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papa leon XIV

Mar 1 Sep 2026

Papa León XIV invita a rezar en septiembre por el cuidado del agua: “un regalo universal, un derecho sin fronteras”

La intención mensual de oración del Papa llama a custodiar este don de Dios con gratitud, justicia y responsabilidad, y a defender el derecho de todos a acceder al agua sin desigualdad.En septiembre, el papa León XIV invita a la Iglesia y a las personas de buena voluntad a unirse en oración por el cuidado del agua, para que aprendamos a custodiarla con gratitud, justicia y sobriedad, reconociendo en ella un don sagrado que sostiene la vida y que compromete a todos con la responsabilidad, la solidaridad y el cuidado de la creación. Esta propuesta del Papa coincide con el Tiempo de la Creación 2026, que se celebrará entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre y cuyo lema es “Agua Viva”.La intención es promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, a través de la iniciativa Reza con el Papa, que cada mes convoca a millones de personas a orar por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.La invitación del Santo Padre parte de una convicción profundamente arraigada en la fe cristiana: el agua es un don de Dios. Es fuente de fecundidad, frescura y esperanza; calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas. Pero, además, posee un significado especial para los cristianos, pues en el Bautismo se convierte en signo de la gracia y del amor de Dios que renuevan la vida.La cartilla preparada para acompañar esta intención recuerda precisamente el lugar central que ocupa el agua en la liturgia y en los sacramentos. En la Vigilia Pascual, por ejemplo, el agua bautismal está vinculada al misterio de Cristo Resucitado y se convierte en signo de vida nueva.Por ello, custodiar el agua es también custodiar la vida. No se trata únicamente de proteger un recurso natural indispensable, sino de reconocer que su cuidado está estrechamente relacionado con la dignidad humana, particularmente con la realidad de quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.El agua es un don, no una posesiónUno de los ejes centrales de la reflexión propuesta por la Red Mundial de Oración del Papa es reconocer que el agua no puede ser entendida únicamente desde una lógica de posesión o aprovechamiento.La cartilla lo expresa así: “El agua es don, no posesión. Es fuente de vida, no instrumento de poder”. Custodiarla con gratitud y justicia significa, por tanto, proteger a los más vulnerables, defender la dignidad humana y alabar al Creador.Esta perspectiva también recoge la enseñanza del papa Francisco en la encíclica Laudato si’, donde se advierte que el acceso al agua potable y segura constituye un derecho humano básico, fundamental y universal. El documento señala, además, que la contaminación de las fuentes hídricas y el uso desmedido del recurso afectan de manera especial a las poblaciones más pobres.La reflexión invita así a mirar una realidad marcada por la desigualdad: mientras algunas personas tienen acceso permanente y abundante al agua, otras deben recorrer grandes distancias para conseguirla o enfrentan las consecuencias de su escasez y contaminación.En la oración mensual, el papa León XIV pone rostro a esta realidad al recordar a quienes “no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez”. Y pide que los creyentes sean capaces de defender el derecho de cada hermano y hermana “a beber sin miedo, sin desigualdad”.Una responsabilidad que comienza en lo cotidianoLa intención de oración también invita a revisar la manera en