Pasar al contenido principal

obispos colombianos

Jue 22 Ene 2026

IV Aniversario Episcopal

Por P. José Antonio Díaz Hernández - Un día como hoy, hace cuatro años, estábamos acogiendo al pastor que el Espíritu Santo había desposado con esta pequeña porción del Pueblo de Dios: Monseñor José Mario Bacci Trespalacios. Podemos decir que era su particular historia de salvación, que a partir de ahora se escribiría en esta Iglesia Particular de Santa Marta.Durante este tiempo, nos hemos sentido acompañados con su presencia de padre y pastor, contagiados por la ilusión evangelizadora que desprende, que sabemos, no le viene de otra fuente, sino del mismo Cristo. Con inmensa alegría, en este día 25 de enero, todos los sacerdotes de su querida diócesis de Santa Marta queremos felicitarle, al tiempo que agradecemos a Nuestro Señor Jesucristo, Buen Pastor, el don de su persona y ministerio.Quisiera nuevamente recordar aquella conocida frase del Sermón 340,1 de San Agustín, quien dijo: «Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano». Querido Monseñor José Mario, usted ha encarnado de manera muy particular esta exigencia de ser ejemplo de obispo y pastor que se entrega en el ejercicio del ministerio con mucho amor, sin olvidar nunca la caridad pastoral de Cristo, que se hace servidor de muchos, compañía cercana, y camino para sus sacerdotes.Pero además, su aniversario episcopal se celebra providencialmente unido a la festividad de la conversión del Apóstol de los Gentiles, San Pablo. El Apóstol realizó, en efecto, de manera extraordinaria aquella identificación con Jesucristo (cf. Gal 2,19-20) que hizo posible en su caso lograr el verdadero objetivo de la caridad pastoral, señalado por Juan Pablo II: participar de la caridad pastoral de Jesucristo (Exhortación apostólica postsinodal Pastores Dabo Vobis, de Juan Pablo II, n. 23). Toda la vida del Apóstol, desde que fue alcanzado por Cristo hasta el final, se configuró con quien lo llamaba a una tarea de evangelización, vivida desde el amor, dedicada al servicio en la entrega de su propia vida. El apóstol Pablo es sin duda un ejemplo para la vivencia del ministerio episcopal por su dedicación incansable al Evangelio. Pablo, figura excelsa y casi inimitable, pero en cualquier caso estimulante, se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Señor y a su Iglesia.Que la mirada tierna y compasiva de Nuestra Madre la Virgen María, le siga inspirando en la ardua tarea de pastorear a las personas que le han encomendado. Sienta el aprecio y el cariño del Pueblo de Dios, por medio de sus presbíteros, religiosos, religiosas y laicos, así como de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que de verdad, le quieren.P. José Antonio Díaz HernándezSacerdote de la Diócesis de Santa Marta

Lun 19 Ene 2026

Monseñor Jesús Alberto Torres toma posesión en medio de un urgente clamor por la paz en el Guaviare

En una solemne Eucaristía celebrada en la parroquia Catedral de San José del Guaviare, monseñor Jesús Alberto Torres Ariza tomó posesión canónica como nuevo obispo de esta Iglesia particular amazónica, que por más de un año había estado en sede vacante.El inicio del ministerio episcopal de monseñor Torres se da en paralelo a un grave hecho de orden público. El mismo día de su posesión, junto con monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado expresando "profunda consternación" por los enfrentamientos en el municipio de El Retorno que dejaron 26 combatientes muertos y generan alto riesgo para la población civil.La liturgia de posesión estuvo presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli. Como signo de comunión episcopal, monseñor Torres Ariza estuvo acompañado por cinco obispos de jurisdicciones vecinas: monseñor Álvaro Mon Pérez, C.Ss.R., vicario apostólico de Puerto Carreño; monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano, obispo de Granada; monseñor Raúl Alfonso Carrillo Martínez, vicario apostólico de Puerto Gaitán; monseñor Joselito Carreño Quiñones, M.X.Y., vicario apostólico de Inírida; y monseñor Óscar José Vélez Isaza, obispo de Valledupar, diócesis de origen del nuevo prelado. Esta presencia subrayó la dimensión de comunión y corresponsabilidad en la misión evangelizadora en la Orinoquía y la Amazonía colombianas.Un obispo misionero para una diócesis amazónicaEn su homilía, monseñor Torres Ariza asumió su ministerio con un claro acento misionero y pastoral. Recordó que su nombramiento es respuesta a una llamada de Cristo y del Santo Padre, comprometiéndose a “una entrega total y generosa” a la Iglesia: “En la persona del Santo Padre reconozco la llamada que me hace el Señor Jesús para una entrega total y generosa de mi persona”.Presentándose como hijo de La Guajira, evocó sus raíces culturales y eclesiales para resaltar que llega al Guaviare con espíritu de servicio y cercanía: “Vengo como misionero porque el Señor Jesús me envió sobre su heredad, para elegir al pueblo del Señor y librarlo de las manos de los enemigos que lo rodean”. Reconoció la riqueza multicultural del territorio, destacando la convivencia entre pueblos indígenas y comunidades provenientes de distintas regiones del país.El nuevo obispo delineó su comprensión del ministerio episcopal como una triple misión: padre, pastor y maestro. Subrayó que quiere ejercer una paternidad cercana y misericordiosa: “Estoy llamado a ser padre para todo el pueblo santo de Dios que peregrina en estas tierras…Un padre para que todos sus hijos se puedan acercar confiadamente con sus gozos y esperanzas, sus alegrías y tristezas”.Como pastor, se comprometió a caminar al frente de su pueblo, siguiendo el modelo de Cristo Buen Pastor, con especial solicitud por los pobres, los vulnerables y quienes viven en situación de periferia. Y como maestro, afirmó que su tarea será anunciar con valentía a Jesucristo vivo, haciendo de la Palabra de Dios norma de vida para la comunidad.Inspirado en el documento Querida Amazonía del Papa Francisco, monseñor Torres compartió “sueños pastorales” para la diócesis: una Iglesia comprometida con los pobres, respetuosa de la riqueza cultural y ambiental de la Amazonía, promotora de vocaciones, familias cristianas abiertas a la vida y comunidades parroquiales dinámicas y misioneras al servicio de la sociedad.El llamado del Pastor en un territorio bajo presiónEste mensaje de esperanza contrasta con la cruda realidad que vive el territorio. El mismo día de su posesión, monseñor Torres Ariza y monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Iglesia–Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado ante la grave situación de orden público registrada en la zona rural del municipio de El Retorno (Guaviare), donde recientes entre presentados entre disidencias de las Farc dejaron 26 personas muertas y sembraron nuevamente el temor entre la población civil.En el texto, la Diócesis de San José del Guaviare y la Delegación para las Relaciones Iglesia–Estado expresaron su “profunda consternación” por los hechos y se unieron al llamado del Papa León XIV por “una paz desarmada y desarmante”.El comunicado advirtió que estas confrontaciones “no causan sino mayor sufrimiento de la población, alta victimización, confinamiento y desplazamiento de comunidades indígenas y campesinas, así como la pérdida de la vida de combatientes y no combatientes”, y generan un clima de miedo que impide la convivencia pacífica.La Iglesia hizo un llamado a los actores armados para que respeten el Derecho Internacional Humanitario y la vida de la población civil, e invitó al diálogo y la concertación como caminos para la reconciliación. Asimismo, expresó su cercanía espiritual: “Nos unimos en oración por las personas y comunidades del Guaviare, para que alcancen la protección que necesitan y se desarmen los corazones de los violentos”.Según las autoridades, los combates responden a una disputa por corredores estratégicos para movilidad y economías ilegales en el Guaviare. La Defensoría del Pueblo ha mantenido desde junio de 2025 una alerta por el riesgo para las comunidades, advirtiendo que la confrontación ha elevado a nivel crítico los riesgos en municipios como El Retorno y Calamar.Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de posesión:

Jue 15 Ene 2026

Papa León XIV designa a monseñor Luis Manuel Alí Herrera como Vicario en Santa María la Mayor

El Papa León XIV nombró a monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo colombiano y actual Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, como Vicario del Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas mayores de Roma y uno de los santuarios marianos más importantes de la Iglesia Católica.El nombramiento se realizó este jueves 15 de enero, conforme al artículo 4 §1 del Estatuto vigente del Capitolo Liberiano, organismo que rige la vida litúrgica, pastoral y espiritual de la basílica. En su nueva función, monseñor Alí Herrera colaborará estrechamente con el cardenal Rolandas Makrickas, Arcipreste de Santa María la Mayor desde julio de 2025, en la coordinación de la actividad de los canónigos y en la atención pastoral de la comunidad vinculada al templo. Asimismo, podrá actuar en representación del Arcipreste en caso de ausencia o impedimento.Continuidad en la protección de menoresLa Santa Sede confirmó que, de manera simultánea, monseñor Alí Herrera continuará desempeñándose como Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, cargo que ocupa desde marzo de 2024. Este organismo, creado por el Papa Francisco, tiene como misión asesorar al Santo Padre y promover en toda la Iglesia políticas y buenas prácticas para la prevención y atención de abusos contra menores y personas vulnerables.Relevancia de Santa María la MayorLa Basílica Papal de Santa María la Mayor es el santuario mariano más antiguo de Occidente. Fundada en el siglo IV, conserva elementos de su arquitectura paleocristiana y alberga importantes tesoros de la tradición cristiana, entre ellos la venerada imagen de la Salus Populi Romani, ante la cual los Papas suelen orar antes y después de sus viajes apostólicos.Por su carácter extraterritorial y su peso histórico y espiritual, la basílica ocupa un lugar central tanto en la liturgia universal como en la vida eclesial y diplomática de la Santa Sede.Un lugar de especial significado también para el Papa FranciscoAdemás de su relevancia histórica y espiritual, Santa María la Mayor ha adquirido en los últimos años un significado particular en el pontificado del Papa Francisco. El Santo Padre dispuso que, tras su muerte, fuera sepultado en esta basílica y no en las Grutas Vaticanas, como ha sido la costumbre de los pontífices durante más de un siglo. Su tumba se encuentra en la Capilla Paulina de Santa María la Mayor y se caracteriza por su sencillez: una lápida sobria con su nombre papal en latín, “Franciscus”.¿Quién es monseñor Luis Manuel Alí Herrera?Monseñor Luis Manuel Alí Herrera nació en Barranquilla el 2 de mayo de 1967. Es licenciado en Teología y Psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y fue ordenado sacerdote en 1992. En 2015 fue nombrado Obispo Auxiliar de Bogotá por el Papa Francisco.Entre 2021 y 2024 se desempeñó como Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia. Desde 2015 ha estado vinculado a la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, primero como miembro y, desde 2024, como su Secretario. En agosto de 2025 fue designado también miembro del Dicasterio para el Clero.Significado del nombramiento para Colombia y la Iglesia universalLa nueva misión encomendada a monseñor Alí Herrera como Vicario del Arcipreste de Santa María la Mayor constituye un reconocimiento a su trayectoria pastoral y a su compromiso con la vida eclesial. Además, refuerza la presencia de un pastor colombiano en una de las sedes más simbólicas de la Iglesia universal, vinculando la tradición milenaria de la basílica con los desafíos pastorales contemporáneos.

Mié 14 Ene 2026

Reparando fracturas, Vida Pastoral 2026

Por Mons. Hugo Alberto Torres Marín – Clausurado Año Jubilar de la Esperanza, tiempo de gracia y bendición, como peregrinos de esperanza, nos sabemos enviados a mantener vivos los logros alcanzados: Conversión y reconciliación, compromiso con un futuro diferente, fe activa y oración perseverante, conciencia de no estar solos, reparación de las fracturas del mundo.En este año 2026 las fuerzas vivas de la acción pastoral de la arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, comprometidos con el futuro del Occidente de Antioquia y las Diócesis sufragáneas, en aras a seguir reparando las fracturas que experimenta el territorio, quiere seguir estableciendo vínculos con personas, instituciones, entidades nacionales e internacionales, privadas y públicas, además de fortalecer los procesos internos entre las entidades arquidiocesanas y con las Diócesis de las provincias Antioquia-Chocó.La meta que ilumina todo el que hacer pastoral de este año tiene que ver con la generación de “experiencias de encuentro con Cristo en la Familia, comunidad transmisora de la vida y de la fe y en el ministerio del Presbítero como promotor y animador de la comunión” y principal responsable de reparar tantas fracturas que hay a nivel de la familia. Para concretar la meta se crearán en las parroquias centros integrales de escucha, se acompañarán las escuelas de padres en los colegios, se visitarán todas las familias, aun las de los sacerdotes, se promoverán los retiros para parejas, la preparación próxima para el matrimonio y con los sacerdotes se tendrán encuentros por edades.Desde la Escuela Madre Laura se quiere seguir “despertando y formando en los laicos la conciencia de ser comunidad misionera, capaz de acercarse a la sociedad, haciendo presente en ella el reino de Dios”. Esta comunidad misionera solo será posible cuando el laicado se forme a través de itinerarios de catequesis de iniciación por edades, y algunos laicos más comprometidos puedan acceder a los ministerios laicales del lectorado, acolitado y el diaconado permanente. Así se vence la fractura de participación que existe entre el laicado y la jerarquía.Una de las más exitosas experiencias de la actividad pastoral de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, la viene realizando la Fundación Pastoral Social con sus programas de promoción de la justicia, la equidad y el cuidado de la casa común. La idea es seguir reparando las fracturas que existen entre un campesinado que produce alimentos para sostenerse pero que no ha logrado establecer asociaciones y relaciones permitan la comercialización de los excedentes agrícolas a través de los mercados campesinos o centros de acopio.También es una tarea prioritaria de la Fundación Pastoral Social continuar consolidando la pastoral minera en la Arquidiócesis con el apoyo de otras jurisdicciones de la región, se trata de restaurar las fracturas que va dejando un ejercicio de la minería informal, ilegal, criminal y sin ningún retorno a la mejoría de la infraestructura de los municipios mineros ni a la conservación, restauración, fortalecimiento de las iniciativas para el cuidado de la casa común. Para ayudar al logro de esta meta, acudimos a las universidades para la implementación de un observatorio socio-económico y ambiental.Desde la Pastoral Juvenil se continúa restaurando la fractura que existe entre los jóvenes y las comunidades parroquiales; fractura que va creciendo ante la indiferencia de los lideres religiosos, las instituciones educativas y las familias. Por ello se continuará el programa de escuela de líderes, se apoyarán desde este ámbito las escuelas de padres en los colegios y los grupos juveniles de las parroquias integrando esfuerzos con las alcaldías.Y para reparar las fracturas que a nivel educativo se siguen profundizando en el territorio de occidente debido a los crecimientos de deserción, los bajos resultados académicos, la falta de una oferta educativa superior pertinente y encadenada con la media vocacional que ofrecen los colegios, El TECOC sistema educativo arquidiocesano sigue haciendo alianzas con las IES para nuevas ofertas de educación superior, fortalece el centro agrario de occidente como posible espacio, para emprendimientos agrícolas, ofrece programas técnicos en los municipios diferentes a Santa Fe de Antioquia y fomenta la formación para la conservación del patrimonio cultural e impulsar los destinos religiosos de occidente desde el Museo de Arte Religioso Francisco Cristóbal Toro.La vida pastoral arquidiocesana tendrá este 2026 una tarea transversal que consiste en implementar el Sínodo de la Sinodalidad, caminando juntos es más fácil seguir restaurando las fracturas sociales que siguen latentes en el territorio arquidiocesano.+Monseñor Hugo Alberto Torres MarínArzobispo de Santa Fe de Antioquia

Mar 13 Ene 2026

Monseñor Jesús Alberto Torres Ariza asume el episcopado para pastorear la Diócesis de San José del Guaviare

En medio de una solemne Eucaristía celebrada el pasado 10 de enero en la Catedral Santo Ecce Homo de Valledupar, fue ordenado obispo de la Diócesis de San José del Guaviare monseñor Jesús Alberto Torres Ariza, quien se desempeñaba como vicario de Pastoral de la Diócesis de Valledupar y párroco de la iglesia Santa María Madre y Reina de la Paz, al norte de la capital del Cesar.La ordenación episcopal fue presidida por el obispo de Valledupar, monseñor Óscar José Vélez Isaza, y concelebrada por cerca de diez obispos de distintas regiones del país, entre ellos el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C. También participaron sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas, fieles laicos y autoridades civiles y militares.El nombramiento episcopal de monseñor Torres Ariza fue realizado por el Papa León XIV el 26 de noviembre de 2025, y su posesión canónica en la Diócesis de San José del Guaviare tendrá lugar el próximo 17 de enero, fecha en la que asumirá oficialmente su ministerio pastoral.“Comunión, unción y misión”Durante la homilía, monseñor Óscar Vélez Isaza destacó el significado eclesial y espiritual de la ordenación episcopal, enmarcando su reflexión en el misterio del Bautismo del Señor. Señaló que, así como la vida pública de Jesús inicia con su bautismo en el Jordán, el episcopado implica para el nuevo obispo un cambio radical de vida y una entrega total a la voluntad de Dios.“Nos reunimos en Eucaristía, es decir, en acción de gracias por el regalo de un nuevo obispo, de un sucesor de los Apóstoles, nacido y formado en las entrañas de nuestra Diócesis de Valledupar y elegido por el Papa León XIV para pastorear la diócesis de San José del Guaviare”, afirmó el obispo ordenante.Inspirado en el Evangelio, monseñor Vélez Isaza subrayó tres ejes fundamentales del ministerio episcopal: comunión, unción y misión. En relación con la comunión, recordó que el obispo está llamado a vivir su servicio en solidaridad con toda la humanidad y en corresponsabilidad dentro de la Iglesia: “Nuestra misión no es asunto de superhéroes solitarios, sino de hermanos corresponsables”.Sobre la unción, resaltó que el obispo pertenece “única y totalmente a Dios” y que la unción con el santo crisma es signo de esa consagración total. Finalmente, al referirse a la misión, señaló que el obispo, como sucesor de los apóstoles, es llamado a anunciar el Evangelio y a pastorear al Pueblo de Dios al estilo de Cristo, el Buen Pastor.“La Iglesia es por naturaleza extrovertida, misionera”, recordó el prelado citando palabras recientes del Papa León XIV, e invitó al nuevo obispo a ser “profeta, testigo y servidor de la esperanza”.Gratitud, identidad episcopal y envío misionero al GuaviareAl término de la celebración, monseñor Jesús Alberto Torres Ariza dirigió un amplio mensaje de gratitud y reflexión en el que compartió cómo vive este nuevo llamado de la Iglesia y el sentido con el que asume su ministerio episcopal.En sus palabras, el nuevo obispo reconoció, en primer lugar, su propia fragilidad humana y la acción gratuita de Dios en su historia personal, señalando que su vocación es fruto de la iniciativa divina más que de méritos personales. Al citar el Salmo 113, afirmó que su vida sacerdotal puede leerse a la luz de la misericordia de Dios que “levanta del polvo al desvalido”, y expresó que, pese a su indignidad, la Iglesia ha confiado en él para ejercer el ministerio episcopal.Desde esa conciencia, subrayó que su ordenación lo incorpora al Colegio Episcopal como sucesor de los apóstoles, llamado a servir como padre, pastor y maestro del Pueblo de Dios en la Diócesis de San José del Guaviare. Agradeció de manera explícita al Papa León XIV, a quien prometió obediencia filial, oración constante y comunión eclesial, y destacó que su nombramiento es también un reconocimiento al trabajo pastoral y evangelizador desarrollado por la Diócesis de Valledupar.Monseñor Torres Ariza expresó un especial agradecimiento a monseñor Óscar José Vélez Isaza, a quien reconoció como padre y formador durante sus 22 años de ministerio sacerdotal, así como a los obispos presentes, al presbiterio de Valledupar y a los sacerdotes de distintas regiones del país que lo acompañaron en la celebración. Recordó también a quienes marcaron su proceso vocacional y formativo, en particular al Seminario Juan Pablo II, a sus formadores y a las universidades en las que realizó estudios en Colombia y en Roma.En un recorrido por su experiencia pastoral, hizo memoria de las parroquias y comunidades en las que ha servido, destacando el trabajo misionero realizado en contextos rurales, urbanos, educativos y sociales, así como la articulación de diversas iniciativas pastorales, entre ellas la acción social y el acompañamiento a comunidades y movimientos eclesiales. Reconoció igualmente el aporte de los distintos carismas y movimientos presentes en la Diócesis de Valledupar, que, según afirmó, contribuyeron de manera significativa a su crecimiento espiritual y pastoral.De manera particular, dirigió un saludo a la comunidad de la Diócesis de San José del Guaviare, a sus sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles laicos, manifestando su disposición para caminar junto a ellos en la misión evangelizadora. Al referirse al inicio de esta nueva etapa, señaló que asume con serenidad y esperanza los cambios culturales, geográficos y pastorales que implica su traslado, convencido de que el ministerio episcopal se vive siempre en comunión con la Iglesia universal y con la Iglesia particular que le ha sido confiada.Finalmente, el nuevo obispo encomendó su ministerio a la intercesión de San José, patrono de la diócesis, y de la Virgen María, y pidió la oración del Pueblo de Dios para ejercer su servicio episcopal con fidelidad al Evangelio. “En San José del Guaviare tienen un hermano, un amigo”, afirmó, reiterando su cercanía pastoral y su disponibilidad para acompañar a la comunidad diocesana en los desafíos evangelizadores del territorio.Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de ordenación episcopal:

Jue 1 Ene 2026

Presidente de la Conferencia Episcopal propone los “sueños de Dios” como hoja de ruta para Colombia en el 2026

"Lo que Dios quiere para nosotros lo llamamos sus sueños, que deben ser también los nuestros", afirma monseñor Francisco Múnera en un mensaje que convoca a cerrar brechas sociales y construir un proyecto común de nación en 2026.La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su presidente, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, dio a conocer su saludo y reflexión con ocasión del inicio del nuevo año 2026. El mensaje, emitido en video, se presenta como una acción de gracias a Dios por el año que ha culminado y, al mismo tiempo, como una lectura creyente de los desafíos y esperanzas que se abren para el país y para la Iglesia.En nombre de la Comunidad de Presidencia y de todos los obispos del país, el Arzobispo de Cartagena sitúa el mensaje en el horizonte de la fe cristiana, recordando que la luz de Jesucristo, celebrada de manera especial en el tiempo de la Navidad, “ha venido al mundo a disipar todas las tinieblas” y a confirmar que el plan de Dios para la humanidad y para Colombia “sigue vigente”. Desde esta convicción, el presidente del episcopado propone reconocer y asumir lo que denomina “los sueños de Dios”, es decir, los anhelos divinos que están llamados a convertirse también en los propósitos del pueblo colombiano.Paz, reconciliación y fraternidad socialEl primer gran sueño expresado en el mensaje se centra en la paz. Monseñor Francisco Múnera eleva su oración para que Colombia, al iniciar el año 2026, “encuentre los caminos que conducen al perdón, la reconciliación y la paz”. Este anhelo se sitúa explícitamente a la luz de la profecía de Isaías, citada de manera literal en el mensaje: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; el Príncipe de la paz acrecentará su soberanía y la paz no tendrá límites con el derecho y la justicia desde ahora y para siempre”.Desde esta perspectiva bíblica, el prelado subraya que este sueño de paz debe traducirse en actitudes y decisiones concretas para la vida del país: “Que este sueño nos lleve a valorar la fraternidad y la amistad social, que nos permita superar la violencia como camino para superar los conflictos”.Defensa de la vida y opción por los más vulnerablesOtro eje central del mensaje es la defensa de la vida y de la dignidad humana. El presidente de la Conferencia Episcopal afirma de manera categórica: “Que nuestra Patria, la vida, sea defendida y protegida por todos y cada uno de nosotros y la dignidad de cada persona sea respetada y cuidada como un tesoro, por lo tanto, nunca pisoteada ni manipulada”.Esta defensa de la vida incluye un llamado explícito a la solidaridad con quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Monseñor Múnera expresa: “Particularmente, que tengamos una mirada y ayuda especial hacia los pobres y los más vulnerables”, recordando la promesa del Señor: “Los pobres y los indigentes buscan agua y no la encuentran. Yo, el Señor, los atenderé y no los abandonaré”.Proyecto común de nación y fortalecimiento democráticoEn su mensaje de Año Nuevo, los obispos hacen un llamado a la construcción de un proyecto común de nación que sea capaz de acoger la pluralidad y la diversidad propias de la sociedad colombiana. Así lo expresa el Presidente del Episcopado: “Que en Colombia sepamos construir y soportar un proyecto común de nación en el que todos sepamos acogernos en medio de la pluralidad y la diversidad, y así cerremos las brechas que nos separan”.Este horizonte se vincula directamente con el fortalecimiento de la vida democrática. Monseñor Múnera exhorta a que “todas las instituciones trabajemos por consolidar y fortalecer la democracia, el cumplimiento de los deberes, el ejercicio de los derechos”, con el deseo de que, como lo expresa el salmo citado en el mensaje, “el amor y la fidelidad se encuentren” y “la justicia y la paz se besen”. Desde esta confianza creyente, se afirma que “el Señor mismo dará prosperidad a su pueblo”.Ética, coherencia de vida y bien comúnLa reflexión de monseñor Francisco subraya, además, el valor de la fe y del sentimiento religioso presentes en la historia del país. El prelado pide que “las semillas de fe y del sentimiento religioso sembradas desde hace siglos en nuestra nación, generen mejores ciudadanos y gobernantes con responsabilidad ética y moral por el bien común del país”.El Arzobispo de Cartagena recuerda que la coherencia de vida es un elemento clave para el fortalecimiento de los valores sociales. “Reconociendo que la coherencia de vida trae fortalecimiento de los valores y el sentido de responsabilidad, superando el individualismo y la corrupción que solo genera injusticia, guerra y pobreza”.Diálogo intergeneracional y futuro para las nuevas generacionesEl mensaje del Presidente del Episcopado Colombiano dedica una atención especial al diálogo intergeneracional, considerado fundamental para la vida social y eclesial del país. Monseñor Múnera expresa el deseo de que “en Colombia podamos construir y profundizar el diálogo intergeneracional que nos permita acoger la memoria y las enseñanzas de los mayores para transmitirlas a los niños y a los jóvenes”.Este diálogo se proyecta hacia la protección y el futuro de las nuevas generaciones. El mensaje formula un anhelo concreto y contundente: “Que todos trabajemos unidos, en armonía por hacer realidad los sueños y anhelos de las nuevas generaciones. Un país sin menores reclutados para la guerra, sin explotación de ningún tipo y con oportunidades de futuro digno y verdadero desarrollo integral”, apoyado en la promesa del Señor: “Yo realizo algo nuevo”.Cuidado de la casa comúnEn sintonía con el magisterio de la Iglesia sobre el cuidado de la creación, el mensaje hace un llamado explícito a custodiar la casa común. Los obispos expresan el deseo de que “en Colombia todos cuidemos la casa común que el Creador nos ha encomendado, para que las nuevas generaciones la encuentren cada día más bella y habitable”.Este compromiso incluye la defensa de la biodiversidad y una relación respetuosa con el entorno natural. Monseñor Francisco Múnera Correa afirma: “Un país que no destruya su rica biodiversidad, sino que sea custodio y admirador de este hermoso jardín”, elevando con el profeta un canto de alabanza: “Canten al Señor un cántico nuevo, canten su alabanza desde los extremos de la tierra. Aclamen con júbilo las cumbres de los montes. En las islas proclamen su alabanza”.Una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosaFinalmente, el mensaje con ocasión del nuevo año 2026 reafirma el sueño de Dios para la Iglesia que peregrina en Colombia: “seguir caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa en Colombia”, un pueblo que viva “en la sencillez del Evangelio en comunión y participación”, así lo expresa monseñor Múnera.Este horizonte eclesial planteado por la Conferencia Episcopal de Colombia se concreta en la profecía que cierra el mensaje y que define el espíritu con el que la Iglesia está llamada a iniciar el nuevo año: “Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre, que busca refugio en el nombre del Señor”.

Mié 24 Dic 2025

En mensaje navideño 2025, Conferencia Episcopal de Colombia pide paz activa y rechaza discursos de odio

"La paz que no puede quedarse en un simple deseo", afirmó monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, destacando la necesidad de que cada colombiano sea constructor de reconciliación en esta Navidad.El mensaje, que busca trascender el ámbito eclesial y convertirse en un llamado de alcance nacional, fue construido en torno a una cita bíblica central del Evangelio de San Lucas 2:14: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres amados por el Señor", un saludo angélico que, según el prelado, debe resonar particularmente en la Colombia actual.Una paz que irradia desde el interior hasta la sociedadEl Vicepresidente del Episcopado Colombiano enfatizó que la paz auténtica debe brotar del corazón de cada persona para irradiarse progresivamente a todos los ámbitos de la vida social. En este sentido, describió un camino de transformación que comienza en el interior familiar y se extiende "en nuestras cuadras, en nuestros pueblos, en nuestros campos"."Que todos estemos en este empeño de construir la anhelada paz que el Señor vino a traer desde Belén hasta la cruz", exhortó el prelado, recordando también las palabras de Jesús: "Mi paz les dejo, mi paz les doy".Navidad como tiempo de encuentro y reconciliaciónEl mensaje de monseñor Gabriel Ángel recuerda que la Navidad es un tiempo privilegiado para el encuentro y la reconciliación, haciendo, nuevamente, un llamado explícito a revisar y evitar todo lenguaje de odio y de polarización.La invitación de la Conferencia Episcopal de Colombia en esta Navidad 2025 es a unirse como familia y como creyentes para ofrecer al país un testimonio coherente de paz.Vea el mensaje en video a continuación:

Lun 10 Nov 2025

El Espiritismo

Por Mons. Ricardo Tobón Restrepo - El ser humano, como lo percibe en su propia naturaleza y lo demuestra la historia, siente una tendencia hacia lo misterioso y una atracción por experiencias extrañas y ocultas. El espiritismo moderno se basa en esa realidad y se inspira en prácticas antiguas. A partir del siglo XIX fue tomando las diferentes formas y expresiones con las que se presenta hoy. Las principales tesis en las que se sustenta son las siguientes: la posibilidad y conveniencia de tener comunicación con entidades espirituales desencarnadas, la creencia en la reencarnación, la convicción de la pluralidad de mundos habitados, la identificación entre lo natural y lo sobrenatural y entre la religión y la ciencia.Por tanto, el espiritismo sostiene que, mediante personas dotadas de una naturaleza particularmente sensible, es posible una comunicación con los muertos, cuyos espíritus según su grado de evolución habitan diversos mundos. Promueve para ello reuniones en las que los “médium”, después de determinadas invocaciones, dicen recibir mensajes de los espíritus a través de ruidos, voces, escritos o apariciones. En sus rituales mezclan elementos cristianos, supersticiosos y de brujería. Es así como usan imágenes, amuletos, sahumerios, agua bendita, rezos. Es lamentable, por ejemplo, que para estas prácticas se venga utilizando abusivamente la figura de San José Gregorio Hernández.La más grave expresión de la adivinación es precisamente ésta de la necromancia o espiritismo, es decir, recurrir a los espíritus de los muertos para a través de ellos desvelar el futuro o cualquier otro aspecto de la vida. En esto los grupos espiritistas siguen el pensamiento de Allan Kardec o de otros autores que desarrollan doctrinas que no son aceptables desde la fe cristiana. Por ejemplo, no creen en un Dios personal, sino más bien en un concepto panteísta, que unifica a Dios con el conjunto de todas las cosas; al aceptar la reencarnación niegan la obra redentora de Cristo y piensan que todo funciona en el universo por una causa automática.Entre los fenómenos espiritistas o parapsicológicos, que a veces se dan en estas sesiones, se enumeran: el magnetismo o influjo de la energía vital sobre otros cuerpos, la telepatía o proyección a distancia de una influencia sugestiva por medio de la mente, el sueño hipnótico durante el cual la persona responde preguntas con aparente conocimiento de cosas ocultas, la levitación de objetos ligeros bajo el ascendiente del médium, el movimiento de objetos en la ouija o tablero alfabético, la escritura automática, etc. En cada caso debe estudiarse el origen de estos fenómenos, que ciertamente no son producidos por espíritus, sino por cierto magnetismo de las personas o por trucos engañosos.Algunos de estos fenómenos pertenecen al ámbito de la parapsicología y, por tanto, al dominio de la ciencia, aunque siguen siendo de difícil explicación; a veces presentan un cierto halo de misterio que suscita interrogantes sobre la realidad de la vida y de la muerte. Generalmente, se utilizan con fines ambiguos, falsamente religiosos, incluso con propósitos comerciales o de dominio de las personas. Interactúan con estos tipos de adivinación diferentes grupos esotéricos u ocultistas de origen antiguo o reciente, que siempre presumen poder “abrir una puerta” para hacer entrar en el conocimiento de verdades ocultas y adquirir poderes espirituales especiales.Esta práctica de los médium y de los participantes de invocar las almas de los difuntos en sesiones espiritistas introduce una forma de alienación del presente y produce una mistificación de la fe en el más allá. Por tanto, esto genera confusión, miedo y aun ciertas enfermedades mentales en algunas personas; causa, especialmente en los jóvenes, grandes equivocaciones y no pocas veces con consecuencias preocupantes a nivel moral. Es evidente, por tanto, que estas prácticas son inaceptables. En lugar del sentido religioso, de la búsqueda de Dios y de la participación en la vida sacramental, introducen comportamientos incompatibles con la verdad de la fe cristiana.Desde el Antiguo Testamento se condena con severidad esta práctica: No vayan donde nigromantes ni adivinos… ni evoquen muertos… Todo el que practique estas cosas expresa una abominación hacia Dios (cf Dt 18,9-13). Yo soy el Señor, el único Dios de Ustedes (Lev 19,31; Jer 27,9; 29,8; Is 44,25). En el tiempo de los Apóstoles se advierte que al desviarse de la verdadera doctrina se cae en fábulas o se queda a merced de falsos profetas (2 Tim 4,3-4; 1 Jn 4,1). Sólo el conocer y el vivir el Evangelio nos libra de estas formas de neopaganismo, que engañan, desubican de la realidad, traen situaciones preocupantes a nivel psíquico y, sobre todo, alejan de Dios, única fuente de la verdad y de la vida.+ Ricardo Tobón Restrepo Arzobispo de Medellín