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monseñor Paolo Rudelli

Vie 13 Feb 2026

Nuncio Apostólico llama a custodiar la unidad y fortalecer la escucha en el presbiterio colombiano

Este viernes 13 de febrero, al celebrar la Eucaristía de la última jornada en la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, exhortó a los obispos a resistir la fragmentación, permanecer cerca del Maestro y construir la unidad del Pueblo de Dios desde la escucha sincera y el don de la vida.En el marco de la reflexión que los obispos han venido desarrollando durante esta semana, el representante del Papa León XIV centró el mensaje de su homilía en dos ejes fundamentales para la vida de la Iglesia y del presbiterio: la unidad y la escucha.La Eucaristía fue concelebrada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, y por monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla.Custodiar la unidad en medio de las tensionesInspirándose en el gesto del profeta que rasga el manto en doce pedazos y en la imagen de la túnica inconsútil de Cristo, el Nuncio Apostólico en Colombia invitó a los obispos a reflexionar sobre la fragilidad y la responsabilidad de custodiar la unidad eclesial.“Es fácil, a veces cuando hay tensiones —y siempre las hay en las comunidades, también en nuestros presbiterios—, cortar pedazos, repartir campos de acción”, afirmó. Reconoció que en la vida pastoral es necesario distribuir responsabilidades, pero advirtió que existe “un cuidado profundo por la unidad que es parte de nuestro ministerio”.En ese contexto, exhortó a “resistir la tentación de quedarnos con los pedazos buenos y desechar a los que no lo son”, subrayando que la unidad no se construye excluyendo, sino integrando.El Nuncio presentó a Cristo como modelo: en la Eucaristía, Jesús también se “parte”, pero lo hace para congregar. “Estamos celebrando la Eucaristía, que es un pan partido… pero para construir una unidad”. Y añadió: “Jesús construye la unidad aceptando ser partido entre los suyos”.Esta dinámica —explicó— se refleja en la vida ministerial, marcada por múltiples tareas y demandas, en las que el pastor, como Cristo, “parte su vida” entre la formación comunitaria y el acompañamiento personal.Escuchar para poder hablarEl segundo eje de la homilía fue la escucha, a partir del pasaje evangélico de la curación del sordomudo. El Nuncio recordó que no se puede hablar bien si antes no se ha aprendido a escuchar: “Todos nosotros hemos aprendido a hablar porque hemos escuchado la palabra de otros”.La escucha, precisó, comienza por la Palabra de Dios. El gesto de Jesús al abrir los oídos del enfermo es, dijo, “como un acto de una nueva creación”. Y añadió: “Todos nosotros podemos aprender a hablar si aprendemos a escuchar la Palabra de Dios, y podemos también aprender a hablarnos los unos a los otros si aprendemos a escucharnos”.En sintonía con el camino sinodal promovido por el Papa, señaló que esta escucha es auténtica cuando se realiza con la mirada puesta en lo alto: “Es verdadera si tenemos esa mirada hacia lo alto”, desde donde se recibe el Espíritu que hace posible una palabra “verdadera, sincera, fecunda y creadora”.Permanecer cerca del MaestroEn el contexto de la reflexión sobre la pastoral presbiteral, monseñor Rudelli invitó a los obispos a reconocerse, ante todo, como discípulos. “Parte de nuestro ministerio es ayudarnos todos a quedarnos cerca del Maestro, cerca del único Maestro, cerca del único que puede de verdad ser nuestro formador”.Aludiendo a la misión de acompañar a los sacerdotes, subrayó que, así como Jesús tomaba aparte a quienes necesitaban un encuentro personal, también el obispo está llamado a cercanía concreta con sus presbíteros: a “tomar a solas un sacerdote, hablar con él” y ayudarle a abrir los oídos del corazón.Finalmente, elevó una súplica para que los pastores sean instrumentos de la acción sanadora de Cristo: “Pidámosle al Señor que nos abra nuestros oídos, que nos ayude a ser instrumentos de esa cercanía sanadora de Jesús”, de modo que, junto con los presbíteros, puedan “construir la unidad del Pueblo de Dios” y permanecer en escucha de la Palabra que salva.Con esta celebración eucarística, los obispos colombianos encomendaron a Dios el discernimiento final de la Asamblea, confiando en que la unidad custodiada y la escucha profunda sigan siendo el fundamento de una pastoral presbiteral integral al servicio de la Iglesia y del país.

Mar 27 Ene 2026

El Nuncio Apostólico en Colombia llevó a Buenaventura el mensaje de paz y cercanía del Papa León XIV

Del 20 al 23 de enero, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, realizó una visita pastoral a la Diócesis de Buenaventura, en un gesto de cercanía del Papa León XIV con uno de los territorios más golpeados por la violencia, la pobreza y la exclusión social, pero también profundamente marcado por la fe, la resiliencia y la esperanza de su gente.La visita se realizó por invitación del obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en el marco del aniversario de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano (1917–1972), primer vicario apostólico de Buenaventura, reconocido como el “obispo de los pobres” por su compromiso con la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la dignidad del pueblo afrodescendiente del Pacífico colombiano.Una visita pastoral al corazón del territorioEl representante pontificio desarrolló una intensa agenda pastoral que incluyó encuentros con comunidades urbanas, rurales y ribereñas; visitas a parroquias, instituciones educativas y obras sociales de la Iglesia, entre ellas el Banco de Alimentos de la Diócesis y la comunidad parroquial Sagrado Corazón de Jesús, en el corregimiento de Puerto Merizalde, ubicado a cuatro horas en lancha del Puerto.Monseñor Rudelli también sostuvo espacios de diálogo con autoridades civiles y militares, recorriendo distintos sectores del Distrito Especial y zonas especialmente afectadas por la violencia.“He encontrado una diócesis que comparte y vive la vida de este pueblo; que comparte también los sufrimientos de esta tierra, pero igualmente sus alegrías, sus gozos y sus esperanzas”, afirmó monseñor Rudelli al concluir la visita. El Nuncio subrayó que esta cercanía se percibe tanto en la ciudad como en los territorios más apartados del Pacífico, donde la Iglesia acompaña de manera constante la vida cotidiana de las comunidades.En ese contexto, señaló que el mensaje central de su presencia fue el mismo que el Papa León XIV ha dirigido a toda la Iglesia: “‘La paz esté con ustedes’. Creo que ser constructores de paz es una vocación especial de esta Iglesia”, afirmó, destacando el testimonio de numerosos agentes pastorales que, en medio de realidades complejas, viven su fe como auténticos discípulos misioneros. “Aquí he encontrado muchos discípulos misioneros de gran generosidad, entregados a la obra de Dios. Esa es la riqueza más grande que tiene la Iglesia de Buenaventura”, añadió.Buenaventura: un pueblo más fuerte que la violenciaDurante su recorrido, el Nuncio Apostólico insistió en la necesidad de superar miradas reduccionistas sobre Buenaventura. “Buenaventura no es solo violencia; aquí hay mucha gente que vive, que trabaja y que tiene fe, y eso nos anima mucho”, expresó, resaltando la riqueza humana, cultural y espiritual del territorio.Asimismo, destacó el papel de la Iglesia como factor de educación, desarrollo y esperanza, y subrayó que una de sus responsabilidades como representante del Papa es transmitir al Santo Padre una imagen fiel de la vida y la fe del pueblo bonaverense. “Hay una parte de la realidad que es muy importante: las familias, la gente que quiere esta tierra y que vive su fe a pesar de todos los problemas”, señaló.Memoria viva de monseñor Gerardo Valencia CanoUno de los momentos centrales de la visita fue la Solemne Eucaristía inculturada celebrada en la Catedral San Buenaventura, en la que se conmemoró el aniversario 54 de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano, sepultado en este templo tras fallecer en un accidente aéreo en 1972.“La ocasión más directa de la invitación ha sido el aniversario de la Pascua de monseñor Gerardo Valencia Cano, un obispo que ha marcado profundamente la vida de la Iglesia en todo este territorio”, afirmó monseñor Rudelli, destacando la vigencia de un legado pastoral inspirado en el Concilio Vaticano II y en una opción clara por los pobres y los excluidos.Una bendición para la ciudad y la diócesisPor su parte, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya calificó la visita como un acontecimiento de profunda gracia para la Iglesia local. “Ha sido una bendición muy grande la presencia del representante del Santo Padre en nuestra querida diócesis, tanto en la zona urbana como en la zona rural”, afirmó.El obispo destacó que, durante los cuatro días de visita, el Nuncio acompañó al pueblo en las parroquias, los colegios, las pastorales y las comunidades más alejadas, incluyendo territorios en límites con el Cauca y zonas ribereñas del Pacífico. “Fue una visita a toda la población, un encuentro cercano con nuestros hermanos; por eso ha sido una bendición para esta ciudad y para nosotros como Iglesia”, añadió.Monseñor Jaramillo subrayó que el mensaje central de la visita fue el mismo que el Papa León XIV compartió con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz: “‘La paz os dejo, mi paz os doy. La paz con vosotros es la paz que viene del cielo’. Él viene en nombre del Papa a traernos la paz”.Frutos pastorales y compromiso con la reconciliaciónComo fruto concreto de esta visita apostólica, el obispo anunció el inicio de una misión evangelizadora en sectores especialmente golpeados por la violencia, con un trabajo sostenido de acompañamiento y cercanía. “Durante más de dos meses vamos a estar visitando casa por casa, llevando consuelo y esperanza a personas que han vivido momentos de profunda angustia por la violencia”, explicó.“Qué más frutos que los frutos del amor: reunirnos en torno a la unidad de la Iglesia, al amor a Dios, al amor al Papa y al amor a este pueblo que tanto nos estima”, concluyó.La visita de monseñor Paolo Rudelli a Buenaventura se enmarca también en el recorrido pastoral que ha venido realizando por las Iglesias particulares de Colombia desde septiembre de 2023, y se constituye en un signo visible de la cercanía del Papa León XIV con el Pacífico colombiano.Vea el informe audiovisual a continuación:

