma dos realidades: primero, la vida de Jesús está marcada por la persecución; segundo, el mal no tiene la última palabra. Jesús huye de la persecución, pero en su camino la Buena Noticia se expande aún más: Dios hace surgir el bien del mal. El evangelio mostrará al final que, de los sufrimientos y de la muerte, brota la Vida.Mateo emplea una fórmula clave: “A partir de este momento”. La usa aquí y en Mt 16. En ambos casos marca una encrucijada: aquí “a partir de este momento, Jesús empieza a anunciar: conviértanse, el Reino de los cielos está cerca”; y en Mt 16: “A partir de este momento, Jesús comenzó a mostrarles a los discípulos que era necesario ir a Jerusalén, sufrir mucho por parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, sufrir la muerte y, al tercer día, ser levantado”.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En Mt 4 vemos el inicio de la misión pública de Jesús. El evangelio ha preparado este momento: primero, la genealogía que sitúa a Jesús en la historia de su pueblo, descendiente de David (Mt 1); luego, el anuncio del ángel a José: “He aquí que una virgen concebirá un hijo a quien le pondrán por nombre Emmanuel, que quiere decir, Dios con nosotros”, cumpliendo lo dicho por el profeta Isaías.Los episodios siguientes confirman este mensaje de cumplimiento: la visita de los magos, la huida a Egipto, la masacre de los niños de Belén, el regreso de Egipto y la instalación de la familia en Nazaret (Mt 2). Después, la predicación de Juan Bautista, el bautismo de Jesús (Mt 3) y el relato de las tentaciones (Mt 4, 1-11). Todos están llenos de citas y alusiones a las Escrituras. Mateo quiere mostrar que en Jesús se realizan las promesas. Su instalación en Cafarnaún cumple lo anunciado por Isaías: en Él, Dios acompaña siempre nuestra vida.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?En este domingo de la Palabra de Dios pedimos al Señor que su palabra viva en nosotros como persona: Jesús de Nazaret, a quien conocemos cada día mejor en la oración, en la Sagrada Escritura, en los sacramentos, en la vida de familia y comunidad, en los signos de los tiempos y en la historia de cada semana.Jesús es Palabra viva en el rostro de los pobres, de los marginados, de las familias necesitadas, en quienes son solidarios y buscan mejores condiciones de vida, salud, educación y trabajo para sus hermanos y hermanas. Que al salir de prisa a su encuentro, sepamos transparentar el rostro de Cristo Jesús._______________________Recomendaciones prácticas:•Leer la nota sobre el domingo de la Palabra de Dios publicada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el 17 de diciembre de 2020.•Se sugiere exaltar la proclamación de la Palabra con el Evangeliario: llevado con solemnidad en la procesión de entrada y, en el momento del evangelio, tomado del altar y llevado al Ambón precedido del incensario y los ciriales. El objetivo es que los fieles perciban la necesidad insustituible de escuchar y vivir la Palabra de Dios para fortalecer sus vidas (cf. OGMR 120,172 y 175).•También se podría entregar la Biblia o alguno de sus libros a toda la asamblea, como signo de la importancia de la lectura, la profundización y la oración diaria con la Sagrada Escritura, prestando especial atención a la Lectio Divina (cf. Aperuit illis 3).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES Monición introductoria a la misa Bienvenidos a la Eucaristía en el domingo de la Palabra de Dios. Diversos pasajes de la Escritura nos hablan de la Palabra de vida, hecha carne, que penetra hasta lo profundo del corazón y nos mueve a decidir siempre en favor del bien. Hoy compartimos el Pan de la Palabra y el Pan de la Eucaristía, alimento que fortalece nuestra fe durante la semana.Monición a la liturgia de la Palabra “Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero” (Sal 119, 105). Hoy, en la Eucaristía, la Palabra nos invita a levantar la cabeza y a abrir nuestra casa para que todos, sin excepción, experimenten el amor compasivo y universal de Dios Padre. El Reino de Dios está entre nosotros y todos estamos llamados a ser evangelio, es decir, Buena Noticia para los demás.Oración universal o de los fieles Presidente: En este domingo de la Palabra de Dios, oremos al Padre por medio de su Hijo Jesucristo y digamos:R/. Escúchanos, Señor de la Palabra.1.Por la Iglesia y por nuestros ministros ordenados, para que todos seamos testigos del Evangelio. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones, para que trabajen con decisión en favor de los pobres, la justicia y la paz. Oremos.3.Por los catequistas y misioneros, para que propaguen el conocimiento de la Palabra de Dios y la Lectio Divina. Oremos.4.Por quienes sufren diversas pruebas, para que nuestro servicio solidario sea para ellos consuelo y esperanza. Oremos.5.Por nosotros, reunidos en esta Eucaristía, para que la Palabra de Dios sea criterio constante de discernimiento en nuestra vida. Oremos.Oración conclusivaPadre de bondad, tú conoces nuestras motivaciones y necesidades. Acoge nuestras súplicas y concédenos el regalo de vivir del Pan de tu Palabra y del Pan de la Eucaristía para ser fieles a nuestra vocación cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 16 Ene 2026

Éste es el Elegido de Dios

SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOEnero 18 de 2026Primera lectura: Is 49, 3. 5-6Salmo: Sal 40 (39), 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10 (R. cf. 8a-9a)Segunda lectura: 1Co 1, 1-3Evangelio: Jn 1, 29-34I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa respuesta al salmo de hoy “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”, recuerda la disposición de quien es llamado por el Señor a cumplir una misión dentro del plan que Dios tiene para la humanidad y para el mundo. Él elige a personas concretas para que sean testigos de ese proyecto en la historia.La primera lectura nos presenta al Siervo de Yahvé, elegido por Dios con una misión específica: ser luz de las naciones para que su salvación llegue hasta los confines de la tierra.La segunda lectura recuerda a los cristianos de Corinto que todos son llamados por Dios a llevar una vida comprometida con los valores del Reino.En cuanto al evangelio, recordamos las palabras del papa Francisco en el Ángelus del 19 de enero de 2020: “Este segundo domingo del Tiempo Ordinario supone una continuación a la Epifanía y la fiesta del Bautismo de Jesús. El pasaje evangélico (cf. Jn 1, 29-34) nos habla aún de la manifestación de Jesús. En efecto, después de haber sido bautizado en el río Jordán, Jesús fue consagrado por el Espíritu Santo que se posó sobre Él y fue proclamado Hijo de Dios por la voz del Padre celestial (cf. Mt 3, 16-17 y siguientes). El evangelista Juan, a diferencia de los otros tres, no describe el evento, sino que nos propone el testimonio de Juan el Bautista. Fue el primer testigo de Cristo. Dios lo había llamado y preparado para esto”.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La primera lectura de hoy corresponde a un fragmento del segundo cántico del Siervo de Yahvé, a quien se le confía una misión que se cumple en medio del sufrimiento y de la persecución. Aunque su tarea consiste en reunir a las tribus de Jacob, es decir, al pueblo de Israel, se considera poco, y por ello se le encomienda ser luz de las naciones. Así, su misión adquiere un carácter universal.En la segunda lectura, Pablo ratifica su título de apóstol: ha sido llamado por Dios y su ministerio consiste en anunciar a su Señor y conducir a los elegidos a la comunión con Él. Luego se dirige a los destinatarios como a la “Iglesia de Dios de Corinto”. Esta comunidad no está sola: es parte de la gran asamblea convocada por Dios, a la que pertenecen hombres y mujeres de cualquier raza o nación, “consagrados a Cristo Jesús con una vocación santa” e invocando el nombre de Jesús en todas partes. En el último versículo aparece el habitual saludo de gracia y paz con que Pablo se dirige a la mayoría de las comunidades. Esta lectura es el inicio de la carta que escucharemos durante varios domingos.El evangelio transmite el testimonio de Juan el Bautista, quien presenta la identidad de Jesús con dos afirmaciones: “Es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (v. 29) y “el Espíritu ha descendido y se ha posado sobre él, por eso bautizará con el Espíritu Santo” (v. 33). Como Cordero de Dios, Jesús se ofrecerá en sacrificio, igual que los corderos pascuales sacrificados por Israel. Él asume la condición humana y ofrece su vida en la cruz como entrega voluntaria y servicio de amor a la humanidad, porque ha sido ungido y confirmado por el Espíritu Santo. El evangelista no narra el bautismo de Jesús, sino que alude a él mediante el testimonio de Juan el Bautista, quien no solo ve descender al Espíritu Santo, sino que le atribuye una misión precisa: bautizar en el Espíritu, acción propia de Dios, que derrama su Espíritu sobre la humanidad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Palabra de Dios hoy nos recuerda que el origen de toda vocación está en Dios: Él es quien elige, llama y confía una misión. La vocación solo se entiende a la luz de Dios. Esta conciencia nos lleva a reconocer que el Señor llama al hombre para dar testimonio de su amor y de su salvación ofrecida a todos. En el centro del llamado está la santidad: somos llamados a ser santos, lo cual implica acoger la propuesta liberadora de Jesús y vivir de acuerdo con los valores del Reino.Es fundamental recordar que la Iglesia es la comunidad de los “llamados a la santidad”. Está formada por “todos los que invocan, en cualquier lugar, el nombre de nuestro Señor Jesucristo”, sin distinción de color de piel, condiciones sociales, ideas políticas o diferencias culturales. En la Iglesia todos somos uno en Cristo, llamados a vivir en amor y unidad.Tampoco debemos olvidar que, como discípulos misioneros, hemos sido llamados a vivir en santidad y a luchar contra el pecado, que siempre busca apartarnos de la comunión con Dios y con los demás. Pero en esta lucha contamos con la fuerza del Espíritu Santo, quien nos anima a vivir en plenitud.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Para acoger la Palabra de Dios en nuestra vida, preguntémonos:•¿Soy consciente de la llamada que Dios me hace hoy?•¿De qué manera respondo a esa llamada?•¿Cómo entiendo la vocación a la santidad y cómo debo vivirla?•¿Doy testimonio de Jesús confiando en la fuerza del Espíritu Santo que habita en mí?II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Después de haber celebrado, en este nuevo año litúrgico, los domingos de Adviento, la Navidad, la Epifanía y el Bautismo del Señor, iniciamos hoy los domingos del Tiempo Ordinario. Serán treinta y cuatro domingos con sus correspondientes semanas, que nos conducirán, en su primera parte, a la Cuaresma y la Pascua, y en la segunda parte hasta el final del año litúrgico. Dispongámonos a participar con fe en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios que hoy escuchamos nos invita a situar la vocación en el marco del plan divino. Dios tiene un proyecto de vida plena para la humanidad y elige a personas concretas como testigos de ese proyecto en la historia. Escuchemos con atención.Oración universal o de los fielesPresidente: Hermanos, dirijamos al Padre todopoderoso nuestra súplica confiada por nuestras necesidades y por las del mundo entero.R/. Escucha, Padre, la oración de tu Iglesia.1.Por la Iglesia universal, para que, guiada por la fuerza del Espíritu Santo, sea siempre testimonio de santidad para todos los hombres. Roguemos al Señor.2.Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y por todo el pueblo encomendado a su cuidado, para que lo alimenten con los sacramentos que renuevan la fe y la santidad. Roguemos al Señor.3.Por nuestros gobernantes y los de todo el mundo, para que en sus decisiones busquen siempre el bien común, la paz y el desarrollo de los pueblos. Roguemos al Señor.4.Por los enfermos y por quienes sufren, para que encuentren en nosotros consuelo y ayuda en sus necesidades. Roguemos al Señor.5.Por nosotros, reunidos alrededor del altar del Señor, para que, alimentados con su Palabra, su Cuerpo y su sangre, reafirmemos nuestra vocación a la santidad. Roguemos al Señor.Oración conclusivaEscucha, Padre, la oración de tu Iglesia suplicante y concédenos en tu misericordia lo que no podemos esperar por nuestros méritos. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.  

Vie 9 Ene 2026

Este es mi Hijo amado, en quien me complazco

BAUTISMO DEL SEÑOREnero 11 de 2026Primera lectura: Is 42, 1-4. 6-7Salmo: Sal 29 (28), 1b y 2. 3ac-4. 3b y 9c-10 (R. 11b)Segunda lectura: Hch 10, 34-38Evangelio: Mt 3, 13-17I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónCon la fiesta del Bautismo de Jesús cerramos el Tiempo de Navidad e iniciamos el Tiempo Ordinario. El Tiempo de Navidad es propicio para contemplar la infancia de Jesús y, el Tiempo Ordinario es ocasión para meditar en lo que llamamos “la vida pública” de Jesús: lo que hizo y dijo durante sus tres años de ministerio, anunciando el Reino con obras y palabras, como lo recuerda Pedro en la segunda lectura: “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”.Esta fiesta es una manifestación, revelación o epifanía de Dios, estrechamente vinculada a su pequeñez en la gruta de Belén y a la revelación al inicio de su ministerio en las bodas de Caná, cuando transforma el agua en vino.Una frase contundente en el evangelio de hoy es la voz del Padre, que se hace oír desde la nube: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Esta voz ya había sido anunciada por Isaías y hoy la escuchamos en la primera lectura: “Mira a mi Siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco”. Es la voz del Señor que resuena sobre las aguas, sobre las aguas torrenciales, como proclamamos en el Salmo 28.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El versículo 13 afirma: “Entonces Jesús fue de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él”. Presenta un contexto geográfico y teológico: Jesús viene desde Galilea, región marginal, hacia el Jordán, lugar simbólico de paso y renovación para Israel (cf. Jos 3). Su decisión de ser bautizado muestra su solidaridad con la humanidad pecadora, aunque Él no tenga pecado.El versículo 14 dice: “Pero Juan trató de disuadirlo, diciendo: ‘Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?’”. Aquí se reconoce la superioridad espiritual de Jesús. Además, el texto subraya la humildad de Jesús y la comprensión profética de Juan.En el versículo 15: “Jesús le respondió: ‘Deja que así sea ahora, pues conviene que cumplamos toda justicia.’ Entonces Juan consintió”, la palabra “justicia” en Mateo se refiere a la voluntad de Dios. Jesús se somete al plan divino, mostrando obediencia y dando ejemplo. No se bautiza por necesidad personal, sino para manifestar su misión y revelar su identidad.El versículo 16 relata: “Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma y posarse sobre él”. Es la gran teofanía trinitaria: el cielo se abre (símbolo de revelación), el Espíritu desciende (unción mesiánica), y se prepara la voz del Padre. La paloma es símbolo de paz, pureza y del Espíritu Santo, y remite al diluvio (Gn 8), donde anuncia un nuevo comienzo.Finalmente, el versículo 17: “Y una voz del cielo decía: ‘Este es mi Hijo amado; en Él me complazco’”. La voz del Padre confirma la identidad de Jesús como Hijo de Dios, evocando el Salmo 2, 7 (“Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”) e Isaías 42, 1 (“Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma”). Se combinan así las imágenes del Mesías rey y del Siervo sufriente, anticipando la misión redentora de Jesús.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?“Este es mi Hijo amado” (v. 17). Así como Jesús es proclamado Hijo, cada bautizado es adoptado como hijo o hija de Dios (cf. Ga 4, 4-7). El bautismo no es solo un rito, sino una nueva identidad: somos parte de la familia de Dios.Jesús, sin pecado, se une a los pecadores en el Jordán. El bautismo nos llama a vivir en solidaridad, especialmente con los más necesitados. Ser bautizado implica compromiso con la justicia, la misericordia y la fraternidad.“Vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma” (v. 16). En el bautismo, recibimos el Espíritu Santo, que nos fortalece para vivir como discípulos. El Espíritu guía, consuela y capacita para la misión.“Conviene que cumplamos toda justicia” (v. 15). Jesús se somete al plan del Padre. También el bautizado está llamado a discernir y cumplir la voluntad de Dios. Esto implica vida de oración, escucha y fidelidad.El bautismo de Jesús marca el inicio de su ministerio público. El bautismo no es meta, sino punto de partida: cada bautizado es enviado a ser luz del mundo y sal de la tierra (cf. Mt 5, 13-16). Nos convierte en discípulos misioneros, llamados a anunciar el evangelio con la vida.En síntesis, este pasaje invita a redescubrir la vocación cristiana: no somos simples creyentes, sino hijos amados, llenos del Espíritu y enviados al mundo. Recordar nuestro bautismo es recordar quiénes somos y para qué vivimos.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Querido Jesús, hoy te contemplamos en el Jordán. Has bajado desde las montañas de Nazaret hasta los valles del río, para ser bautizado por tu primo y precursor, Juan el Bautista.No te contentaste con descender de los cielos y asumir nuestra naturaleza humana; también te anonadaste poniéndote en la fila de los pecadores que esperaban el bautismo de conversión. Tú no tenías pecado, pero lo hiciste porque eres el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y nos devuelve la vida, la gracia, el amor y la plenitud. Gracias, Jesús, por cargar sobre tus espaldas nuestro pecado y por liberarnos de sus cadenas. Atravesaste el Jordán, saliendo de la tierra prometida y entrando en territorio pagano, para ser bautizado por Juan y significar la entrada al verdadero Reino. Israel pasó por el Jordán para dejar atrás la esclavitud de Egipto e ingresar como pueblo libre a la tierra prometida.Cuando recibiste el bautismo, se abrieron los cielos. Antes estaban cerrados por causa del pecado; ahora tú viniste a habitar entre nosotros para que podamos habitar contigo en los cielos nuevos y en la tierra nueva, en la Jerusalén celestial, en la casa del Padre. Gracias por abrirnos los cielos de tu ternura y misericordia. Gracias, Jesús, por descender hasta nosotros para que podamos ascender contigo al Padre. Querido Jesús, para subir contigo al Padre, primero debemos bajar contigo al Jordán. Ayúdanos a dejar atrás orgullos, autosuficiencias y falsas seguridades, para ser purificados en las aguas y transformados en hijos dóciles y obedientes, en quienes el Padre se complace.Queremos sumergirnos contigo en el Jordán, en las aguas de tu amor y misericordia, para ser lavados, purificados y transformados. Amén._______________________Recomendaciones prácticas:•Si no hay bautismos, se recomienda utilizar una de las fórmulas del rito para la bendición y aspersión del agua, en memoria del Bautismo, que sustituye el acto penitencial al comienzo de la misa (cf. Misal, Apéndice I, Formulario II, p. 1143).•Esta fiesta tiene esquema propio de celebración, incluido el Prefacio.•Propiciar un momento de silencio, después de la comunión, para dar gracias al Padre por la presencia de Jesús en la Eucaristía y en nuestras vidas.•Hoy finaliza el Tiempo de Navidad y desde mañana lunes comienza la primera parte del Tiempo Ordinario, que se prolonga hasta el martes 17 de febrero.•Liturgia de las Horas: Tomo III, Salterio de la 1ª semana.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES Monición introductoria a la misa Hermanos, en la fiesta del Bautismo de Jesús nos hemos reunido para recibir de manos del Padre a su Hijo, que se nos ofrece en la Palabra y en la Eucaristía. Con un corazón complacido en Dios, participemos con alegría y gratitud.Monición a la liturgia de la Palabra El Padre quiere mostrarnos cuánto nos ama en su Hijo, y nos lo entrega para que, por Él, con Él y en Él, seamos hijos amados en quienes se complace. Acojamos al Hijo a través de la Palabra que se nos proclamará. Escuchemos con gusto y atención.Oración universal o de los fieles Presidente: Con la confianza de los hijos amados, presentemos nuestras súplicas al Padre por nosotros, la Iglesia y todo el mundo. Respondemos:R/. Por tu Hijo Amado, en quien te complaces, escúchanos, Padre santo.1.Padre Dios, bendice a los laicos y ministros de tu Iglesia, para que, guiados por el Espíritu Santo, anuncien a Cristo con valentía y sean signo de unidad y salvación. Oremos.2.Padre Dios, ilumina a los gobernantes y líderes, para que trabajen con justicia y humildad, promoviendo la paz, la dignidad humana y el bien común. Oremos.3.Padre Dios, fortalece a todos los bautizados para que, recordando nuestra identidad de hijos tuyos, vivamos con fidelidad y demos testimonio del evangelio. Oremos.4.Padre Dios, acompaña a nuestra comunidad parroquial, para que, animada por el Espíritu, crezca en fraternidad, solidaridad y compromiso con los más necesitados. Oremos.Oración conclusivaPadre bueno, que en el bautismo de tu Hijo revelaste tu amor, escucha nuestras súplicas y haznos fieles a tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.