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conferencia episcopal de colombia

Mar 15 Oct 2024

El cardenal Rueda Aparicio destaca tres fundamentos del Sínodo de la Sinodalidad: Trinidad, eclesiología y misión

Desde el Vaticano, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien participa como padre sinodal en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo, comparte con la Iglesia colombiana un balance de los aspectos más destacados en la segunda sesión que se adelanta en Roma durante este mes de octubre. Particularmente, el purpurado precisó los tres fundamentos centrales abordados durante la primera semana: Trinidad, eclesiología del pueblo de Dios y misión.En su informe, el primado de Colombia inicia destacando la importancia del retiro espiritual que presidió la sesión, como una oportunidad para encontrar las raíces y motivaciones bíblicas profundas del trabajo que adelantan las 368 personas que participan en la Asamblea:“Han sido momentos muy iluminadores, muy profundos y eso nos lleva a sentir que toda la sinodalidad, parte de la espiritualidad; se debe hablar de una espiritualidad de la comunión, una espiritualidad sinodal, una espiritualidad del pueblo de Dios”.Particularmente, sobre el trabajo adelantado durante la primera semana, se refirió a tres dimensiones que fundamentan sus espacios de discernimiento. Sobre el primero de ellos, la Trinidad, afirmó: “el fundamento de la sinodalidad es la Trinidad, son las relaciones del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y la actitud misionera de la Trinidad en favor de toda la humanidad y concretamente del pueblo de Dios”.El segundo elemento indicado por el cardenal Luis José es la necesidad de volver a la eclesiología de la Lumen Gentium en el Concilio Vaticano Segundo, donde se presenta la Iglesia como pueblo de Dios, en camino, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. “La fundación de la Iglesia con los 12 apóstoles, esa manifestación plena de la Iglesia que hace Jesús de Nazaret con sus discípulos, a quienes llama para estar con Él y para enviarlos a anunciar el Reino, a invitar a la conversión, a transformar el camino de los seres humanos y de las culturas”, puntualizó.En tercer lugar, el arzobispo de Bogotá se refirió a la dimensión misionera de la sinodalidad: “La sinodalidad nos habla de una misión, una misión de servicio, una misión de puertas abiertas, una misión de corazón con todos. Para eso debemos formarnos y la formación de todos los miembros del pueblo de Dios comienza con un encuentro con Jesucristo, un encuentro con la persona que nos llama a estar con Él, un encuentro con nosotros mismos como seres humanos y un encuentro con las demás personas”.Finalmente, el cardenal Luis José Rueda, quien, además será uno de los redactores del documento final del Sínodo de la Sinodalidad, destacó la importancia de poder constatar la guía del Espíritu Santo en todo el proceso y la necesidad de que todos en la Iglesia hagan parte de este camino para poder servir a la humanidad, en medio de tantas necesidades:“El Espíritu Santo conduce nuestra Iglesia en la diversidad de razas, de lenguas, de maneras de ser, de contextos históricos, pero siempre en la unidad del único pueblo de Dios que va en camino. Queremos que los laicos, los ministros ordenados, la vida consagrada y femenina, todos, nos pongamos al servicio de encontrar en la fraternidad la santidad y desde allí le podamos servir a toda la humanidad para que encuentre caminos de reconciliación y de paz".Vea el informe a continuación:Para conocer más detalles y noticias sobre esta Asamblea Sinodal, visite el subsitio web: sinodo.cec.org.co

Vie 11 Oct 2024

‘La paz les dejo, mi paz les doy’

Por. Mons. Carlos Arturo Quintero Gómez - La sociedad se encuentra hoy sobre arenas movedizas entre el amor y el odio, la tristeza y la alegría, la felicidad y la infelicidad, la violencia y la indulgencia. Una sociedad polarizada que se debilita por las verdades a medias difundidas a través de las redes sociales, por la politiquería e incoherencia de cientos de servidores públicos, por el sensacionalismo de algunos medios de comunicación o el sectarismo de algunos periodistas y, por la indiferencia de numerosos ciudadanos.Una sociedad en la que nos estamos dividiendo entre buenos y malos, entre los que dicen trabajar por la paz y los mal llamados ‘enemigos de la paz’, entre un nutrido grupo de ciudadanos que creen que es posible la convivencia pacífica y aquellos que ven detractores en los que manifiestan desacuerdo, entre los que supuestamente creen en el cambio y los que piensan que ese cambio no se ha dado. Mientras todo esto va acrecentándose los grupos alzados en armas y las bandas criminales continúan su avanzada disputando territorios donde el poder de las armas y las drogas silencia conciencias y mata sueños de niños, adolescentes y jóvenes; donde hombres y mujeres ven cómo se tejen hilos de violencia, venganza, miedo, olor a muerte. Una disputa por territorios en diversas zonas a los que la fuerza pública pareciera, no puede llegar.No ignoramos cómo nuestra fuerza pública honrando su amor a la patria sigue batallando tratando de generar una mayor confianza institucional y credibilidad en los colombianos, intentando mantener los ánimos para defender los derechos humanos, la convivencia y la soberanía nacional, sujetos al irrespeto de los ciudadanos como consecuencia de una inversión de los valores sociales y el cuestionamiento de la autoridad. En este contexto podemos comprobar una dolorosa realidad, la ausencia de liderazgo y una juventud, entre los 19 y 37 años de edad que está diluyéndose en el entramado social.Siento dolor al constatar la cantidad de jóvenes privados de la libertad recluidos en los centros penitenciarios de Colombia; experimento dolor ante la constatación de jóvenes consumidores activos, inyectándose heroína y desertando de sus carreras profesionales para sumergirse en las nuevas tecnologías que haga más fácil la consecución del dinero o los logros de metas e ideales. Asimismo, el índice de suicidios en aumento en el departamento del Quindío (34 en lo que va corrido de este 2024) y el aumento de niños menores de nueve años consumidores cocaína, como denunció este mismo diario, tiene que preocuparnos.Yo creo en la paz y como padre y pastor siento que debemos seguir luchando superando las diferencias, la envidia, la desconfianza, la avaricia, que trae consigo turbulencia y ruido (St 3,16-4,3). Hago un llamado a las fuerzas vivas de la sociedad a que unamos nuestros esfuerzos en beneficio de una nación en paz para lo cual debe brillar la justicia, la equidad, la verdad y el amor.Hago un llamado al señor Presidente a que como líder de los colombianos entienda que su gobierno es para todos, le ruego buscar consensos, buscar un acuerdo nacional y evitar confrontaciones, rivalidades, conflictos y divisiones. Hago un llamado a los violentos para que depongan las armas de la guerra y se abran al diálogo con gestos y hechos concretos de paz y de justicia.Hago un llamado a todos los ciudadanos para que nos comprometamos como artesanos de la paz; es urgente abrir el corazón al Príncipe de la paz, a Jesús, que nos dice: ‘la paz les dejo, mi paz les doy’ (Jn 14, 27); esa paz que trae consigo serenidad y calma y que se construye desde la fuerza del perdón y la reconciliación.No perdamos más tiempo en discusiones vanas, tengamos la disposición interior para que, superando las diferencias, nos sintamos hermanos y juntos seamos signos de amor, unidad y paz.+Carlos Arturo Quintero GómezObispo de la Diócesis de Armenia

Vie 11 Oct 2024

El Cardenal Rueda Aparicio representará a las Iglesias de América Central y del Sur en la redacción del documento final del Sínodo de la Sinodalidad

El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, fue elegido como uno de los 14 redactores del documento final del Sínodo de la Sinodalidad; estará representando a las Iglesias de América Central y del Sur, así lo dio a conocer el Vaticano.El purpurado se encuentra participando de la segunda sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria que se celebra en Roma durante este mes de octubre, junto a monseñor José Miguel Gómez, arzobispo de Manizales, monseñor Ricardo Tobón, arzobispo de Medellín y la hermana Gloria Liliana Franco, presidenta de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas; todos, en nombre de la Iglesia colombiana.La comisión redactora del documento final quedó conformada por un presidente, 3 secretarios, 3 por designación pontificia y 7 representantes de cada continente elegidos por los padres y madres sinodales que participan en la asamblea, como es el caso del cardenal Rueda.Este documento final será presentado al papa Francisco al cierre de la asamblea; su contenido trazará una importante ruta para el camino de la Iglesia Católica a nivel universal en diferentes dimensiones. No solo será producto del trabajo y del proceso espiritual adelantado por la 368 personas que participan en la asamblea, sino también, de todos los discernimientos y aportes que se produjeron desde el inicio del camino sinodal convocado por el Santo Padre en el año 2021.

Vie 11 Oct 2024

El poder de lo ordinario para salir en misión

Por Mons. Hugo Alberto Torres Marín - En la misa de clausura del XIII Congreso Nacional Misionero 2024, el cardenal Tagle resaltaba el “poder que los encuentros y acontecimientos humanos ordinarios tienen para entregar la Buena Nueva de Jesús”. Este principio lo reforzó con una anécdota simple. Le saluda una chica y él le pregunta si era religiosa, y ante el no, le dijo “todavía no”. Estas palabras desencadenaron la inquietud vocacional de la chica y como consecuencia ingresa a una comunidad de Benedictinas. El gran misionero San Pablo sí que aprovecha los acontecimientos ordinarios de su confrontada vida para entregar a Cristo y mantenerse en salida misionera, pide a los Colosenses que oren por él para que en la cárcel pueda “aprovechar toda ocasión para entregar el anuncio como es debido” y les recomienda que “no desaprovechen las ocasiones y lo hagan con un lenguaje agradable, sazonado con sal” (Col 4,4.6).El Papa Francisco, con su estilo pastoral y en su magisterio, es reiterativo al pedir a los agentes de la evangelización, todos los bautizados y, de modo especial, a los consagrados, que aprovechen todas las oportunidades y maneras de relacionamiento para salir de sí mismos al encuentro solidario con los otros para entregar el Evangelio, superando los miedos, los círculos cerrados, las relaciones impersonales a veces favorecidas por las tecnologías (EG 87).Reconoce el Papa que salir a la entrega del Evangelio en la cotidianidad de la vida diaria es siempre un riesgo; la presencia del otro con sus realidades, vivencias y necesidades, siempre interpela, pero a la vez contagia permitiendo experimentar la fuerza renovadora del encuentro interpersonal, este encuentro cuando es “sazonado con sal”, genera como el mismo lo expresa “la revolución de la ternura” (EG 88).El Octubre Misionero 2024 es un llamado “a ir e invitar a todos al banquete” (Mt 22,9) y para logarlo sí que hace falta recuperar el “Espíritu” que llama, unge y envía a la salida misionera. Esta salida no precisa tanto elaborar grandes parafernalias misioneras, pero sí recuperar la disponibilidad, la alegría, la creatividad y sagacidad para aprovechar los momentos ordinarios para la misión, para el encuentro personal con el Evangelio y para ser puente que facilita a otros, el encuentro transformador.Lo decía esta semana una de las madres participantes en la segunda sesión del Sínodo de la Sinodalidad: “El bautizado como el ministro ordenado, vive y confirma el bautismo para ser enviado a la misión, preocupa que muchos consagrados no viven el envío sino el contrato”. Qué peligro que las estructuras, las posiciones, las órdenes recibidas (obispo, presbítero, diácono, consagrado), los convenios para servicios misioneros, terminen obstaculizando la fuerza del envío recibido.Este mes misionero es una bella ocasión para hacer que las acciones misioneras ordinarias faciliten encuentros extraordinarios.+Hugo A. Torres MarínArzobispo de Santa Fe de Antioquia

Vie 11 Oct 2024

Luego, ven y sígueme

VIGÉSIMO ÓCTAVO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOOctubre 13 de 2024Primera lectura: Sb 7, 7-11Salmo: 90(89),12-13.14-15.16-17Segunda lectura: Hb 4,12-13Evangelio: Mc 10,17-30 (forma larga) o Mc 10, 17-27 (forma breve)I. Orientaciones para la PredicaciónIntroducción●Cristo, el Señor, ofrece a todos una vida plena, invitándonos a tomar la decisión de seguirlo como sus verdaderos discípulos. En este seguimiento del Maestro, hoy se destaca la necesidad de poner a un lado los bienes materiales, de desprenderse totalmente de ellos, para poder emprender el camino con Jesús. ●¿Cuál es la verdadera riqueza? La primera lectura nos presenta a un hombre que ha preferido la sabiduría por encima de los tesoros materiales, los cuales quedan en nada ante el valor de esta sabiduría que proviene de Dios. En ese sentido, el salmo le suplica al Señor un corazón sensato. ●La palabra de Dios es viva y eficaz, afirma la Carta a los Hebreos. Solo esta palabra puede llegar a lo más profundo de cada persona. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Al rey Salomón se le atribuyen las palabras del libro de la Sabiduría. Dicha atribución se ha fundamentado en aquel momento en el que Dios le ofrece lo que quiera para su reino y él simplemente pide sabiduría: “concede a tu siervo un corazón atento para juzgar…”; por eso, Dios le concede “un corazón sabio e inteligente” (cf. 1R 3, 9-12). En este contexto se comprende mejor la perícopa que se nos anuncia en la primera lectura. En la Biblia de Jerusalén el v. 7 está antecedido por un título: “Aprecio de Salomón por la Sabiduría”. Lo que sucede es que el escritor de estas palabras, quien se ha presentado antes como un sencillo hombre mortal (cf. Sb 7,1-6), ahora relata su testimonio, su experiencia con la Sabiduría: él la ha preferido por encima de cualquier otro bien o privilegio. De manera poética este hombre va citando aquellas realidades que ha decidido dejar en segundo plano para anteponer su deseo de recibir de Dios la Sabiduría. Además, este pasaje evoca el otro beneficio de Dios: “También te concedo lo que no has pedido, riquezas y gloria” (1R 3,13). De eso también da testimonio el sabio: “Con ella a la vez me vinieron todos los bienes e incalculables riquezas en sus manos” (Sb 7,11).Desde el capítulo 3, el autor de la Carta a los Hebreos ha venido realizando una meditación sobre el Salmo 95 (94), refiriéndose a la incredulidad del pueblo de Israel en el desierto (cf. Sal 95, 7-11; Nm 13-14). Concretamente en el comienzo del c. 4, el autor de la carta alude a la actitud de los israelitas quienes recibieron la Palabra, pero no la aprovecharon (cf. Hb 4, 2). De esta manera, la Carta a los Hebreos se propone advertir a sus destinatarios acerca de las consecuencias de ser duros de corazón, concretamente la de poder quedar sin el descanso que promete el Señor. (cf. Hb 4, 3). De ahí la exhortación: “Esforcémonos, pues, por entrar en ese descanso, para que nadie caiga imitando aquella desobediencia (Hb 4,11)”. Precisamente este es el versículo que conecta con los dos versículos escogidos para la segunda lectura del domingo. La conclusión es el llamado a creer y obedecer a la Palabra de Dios que es viva y eficaz. Llama la atención la imagen de la espada (cf. Sb 18,15-16) que pretende significar la decisión y la contundencia con la que Dios pronuncia su Palabra y la establece como un decreto irrevocable. Como espada afilada esta Palabra puede penetrar y transformar el corazón de quien la escucha y la acepta como lo que es, como verdadera Palabra de Dios (cf. 1Ts 2,13).Alguien corrió a encontrarse con Jesús. Si se arrodilló ante Él es porque reconoció que viene de Dios, que es digno de ser adorado y que puede responder a sus preguntas ya que lo llama “Maestro”. En su cuestionamiento refleja una preocupación por la vida eterna. Parece que no tiene muy claro en qué consiste esta vida, pero quiere alcanzarla y por eso desea escuchar la enseñanza del Maestro. Cómo es clásico en algunos otros pasajes, Jesús responde con otra pregunta orientada hacia el tema de la bondad de Dios. No obstante, Jesús retoma el tema de la conversación y supone que este hombre es conocedor de los mandamientos. De manera ágil, como queriendo dar entender que merece una recompensa, el hombre responde que los ha cumplido desde su juventud. Esta respuesta es la oportunidad que aprovecha el Maestro para llevarlo hacia su principal instrucción, la cual se estructura en tres verbos: vender, dar y seguir. Vender implica una primera renuncia que consiste en deshacerse de bienes que quizá son de uso básico o que tienen un valor material y sentimental para quedar sin ningún elemento, pero sí con el dinero. Luego debe dar otro paso y en esto el hombre ya debe despojarse completamente de los beneficios materiales, aunque es con el fin de practicar la caridad con los más necesitados, acto de amor por sus hermanos realmente loable y elocuente. Es aquí cuando el hombre queda libre para seguir a Cristo y entrar a la comunidad de sus discípulos. Seguir a Cristo es el camino que lleva a la vida eterna y quien lo hace debe estar libre de todo afecto hacia lo material. Al final, este hombre se marcha triste y este desenlace contrasta con otros encuentros con Cristo en los que las personas realmente se han dejado transformar. La decisión de esta persona se convierte en la motivación para instruir a los discípulos acerca del peligro al apego a los bienes materiales.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Hoy Jesús, el Señor, nos presenta su discipulado vivido a plenitud en la libertad como el camino hacia la verdadera meta de la existencia humana. Claro está que la vida eterna no es solo un objetivo por alcanzar, sino que también es un don del que se comienza a gozar desde aquí, cuando participamos de la gracia que el Señor nos comunica en los sacramentos, en coherencia con nuestra fe y nuestras obras en favor de los demás. La vida eterna es permanecer en Jesucristo, es unir la existencia al Maestro de manera radical para participar de la vida del mismo Dios. Vale la pena recordar esta enseñanza del papa Juan Pablo II en su carta Veritatis Splendor de 1993, en la que nos explica cómo el camino del seguimiento de Cristo le permite al ser humano encontrar su vocación y su dignidad: “Es necesario que el hombre de hoy se dirija nuevamente a Cristo para obtener de Él la respuesta sobre lo que es bueno y lo que es malo. Él es el Maestro, el Resucitado que tiene en sí mismo la vida y que está siempre presente en su Iglesia y en el mundo. Es Él quien desvela a los fieles el libro de las Escrituras y, revelando plenamente la voluntad del Padre, enseña la verdad sobre el obrar moral. Fuente y culmen de la economía de la salvación, Alfa y Omega de la historia humana (cf. Ap 1, 8; 21, 6; 22, 13), Cristo revela la condición del hombre y su vocación integral. Por esto, ‘el hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a sí mismo —y no solo según pautas y medidas de su propio ser, que son inmediatas, parciales, a veces superficiales e incluso aparentes—, debe, con su inquietud, incertidumbre e incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo. Debe, por decirlo así, entrar en Él con todo su ser, debe apropiarse y asimilar toda la realidad de la Encarnación y de la Redención para encontrarse a sí mismo. Si se realiza en Él este hondo proceso, entonces da frutos no solo de adoración a Dios, sino también de profunda maravilla de sí mismo” (VS 8). Además, en relación con la vida eterna, son muy propicias las palabras del papa Benedicto a los jóvenes en 2010: “¿qué es la ‘vida eterna’ de la que habla el joven rico? Nos contesta Jesús cuando, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: ‘volveré a velos y se alegrará su corazón y nadie les quitará su alegría’ (Jn 16,22). Son palabras que indican una propuesta rebosante de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre”.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?En el Prefacio de la Plegaria III para diversas circunstancias, expresamos nuestra fe en Jesucristo quien nos llama a seguirlo y nos colma de la vida plena que es la vida eterna. Al mismo tiempo, estas palabras se pueden convertir en un proyecto de vida para todo discípulo que responde a su vocación cristiana y se une vitalmente a Cristo: Porque creaste el mundo por medio de tu Palabray lo gobiernas todo con justicia.Nos diste como mediador a tu Hijo, hecho carne,que nos comunicó tus palabrasy nos llamó para que lo siguiéramos;Él es el camino que nos conduce a ti,la verdad que nos hace libres,la vida que nos colma de alegría.Por medio de tu Hijoreúnes en una sola familia a los hombres,creados para gloria de tu nombre,redimidos por su sangre en la cruzy marcados con el sello del Espíritu.II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Queridos hermanos y hermanas: Nuestra verdadera riqueza es Cristo resucitado, a quien alabamos y adoramos en este día de luz, día de vida, día de la comunidad. Con el propósito de desprendernos de todo lo mundano, para seguir libremente al Señor, celebremos con gozo esta Eucaristía. Monición a la liturgia de la Palabra Permitamos que la Palabra del Señor hoy cumpla su cometido al hacerse vida en nuestros corazones. Que descubrimos que en ella se encuentra la Sabiduría que guía nuestros pasos y que se hace para nosotros sacramento de salvación en la Eucaristía. Escuchemos con fe.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Queridos hermanos, desprendidos de todo y siendo dueños de nada, nos dirigimos a Dios Padre, con la seguridad de ser escuchados por Él y obtener su Sabiduría, diciendo:R/. A ti, Señor, lo pedimos con fe.1.Por el pueblo de Dios, conformado por el Papa, los obispos, presbíteros, diáconos, los religiosos y los laicos, para que actúen sin esperar más recompensa que la de obtener la vida eterna. Oremos.2.Por nuestros gobernantes, para que nunca pongan su corazón en los bienes materiales, sino que sepan distribuir mejor las riquezas y cuidar de cuanto se les confía para bien de sus ciudadanos. Oremos.3.Por los jóvenes y niños que se encuentran alejados y son indiferentes a los bienes de Dios, para que el testimonio de otros los atraiga y los conduzca al deseo de poseer, en definitiva, la vida eterna. Oremos.4.Por los pobres y marginados, para que la generosidad de otros los ayude a saciar sus necesidades espirituales y materiales. Oremos.5.Por cuantos conformamos esta asamblea litúrgica, para que la Sabiduría de Dios inunde nuestra vida y así podamos seguir fielmente a Jesús, quien nos hace libres frente a nuestras propiedades y pertenencias. Oremos.Oración conclusivaSeñor Dios, vuélvete sobre nosotrosy escucha las súplicasque te presentamos con fe y esperanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Lun 7 Oct 2024

Con la posesión de monseñor Wiston Mosquera, la Diócesis de Quibdó inicia un histórico camino de su vida pastoral por la ruta de la paz

El sábado 5 de octubre, un día después de que la Iglesia Universal celebrara la fiesta litúrgica de San Francisco de Asís y al cierre de las tradicionales fiestas de ‘San Pacho’ en el departamento del Chocó, la Catedral San Francisco de Asís acogió la emotiva ceremonia de posesión canónica de monseñor Wiston Mosquera Moreno como obispo de la Diócesis de Quibdó.Con gran alegría y participación multitudinaria, la Iglesia que peregrina en ese importante territorio del pacífico colombiano recibió a su nuevo pastor; monseñor Mosquera Moreno se convierte en su quinto obispo. Además de ser el primer afrodescendiente en asumir esa misión episcopal, es hijo de uno de sus territorios vecinos; nació en el municipio de Andagoya.En la ceremonia participaron cientos de fieles laicos, miembros del clero, seminaristas, diáconos, religiosas y religiosos de esta y de otras regiones del país, entre ellas, la Diócesis de Istmina-Tadó, jurisdicción donde está su lugar de nacimiento, y la Arquidiócesis de Cali, en la que se formó y recibió, tanto su ordenación presbiteral como episcopal. Además, lo acompañaron doce de sus hermanos obispos, entre ellos, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Asimismo, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta.En la Eucaristía también estuvieron presentes la Gobernadora del Chocó, Nubia Córdoba, la vicepresidenta Francia Márquez y el canciller Luis Gilberto Murillo, así como otros alcaldes y autoridades locales.“Ha llegado para servir a los pobres con el compromiso ineludible de la paz”Previo al rito de posesión, intervino en la celebración monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, quien venía ejerciendo como administrador apostólico de la Diócesis de Quibdó desde el 29 de junio de 2022, luego de que el papa Francisco nombrara a monseñor Juan Carlos Barreto como obispo de Soacha.En su mensaje, monseñor Mario hizo referencia a la relación especial existente entre los compromisos evangélicos del escudo de la Diócesis de Quibdó y el escudo episcopal de monseñor Wiston:“El escudo de la diócesis tiene como compromiso “Me envió a evangelizar a los pobres” y su escudo episcopal, “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, mejor armonización no pudo darse porque llega a un pueblo pobre, aquí todos somos pobres; pobres porque necesitamos de Dios. Somos pobres porque con facilidad se nos escapa, atraídos por las invitaciones del mundo sin Dios, lo que significa vivir con Dios. Somos pobres porque ahogados en las aspiraciones humanas, no nos damos cuenta que la verdadera liberación está en Dios (…) Llega a un pueblo que está en guerra ansioso la paz. Estamos en guerra porque no permitimos que el sermón de las bienaventuranzas penetre entre nuestras conciencias, estamos en guerra porque a todos nos da miedo el martirio al asumir el Evangelio y confiamos equivocadamente alcanzar nuestra redención humana siguiendo nuestro capricho personal y aunando nuestros compromisos particulares. Estamos en guerra porque no queremos ser hijos de Dios”.“Querido monseñor Wiston, bendito el que viene en el nombre del Señor”Por su parte, el Nuncio Apostólico en Colombia, quien dio posesión a monseñor Wiston, agradeció la misión episcopal de monseñor Fidel León Cadavid Marín y a monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, anteriores pastores de esa jurisdicción, presentes en la posesión del nuevo obispo. Además, agradeció la administración ejercida por monseñor Mario de Jesús.El representante del papa Francisco en Colombia reconoció los valores, riqueza familiar y formación en la fe de monseñor Wiston, así como la experiencia ganada en la Arquidiócesis de Cali, donde desde el año 2017 se desempeñaba como Vicario General, para su misión pastoral en Quibdó:“Llegas a esta tierra chocoana, que bien conoces y que en tu pueblo natal Andagoya, en la Diócesis de Istmina-Tadó, te ha engendrado en la fe. Llegas a esta Iglesia de Quibdó enriquecido de los dones que aquí en esta tierra has recibido de tu familia; dones de una cultura tan rica de humanidad, en los valores de la hermandad, del compartir, de resistir en las luchas de la vida de esta cultura afrocolombiana, de una fe profunda testimoniada con la generosidad de tantos hombres y mujeres, fe que ha permitido mantener la esperanza frente a tantas dificultades. Llegas a esta tierra, querido monseñor Wiston, rico de la experiencia de vida y de fe de la Iglesia, en la que te has formado, en la que has dado tus primeros pasos como sacerdote aprendiendo de los hermanos la misión de pastor y convirtiéndote tú mismo en guía y ejemplo de muchos en tu calidad de Vicario General, tarea que te ha permitido conocer de cerca el ministerio del obispo”.Además, haciendo referencia a los símbolos episcopales que recibió durante su ordenación, celebrada el pasado 14 de septiembre en Cali, recordó los compromisos que asume en el inicio de este ministerio, especialmente frente a la difícil realidad que viven las comunidades de Quibdó:“Tú mismo estás llamado a defender la grey que se te confía. Muchas son las amenazas que la rodean, la violencia que sigue azotando estas tierras, las injusticias que se vuelven estructurales, la cultura de la ilegalidad que corrompe los corazones. Frente a todo eso, la única arma que tú tendrás es el Evangelio bajo el cual estabas al momento de la plegaria de consagración episcopal y del cual has sido constituido heraldo; arma que es débil a los ojos del mundo, pero poderoso porque es la fuerza de Dios que solo puede convertir los corazones y así transformar la tierra. Y tú pastoreo será también el signo del compromiso permanente de esta iglesia de Quibdó con la realidad de esta tierra”.“Trabajemos generosamente por el bien de esta diócesis y del departamento del Chocó…Que nadie se sienta excluido de esta tarea”Por su parte, monseñor Wiston evocó la figura de santidad de Francisco de Asís, patrono de Quibdó. Afirmó que es el relativismo de los criterios humanos el que no permite reconocer en el Dios hecho hombre a aquel hermano, pero que es ese encuentro con el otro, donde se da la oportunidad para aprender y buscar soluciones a los males que están afectando a la comunidad, entre ellos, el conflicto armado. Recordó que Jesús llama a colaborar en la pacificación del entorno desde la difusión del Evangelio sin miedo.Sobre su misión, monseñor Wiston afirmó que llega a la Diócesis de Quibdó en el nombre del Señor y no en el suyo; “llego como enviado y es Jesús quien me ha buscado; Él me trae de nuevo para seguir sirviendo en esta misión con ustedes, a todos nuestros hermanos de la Diócesis de Quibdó y de la Iglesia universal, para anunciarlo con vehemencia y con amor”.Asimismo, el nuevo obispo explicó que muchos son incapaces de escuchar el llamado de Dios porque solo tienen oídos para escucharse a sí mismos, creen que pueden prescindir de las personas a su alrededor, incluso del mismo Jesús.Y como si trazara un camino pastoral muy claro, el obispo de Quibdó dio a conocer su deseo de que la búsqueda constante de la paz cuente con la participación de todos en el territorio chocoano. En este sentido, aprovechó para hacer un contundente llamado:“Desde esta majestuosa Catedral, quiero convocar a todas las fuerzas vivas del departamento a que aunemos esfuerzos para sacar adelante esta capital, para que supere sus rezagos y brille con el esplendor de sus riquezas humanas y las riquezas que la naturaleza le provee (…) Espero que los sacerdotes, todos, y cada uno de los servidores, laicos, religiosos y religiosas, sean promotores de la evangelización y de la reconciliación entre miembros de una misma familia, de la familia de la parroquia, de la familia de la Iglesia. Desde ya, los quiero convocar a que trabajemos generosamente por el bien de esta diócesis y del departamento del Chocó…Que nadie se sienta excluido de esta tarea”.

Sáb 5 Oct 2024

La Iglesia colombiana inicia su preparación para el Jubileo de la Esperanza: entérese de las iniciativas

Con un encuentro virtual de los Vicarios de Pastoral y los delegados de liturgia de las 78 jurisdicciones eclesiásticas, el pasado 30 de septiembre, la Iglesia colombiana inició su camino de preparación para el Año Jubilar. En este espacio de escucha sinodal, liderado por el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), los Vicarios dieron a conocer las iniciativas que se han empezado a preparar en sus Iglesias locales.El Jubileo de la Esperanza iniciará el 24 de diciembre de este año con la apertura de la “Puerta Santa” de la Basílica Vaticana por parte del papa Francisco y, posteriormente, el 29 de diciembre, en todas las catedrales del mundo, con la celebración de la Santísima Eucaristía presidida por los obispos diocesanos. Su clausura será con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica Papal de San Pedro en el Vaticano, el 6 de enero de 2026, en la Epifanía del Señor (cf. Spes non Confundit, n. 6).El Santo Padre, sin desconocer los sufrimientos que padecen millones de personas a causa de las guerras, la pobreza, las enfermedades, el desempleo, las migraciones, la violencia en todas sus formas, etc., nos invita a poner atención a todo lo bueno que hay en el mundo para no caer en la tentación de considerarnos superados por el mal y la violencia (cf. Ibid., n. 7).Para que la Iglesia colombiana se prepare de manera adecuada para el Jubileo del 2025, la Conferencia Episcopal ofrecerá este año tres asambleas catequéticas (en modalidad virtual): el 9 de octubre, el 13 de noviembre y el 11 de diciembre, todas en un mismo horario, de 7:00 a 8:30 p.m. Estos espacios, que se transmitirán a través de la página de facebook y el canal de YouTube de la CEC, serán conducidos por expertos que compartirán lo que significa el Jubileo, las indulgencias, las peregrinaciones, entre otros elementos propios de esta ocasión tan importante. Además, se darán a conocer los lugares de culto que los obispos colombianos señalarán para ganar el Jubileo.Junto a estas iniciativas, también desde la Conferencia Episcopal de Colombia, se ha elaborado la Novena de Navidad, titulada “Misioneros de la Esperanza entre los pueblos”. En esta oportunidad, se destacará en ella la vida de tantos misioneros o misioneras que, con su entrega, por amor a Cristo, se convirtieron en signo de esperanza para las familias, los niños, los jóvenes, los adolescentes, los abuelos y mayores, las mamás, los papás, los consagrados y los pobres, en los momentos más adversos de sus vidas. Como bien sabemos, la Novena de Navidad prepara a todo el pueblo católico para celebrar el nacimiento del Niño Dios. Es una oración que subraya el acontecimiento extraordinario por el que el Dios de la gloria se ha hecho niño en el seno de una mujer virgen, pobre y humilde. Es una expresión que alienta la fe del pueblo cristiano y que transmite, de una generación a otra, la conciencia de algunos valores del tiempo de la manifestación del Señor: Adviento, Navidad y Epifanía.En este sentido, los obispos de Colombia esperan que las reuniones familiares para rezar la Novena puedan ser para todos un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación (cf. Jn 10,7.9) a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza» (1 Tm 1,1).

Vie 4 Oct 2024

La Diócesis de Tumaco designó a su Administrador Diocesano: Pbro. José Ricardo Cruel Angulo

Tras el nombramiento y reciente posesión de monseñor Orlando Olave Villanoba como obispo de Ocaña, el Colegio de Consultores de la Diócesis de Tumaco eligió a su nuevo administrador diocesano. Se trata del padre José Ricardo Cruel Angulo, quien se venía desempeñando desde el año 2019 como Vicario General.La decisión por parte de este órgano diocesano, conformado por sacerdotes, se produce de acuerdo a lo dispuesto en el Código de Derecho Canónico. Desde ahora, y mientras la sede esté vacante, es decir, hasta que el papa Francisco designe un nuevo obispo, el padre José Ricardo será el encargado de animar los procesos pastorales y custodiar la buena marcha de esta jurisdicción eclesiástica ubicada en el pacífico nariñense.En diálogo con la Oficina de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, el Administrador Diocesano manifestó su gratitud con sus hermanos sacerdotes y con el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, por la confianza que han depositado en él para llevar a cabo esa importante misión de liderazgo en la Diócesis de Tumaco. También, con los obispos, quienes le han expresado su cercanía, apoyo, solidaridad y disponibilidad para apoyar ese servicio.El padre José Ricardo afirmó que, aunque es consciente del desafío y la responsabilidad tan grande que significa el rol, confía en las oraciones y el apoyo de todos para sacarlo adelante; para seguir avanzando en los proyectos pastorales diocesanos, en función de la construcción del Reino en ese territorio, a partir de las realidades y necesidades de sus comunidades.“No nos queda sino ser fieles al Evangelio, al magisterio de la Iglesia y estar atentos, como dice el Papa Francisco, a escuchar las necesidades de nuestras comunidades y responder a ellas con generosidad; siempre buscando el bien común, el respeto por la vida y la construcción de paz. Esperamos que, con la ayuda de todos, caminemos juntos y podamos seguir creciendo como Iglesia particular de la Diócesis de Tumaco”, expresó.BiografíaEl padre José Ricardo Cruel Angulo nació el 28 de julio de 1961 en el municipio de Tumaco. Realizó sus estudios de primaria en el Colegio Divino Niño (1974) y secundaria en el Liceo Nacional Max Seidel (1980). Realizó su formación sacerdotal en el Seminario Intermisional “San Luis Beltrán” y la académica, en el Seminario Mayor Arquidiocesano San José de de Bogotá (Filosofía y teología,1981-1988).Fue ordenado sacerdote el 10 de diciembre de 1988 en la Catedral San Andrés de Tumaco (Nariño) por monseñor Gustavo Girón Higuita, obispo de Tumaco entre 1990 y 2015.Servicios parroquiales prestados:Parroquia San Juan Bautista de El Charco - Nariño:Vicario Parroquial: 1988 -1992Párroco: 1993Parroquia Catedral San Andrés de Tumaco - Nariño:Vicario Parroquial: 1994-2006Párroco: 2007-2012Vicario Parroquial Adscrito: 2020-2022Parroquia Santísima Trinidad de Tumaco - Nariño:Párroco: 2013-2019Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Tumaco – Nariño:Párroco: 2023Servicios diocesanos prestados:Director Vicarial de Pastoral Juvenil: 1994-1998Coordinador de Proyectos Sociales: 1998-2019Vicario de Pastoral: 1995-2001Director Vicarial de Pastoral Social: 2001-2002Canciller Diocesano: 2017-2018Vicario General: 2019-2024