Vie 14 Nov 2025

Iglesia acompañó a sobrevivientes de Armero con mensaje de fe y esperanza durante acto conmemorativo a 40 años de la tragedia

Bajo el sol inclemente que baña la llanura donde alguna vez estuvo Armero, cientos de sobrevivientes, familiares de las víctimas y autoridades se congregaron este 13 de noviembre para conmemorar los 40 años de una de las mayores tragedias naturales de Colombia. En un acto de profundo recogimiento, la Iglesia acompañó el duelo con un mensaje de fe, esperanza y memoria.La Eucaristía, celebrada poco antes del mediodía frente a la cruz gigantesca que se erige como símbolo del lugar, fue el acto espiritual central de la jornada conmemorativa. Presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, en representación del Papa León XIV, contó con la presencia de una significativa delegación eclesiástica. La acompañaron monseñor Orlando Roa Barbosa, Arzobispo de Ibagué; monseñor José Luis Henao Cadavid, obispo de la Diócesis de Líbano-Honda, a la que pertenece Armero; y monseñor Hency Martínez Vargas, obispo de la Dorada-Guaduas. También participaron en la Misa todos los sacerdotes de Líbano-Honda y algunos de la Arquidiócesis de Ibagué, donde hoy residen muchos de los armeritas sobrevivientes.Homilía: Un mensaje de fe frente al misterio del dolorEn su homilía, monseñor Rudelli transmitió la cercanía del Papa León XIV y la de toda la Iglesia universal con las víctimas y los sobrevivientes. Frente a la inmensidad del dolor, reconoció que la tragedia “nos interroga” y “quizás ha puesto a prueba la fe de muchos”. Ante la pregunta “¿Dónde estaba Dios en ese día?”, que muchos se la han hecho por años, el Nuncio ofreció una reflexión desde la fe: “No hay respuestas sencillas y superficiales. Sin embargo, la fe nos dice que en ese día Dios estaba con esos hermanos nuestros y ha permanecido con ellos”.Argumentó que, en el misterio pascual, Cristo quiso compartir toda la condición humana, incluyendo la muerte y la sepultura, “esa condición que desde hace 40 años viven los cuerpos de estos hermanos y hermanas nuestros”. “Cristo quiso vivir esa condición (…) para que nadie pudiera pensar que exista un lugar donde el amor de Dios no puede alcanzar”, afirmó, asegurando que el amor de Cristo sí alcanzó a cada una de las víctimas desde el primer momento.Finalizó su homilía con un llamado a mirar al futuro con esperanza, invitando a construir “vidas entregadas a sus seres queridos, hogares en los que reine el amor (…) un país donde vivamos en paz”, y leyendo la conmovedora oración que San Juan Pablo II elevó en este mismo lugar en 1986.Mensaje de los obispos colombianos: Memoria agradecida y resilienciaAl final de la liturgia, el padre Martín Sepúlveda Mora, director de comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), leyó un mensaje oficial dirigido a la comunidad diocesana y a todos los afectados. En nombre de la Presidencia de la CEC, el documento expresa un “solidario y fraterno saludo en esperanza cristiana”.El mensaje hace “memoria, con devoción y respeto”, de las víctimas, recordando también las palabras de Juan Pablo II, quien dijo que los fallecidos “cayeron como trigo en las entrañas de la tierra para germinar en la resurrección de los muertos”. Asimismo, reconoce “el vivo testimonio de las personas que lograron sobrevivir”, de quienes se ha aprendido que “el amor es más fuerte que la muerte”, destacándolas como un “ejemplo vivo de resiliencia y fortaleza”.El obispo local: Armero, un camposanto que irradia esperanzaEn declaraciones posteriores a la conmemoración, monseñor José Luis Henao Cadavid, obispo de la diócesis que acoge el territorio de Armero, enfatizó el papel de la Iglesia como acompañante. “Llegamos con un mensaje de esperanza, animarnos y fortalecernos en la fe y ayudarlos a sentir esa presencia viva de Dios”, afirmó.Un Parque para la Memoria: la reconstrucción de la parroquia San LorenzoPrevio a la ceremonia, los prelados, junto al Nuncio Apostólico, realizaron un recorrido por la primera fase del Parque Jardín de la Vida, un proyecto adelantado por la Gobernación del Tolima que cumple con la Ley de Honores 1632 de 2013. Acompañados por el arquitecto encargado y representantes de la Gobernación, constataron los avances centrados en la reconstrucción y restauración de las ruinas de la antigua parroquia de San Lorenzo, símbolo de fe y punto de encuentro de la comunidad antes de la tragedia.Las obras se concentraron en habilitar el espacio, respetando escrupulosamente su estructura original. “Lo que se hizo allí fue habilitar ese espacio, cuidar cada pedazo de baldosa, cuidar cada pedazo de la memoria, recuperar el púlpito y, desde el punto de vista arquitectónico, tratar de encontrar un elemento que entrelace la naturaleza con la memoria histórica”, explicó Alexander Castro, Secretario de Turismo del Tolima.El objetivo es convertir estas ruinas, ahora consolidadas e integradas en un paisaje de respeto y espiritualidad, en un destino de turismo religioso y de memoria histórica que permita un nuevo renacer para Armero.Sobre esta obra, monseñor Cadavid afirmó que busca “cuidar y organizar el espacio del presbiterio” donde actualmente se celebra la Eucaristía cada sábado. El objetivo, explicó, es que “siga siendo un lugar de encuentro, un lugar de paz, un lugar de recogimiento y de oración”. Reafirmando el mensaje de esperanza, citó la frase que la comunidad ha hecho suya: “Armero vive es un lugar camposanto desde el que cada año se irradia ese mensaje de esperanza”.Pétalos y esperanza para ArmeroLa jornada concluyó con un simbólico homenaje aéreo, donde un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana sobrevoló el área para lanzar una lluvia de pétalos de rosa, un acto que, año tras año, marca el cierre de la conmemoración y ofrece un momento esperanza y recuerdo en medio del dolor.Vea los momentos más destacados de la jornada a continuación:

Sáb 28 Jun 2025

Iglesia colombiana se une a la Jornada del Óbolo de San Pedro 2025 en apoyo al Papa León XIV

Este domingo 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, la Iglesia Católica en Colombia se unirá a la Jornada Mundial del Óbolo de San Pedro, una iniciativa que combina la oración por el Santo Padre y la recolección de donaciones para sostener su misión evangelizadora y caritativa. El Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli destacó la importancia de esta jornada, especialmente en el inicio del pontificado de León XIV.“Nos unimos en oración por el nuevo Sucesor de Pedro, agradeciendo al mismo tiempo el legado del Papa Francisco”, expresó. El Óbolo de San Pedro es una tradición que permite a los fieles contribuir, según sus posibilidades, al sostenimiento de las obras del Papa, incluyendo su magisterio, la atención a comunidades necesitadas y la promoción de la caridad en el mundo.“Cada ofrenda, grande o pequeña, es un gesto de comunión con el Papa y su servicio a la Iglesia universal”, añadió el representante del Santo Padre en nuestro país. La colecta se realizará en todas las parroquias del país. Los aportes también pueden hacerse de manera digital a través del sitio oficial www.obolodisanpietro.va, donde están disponibles recursos informativos sobre el destino de los fondos; o consignando directamente a la cuenta bancaria Davivienda 000014542872 a nombre de la Nunciatura Apostólica. La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) invita a los fieles a participar con generosidad, recordando que, a través de esta iniciativa el Papa apoya, incluso, la misión de la Iglesia en territorios colombianos que requieren atención especial, como los vicariatos apostólicos.Según el informe anual publicado este 27 de junio por el fondo que recoge las donaciones entregadas al Pontífice, en 2024 el Óbolo de San Pedro recaudó 58 millones de euros, un incremento significativo frente a los 52 millones de 2023.Del total recaudado, 13,3 millones de euros se destinaron a 239 proyectos sociales y de asistencia en 66 países, incluyendo naciones en desarrollo y zonas afectadas por conflictos, como Senegal, Perú, Rumanía, Benín y Angola. Además, la Santa Sede invirtió 61,2 millones en el sostenimiento de sus Dicasterios y actividades apostólicas. En total, sumando otras donaciones caritativas gestionadas por la Curia Romana, el Pontífice destinó 50,6 millones de euros a obras de solidaridad en 2024, reforzando el impacto global de esta colecta. Vea la invitación del Nuncio Apostólico:

Mié 23 Oct 2024

"No solo se está destruyendo el planeta sino también la convivencia": Nuncio Apostólico en Colombia sobre la importancia de la COP16

Aunque la Santa Sede no hace parte del listado de Estados miembros de Naciones Unidas y, por tanto, no toma decisiones en el Convenio sobre Diversidad Biológica a partir del cual se desarrolla la COP16, sí estará presente como Estado Observador, condición que le fue otorgada desde el 6 de abril de 1964. En la actualidad, el arzobispo observador vaticano es monseñor Gabriele Caccia. Entre tanto, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, participará en varios espacios de esta importante reflexión mundial bajo el propósito central de hacer eco de los aportes de la Iglesia Católica, especialmente de los llamados del papa Francisco, frente a la urgencia de la ecología integral.El representante diplomático del Vaticano afirmó que la voz de la Santa Sede es una voz que apela a los valores que deben estar en el fondo de esta convención. Recordó que se trata de algo mucho más profundo que cuidar la naturaleza porque la crisis que se empieza a percibir hoy no es solo ecológica. “El papa Francisco en Laudato si' nos ha mostrado que no solo se trata, claro, es importante, de cuidar la naturaleza, pero eso es parte de una respuesta a una crisis que no es solo ecológica, sino que es una crisis del sistema económico, es una crisis antropológica, es una crisis espiritual. Es decir, cuando el hombre pone al centro de su interés solo el desarrollo económico, solo el tener siempre más, el consumir siempre más, no solo vamos destruyendo el planeta, vamos destruyendo nuestra convivencia, esto lo estamos viendo ahora con las guerras”.Monseñor Rudelli ratificó que el interés de la Iglesia en los temas que se abordan por estos días en la COP16 transciende mucho más allá de la conversación del momento “porque la Casa Común es un reflejo para nosotros de inteligencia y de la belleza del Creador, de Dios. Y si nosotros no la cuidamos, no cuidamos ese plan de Dios”.El Nuncio Apostólico afirmó que será fundamental en estos espacios poder “testimoniar” el trabajo que las Iglesias en todo el mundo están adelantando desde hace varias décadas, especialmente en América del Sur y en Colombia, por el cuidado del medio ambiente. En este sentido, destacó la importancia de aquellos organismos que en el continente han enfocado su misión en estos temas específicos. Entre ellos, la Red Eclesial PanAmazonica (REPAM), la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (REMAM) y la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), que estarán presentes en la COP16.“Justamente después de la Laudato si' y recogiendo ahí también un trabajo que ya se venía haciendo, han surgido organismos que son de la Iglesia Católica, como la REPAM, como CEAMA que quieren poner ese tema. Por un lado, ponerlo a la atención de la Iglesia universal y por otro lado coordinar un poco lo que se hace en distintas regiones, distintas iglesias de países que a veces, a lo mejor, no conocen lo que está haciendo el otro, Brasil lo que está haciendo Colombia, Colombia, lo que está haciendo Ecuador o Perú, pero que todos trabajan en un conjunto que tienen ese bioma, tienen un medio ambiente común que también nos da una tarea común como Iglesia. Entonces creo que la creación de estos ha sido una realidad muy importante y seguirá siéndolo en el futuro, para también darnos como Iglesia Universal una idea de conjunto de esa cuestión”.El representante del papa Francisco en Colombia también pidió a los fieles y a las comunidades para que hagan parte de las iniciativas de adelantan las diferentes pastorales sociales y organismos en esta dimensión; y también, hizo un contundente llamado a la acción a los Estados:“Un llamado a las autoridades para que todas esas, esos temas, esos valores que percibimos de la biodiversidad, del cuidado de la Casa Común, se vuelvan en políticas de Estado, eso es muy importante; porque es importante el trabajo de las ONG, el trabajo de la Iglesia, de otras confesiones cristianas, pero no se puede alcanzar resultados si no hay también una política de Estado. Es decir, que la comunidad, en su conjunto, toma la responsabilidad por la tutela de la biodiversidad y por el cuidado de la Casa Común”.Vea a continuación el mensaje del Nuncio Apostólico en Colombia:

Jue 29 Feb 2024

Iglesia profundiza sobre su rol pastoral y enfoque humanitario en el Mecanismo de Monitoreo y Verificación del Cese al Fuego entre el Gobierno y el ELN

Este 27 y 28 de febrero, se llevó a cabo el segundo encuentro nacional de delegados de la Iglesia en el Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV) del Cese al Fuego entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional (Eln).En el espacio, convocado por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Delegación para las Relaciones Iglesia–Estado, participaron 43 representantes de 24 jurisdicciones eclesiásticas del país. Los agentes pastorales intercambiaron allí experiencias, aprendizajes, recomendaciones, buenas prácticas y retos sobre la participación de la Iglesia en el MMV. Además, recibieron herramientas de formación e iluminación doctrinal.El primero de estos encuentros se llevó a cabo en junio de 2023 y tuvo como enfoque central la socialización inicial del protocolo de participación de la Iglesia Católica en dicha instancia técnica. Ambos se desarrollaron en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), en Bogotá.Monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia y el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la CEC, acompañaron la reunión. Allí, tanto el purpurado, como el representante del Santo Padre, recordaron que esta misión está iluminada por Jesús de Nazaret y se centra en el Evangelio. Además, que se enmarca en las motivaciones hechas por el papa Francisco para seguir aportando incansablemente a la búsqueda de la reconciliación y la paz.“Puede ser que haya muchas personas desanimadas, pero el desánimo no puede llegar al corazón de alguien que está convencido que el Evangelio de la paz hay que llevarlo a todos los territorios. Por eso, este encuentro, los fortalece también espiritualmente en su misión y sienten que no están solos”, afirmó el cardenal.“Es un compromiso que asumimos como Iglesia siguiendo también el mensaje que el papa Francisco nos ha dado: “Demos el primer paso”. El primer paso que tratamos de dar todos los días, estando cerca a nuestras comunidades, especialmente de las que más sufren por las consecuencias de la violencia y del conflicto que sigue presente en muchas regiones (…) En nombre del Santo Padre les animo a seguir en este trabajo de la reconciliación y de la paz en nuestro país”, agregó monseñor Rudelli.En el encuentro participaron también el padre Rafael Castillo Torres, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana; el padre Eliecer Soto Ardila, secretario general de la Comisión de Conciliación Nacional, organismos de la Iglesia Católica colombiana que también motivan y acompañan permanentemente el trabajo por la paz. Además, asistieron algunos representantes de la Misión Verificación de Naciones Unidas, la Embajada de Suiza, el Gobierno Nacional y el Eln.Monseñor Héctor Fabio Henao, delegado de la CEC para las Relaciones Iglesia-Estado, a cargo de la coordinación de este encuentro, destacó tres alcances fundamentales: la posibilidad de que se conozcan con mayor profundidad las circunstancias regionales actuales asociadas al cese y que entren en contacto directo los diversos representantes del mecanismo; analizar conjuntamente las normas y protocolos creados para esta misión; y profundizar en el sentido pastoral y la perspectiva humanitaria que caracteriza la participación de la Iglesia en el MVV.“Con estas perspectivas fortalecidas, salimos a continuar la labor y hacer que el mecanismo sea cada vez más robusto en todas sus dimensiones y alcances (…) Tenemos la voluntad máxima de aportar para que se reduzcan las violencias y confrontaciones; para que se cree un clima en el cual el respeto por la dignidad de cada persona sea el centro de la vida social; para que los hechos victimizantes comiencen a desaparecer. El compromiso nuestro es que el cese al fuego sea realmente un espacio en el cual se abran los caminos para que las negociaciones avancen, vayan alcanzando metas y, luego, produzcan el gran resultado de la paz”, expresó monseñor Henao.

Lun 19 Feb 2024

Líderes religiosos de Colombia renovaron su compromiso en el trabajo por la paz y el desarrollo humano integral

En el contexto de la V Jornada Internacional de la Fraternidad Humana y convocados por la Iglesia Católica a través de la Comisión Episcopal para la Promoción de la Unidad y del Diálogo (PUD) de la Conferencia Episcopal de Colombia y la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ), varios líderes religiosos del país renovaron su compromiso en el trabajo por la paz y el desarrollo humano integral.Una jornada en la que se conmemoró, de manera especial, la firma del documento sobre la “Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común” por parte del papa Francisco y del Gran Imán Al-Tayyeb. Hecho producido el 4 de febrero de 2019, en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos.El acto conmemorativo de los cinco años de la firma de este texto, conocido como la Declaración de Abu Dabi, se desarrolló el pasado 7 de febrero en la Universidad Javeriana en Bogotá. Evento que contó con una nutrida asistencia, tanto a nivel presencial, como virtual.En el espacio intervinieron el Nuncio Apostólico del papa Francisco en Colombia y decano del Cuerpo Diplomático, monseñor Paolo Rudelli; el Gran Rabino Alfredo Goldschmidt, representante de la comunidad judía; el Sheikh Ahmad Tayel, en nombre de la comunidad musulmana; y la doctora Loida Sardinas, reverenda de la Iglesia Episcopal de Comunión Anglicana. Las cuatro ponencias centrales estuvieron precedidas por los saludos protocolarios del presidente de la Comisión Episcopal PUD, monseñor Edgar Aristizábal Quintero, obispo de Yopal, y el rector de la Universidad Javeriana, padre Luis Fernando Múnera, S.J.Monseñor Fadi Abou Chebel, O.M.M., el exarca apostólico del rito oriental maronita en Colombia, también estuvo presente en el espacio. Además, el padre Raúl Ortiz Toro, director director de los departamentos de Doctrina y Promoción de la Unidad y del Diálogo del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), encargado de la organización.El llamado a la acción de la Declaración de Abu DabiAl iniciar el evento, el padre Luis Fernando Múnera Congote, S.J., se refirió a la importancia de recordar que el documento de la declaración de Abu Dabi fue concebido como una guía para conducir a las nuevas generaciones hacia una cultura de respeto recíproco, en la comprensión de la inmensa Gracia Divina que hace hermanos a todos los seres humanos.“Sin embargo, en estos últimos cinco años hemos visto con tristeza como sigue la guerra y la violencia en muchos lugares del mundo, algunos de los que nos llegan noticias, porque de muchos ni siquiera tenemos noticia, son Ucrania y más reciente, la guerra que enfrenta a los pueblos de Israel y Palestina, y también la violencia en nuestra América Latina”, expresó el padre Múnera.Por razones como estas, de acuerdo con el rector de la PUJ, la búsqueda de la fraternidad, la paz y la convivencia continúa siendo una urgencia de nuestro tiempo, en la que hombres y mujeres religiosos deben estar aún más comprometidos, desde la vida compartida y la espiritualidad.Al mismo tiempo, se refirió al contenido específico de la declaración. Allí subrayó dos súplicas centrales que hicieron el papa Francisco y el Gran Imán a través de ella: intervenir y redescubrir. La primera, dirigida a ellos mismos y a los líderes del mundo, a los artífices de la política internacional y de la economía mundial.“Intervenir para parar el derramamiento de sangre inocente y poner fin a las guerras, a los conflictos, a la degradación ambiental y a la decadencia cultural y moral que el mundo vive actualmente”.La segunda petición dirigida a los intelectuales, a los filósofos, a los hombres de religión, a los artistas, a los trabajadores de los medios de comunicación, a los hombres y mujeres de cultura de cada parte del mundo. Grupo en el que subrayó que se encuentran cada uno de los presentes en este espacio.“Redescubrir los valores de la paz, de la justicia, del bien, de la belleza, de la fraternidad humana y de la convivencia común. Con vistas a confirmar la importancia de tales valores como ancla de salvación para todos y buscar difundirlos en todas partes”.El padre Luis Fernando afirmó también que el contenido de este documento, nacido de un encuentro lleno de esperanza en un futuro luminoso para todos los seres humanos, debe trascender la simple mirada del texto e inspirar a la acción para lograr frutos transformadores con el mensaje. De acuerdo con el padre rector, es fundamental que tenga consecuencias y que no se quede "refundido entre el entusiasmo de las palabras que son recibidas, pero que al final pueden terminar siendo desconocidas".“Que en los lugares a los que iremos para continuar nuestra vida ordinaria, sean un testimonio de la grandeza de la fe en Dios, que une los corazones divididos y eleva el espíritu humano. Sean un símbolo del abrazo entre Oriente y Occidente, entre el norte y el sur y entre todos los que creemos que Dios nos ha creado para conocernos, para cooperar entre nosotros y para vivir como hermanos que se aman”, puntualizó el jesuita.Orientaciones clave para la promoción de la reconciliación, paz, justicia y desarrollo humano integral en ColombiaPor su parte, monseñor Edgar Aristizábal, recordó que muchos de los conflictos que se viven actualmente en el mundo tienen una raíz religiosa debido a la incapacidad de reconocer la diversidad con la que hemos sido creados, actitud que, de acuerdo con el Obispo de Yopal, es la base del “lamentable fundamentalismo”.“En la declaración de Abu Dabi, de la cual estamos conmemorando el primer lustro, se llegaron a acuerdos que otros líderes religiosos han suscrito con el pasar de los años, como son: trabajar por vencer el individualismo, fortalecer los valores espíritu, luchar contra cualquier tipo de extremismo religioso, buscar la distribución equitativa de los recursos naturales, redescubrir a la familia como el núcleo de la sociedad, trabajar con las nuevas generaciones, sobre todo en lo que concierne el cuidado de la casa común, entre otros”, refirió monseñor Aristizábal.Además, el presidente de la Comisión Episcopal para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y del Diálogo Interreligioso de la CEC, refirió que la actual Política Pública de Libertad Religiosa que tiene Colombia reconoce que las entidades religiosas son promotoras de reconciliación, paz, justicia y desarrollo humano integral. Por ello, de acuerdo con el obispo, el Estado, favorece las iniciativas que buscan estas metas.“Por nuestra parte, desde una y otra orilla de la diversidad religiosa, continuamos incentivando en la cotidianidad de la vida las enseñanzas que sostienen nuestras convicciones. Y en medio de toda esta diversidad, convergemos en las esperanzas de un país en paz y en justicia. Ese es el motivo que nos impulsa a conmemorar y recordar los compromisos de trabajar con insistencia en estas metas”, agregó monseñor Aristizábal.La Declaración de Abu Dabi: punto de llegada y punto de partida en la búsqueda de la fraternidadEl Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, basó su intervención en la importancia del diálogo interreligioso para la construcción de la fraternidad y para la defensa de la justicia en la sociedad, a la luz del magisterio de la Iglesia. Allí, inició recordando que, aunque la Declaración de Abu Dabi representa un hito único en la historia del diálogo interreligioso, tiene una larga prehistoria que merece ser recordada para no cometer el error de considerarlo como el fruto de una intuición improvisada, sino como una especie de catalizador que se pone como punto de llegada de un largo camino y, al mismo tiempo, como nuevo punto de partida.En este sentido, realizó un recorrido que incluyó varios pronunciamientos y documentos previos durante los pontificados de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, en medio de diversos contextos históricos. Posteriormente, se refirió a cómo Abu Dabi ha inspirado algunas nuevas pistas y cómo el principio fraternidad se ha vuelto un pilar central en el magisterio del papa Francisco.“El Papa expresa la necesidad de acompañar a los jóvenes para que, como árboles plantados, transformen cada día el aire contaminado de odio en oxígeno, de fraternidad”, anotó el representante del Papa Francisco en Colombia. Reconoció también el señor Nuncio que esta declaración ha servido como base fundamental para algunas de las ideas expuestas posteriormente por el Santo Padre en diversas intervenciones y en documentos como su Encíclica Fratelli tutti - “Hermanos todos” .“El papa Francisco, al proponer la fraternidad como fundamento de la amistad social y de la búsqueda del bien común, podríamos decir, propone la fraternidad como fundamento de una ética universal”, puntualizó monseñor Rudelli. Una oportunidad especial para reafirmar el compromiso interreligioso en el trabajo por la paz y el desarrollo humano integralAl cierre del evento, diez líderes religiosos provenientes del cristianismo, el judaísmo, el islamismo, el budismo y el hinduismo realizaron un acto simbólico en el que cada uno leyó un pasaje extraído de la Declaración de Abu Dabi. Al final, se unieron los más de 200 participantes presenciales con la lectura al unísono de un compromiso por la reconciliación y la paz.Los ponentes coincidieron en hacer eco de las palabras del papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social, escrita en el año 2020 cuando expresaba que:“Las distintas religiones, a partir de la valoración de cada persona humana como criatura, ofrecen un aporte valioso para la construcción de la fraternidad y para la defensa de la justicia en la sociedad. El diálogo entre personas de distintas religiones no se hace meramente por diplomacia, amabilidad o tolerancia. Como enseñaron los Obispos de India, «el objetivo del diálogo es establecer amistad, paz, armonía y compartir valores y experiencias morales y espirituales en un espíritu de verdad y amor»”. (FT, 271).Vea a continuación la transmisión del evento:

Mié 24 Ene 2024

El Nuncio Apostólico en Colombia visita las jurisdicciones eclesiásticas y amplifica el llamado del Papa a la unión y a la misión

El Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, continúa su recorrido por las diversas jurisdicciones del país para conocer la realidad eclesial y social de sus comunidades. El representante del papa Francisco inició el año 2024 con una visita a la Diócesis de Duitama-Sogamoso donde participó, de manera especial, en las actividades litúrgicas y festivas realizadas el 6 de enero en honor al Divino Niño Jesús, patrono de esta ciudad del departamento de Boyacá. Por estos días, visita la provincia eclesiástica de Manizales. Posteriormente, entre el 30 de enero y el 1 de febrero, estará presente en la Arquidiócesis de Ibagué.Durante sus viajes, monseñor Rudelli, quien llegó a Colombia en septiembre del 2023, además de celebrar la Eucaristía en la parroquia catedral de cada ciudad que suele convocar a cientos de feligreses, en compañía de los obispos y/o administradores diocesanos, se reúne con miembros de los cleros y de las comunidades religiosas. Además, aprovecha para visitar instituciones educativas y diferentes obras de la Iglesia que le permiten comprender el importante trabajo pastoral que desarrollan sus miembros, a partir de los desafíos propios de cada territorio.Este martes, 23 de enero, durante su visita a la ciudad de Manizales, el señor Nuncio destacó la profunda fe de los caldenses y recordó que los católicos, como Iglesia, son un signo de la presencia de Dios en la tierra con una vocación especial para aportar a la reconciliación de toda la humanidad.“Estamos llamados a vivir en comunión y unidad en un mundo fragmentado. El Papa nos invita a ser una Iglesia samaritana que ayude a un mundo herido, a ser Iglesia sinodal que camine unida y una Iglesia en salida siempre misionera”, expresó el señor Nuncio durante su encuentro con los sacerdotes y seminaristas de esta jurisdicción.En la capital de Caldas, monseñor Rudelli también visitó el CECAM (Centro de Evangelización y Catequesis de la Arquidiócesis de Manizales). Allí, manifestó su alegría por esta iniciativa que convoca a tantos laicos en la misión:“Es una gran riqueza que en una arquidiócesis exista un centro de formación para laicos. Es una Arquidiócesis muy bendecida. Conocer la doctrina es un don para nosotros mismos que nos ayuda a servir y vivir esta formación”, afirmó el Nuncio Apostólico en Colombia.Este jueves, 25 de enero, a las 12 del mediodía, el Nuncio Apostólico del papa Francisco presidirá la Sagrada Eucaristía en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza de Pereira (Risaralda). En esta ciudad también sostendrá un diálogo con el clero diocesano.En su visita a la capital del departamento del Tolima, el Nuncio Apostólico estará en el Hogar de Paso para personas migrantes y en condición de vulnerabilidad, en el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Ibagué y en el Santuario del Divino Niño, tan especial para esta comunidad. Además, se reunirá con los seminaristas de esta jurisdicción.El día miércoles 31 de enero, a las 3:00 p.m., monseñor Rudelli presidirá la Eucaristía en la Catedral de la Inmaculada Concepción, en Ibagué. Al día siguiente, se reunirá con los obispos de toda la provincia eclesiástica, conformada por la Arquidiócesis de Ibagué, la Diócesis de El Espinal, la Diócesis de Líbano-Honda y la Diócesis de Neiva.Durante estos meses y en diversas oportunidades, monseñor Paolo Rudelli ha expresado su alegría al sentir en Colombia una tradición católica tan arraigada, así como la fuerza viva de todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que hacen posible la evangelización, especialmente en aquellos territorios que tienen mayores retos sociales. De allí, su invitación a construir una Iglesia colombiana cada vez más participativa e inclusiva, que alcance a aquellos más necesitados en las periferias existenciales.