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Entrevista al Cardenal Salazar sobre temas nacionales
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El Cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, concedió recientemente una entrevista al periodista Gerardo Aristizabal para el programa 'Pregunta Yamid' de Canal 1, en la que tocó temas nacionales como el narcotráfico, la corrupción, la violencia y la pedofilia en la Iglesia, entre otros.
Presentamos transcripción de la misma.
Señor cardenal, ¿cuál es su mensaje en este nuevo año para los colombianos?
Un nuevo año siempre abre la posibilidad de sentirnos un poco más esperanzados. El mensaje fundamental es de esperanza. Una esperanza que tiene que convertirse en un deseo sincero, por parte de cada uno de nosotros, de seguir colaborando desde donde estemos, en el trabajo, en familia, para que el país siga adelante, para que alcance la paz, la justicia, la igualdad, la fraternidad y la solidaridad. La construcción del país es tarea de todos y cada uno de nosotros.
¿Qué diagnóstico hace usted de la situación de la Colombia actual?
Tenemos que situarnos, en primer lugar, en el panorama mundial, que no es que sea muy claro ni entregue mucha tranquilidad. Estamos viviendo una época de intranquilidad en todos los niveles, y en ese contexto se sitúa Colombia, que tiene una serie de problemas internos que son los más acuciantes y que son los que nos provocan la mayor incertidumbre y, por lo tanto, la mayor sensación de intranquilidad: el narcotráfico y la corrupción. El narcotráfico en el país se presenta como un agente perturbador y generador de violencia. Generador de todo tipo de crímenes porque, desafortunadamente, el narcotráfico no se reduce sólo al tráfico de drogas sino que con el tráfico de drogas va todo tipo de crímenes que uno se pueda imaginar, desde los más grandes crímenes hasta los mínimos.
En el tema del narcotráfico, con la reinserción de las Farc han quedado muchas zonas a merced de los carteles de las drogas.
Colombia ha tenido siempre un problema muy serio y es que el país, como geografía, es mucho más grande que el Estado. El Estado no llega a todas partes y eso significa que hay vastas zonas del país que no están sometidas al Estado de Derecho, ni al estado de represión legítima y castigo del crimen. Eso ha permitido que haya proliferado, en las periferias, una serie de bandas criminales que son las que tratan de imponer su ley y de someter a la población.
Incluso con amenazas a religiosos, como lo denunció hace poco el obispo de Santa Rosa de Osos contra varios de sus párrocos…
Eso no es nuevo, desafortunadamente, pero lo trágico es que siga presentándose, que siga habiendo este tipo de grupos criminales que intimidan a la población, que impiden el trabajo de la Iglesia, que tratan de controlar la vida de la gente. Ahí tenemos una de las fallas principales y fundamentales del país.
Dijo usted, cardenal, que otro problema es el de la corrupción
Ese es otro problema que tenemos en el país. Todos los días se destapan nuevos episodios de corrupción, y lo más grave es que no tenemos las armas jurídicas suficientes para castigar y hacer posible que se reprima la corrupción, que es rampante.
De esa rampante corrupción la gente está asqueada…
Sí, pero no pasa nada. No pasa nada. En Colombia como que hemos perdido la capacidad de protestar y de hacerlo de una manera efectiva. Permitimos que las cosas sigan y que la situación se prolongue. Por ejemplo, con las marchas de los estudiantes no creo que se haya logrado crear ese ambiente positivo de protesta. De vamos a protestar contra situaciones para logran que cambien sino que, generalmente, derivan estas marchas en actos de vandalismo, de violencia. Nos hemos acostumbrado a tener una serie de problemas serios y a soportarlos. Y seguimos adelante. Cada uno sigue en su pequeña tarea y no pensamos en el país como tal. No tenemos un sentido de responsabilidad y, por lo tanto, no tenemos un sentido de nuestra propia capacidad para ayudar a solucionar los problemas del país.
¿Somos una sociedad pasiva en lo colectivo?
Me parece que sí. Criticamos todo lo que tú quieras. Hablamos todo lo que tú quieras, pero difícilmente pasamos a una protesta efectiva que lleve a la solución de los problemas.
¿Será porque existe incredulidad en las instituciones, incluida la Iglesia católica? Hoy se ve a diario cómo la población golpea a policías cuando llegan a atender denuncias, y así en todos los aspectos…
La gente ha ido tergiversando la naturaleza del Estado. La gente no considera al Estado como algo positivo que busca el bien de la sociedad, sino que generalmente lo concibe como una fuerza represiva y explotadora. Hay un problema de credibilidad en las instituciones porque no hay confianza en el Estado. Y no hay confianza porque a lo largo de la historia, el Estado no ha llegado a todas partes, y cuando llega, no siempre llega de la debida forma porque a veces llega con medidas restrictivas, con medidas impositivas, e incluso, a causar violencia.
Eso hace que las instituciones pierdan credibilidad y no sean miradas como aquellas que promueven el bien, sino como fuentes de corrupción, de represión y de intranquilidad para el país. Eso hace que no confiemos en las instituciones y ha venido pasando, en los últimos años, con la Iglesia, desafortunadamente.
Usted hablaba de las marchas y protestas, qué piensa del plantón realizado contra el señor fiscal general
Ese tipo de protestas es importante que se dé. Eso significa que la gente se expresa, que tengan razón o no la tengan es otra cosa, pero lo importante es que sean capaces de expresar sus puntos de vista y de manifestar lo que piensan. En el caso concreto este del plantón, pues que sean capaces de organizar un plantón indica qué hay mucha gente que no está contenta con la forma como el señor fiscal general está actuando en el caso específico de Odebrecht, así haya otro fiscal Ad Hoc.
¿Ante eso qué debería hacer el fiscal?
Creo que él debe atender las razones que se le presentan permanentemente y que ponen en tela de juicio su capacidad para seguir siendo el fiscal general. Él debe mirarlas de frente y tratar de demostrar, si es el caso, que sí puede seguir siendo fiscal porque no hay algo que verdaderamente se lo impida.
Usted es uno de los cardenales más cercanos al papa Francisco, ¿Qué opina del tema de la pedofilia, que es una de sus preocupaciones?
Va a haber una reunión del 21 al 24 de febrero en Roma con los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo, precisamente, para tratar ese tema. En esa reunión voy a tener una conferencia en la que hablaré sobre la ‘Responsabilidad del Obispo’ en todo el tratamiento de abuso sexual que se presenta, se ha presentado y Dios quiera que no se vuelva a presentar en la Iglesia. Nosotros ya tenemos unas normativas claras de cómo proceder. Tal vez antes no las había con toda la precisión que en este momento existen. En el año 2011 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una especie de guía para que cada Conferencia Episcopal hiciera una propia para el tratamiento de estos casos. Cada diócesis debe hacer su protocolo, tener una ruta de atención y estar alerta para que no se vuelvan a presentar estos casos. En el caso de que haya una denuncia poder tratarla y llegar a fondo en el castigo del culpable y también con la reparación de la Víctima. En este caso, creo que nosotros hemos avanzando y, con la ayuda del señor, esperamos que no se vuelva a presentar nunca jamás en la Iglesia un caso de abuso.
¿Qué medidas específicas ha implementado usted en Colombia para combatir la pedofilia en la Iglesia?
Hay un plan integral: acompañamiento a la víctima que denuncia, acompañamiento en el proceso que se sigue para determinar la validez de la denuncia, también para determinar la pena que debe recibir el que ha abusado. Eso lógicamente tiene que ir también a Roma. Los protocolos y rutas están plenamente establecidos para que este proceso sea lo más rápido y efectivo posible.
No solamente la Iglesia está empeñada en reprimir los abusos para evitar que se vuelvan a presentar. Tenemos toda una política del menor. El papa Francisco utilizó una frase que nosotros hemos asumido: la Iglesia tiene que ser un lugar seguro, de tal manera que en las parroquias, en los colegios, en las guarderías, en toda institución de Iglesia, nosotros podamos tener la certeza de que nadie va a correr peligro.
El papa habló de que los católicos son unos en la Iglesia y otros fuera de ella, ¿En Colombia son los católicos camanduleros y de doble moral?
Ese es un problema que se ha presentado en toda la existencia de la Iglesia y que se presenta en todos los ámbitos de la vida religiosa. No podemos garantizar que una persona, por el hecho de rezar, de ir a misa, de confesarse de vez en cuando, sea una persona coherente. La coherencia es uno de los problemas más graves que tenemos en todas partes. La gente hoy se ha acostumbrado a la incoherencia. Una cosa es lo que dicen, otra cosa es lo que hacen… una cosa es lo que piensan.
La cultura en la que vivimos tiende a fragmentar la vida de las personas. La persona puede vivir con muchas personalidades, con muchas identidades al tiempo. Una cosa es la personalidad que muestra en Facebook, otra la que presenta en Instagram, y otra cosa es la que muestra en la oficina, en la casa y en la Iglesia. Esa fragmentación de la personalidad trae un peligro gravísimo por la dificultad de que alguien así guarde coherencia.
¿Cómo analiza el mandato del presidente Duque?
Creo que tiene una excelente voluntad. Él es un hombre de bien: honesto, honrado que quiere hacer las cosas bien hechas. Otro problema es que se las dejen hacer. Tenemos un Congreso muy fragmentado, muy complejo, un país muy difícil porque los problemas nuestros son sumamente serios. Lo único que uno puede pedirle al Señor es que lo ilumine y lo fortalezca para que él pueda seguir adelante y ayude al país a avanzar en la solución de sus grandes problemas.
¿Quién estaría interesado en que al presidente Duque le vaya mal?
Hay mucha gente, mucha gente. No voy a entrar a hacer un análisis de la política en Colombia porque ese es un análisis sumamente complejo y que pisaría muchos callos que no es necesario pisar.
¿Cómo ve el tema de la consolidación en implementación de la paz?
Es un tema muy complejo porque todo lo pactado en La Habana no era tan fácil de implementar por muchos motivos, pero creo que el Gobierno está haciendo un esfuerzo serio por consolidar la paz. Pero el único problema no es la ex guerrilla de las Farc. Tenemos el ELN, tenemos el EPL, que ahora ha ido recobrando fuerzas nuevas, tenemos bandas criminales, paramilitares o, sencillamente, de narcotráfico, que hacen muy compleja la situación del país. La implementación de la paz requiere un esfuerzo de todo mundo pero que no es fácil, sobre todo teniendo el combustible del narcotráfico. Nosotros vamos a tener que luchar, durante mucho tiempo más, con toda la problemática de la violencia en Colombia.
¿Cuál es su futuro dentro de la Iglesia?
El futuro dentro de la Iglesia a nadie le debe preocupar porque nosotros no hacemos carrera. Nosotros estamos para servir. Pero yo ya renuncié como Arzobispo de Bogotá.
¿Y qué le dijo el papa Francisco?
Me dijo “quédate quieto. Mientras estés bien no hay problema”. Vamos a ver hasta cuándo estoy bien y por lo tanto hasta cuándo el papa quiere tenerme.
La Esperanza en Jesucristo no defrauda
Lun 9 Mar 2026
La Iglesia hace política
Mar 3 Mar 2026
Vie 6 Mar 2026
Secretariado Nacional de Pastoral Social propone guía con claves para vivir el Evangelio durante las elecciones de 2026 en Colombia
Ante el inicio del calendario electoral este 8 de marzo en Colombia, el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana presentó la cartilla “Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política 2026”, un subsidio pastoral que busca orientar a las comunidades —especialmente a los católicos— para participar de manera informada y responsable en los comicios que se adelantarán en este 2026.La publicación surge como propuesta concreta ante un contexto nacional marcado por la polarización política, la desinformación y la desconfianza hacia las instituciones. Frente a este panorama, la Iglesia propone un camino de formación que ayude a los ciudadanos a discernir su voto consciente y responsable, desde los valores del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.El material está pensado como una herramienta pedagógica para parroquias, comunidades, familias, grupos juveniles y espacios educativos, con el fin de promover una reflexión crítica sobre la realidad social y fortalecer una participación política comprometida con la dignidad humana y el bien común.El voto consciente: una responsabilidad moral y socialUno de los ejes centrales de la cartilla es la invitación a comprender el voto como un acto profundamente ético. Según el documento, la participación electoral no es un gesto aislado, sino una decisión que influye directamente en la vida social, económica y política del país.En esta línea, el texto recuerda que la participación política constituye una responsabilidad moral cuando está orientada al bien común, tal como lo ha reiterado el pontificado del Papa León XIV.Desde esta perspectiva, el documento propone varias claves para ejercer un voto consciente:-Informarse de manera seria y responsable sobre candidatos y propuestas.-Analizar la coherencia entre el discurso político y la trayectoria pública.-Evaluar las propuestas legislativas y su impacto social.-Rechazar la compra de votos y cualquier forma de presión electoral.-No dejarse llevar por campañas de odio, desinformación o calumnia.El subsidio pastoral subraya además que un voto auténticamente responsable debe ser libre, informado, responsable y orientado al servicio, recordando que elegir gobernantes es también una forma concreta de asumir corresponsabilidad por el futuro del país.El Magisterio de la Iglesia: fe y compromiso con la vida públicaLa cartilla también recupera enseñanzas del Magisterio de la Iglesia para iluminar la participación política de los cristianos. En este sentido, recuerda que el compromiso social y político forma parte de la vocación cristiana.Siguiendo la enseñanza de san Juan Pablo II, el documento afirma que el cristiano no puede abdicar de su responsabilidad en la vida política, pues la construcción del bien común exige ciudadanos formados, informados y comprometidos.Por ello, propone tres deberes fundamentales para la participación responsable:-Formarse para comprender la realidad social y discernir a la luz del Evangelio.-Informarse con veracidad, analizando críticamente la realidad y las propuestas políticas.-Participar activamente en la vida social y política, promoviendo el bien común desde la propia vocación y responsabilidad ciudadana.Además, el texto advierte sobre el impacto negativo de la corrupción, que debilita las instituciones democráticas y genera desconfianza en la ciudadanía.La voz del Papa León XIV en tiempos electoralesLa cartilla recoge también varias enseñanzas del Papa León XIV que iluminan la responsabilidad política de los creyentes.El Santo Padre ha insistido en que los ciudadanos están llamados a “sanar las raíces profundas de los males del mundo”, promoviendo políticas capaces de transformar estructuralmente problemas como la pobreza, la inequidad, la corrupción y la violencia.En esta misma línea, el Papa recuerda que la opción preferencial por los pobres debe orientar también el discernimiento electoral. Por ello, el documento invita a preguntarse:-¿Qué propuestas ofrecen los candidatos frente a la pobreza?-¿Cómo promoverán el acceso a la educación, la salud y el trabajo digno?-¿Sus políticas favorecen la equidad y la justicia social?Asimismo, en su mensaje de Cuaresma, el Pontífice ha exhortado a “desarmar el lenguaje” en el debate público, evitando insultos, rumores y campañas de odio que debilitan la convivencia democrática.Una invitación a orar y discernir antes de votarAdemás de ofrecer criterios formativos, la cartilla invita a vivir el proceso electoral desde la espiritualidad, proponiendo una oración especial para antes de las elecciones, en la que se pide a Dios el don del discernimiento para elegir líderes que promuevan la justicia y la paz.En ella se expresa, entre otras peticiones:“Te pedimos, Señor, el don del discernimiento, para que elijamos líderes que escuchen tu Palabra, vivan en tu amor y caminen por la senda de tu verdad, guiando a nuestro país hacia un Reino de paz y justicia”.La oración también invita a reconocer la dignidad de todas las personas y a escuchar el clamor de quienes sufren violencia, pobreza o exclusión, recordando que el compromiso político debe estar siempre orientado al servicio de los más vulnerables.Un compromiso por la paz electoralFinalmente, el documento propone a las comunidades asumir un compromiso por la paz electoral, que incluye promover un voto libre y responsable, rechazar toda forma de violencia política, no difundir desinformación y defender la dignidad de cada persona incluso en medio del desacuerdo.De esta manera, la cartilla “Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política 2026” se presenta como una invitación a integrar la fe con la vida pública, promoviendo una participación política que contribuya a fortalecer la democracia y a construir una sociedad más justa, solidaria y reconciliada.Descargue aquí la cartilla completa: "Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política"Vea el mensaje del Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana sobre esta cartilla:
Vie 6 Mar 2026
En marzo, el Papa León XIV invita a rezar por el desarme y la paz: llama a transformar el corazón y las relaciones entre los pueblos
En medio de un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y una creciente carrera armamentista, el Papa León XIV ha invitado a los católicos de todo el mundo a unir su oración durante marzo de 2026 por el desarme y la paz.La intención de oración, difundida a través de la Red Mundial de Oración del Papa y del tradicional Video del Papa, propone rezar para que las naciones renuncien a la violencia y opten por el diálogo, la diplomacia y la reconciliación, al tiempo que exhorta a cada persona a “desarmar” su propio corazón del odio, el rencor y la indiferencia.Esta convocatoria espiritual, que se inscribe en la misión universal de la Iglesia de promover la fraternidad entre los pueblos, invita a transformar la oración en compromiso cotidiano por la paz.Un llamado urgente ante la espiral de violenciaAl presentar la intención de oración, el Santo Padre recordó que la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte, sino a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable.En su mensaje, advierte que los conflictos actuales y las tensiones internacionales ponen en riesgo la vida de millones de personas, especialmente de las poblaciones más vulnerables, y podrían prolongarse durante años si no se elige con decisión el camino de la reconciliación.Por ello, el Pontífice anima a los creyentes a pedir a Dios que ilumine a los líderes del mundo para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista y promover una convivencia basada en la justicia, la solidaridad y el respeto entre las naciones.Desarmar también el corazónMás allá del ámbito político o diplomático, el mensaje del Papa pone el foco en una dimensión profundamente humana y espiritual: la paz comienza en el interior de cada persona.En la oración difundida para este mes, el Santo Padre pide a Dios que desarme los corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo puedan convertirse en instrumentos de reconciliación.“La verdadera seguridad —señala el Pontífice— no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos”.Así, la paz no se presenta como un ideal abstracto, sino como una tarea concreta que se construye cada día en las relaciones familiares, comunitarias y sociales.Orar y actuar por una paz posibleEl Papa León XIV recuerda que cada gesto de reconciliación, cada palabra amable y cada decisión orientada al diálogo pueden convertirse en semillas de un mundo nuevo.Por ello, invita a los creyentes a hacer de la oración una fuerza capaz de transformar la historia, comprometiéndose a ser constructores de una paz cotidiana en sus familias, comunidades y entornos sociales.De este modo, la intención de oración de marzo se convierte en una invitación universal a renovar el compromiso por una humanidad reconciliada, donde el diálogo prevalezca sobre la violencia y la fraternidad sobre la lógica de la guerra.Vea Video del Papa a continuación:Oración por el desarme y la pazEn el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Señor de la Vida,que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza,creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra,para la fraternidad, no para la destrucción.Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: “La paz esté con vosotros”,concédenos el don de tu pazy la fortaleza para hacerla realidad en la historia.Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo,rogando que las naciones renuncien a las armasy elijan el camino del diálogo y la diplomacia.Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia,para que podamos ser instrumentos de reconciliación.Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridadno nace del control que alimenta el miedo,sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.Señor, ilumina a los líderes de las naciones,para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte,detener la carrera armamentista,y poner en el centro la vida de los más vulnerables.Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad.Espíritu Santo,haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana:en nuestro corazón, nuestras familias,nuestras comunidades y nuestras ciudades.Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliacióny cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.Amén.
Jue 5 Mar 2026
Monseñor John Mario Mesa Palacio inicia su servicio pastoral en Leticia con un llamado a formar discípulos misioneros
La Iglesia que peregrina en la Amazonía colombiana vivió este 4 de marzo un momento significativo con la posesión canónica de monseñor John Mario Mesa Palacio como Vicario Apostólico de Leticia, durante una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral Nuestra Señora de la Paz, en la capital del departamento del Amazonas.La celebración fue presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien, en nombre del Papa León XIV, acompañó el inicio del ministerio pastoral del nuevo vicario apostólico en esta jurisdicción misionera de la Iglesia en Colombia.La ceremonia congregó a 19 obispos, como signo de comunión episcopal, entre ellos los pastores de las jurisdicciones que integran la Provincia Eclesiástica de Florencia. En representación de la presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia participó su vicepresidente, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos. También asistieron sacerdotes, comunidades religiosas, autoridades civiles y militares, representantes de comunidades indígenas y cientos de fieles que quisieron acompañar este momento de gracia para la Iglesia amazónica.Gratitud por 25 años de servicio pastoralAl iniciar la celebración, el Vicario Apostólico Emérito de Leticia, monseñor José de Jesús Quintero Díaz, quien pastoreó esta Iglesia particular desde febrero de 2001, expresó su acción de gracias por el camino recorrido y destacó la continuidad de la misión evangelizadora.“El Buen Pastor sigue amando a los hermanos de esta jurisdicción eclesiástica y ese amor se manifiesta en la sucesión apostólica que hoy vivimos”, afirmó, al agradecer a Dios por haberle permitido servir durante más de dos décadas a esta Iglesia local.Monseñor Quintero animó a la comunidad eclesial del Vicariato a acompañar con esperanza al nuevo pastor y a continuar el camino de evangelización “con paz, optimismo y alegría”, confiando la misión al Señor, “el Divino Misionero”.Un acontecimiento de alegría para la Iglesia en ColombiaDurante su homilía, el Nuncio Apostólico destacó que la llegada del nuevo Vicario Apostólico constituye un acontecimiento significativo no solo para el Vicariato de Leticia, sino para toda la Iglesia en el país.“Este acontecimiento no se limita a ser ocasión festiva para este Vicariato, sino que lo es también para la Iglesia que peregrina en Colombia”, señaló monseñor Rudelli.El representante del Santo Padre agradeció el servicio pastoral de monseñor Quintero Díaz durante los 25 años que pastoreó ese vicariato.Asimismo, subrayó la importancia de la comunión entre las Iglesias particulares, recordando los históricos vínculos entre el Vicariato Apostólico de Leticia y la Diócesis de Santa Rosa de Osos, relación fortalecida desde 1989 por disposición del Juan Pablo II en el contexto de los territorios de misión.Monseñor Rudelli invitó al nuevo Vicario a ejercer su ministerio como un auténtico servicio pastoral:“El ministerio episcopal sea verdaderamente una tarea del amor: apacentar la grey que el Señor hoy le confía”, expresó, evocando la tradición espiritual de la Iglesia.También resaltó el papel del Vicariato dentro del camino pastoral de la Amazonía, impulsado especialmente tras el Sínodo para la Amazonía de 2019, que anima a fortalecer la misión evangelizadora en esta región.Un ministerio marcado por la misión y la cercaníaTras recibir oficialmente la posesión canónica, monseñor John Mario Mesa Palacio dirigió su primer mensaje como Vicario Apostólico de Leticia, en el que destacó que la esencia de la Iglesia es anunciar el Evangelio y formar verdaderos discípulos de Cristo.“El Señor nos llama a todos a la santidad. Desde el bautismo gozamos de la misma dignidad de hijos de Dios y somos llamados a participar en la misión de acompañar, pastorear y conducir al pueblo santo de Dios”, afirmó.El nuevo Vicario recordó que la vocación cristiana debe cultivarse con generosidad y acompañamiento, especialmente en contextos donde escasean las vocaciones, e insistió en la importancia de animar a los jóvenes a responder al llamado de Dios.“La Iglesia no está llamada simplemente a llenar registros de bautizados, sino a formar discípulos que conozcan, amen y sigan a Jesucristo”, señaló.En su intervención también subrayó la dimensión misionera de su servicio pastoral, recordando que el mandato de Cristo sigue vigente: “Vayan a todos los pueblos y anuncien la Buena Nueva del Evangelio”.Caminar juntos en una Iglesia sinodalMonseñor Mesa Palacio anunció que su ministerio estará marcado por la cercanía, el trabajo misionero y la sinodalidad, entendida como el caminar conjunto del pueblo de Dios.“Caminaremos juntos, viviendo la sinodalidad como un proceso de diálogo, escucha y discernimiento para descubrir lo que el Señor quiere para esta Iglesia particular”, afirmó.Asimismo, destacó la importancia de la cercanía pastoral en tres dimensiones fundamentales: con Dios, con los hermanos en el ministerio y con el pueblo de Dios, especialmente con los más sencillos y con las comunidades indígenas presentes en el territorio amazónico.“Qué bonito es ver acercarse a su pastor a los más humildes, a las comunidades indígenas, a las autoridades y a todo el pueblo de Dios”, expresó.El nuevo Vicario Apostólico manifestó además que asume esta misión con alegría y confianza en la acción del Espíritu Santo:“Lo asumo con decisión y con gozo, apoyado en Cristo, el Buen Pastor, y en la protección de Nuestra Señora, la Divina Pastora”.Un nuevo capítulo para la misión en la AmazoníaEl inicio del ministerio de monseñor John Mario Mesa Palacio representa, así, un impulso para fortalecer la evangelización, la comunión eclesial y la presencia pastoral de la Iglesia en la Amazonía colombiana, en comunión con el Santo Padre y con toda la Iglesia que peregrina en Colombia.
Jue 5 Mar 2026
Iglesia llama a garantizar la vida y el voto libre ante riesgos electorales en Colombia
Ante las alertas sobre violencia y presiones al electorado en distintas regiones del país, la Iglesia Católica en Colombia hizo un llamado urgente a proteger la vida de los ciudadanos y garantizar el ejercicio libre del voto en las elecciones al Congreso de la República que se realizarán el próximo 8 de marzo.El pronunciamiento fue hecho a través de monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal de Colombia para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, quien advirtió que diversos municipios del país enfrentan situaciones críticas que pueden afectar el normal desarrollo del proceso democrático.Sus declaraciones se dan en un contexto marcado por las recientes alertas de la Misión de Observación Electoral, que en su undécimo informe de seguimiento al proceso electoral de 2026 advirtió un aumento en los municipios con riesgo electoral por violencia y posibles irregularidades de cara a los comicios legislativos.Aumentan los municipios en riesgo electoralDe acuerdo con el informe de la MOE, 185 municipios del país presentan riesgo electoral consolidado, debido a la coincidencia de factores asociados a violencia y posibles irregularidades en el proceso democrático. Esta cifra representa un incremento frente a los 170 municipios que habían sido identificados en febrero en el primer mapa de riesgos para las elecciones nacionales de 2026.El documento señala además que 94 municipios se encuentran en riesgo extremo, lo que supone desafíos significativos para garantizar condiciones adecuadas de participación ciudadana durante la jornada electoral.Entre las regiones que generan mayor preocupación se encuentran los departamentos del Cauca y Antioquia, donde 21 y 20 municipios, respectivamente, han sido clasificados con ese riesgo extremo, lo que llevó a la organización a pedir a las autoridades una articulación institucional urgente para proteger el ejercicio del voto.Riesgos en territorios afectados por la violenciaEn este contexto, monseñor Henao advirtió que los mapas de riesgo muestran territorios donde la violencia, las amenazas y la presión sobre los ciudadanos pueden distorsionar la voluntad democrática.Según explicó, en varios municipios del país se han reportado coacciones a las comunidades, compra de votos y presiones para influir en la participación electoral, situaciones que afectan directamente la libertad de los ciudadanos para decidir en las urnas.El sacerdote señaló que una parte importante de estos territorios coincide con zonas donde se elegirán representantes de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, creadas para garantizar representación política a comunidades afectadas por el conflicto armado.“Un hecho muy importante en la historia del país, pero que no puede ser de ninguna manera distorsionado por la violencia y por las amenazas”, afirmó.Llamado a proteger la vida y el votoAnte este panorama, el Delegado de la Conferencia Episcopal hizo un llamado a todos los sectores de la sociedad a crear condiciones que permitan una participación democrática segura y libre.“Es muy importante en este momento hacer un llamado a toda la ciudadanía para que creemos condiciones de manera que el voto sea respetado y la vida de las personas sea plenamente garantizada”, expresó.El representante de la Iglesia Católica indicó que este llamado ha sido reiterado también en diálogo con la Defensoría del Pueblo, insistiendo en la necesidad de garantizar la seguridad de candidatos, líderes sociales y ciudadanos durante el proceso electoral.Un debate sin odio ni desinformaciónAdemás de las preocupaciones por la seguridad, la Iglesia hizo un llamado a que el debate político se desarrolle en un ambiente de respeto, evitando el lenguaje de odio y la desinformación.Monseñor Henao subrayó la importancia de promover un lenguaje constructivo que permita a los ciudadanos conocer las propuestas de los candidatos sin campañas de desprestigio o información falsa que distorsione el debate democrático.Llamado a los actores armadosEl delegado episcopal dirigió también un mensaje a los actores armados presentes en distintas regiones del país, pidiéndoles respetar el derecho fundamental de las comunidades a participar en las elecciones.“El voto es un derecho fundamental que debe ser respetado y garantizado en todo el territorio nacional”, afirmó.Asimismo, instó a quienes ya han manifestado su intención de respetar la jornada electoral a traducir ese compromiso en acciones concretas que permitan a la ciudadanía ejercer su derecho al voto sin presiones ni amenazas.Un momento clave para la democraciaFinalmente, monseñor Henao invitó a los colombianos a vivir este momento electoral con esperanza y compromiso ciudadano:“Este es un momento muy vivo de la democracia en Colombia que nos invita a participar activamente y hacer realidad los grandes principios que conducen hacia la paz y la reconciliación”.Vea a continuación el pronunciamiento del Delegado de la Conferencia Episcopal de Colombia: