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Con la celebración del Jubileo de la Vida Consagrada, la Iglesia colombiana inició sus Jubileos Diocesanos
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Entre el 1 y el 2 de febrero, en el contexto de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos de Colombia celebraron el Jubileo de la Vida Consagrada. Mediante encuentros llenos de fe, alegría y compromiso, las jurisdicciones eclesiásticas convocaron a religiosos, religiosas, miembros de institutos seculares y asociaciones de vida apostólica presentes en sus territorios, para reconocer, agradecer y animar su misión.
En un país que sigue buscando superar la violencia, el conflicto armado y la desigualdad, quienes han consagrado su vida a Dios, se han convertido en un signo concreto de fe y esperanza para comunidades urbanas y rurales, a través de diferentes servicios pastorales, entre ellos: acompañamiento espiritual, educación, acogida en albergues, alimentación en comedores comunitarios, apoyo y liderazgo en pastorales sociales, parroquias, entre otros.
“Allí donde el conflicto arrecia, allí está la presencia de la Iglesia a través de la vida consagrada de los sacerdotes, de los párrocos tejiendo unidad, tejiendo esperanza, construyendo la posibilidad de que Colombia encuentre caminos de reconciliación y de paz. Por eso la gran importancia de la vida consagrada es estar allí, junto al pueblo, no huir, estar allí con los sufrimientos, tocando con las manos al Salvador de la humanidad”, expresó el cardenal Luis José Rueda Aparicio, durante la celebración del Jubileo de la Vida Consagrada en la Arquidiócesis de Bogotá.
Justamente en la capital colombiana, cerca de mil consagrados se reunieron para celebrar esta “fiesta de la esperanza” en una Eucaristía presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de la capital, y concelebrada por los obispos auxiliares, monseñor Alejandro Díaz y monseñor Edwin Vanegas.
Durante la homilía, el Pupurado animó a los presentes a “cultivar la acción del Espíritu Santo en sus vidas” y a “tocar con sus manos la presencia de Cristo en los pequeños y grandes acontecimientos de la vida cotidiana”.
En medio de la jornada, también se llevaron a cabo espacios testimoniales que reafirmaron, aún más, la importancia de esta misión en la ciudad-región:
“La ciudad-región tiene la gracia de la abundancia de carismas y ministerios de hombres y mujeres en silencio, trabajando con un testimonio cercano al pueblo de Dios. Es reconocer la obra del Espíritu Santo en los barrios, en las veredas, en los municipios que conforman el Distrito Capital y que nos hace posible caminar en fraternidad, buscando la paz, llenándonos de esperanza y buscando la santidad en Cristo Jesús”, agregó el Cardenal.
Por su parte, fray Rafael Diago Guarnizo, OP, secretario general de la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC) reconoció que, aunque este acompañamiento se da en medio de luces y sombras, muchas veces, es silencioso.
“Es un trabajo silencioso. No aparecemos en el tiempo, no aparecemos en el espectador, ni mucho menos en nosotros. Diarios de circulación nacional. El trabajo de religiosas y religiosas es un trabajo a ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, aquel que, caminando la Galilea de una forma muy tranquila, pero muy comprometido con los pobres, demuestra el seguir dando esperanza y seguir construyendo el Reino de los cielos”, así lo expresó el Secretario de la CRC.
Entre tantos rostros e historias valientes que tiene la vida consagrada en Colombia, especialmente en periferias geográficas y existenciales, están los del departamento del Guainía, una porción de la Amazonía colombiana, donde poco ha llegado la institucionalidad y el desarrollo aún sigue siendo un ideal. Allí está ubicado el Vicariato Apostólico de Inírida; pastoreados por monseñor Joselito Carreño Quiñonez, religiosos y religiosas de diversas congregaciones, superan barreras humanitarias, culturales, económicas y geográficas para llevar el consuelo de Cristo a comunidades, principalmente indígenas, que han sido históricamente marginadas.
“Ser partícipes de una misión siempre es para el corazón una experiencia enriquecedora. Nos permite vivir la misericordia de Dios, no solo leerla en el Evangelio, sino encarnarla en medio de las necesidades, el dolor y la alegría de las necesidades, el dolor y la alegría de las comunidades que acompañamos”, así lo describe la hermana Danitza Armenta, religiosa de la congregación Hijos de la Llama de Amor de los Sagrados Corazones de Jesús, José y María, una de las religiosas allí presentes.
Durante este Año Santo, el papa Francisco ha pedido a los consagrados ser “Peregrinos de Esperanza, por el camino de la paz’”. En ese contexto, el presidente de la Comisión Episcopal de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica de la Conferencia Episcopal de Colombia, afirmó que esta invitación es una luz en medio de la incertidumbre y la desesperanza que parecen ganar terreno en el país. Reafirmó los llamados hechos por el Dicasterio para la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.
Según datos de la Conferencia de Religiosos, Colombia cuenta con 243 comunidades religiosas, de las cuales cerca de 160 han sido fundadas en el país. Aunque la vida consagrada enfrenta desafíos, como la reducción de vocaciones, la Iglesia confía en que este Jubileo y las actividades que se continuarán desarrollando durante este Año Santo 2025, inspiren a más jóvenes a optar por una vida dedicada a Cristo.
“Ojalá que este Jubileo invite a muchos jóvenes a preguntarse por este estilo de vida. Con nuestro testimonio de entrega, servicio y alegría, queremos mostrar el rostro auténtico de la vida religiosa”, enfatiza la hermana Cecilia del Socorro Aristizábal, vicepresidenta de la Conferencia de Religiosos de Colombia.
Sobre la misión que está llamada a continuar día tras día la vida consagrada en Colombia y en otros países del continente, donde también se afrontan realidades socio-políticas complejas, la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, presidente de la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas (CLAR), expresó que se trata de hacer realidad signos de esperanza concretos: “Yo siempre pienso que la esperanza es algo germinal, muy parecido a la semilla, que por eso la esperanza se cultiva. Entonces la llamada es estar, incluso en las pequeñas comunidades, en los lugares de base, en las fronteras, en las cruces. Construir un puente, hacer una escuela, dar una clase, curar un enfermo, visitar una persona. Y hay lugares en donde tenemos que recrearnos la esperanza y ayudarnos unos a otros a con la gente, con la esperanza, que no es ni ingenuidad ni negación de la religión. La esperanza está en la pascua, es certeza de que nuestro Dios triunfó sobre la fe y que por eso tenemos muchísimos motivos para creer también nosotros en la vida siempre, la vida siempre es más fuerte que la muerte”.
El gran Jubileo de la Vida Consagrada en Roma se celebrará del 8 al 9 de octubre de 2025, en el marco del Año Santo de la Esperanza.
A continuación, vea el resumen audiovisual de este importante acontecimiento:



Proteger y defender la familia
Jue 27 Mar 2025


Vie 28 Mar 2025
Teología y doctrina al servicio de la realidad: Análisis de la verdad desde los históricamente excluidos
La Comisión y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal dan a conocer un nuevo subsidio o documento de reflexión, en cuyos contenidos se abordan desafíos pastorales y sociales presentes en el país y en el mundo, a la luz del pensamiento teológico de la Iglesia Católica.En esta oportunidad, se trata de un artículo escrito por un grupo de profesores del programa de Teología de la Universidad San Buenaventura de la sede Bogotá. El texto, titulado “¿Verdad/mentira? Una interpretación teológica en clave de experiencia de la comunión radical de la realidad y del reconocimiento de los agentes”, propone una reflexión audaz que desmonta las dicotomías simplistas entre lo verdadero y lo falso, invitando a una lectura profunda de la realidad desde una "comunión radical" —una mirada ética y espiritual que reconoce los conflictos sociales pero también las voces silenciadas que los interpelan.La estructura del texto sigue la metodología pastoral “ver, juzgar y actuar”. Invita a cuestionar las "verdades prefabricadas" del poder y apuesta por un discernimiento colectivo, donde los agentes olvidados o “crucificados” de la historia (los excluidos, los pobres, las víctimas) son también portadores de luz.Claves del abordaje:· Verdad como praxis: No es un concepto abstracto, sino una construcción desde los márgenes, donde el grito del pobre es criterio de veracidad.· Comunión radical: Una apuesta por reconocer al otro no como problema, sino como sujeto de revelación, rompiendo con lógicas individualistas.· Agentes transformadores: El artículo destaca experiencias de comunidades que han hecho de la mentira oficial un terreno de lucha, mostrando que la verdad se encarna en la resistencia.Este marco —lejos de ser teórico— puede convertirse en herramienta para desafiar las ficciones del poder y tejer redes de esperanza. Como se señala en el texto: "No hay verdad sin justicia, ni justicia sin memoria".En un contexto como el colombiano —marcado por décadas de conflicto armado, desigualdad estructural y narrativas polarizadas— este artículo surge como una importante herramienta doctrinal y pastoral para considerar un marco teológico crítico que, lejos de evadir las tensiones sociales, las ilumine desde una ética de la comunión radical, donde la verdad no es monopolio de los poderosos, sino una construcción colectiva que involucra a todos.En contexto:A través de estos documentos de análisis que serán publicados mensualmente, los obispos que conforman la Comisión Episcopal de Doctrina y su Departamento en el Secretariado Permanente, con el apoyo de diversos teólogos, docentes y asesores, buscan aportar a la construcción de una visión crítica y esperanzadora entre la comunidad eclesial, para facilitar su discernimiento frente a los signos de los tiempos, así como responder con eficacia y caridad a los desafíos de la Iglesia y del país.

Jue 27 Mar 2025
"La tarea de la Iglesia es anunciar esa esperanza que es Jesús": Director de Misiones de la CEC y de OMP Colombia
Este miércoles 26 de abril se estrenó el tercer episodio del videopodcast de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC). En esta oportunidad, el tema protagonista de ‘Diálogos en el Atrio’ fue la misión. En el espacio, el padre Samir de Jesús García Valencia, director de Animación Misionera de la CEC y director nacional de Obras Misionales Pontificias, explica cómo la misión de la Iglesia se convierte en signo de esperanza para la humanidad."La esperanza viene de adentro, viene del encuentro con el Señor, que es el motivo de la esperanza. Y esa esperanza que me viene de adentro, yo la comunico, yo la vivo, yo la experimento y la relaciono con todo lo que está a mi alrededor", expresa el presbítero.Durante el diálogo, el padre Samir recuerda la urgencia de salir de la autoreferencialidad para poder llevar a cabo esa misión. Además, realiza un recorrido por el sentido de la misión desde el magisterio pontificio, comparte las que para él deberían ser las características centrales de un verdadero misionero, recuerda cuál es la verdadera misión del bautizado y a quién le pertenece esa misión. Asimismo hace énfasis en la necesidad de fortalecer la comunión eclesial en Colombia y valorar la herencia misionera que se tiene. "La esperanza no es quedarme estático esperando, no es una esperanza pasiva. La esperanza es un movimiento siempre hacia afuera: Comunicar, dar testimonio, ser testigo. Los pies son característica del misionero. El Papa Francisco nos insiste en eso "Salgan, prefiero una Iglesia accidentada, herida por salir a la calle, que una Iglesia enferma por estar encerrada"".Para conocer los detalles, vea el episodio a continuación:

Mié 26 Mar 2025
De las montañas de Nariño a los campos del Huila: Mons. Jaime Alberto Cabrera Arcos inicia su misión episcopal en la Diócesis de Garzón
Con una solemne celebración en la Catedral San Miguel Arcángel, este martes, 25 de marzo, monseñor Jaime Alberto Cabrera Arcos fue ordenado obispo y tomó posesión como décimo pastor de la Diócesis de Garzón.La ceremonia fue presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, y acompañada por quince obispos de diversas regiones del país, así como por sacerdotes, religiosos y fieles laicos de las diócesis de Garzón y Pasto. En su homilía, el representante del papa Francisco trazó un paralelo entre la solemnidad de la Anunciación – fiesta litúrgica celebrada en este día por la Iglesia Universal– y la misión del nuevo obispo: "Al centro de esta solemnidad están dos Sí: el de Dios a la humanidad, expresado por Cristo que dice 'Heme aquí', y el de María, 'Hágase en mí según tu palabra'. Monseñor Jaime será custodio de estos dos Sí: del Sí eterno de Dios a su pueblo y del Sí de la Iglesia que responde con fidelidad", afirmó. El Nuncio subrayó que el ministerio episcopal no es obra humana, sino "obra del Espíritu Santo", el mismo que consagró a Jesús en el Jordán y descendió sobre los apóstoles en Pentecostés. Recordó que el obispo está llamado a ser "signo vivo de la Encarnación":Un llamado a encarnarse en la realidad huilenseCon emotividad, monseñor Rudelli comparó el "Heme aquí” de Cristo con el Sí que el nuevo obispo pronuncia ante su diócesis: "A ti también hoy se te dona un cuerpo: el de esta Iglesia de Garzón. Un cuerpo de carne con rostros, historias, fragilidades y esperanzas. Un cuerpo que deberás amar como el Buen Pastor ama a sus ovejas". Este llamado a la proximidad resonó en el mensaje posterior de monseñor Jaime Alberto, quien prometió caminar junto a su grey: "No vine con equipajes pesados, pero sí lleno de amor. Quiero ser el primero en vivir la comunión, en salir como misionero y en dar testimonio, incluso con mi acento pastuso –que espero se mezcle pronto con el bambuco huilense”. Un llamado a la comunión, la misión y el testimonioEn su primer mensaje como obispo,monseñor Jaime Albertoagradeció el apoyo recibido y enfatizó los tres pilares que marcarán su ministerio:comunión, misión y testimonio. Inspirado en el libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 42-47), señaló que su lema episcopal busca revivir el espíritu de las primeras comunidades cristianas:"Todo giraba en torno al misterio de Cristo, a la fuerza del Espíritu Santo que emanaba como una gran realidad: la comunión. Sin comunión no podemos hacer visible el Reino de Dios", afirmó el nuevo obispo.Frente a la misión, durante su ceremonia de ordenación y posesión también quiso destacar aSan Ezequiel Morenoy al mártirpadre Pedro Ramírez, de quienes reposan sus reliquias en esa diócesis, como modelos de evangelización y entrega.Entre sus prioridades, destacó:- Fortalecer la comuniónentre las 64 parroquias de la diócesis.- Impulsar equipos misionerospara llevar el Evangelio "a todas partes".- Promover el testimonio de fe, especialmente en un año marcado por celebraciones jubilares.Un obispo con raíces nariñenses y corazón huilenseNacido enSandoná, Nariño, y formado en la Diócesis de Pasto, monseñor Jaime Alberto expresó su amor por la tierra huilense, a la que llegó dispuesto a servir:"Vengo desde el sur de Colombia a esta bella tierra que no me vio nacer, pero que empecé a amar entrañablemente. Espero que mi acento pastuso vaya modulando al bello ritmo de un bambuco huilense", expresó el prelado.La ceremonia contó con la presencia de sumadre y hermanos, así como de autoridades civiles y eclesiásticas, entre ellas elarzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, en representación de la Comunidad de Presidencia, elobispo de Pasto, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro y el obispo de El Espinal, monseñor Miguel Fernando González.En contextoLa Diócesis de Garzón fue creada el 20 de mayo de 1900 por el Papa León XIII.Hace parte de la Provincia Eclesiástica de Ibagué, actualmente cuenta con 64 parroquias y abarca 22 municipios.Vea a continuación la transmisión de la ceremonia:

Vie 21 Mar 2025
La Pastoral Educativa refuerza su compromiso con los colegios públicos en Colombia y traza nuevos desafíos de articulación para la Iglesia
Entre el 12 y 13 de marzo, 37 delegados de las jurisdicciones eclesiásticas de Colombia se encontraron en Bogotá para proyectar el fortalecimiento del trabajo de la pastoral educativa. Uno de los temas protagonistas fue la educación religiosa escolar, especialmente en colegios públicos y desde los retos que traza el Pacto Educativo Global. Este trabajo se produjo en el contexto del Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral Educativa 2025 convocado por la Comisión Episcopal de Educación y Culturas.Fortalecer la presencia en los colegios públicosUno de los temas centrales del encuentro fue la necesidad de fortalecer la presencia de la Pastoral Educativa en los colegios públicos, donde la libertad de cultos y la falta de conocimiento sobre los derechos religiosos se han convertido en uno de los mayores desafíos.La Iglesia busca generar estrategias para acompañar a los estudiantes en la construcción de sus proyectos de vida, especialmente en contextos donde la desmotivación y la falta de esperanza son recurrentes. Justamente el padre Carlos Andrés Montoya, de la Arquidiócesis de Medellín, señaló que “la Pastoral Educativa será la oportunidad para sembrar esperanza, deseos y ganas de vivir que en los jóvenes”. Al respecto, Tatiana González, delegada de la Arquidiócesis de Bogotá, reconoció que aunque no es “tan fácil ingresar y mucho menos acompañar”, esa presencia de la pastoral educativa es fundamental para apoyar el proyecto de vida y la búsqueda de sentido en los niños y jóvenes que se están formando en estas instituciones.Desarrollo del encuentroEl encuentro contó con la participación de delegados diocesanos, entre sacerdotes, laicos y religiosos, quienes compartieron sus experiencias y desafíos en el trabajo pastoral. La metodología se basó en el enfoque sinodal, promoviendo el diálogo y la escucha activa de planes, retos, preocupaciones y necesidades. Monseñor Luis Albeiro Maldonado, presidente de la Comisión Episcopal de Educación y Culturas, lideró varias de las reflexiones.Experiencias significativas de Pastoral Educativa en las Iglesias particularesDurante el encuentro, varias jurisdicciones eclesiásticas compartieron sus experiencias exitosas. La Arquidiócesis de Medellín destacó su trabajo en la construcción de los Derechos Básicos de Aprendizaje en educación religiosa escolar, un proyecto pionero que involucra a maestros católicos y no católicos.Por su parte, la Arquidiócesis de Bogotá resaltó su trayectoria de más de diez años en el acompañamiento a colegios católicos y el avance de su trabajo en colegios públicos.La Diócesis de Palmira compartió su enfoque de trabajo en tres ejes centrales: incidencia en la Semana de Desarrollo Institucional, formación docente en alianza con la Universidad Pontificia Bolivariana y apertura al diálogo interreligioso.Mientras tanto, la Diócesis de Caldas enfatizó su compromiso con el Pacto Educativo Global, promoviendo la formación integral de estudiantes, docentes y padres de familia. “Creemos profundamente en el Pacto Global Educativo, poniendo al ser humano en el centro. Y creemos también que somos una Iglesia que debe de aprender a situarse en este momento de la historia. Por eso estamos en actitud de aprendizaje, dialogando con la realidades oficiales, el territorio, la realidad, la familia. Por eso estamos en actitud de aprendizaje, dialogando con la familia, dialogando con el Estado, dialogando con la comunidad educativa. Y desde ese diálogo continuo poder crear estrategias de participación, de comunión”, expresó el padre José Daniel Quijano Ángel, Delegado de la Línea de Pastoral de Infancia, Juventud y Educación de la Diócesis de Caldas.Hacia un proyecto nacional de Pastoral EducativaAdemás de identificar la necesidad de crear una red nacional de trabajo colaborativo entre las jurisdicciones eclesiásticas, el encuentro reafirmó el compromiso de avanzar en la elaboración de un proyecto nacional de Pastoral Educativa, en el que se establezcan prioridades y marcos conceptuales comunes, especialmente desde el nivel teológico-pastoral. Así lo explicó el padre Edilberto Estupiñán, director del Departamento Educación y Culturas de la Conferencia Episcopal:“Ir poco a poco concordando un esquema, una ruta, un itinerario de cuáles serían los componentes de un plan o proyecto de pastoral educativa a nivel diocesano y a nivel nacional para un trabajo conjunto, de modo que sepamos, en ese proyecto o en esa agenda de trabajo, en qué debemos centrarnos, cuáles deben ser las prioridades, porque cada jurisdicción tiene a su manera su modelo o su formato de plan de acción, de pastoral educativa, pero es importante que tengamos un trabajo conjunto y ese es un reto interno nuestro”, expresó el padre Estupiñán.Formación y articulación con los padres de familiaDe acuerdo con el sacerdote, el encuentro evidenció la importancia de formar a los padres de familia para que conozcan y exijan sus derechos en materia de educación religiosa.“Los padres de familia esperan que sus hijos conozcan los aspectos específicos de la fe cristiana católica con objetividad”, afirmó el padre Estupiñán. De ahí, que será fundamental el trabajo con las parroquias, pues "son quienes tienen la primera presencia en los colegios, son voceros, diríamos así: son testigos de Cristo y de su Iglesia en el establecimiento educativo…Es un formación para que ellos sepan qué pueden exigir y qué debe brindarles como garantías los establecimientos educativos que deben brindarles el material y básicamente los padres de familia, pues aspiran a una educación que sea en la parte del área de educación religiosa como dice la Ley de Libertad Religiosa en su artículo sexto: acorde con la enseñanza de la religión a la que se pertenece”, anotó el Director del Departamento de Educación y Culturas.Vea a continuación los momentos y testimonios más destacados: