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conferencia episcopal de colombia

Mar 18 Feb 2025

Pastoral de la Vida en la Iglesia colombiana: nuevos pasos para avanzar hacia su consolidación

Una vez más, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) convocó a los Delegados de la Pastoral de la Vida Humana del país para definir acciones que le permitan a la Iglesia seguir animando y acompañando la promoción y defensa de la vida a nivel local y nacional. La reunión, que se llevó a cabo del 10 al 12 de febrero en Bogotá, fue liderada por dos de los miembros de la Comisión Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida, monseñor Alejandro Díaz García, obispo auxiliar de Bogotá, y monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, obispo de Neiva.En el encuentro participaron más de 40 personas, 28 de ellas, sacerdotes, consagrados y laicos provenientes de diferentes arquidiócesis y diócesis del país. Según lo indicó el padre Nelson Ortiz Rozo, Director del Departamento de Promoción y Defensa de la Vida de la CEC, el encuentro tenía como propósito fundamental identificar caminos para "ser signos de esperanza en la promoción y defensa de la vida”.“Encontrar, formar, discernir, celebrar y proyectar”: estos fueron los cinco verbos que, de acuerdo con el padre Ortiz guiaron la metodología de la reunión. Entre los espacios formativos, estuvo el guiado por la abogada Juana Acosta, directora de la Clínica Jurídica de Interés Público y Derechos Humanos de la Universidad de La Sabana.La doctora Acosta presentó a los participantes un panorama jurídico de los aspectos que actualmente cobran más relevancia entorno a la protección y defensa, tanto en el inicio como en el final de la vida. Lo hizo desde el derecho internacional, leyes del Congreso de la República de Colombia, sentencias recientes de la Corte Constitucional, así como resoluciones y circulares emitidas por entidades del Estado.Por su parte, el padre Mauricio Fontalvo, licenciado en Teología Moral y profesor del Seminario Mayor de Bogotá, presentó ‘Dignitas Infinita’, el documento publicado en abril del 2024 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que aborda perspectivas y conceptos sobre la dignidad humana a la luz de la doctrina de la Iglesia y la antropología cristiana. Dentro de los numerales que destacó de este documento el padre Fontalvo está el 15:“Es importante señalar que la dignidad no es concedida a la persona por otros seres humanos, sobre la base de determinados dones y cualidades, de modo que podría ser eventualmente retirada. Si la dignidad le fuese concedida a la persona por otros seres humanos, entonces se daría de manera condicional y alienable, y el significado mismo de la dignidad (por muy digno de gran respeto que sea) quedaría expuesto al riesgo de ser abolido. En realidad, la dignidad es intrínseca a la persona, no conferidaa posteriori, previa a todo reconocimiento y no puede perderse. Por consiguiente, todos los seres humanos poseen la misma e intrínseca dignidad, independientemente del hecho sean o no capaces de expresarla adecuadamente”.Durante este Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral de la Vida Humana también se socializaron algunas de las experiencias significativas que se han tenido durante los últimos meses en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas y movimientos pro-vida del país. Entre ellas:· El programa “Salvando Vidas” de la Arquidiócesis de Ibagué, a través del cual se brinda asesoría espiritual y psicológica a quienes se encuentran pasando por un momento difícil y, de esta forma, ayudar a prevenir el suicidio.· Los programas del Proyecto Esperanza y el Viñedo de Raquel para ayudar a sanar las heridas de las secuelas del aborto.· Los CAM´S (Centros de Atención a la Mujer), desde donde se ofrece un acompañamiento a las mujeres embarazadas con dificultad, riesgo social y económico, para llevar adelante el embarazo.· En torno al inicio de la vida, en el tema del reconocimiento natural de la fertilidad con los métodos de Sintotérmico de Doble Comprobación, el método Billings y el método de Creighton.Tras las perspectivas de profundización planteadas y la identificación colectiva de retos y oportunidades, los delegados definieron cinco grandes dimensiones para fortalecer el trabajo pastoral por la vida desde diversos espacios y agentes eclesiales en Colombia:1. Dios como principio y fin de la Pastoral de Vida:Oración, disposición del corazón, cambio de conciencia: “Solamente la experiencia de la fe nos lleva a entender el don de la vida, amarla, defenderla y promoverla”.2. Formación de los agentes de pastoral y de los fieles en general:Fortalecimiento de conocimientos en temas asociados a la promoción, cuidado y defensa de la vida.Formación Permanente doctrinal y científica. Fundada en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio y Doctrina Social de la Iglesia.“Solo al entender la vida y comprometerse con ella, nos vamos volviendo promotores y gestores de vida.”3. Acompañamiento planeado y articulado:Fomentar la planeación, implementación y evaluación.Acompar a quienes están heridos y dañados por haber caído en actos contrarios a la vida.Articular los procesos de pastoral con la “inserción” de profesionales de la salud, ciencias sociales y humanas.Articular la Pastoral de la Vida con todas las demás pastorales.4. Divulgación y comunicación: Ajustar, replicar y divulgar conocimientos y estrategias en las parroquias, diócesis y en la provincia eclesiástica, sin dar por sentado, que porque ser servidores parroquiales, están al tanto de los temas provida.Fortalecer y transversalizar la comunicación en las diferentes redes y canales de información disponibles.5. El mundo puede cambiar desde el corazón: una apuesta de fundamentación basada en el documento Dilexit nos (28-31)Entérese de los demás detalles y conozca los testimonios del encuentro a través del informe audiovisual:

Lun 17 Feb 2025

Catatumbo: entre el dolor y la esperanza. Un llamado a la paz y a la reconciliación.

Por. Pbro. Mauricio Alejandro Rey Sepúlveda - El Catatumbo es una región colombiana que ha sido testigo de una impresionante diversidad natural y cultural, pero también de una prolongada historia de conflicto y violencia. A pesar del sufrimiento que ha marcado su historia, el Catatumbo es un territorio de esperanza, donde las comunidades, a través de su resiliencia, han logrado mantener la fe en un futuro distinto. Desde una perspectiva cristiana, no podemos permanecer indiferentes ante el sufrimiento de las víctimas ni ante la urgente necesidad de justicia y reconciliación. El Evangelio nos llama a ser constructores de paz, a reconocer la dignidad intrínseca de cada ser humano y a trabajar incansablemente por una sociedad basada en el amor, la solidaridad y el perdón.1. UNA HISTORIA DE DOLOR Y RESISTENCIASituado en el noreste de Colombia, en el departamento de Norte de Santander, el Catatumbo es una región donde conviven contrastes profundos: una naturaleza prodigiosa, una cultura campesina ancestral y, lamentablemente, una historia de violencia que ha dejado huellas indelebles. Su posición estratégica en la frontera con Venezuela, sumada a su abundancia de recursos naturales, ha convertido a este territorio en un espacio disputado por diversos actores armados y económicos.A pesar de la violencia persistente, el Catatumbo también es un símbolo de resistencia y esperanza, donde las comunidades han demostrado que es posible luchar por la vida, la dignidad y la paz, incluso en las circunstancias más adversas.1.1. El conflicto y sus raíces estructuralesLa región ha sido un epicentro del conflicto armado colombiano. Su localización geoestratégica, la riqueza en recursos naturales y la ausencia de un Estado fuerte han propiciado que el Catatumbo se convierta en un escenario en disputa entre grupos armados, narcotráfico y economías ilícitas.Durante años, las comunidades han sufrido desplazamientos forzados, desapariciones, masacres y otras violaciones a los derechos humanos. La falta de oportunidades económicas y la exclusión social han perpetuado un ciclo de violencia que parece interminable. El Papa Francisco, en Fratelli Tutti, nos recuerda que “la guerra es el fracaso de la política y de la humanidad” (§261). Este conflicto refleja una crisis social profunda que solo podrá resolverse con justicia, equidad y un auténtico compromiso con el bien común.1.2. Las víctimas: rostros concretos del dolorDetrás de las cifras y los informes estadísticos se encuentran los rostros concretos del sufrimiento: niños y niñas que han crecido en medio del miedo, campesinos desplazados de sus tierras, familias destruidas por la violencia. Jesús nos enseña que “lo que hicieron con uno de estos más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt 25,40), invitándonos a reconocer el rostro de Cristo en aquellos golpeados por la guerra.La Iglesia ha acompañado a estas víctimas, brindando consuelo, promoviendo la memoria histórica y ofreciendo espacios para la sanación. Sin embargo, el camino hacia la paz exige mucho más que asistencia; requiere justicia, reparación y transformación estructural.2. MÁS ALLÁ DEL DOLOR: LA ESPERANZA COMO PROYECTO DE VIDALa esperanza no es una emoción pasajera ni un simple deseo de que las cosas mejoren. Para la tradición cristiana, la esperanza es una virtud teologal que impulsa a la acción, a la construcción de un futuro distinto, fundamentado en la confianza en Dios y en el compromiso con el prójimo. San Pablo nos recuerda: “La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rm 5,5).En el Catatumbo, la esperanza se convierte en un verdadero proyecto de vida cuando las comunidades, a pesar de la adversidad, deciden resistir con dignidad, reconstruir sus vidas y trabajar por una paz duradera. Esta esperanza cristiana no es ingenua ni pasiva; es una fuerza transformadora que se traduce en iniciativas concretas de reconciliación, justicia y desarrollo integral.2.1. Iniciativas de paz y reconciliaciónDesde las mismas comunidades han emergido valientes esfuerzos para reconstruir el tejido social. Algunas de estas iniciativas incluyen:Proyectos de economía solidaria: Diversas organizaciones campesinas han impulsado alternativas productivas como el café orgánico y el cacao, demostrando que es posible generar desarrollo sin recurrir a economías ilícitas.Espacios de diálogo y reconciliación: Líderes comunitarios, excombatientes y víctimas han participado en procesos de encuentro donde, desde la verdad y el reconocimiento del daño causado, han dado pasos hacia el perdón.Educación para la paz: Escuelas, parroquias y grupos juveniles han desarrollado programas de formación en resolución de conflictos y derechos humanos, inspirados en el Evangelio.Estos esfuerzos reflejan el mandato de Cristo: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9). La paz no es solo un anhelo, sino una tarea concreta que exige compromiso y valentía.2.2. La esperanza que se construye en lo cotidianoEl Evangelio nos enseña que la esperanza no surge de grandes discursos, sino de acciones concretas. Jesús, en su ministerio, ofreció signos de esperanza a los marginados, sanando a los enfermos, devolviendo la dignidad a los excluidos y proclamando el Reino de Dios. Siguiendo su ejemplo, en el Catatumbo la esperanza se traduce en:Familias que reconstruyen sus vidas tras el desplazamiento: Muchas familias regresan a sus tierras con la firme convicción de que pueden empezar de nuevo, confiando en la providencia de Dios y el apoyo de la comunidad.Mujeres que transforman su dolor en liderazgo social: Víctimas de la guerra, muchas mujeres han decidido organizarse en asociaciones para defender los derechos humanos y promover iniciativas de paz.Jóvenes que apuestan por la educación y el servicio: En medio de la violencia, los jóvenes son luz de esperanza cuando eligen la educación, el arte, el deporte y el servicio social como herramientas para cambiar su entorno.Estas pequeñas acciones nos recuerdan la parábola del grano de mostaza (Mt 13,31-32): la esperanza cristiana, aunque nace en la fragilidad, puede crecer y convertirse en un motor de transformación.2.3. El Papel de la Iglesia como Constructora de PazLa Iglesia ha jugado un papel fundamental en la construcción de paz en Colombia. En el Catatumbo, sacerdotes, religiosas y agentes pastorales han acompañado a las comunidades, ofreciendo refugio, esperanza y orientación espiritual.Desde la Doctrina Social de la Iglesia, se destacan tres pilares esenciales para la paz:1. La dignidad humana como base de toda acción social.2. El destino universal de los bienes y la justicia social.3. El diálogo como camino ineludible para la paz.El Papa Francisco ha señalado que la paz no se logra solo con acuerdos políticos, sino con un proceso profundo de reconciliación que transforme las estructuras de pecado.3. UN LLAMADO A LA CONVERSIÓN Y EL COMPROMISOEl Catatumbo refleja la crisis moral y social que atraviesa Colombia. Su transformación no depende únicamente de cambios políticos, sino de una conversión profunda en nuestra manera de entender la vida en sociedad.3.1. La conversión del corazón como primer pasoLa paz comienza en el interior de cada persona. Jesús nos llama a revisar nuestras actitudes y a vivir centrados en el amor y el servicio: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado” (Jn 13,34). La violencia se manifiesta no solo en las armas, sino también en la indiferencia, la corrupción y la falta de solidaridad. Cada cristiano está llamado a ser un instrumento de reconciliación.3.2. La responsabilidad de la sociedad y el EstadoLa paz requiere también compromisos estructurales. No podemos ignorar la responsabilidad del Estado en la protección de los derechos de las comunidades del Catatumbo, exigiendo políticas públicas que garanticen el acceso a la tierra, la educación, el empleo digno y la protección de los líderes sociales.CONCLUSIÓN: LA ESPERANZA QUE NACE DEL EVANGELIOEl Catatumbo nos interpela a no rendirnos ante la violencia. Como cristianos, estamos llamados a ser constructores de paz, siguiendo el ejemplo de Cristo, quien con su entrega en la cruz venció el odio y nos enseñó el poder del amor y el perdón. Que María, Reina de la Paz, acompañe a las comunidades del Catatumbo y nos inspire a comprometernos con una Colombia reconciliada y fraterna.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana

Jue 13 Feb 2025

Bienaventurados

SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 16 de 2025Primera lectura: Jeremías 17, 5-8Salmo: Sal 1, 1-2.3.4 y 6 (R. cf. 39, 5a)Segunda lectura: 1Corintios 15, 12.16-20Evangelio: Lucas 6, 17.20-26I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn este sexto domingo del tiempo ordinario se nos invita, no solo a oír la Palabra de Dios, si no escucharla con el corazón para que ella produzca frutos en nosotros. La palabra de Dios hoy, por medio del profeta Jeremías nos recuerda que quien opta por Dios, quien aprende a escuchar su voz y la pone en práctica experimentará la bendición, será “bendito quien se fía de Yahvé, pues no defraudará Yahvé su confianza (Jr. 17,7), pero quien se hace el sordo a la palabra de Dios, no deja que ella produzca frutos abundantes, quien pone su confianza en las cosas humanas no será maldito. El apóstol san Pablo con fuerza le habla a la comunidad de los corintios y les hace saber que el mensaje que les está predicando tiene como centro la resurrección de Cristo y por ende la esperanza que todos por le fe en Él resucitarán, pues si Cristo no resucito vacía es la predicación y vana nuestra fe,” somos los hombres más dignos de compasión” (1 Cor. 15,19).El evangelio de San Lucas, en el pasaje de las Bienaventuranzas, nos recuerda que la verdadera felicidad no está en las cosas que posemos o ambicionamos, la verdadera felicidad no está en tener muchas personas a nuestro alrededor, la verdadera felicidad está en abandonarnos en Él, poner a Dios en el centro de nuestra vida y hacer de Él nuestro mayor tesoro, nuestro alimento, buscar agradarle primero a Él y no a los demás. No podemos olvidar que es bienaventurado, feliz, bendecido y lleno de vida verdadera quien confían en Dios y solo en ÉL.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? De una manera maravillosa la Palabra de Dios, por medio del apóstol San Pablo nos vuelve a poner en el contexto de la pascua, nos invita a volver la mirada al día de Pascua a no olvidar cual el centro, razón y fuerza de nuestra fe, Cristo Resucitado. San Pablo dedica su vida al anuncio de Jesús, pero lo anuncia muerto y resucitado, lo anuncia como el vencedor de la muerte, aunque sabe que para muchos será incomoda su predicación, él con valentía manifiesta que si no creemos en la resurrección seremos los más desdichados de todos. Por ello la Iglesia desde sus inicios ha predicado a Jesucristo que padece, muere en la cruz y al tercer día resucita de entre los muertos para romper las cadenas de la muerte y así conceder a quienes crean en Él la esperanza de una vida nueva. por ello Pablo no solo anuncia que Cristo Resucito, sino que también los creyentes resucitarán por la fe en Él, la muerte no es el final de la vida, es Pascua, es el paso de esta vida a la eterna por la confesión del nombre de Jesús, por la fe en Jesús.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Al acercarnos a la Palabra de Dios en este domingo, Dios quiere hablarnos al corazón para llenar de alegría nuestro corazón y darle sentido y fortaleza a nuestra vida. Hoy Jesús me dice y te dice que Él es la fuente de la vida verdadera, que ha muerto para ofrecernos la posibilidad de vivir una vida verdaderamente feliz en esta tierra con la esperanza de disfrutar de la vida que no se acaba en el cielo. Pero esto no se puede quedar en un simple discurso, tiene convertirse en nosotros en una convicción que surja desde lo profundo de nuestro corazón y desde allí se convierta en una fuerza que nos lleve a ser cristianos que demos testimonio de Jesús en nuestra vida concreta. En una sociedad que pareciera que se fuera alejando cada día más de Dios, en un mundo donde aparentemente el mal, la muerte y la “oscuridad” se han fortalecido, nosotros los discípulos de Jesús, usted y yo, todos debemos como Pablo, los apóstoles y tantos hombres y mujeres a los lardo de más de 2.000 años, anunciar a Jesús que ha resucitado, proclamar que la vida ha triunfado sobre la muerte, que el mal, el diablo no tienen la última palabra y con nuestra manera de vivir, de hablar y pensar podemos hacer presente a Cristo, vencedor de la muerte. Como Iglesia, como creyentes, estamos llamados a ser Luz y anunciar con palabras y obras, a tiempo y destiempo el evangelio de la vida.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Palabra de Dios busca producir frutos en aquellos que se disponen como tierra buena para recibirla, pedimos a Dios que nos de la gracia de abrir el corazón a su palabra en este domingo, acoger con un corazón limpio este llamado que nos hace a alejarnos del pecado, pedimos a Dios que nos de la fuerza para “solo confiar en Él”, te pedimos que no permitas que coloquemos nuestra esperanza en las cosas o las personas, pues solo tú tienes Palabras de Vida eterna, danos la sabiduría necesaria para comprender que solo en ti podemos ser realmente “bienaventurados.Pedimos a Dios la gracia de poder transmitir con nuestras palabras y nuestra manera de vivir la alegría de la fe, el gozo de que sentimos por ser hijos de Dios y poder experimentar su amor, pidamos a Dios que podamos contagiar a muchos de la alegría de ser cristianos, recordándoles, mostrándoles que si tenemos a Jesús en nuestro corazón el llena de sentido, de alegría y paz la existencia. Pidámosle a Jesús que nos de la gracia de ser motivo de verdadera a alegría para los que están a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas: •21 – 23 de febrero. Jubileo de los DiáconosII.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Al reunirnos como comunidad en este domingo, la Iglesia nos invita hacernos consientes que en medio de nosotros esta Jesús, el Señor, que nos llama a seguirle para llenar nuestra vida de su presencia y alcanzar la bienaventuranza y compartirla con los demás.Unidos, participemos de la mesa de la Palabra y compartamos el pan Eucarístico. Con profunda fe iniciemos nuestra celebraciónMonición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios nos va a recordar que tenemos delante de nosotros dos caminos, el camino del bien y del mal, la posibilidad de optar por Dios y acercarnos a Él o por le contraria alejarnos. Escuchemos con atención esta Palabra, alimentémonos de ella y comprometámonos a ponerla en práctica siempre.Oración Universal o de los FielesPresidente: Elevemos al Dios nuestras suplicas y con la confianza de saber que siempre nos escucha, digamos:R. Padre Bueno, escúchanos.1.Por la Iglesia, para que sea obediente a la voluntad del Padre Eterno y ayude a todos a acercarse a Él como única fuente de vida verdadera. Oremos.2.Por los gobernantes para que cada día, iluminados por el Espíritu Santo trabajen por la justicia y el progreso de los todos. Oremos.3.Por aquellos que se han alejado de Dios, para abriendo su corazón a Él pueden llenar su vida de sentido y verdadera alegría. Oremos.4.Por nosotros, para que, al participar de la Eucaristía, experimentemos el gozo de sabernos amados por Dios y así podamos también vivir en la verdadera caridad. Oremos.5.Por el Jubileo de los Diáconos, para que su ministerio se enriquezca y desempeñen dignamente su servicio en el altar y en todos los lugares donde son enviados. Oremos.Oración conclusivaPadre bueno, Tú conoces mejor que nosotros las necesidades del mundo, acoge nuestras oraciones y concédenos los auxilios que con fe te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.R. Amén.

Mar 11 Feb 2025

Con la celebración del Jubileo de la Vida Consagrada, la Iglesia colombiana inició sus Jubileos Diocesanos

Entre el 1 y el 2 de febrero, en el contexto de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos de Colombia celebraron el Jubileo de la Vida Consagrada. Mediante encuentros llenos de fe, alegría y compromiso, las jurisdicciones eclesiásticas convocaron a religiosos, religiosas, miembros de institutos seculares y asociaciones de vida apostólica presentes en sus territorios, para reconocer, agradecer y animar su misión.En un país que sigue buscando superar la violencia, el conflicto armado y la desigualdad, quienes han consagrado su vida a Dios, se han convertido en un signo concreto de fe y esperanza para comunidades urbanas y rurales, a través de diferentes servicios pastorales, entre ellos: acompañamiento espiritual, educación, acogida en albergues, alimentación en comedores comunitarios, apoyo y liderazgo en pastorales sociales, parroquias, entre otros.“Allí donde el conflicto arrecia, allí está la presencia de la Iglesia a través de la vida consagrada de los sacerdotes, de los párrocos tejiendo unidad, tejiendo esperanza, construyendo la posibilidad de que Colombia encuentre caminos de reconciliación y de paz. Por eso la gran importancia de la vida consagrada es estar allí, junto al pueblo, no huir, estar allí con los sufrimientos, tocando con las manos al Salvador de la humanidad”, expresó el cardenal Luis José Rueda Aparicio, durante la celebración del Jubileo de la Vida Consagrada en la Arquidiócesis de Bogotá.Justamente en la capital colombiana, cerca de mil consagrados se reunieron para celebrar esta “fiesta de la esperanza” en una Eucaristía presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de la capital, y concelebrada por los obispos auxiliares, monseñor Alejandro Díaz y monseñor Edwin Vanegas.Durante la homilía, el Pupurado animó a los presentes a “cultivar la acción del Espíritu Santo en sus vidas” y a “tocar con sus manos la presencia de Cristo en los pequeños y grandes acontecimientos de la vida cotidiana”.En medio de la jornada, también se llevaron a cabo espacios testimoniales que reafirmaron, aún más, la importancia de esta misión en la ciudad-región:“La ciudad-región tiene la gracia de la abundancia de carismas y ministerios de hombres y mujeres en silencio, trabajando con un testimonio cercano al pueblo de Dios. Es reconocer la obra del Espíritu Santo en los barrios, en las veredas, en los municipios que conforman el Distrito Capital y que nos hace posible caminar en fraternidad, buscando la paz, llenándonos de esperanza y buscando la santidad en Cristo Jesús”, agregó el Cardenal.Por su parte, fray Rafael Diago Guarnizo, OP, secretario general de la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC) reconoció que, aunque este acompañamiento se da en medio de luces y sombras, muchas veces, es silencioso.“Es un trabajo silencioso. No aparecemos en el tiempo, no aparecemos en el espectador, ni mucho menos en nosotros. Diarios de circulación nacional. El trabajo de religiosas y religiosas es un trabajo a ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, aquel que, caminando la Galilea de una forma muy tranquila, pero muy comprometido con los pobres, demuestra el seguir dando esperanza y seguir construyendo el Reino de los cielos”, así lo expresó el Secretario de la CRC.Entre tantos rostros e historias valientes que tiene la vida consagrada en Colombia, especialmente en periferias geográficas y existenciales, están los del departamento del Guainía, una porción de la Amazonía colombiana, donde poco ha llegado la institucionalidad y el desarrollo aún sigue siendo un ideal. Allí está ubicado el Vicariato Apostólico de Inírida; pastoreados por monseñor Joselito Carreño Quiñonez, religiosos y religiosas de diversas congregaciones, superan barreras humanitarias, culturales, económicas y geográficas para llevar el consuelo de Cristo a comunidades, principalmente indígenas, que han sido históricamente marginadas.“Ser partícipes de una misión siempre es para el corazón una experiencia enriquecedora. Nos permite vivir la misericordia de Dios, no solo leerla en el Evangelio, sino encarnarla en medio de las necesidades, el dolor y la alegría de las necesidades, el dolor y la alegría de las comunidades que acompañamos”, así lo describe la hermana Danitza Armenta, religiosa de la congregación Hijos de la Llama de Amor de los Sagrados Corazones de Jesús, José y María, una de las religiosas allí presentes.Durante este Año Santo, el papa Francisco ha pedido a los consagrados ser“Peregrinos de Esperanza, por el camino de la paz’”. En ese contexto, el presidente de la Comisión Episcopal de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica de la Conferencia Episcopal de Colombia, afirmó que esta invitación es una luz en medio de la incertidumbre y la desesperanza que parecen ganar terreno en el país. Reafirmó los llamados hechos por el Dicasterio para la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.Según datos de la Conferencia de Religiosos, Colombia cuenta con 243 comunidades religiosas, de las cuales cerca de 160 han sido fundadas en el país. Aunque la vida consagrada enfrenta desafíos, como la reducción de vocaciones, la Iglesia confía en que este Jubileo y las actividades que se continuarán desarrollando durante este Año Santo 2025, inspiren a más jóvenes a optar por una vida dedicada a Cristo.“Ojalá que este Jubileo invite a muchos jóvenes a preguntarse por este estilo de vida. Con nuestro testimonio de entrega, servicio y alegría, queremos mostrar el rostro auténtico de la vida religiosa”, enfatiza la hermana Cecilia del Socorro Aristizábal, vicepresidenta de la Conferencia de Religiosos de Colombia.Sobre la misión que está llamada a continuar día tras día la vida consagrada en Colombia y en otros países del continente, donde también se afrontan realidades socio-políticas complejas, la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, presidente de la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas (CLAR), expresó que se trata de hacer realidad signos de esperanza concretos: “Yo siempre pienso que la esperanza es algo germinal, muy parecido a la semilla, que por eso la esperanza se cultiva. Entonces la llamada es estar, incluso en las pequeñas comunidades, en los lugares de base, en las fronteras, en las cruces. Construir un puente, hacer una escuela, dar una clase, curar un enfermo, visitar una persona. Y hay lugares en donde tenemos que recrearnos la esperanza y ayudarnos unos a otros a con la gente, con la esperanza, que no es ni ingenuidad ni negación de la religión. La esperanza está en la pascua, es certeza de que nuestro Dios triunfó sobre la fe y que por eso tenemos muchísimos motivos para creer también nosotros en la vida siempre, la vida siempre es más fuerte que la muerte”.El gran Jubileo de la Vida Consagrada en Roma se celebrará del 8 al 9 de octubre de 2025, en el marco del Año Santo de la Esperanza.A continuación, vea el resumen audiovisual de este importante acontecimiento:

Mar 11 Feb 2025

La familia, espacio vital de cuidado a los enfermos

Mons. Félix Ramírez Barajas - La familia, querida por Dios, hunde sus raíces en su designio amoroso y constituye la relación y comunión con ÉL y con el prójimo. Estos dos principios: Lo espiritual y lo antropológico, permiten el desarrollo integral de la persona y le da trascendencia a su ser como creatura y como hijo de Dios. Cada uno de los ambientes y necesidades están regulados por estas relaciones y requieren el compromiso de todos para que se valore la dignidad de cada uno, en lo que respecta a sus derechos y deberes fundamentales.A propósito de la Jornada mundial del enfermo que se celebra cada año en la memoria de nuestra Señora de Lourdes, la familia es el espacio vital y más cercano, como oportunidad para ver el rostro sufriente del Señor en cada uno de los hermanos enfermos y por los que siempre mostró predilección en el anuncio del reino. La Iglesia y la familia no pueden estar al margen de este compromiso de caridad que se ha de manifestar en la cercanía y cuidado de cada persona en situaciones límites y de necesidades diversas tanto físicas como espirituales.En el mensaje para la jornada de oración por los enfermos, el Papa Francisco nos recuerda en su mensaje, entre otros aspectos que: “Los lugares donde se sufre son a menudo lugares de intercambio, de enriquecimiento mutuo. ¡Cuántas veces, junto al lecho de un enfermo, se aprende a esperar! ¡Cuántas veces, estando cerca de quien sufre, se aprende a creer! ¡Cuántas veces, inclinándose ante el necesitado, se descubre el amor! Es decir, nos damos cuenta de que somos “ángeles” de esperanza, mensajeros de Dios, los unos para los otros, todos juntos: enfermos, médicos, enfermeros, familiares, amigos, sacerdotes, religiosos y religiosas; y allí donde estemos: en la familia, en los dispensarios, en las residencias de ancianos, en los hospitales y en las clínicas.”Hoy ante tanta incertidumbre, en cuanto a las reformas de la salud sobre todo, la familia debe estar a la vanguardia del cuidado y sobre todo pendiente de humanizar la salud de quien vive en cada hogar, ciertamente que la atención médica es muy importante, pero también hay muchos casos donde el enfermo está agotado en una cama hospitalaria y aunque, si bien es cierto, puede estar bien atendido por el personal médico y paramédico, su ambiente natural es la familia, su casa, donde se siente en libertad y confianza.Toda la situación de enfermedad asumida desde la fe es una tarea en la línea de la caridad cristiana que muchas veces rebosa las capacidades físicas o materiales de la familia o de la persona que está a cargo del enfermo y requiere por eso de la solidaridad y ayuda de otras personas. En este sentido vale la pena mencionar la necesidad de redes solidarias de familia, de vecinos y otras personas que, por su fe, puedan rodear al enfermo y ayudarle a vivir serena y en paz su limitación física.También el Papa Francisco nos alienta diciendo: “La comunidad cristiana sabe bien que, a la familia, en la prueba de la enfermedad, no se la puede dejar sola. Y debemos decir gracias al Señor por las hermosas experiencias de fraternidad eclesial que ayudan a las familias a atravesar el difícil momento del dolor y del sufrimiento. Esta cercanía cristiana, de familia a familia, es un verdadero tesoro para una parroquia; un tesoro de sabiduría, que ayuda a las familias en los momentos difíciles y hace comprender el reino de Dios mejor que muchos discursos. Son caricias de Dios. (Catequesis del 10 de junio de 2015).Para quien tiene fe y esperanza, el sufrimiento puede ser un instrumento para transformar la enfermedad en oblación que trae como beneficio crecimiento espiritual y encontrar especial consuelo en la presencia de Cristo resucitado y de la Iglesia través de la vida sacramental. En este tiempo de frenesí, de prisa en todo, de búsqueda de comodidades y de una vida fácil, se suele olvidar la realidad del sufrimiento, con tantas excusas, se está dejando al enfermo a la deriva, en un ambiente de soledad y de condiciones inhumanas, el viacrucis permanente en pedir citas médicas, la cantidad de enfermos en salas de urgencias o simplemente en pasillos de clínicas y hospitales, entre otras dificultades, suele cansar a los dolientes y al mismo enfermo y en ocasiones se desiste de comenzar procesos de recuperación largos y tediosos. Esto requiere, por parte de la familia de fe y de la Iglesia buscar la manera de prepararnos para afrontar y vivir estas situaciones humanas que requieren de valor, decisión y de un alto grado de sacrificio en el acompañamiento de los hermanos enfermos.Se requiere también, a nivel humano y pastoral concientizar a los niños y a los jóvenes en la sensibilidad y sentido de servicio y caridad con las personas vulnerables y en general con los enfermos a todo nivel, de tal manera que, en cada hogar puedan ellos, no huir del compromiso de participar en el cuidado de los enfermos, en este caso cuenta mucho la cercanía respetuosa y sobre todo cuando es conveniente, adecuada y sin riesgos para que los niños y los jóvenes, con la presencia de algún adulto, puedan vincularse al cuidado de los enfermos de acuerdo a la capacidad y normas tanto de higiene como de prevención de contagios u otras contingencias que sea pertinente advertir.En este año del jubileo estamos llamados todos a ser peregrinos de esperanza sobre todo con el compromiso de acompañamiento proactivo y eficaz en favor de los más pobres y necesitados y en particular de los enfermos que esperan nuestra caridad afectiva y efectiva siguiendo el ejemplo del Señor quien hace presente el reino a través, no solo de la sanación física, sino espiritual y reincorporando a los enfermos a la vida de la comunidad. +Félix Ramírez Barajas Obispo Diócesis Málaga-SoatáMiembro Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia

Mar 11 Feb 2025

Sean mis testigos (Hech 1, 8)

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Nuestro lema pastoral para este año 2025, en la Diócesis de Cúcuta, es el mandato del Señor, cuando estaba con los discípulos antes de la Ascensión al cielo y deja instrucciones para continuar la obra misionera, diciendo: “Ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo, Él vendrá sobre ustedes para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los extremos de la tierra” (Hech 1, 8). Este mandato lo tomamos hoy en la Iglesia en salida misionera para ir a todos los pueblos a hacer discípulos misioneros del Señor: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 19 - 20).Para asumir con fervor espiritual este mandato misionero es necesario tener un encuentro con Jesucristo, pues vamos en salida misionera a transmitir no una idea de Dios, sino una experiencia con Jesucristo que está vivo, de quien experimentamos su perdón y su amor misericordioso. El Papa Francisco así nos lo recuerda cuando afirma: “¡Cuánto bien nos hace dejar que Él vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance a comunicar su vida nueva!” Entonces, lo que ocurre es que, en definitiva, ‘lo que hemos visto y oído es lo que anunciamos’ (1Jn 1, 3) (Evangeli Gaudium 264), porque es una gran noticia que no podemos dejar para nosotros mismos, sino que deseamos que sea conocida por todos en el mundo, de la que nosotros somos sus testigos.Es posible sostenerse en la vida siendo testigos de Jesucristo, si estamos en plena unidad con Él, mediante el estado de gracia en el que nos esforzamos en permane-cer, auxiliados por la oración contemplativa que nos permite entrar en comunión con el Señor de corazón a corazón, para experimentar la gracia de Dios, que nos lleva por caminos de santidad. El Papa Francisco nos lo recuerda cuando afirma: “La mejor motivación para decidirse a comunicar el Evangelio es contemplarlo con amor, es detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón. Si lo abordamos de esa manera, su belleza nos asombra, vuelve a cautivarnos una y otra vez. Para esto urge recobrar un espíritu contemplativo, que nos permita redescubrir cada día que somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva. No hay nada mejor para transmitir a los demás” (EG 264).Para entender profundamente el mandato del Señor para ser sus testigos, se hace necesario un encuentro personal con Jesucristo, que es el amor sin límites que nos salva. Nuestro Señor Jesucristo entregó su vida en la cruz por todos nosotros, mostrándonos cuánto nos ama. Un discípulo misionero tiene que experimentar el amor de Dios que salva y por eso el corazón, ardiendo de fervor por la evangelización, suscita en el misionero el deseo vehemente de anunciar al Señor por todas partes. Así lo expresa el Papa Francisco: “La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más” (EG 264). No es posible anunciar a Jesucristo con la vida, si no se ha experimentado su amor misericordioso, que perdona y salva.Es por esto que el misionero tiene que ser un contemplativo de Jesucristo Crucificado, que en gracia de Dios comunique el Evangelio, que es camino, verdad y vida que nos lleva hasta el Padre y con el cual se identifica cada día. Sin la gracia de Dios, sin la oración, sin el alimento de la Eucaristía diaria, no es posible ser un verdadero discípulo misionero del Señor. Se podrán hacer muchas actividades, pero no se comunica con valentía la persona de Jesucristo y su Evangelio. Así lo expresa el Documento de Aparecida: “El Espíritu Santo, que el Padre nos regala, nos identifica con Jesús - Camino, abriéndonos a su misterio de salvación para que seamos hijos suyos y hermanos unos de otros; nos identifica con Jesús - Verdad, enseñándonos a renunciar a nuestras mentiras y propias am-biciones, y nos identifica con Jesús - Vida, permitiéndonos abrazar su plan de amor y entregarnos para que otros ‘tenga vida en Él’” (137).La espiritualidad misionera centrada en Jesucristo, hace que el discípulo viva desde dentro su condición de cristiano, que produce el fervor por la misión, es decir, por vivir en anuncio constante del Evangelio con la vida entregada a Dios y con las palabras que brotan de un corazón en gracia, para ser sus testigos. Aparecida nos lo enseña cuando afirma: “La admiración por la persona de Jesús, su llamada y su mirada de amor buscan suscitar una respuesta consciente y libre desde lo más íntimo del corazón del discípulo, una adhesión de toda su persona al saber que Cristo lo llama por su nombre. Es un ‘si’ que compromete radicalmente la libertad del discípulo a entregarse a Jesucristo Camino, Verdad y Vida” (DA 136), para seguirlo radicalmente asumiendo la propia cruz, unida a la cruz del Señor, cumpliendo con el mandato misionero de ser sus testigos por todos los confines de la tierra.Hoy recibimos con la alegría de los hijos de Dios el mandato del Señor: Sean mis testigos (Cf Hech 1, 8) y de rodillas frente al Santísimo Sacramento, mirando y contemplando el Crucificado, abrimos nuestro corazón a la gracia de Dios, dejando que Él nos contemple, reconociendo su mirada de amor para con nosotros, recibiendo su perdón y comunicando este encuentro con Jesucristo en salida misionera, por todos los confines de nuestra Diócesis. Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, alcancen del Señor la gracia de sentirnos todos los días llamados y enviados por el Señor a ser testigos de su cruz y resurrección.En unión de oraciones,reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Mar 11 Feb 2025

Obispos colombianos lamentan el fallecimiento de monseñor Fabio de Jesús Morales Grisales, Obispo Emérito de Mocoa-Sinbundoy

Este lunes, 10 de febrero, a los 90 años de edad, falleció monseñor Fabio de Jesús Morales Grisales, CSsR, obispo emérito de la Diócesis de Mocoa-Sibundoy.La Conferencia Episcopal de Colombia se une en oración por el eterno descanso de nuestro Pastor, quien fue el primer obispo de esa jurisdicción eclesiástica ubicada en el departamento del Putumayo, tras ser elevada a diócesis en 1999 por el Santo Padre Juan Pablo II. A María Santísima encomendamos a monseñor Fabio de Jesús, para que lo presente a Dios nuestro Señor y le sea concedido el descanso eterno.Biografía:Monseñor Fabio de Jesús Morales Grisales, nació el 27 de julio de 1934 en el municipio de Neira, ubicado en el departamento de Caldas. Realizó los estudios de secundaria en el Seminario Redentorista de Sevilla (Valle). Los estudios de Filosofía y Teología los adelantó en el Seminario Mayor de Cuenca (Ecuador).Emitió su profesión solemne en la Congregación del Santísimo Redentor el 15 de agosto de 1954 y el 4 de octubre de 1959 fue ordenado sacerdote en Cuenca.En el ejercicio del ministerio sacerdotal desempeñó los siguientes cargos:- Profesor de Teología en el Seminario de los Redentoristas en Bogotá.- Director del Seminario Redentorista en Servitá y en Piedecuesta (Santander).- Profesor de la Historia Eclesiástica en la Pontificia Universidad Javeriana, en la Universidad Católica San Buenaventura y en el Seminario Arquidiocesano de Bogotá.- Superior de la comunidad de Redentoristas en Manizales.- Profesor en el Seminario Arquidiocesano de Manizales.- Superior y rector del Santuario “Basílica Nuestro Señor de los Milagros” en Buga.- En 1981 fue elegido Superior Provincial de los Padres Redentoristas en Colombia. En este cargo fue reelegido dos veces completando nueve años.- En 1991 es Superior de la comunidad y Rector del Santuario “Basílica Nuestro Señor de los Milagros”.El 29 de abril de 1991 fue nombrado por Su Santidad Juan Pablo II, Vicario Apostólico de Sibundoy, como obispo titular de Budua. El 15 de junio del mismo año recibió su consagración episcopal.El 24 de noviembre de 1999, cuando fue creada la Nueva Diócesis de Mocoa-Sibundoy, el Santo Padre Juan Pablo II lo nombró como su primer Obispo hasta 2003.El 18 de octubre de 2003 Su Santidad el Papa Juan Pablo II aceptó su renuncia al cargo episcopal encomendado.Falleció el 10 de febrero de 2025.

Vie 7 Feb 2025

Rema mar adentro

QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 09 de 2025Primera lectura: Isaías 6,1-2a.3-8Salmo: 138(137),1-2a.2bc y 3.4-5.7cd y 8bc (R. 6a)Segunda lectura: 1Corintios 15,1-11Evangelio: Lucas 5,1-11I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLas tres lecturas de este V domingo del tiempo ordinario nos recuerdan que todos hemos recibido la vocación de ser discípulos y misioneros que trasmiten, como el apóstol Pablo, el Evangelio que nos ha sido anunciado. La pregunta de Dios ¿A quién enviaré? sigue tocando el corazón de la humanidad y espera la respuesta de los hombres y mujeres de toda época que, como el profeta, tengan el coraje de decir: “Aquí estoy, envíame a mí”. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El evangelio narra la llamada de Simón quien, después de la elección, recibirá de Jesús el nombre de Pedro. El escenario de la llamada de los primeros discípulos, en el evangelio según Lucas, no podía ser más sugestivo, la orilla del lago, donde se encuentra un grupo de pescadores haciendo labores cotidianas, lavando las redes después de una jornada infructuosa de pesca. Y allí, en el mismo lugar, un grupo de gente, en torno a Jesús, deseosa de escuchar la Palabra de Dios, mientras que los pescadores parecen indiferentes a las enseñanzas del Maestro. La mirada de Jesús no es indiferente, su mirada elige, se fija en la barca de Simón y le pide que se aparte de la tierra, de la orilla y allí, sentado en la barca enseña.La palabra de Jesús es también una palabra que se dirige al corazón de cada persona. Él, después de hablar a la multitud se dirige directamente a Pedro: “rema mar adentro y echa las redes para pescar”. Es decir, deja la orilla, ese lugar que, debido al infructuoso trabajo de la noche, se había convertido en un espacio de desánimo y agotamiento para abrirte a nuevos horizontes, el de la Palabra de Dios. El diálogo de Jesús y Pedro es sencillo y profundo. Pedro sabe que la noche es el tiempo más propicio para la pesca, sin embargo, se dispone, abre su corazón, en el amanecer de un nuevo día, a la palabra de Jesús. Es es cierto, Señor, nos sale del corazón decirte junto con Simón, después de bregar toda la noche: no hemos podido pescar nada, “pero por tu Palabra echaremos las redes”.La presencia y la palabra de Jesús en la barca de aquellos pescadores hace que la faena cotidiana se convierta en un hecho extraordinario, una pesca abundante que no puede ser contenida por las redes, hasta el punto de tener que pedir ayuda. La respuesta de Simón, ante la revelación de la acción de Dios en las palabras de Jesús, es la reverencia y el sentimiento de sentirse indigno de participar y ser testigo del maravillosa acontecer de Dios que nos visita cada mañana. El sentimiento de Simón es el mismo de Isaías y Pablo y, de todos aquellos, que se sienten llamados por el Señor a dejar las orillas para ir por todo el mundo a anunciar el Evangelio.Como Pablo sabemos que todo es gracias del amor de Dios que en su Hijo Jesús nos ha llamado para ser “pescadores de hombres”. Trabajemos por el anuncio de Evangelio, más que todos, pero como nos dice Pablo, con la certeza que todo lo que somos y hacemos es por la gracia del Señor. Su misericordia para con nosotros es eterna, Él no abandonará la obra de sus manos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?Quizás como Isaías, Pablo y Pedro nos sentimos indignos, incapaces de salir y asumir la vocación que todos hemos recibido como bautizados, sin embargo, la liturgia de este domingo nos invita a evangelizar cada espacio de nuestra vida, es decir, hacer de nuestro trabajo, nuestras familias, comunidad y espacios cotidianos un lugar de encuentro con el Señor que nos perdona, elige y envía, entonces todo será más fructuoso.El evangelio nos invita a dejar todo aquello que nos incapacita para seguir a Cristo. Ya nos decía el Papa Francisco que solo aquel que acoge y se deja llenar de las gracias de Dios puede llenar el mundo: “A este mundo vacío de Dios no lo llenarán los mediocres, los superficiales, los tibios, los frívolos, los desanimados… Lo llenarán los que estén llenos de la Palabra de Dios”. Nuestra respuesta humilde a Dios no puede ser otra que nuestra disponibilidad total para seguir a Jesús. Aventurémonos como los primeros discípulos y, confiados en la Palabra del Señor que nos ha llamado, rememos mar adentro. En este año jubilar, como peregrinos de la esperanza, llevemos la barca de la Palabra de Dios a las orillas geográficas y existenciales de la humanidad.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor, visita nuestras orillas, mira con amor nuestra barca, abre nuestro oído para escuchar tu palabra y concédenos la fuerza que necesitamos para responder con fe, amor y humildad: “Aquí estoy, envíame a mí”; “Señor, por tu Palabra echaré las redes”. En este año jubilar, concédenos Señor la gracia de ser Peregrinos de la Esperanza que anuncian tu palabra de vida eterna a todos aquellos y aquellas que, desanimados por las tormentas del mundo, deciden no seguir intentando, abandonando todo deseo de una vida digna de hijos de Dios._______________________Recomendaciones prácticas:•11 de febrero: Jornada Mundial del Enfermo•15 – 18 de febrero: Jubileo de los Artistas.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos reunimos como comunidad de fe para alabar y dar gracias a Dios que nos llama a vivir cada día como sus hijos muy amados y elegidos. Que esta celebración nos inspire a descubrir y vivir nuestra vocación con generosidad y alegría y nos disponga a escuchar la invitación de Jesús a Simón Pedro: “Boga mar adentro y echa las redes para pescar”. Monición a la Liturgia de la Palabra Las lecturas de hoy tienen como tema central la vocación. Dios elige al profeta Isaías para que predique su palabra a un pueblo de labios impuros. El profeta contempla la grandeza de la gloria de Dios y se siente indigno, sin embargo, sus labios son purificados para que vaya y predique solo la Palabra de Dios. En el Evangelio Jesús llama a un grupo de pescadores y hace de su labor ordinaria, la pesca, una misión extraordinaria: “serán pescadores de hombres”. Pablo, el gran apóstol y misionero del Evangelio, experimenta que todo aquello que es ha sido solo por la gracia de Dios. Dispongamos a escuchar y abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Conscientes de nuestra vocación y llamados a seguir a Cristo con generosidad, presentemos nuestras súplicas a Dios Padre, confiando en su infinita misericordia. Digamos con confianza: R. Dios de amor, escúchanos.1.Por la Iglesia, para que todos los bautizados descubran y respondan con generosidad a la llamada de Dios a vivir la santidad según la vocación a la que han sido llamados. Oremos.2.Por el Papa, los obispos, sacerdotes y todos los consagrados, para que, fieles a su vocación, sean siempre ejemplos de entrega y servicio, inspirando a otros a seguir a Cristo. Oremos.3.Por los matrimonios y las familias, para que, viviendo su vocación con amor y fidelidad, sean un signo visible del amor de Dios en el mundo y un apoyo para las nuevas vocaciones. Oremos.4.Por los jóvenes, para que, abiertos a la voz del Espíritu Santo, descubran su llamado particular en la Iglesia y en la sociedad, y respondan con valentía y generosidad. Oremos.5.Por los que sienten el llamado al sacerdocio y a la vida consagrada, para que tengan la fortaleza y el apoyo necesarios para responder afirmativamente a esta vocación, y sean guiados por la gracia divina en su camino. Oremos.6.Por todos los enfermos, para que se alivien sus penas, reciban el consuelo y la gracia para unir sus sufrimientos a los de Cristo en la Cruz. Oremos7.Por los artistas, para que celebren su Jubileo dando gloria al Señor a través de los dones que cada uno ha recibido. Oremos.Oración conclusivaPadre misericordioso, escucha nuestras oraciones y concede lo que con fe te hemos pedido. Que tu Espíritu Santo nos guíe siempre para responder con generosidad y amor a tu llamado. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.