que cada persona se relaciona con el agua.La cartilla propone algunas actitudes concretas para vivir esta intención: valorar el agua como don de Dios, evitar el desperdicio, unir la fe con el compromiso ecológico, educar con el ejemplo e interceder por quienes no tienen acceso a ella.Se trata de comprender que el cuidado de la casa común no es una tarea desligada de la experiencia cristiana. La fe lleva también a reconocer la responsabilidad que cada persona tiene frente a los bienes de la creación.En este sentido, la cartilla retoma una advertencia de Laudato si’ sobre el desperdicio del agua. El problema, señala, no se presenta únicamente en los países desarrollados, sino también en lugares con grandes reservas hídricas. Por eso, el cuidado del agua requiere igualmente procesos educativos y culturales que ayuden a tomar conciencia de la gravedad del desperdicio en contextos de desigualdad.A esto se suma el impacto de la contaminación y de diversas actividades humanas sobre los recursos hídricos. La cartilla advierte que estas acciones pueden deteriorar la calidad del agua, poner en riesgo las reservas subterráneas y alterar el curso de grandes ríos. Frente a estos desafíos, propone un compromiso colectivo de responsabilidad, lucidez y solidaridad para preservar condiciones de vida dignas para todos.“Peregrinos de lo esencial”La oración propuesta por el papa León XIV invita también a una transformación personal. El Papa pide que el Espíritu Santo haga de los creyentes “peregrinos de lo esencial”, capaces de vivir con sobriedad, denunciar el derroche y la contaminación y defender el derecho de cada persona al agua.Esta llamada conecta el cuidado de la creación con una actitud evangélica de sobriedad y solidaridad. Cuidar el agua supone aprender a utilizarla responsablemente, pero también mirar más allá de los propios hábitos para reconocer las necesidades de quienes no tienen garantizado este bien indispensable.De esta manera, la intención de septiembre propone un camino que une oración, conversión personal, responsabilidad social y compromiso con la vida. La invitación del pontífice es a mirar el agua con una conciencia renovada: recibirla con gratitud, utilizarla con sobriedad, protegerla con responsabilidad y defenderla con justicia, especialmente pensando en quienes sufren por no tener acceso a ella. Porque, como recuerda la cartilla, “que nuestro cuidado del agua sea un signo de amor por el Creador”.Oración por el cuidado del aguaEn el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Señor de la Vida,Tú nos diste el don del agua,fuente de fecundidad, frescura y esperanza.Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.Te damos gracias porque tambiénella es símbolo de tu gracia y de tu amorque nos renueva por medio del Bautismo.Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarlacon gratitud, justicia y responsabilidad.Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía,olvidando que es un regalo universal,un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos.Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanasque no tienen agua limpia,que caminan kilómetros para encontrarla,que enferman por su escasez.Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial,capaces de vivir con sobriedad,denunciando el derroche y la contaminación,defendiendo el derecho de cada hermano y hermanaa beber sin miedo, sin desigualdad.Haz que nuestro cuidado del aguasea signo de amor al Creadory compromiso con la vida de los más pobres,educando nuevas generaciones que valoreny protejan los recursos de la Tierra.Amén.Vea el Video del Papa:

Mar 1 Sep 2026

Cuando la sinodalidad transforma también las estructuras de la Iglesia

Por DP. Bernardo Vanegas Luque - El papa León XIV publicó el 29 de agosto la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Mutua Concordia, mediante la cual modifica dos cánones del Código de Cánones de las Iglesias Orientales. Más allá de su alcance jurídico específico, la decisión ofrece una expresión concreta de una Iglesia que busca vivir la comunión, la corresponsabilidad y la sinodalidad también en sus estructuras y en el ejercicio de la autoridad.La nueva normativa se refiere a las Iglesias católicas orientales patriarcales y, por su naturaleza, también a las Iglesias arzobispales mayores. Su propósito es fortalecer la comunión entre el Patriarca —Padre y Cabeza de la Iglesia sui iuris— y los obispos que, junto con él, conforman el Sínodo de los Obispos.Una autoridad que se ejerce en comuniónMutua Concordia parte de una afirmación especialmente significativa: la concordia entre quien preside una Iglesia oriental y los demás obispos que integran su Sínodo constituye el alma de la comunión de su jerarquía.Desde esta perspectiva, el ministerio de quien preside no aparece aislado del cuerpo episcopal. Por el contrario, el documento recuerda la vocación a la colegialidad propia de este ministerio y señala que la sinodalidad debe ser buscada y cultivada constantemente en un contexto de responsabilidad común.Esta orientación adquiere una expresión jurídica concreta. Entre otros aspectos, la reforma establece procedimientos mediante los cuales el Sínodo puede actuar cuando se presentan dificultades graves en el ejercicio del ministerio del Patriarca, garantizando también su derecho a la defensa y conservando el papel propio del Romano Pontífice.No se trata simplemente de modificar un procedimiento. Detrás de las nuevas disposiciones aparece una comprensión eclesial: la comunión también necesita formas, responsabilidades y estructuras que permitan vivirla.De la experiencia sinodal a las formas concretas de vida eclesialUno de los grandes desafíos de la fase de implementación del Sínodo es precisamente este: evitar que la sinodalidad sea entendida solamente como la realización de encuentros, consultas o métodos de escucha.La escucha, el diálogo, el discernimiento comunitario y la conversación en el Espíritu son fundamentales, pero están llamados a transformar progresivamente nuestra manera de relacionarnos, participar, discernir, tomar decisiones y ejercer los distintos ministerios y responsabilidades en la Iglesia.Mutua Concordia permite observar este dinamismo en un ámbito muy concreto. En este caso, la sinodalidad encuentra una expresión jurídica en la tradición y organización propias de las Iglesias católicas orientales.Esto no significa trasladar estas disposiciones particulares a las diócesis de tradición latina. Su valor para el conjunto de la Iglesia está, más bien, en el principio que dejan entrever: la sinodalidad está llamada a encarnarse en prácticas y estructuras que favorezcan una verdadera comunión y corresponsabilidad.Una pista para nuestro camino en ColombiaLas Iglesias locales en Colombia se encuentran recorriendo la fase de implementación del Sínodo 2025-2028. En este camino, una pregunta resulta cada vez más importante: ¿cómo hacer que la experiencia sinodal pase de los encuentros y espacios de escucha a la vida ordinaria de nuestras comunidades?La respuesta no consiste solamente en crear nuevas estructuras. También supone revisar cómo funcionan las que ya existen: consejos pastorales y económicos, equipos de animación, organismos de participación, comunidades parroquiales y otras instancias de discernimiento y corresponsabilidad.La sinodalidad comienza a hacerse visible cuando escuchar, discernir y participar juntos deja de ser una experiencia ocasional y se convierte progresivamente en una manera habitual de ser Iglesia.La publicación de Mutua Concordia puede leerse, por ello, como una señal concreta de este horizonte: una Iglesia en la que comunión, autoridad, participación y corresponsabilidad no recorren caminos separados, sino que se necesitan mutuamente para el cumplimiento de una misma misión.Para profundizarEl Motu Proprio Mutua Concordia fue publicado el 29 de agosto de 2026 y modifica los cánones 106 y 126 del Código de Cánones de las Iglesias Orientales.Fuente: Santa Sede y Vatican News.Bernardo Vanegas LuqueDiácono PermanenteDirector Dpto. Animación de la Comunión y la Sinodalidad

Sáb 15 Ago 2026

Monseñor Angelo Accattino, nuevo Nuncio Apostólico en Colombia

El Arzobispo titular de Sabiona, con amplia experiencia en el servicio diplomático de la Santa Sede y conocimiento previo de Colombia, fue nombrado por el papa León XIV como nuevo representante pontificio en el país.La Santa Sede oficializó este 15 de agosto el nombramiento de monseñor Angelo Accattino, arzobispo titular de Sabiona, como nuevo Nuncio Apostólico en Colombia. El papa León XIV le confía esta misión tras la partida de monseñor Paolo Rudelli, quien en marzo de este año concluyó su servicio diplomático en el país para asumir una nueva responsabilidad al servicio directo del Santo Padre y de la Iglesia universal como Sustituto para los Asuntos Generales en la Secretaría de Estado.Con esta designación, monseñor Accattino regresa a Colombia, un país que ya conoce, pues durante sus primeros años en el Servicio Diplomático de la Santa Sede prestó servicio en esta Nunciatura Apostólica.Una amplia trayectoria al servicio de la Santa SedeMonseñor Angelo Accattino nació en Asti, Italia, el 31 de julio de 1966. Fue ordenado sacerdote el 25 de junio de 1994 y quedó incardinado en la diócesis de Casale Monferrato.Es doctor en Derecho Canónico e ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede el 1.º de julio de 1999. Desde entonces, ha desarrollado una amplia trayectoria en diferentes representaciones pontificias y en la Secretaría de Estado.A lo largo de su servicio diplomático estuvo destinado en las Nunciaturas Apostólicas de Trinidad y Tobago, Colombia, Perú, Estados Unidos de América y Turquía, además de prestar servicio en la Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Secretaría de Estado.Su experiencia en América Latina se fortaleció con su nombramiento como Nuncio Apostólico en Bolivia el 12 de septiembre de 2017. En esa ocasión fue elevado a la dignidad de arzobispo y recibió la sede titular de Sabiona.Posteriormente, el 2 de enero de 2023, fue nombrado Nuncio Apostólico en Tanzania, misión que desempeñaba hasta su designación para Colombia.Colombia, parte de su trayectoria diplomáticaEl nuevo representante pontificio llega a Colombia con un conocimiento previo de la realidad eclesial y social del país, adquirido durante su paso por la Nunciatura Apostólica. Esto, constituye un aspecto significativo de su nueva misión, que se desarrollará en un contexto de importantes desafíos para la sociedad colombiana y para la Iglesia que peregrina en el país.La misión del Nuncio Apostólico comprende, entre otras responsabilidades, representar al Santo Padre ante las autoridades civiles y ante la Iglesia local, favorecer los vínculos de comunión entre la Santa Sede y la Iglesia en Colombia y contribuir al fortalecimiento de las relaciones entre ambas realidades.Continuidad de la misión diplomáticaMonseñor Angelo Accattino sucede a monseñor Paolo Rudelli, quien estuvo al frente de la Nunciatura Apostólica en Colombia desde 2023 hasta marzo de 2026.El papa León XIV nombró entonces a monseñor Rudelli Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, poniéndolo al frente de la Primera Sección de este organismo, encargada de atender los asuntos ordinarios del Pontífice, coordinar el trabajo de los dicasterios y acompañar la actividad cotidiana de la Santa Sede.Su traslado a una nueva responsabilidad en la Curia Romana marcó el cierre de su misión diplomática en Colombia y dio paso al nombramiento del nuevo representante pontificio.El inicio de una nueva misión en ColombiaMonseñor Angelo Accattino asumirá próximamente su misión en Colombia, pocos días después del terremoto registrado el pasado 10 de agosto, que afectó a diferentes regiones del país y dejó víctimas, personas heridas y comunidades damnificadas.Ante esta emergencia, el Papa León XIV ha expresado su cercanía con las comunidades afectadas y ha promovido la oración y la solidaridad con las personas y familias que enfrentan las consecuencias de la tragedia.La Conferencia Episcopal de Colombia agradece al Santo Padre el nombramiento de monseñor Angelo Accattino y expresa su disposición para recibirlo próximamente como nuevo representante pontificio en el país. Los obispos de Colombia encomiendan a Dios el inicio de su misión y manifiestan su voluntad de continuar fortaleciendo, junto a él, los vínculos de comunión entre la Iglesia en Colombia y la Santa Sede.Perfil de monseñor Angelo AccatinoNombre: Angelo AccattinoTítulo: Arzobispo titular de SabionaLugar y fecha de nacimiento: Asti, Italia, 31 de julio de 1966Ordenación sacerdotal: 25 de junio de 1994Diócesis de incardinación: Casale Monferrato, ItaliaFormación: Doctor en Derecho CanónicoIngreso al Servicio Diplomático de la Santa Sede: 1.º de julio de 1999Servicio diplomático: Nunciaturas Apostólicas de Trinidad y Tobago, Colombia, Perú, Estados Unidos de América y Turquía; Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Secretaría de EstadoNuncio Apostólico en Bolivia: 12 de septiembre de 2017Nuncio Apostólico en Tanzania: 2 de enero de 2023Nuncio Apostólico en Colombia: 15 de agosto de 2026

Mié 12 Ago 2026

Santa Sede dispone ayuda inicial de 100.000 euros para comunidades afectadas por el terremoto en Colombia

Durante la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre volvió a expresar su cercanía con las víctimas del terremoto ocurrido en Colombia y anunció, a través de la Santa Sede, una primera ayuda económica urgente para apoyar la atención de las comunidades damnificadas. Los recursos serán canalizados por Cáritas Colombiana hacia las diócesis afectadas.La cercanía del papa León XIV con Colombia, tras el terremoto de magnitud 7,4 que afectó gravemente varias zonas del occidente del país el pasado 10 de agosto, se manifestó nuevamente este miércoles 12 de agosto durante la audiencia general celebrada en el Vaticano. En sus palabras, pronunciadas en español, el Santo Padre aseguró su cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que han sufrido las consecuencias de esta tragedia y elevó su oración por quienes perdieron la vida, sus familias y todas las personas afectadas.“Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia”, expresó el Pontífice, quien también manifestó su gratitud a quienes trabajan en las labores de rescate y asistencia a los damnificados.La cercanía del Santo Padre también se traduce en una ayuda concreta para las comunidades que hoy enfrentan las consecuencias de la emergencia. A través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica, el Papa León XIV dispuso una asignación inicial urgente de 100.000 euros destinada a las diócesis afectadas por el terremoto.Los recursos serán enviados directamente al Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana de la Conferencia Episcopal de Colombia, que funciona como centro de coordinación para la recaudación y distribución de la ayuda, con el propósito de contribuir a la atención de las necesidades más urgentes de las comunidades damnificadas.Esta primera donación es fruto también de la comunicación permanente que, desde las primeras horas posteriores al terremoto, se ha mantenido entre la Santa Sede y la Iglesia en Colombia. El prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, arzobispo Luis Marín de San Martín, ha mantenido contacto con la Nunciatura Apostólica y con la Conferencia Episcopal de Colombia para conocer de primera mano la situación de las zonas afectadas.En este diálogo, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, ha informado sobre la situación y las necesidades de las comunidades, mientras que la Nunciatura Apostólica ha acompañado este proceso a través de su secretario, monseñor In Je Hwang.La ayuda de 100.000 euros constituye una primera respuesta para atender las emergencias más urgentes. De acuerdo con la información proporcionada por la Santa Sede, se podrá disponer de asistencia adicional a medida que se identifiquen nuevas necesidades y estas sean comunicadas oportunamente al Dicasterio para el Servicio de la Caridad.En los próximos días se continuará consolidando un informe sobre las necesidades prioritarias de las comunidades afectadas, con el propósito de orientar la ayuda hacia quienes más la requieren. De esta manera, la respuesta de la Iglesia busca articular la atención inmediata con un acompañamiento sostenido a las poblaciones damnificadas.Para la Iglesia, esta respuesta expresa una dimensión esencial de su misión: estar cerca de quienes sufren y convertir la solidaridad en acciones concretas de fraternidad y servicio. Como ha señalado el prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, se trata de una Iglesia que, como familia de Dios, permanece atenta al sufrimiento y a las necesidades de sus hijos y procura responder con fraternidad y eficacia.La Conferencia Episcopal de Colombia recibe con profunda gratitud este nuevo gesto de cercanía del papa León XIV y la solidaridad de la Iglesia universal con el pueblo colombiano. En comunión con el Santo Padre, reafirma su compromiso de acompañar a las familias y comunidades afectadas, fortalecer las redes de solidaridad y contribuir, desde la acción pastoral y caritativa de la Iglesia, a la atención de quienes más lo necesitan.La oración del Papa, el acompañamiento de la Iglesia y la ayuda concreta se unen así en una misma respuesta: estar cerca de Colombia en esta hora de dolor y contribuir a que las comunidades puedan afrontar la emergencia con esperanza y solidaridad.Haga clic para ver el mensaje del Papa León XIV

Mar 11 Ago 2026

“Fortaleza espiritual y esperanza cristiana”: el mensaje del papa León XIV a Colombia tras el terremoto

A través de un telegrama firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, el Santo Padre manifestó su profundo pesar por las víctimas del terremoto que afectó varias zonas del país y pidió transmitir su cercanía espiritual a las familias y comunidades damnificadas.Ante la tragedia ocasionada por el terremoto que afectó a Colombia este lunes 10 de agosto, el papa León XIV expresó su cercanía con el pueblo colombiano y elevó sus oraciones por las víctimas, los heridos y todas las personas afectadas por esta emergencia.El mensaje fue enviado al presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, a través del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.En el telegrama, el Santo Padre manifiesta estar “vivamente apenado” al conocer la situación provocada por el sismo, que ha dejado víctimas, numerosos heridos y graves daños materiales en diferentes zonas del país, entre ellos afectaciones a templos e iglesias.El Pontífice ofrece sufragios por el eterno descanso de quienes han fallecido y eleva sus oraciones al Señor por la pronta recuperación de las personas afectadas por esta tragedia. Asimismo, pide a monseñor Múnera que transmita su sentido pésame a los familiares que atraviesan el dolor por la pérdida de sus seres queridos.De manera especial, el papa León XIV expresa también su cercanía espiritual a quienes están viviendo las consecuencias de la emergencia y manifiesta su gratitud a todas las personas que, con generosa entrega, participan en las labores de búsqueda, rescate, socorro y asistencia a los damnificados.En su mensaje, el Santo Padre encomienda al pueblo colombiano a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y pide al Señor que conceda a quienes enfrentan esta difícil situación los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana.Finalmente, el papa León XIV imparte de corazón su bendición apostólica a los afectados por esta tragedia.El mensaje del Santo Padre se suma a las expresiones de cercanía y solidaridad que la Iglesia católica en Colombia ha venido manifestando desde las primeras horas de la emergencia, acompañando con la oración a las víctimas y sus familias y promoviendo la solidaridad y el servicio a las comunidades afectadas.La Conferencia Episcopal de Colombia acoge con gratitud este gesto de cercanía del Papa León XIV y hace suyo su llamado a mantener la esperanza, fortalecer la solidaridad y acompañar, especialmente en estos momentos, a quienes han sufrido las consecuencias de esta emergencia.

Lun 3 Ago 2026

Por una Iglesia que construya comunidad en medio de la soledad urbana: intención de oración del Papa León XIV para agosto

En su intención de oración para el mes de agosto, el Papa León XIV invita a toda la Iglesia a unirse en oración por la evangelización en la ciudad, pidiendo que, en medio de los desafíos propios de las grandes urbes, surjan nuevas formas de anunciar el Evangelio y de construir comunidades donde nadie se sienta solo ni excluido. La iniciativa hace parte de la Red Mundial de Oración del Papa y de la plataforma Reza con el Papa.La intención propuesta por el Santo Padre expresa:“Oremos para que, en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad”.En la oración que acompaña esta intención, el Papa contempla a Jesucristo como el Buen Pastor que recorre calles y plazas, entra tanto en los edificios más altos como en los barrios más humildes y acompaña silenciosamente a quienes buscan sentido en medio del ruido y la prisa. Desde esa mirada, reconoce que las ciudades, aunque están llamadas a ser lugares de libertad y oportunidades, también pueden convertirse en escenarios de aislamiento e indiferencia. Por ello, pide una fe capaz de hacerse visible en gestos sencillos de cercanía, fraternidad y servicio, para que las comunidades cristianas sean hogares abiertos y acogedores “donde nadie se sienta invisible”.Una misión que exige creatividad y cercaníaLa Red Mundial de Oración del Papa recuerda que cerca del 45 % de la población mundial vive actualmente en áreas urbanas, una realidad que convierte a las ciudades en uno de los principales campos de misión para la Iglesia. En estos contextos, marcados con frecuencia por el anonimato, la fragmentación de los vínculos y la soledad, el Santo Padre anima a descubrir nuevas maneras de hacer presente el Evangelio mediante una presencia cercana y comprometida.En sintonía con este llamado, el subsidio de oración de agosto retoma las enseñanzas de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, donde el Papa Francisco invitaba a contemplar la ciudad con una mirada de fe, reconociendo que Dios ya habita en sus calles, plazas y hogares, y exhortaba a impulsar una evangelización capaz de dialogar con las nuevas culturas urbanas y responder creativamente a sus desafíos.Asimismo, el material propone algunas actitudes concretas para vivir esta intención durante el mes: descubrir la presencia de Dios en la vida urbana, construir comunidad en medio del anonimato, evangelizar con los gestos cotidianos, ser una Iglesia en salida y orar por las ciudades y sus desafíos.Una invitación a hacer visible el EvangelioEl comentario que acompaña la intención mensual resume el espíritu de esta propuesta con una invitación sencilla pero exigente: hacer visible el Evangelio en lo escondido, sembrando presencia, compasión y vínculos auténticos allí donde muchas personas pasan desapercibidas. En palabras del subsidio, evangelizar en la ciudad significa encarnar el Evangelio en la vida cotidiana, recordando que, aunque todo parezca avanzar con rapidez, el corazón humano continúa buscando al Señor.De esta manera, durante agosto, el Papa León XIV convoca a los fieles a unir su oración y su compromiso para que las comunidades cristianas respondan con creatividad, cercanía y esperanza a los desafíos de las grandes ciudades, haciendo del anuncio del Evangelio una experiencia concreta de acogida, fraternidad y misericordia.Vea el video del Papa a continuación:

Jue 2 Jul 2026

El respeto por la vida humana, en el corazón de la intención de oración del Papa León XIV

En su intención de oración para julio de 2026, el Santo Padre invita a reconocer que toda persona, desde el primer instante de su existencia hasta su muerte natural, posee una dignidad inviolable. Su mensaje propone pasar de la oración a gestos concretos que protejan, acompañen y valoren cada vida humana.En un tiempo marcado por múltiples formas de violencia, exclusión e indiferencia frente al sufrimiento humano, el Papa León XIV invita a toda la Iglesia a volver la mirada hacia aquello que sostiene toda convivencia auténticamente humana: el respeto incondicional por la vida.Esta es la intención de oración que el Santo Padre confía a los fieles durante el mes de julio, a través de la iniciativa Reza con el Papa, promovida por la Red Mundial de Oración del Papa. En ella propone una oración que recuerda que cada persona es "un don sagrado que refleja tu rostro", llamado a ser acogido, protegido y amado durante toda su existencia.Más que una reflexión sobre un tema específico, la intención de este mes constituye una invitación a renovar la manera de mirar a los demás, especialmente a quienes experimentan mayor fragilidad.Toda vida posee un valor único e irrepetibleEn la oración, el Pontífice se dirige al "Señor de la vida" para agradecer el don recibido y pedir la gracia de reconocer "el valor único e irrepetible de cada ser humano".Desde esa certeza, pide aprender a acoger la vida sin condiciones, sostener con ternura la fragilidad, acompañar con respeto cada etapa de la existencia y defender con valentía a quienes no tienen voz.La plegaria también se convierte en un examen de conciencia cuando reconoce las veces en que la indiferencia o la cultura del descarte impiden descubrir en el otro a una persona digna de amor."Perdónanos, Señor, cuando caemos en la indiferencia o en la cultura del descarte, cuando dejamos de ver en el otro a un ser digno de amor", reza el Papa.Una oración que interpela la realidadLa intención de julio adquiere especial significado en un contexto donde millones de personas continúan viendo amenazada su dignidad por diversas formas de violencia, pobreza, abandono, discriminación y descarte.El Papa recuerda que el respeto por la vida no puede reducirse a una convicción teórica ni a una postura ética aislada. Implica reconocer el valor de cada persona en cualquier circunstancia, desde el inicio de su existencia hasta su muerte natural, especialmente cuando la fragilidad hace más necesario el cuidado de los demás.Su propuesta no nace de la confrontación, sino de una profunda conversión del corazón que permita construir una auténtica cultura del encuentro, donde nadie sea considerado descartable, inútil o sobrante.Una Iglesia que cuide y haga sentir a todos en casaEn uno de los momentos más significativos de la oración, León XIV pide que la Iglesia sea "un testimonio vivo del Evangelio de la vida", capaz de convertirse en un hogar donde toda existencia sea celebrada.Con esa petición, el Santo Padre recuerda que la misión de la comunidad cristiana no consiste únicamente en proclamar el valor de la vida, sino también en hacerlo visible mediante comunidades que acompañen, sostengan y acojan a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.La oración concluye con una súplica para que los creyentes aprendan a amar la vida "como Tú la amas: con ternura, fidelidad y entrega", haciendo visible ese amor mediante palabras y gestos concretos.Rezar para transformar la realidadCada mes, millones de personas en todo el mundo se unen espiritualmente a las intenciones que el Papa confía a la Iglesia a través de la Red Mundial de Oración del Papa.La iniciativa Reza con el Papa busca que la oración no permanezca únicamente en el ámbito personal, sino que impulse compromisos concretos frente a los grandes desafíos de la humanidad y de la misión evangelizadora de la Iglesia.Vea a continuación el Video del Papa:

Mié 1 Jul 2026

El ministerio del Papa nos confirma en la fe y la comunión

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Avanzamos en el desarrollo de nuestro Proceso Evangelizador con el lema: “vayan y hagan discípulos” (Mt 28, 19), recibiendo el mandato del Señor de ir por todas partes a transmitir el Evangelio de Cristo, en la Iglesia que Él ha fundado sobre el cimiento de los apóstoles, con Pedro y sus sucesores como piedra angular de la misma. Es Pedro, a quien el mismo Jesús le ha entregado la potestad de perdonar, “te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mt 16, 19). Esto es lo que le da fuerza y solidez a la fe; por eso, proclamamos con fervor que nuestra Iglesia es apostólica.El apóstol Pedro, columna de la Igle¬sia, es testigo de Jesucristo, ante quien hizo profesión de fe, como manifestación de su deseo de entregar toda su vida a la voluntad de Dios. Él fue elegido por el Señor para la misión de ser el primero entre los apóstoles, él es la piedra sobre la cuál se edificó la Iglesia, “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará” (Mt 16, 18). Pedro, quien junto con los demás apóstoles y luego con sus sucesores garantizan la apostolicidad de la Iglesia, que llega hoy hasta el Papa León XIV, que en este momento es Pedro, para cada uno de los creyentes en Cristo, en co¬munión con todos los obispos. Por el Papa León oramos y a él respetamos y obedecemos como pueblo de Dios que camina en esta Iglesia Particular.El ministerio del Papa es fundamental para la Iglesia católica, ya que nos confirma a todos en la fe, la esperanza y la caridad y nos fortalece en la comunión con Cristo y con la Iglesia, comunidad de creyentes en todo el mundo, que camina cumpliendo el mandato misionero dado por Jesús a los apóstoles: “vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 19 - 20).Celebramos con toda la Iglesia la Solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, con esta celebración estamos llamados a renovar nuestra comunión con la Iglesia universal en la persona del Papa León XIV, en quien los católicos tenemos la roca firme de nuestra fe, porque Jesucristo quiso edificar su Iglesia sobre Pedro y sus sucesores. En sus enseñanzas y escritos encontramos magisterio firme, para hacer frente a los oleajes de confusión doctrinal que hoy en día aparecen en muchos ambientes que desorientan a los cristianos. Por eso, cumple su misión evangelizadora con el único propósito de extender el Reino de Dios por todas partes, haciendo presente a nuestro Señor Jesucristo que transforma la vida de cada creyente.En el Papa, en los obispos, sacerdotes y en los fieles, es decir, en todos aquellos que reconocen la autoridad del Romano Pontífice, siguen su Magisterio y transmiten sus enseñanzas, encontramos al mismo Cristo, Buen Pastor, que guía a sus ovejas a la salvación eterna. Escuchemos su voz, sigamos sus huellas, imitemos su ejemplo de amor, santidad y de entrega incondicional para el bien de toda la humanidad y la Iglesia.Los católicos en comunión con Pedro tenemos la misión de defender y proclamar la fe católica, en obediencia al Papa, dando testimonio de unidad y comunión en los distintos ambientes en los que cada uno se encuentra a nivel familiar, parroquial, de trabajo y de relaciones sociales. Así lo expresa Aparecida cuando dice: “ante la tentación muy presente en la cultura actual, de ser cristianos sin Iglesia y las nuevas búsquedas espirituales individualistas, afirmamos que la fe en Jesucristo nos llegó a través de la comunidad eclesial y ella ‘nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia Católica. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunión. Esto significa que una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podemos vivir una experiencia permanente de discipulado y de comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa” (DA 156). Con esto, recordamos que la vocación a ser discípulos misioneros, es vocación a la comunión en la Iglesia, porque no puede haber discipulado sin comunión.Esta verdad viene reforzada con el testimonio de vida de los últimos Papas que hemos tenido, quienes han mantenido la fe, la esperanza, la caridad y la comunión, aún en medio de muchos sufrimientos y momentos de cruz en el cumplimiento de su misión apostólica, recibiendo del Espíritu Santo la fortaleza para no temer seguir a Jesús cargando la cruz, en las contrariedades de cada día que trae predicar y defender el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, en comunión con toda la Iglesia, con la certeza que el poder del infierno no derrotará a la Iglesia (Cf. Mt 16, 18) porque está unida a la roca firme que es nuestro Señor Jesucristo.Al celebrar a los santos apóstoles Pedro y Pablo, nos unimos a la jornada del Óbolo de San Pedro y oramos particularmente por las intenciones del Papa León XIV. De modo que, en todo momento reciba la gracia del Espíritu Santo, que lo llene de sabiduría para continuar conduciendo a la Iglesia e iluminando todas las realidades del mundo con la luz del Evangelio, trabajando por la comunión y la unidad de toda la Iglesia. Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José nos ayuden con Pedro y los demás apóstoles, a ir por todas partes y hacer discípulos del Señor (Cf. Mt 28, 19), para vivir en comunión con Jesucristo y con la Iglesia universal, unidos al Papa León, hoy Pedro, piedra firme de la Iglesia para nosotros.En unión de oraciones, reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta