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sínodo de la sinodalidad

Mar 10 Mar 2026

Implementación del Sínodo en Colombia: tres informes publicados por el Vaticano ofrecerán nuevas orientaciones para las Iglesias locales

En el marco de la fase de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad, la Secretaría General del Sínodo continúa publicando los Informes Finales de los Grupos de Estudio creados tras la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.El pasado 3 de marzo se dieron a conocer los primeros documentos sobre la misión en el entorno digital y la formación para el sacerdocio en clave sinodal misionera. Este martes, 10 de marzo, fue publicado el tercer informe, dedicado a la participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la Iglesia.La publicación de estos informes, dispuesta por el Papa León XIV, busca compartir con todo el Pueblo de Dios los frutos del proceso de escucha, estudio y discernimiento realizado en el camino sinodal, con un espíritu de transparencia y rendición de cuentas.Según explicó el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, estos textos deben entenderse como documentos de trabajo que contienen orientaciones valiosas para las Iglesias locales y que podrán inspirar procesos pastorales y decisiones concretas en la vida de la Iglesia.La misión de la Iglesia en el entorno digitalEl informe del Grupo de Estudio n.° 3 aborda uno de los grandes desafíos pastorales del momento actual: cómo anunciar el Evangelio en una cultura profundamente marcada por lo digital.El documento reconoce que el entorno digital no es solamente un conjunto de herramientas tecnológicas, sino una verdadera cultura con lenguajes, dinámicas y formas de relación propias. En este sentido, el Sínodo afirma que la cultura digital constituye hoy un campo misionero emergente para la Iglesia.A partir de consultas realizadas con agentes pastorales, expertos, jóvenes y diversas realidades eclesiales en todo el mundo, el informe identifica experiencias actuales de evangelización digital y propone orientaciones para fortalecer esta presencia.Entre sus principales aportes destacan la necesidad de integrar la misión digital en la pastoral ordinaria de la Iglesia, formar a los bautizados para anunciar el Evangelio en estos espacios y promover una presencia que favorezca la escucha, el diálogo y el acompañamiento espiritual.El documento también advierte sobre los riesgos propios de este entorno —como la polarización, la manipulación algorítmica o la deshumanización de las relaciones— e insiste en que la evangelización digital debe estar siempre vinculada a la vida comunitaria y sacramental de la Iglesia.Formación sacerdotal en clave sinodalEl informe del Grupo de Estudio n.° 4 se centra en la formación para el sacerdocio desde una perspectiva sinodal misionera.En lugar de proponer una nueva revisión de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (2016), el grupo presenta un documento orientativo para aplicar este marco formativo a la luz de las orientaciones del Sínodo.El texto subraya que la identidad del presbítero se forma “en y desde” el Pueblo de Dios, destacando la dimensión relacional del ministerio ordenado y su servicio a la comunión y a la misión de toda la Iglesia.Entre las propuestas planteadas se encuentran el fortalecimiento del contacto de los seminaristas con la vida cotidiana de las comunidades cristianas, la alternancia entre la formación en el seminario y la experiencia pastoral en parroquias u otros ambientes eclesiales, y la promoción de momentos de formación compartida con laicos y personas consagradas.El documento también plantea la participación de mujeres preparadas y competentes en los procesos formativos, incluso en los equipos de formación, y la necesidad de desarrollar competencias propias de una Iglesia sinodal, como la escucha, el discernimiento comunitario y la corresponsabilidad pastoral.La participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la IglesiaEl tercer informe, publicado el 10 de marzo, corresponde al trabajo del Grupo de Estudio n.° 5 y se centra en la participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la Iglesia.El documento está estructurado en tres partes. La primera reconstruye el proceso de trabajo del grupo de estudio y su metodología. La segunda presenta una síntesis razonada de los principales temas surgidos durante el proceso de escucha y estudio. La tercera consiste en un amplio apéndice que recoge el material analizado y diversas referencias teológicas e históricas sobre el papel de las mujeres en la Iglesia.La reflexión parte de la escucha de mujeres que ejercen responsabilidades en distintos ámbitos eclesiales y busca discernir los signos de la acción del Espíritu Santo en este proceso.Entre los temas destacados se encuentra el reconocimiento de que la llamada “cuestión femenina” constituye un verdadero signo de los tiempos, que interpela a la Iglesia en su camino sinodal. El informe también subraya la importancia de considerar los contextos culturales concretos de las Iglesias locales y de valorar la dimensión carismática de la presencia de las mujeres en la vida eclesial.Asimismo, el documento analiza las decisiones adoptadas por los papas Francisco y León XIV, quienes han confiado a mujeres diversas responsabilidades de gobierno en la Curia Romana, proponiendo estas experiencias como referencia para la reflexión de toda la Iglesia.El informe incluye además un amplio repertorio de materiales que abarcan figuras femeninas en la Sagrada Escritura, mujeres relevantes en la historia de la Iglesia, testimonios contemporáneos de liderazgo femenino en ámbitos eclesiales y reflexiones teológicas sobre la relación entre el llamado principio mariano y el principio petrino.Orientaciones para el camino sinodalSegún explica la Secretaría General del Sínodo, estos informes son fruto de un proceso estructurado que incluyó consultas con conferencias episcopales, universidades católicas, expertos, agentes pastorales y diversas realidades eclesiales, junto con espacios de oración y discernimiento.El Santo Padre ha solicitado que, a partir de estos informes, los dicasterios competentes y la Secretaría General del Sínodo elaboren propuestas operativas que puedan traducirse en orientaciones pastorales, decisiones y procesos concretos para la vida de la Iglesia.Los documentos han sido publicados oficialmente en inglés e italiano, indicando en cada caso el idioma original y la traducción de trabajo. También se han dado a conocer síntesis de cada uno.Con la entrega de sus informes finales, los grupos de estudio concluyen el mandato que les fue encomendado y se consideran disueltos.De este modo, el proceso sinodal continúa avanzando desde la Iglesia universal hacia su concreción en las Iglesias particulares, llamadas a acoger, discernir y poner en práctica las orientaciones surgidas de este camino eclesial.Links de acceso a los informes publicados por la Secretaría General del SínodoAcceda aquí al informe sobre «La Misión en el Entorno Digital».Acceda aquí al informe sobre sobre «La Revisión de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis en una perspectiva sinodal misionera».Acceda aquí al informe sobre «La participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la Iglesia».Si desea acceder a recursos adicionales para la implementación del Sínodo de la Sinodalidad en Colombia, ingrese al micrositio web: https://sínodo.cec.org.co

Vie 20 Feb 2026

El ministerio sacerdotal en tiempos de sinodalidad, tema del nuevo boletín teológico de la Conferencia Episcopal de Colombia

La reflexión sobre la misión de los sacerdotes en una Iglesia que camina en comunión es el eje de la tercera edición del boletín Actualidad Teológica, publicada por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión y el Departamento de Doctrina. Bajo el título ‘El presbiterio y la sinodalidad’, esta nueva entrega reúne claves teológicas y pastorales que orientaron el discernimiento de los obispos durante su más reciente Asamblea Plenaria y que ahora se ofrecen a toda la Iglesia como un aporte para comprender y fortalecer el ministerio presbiteral en el contexto actual.El boletín propone una reflexión sobre el ministerio de los presbíteros entendida como servicio a la comunión y a la misión compartida del Pueblo de Dios. En el horizonte de la sinodalidad, el sacerdote es presentado no como un actor aislado ni como un simple ejecutor de tareas pastorales, sino como colaborador del obispo y compañero de camino de las comunidades, llamado a animar la vida eclesial desde la cercanía, la escucha y la corresponsabilidad.Este subsidio de reflexión parte de una mirada a la realidad concreta de los presbíteros en Colombia, marcada por los desafíos de un contexto social cambiante y por las múltiples exigencias del ministerio pastoral. Allí se reconocen tanto la entrega generosa de muchos sacerdotes como las dificultades que enfrentan en su vida y misión, entre ellas el desgaste pastoral, la sobrecarga de responsabilidades, la necesidad de acompañamiento y los retos relacionados con la vida espiritual, la afectividad y la relación con los bienes materiales. Esta lectura busca situar la reflexión teológica en la experiencia real del presbiterio, reconociendo también las búsquedas de sentido y las esperanzas presentes en el Pueblo de Dios.A partir de este diagnóstico, el boletín desarrolla un fundamento teológico que presenta al presbiterio en el corazón de una Iglesia sinodal. Desde esta perspectiva, el ministerio sacerdotal encuentra su centro en la vida sacramental —especialmente en la Eucaristía y la Reconciliación— como fuente de comunión y como lugar desde el cual el presbítero configura su vida con Cristo y fortalece su servicio a la comunidad. La sinodalidad aparece así no solo como un método de trabajo o una forma organizativa, sino como un modo de ser Iglesia que transforma las relaciones y el ejercicio de la autoridad pastoral.El documento ofrece también orientaciones pastorales que invitan a fortalecer la vida espiritual de los sacerdotes, promover la fraternidad presbiteral, cuidar la dimensión afectiva del ministerio, vivir una relación evangélica con los bienes y asumir de manera consciente los desafíos del entorno digital. A ello se suma la necesidad de una formación permanente que acompañe a los presbíteros a lo largo de toda su vida, ayudándoles a integrar su vocación en medio de las exigencias del tiempo presente.Con esta tercera edición de Actualidad Teológica, la Conferencia Episcopal propone un insumo de formación y discernimiento dirigido no solo a los obispos y sacerdotes, sino también a formadores, agentes de pastoral y comunidades eclesiales sobre ministerio presbiteral. De tal manera que pueda aportar elementos que ayuden a seguir construyendo una Iglesia que viva la comunión, la participación y la misión como expresión concreta de su vocación sinodal.

Mar 3 Feb 2026

El 2026, un año clave para consolidar la implementación del Sínodo de la Sinodalidad en la Iglesia colombiana

A finales del mes de enero, la Secretaría General del Sínodo ha dirigido una carta a los obispos de todo el mundo en la que destaca la importancia del año 2026 como un momento decisivo en la fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad en las Iglesias locales.El mensaje, firmado por el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo; el cardenal Luis Antonio G. Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización; el cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales; y monseñor Filippo Iannone, O. Carm., prefecto del Dicasterio para los Obispos, invita a fortalecer los procesos ya iniciados y a consolidar, en la vida ordinaria de las diócesis y parroquias, el estilo y las orientaciones recogidas en el Documento final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.Cabe recordar que el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, forma parte del Consejo General de la Secretaría General del Sínodo, desde donde acompaña de manera directa el camino sinodal de la Iglesia universal. Su participación en este organismo refuerza el vínculo entre el proceso sinodal y la realidad pastoral de la Iglesia en Colombia.Un tiempo decisivo en el camino sinodalAunque esta carta de la Secretaría General del Sínodo está dirigida formalmente a los obispos, interpela a todo el Pueblo de Dios —fieles laicos, consagrados, sacerdotes y agentes pastorales—. Recuerda que el período comprendido entre junio de 2025 y diciembre de 2026 está dedicado a la implementación del Sínodo en las Iglesias particulares. En este marco, el año en curso constituye la última etapa de este tiempo de puesta en práctica y consolidación, con la mirada puesta en las asambleas de evaluación previstas para 2027.La sinodalidad, parte de la vida pastoral ordinariaLa Secretaría General del Sínodo subraya que este camino debe asumirse como parte integral de la vida pastoral ordinaria y no como una iniciativa paralela. Por ello, anima a los obispos a garantizar el tiempo y los medios necesarios para que la implementación del Sínodo no quede relegada ni se delegue únicamente a oficinas o grupos particulares, sino que se viva de manera concreta en diócesis, parroquias y comunidades.Prioridades para el trabajo pastoral en 2026De manera particular, la carta invita a las Iglesias locales a:- Continuar y fortalecer los procesos sinodales ya iniciados, o a ponerlos en marcha allí donde aún no se haya hecho.- Apoyar el trabajo de los equipos sinodales y de los organismos de participación, reconociendo su papel en la animación y el discernimiento eclesial.- Promover experiencias concretas de práctica sinodal, integradas en la pastoral cotidiana y no como iniciativas extraordinarias.- Comenzar a recoger los frutos del camino recorrido, también en clave narrativa, con miras a la fase de evaluación.Mirando hacia las asambleas de evaluaciónLa carta recuerda el horizonte del proceso sinodal y el calendario previsto para 2027. En el primer semestre se celebrarán las asambleas de evaluación en las diócesis, llamadas a releer el camino recorrido a nivel local. En el segundo semestre, se realizarán las asambleas a nivel de las Conferencias Episcopales, como preparación para las asambleas continentales previstas para 2028.El año 2026 se presenta así como un tiempo de preparación fundamental para que estas instancias se desarrollen de manera ordenada, participativa y verdaderamente fecunda.Recursos al servicio de la implementación en ColombiaEn sintonía con este llamado de la Iglesia universal, la Conferencia Episcopal de Colombia ha puesto a disposición de las diócesis, parroquias y agentes pastorales diversos recursos pedagógicos y pastorales a través del micrositio del Sínodo de la Sinodalidad (https://sínodo.cec.org.co). Estos materiales buscan acompañar y facilitar el proceso de implementación durante esta etapa clave.Entre los recursos disponibles se encuentran:-Fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad en la Iglesia colombiana.-“10 claves para la implementación del Sínodo de la Sinodalidad”, propuestas por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, como guía pastoral para las Iglesias particulares.-Materiales sobre las funciones de los Equipos Sinodales, fundamentales para la animación y articulación del proceso.-Una propuesta para integrar la sinodalidad al año litúrgico (ciclo A), que ayuda a vincular este camino con la vida celebrativa y pastoral de las comunidades.Estos recursos constituyen una ayuda concreta para que la Iglesia en Colombia pueda vivir el año 2026 como un tiempo fecundo de discernimiento, corresponsabilidad y renovación misionera, en comunión con toda la Iglesia y bajo la guía del Espíritu Santo.

Lun 1 Dic 2025

La Vida Consagrada: claves de sinodalidad y esperanza en el último episodio de ‘Diálogos en el Atrio’

En medio de un diálogo sencillo que entreteje la reflexión teológica con la experiencia vivida desde su propia vocación, la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, religiosa de la Compañía de María, quien durante ocho años presidió laConfederación Latinoamericana de Religiosos, fue la invitada especial del octavo episodio de 'Diálogos en el Atrio', el videopodcast producido por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).El episodio, lanzado el pasado viernes 28 de noviembre, explora el papel profético de la vida consagrada en el contexto de la sinodalidad, destacándola no como una institución estática, sino como una fuerza dinámica llamada a ser "la centinela vigilante de las llamadas del Espíritu", tal como lo definen el Papa Francisco y los documentos sinodales.Una misión que se ejerce "con", no "por"Uno de los ejes centrales de la conversación con la 'madre sinodal' fue el cambio de paradigma en la misión. La hermana Franco señaló que la labor de la Iglesia y, específicamente, de la vida religiosa, ha evolucionado: "La misión ya no es algo que se hace 'por' los demás, sino 'con' los demás". Esta afirmación, basada en su experiencia en el Sínodo de la Amazonía (2019) y en el de la Sinodalidad, subraya una eclesiología de acompañamiento y humildad, donde el aprendizaje es mutuo.Este enfoque requiere, según sus palabras, una actitud de descalzarse. "Descalzarnos ante el misterio de la vida, descalzarnos ante la tierra sagrada del otro, descalzarnos ante los dolores de nuestro pueblo", explicó, utilizando una poderosa metáfora bíblica para invitar a una escucha humilde y respetuosa.Tres lecciones concretas: lo que la Iglesia puede aprender de la vida consagradaLa hermana Gloria Liliana Franco señaló tres aprendizajes concretos que las parroquias, diócesis y otras comunidades pueden tomar de la vida consagrada para aplicar la sinodalidad:1. Una espiritualidad encarnada: "No hay sinodalidad sin una profunda espiritualidad que la sostenga", afirmó. Explicó que no se trata solo de orar más, sino de cultivar una espiritualidad que "lea la realidad a la luz del Evangelio" y escuche los clamores del pueblo.2. La fraternidad como fundamento: Subrayó la necesidad de "ser radicalmente hermanos y hermanas", acogiendo la diferencia sin miedo y entendiendo al otro no como una amenaza, sino como un regalo.3. La misión compartida: Enfatizó que en la vida religiosa se "discernimos, planeamos y servimos juntos", un estilo que puede inspirar a las comunidades donde a veces persiste la distancia entre sacerdotes, laicos y religiosos.Para ilustrar este camino, compartió la experiencia significativa de la "Casita Sinodal", una iniciativa de la Orden de la Compañía de María en Bogotá, llamada Ruah, que forma a niños de 5 a 9 años del barrio Lomitas, un barrio periférico de la ciudad, en prácticas de sinodalidad."No se trata de debatir o de convencer al otro", describió, "sino de escuchar, discernir y dejar que el Espíritu hable en medio de nosotros". Esta práctica, promovida también por el Papa, ejemplifica cómo crear ambientes donde todas las voces cuenten.Los tres pilares de la vida consagrada hoyDurante este ‘Diálogo en el Atrio’, la religiosa delineó con precisión los desafíos y la identidad de la vida consagrada en el continente, presentando un trinomio articulador: debe ser mística, misión y profecía. "Existimos para eso", afirmó, destacando que la auténtica profecía no se limita al discurso, sino que se encarna en un estilo de vida que hace visible el Reino de Dios mediante la opción por los pobres y la construcción de comunión.En un mundo afectado por la división y la polarización, la hermana Franco destacó que las comunidades religiosas están llamadas a ser signos de comunión, demostrando que es posible vivir la diversidad en unidad. "La vida consagrada está llamada a mostrar que es posible pensar distinto y seguir siendo hermanos", señaló.La coversión en la sinodalidadEl diálogo también profundizó en el significado práctico de la sinodalidad. Para la invitada, este proceso va más allá de las reuniones; es una conversión del corazón que pasa por una necesaria conversión a la escucha y que ayuda a transformar estructuras y procesos, como lo señaló el Documento Final del Sínodo. Aprendido en la vida comunitaria, para la hermana Gloria este caminar juntos implica transformar el ejercicio de la autoridad en servicio, discernir en conjunto y reconocer los dones de cada miembro del Pueblo de Dios.La religiosa conectó esta conversión sinodal con una reforma auténtica de la Iglesia, la cual, en palabras del Papa Francisco que ella citó, comienza con una "reforma del corazón" para luego reflejarse en las instituciones. "Cuando cada uno de nosotros decide vivir el Evangelio con más coherencia...Ahí empieza la verdadera reforma", concluyó.El episodio completo, "Sinodalidad y Vida Consagrada: profecía y esperanza para nuestro tiempo", ya está disponible para su visualización en el canal de YouTube y la página de Facebook de la Conferencia Episcopal de Colombia.Véalo a continuación:

Mar 28 Oct 2025

Jubileo Sinodal: Papa León XIV clama por una Iglesia "acogedora para todos" y "totalmente sinodal"

El domingo 26 de octubre, durante la Eucaristía que clausuró el Jubileo de los Equipos Sinodales y Organismos de Participación, el Papa León XIV instó a superar actitudes de autosuficiencia y a construir una Iglesia basada en el servicio y la humildad, que la convierta en “un lugar acogedor para todos”. Además, dio importantes orientaciones para el camino que sigue en la implementación de las conclusiones del sínodo.Este Jubileo Sinodal, organizado por la Secretaría General del Sínodo, se llevó a cabo del 24 al 26 de octubre. Reunió en Roma a representantes de equipos sinodales de todo el mundo, incluyendo a delegados de la Iglesia colombiana, entre ellos, el padre John Mario Mesa, director del Departamento de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la Comunión de la Conferencia Episcopal y animador del Equipo Nacional, para intercambiar experiencias sobre la implementación de la sinodalidad en las diferentes Iglesias locales.Una Iglesia que camina junta, no una suma de solitariosFrente a los fieles y representantes eclesiales congregados en la Basílica de San Pedro, el Santo Padre desarrolló su homilía a partir de la parábola del fariseo y el publicano, advirtiendo sobre el peligro de que en la comunidad cristiana prevalezca el “yo” sobre el “nosotros”, generando “personalismos que impiden relaciones auténticas y fraternas”.El Pontífice subrayó que la vocación de la Iglesia es la sinodalidad, es decir, “caminar juntos”, un concepto que, si bien une aparentemente a los dos personajes del Evangelio, los encuentra en realidad profundamente divididos. “Ambos recorren el mismo camino, pero su caminar no es un caminar juntos”, explicó, criticando la actitud del fariseo, cuya oración “es solamente un espejo en el que él se mira, se justifica y se elogia a sí mismo”.Frente a este modelo, el pontífice propuso el ejemplo del publicano, cuya humildad debe ser el espejo en el que la Iglesia se mire. “Nos debemos reconocer todos necesitados de Dios y necesitados los unos de los otros”, afirmó, destacando que los equipos sinodales son precisamente la “imagen de esa Iglesia que vive en la comunión”.El rol de los Equipos SinodalesEl Papa describió a los equipos sinodales y organismos de participación como “imagen de esa Iglesia que vive en la comunión” y les dirigió un encargo específico: “ayúdennos a ensanchar el espacio eclesial para que este sea colegial y acogedor”.Además, se refirió a la necesidad de afrontar las tensiones propias de la vida eclesial, como las que existen “entre unidad y diversidad, tradición y novedad, autoridad y participación”. El Pontífice afirmó que la solución no es “resolverlas reduciendo unas a otras”, sino “dejar que el Espíritu las transforme, para que se armonicen y orienten hacia un discernimiento común”.Un sueño para la Iglesia del mañanaEl Papa también hizo un llamado a “soñar y construir” un modelo eclesial radicalmente diferente. “Una Iglesia que no se mantiene erguida como el fariseo, triunfante y llena de sí misma, sino que se abaja para lavar los pies de la humanidad”, describió.El sueño del Pontífice es una Iglesia “totalmente sinodal, totalmente ministerial, totalmente atraída por Cristo y por lo tanto dedicada al servicio del mundo”. Para concluir, invocó la intercesión de la Virgen María, pidiendo especialmente que ayude a la Iglesia a “superar las divisiones internas” y a “apagar los focos de las facciones”.Evaluación y continuación del trabajo sinodalTras la clausura del Jubileo, se celebró en la tarde del domingo 26 de octubre la reunión del XVI Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo en su sede. El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y miembro del Consejo, se conectó al encuentro de manera virtual.Los trabajos, dirigidos por el cardenal Mario Grech, Secretario General, comenzaron con una evaluación del Jubileo recién concluido. El Consejo calificó la experiencia en su conjunto como "extremadamente fecunda", destacando la metodología utilizada –que alternó sesiones plenarias con trabajos en grupos lingüísticos– y la atmósfera de "fraternidad y escucha" generada.Un momento particularmente valorado, según la evaluación del Consejo, fue el encuentro-diálogo con el papa León XIV. En él, representantes de todos los continentes compartieron avances y desafíos, y el Pontífice, "sentado a la misma mesa, tomando notas y respondiendo de manera directa", ofreció lo que fue reconocido como "un signo concreto del estilo sinodal".Asimismo, el Consejo reconoció "el valor magisterial de la homilía" pronunciada por León XIV en la Misa de clausura, señalando que, junto con sus otros discursos, comienza a constituir un "corpus significativo" de su enseñanza sobre la sinodalidad.Prioridades para el futuro de la Iglesia sinodalA partir de los aportes recogidos durante el Jubileo, el Consejo identificó temas prioritarios para la continuidad del trabajo sinodal. Entre ellos se encuentran: la formación en espiritualidad sinodal, la conexión entre la escucha del Pueblo de Dios y el discernimiento pastoral, la atención a las diferentes culturas, y el acompañamiento a quienes experimentan "miedos o decepciones" con el proceso.El Consejo encomendó a la Secretaría General la elaboración de una propuesta operativa que integre estas necesidades, con el objetivo de mantener el enfoque en el camino hacia la Asamblea Eclesial de 2028. Los trabajos del Consejo se extendieron hasta la tarde del lunes 27 de octubre.

Jue 26 Jun 2025

Papa León XIV avanza en línea sinodal con el Consejo del Sínodo: El cardenal Luis José Rueda Aparicio participó en encuentro representando a América Latina

Este jueves 26 de junio, el Papa León XIV se reunió en Roma con los miembros del XVI Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, encuentro en el que participó el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.En esta fase, el Consejo, elegido durante la XVI Asamblea General del Sínodo (octubre de 2024), tiene como tarea principal la preparación y realización de la próxima Asamblea General Ordinaria. En este órgano, el cardenal Rueda Aparicio representa a América Latina junto al arzobispo de Maracaibo (Venezuela), monseñor José Luis Azuaje Ayala, también vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM).El mensaje del Papa: sinodalidad como “estilo de Iglesia"Durante el encuentro, el Papa León XIV destacó legado del Papa Francisco en el proceso sinodal, subrayando que "la sinodalidad es un estilo, una actitud que nos ayuda a ser Iglesia, promoviendo auténticas experiencias de participación y comunión".En su discurso, el Pontífice recordó que el Sínodo de los Obispos "conserva naturalmente su identidad institucional, al tiempo que se enriquece con los frutos madurados en esta temporada", y destacó el papel clave del Consejo: "Ustedes son el cuerpo encargado de recoger estos frutos y de participar en una reflexión orientada hacia el futuro".El rol de América Latina y el cardenal Rueda AparicioLa presencia del cardenal Rueda Aparicio en este organismo refuerza la voz de la Iglesia latinoamericana en el proceso sinodal. El purpurado colombiano, elegido el 23 de octubre de 2024 durante la XV Congregación General del Sínodo, ha sido un gran promotor de la sinodalidad en la región.Con este encuentro, el Papa León XIV animó a continuar el camino marcado por Francisco, enfatizando la importancia de la participación y la comunión eclesial. El mensaje concluyó con un agradecimiento a los miembros del Consejo por su labor y una invitación a seguir trabajando en perspectiva futura.La reunión refuerza el compromiso de la Iglesia con un Sínodo que, como señaló el Papa, "no solo mantiene su esencia, sino que crece con los frutos de esta nueva etapa".

Jue 6 Feb 2025

Para vivir la sinodalidad, obispos colombianos se comprometen con el fortalecimiento de la comunión eclesial y la formación misionera

Al llegar a la cuarta jornada de trabajo en su Asamblea Plenaria 118, los obispos y administradores diocesanos colombianos dedicaron su reflexión y trabajo a dos temas esenciales para la vivencia efectiva de la sinodalidad en la Iglesia (propósito que ha inspirado este encuentro): la conversión de los vínculos y la formación de discípulos misioneros. Orientados por el Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos y partiendo de la realidad de sus jurisdicciones eclesiásticas, los prelados definieron nuevos caminos y compromisos en estas dimensiones.La jornada inició con una Eucaristía presidida por monseñor Héctor Cubillos Peña, obispo de Zipaquirá, concelebrada por los Vicarios Apostólicos de Trinidad y de Puerto Leguízamo-Solano: monseñor Héctor Javier Pizarro y monseñor Joaquín Humberto Pinzón. Durante su homilía, monseñor Cubillos recordó a sus hermanos en el episcopado que su principal misión es “ser testigos y mensajeros del Señor”. Recordó el llamado que les ha hecho el Papa Francisco para este Año Jubilar: “permanecer anclados en la Jerusalén del cielo. Y de esta manera, anhelarla, buscarla y querer alcanzarla a través del camino sinodal, que es el camino de Jesús”.Posteriormente, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, ambos padres sinodales, fueron los encargados de exponer las ideas centrales de los temas a trabajar en el ámbito de la sinodalidad. Posteriormente, por regiones, los pastores desarrollaron talleres grupales de profundización. De allí, surgieron varios compromisos concretos, algunos de ellos pueden ser conocidos a través del informativo 'Así va la Asamblea'.Frente a la conversión de los vínculos, monseñor Tobón explicó que, aunque la expresión puede resultar algo extraña, se refiere a cómo logra la Iglesia vivir mejor la comunión eclesial, la fraternidad y la profunda unidad que debe existir entre todos sus miembros. Propició la reflexión desde tres niveles de vinculación: como Iglesia colombiana, con las demás Iglesias locales y con la Iglesia universal. El Arzobispo de Medellín comentó que ese relacionamiento y trabajo sinodal entre diferentes niveles de la Iglesia debe ser visto como intercambio de dones, "aquí nunca es uno que da y otro que recibe, sino siempre son dos que reciben de la gracia del Señor y de la unidad, de la comunión de la Iglesia", enfatizó.En cuanto a realidades de la Iglesia colombiana que se pueden aprovechar en esa conversión de los vínculos señaló las potencialidades que tiene la Conferencia Episcopal de Colombia como órgano colegiado e institución, el trabajo articulado que adelantan las provincias eclesiásticas y las pequeñas comunidades, que van surgiendo cada vez más."La Conferencia Episcopal de Colombia es una de las primeras conferencias que se establecen en el mundo, una conferencia que ha venido trabajando constantemente, que se ha venido consolidando en sus servicios. También muy importante el trabajo en las provincias eclesiásticas, cómo cada grupo de obispos por departamento o por región, intercambian sus experiencias y buscan juntos lo que se debe hacer; se ayudan con personal y con recursos para hacer las cosas. Pero lo que más ayuda es el buen espíritu, la disponibilidad, la fraternidad, la amistad. No solamente entre los obispos, también entre los sacerdotes, en las parroquias, entre los laicos. Hoy tenemos ya en casi todas las parroquias, por ejemplo, consejos parroquiales. ¿Y eso qué significa? Un grupo de laicos pensando en su parroquia, ayudándole al párroco a hacer una parroquia más viva. Tenemos las pequeñas comunidades, ese es un milagro del Espíritu; un grupo de bautizados escuchan la palabra y se forman en la fe, crecen en la fraternidad y se proyectan apostólicamente. La Iglesia realmente no podría existir sin todos estos recursos de comunión y de fraternidad".Por su parte, el cardenal Rueda expresó que en la formación de discípulos misioneros es "donde se juega la sinodalidad". Explicó que tiene que ver con la espiritualidad, con la organización para el discipulado y con la proyección misionera y misericordiosa de todos los bautizados; que implica que no sean solo destinatarios sino protagonistas y mensajeros de la Buena Nueva en diferentes niveles, por su condición bautismal. Frente a su implementación en la realidad de la Iglesia colombiana, el purpurado precisó:"Esto significa que debemos apostarle en todas las parroquias, en todas las iglesias particulares, a la formación. Y eso requiere inversión de recursos, de tiempo y de personas, de personas cualificadas, de personas formadas. Eso nos exige a nosotros los obispos, formarnos para poder pasar de una Iglesia de conservación a una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa, pero, además, quiero decirles que esto desafía también la formación de los ministros ordenados, porque si tenemos seminaristas, diáconos, presbíteros y obispos bien formados, que tienen en su corazón lo que es el corazón de la sinodalidad, que es la espiritualidad de comunión y la condición de pueblo de Dios en camino, entonces seremos los primeros promotores de la formación de todos los bautizados en el pueblo de Dios".Vea otros detalles y compromisos en el Informativo del Episcopado Colombiano:

Mié 5 Feb 2025

Conversión de los procesos en la Iglesia colombiana a la luz de la sinodalidad: tema central de la tercera jornada en la CXVIII Asamblea del Episcopado

Los obispos colombianos centraron la tercera jornada de trabajo en su CXVIII Asamblea Plenaria en la profundización sobre la conversión de los procesos evangelizadores y administrativos en la Iglesia. Lo planteado en la tercera parte del Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, inspiró su discernimiento. Monseñor José Miguel Gómez, arzobispo de Manizales y padre sinodal, realizó la presentación central del tema. Los obispos también desarrollaron actividades de análisis y construcción de ideas a nivel grupal desde la experiencia de sus Iglesias particulares.La jornada inició con la celebración de la Eucaristía presidida por monseñor José Clavijo Méndez, obispo de Sincelejo, concelebrada por monseñor Juan Manuel Toro, obispo de Girardota, y por monseñor Fadi Abou Chebel. En su homilía, monseñor Clavijo convocó a sus hermanos obispos a acudir a la “metodología de la esperanza” durante esta asamblea; la describió como la posibilidad de “leer el presente a la luz del pasado, que es un pasado de salvación, para encontrar la veta que abre las puertas del futuro”. Expresó que la conversión de los procesos y estructuras, implica disponerse a la novedad y al cambio con fe y esperanza en el Señor; aprendiendo a discernir en su diálogo qué es lo esencial y qué es lo que deben buscar en el presente, junto a los demás miembros de la Iglesia.Entérese de todos los detalles e ideas planteadas durante este miércoles 5 de febrero a través del informativo del Episcopado Colombiano: