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predicacion orante doingo 15 de febrero

Vie 13 Feb 2026

He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta

SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 15 de 2026Primera lectura: Eclo 15, 15-20Salmo: Sal 119 (118), 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R. 1b)Segunda lectura: 1Co 2, 6-10Evangelio: Mt 5, 17-37 (forma larga) o Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Buena Nueva del Reino, proclamada por Jesús en el Sermón de la Montaña y contenida en el Evangelio de Mateo como plenitud de la Revelación de Dios, constituye una síntesis de su enseñanza ética fundamental y es fuente de sabiduría para los discípulos. A la persona humana, en el ejercicio de su libertad y responsabilidad, le corresponde acoger esta enseñanza, interiorizarla y hacerla vida para alcanzar la verdadera felicidad, como afirma con certeza el salmo de la liturgia de hoy: “Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor” (Sal 119).1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?“Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera” (Eclo 15, 17). El texto del libro del Eclesiástico destaca la libertad humana para elegir entre el bien y el mal, la responsabilidad individual por las propias acciones y la sabiduría como don de Dios. Los mandamientos son el camino hacia el bien y la vida, y corresponde al hombre seguirlos para alcanzar la verdadera sabiduría.“Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria” (1Co 2, 7). En este pasaje, san Pablo habla de la sabiduría de Dios revelada por el Espíritu Santo a quienes poseen madurez espiritual. No es la sabiduría del mundo, sino una sabiduría profunda y misteriosa que proviene de Dios y que solo puede comprenderse con la ayuda del Espíritu. “Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 5, 20). En Mt 5, 17-37, Jesús explica cómo cumple la ley y los profetas, no para abolirlos, sino para darles plenitud. Eleva la exigencia moral más allá de la mera observancia externa y la centra en la actitud del corazón y la intención. La justicia de los creyentes debe superar la de los escribas y fariseos para entrar en el Reino de los cielos, lo cual implica una comprensión más profunda y una práctica más auténtica de la ley.Tras la introducción de los vv. 17-20, en los que Jesús aborda la relación entre su enseñanza, la ley y los profetas, enfatizando que no ha venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, su discurso se organiza en una serie de antítesis. El texto de hoy presenta las cuatro primeras, siguiendo la fórmula: “Han oído que se dijo... pues yo les digo”. Estas se refieren a situaciones de la vida cotidiana: homicidio, adulterio, divorcio y juramento. Jesús no suprime las prescripciones sobre estas cuestiones, sino que les da pleno sentido e indica el espíritu con el que deben ser observadas.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este sexto domingo del Tiempo Ordinario nos prepara para vivir la Cuaresma, que iniciaremos el próximo miércoles 18 de febrero. El mensaje nos invita a poner en práctica las bienaventuranzas mediante la misericordia y la justicia de Dios, especialmente en nuestras relaciones, incluso con quienes nos ofenden. Es un tiempo propicio para la reconciliación y la oración personal y comunitaria a la luz de la Palabra. La enseñanza de Jesús es la plenitud de la Ley del Antiguo Testamento y nos muestra el camino de la verdadera libertad: la adhesión a la voluntad divina. Jesús no destruye la ley ni la vuelve intangible, sino que la conduce a su plan de realización, revelando su sentido perenne. No rompe con la herencia de Israel, sino que la recibe y manifiesta su plenitud.En el texto de hoy Jesús nos enseña, a través de seis aspectos de la vida (de los cuales se presentan los cuatro primeros), que la justicia debe ir más allá de la letra de la ley, porque reside en el corazón. Este camino exige una adhesión interior y no se limita a un cumplimento exterior. La ley nueva no consiste en obedecer preceptos, sino en obrar guiados por el amor.¿Cómo alcanzar un ideal tan elevado? San Pablo recuerda que se trata de una “sabiduría que no es de este mundo” y que “Dios nos ha revelado por el Espíritu”. Por lo tanto, es un don y una gracia que Él concede a la persona humana. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?OraciónTe bendecimos, Señor, Dios de nuestros padres,porque en Cristo Jesús realizaste con tu puebloun nuevo pacto de amor total y fidelidad cabal.En Él se cumplieron la ley y los profetas,adquiriendo así plenitud la antigua alianzamediante el espíritu que supera la letra escrita.No permitas, Señor, que nuestros odios y violenciasmarchiten la primavera de tu ternura.Concédenos vivir reconciliados con los demás,mediante un perdón y alegría diariamente renovadosconforme a la nueva justicia de tu Reino.Concédenos, Señor, caminar según tu Espíritusin gratificar los deseos y las obras de la carne.Queremos madurar en la libertad cristianapara amar más y mejor a ti y a los hermanos._______________________Recomendaciones prácticas:•Leer y meditar el mensaje del Papa para la Cuaresma, que ofrece una guía espiritual para vivir este tiempo como camino de renovación y conversión.•Participar de la Comunicación Cristiana de Bienes. Durante la Cuaresma, la Iglesia en Colombia promueve esta colecta que, fruto de la oración, el ayuno y la abstinencia, nos invita a compartir los bienes materiales con los necesitados como expresión concreta de la fe y caridad.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos a esta celebración del sexto domingo del Tiempo Ordinario. Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en Él y buscar la verdadera felicidad. Jesús nos propone un camino de bienaventuranza, pobreza y solidaridad, que convierte en testigos del Reino de Dios. Él nos precede con su ejemplo y nos llama a seguirlo con humildad, misericordia y justicia. Escuchemos su mensaje y permitamos que su Espíritu ilumine nuestro corazón para vivir como verdaderos discípulos. De pie, por favor, para iniciar nuestra celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraHermanos, dispongamos el corazón para escuchar con atención la Palabra de Dios. El Evangelio de Mateo nos invita a reflexionar sobre la justicia revelada por Jesús, que va más allá de la observancia externa de los mandamientos, y nos llama a la conversión interior. Su propuesta se manifiesta en relaciones reconciliadas y en una honestidad radical en nuestro hablar. Que estas palabras nos impulsen a vivir una vida auténtica, donde la misericordia y la justicia se entrelazan en cada acto.Oración universal o de los fieles Presidente: Hermanos, Jesús vino a dar plenitud a la ley y a los profetas. Confiando en su Palabra, elevemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre.R/. Padre misericordioso, escúchanos.1.Por la Iglesia para que, guiada por el Espíritu Santo, sea fiel testigo de la verdad de Cristo y anuncie su Reino con valentía y amor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes, para que promuevan la justicia, la paz y el bien común, buscando siempre el bienestar de todos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren enfermedad, pobreza, soledad o cualquier tribulación, para que encuentren consuelo en la misericordia de Dios y en el amor fraterno. Roguemos al Señor.4.Por nuestra comunidad, para que sea un lugar de acogida, perdón y reconciliación, donde todos se sientan amados y valorados. Roguemos al Señor.5.Por nosotros y nuestras familias, para que, con la gracia de Dios, superemos nuestras limitaciones, perdonemos a quienes nos han ofendido y vivamos en paz con todos. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las oraciones que elevamos a ti en este día. Fortalécenos con tu Espíritu Santo para que podamos cumplir tu voluntad y vivir como verdaderos discípulos de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.