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monseñor héctor fabio henao

Mié 29 Jul 2020

Iglesia se une al Día Internacional contra la trata de personas

Por medio de un comunicado a la opinión pública, el Secretariado Nacional de Pastoral Social en representación de la Iglesia católica colombiana, se une a la conmemoración del Día Mundial Contra la Trata de Personas, en el que rechaza cualquier tipo de acto que atente contra la dignidad humana de todas las personas. Cada 30 de julio se conmemora el Día Mundial Contra la Trata, un delito que explota a mujeres, hombres, niñas, niños y adolescentes con diversos propósitos, como explotación sexual, trabajo forzado, mendicidad forzada, matrimonio forzado, venta de menores y extracción de órganos, entre otras. Según la Organización de las Naciones Unidas, “Las mujeres representan el 49% y las niñas el 23% de todas las víctimas de la trata. La explotación sexual es la forma más común de explotación (59%) seguida del trabajo forzado (34%)”. "Son muchos los desafíos que tenemos delante de nosotros, especialmente impulsar e implementar todas las “Pautas pastorales sobre la trata de personas” sobre la trata de personas que han sido hechas públicas por el Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral. Esas pautas de trabajo nos ayudarán tanto en los niveles de las Diócesis, parroquias, congregaciones religiosas, escuelas, universidades, organizaciones católicas y todo tipo de organización de sociedad civil, para participar activamente en la lucha contra la trata de personas", señala el documento. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon] Fuente: Of. comunicaciones de Pastoral Social

Jue 25 Jun 2020

Directores de Pastoral Social proyectan acciones en tiempo de pandemia

De manera virtual este miércoles 24 de junio se dio inicio al Encuentro Nacional de Directores de Pastoral Social, cuyo objetivo propuesto por sus organizadores es profundizar en el compromiso de atención solidaria en las múltiples crisis actuales por la pandemia, los conflictos violentos y la migración, y así trabajar en la construcción de una sociedad moldeada por los valores del Evangelio. La apertura del evento la realizó monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) / Cáritas Colombiana, quien dio la bienvenida a los participantes asegurando que “este es un encuentro sinodal, gracias a todos los que hacen parte de esto. Este es un encuentro que nos invita a hablar con valentía y con libertad, en un diálogo que nos hace crecer como hermanos y hermanas, crecer en la experiencia del encuentro con el Señor”. Posteriormente, monseñor Fabio Suescún, obispo Castrense y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, hizo una presentación general de lo que trataría el evento que se extenderá hasta el viernes 26 de junio y lideró el momento de oración con los aproximadamente 175 participantes. La actividad central fue el conversatorio interactivo “Las crisis derivadas del Covid-19 que nos interpelan como sociedad”, del que hicieron parte: Carlos Alfonso Negret, defensor del pueblo; Alejandro Girón, del Servicio de Acompañamiento Salesiano Online; y Faustina Rodallega, lideresa del municipio de Morales, Cauca. Durante su intervención el Defensor del Pueblo, Carlos Negret aseguró que “desafortunadamente, las medidas de prevención que tenemos con ocasión del Covid-19 pueden afectar nuestros derechos. Actualmente tenemos una indisciplina social que no nos ha dejado tener un real aislamiento o distanciamiento social y medidas obligatorias que parecen mínima, como tener un tapabocas, no se hacen bien”. El funcionario mencionó algunos de los errores que se han cometido en este tiempo de pandemia y que, por ende, ocasionan más crisis, por ejemplo, que la comunicación entre la Defensoría del Pueblo y las comunidades no ha sido efectivas; los constantes pronunciamientos que realizaban los alcaldes o gobernadores generaron confusión en la población; y los resultados de las pruebas para Covid-19 no estaban a tiempo. También enfatizó en que urge una reforma que le permita a los médicos tener un contrato que los respalde a ellos y su labor, se deben articular EPS con autoridades municipales para lograr un trabajo coordinado y mejorar laboratorios de salud pública. La pandemia ha afectado muchos aspectos de la vida de las personas, ya sea a nivel físico, académico, laboral, económico y, sobre todo mental. El reporte de casos diarios y el aislamiento preventivo como medida de protección para mitigar el contagio del virus, ha hecho que muchos habitantes se sientan abrumados, ansiosos o que caigan en fuertes depresiones. Y aunque diversas organizaciones, entidades gubernamentales y organismos eclesiales hayan implementado líneas de ayudas para brindar apoyo o acompañamiento psicosocial a quienes lo requerían, esto no ha sido suficiente para las personas. Por su parte, Alejandro Girón, del Servicio de Acompañamiento Salesiano Online, aseguró que una de las grandes crisis que ha dejado esta pandemia es el miedo ante las circunstancias que se viven, sin embargo, este sentimiento es normal al ser una experiencia nueva por el que gran parte de la población no había pasado. “Algo que conocemos y reconocemos en nuestro contexto es que no hemos dado la importancia suficiente y necesaria al cuidado y la promoción de la salud mental y psicológica de nuestra población. Hasta hace poco en Colombia se ha empezado a hablar de eso y qué hacer al respecto”. La crisis también ha afectado a las poblaciones que desde hace tiempo se encuentran en estado de vulnerabilidad, ya sea por pobreza extrema, conflicto armado o por estar retiradas de las cabeceras municipales. En el caso de las comunidades campesinas, no han podido vender todos sus productos por la dificultad de transporte. Faustina Rodallega, lideresa del municipio de Morales en el Cauca, señala “aquí en este departamento no ha habido demasiados casos frente al tema de la pandemia porque la misma comunidad, que hizo retenes, ayudó a evitar ese contagio, pero esos retenes también nos generaron impedimentos en el desarrollo económico porque no podíamos transportar nuestros productos”. Para los pequeños agricultores esta pandemia representó un decrecimiento económico y pérdida de sus cosechas, lo que impactó en las ciudades, ya que al inicio del aislamiento preventivo hubo escasez de alimentos en plazas y supermercados. Sin embargo, para esta lideresa los esfuerzos no deben centrarse en hacer circular la economía como antes, sino en reforzar los valores de cada persona. “Resucitar a la crisis generada por el COVID-19 no es mejorar la economía; es que cada uno mejore su persona y salga de su egoísmo porque cuando eso gobierna en los corazones nos impide hacer circular la economía, por eso primero basta con que cada uno ponga en cuidados intensivos a su propio corazón y aprenda a verse y vernos como un todo que nos necesitamos y dependemos unos de otros”, comentó Faustina. La Iglesia católica y otras instituciones continúan trabajando por brindarle ayuda a la población más necesitada, aquella que se ha visto más afectada; no obstante, para Alejandro Girón, del Servicio de Acompañamiento Salesiano Online, se debe visibilizar más esta labor por los medios digitales, ya que esto generaría confianza con la comunidad y es una forma de fortalecer la conexión con quienes requieren un apoyo espiritual y sicosocial. Fuente: Oficina de comunicaciones de Pastoral Social

Mié 13 Mayo 2020

La Amazonía necesita atención inmediata

Ante la situación humanitaria y sanitaria que se presenta en la Amazonía, Monseñor Héctor Fabio Henao, Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, insta al Gobierno Nacional a tomar medidas inmediatas para garantizar el derecho a la vida y la salud de la población amazónica. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Vie 1 Mayo 2020

Día Internacional de Trabajo: Pandemia ¿precariedad laboral?

El día del trabajo ante todo es una fecha que nos lleva a exaltar el sentido profundo del trabajo humano como un don de Dios en medio de una sociedad que lo ha mercantilizado todo y en la cual el trabajo digno no alcanza a ser una realidad plena para todos los niveles de la sociedad. Es una fecha para renovar el compromiso por un reconocimiento de toda la sociedad sobre la dignidad del trabajo, del trabajador y del mundo del trabajo. Una fecha para reiterar el reconocimiento del legítimo derecho a la asociación y a la participación de los trabajadores. Esta celebración se hace en medio de circunstancias que impone la pandemia del CORONAVIRUS y que hace que miles de trabajadores y sus familias no conozcan el trabajo digno sino condiciones marcadas por la baja calidad en el empleo, de inestabilidad e ingresos precarios. De allí la importancia de dar a esta fecha un sentido tal que nos permita profundizar en el valor del trabajo y en la forma como este nos coloca en una relación profunda con la obra de la creación. Ante todo, el trabajo es una bendición de Dios que permite al ser humano cooperar en la obra de la creación, desarrollarse plenamente, conformar una familia, construir comunidad y aportar a la sociedad en términos de fraternidad y de solidaridad. Esta reflexión nos lleva hacia la pregunta por la forma como viven los hombres y mujeres del mundo del trabajo, especialmente aquellos que se encuentran en condiciones de precariedad laboral. Las cifras son impresionantes: según el DANE el 48.2% de los colombianos trabajan en situación de informalidad, estamos hablando de más de 10.000.000 de trabajadores que están en muy alto riesgo por el efecto del aislamiento social que estamos viviendo por la pandemia. Ante esta grave realidad, la urgencia que emerge con especial fuerza en este momento, es garantizar condiciones para quienes tienen que llevar el sustento a sus familias y asegurar su propio desarrollo humano en una época marcada por incertidumbre a todo nivel. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó un estudio preliminar del impacto del COVID -19 en trabajadores y trabajadoras, en el que señala tres efectos: Sobre la cantidad de los empleos; aumento del desempleo y del subempleo -reducción de horas de trabajo. Sobre la calidad de los empleos: caída de los salarios y empeoramiento en acceso a la protección social. Sobre grupos de trabajadores vulnerables a “cambios en el mercado laboral”, tales como jóvenes, mujeres y migrantes. Y estiman un aumento del desempleo mundial de entre 5,3 millones (hipótesis “prudente”) y 24,7 millones (hipótesis “extrema”) en este 2020. En Colombia se calcula que 22 millones de trabajadores se han visto afectados por las normas del aislamiento social como medida de prevención de la expansión del Coronavirus. No podemos olvidar que “la Iglesia está convencida de que el trabajo constituye una dimensión fundamental de la existencia del ser humano en la tierra” (S.S. Juan Pablo II, Laborm Excersens, 4) y por lo tanto no es un accidente el que la población en grandes masas tenga que entrar en el mundo de la informalidad laboral. Estamos hablando de una dimensión fundamental del ser humano. La realidad de que solo uno de cada cuatro colombianos tiene garantizado el acceso a los sistemas de pensión se constituye en un reto para el desarrollo humano en nuestro país y, al mismo tiempo, un clamor a la solidaridad para que se tomen medidas prontas para resolverlo. La paradoja del crecimiento económico junto a estos niveles de informalidad laboral hace un llamado a revisar la forma como se ha planteado el desarrollo de manera que este tenga rostro humano y responda a las necesidades de la población. Estamos hablando de millones de trabajadores detrás de los cuales se encuentran sus familias. Son hermanos y hermanas nuestras que tienen aspiraciones, proyectos de vida y en muchos casos una profesión que han adquirido con mucho esfuerzo personal y familiar. En ese grupo encontramos principalmente mujeres, jóvenes y desde otro lado un grupo grande de personas con un nivel de educación precario. Este hecho nos llama a profundizar en el deber de nuestra sociedad de fortalecer los mecanismos para que se reconozca planamente la dignidad del trabajo, del trabajador y del mundo del trabajo para superar las condiciones de discriminación que viven muchos de nuestros hermanos y hermanas trabajadores, particularmente aquellos que se ven obligados a recurrir a la informalidad para poder obtener el sustento para ellos y sus familias. Uno de los fenómenos que más afecta a la dignidad del trabajo y de los trabajadores es justamente el despojo de tierras que ha empujado a miles de familias hacia la informalidad e incluso hacia la miseria. Quienes han perdido su tierra han perdido también la fuente de su trabajo y sustento familiar. Este es un drama cuya solución ha sido determinada por la ley pero que sigue siendo un desafío para el país. Garantizar la restitución de las tierras es un acto de reconocimiento a gentes que, en muchos casos, han labrado sus vidas en el trabajo cotidiano de la agricultura y la pesca. Hoy se impone hacer seguimiento y apoyar las iniciativas de restitución de las tierras y las iniciativas legislativas que puedan poner fin a la situación de quienes obtienen su sustento en medio de la informalidad laboral. En esta ocasión, Colombia se coloca ante uno de los desafíos más grandes porque tiene que armonizar las condiciones y derechos de trabajadores y trabajadoras ante las metas de libre comercio. Se trata de un tema muy sensible porque indudablemente el libre comercio debe realizarse en condiciones que favorezcan el desarrollo de las personas en la sociedad. Ante estas realidades hay que reconocer que muchas personas movidas por su fe se han convertido en apóstoles misioneros en el mundo del trabajo. A quienes se encuentran en este apostolado tan valioso les mueve el brindar un testimonio evangélico y evangelizador en los ambientes obreros, campesinos, profesionales, empresariales a todos los niveles. Saben que Jesucristo garantiza la liberación integral más allá de las fronteras culturales, raciales o de cualquier orden y se proponen llevar el mensaje de la dignidad del trabajo y de los trabajadores a todos los niveles de la sociedad. Ellos hacen presente el aprecio de la Iglesia por los movimientos de trabajadores y por la solidaridad entre los hombres y mujeres del mundo del trabajo. La pastoral del mundo del trabajo es presencia de la Iglesia en el camino de la dignificación del trabajo, el trabajador y el mundo del trabajo. El 1 de mayo, jornada de fiesta y de solidaridad y fraternidad en el mundo del trabajo, recuerda que los trabajadores son «artífices principales de las transformaciones prodigiosas que el mundo conoce hoy» (Concilio Vaticano II, Mensaje a los trabajadores). El 1 de mayo la Iglesia recuerda su reconocimiento y aprecio por el derecho de los trabajadores a organizarse y a participar en la vida y en las transformaciones de la sociedad mediante sus propuestas. En esta fecha la Iglesia recuerda a San José Obrero, modelo del mundo del trabajo y recuerda que Jesucristo es el “Hijo del carpintero” y ora por todos los trabajadores y trabajadoras del mundo sin olvidar a quienes no tienen un trabajo de calidad. Igualmente es una fecha especial para dar gracias a Dios por la misión y entrega de quienes se dedican al servicio de sus hermanos y hermanas trabajadores desde la obra evangelizadora de la Iglesia. El 1 de mayo es un momento para dar gracias por quienes trabajan y orar para que el Señor bendiga sus esfuerzos y fatigas y les permita alcanzar los niveles de justicia y de dignificación que anhelan. Por: Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria Director Secretariado Nacional de Pastoral Social

Mié 15 Abr 2020

Colombia entre la pobreza y la pandemia: la Iglesia en primera línea

Son varias las acciones humanitarias que la Iglesia sigue adelantando en todo el territorio nacional, para atender esta emergencia sanitaria por cuenta del coronavirus y que afecta a la población más vulnerable, así lo ha expresado monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, en una entrevista concedida al Vatican News. Lea completa la entrevista La fraternidad y la solidaridad son la única forma de superar las adversidades ligadas a esta emergencia. Así, Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social de Colombia no deja de instar a un país todavía herido por la violencia y doblegado por la pobreza. Las acciones pastorales de la Iglesia Católica en Colombia en el contexto de la crisis sanitaria actual, han sido recogidas en estos días en un nuevo espacio web diseñado por la Secretaría Permanente del Episcopado colombiano. Se trata de https://iglesiaantecoronavirus.cec.org.co, un sitio que alberga las declaraciones, acciones y comunicados de las instituciones de la Iglesia Católica a nivel latinoamericano y mundial. Son muchas las iniciativas que han marcado esta Pascua y que siguen sirviendo a los más necesitados: desde la atención pastoral a las familias hasta la solidaridad con los ancianos, las personas solas, sin trabajo ni vivienda. La campaña lanzada por la Iglesia del país sudamericano este año, en su trigésimo novena edición está dedicada a la emergencia del coronavirus. Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, habló de ello y pidió a todo el país que no se deje vencer por la indiferencia en momentos difíciles como el que estamos viviendo: R. - La Iglesia colombiana ha hecho una exhortación para llamar a la solidaridad a todo el País y a la sociedad, hacia aquellos que están en situación de pobreza y que sufren más a causa de la pandemia. Hemos decidido dividir las diócesis en cuatro grupos de acuerdo con las acciones más relevantes a tomar. La primera acción tiene que ver con la situación alimentaria. Sabemos que hay mucha gente que tiene hambre y que no puede ir a trabajar. Así, un importante grupo de diócesis tomó la decisión de llevar comida a las familias que más la necesitan. Se trata, como Iglesia, de estar presente y cerca de la gente que está en situación de pobreza. Una segunda acción adoptada es para todas aquellas personas que viven en la calle: en muchas ciudades, especialmente en las pequeñas y medianas de Colombia, no tienen a dónde ir y por lo tanto se encuentran en una situación de muy alto riesgo de infectarse. Y así las diócesis han abierto varios centros para acoger a estas personas e intentan hacerlo garantizando situaciones de seguridad, de bioseguridad. Luego también hacemos una gran campaña para dar a conocer el impacto de la violencia familiar, es decir, hacemos un trabajo de atención y cercanía psicosocial y de presencia pastoral en aquellas familias que sabemos que tienen un sufrimiento particular en su interior. ¿Cuáles son las preocupaciones más fuertes que tiene en su corazón? R. - La mayor preocupación que tengo se refiere a las personas que no tienen una red social a su alrededor y que se sienten verdaderamente abandonadas, que a menudo son personas mayores con problemas económicos. Monseñor Henao, ¿es cierto que, a pesar de la crisis, la violencia especialmente contra los líderes sociales, nunca ha cesado? R. - Sí, hay enfrentamientos entre guerrilleros y narcotraficantes y un grupo importante de líderes sociales está bajo amenaza de muerte y otros han sido asesinados. La situación humanitaria vinculada al conflicto y la violencia sigue siendo motivo de preocupación para nosotros. Se mezclan las dos situaciones: violencia por un lado y la pandemia por el otro. Este año es una Pascua en la que mucha gente está sufriendo, muchos están caminando bajo la cruz, pero luego tienen que encontrar la resurrección, tienen que encontrar al Cristo Resucitado. Tomado: Vatican News

Mar 7 Abr 2020

Iglesia católica presenta campaña para atender emergencia por COVID-19

Un llamado a la solidaridad hizo hoy la Iglesia católica al presentar la Campaña “Comunicación Cristiana de Bienes”, que llega a su versión 39. Durante una rueda de prensa virtual, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social pidió no dejarse llevar por la indiferencia frente a esos difíciles momentos que atraviesa el país por cuenta de la pandemia del coronavirus. “Es necesario aprender las lecciones de esta emergencia, entre ellas la fraternidad como camino indispensable para superar la adversidad. Por esta razón hacemos un llamado a la solidaridad con los enfermos, pobres, los necesitados”, afirmó. Según lo explicó, esta campaña permitirá llegar a aquellas personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad económica y social que incluye a trabajadores informales o independientes, con enfermedades o en situación de calle, entre otros. Igualmente, dijo que la Iglesia está incrementando su presencia en las diferentes regiones del país, a través de los Bancos de Alimentos, las parroquias: “allí se están canalizando las ayudas y distribución de productos como son alimentos, agua, saneamiento básico, auxilio de recursos para necesidades específicas de la población”. Informó, además, que se han ido creando hogares de paso para recibir aquellas personas que han quedado atrapadas en ciertos lugares y no se pueden movilizar. “Queremos unirnos y fortalecer todos estos movimientos solidarios que ya existen a nivel público y privado, deseamos canalizar también nosotros la posibilidad de estar presentes en medio de estas situaciones con unos criterios de equidad, solidaridad, pero sobre todo la preferencia de la Iglesia como lo ha tenido siempre presente, la de ayudar a los más pobres y necesitados”, puntualizó. ¿Cómo hacer los aportes? Aclaró que, con el fin de preservar la seguridad de las personas, no se están recibiendo productos en especies, sino que se ha destinado una cuenta donde las personas de buen corazón podrán hacer sus aportes. Al llamar la generosidad de los colombianos, monseñor Henao Gaviria informó que los aportes se podrán hacer consignando en la Cuenta Corriente del Banco de Bogotá No. 081-52478-7, a nombre del Secretariado Nacional de Pastoral Social. Finalmente, recordó que este momento que vive el país debe ser asumirlo por todos con mucha responsabilidad, por lo que invitó a asumir los mecanismos de autocuidado que las distintas instancias de salud han recomendado. “Esta emergencia nos debe llevar a agilizar los mecanismos para hacer presente la solidaridad de todo el pueblo colombiano con aquellos que sufren, pero que también nos lleva a actuar de manera responsable frente a nuestra vida y la de las comunidades”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Ver Rueda de Prensa[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar piezas de la campaña[/icon]

Vie 27 Dic 2019

Día de los Santos Inocentes

Al referirse al acontecimiento del día de los Santos Inocentes, que la Iglesia católica conmemora el 28 de diciembre, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas colombiana, dijo que esta es una fecha para traer a la memoria a tantos niños que han sido víctimas de asesinatos y atrocidades en el contexto de la violencia y el conflicto en el país. Monseñor Henao explicó que evocar este suceso es traer a la memoria la matanza de cientos de niños menores de dos años en la región de Judea por orden del rey Herodes, quien buscaba la muerte de Jesús, según lo relata el Nuevo Testamento de la Biblia Católica. “Esta fecha nos recuerda que existe siempre esa posibilidad del martirio. Aquellas personas que siendo inocentes son perseguidas y dan la vida por Cristo, aunque ellas no tengan ninguna responsabilidad en hechos que hayan sucedido, es el caso de estos niños inocentes que reciben el bautismo de la sangre y de cuántos niños que han sido víctimas de asesinatos, víctimas de atrocidades en el contexto de la violencia y el conflicto colombiano”, observó. Indicó, además, que este es un momento para “recordar a aquellos niños que transitan por el país, como Jesús con su padre y madre que huyen hacia Egipto y en ese tránsito sufren numerosas atrocidades y violaciones a sus derechos”. Finalmente, dijo que esta fecha debe servir para la reflexión, “para encontrarse con Jesús que huye hacia Egipto y reconocer en los mártires el testimonio de la fe”.

Lun 25 Nov 2019

Comunicado del Consejo Nacional de Paz ante movilizaciones ciudadanas

A través de un comunicado de prensa, el Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia -CNPRC- presidido por Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, se referió a las movilizaciones que se vienen presentando desde el pasado 21 de noviembre en el país. En el mensaje el CNORC exhorta a las autoridades y a la ciudadanía a "proteger los derechos humanos tales como la vida, la integridad y la protesta social".