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He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta
Tags: predicación orante lectio dominical predicacion orante doingo 15 de febrero Predicación Orante de la Palabra
SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Febrero 15 de 2026
Primera lectura: Eclo 15, 15-20
Salmo: Sal 119 (118), 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R. 1b)
Segunda lectura: 1Co 2, 6-10
Evangelio: Mt 5, 17-37 (forma larga) o Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37 (forma breve)
I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
La Buena Nueva del Reino, proclamada por Jesús en el Sermón de la Montaña y contenida en el Evangelio de Mateo como plenitud de la Revelación de Dios, constituye una síntesis de su enseñanza ética fundamental y es fuente de sabiduría para los discípulos. A la persona humana, en el ejercicio de su libertad y responsabilidad, le corresponde acoger esta enseñanza, interiorizarla y hacerla vida para alcanzar la verdadera felicidad, como afirma con certeza el salmo de la liturgia de hoy: “Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor” (Sal 119).
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
“Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera” (Eclo 15, 17). El texto del libro del Eclesiástico destaca la libertad humana para elegir entre el bien y el mal, la responsabilidad individual por las propias acciones y la sabiduría como don de Dios. Los mandamientos son el camino hacia el bien y la vida, y corresponde al hombre seguirlos para alcanzar la verdadera sabiduría.
“Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria” (1Co 2, 7). En este pasaje, san Pablo habla de la sabiduría de Dios revelada por el Espíritu Santo a quienes poseen madurez espiritual. No es la sabiduría del mundo, sino una sabiduría profunda y misteriosa que proviene de Dios y que solo puede comprenderse con la ayuda del Espíritu.
“Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 5, 20). En Mt 5, 17-37, Jesús explica cómo cumple la ley y los profetas, no para abolirlos, sino para darles plenitud. Eleva la exigencia moral más allá de la mera observancia externa y la centra en la actitud del corazón y la intención. La justicia de los creyentes debe superar la de los escribas y fariseos para entrar en el Reino de los cielos, lo cual implica una comprensión más profunda y una práctica más auténtica de la ley.
Tras la introducción de los vv. 17-20, en los que Jesús aborda la relación entre su enseñanza, la ley y los profetas, enfatizando que no ha venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, su discurso se organiza en una serie de antítesis. El texto de hoy presenta las cuatro primeras, siguiendo la fórmula: “Han oído que se dijo... pues yo les digo”. Estas se refieren a situaciones de la vida cotidiana: homicidio, adulterio, divorcio y juramento. Jesús no suprime las prescripciones sobre estas cuestiones, sino que les da pleno sentido e indica el espíritu con el que deben ser observadas.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?
Este sexto domingo del Tiempo Ordinario nos prepara para vivir la Cuaresma, que iniciaremos el próximo miércoles 18 de febrero. El mensaje nos invita a poner en práctica las bienaventuranzas mediante la misericordia y la justicia de Dios, especialmente en nuestras relaciones, incluso con quienes nos ofenden. Es un tiempo propicio para la reconciliación y la oración personal y comunitaria a la luz de la Palabra.
La enseñanza de Jesús es la plenitud de la Ley del Antiguo Testamento y nos muestra el camino de la verdadera libertad: la adhesión a la voluntad divina. Jesús no destruye la ley ni la vuelve intangible, sino que la conduce a su plan de realización, revelando su sentido perenne. No rompe con la herencia de Israel, sino que la recibe y manifiesta su plenitud.
En el texto de hoy Jesús nos enseña, a través de seis aspectos de la vida (de los cuales se presentan los cuatro primeros), que la justicia debe ir más allá de la letra de la ley, porque reside en el corazón. Este camino exige una adhesión interior y no se limita a un cumplimento exterior. La ley nueva no consiste en obedecer preceptos, sino en obrar guiados por el amor.
¿Cómo alcanzar un ideal tan elevado? San Pablo recuerda que se trata de una “sabiduría que no es de este mundo” y que “Dios nos ha revelado por el Espíritu”. Por lo tanto, es un don y una gracia que Él concede a la persona humana.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Oración
Te bendecimos, Señor, Dios de nuestros padres,
porque en Cristo Jesús realizaste con tu pueblo
un nuevo pacto de amor total y fidelidad cabal.
En Él se cumplieron la ley y los profetas,
adquiriendo así plenitud la antigua alianza
mediante el espíritu que supera la letra escrita.
No permitas, Señor, que nuestros odios y violencias
marchiten la primavera de tu ternura.
Concédenos vivir reconciliados con los demás,
mediante un perdón y alegría diariamente renovados
conforme a la nueva justicia de tu Reino.
Concédenos, Señor, caminar según tu Espíritu
sin gratificar los deseos y las obras de la carne.
Queremos madurar en la libertad cristiana
para amar más y mejor a ti y a los hermanos.
_______________________
Recomendaciones prácticas:
• Leer y meditar el mensaje del Papa para la Cuaresma, que ofrece una guía espiritual para vivir este tiempo como camino de renovación y conversión.
• Participar de la Comunicación Cristiana de Bienes. Durante la Cuaresma, la Iglesia en Colombia promueve esta colecta que, fruto de la oración, el ayuno y la abstinencia, nos invita a compartir los bienes materiales con los necesitados como expresión concreta de la fe y caridad.
II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES
Monición introductoria a la misa
Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos a esta celebración del sexto domingo del Tiempo Ordinario. Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en Él y buscar la verdadera felicidad. Jesús nos propone un camino de bienaventuranza, pobreza y solidaridad, que convierte en testigos del Reino de Dios. Él nos precede con su ejemplo y nos llama a seguirlo con humildad, misericordia y justicia. Escuchemos su mensaje y permitamos que su Espíritu ilumine nuestro corazón para vivir como verdaderos discípulos. De pie, por favor, para iniciar nuestra celebración eucarística.
Monición a la liturgia de la Palabra
Hermanos, dispongamos el corazón para escuchar con atención la Palabra de Dios. El Evangelio de Mateo nos invita a reflexionar sobre la justicia revelada por Jesús, que va más allá de la observancia externa de los mandamientos, y nos llama a la conversión interior. Su propuesta se manifiesta en relaciones reconciliadas y en una honestidad radical en nuestro hablar. Que estas palabras nos impulsen a vivir una vida auténtica, donde la misericordia y la justicia se entrelazan en cada acto.
Oración universal o de los fieles
Presidente: Hermanos, Jesús vino a dar plenitud a la ley y a los profetas. Confiando en su Palabra, elevemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre.
R/. Padre misericordioso, escúchanos.
1. Por la Iglesia para que, guiada por el Espíritu Santo, sea fiel testigo de la verdad de Cristo y anuncie su Reino con valentía y amor. Roguemos al Señor.
2. Por los gobernantes, para que promuevan la justicia, la paz y el bien común, buscando siempre el bienestar de todos. Roguemos al Señor.
3. Por quienes sufren enfermedad, pobreza, soledad o cualquier tribulación, para que encuentren consuelo en la misericordia de Dios y en el amor fraterno. Roguemos al Señor.
4. Por nuestra comunidad, para que sea un lugar de acogida, perdón y reconciliación, donde todos se sientan amados y valorados. Roguemos al Señor.
5. Por nosotros y nuestras familias, para que, con la gracia de Dios, superemos nuestras limitaciones, perdonemos a quienes nos han ofendido y vivamos en paz con todos. Roguemos al Señor.
Oración conclusiva
Padre bueno, escucha las oraciones que elevamos a ti en este día. Fortalécenos con tu Espíritu Santo para que podamos cumplir tu voluntad y vivir como verdaderos discípulos de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
Jue 2 Abr 2026
“Sabía todo lo que le iba a suceder”
VIERNES SANTOEN LA PASIÓN DEL SEÑORAbril 03 de 2026Primera lectura: Is 52, 13–53, 12Salmo: Sal 31 (30), 2 y 6. 12-13. 15-16. 17 y 25 (R. Lc 23, 46)Segunda lectura: Hb 4, 14-16; 5, 7-9Evangelio: Jn 18, 1–19, 42I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl Siervo de Yahvé anuncia al Cordero sin mancha que, mediante su misterio pascual, se ofrece con ánimo confiado y reverente para gloria del Padre y salvación de la humanidad. Su vida fue una entrega completa al designio amoroso del Padre, ofreciendo su propio cuerpo en el ara de la cruz por la redención de toda la humanidad. Este camino de ofrecimiento voluntario e inmensamente amoroso es un proceso de progresiva glorificación; así aparece en el relato de la Pasión según san Juan, que se nos ofrece en este día. Todo bautizado está llamado a reproducir en su vida este itinerario de muerte en sus diversas expresiones, para llegar a la gloria.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura, el profeta Isaías nos presenta el cuarto cántico del Siervo de Yahvé. En él se describe el sufrimiento de este personaje misterioso, de corazón inmaculado, que no había cometido crimen alguno ni hubo engaño en su boca. Fue triturado, pasando por el dolor más extremo y devastador como expiación, afrontándolo en la más absoluta humildad y confianza en Dios, hasta ser glorificado y exaltado.La figura misteriosa del Siervo de Yahvé, con todo el sufrimiento padecido y ofrecido en expiación que culmina en glorificación y exaltación, se esclarece en Jesús: camino al Calvario, crucificado, muerto, resucitado y exaltado a la gloria a la derecha del Padre. Este Siervo es figura del gran Siervo Jesús, quien entregó su vida en medio del más terrible sufrimiento, hasta llegar a exclamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mc 15, 33). Sin embargo, vivió todo su camino doloroso en absoluta confianza, según lo expresa el salmo, que describe la esperanza del justo perseguido y anuncia al Justo por excelencia, quien en la cruz pronuncia esas palabras tan llenas de espíritu filial y confiado: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46).Jesús vivió toda su existencia y, en especial, su vía dolorosa en actitud sacerdotal, es decir, como ofrenda de su propio cuerpo, tal como nos lo dice la Carta a los Hebreos, proclamada como segunda lectura. Él es el sacerdote eterno que entregó su vida como ofrenda sacrificial, poniendo fin a todos los sacrificios de la antigua ley, para dar paso a la nueva y definitiva oblación, anticipada sacramentalmente el Jueves Santo en la Última Cena y continuamente ofrecida en la Iglesia por medio de quienes han sido configurados con el único y eterno sacerdocio de Jesucristo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Jesús, en su misterio pascual, se refleja en los sufrimientos del Siervo de Yahvé, que traslucen los sentimientos del Mesías en sus últimos momentos: entrega confiada a los designios del Padre y disposición total al sacrificio por amor a la humanidad. La lectura atenta y meditativa de los textos proclamados hoy nos permite penetrar más en el amor que inflamaba el corazón del buen Jesús al entregarse en manos de los hombres para realizar el plan de salvación del género humano. Sobresalen, de manera especial, su profunda humildad y paciencia, pues su corazón estaba puesto en el Padre, encomendándole toda su causa y sabiendo que no sería defraudado.Amor y confianza son sus actitudes fundamentales. Su sacerdocio lo ejerce en el más pleno y aquilatado amor al Padre y a cada ser humano que ha existido, existe y existirá en este mundo. Por amor ejerció su sacerdocio único y eterno, ofreciendo en el ara de la cruz su cuerpo como ofrenda definitiva, que alcanzó lo que los sacrificios de la antigua alianza solo prefiguraban: el perdón de los pecados. Su confianza, extraordinaria en el Padre que lo amaba, lo sostuvo hasta aceptar la muerte más ignominiosa y aborrecible.El Padre no le falló. Ya lo anunciaba la figura del Siervo de Yahvé, al asegurar que tendría éxito y un puesto entre los grandes. San Juan lo expresa con fuerza al presentar la Pasión como un proceso de glorificación: la cruz es la hora de la gloria. Dios nunca falla. Como dice san Pablo en su Carta a los Corintios, su Palabra no es un “sí y no”: en Cristo todo es un sí. Su fidelidad y misericordia son eternas. Si recorremos el camino de Jesús, pasando por el sufrimiento y la muerte, nuestra vida participará de su exaltación. Más aún, el camino del amor entregado, vivido cada día en el ejercicio de nuestro sacerdocio bautismal, es el único que conduce a una vida plena, lograda y gloriosa.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor, concédenos comprender que la vida solo tiene sentido cuando se ofrece y entrega en las circunstancias cotidianas, aprovechando cada oportunidad que se nos brinde. De lo contrario, quedaremos reducidos a una existencia vacía y sin esperanza, volcados sobre nosotros mismos y nuestros intereses egoístas, que nos llevarán a una progresiva destrucción y a una vida sumida en la oscuridad.Oh Dios, ayúdanos a entender que el camino de la entrega por amor exige un proceso doloroso, pues implica superar nuestra tendencia a vivir centrados en nosotros mismos. Solo con la gracia que el Salvador nos obtuvo en el ara de la cruz y con nuestra libre cooperación podremos ser liberados de este repliegue, para caminar erguidos hacia una vida donada por amor, que desemboca en el gozo.Buen Dios, enséñanos a no temer este camino exigente de superación personal, siempre sostenidos por tu gracia redentora. Haznos vivir confiados en tu Palabra amorosa, que nos recuerda: “El que quiera ganar su vida la perderá, pero el que la pierda por mí y por el Evangelio la salvará” (Mt 16, 25); y también: “Si el grano de trigo cae en tierra y muere, dará mucho fruto” (Jn 12, 24). Ayúdanos a ejercitarnos en esta lógica cada vez que se nos presente la oportunidad, viviendo nuestro sacerdocio bautismal, que nos capacita para ofrecer con Cristo nuestra propia vida para gloria de Dios y salvación de la humanidad. Que en cada ofrecimiento renovemos la confianza en Aquel que nunca falla y que, fiel a su Palabra, nos concederá la gloria si nos atrevemos a recorrer este camino con todo nuestro ser._______________________Recomendaciones prácticas:•Resaltar el sentido del silencio en la procesión de entrada.•Introducir la Palabra de Dios con un comentario breve, pues constituye una bellísima síntesis del Misterio de la Pasión y Muerte gloriosa del Señor. No deben omitirse las lecturas. La lectura de la Pasión, según san Juan, es el centro de la liturgia de la Palabra de este día.•La oración universal tiene hoy un carácter especial, distinto al cotidiano. Es la ocasión en la que, como señala el Misal, los fieles ejercen su oficio sacerdotal al implorar por la humanidad entera.•Elegir con anticipación la forma de presentación de la Cruz y ensayarla, de modo que se realice con dignidad, solemnidad y sobriedad.•Dado que es un día de silencio y oración, los cantos deben estar impregnados de este espíritu. No se acompañan con instrumentos (ni guitarra ni órgano); el canto llano es el más indicado.•La celebración central de este día es la Muerte del Señor. Según la tradición de la Iglesia, quienes deseen prolongar la oración del Viernes Santo pueden celebrar el Oficio de Lectura hasta concluir las dos lecturas, añadiendo cánticos y evangelio, con homilía si se desea.•Para este Viernes Santo, Pasión del Señor, ver Liturgia de las Horas II, Apéndice I, “Cánticos y evangelios para la celebración de las vigilias”, p. 2059 ss.•Hoy se realiza la colecta para los santos lugares, que debe ambientarse con afecto y solidaridad ante la difícil situación de la Iglesia en Tierra Santa.•Evangelizar la piedad popular: donde exista la costumbre de dramatizar el descendimiento de Jesús, hágase con dignidad, acompañado por cánticos a Cristo Salvador o a la Madre Dolorosa.•Vía Crucis: conviene emplear la forma tradicional, sencilla y ágil, incluyendo en cada estación una motivación para la oración. Pueden alternarse las estaciones con cantos tradicionales y sencillos, y disponerse imágenes sagradas que ayuden a la contemplación.•Las Siete Palabras: deben valorarse por su carácter pedagógico y evangelizador. Han de confiarse a personas preparadas, con un mismo tema, y revisarse previamente los contenidos.La Procesión del Santo Sepulcro, donde se realice, debe hacerse con piedad, solemnidad y una catequesis adecuada, como ocasión de oración.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEl Viernes Santo es un día de ayuno y penitencia, origen de la práctica cuaresmal, que nos sumerge en la Pasión del Señor y nos ayuda a tomar mayor conciencia de su extraordinario amor por nosotros. Esta celebración de la Muerte del Señor consta de tres partes: liturgia de la Palabra, adoración de la santa cruz y comunión. Vivamos cada uno de estos momentos con escucha atenta, reflexión y oración, de manera que la entrega de Jesús hasta la muerte en cruz nos decida a vivir transformados a imagen de la humanidad nueva que brilla en quien venció la muerte y el mal. Iniciamos con la procesión y la postración de los ministros, en recuerdo de la humildad y abajamiento de Jesús y como expresión del pesar profundo de la Iglesia por la humillación de su Maestro y Señor.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra proclamada en esta celebración nos ayuda a ahondar en los sentimientos de humildad y amor extremo que acompañaron a Jesús en su Pasión y Muerte. Escuchemos con atención y dejemos que su Espíritu grabe en nuestros corazones un sincero dolor por las veces en que no hemos sabido corresponder a tanta dignación de su amor, y que nos impulse a una vida entera consagrada a seguir sus designios, que siempre nos conducen a la felicidad y a la gloria.ORACIÓN UNIVERSAL(Misal Romano)I.Por la Santa IglesiaOremos por la santa Iglesia de Dios, para que nuestro Dios y Señor le conceda la paz y la unidad, se digne protegerla en toda la tierra y nos conceda glorificarlo, como Dios Padre omnipotente, con una vida pacífica y serena.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo revelaste tu gloria a todas las naciones, conserva la obra de tu misericordia, para que tu Iglesia, extendida por toda la tierra, persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.II.Por el PapaOremos por el Santo Padre, el Papa León, para que Dios nuestro Señor, que lo escogió para el orden de los obispos, lo conserve a salvo y sin daño para bien de su santa Iglesia, a fin de que pueda gobernar al pueblo santo de Dios.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, cuya sabiduría gobierna el universo, atiende favorablemente nuestras súplicas y protege con tu amor al Papa que nos diste, para que el pueblo cristiano, que tú mismo pastoreas, progrese bajo su cuidado en la firmeza de su fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.III.Por el pueblo de Dios y sus ministrosOremos por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros y diáconos de la Iglesia, y por todo el pueblo santo de Dios.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, que con tu Espíritu santificas y gobiernas a toda la Iglesia, escucha nuestras súplicas por tus ministros, para que, con la ayuda de tu gracia, te sirvan con fidelidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.IV.Por los catecúmenosOremos por nuestros catecúmenos para que Dios nuestro Señor abra los oídos de sus corazones y les manifieste su misericordia, y para que, mediante el bautismo, se les perdonen todos sus pecados y queden incorporados a Cristo, Señor nuestro.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, que sin cesar concedes nuevos hijos a tu Iglesia, acrecienta la fe y el conocimiento a nuestros catecúmenos, para que, renacidos en la fuente bautismal, los cuentes entre tus hijos de adopción. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.V.Por la unidad de los cristianosOremos por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor se digne congregar y custodiar en la única Iglesia a quienes procuran vivir en la verdad.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, que reúnes a los que están dispersos y los mantienes en la unidad, mira benignamente la grey de tu Hijo, para que, a cuantos están consagrados por el único bautismo, también los una la integridad de la fe y los asocie el vínculo de la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.VI.Por los judíosOremos por los judíos, para que a quienes Dios nuestro Señor habló primero, les conceda progresar continuamente en el amor de su nombre y en la fidelidad a su alianza.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abrahán y a su descendencia, oye compasivo los ruegos de tu Iglesia, para que el pueblo que adquiriste primero como tuyo, merezca llegar a la plenitud de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.VII. Por los que no creen en CristoOremos por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, puedan ellos encontrar el camino de la salvación.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo, que, caminando en tu presencia con sinceridad de corazón, encuentren la verdad; y a nosotros concédenos crecer en el amor mutuo y en el deseo de comprender mejor los misterios de tu vida, a fin de que seamos testigos cada vez más auténticos de tu amor en el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.VIII.Por los que no creen en DiosOremos por los que no conocen a Dios, para que, buscando con sinceridad lo que es recto, merezcan llegar hasta Él.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para que deseándote te busquen, y, encontrándote, descansen en ti; concédenos que, en medio de las dificultades de este mundo, al ver los signos de tu amor y el testimonio de las buenas obras de los creyentes, todos los hombres se alegren al confesarte como único Dios verdadero y Padre de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.IX.Por los gobernantesOremos por todos los gobernantes de las naciones, para que Dios nuestro Señor guíe sus mentes y corazones, según su voluntad providente, hacia la paz verdadera y la libertad de todos.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, en cuyas manos están los corazones de los hombres y los derechos de las naciones, mira con bondad a nuestros gobernantes, para que, con tu ayuda, se afiance en toda la tierra un auténtico progreso social, una paz duradera y una verdadera libertad religiosa. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.X.Por los que se encuentran en alguna tribulaciónOremos a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de todos sus errores, aleje las enfermedades, alimente a los que tienen hambre, libere a los encarcelados y haga justicia a los oprimidos, concede seguridad a los que viajan, un buen retorno a los que se hallan lejos del hogar, la salud a los enfermos y la salvación a los moribundos.Ministro: Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que sufren, escucha a los que te invocan en su tribulación, para que todos experimenten en sus necesidades la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Mié 1 Abr 2026
«Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo»
JUEVES SANTOMISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑORAbril 02 de 2026Primera lectura: Ex 12, 1-8. 11-14Salmo: Sal 116 (115), 12-13. 15-16. 17-18 (R. cf. 1Co 10,16)Segunda lectura: 1Co 11, 23-26Evangelio: Jn 13, 1-15I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa lectura del Éxodo invita a la comunidad creyente a “hacer memoria” de la liberación obrada por Dios en favor de su pueblo. Las primeras comunidades cristianas celebraban esta liberación en la mesa de la cena del Señor, según el testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios; dicha cena era acción de gracias, conforme al Salmo 115, y Eucaristía en la versión cristiana. Una acción de gracias por excelencia es la dedicación a los hermanos y hermanas, hasta el servicio más humilde, como el de lavarse los pies unos a otros, según el ejemplo de Jesús en el evangelio de este día.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El cuarto Evangelio según san Juan no relata el desarrollo de la última cena de Jesús con sus discípulos durante la Pascua, ni la institución de la Eucaristía. En cambio, narra la enseñanza suprema de Jesús en la última tarde, como un testamento de servicio mutuo. Al ser un acto nuevo, los discípulos se asombran. Jesús, el Señor y Maestro, se convierte en siervo, esclavo de sus seguidores: les lava los pies y les dice: "Este ejemplo que les doy, también ustedes deben hacerlo con sus hermanas y hermanos."Llama la atención que los tres evangelios sinópticos y san Pablo, en su primera Carta a los Corintios, en lugar de narrar un lavatorio de pies, cuentan la institución de la Eucaristía. Según estos, de allí brota el mandato: “Hagan esto en memoria mía”. Así, el Nuevo Testamento muestra al menos dos formas complementarias de “hacer memoria” o “ser memorial” de Jesucristo: la fracción del pan, es decir, la Eucaristía, y, al mismo tiempo, el servicio a los hermanos, el lavatorio de los pies. Esto se aclara en la segunda plegaria eucarística en la santa misa: "Nos has elegido para servir en tu presencia". Este servicio no solo se refiere a la liturgia, sino también al servicio diario a nuestros hermanos y hermanas.Jesús, ante sus discípulos, realizó un doble gesto de humildad: se puso de rodillas y comenzó a lavarles los pies uno por uno. Luego, entregó un testamento, una enseñanza a sus discípulos de todos los tiempos, pero además, hizo una verdadera revelación sobre sí mismo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere decir a la comunidad?La postura “de rodillas” es propia de los siervos, esclavos y criados, y en esa postura Jesús se revela como el Mesías. Las expectativas del Mesías en Israel habían evolucionado considerablemente a lo largo del tiempo. Inicialmente, el término Mesías se usaba para el rey que, en su entronización, recibía una unción con aceite, y cada rey era llamado Mesías, que en hebreo significa “ungido”. Sin embargo, ningún rey de Israel alcanzó las expectativas del pueblo, como seguridad y abundancia de campos, y comida para todos. A pesar de ello, desde que Dios prometió una felicidad definitiva, Israel mantuvo la esperanza hasta el tiempo de Jesús. Esa esperanza era firme: esperaban al Mesías.La esperanza de Israel se expresaba de diversas maneras: unos esperaban un rey, otros un sacerdote, otros un profeta, y algunos, finalmente, no un individuo en particular, sino una figura colectiva. Daniel hablaba de un hijo del hombre (Dn 7), e Isaías había anunciado a un Mesías servidor (Is 53). Jesús se atribuyó el título de hijo del hombre (Mc 10), pero no fue escuchado. En Nazaret, trató de decir a sus conciudadanos que él era el Mesías, pero no lo aceptaron ni entendieron; más bien, lo amenazaron de muerte (Lc 4, 16-30).Ahora, en la última noche con sus discípulos, Jesús se presenta como el servidor anunciado por Isaías. Esta revelación puede sostener a sus discípulos en las horas terribles que vendrán, porque Isaías también había anunciado los sufrimientos del servidor, como signo de conversión para sus verdugos y su exaltación. Los evangelistas señalan que los seguidores de Jesús no lograban comprender los sucesos. Por ello, en el huerto de los olivos, todos huyeron vergonzosamente, incluso uno de ellos desnudo (Mc 14, 50-52).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Hoy, nuestros ojos miran este nuevo memorial, no solo para practicar el lavatorio de los pies y conmemorar los últimos momentos de Jesús, sino para regresar a la fuente que, de ahora en adelante, regará nuestras vidas y creará en nosotros el mismo comportamiento de Jesucristo, como en esa última noche con sus discípulos.Para ser fieles, los seguidores de Jesús necesitan la experiencia de la resurrección y la luz del Espíritu en Pentecostés, como él les prometió, es decir, el Espíritu que los conducirá a la verdad plena (Jn 16). La frase “más adelante comprenderán” es clave para nosotros a lo largo de nuestra vida: debemos buscar, con paciencia y humildad, comprender un poco más el misterio, sabiendo que nunca lo agotaremos. Como decía san Agustín: “Si comprendiera a Dios de manera completa, ya no sería Dios”. En verdad, aquí se encuentra el fundamento de la humildad. De entre las virtudes espirituales, la más alta es aquella que se basa en el abajamiento. De hecho, quien se humilla será exaltado._______________________Recomendaciones prácticas:•Los sacerdotes que han celebrado para el bien del pueblo o han concelebrado en la misa crismal pueden concelebrar en la misa vespertina. “Invítese a los fieles a una adoración prolongada del Santísimo Sacramento en la reserva solemne. En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio de san Juan (cap. 13 al 17).” (Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, n. 56).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introducción a la misaIniciamos la celebración del Sagrado Triduo Pascual, en el cual la Iglesia conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios y nuestro hermano. Una clave de interpretación de la celebración del Jueves Santo es el servicio: todos debemos ser servidores. No obstante, los ministros ordenados dan un tono particular a su misión, desde el servicio desinteresado a la comunidad, en la presidencia de la Eucaristía, y la comprensión del amor como reflejo del servicio de la Trinidad.Monición a la liturgia de la PalabraDesde los comienzos de la historia de la salvación, Dios ha caminado con su pueblo, como lo recuerda el relato del libro del Éxodo. Esa compañía se celebra también en la cena de la Eucaristía, según el antiguo testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios. La solidaridad de Dios con nosotros es un signo de su amor inagotable, evidenciado en el gesto del lavatorio de los pies, testamento para la comunidad creyente.Oración universal o de los fielesPresidente: En este Jueves Santo, oremos al Padre por medio de su Hijo, Cristo Jesús y digamos:R/. Ayúdanos a servir como Cristo Jesús.1.Por la Iglesia y por nuestros ministros ordenados, para que todos seamos servidores unos de otros en la caridad. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones, para que luchen a diario por la justicia y la paz como signo evidente de su vocación de servicio. Oremos.3.Por los evangelizadores de nuestra comunidad, para que se propague el mandamiento del amor y la celebración de la Eucaristía. Oremos.4.Por las personas que sufren por diversas circunstancias, para que encuentren en nuestros gestos de amor la bondad de Dios. Oremos.5.Por quienes celebramos esta Eucaristía, para que valoremos el significado de la institución del sacramento del orden sagrado. Oremos.Oración conclusivaPadre de bondad, acepta nuestras peticiones en la festiva celebración del Jueves Santo y haz que comprendamos la grandeza de tu amor, del servicio, de los ministerios ordenados y de la institución de la Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Mar 31 Mar 2026
“«Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo»”
JUEVES SANTOMISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑORAbril 02 de 2026Primera lectura: Ex 12, 1-8. 11-14Salmo: Sal 116 (115), 12-13. 15-16. 17-18 (R. cf. 1Co 10,16)Segunda lectura: 1Co 11, 23-26Evangelio: Jn 13, 1-15I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa lectura del Éxodo invita a la comunidad creyente a “hacer memoria” de la liberación obrada por Dios en favor de su pueblo. Las primeras comunidades cristianas celebraban esta liberación en la mesa de la cena del Señor, según el testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios; dicha cena era acción de gracias, conforme al Salmo 115, y Eucaristía en la versión cristiana. Una acción de gracias por excelencia es la dedicación a los hermanos y hermanas, hasta el servicio más humilde, como el de lavarse los pies unos a otros, según el ejemplo de Jesús en el evangelio de este día.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El cuarto Evangelio según san Juan no relata el desarrollo de la última cena de Jesús con sus discípulos durante la Pascua, ni la institución de la Eucaristía. En cambio, narra la enseñanza suprema de Jesús en la última tarde, como un testamento de servicio mutuo. Al ser un acto nuevo, los discípulos se asombran. Jesús, el Señor y Maestro, se convierte en siervo, esclavo de sus seguidores: les lava los pies y les dice: "Este ejemplo que les doy, también ustedes deben hacerlo con sus hermanas y hermanos."Llama la atención que los tres evangelios sinópticos y san Pablo, en su primera Carta a los Corintios, en lugar de narrar un lavatorio de pies, cuentan la institución de la Eucaristía. Según estos, de allí brota el mandato: “Hagan esto en memoria mía”. Así, el Nuevo Testamento muestra al menos dos formas complementarias de “hacer memoria” o “ser memorial” de Jesucristo: la fracción del pan, es decir, la Eucaristía, y, al mismo tiempo, el servicio a los hermanos, el lavatorio de los pies. Esto se aclara en la segunda plegaria eucarística en la santa misa: "Nos has elegido para servir en tu presencia". Este servicio no solo se refiere a la liturgia, sino también al servicio diario a nuestros hermanos y hermanas.Jesús, ante sus discípulos, realizó un doble gesto de humildad: se puso de rodillas y comenzó a lavarles los pies uno por uno. Luego, entregó un testamento, una enseñanza a sus discípulos de todos los tiempos, pero además, hizo una verdadera revelación sobre sí mismo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere decir a la comunidad?La postura “de rodillas” es propia de los siervos, esclavos y criados, y en esa postura Jesús se revela como el Mesías. Las expectativas del Mesías en Israel habían evolucionado considerablemente a lo largo del tiempo. Inicialmente, el término Mesías se usaba para el rey que, en su entronización, recibía una unción con aceite, y cada rey era llamado Mesías, que en hebreo significa “ungido”. Sin embargo, ningún rey de Israel alcanzó las expectativas del pueblo, como seguridad y abundancia de campos, y comida para todos. A pesar de ello, desde que Dios prometió una felicidad definitiva, Israel mantuvo la esperanza hasta el tiempo de Jesús. Esa esperanza era firme: esperaban al Mesías.La esperanza de Israel se expresaba de diversas maneras: unos esperaban un rey, otros un sacerdote, otros un profeta, y algunos, finalmente, no un individuo en particular, sino una figura colectiva. Daniel hablaba de un hijo del hombre (Dn 7), e Isaías había anunciado a un Mesías servidor (Is 53). Jesús se atribuyó el título de hijo del hombre (Mc 10), pero no fue escuchado. En Nazaret, trató de decir a sus conciudadanos que él era el Mesías, pero no lo aceptaron ni entendieron; más bien, lo amenazaron de muerte (Lc 4, 16-30).Ahora, en la última noche con sus discípulos, Jesús se presenta como el servidor anunciado por Isaías. Esta revelación puede sostener a sus discípulos en las horas terribles que vendrán, porque Isaías también había anunciado los sufrimientos del servidor, como signo de conversión para sus verdugos y su exaltación. Los evangelistas señalan que los seguidores de Jesús no lograban comprender los sucesos. Por ello, en el huerto de los olivos, todos huyeron vergonzosamente, incluso uno de ellos desnudo (Mc 14, 50-52).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Hoy, nuestros ojos miran este nuevo memorial, no solo para practicar el lavatorio de los pies y conmemorar los últimos momentos de Jesús, sino para regresar a la fuente que, de ahora en adelante, regará nuestras vidas y creará en nosotros el mismo comportamiento de Jesucristo, como en esa última noche con sus discípulos.Para ser fieles, los seguidores de Jesús necesitan la experiencia de la resurrección y la luz del Espíritu en Pentecostés, como él les prometió, es decir, el Espíritu que los conducirá a la verdad plena (Jn 16). La frase “más adelante comprenderán” es clave para nosotros a lo largo de nuestra vida: debemos buscar, con paciencia y humildad, comprender un poco más el misterio, sabiendo que nunca lo agotaremos. Como decía san Agustín: “Si comprendiera a Dios de manera completa, ya no sería Dios”. En verdad, aquí se encuentra el fundamento de la humildad. De entre las virtudes espirituales, la más alta es aquella que se basa en el abajamiento. De hecho, quien se humilla será exaltado._______________________Recomendaciones prácticas:•Los sacerdotes que han celebrado para el bien del pueblo o han concelebrado en la misa crismal pueden concelebrar en la misa vespertina. “Invítese a los fieles a una adoración prolongada del Santísimo Sacramento en la reserva solemne. En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio de san Juan (cap. 13 al 17).” (Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, n. 56).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introducción a la misaIniciamos la celebración del Sagrado Triduo Pascual, en el cual la Iglesia conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios y nuestro hermano. Una clave de interpretación de la celebración del Jueves Santo es el servicio: todos debemos ser servidores. No obstante, los ministros ordenados dan un tono particular a su misión, desde el servicio desinteresado a la comunidad, en la presidencia de la Eucaristía, y la comprensión del amor como reflejo del servicio de la Trinidad.Monición a la liturgia de la PalabraDesde los comienzos de la historia de la salvación, Dios ha caminado con su pueblo, como lo recuerda el relato del libro del Éxodo. Esa compañía se celebra también en la cena de la Eucaristía, según el antiguo testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios. La solidaridad de Dios con nosotros es un signo de su amor inagotable, evidenciado en el gesto del lavatorio de los pies, testamento para la comunidad creyente.Oración universal o de los fielesPresidente: En este Jueves Santo, oremos al Padre por medio de su Hijo, Cristo Jesús y digamos:R/. Ayúdanos a servir como Cristo Jesús.1.Por la Iglesia y por nuestros ministros ordenados, para que todos seamos servidores unos de otros en la caridad. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones, para que luchen a diario por la justicia y la paz como signo evidente de su vocación de servicio. Oremos.3.Por los evangelizadores de nuestra comunidad, para que se propague el mandamiento del amor y la celebración de la Eucaristía. Oremos.4.Por las personas que sufren por diversas circunstancias, para que encuentren en nuestros gestos de amor la bondad de Dios. Oremos.5.Por quienes celebramos esta Eucaristía, para que valoremos el significado de la institución del sacramento del orden sagrado. Oremos.Oración conclusivaPadre de bondad, acepta nuestras peticiones en la festiva celebración del Jueves Santo y haz que comprendamos la grandeza de tu amor, del servicio, de los ministerios ordenados y de la institución de la Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 27 Mar 2026
“«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»”
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.