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Domingo de Ramos

Vie 27 Mar 2026

La Voz del Pastor | 29 de marzo de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 27, 11-54 - (Forma breve)

Vie 27 Mar 2026

«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 11 Abr 2025

Perdónales porque no saben lo que hacen

DOMINGO DE RAMOS - EN LA PASIÓN DEL SEÑORAbril 13 de 2025En la Pasión del Señor: Lucas 19,28-40Primera Lectura: Isaías 50,4-7Salmo: 22(21),8-9.17-18a.19-20.23-24 (R. 2a)Segunda Lectura: Filipenses: 2,6-11 Evangelio: Lucas 22,14 - 23,56I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEl domingo de Ramos es el pórtico que nos otorga la liturgia para la actualización del misterio de la redención humana: en la pasión muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Propongo tres líneas temáticas para la reflexión de la liturgia de la palabra en este domingo: •La entrada de Jesús a la ciudad santa genera un cambio que pervive hasta hoy.•El Mesianismo de Jesucristo se traza desde la perspectiva del servicio, del sacrificio de la donación.•La humildad del Señor no es un gesto externo, epidérmico, sino una opción radical de amor que lleva la Divinidad al abajamiento en el misterio sublime de la encarnación. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Los relatos de la pasión de Jesús nos resultan familiares desde la etapa de nuestra infancia. Sin embargo, en estos días de la Semana Santa adquieren una relevancia singular.En la celebración eucarística del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor de este año 2025 leemos el texto de la pasión de Jesús según San Lucas. La narración coincide esencialmente con lo transmitido por los otros dos evangelios sinópticos, pero contiene algunos pasajes propios que presento en el siguiente decálogo:1. San Lucas nos transmite un relato de la institución de la eucaristía (Lc 22, 15) que guarda mucho parecido con el que San Pablo escribía a los fieles de la comunidad de Corinto (1 Cor 11, 23-25). Es evidente que la fuente debe de ser la misma, hay gran afinidad entre el enfoque Lucano y Paulino.2. Es sugestiva la predicción de las negaciones de Simón Pedro (Lc 22, 31-34) en la proximidad de la pasión (Lc 22, 35-38). Lucas es el único en anotar que, tras las negaciones del apóstol, el Señor se volvió y dirigió una mirada a Pedro (Lc 22, 61). Es un detalle que concuerda bien con el estilo Lucano de la gracia y la compasión.3. En el escenario del huerto de Getsemaní, Lucas recuerda la presencia de un ángel, al tiempo que constata el sudor de sangre de Jesús (Lc 22, 43-44). Es el único que transmite las palabras que Jesús dirige a Judas: “¿Con un beso entregas al hijo del hombre?” (Lc 22, 48) y también su comentario ante los que llegan a detenerlo: “Ésta es su hora y el poder de las tinieblas” (Lc 22,5 3), sin hacer referencia al cumplimiento de las Escrituras.4. En el proceso judicial de Jesús, las autoridades judías lo acusan ante Pilato, diciendo: “Hemos encontrado a este agitando a nuestro pueblo e impidiendo dar tributos al César y diciendo que él es el Cristo rey” (Lc 23,2). Se nos indican los motivos por los que había sido detenido Barrabás (Lc 23,19.24). Se insiste por tres veces en que Pilato no encuentra en Jesús una causa de muerte (Lc 23,20-22; 23,15; 23,4). Tampoco Herodes encuentra culpable a Jesús (Lc 23,6-12). Y curiosamente, Lucas omite las burlas a las que lo someten los soldados en el pretorio. Es como si el evangelista tratara de suavizar la responsabilidad y la culpa de los protagonistas de la pasión tendiendo un velo de comprensión, propio de la misericordia de este evangelio.5. Este evangelio, que había presentado a un grupo de mujeres entre los discípulos de Jesús en Galilea (Lc 8,1-3), es el único que describe, y con generosidad, el encuentro de Jesús con las mujeres de Jerusalén que lloran al verlo caminar cargado con la cruz camino del Calvario (Lc 23,26-32).6. El evangelio de San Lucas recoge la blasfemia de uno de los ladrones, condenado y ajusticiado junto a Jesús. Es el único que recoge también la súplica que le dirige el otro ladrón, así como la respuesta acogedora de Jesús que le promete su compañía inmediata en el paraíso (Lc 23,39-43).7. Este mismo evangelio, que tanta importancia ha concedido a la oración filial de Jesús, es el único que incluye su intercesión por los que lo condenan y escarnecen: “Padre, perdónales, pues no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Nos ofrece también su oración final: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46).8. La pasión de San Lucas no sólo se recogen las palabras del centurión, asombrado ante la figura de aquel hombre “justo”, sino también la reacción de la gente que ha asistido a la muerte de Jesús: “Toda la gente que estaba presente a este espectáculo, al observar las cosas que sucedían, se volvió golpeándose el pecho” (Lc 23,48).9. De José de Arimatea San Lucas no menciona que fuera un discípulo rico -como subraya Mateo (Mt 27,57)- sino que era un hombre bueno que no había estado de acuerdo con la decisión del Consejo de los judíos (Lc 23,50-51). Así pues, Jesús que había sido recibido de niño por un hombre “justo” como Simeón (Lc 2,25), recibe, ya muerto, el cuidado de otro hombre justo.10. Respecto a las mujeres que estuvieron al pie de la cruz, Lucas las reconoce como aquellas que habían seguido y acompañado a Jesús desde Galilea (Lc 23,55). Después de volver del Calvario, prepararon perfumes y ungüentos y según el precepto de la Ley, descansaron durante el sábado (Lc 23,56). Se insinúa que habían servido a Jesús durante su vida y lo sirven ya muerto. El seguimiento y el servicio las identifican como verdaderas discípulas del Señor.Estos sencillos pero significativos detalles nos revelan los sentimientos humanos y el dolor de la agonía del Maestro. Se vislumbran además a través de los anteriores rasgos algunas características que recorren todo el evangelio de Lucas: la importancia de la oración y de la misericordia de Dios, la presencia de las mujeres como seguidoras del Señor y la majestad e inocencia de Jesús.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?La entrada de Jesús en Jerusalén para asumir el cierre de su ministerio mesiánico genera un giro sublime en la perspectiva de la fe. El pueblo judío esperaba la entrada procesional de la torah para rendirle el respectivo homenaje, pero irrumpe Jesús en medio de la ciudad montado en un asno, imagen que con toda seguridad evocaba en el pueblo los momentos de paz. El caballo es la cabalgadura dispuesta para las batallas, el asno se utilizaba cuando se quería manifestar a un rey que proponía la paz o la percibía en el entorno. La entrada de Jesucristo en el asno reavivaba el cumplimiento de las promesas mesiánica (Zac 9,9) y colmaba de esperanza el corazón del pueblo de Dios. La propuesta mesiánica de Jesús es diversa, llena de amor, de comprensión de bondad, de cercanía especialmente con los más vulnerables, esto impacto profundamente un sector del pueblo que explotó en alegría y acogieron a Jesús con ¡vivas! y cánticos de júbilo. Cuando Jesús entró en Jerusalén la ciudad cambió y este cambio fue definitivo o es recordado y actualizado es misterio del ingreso victorioso del Señor. Cuando Jesús entra en nuestra vida y halla acogida nuestra vida cambia. Ingresa el Señor a la ciudad santa encarnando la figura el siervo sufriente descrito por Isaías en la primera lectura, no hace una aparición imponente, cargada de artilugios, sino todo lo contrario, silencioso consciente del enorme sacrificio que implica la salvación, y con una propuesta que rompe las lógicas de este mundo donde vence el más fuerte, el más poderoso, el que más se muestre, el enfoque de Cristo es paradójico se vence desde la pequeñez, desde la bondad desde le compromiso serio y profundo de amor. Finalmente, la auténtica humildad de Jesucristo se percibe en la segunda lectura con el himno del abajamiento, siendo Dios asume la condición de siervo. Es la ruptura de la soberbia inicial del hombre siendo creatura queríamos ser dioses la perspectiva de Cristo es otra. Muchos podrán quedarse reflexionando sobre la humildad de Jesús solo por la cabalgadura que utiliza “un asno”, sería reducir la humildad a algo meramente externo, la actitud de la decisión libre, amorosa, y comprometida de la segunda persona de la Santísima Trinidad al encarnarse, despojándose nos muestra que la humildad viene desde dentro, de las entrañas sublimes del misterio de Dios. Iniciar la semana santa implica despojo, vaciamiento de todo aquello que acumulamos y que definitivamente no viene del Señor y por el contrario abrirnos para tener en el alma los mismos sentimientos de Cristo.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Padre Santo, te damos gracias por el testimonio de no-violencia dado y enseñado por tus profetas y, sobre todo, por tu Hijo Jesús. Te rogamos que vengas en nuestra ayuda, despierta en nosotros cada mañana el deseo de escuchar tu Palabra, enséñanos con tu Espíritu de paciencia. Que sepamos reconfortar a aquellos que no pueden sufrir más.Cristo Jesús, te adoramos y bendecimos: Tú, que eres de condición divina, te despojaste de ella y te hiciste servidor de todos. Padre, te glorificamos, porque a tu Hijo humillado hasta el extremo por la humanidad, lo elevaste por encima de todo. Te pedimos por nuestra humanidad que continúa sufriendo y haciendo sufrir: levántala y cúrala por tu Espíritu de resurrección. Que el descenso de Dios contribuya al ascenso de lo humano. Jesús, Hijo de Dios vivo, te bendecimos por esta revelación admirable que has hecho en el ladrón arrepentido, y por la cual fortaleces nuestra esperanza: “hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”. En nombre de todos nuestros hermanos triturados por el dolor y por la infelicidad, te pedimos: “En tu Reino, acuérdate de nosotros, Señor.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, hemos sido congregados como comunidad de fe para iniciar la celebración de la Semana Santa recordando aquella entrada de Jesús a Jerusalén. Hoy, nosotros aclamaremos a Cristo, nuestro Rey y Redentor, igual que los hebreos, con palmas y ramos, símbolo de vida y de victoria; que nuestra alabanza sea una profesión de fe y un compromiso para seguir al Señor en su camino hacia la cruz a través de ella hacia el triunfo definitivo.Monición a la Liturgia de la Palabra La palabra de Dios contribuye de manera eficaz a la actualización del misterio salvífico, dispongamos el oído y el corazón para acoger el mensaje sagrado que será proclamado, que la voz de Dios se haga fecunda en nuestra realidad cotidiana. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Adoremos a Cristo, que, al entrar en Jerusalén, fue aclamado por las multitudes como rey y mesías; acojámosle también nosotros con gozo, diciendo:R. Por tu pasión, escúchanos Señor.1.Padre Santo Tú que has hecho subir a Jesucristo a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria, fortalece al papa Francisco a los obispos y conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.2.Señor Tú que has querido salvarnos desde una propuesta de humildad y amor extremo, ayuda a nuestros gobernantes a involucrarse en el dolor del pueblo y así actuar con pertinencia. 3.Salvador nuestro, que viniste a salvar a los pecadores, conduce a tu reino a los que en ti creen, esperan y te aman.4.Padre de bondad te pedimos por todos nosotros que iniciamos la celebración de semana santa que estos días de gracia contribuyan a la solidez de nuestra fe y nuestra conversión permanente.Oración conclusivaPadre, pon en nuestra alma sentimientos de misericordia para recorrer, cada uno, el camino de nuestra salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor. R. Amén.

Vie 11 Abr 2025

La Voz del Pastor | 13 de abril de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 19, 28-40

Vie 31 Mar 2023

Voz del Pastor | 2 de abril de 2023

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 27, 11-54 | Pasión de nuestro Señor Jesucristo

Mié 29 Mar 2023

Bendito el que viene en nombre del Señor

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR Abril 2 de 2023 Primera Lectura: Isaías 50, 4-7 Salmo: 22(21),8-9.17-18a.19-20. 23-24 (R. 2a) Segunda Lectura: Filipenses 2, 6-11 Evangelio: Mateo 26, 14 - 27,66 I. Orientaciones para la Predicación Introducción En el domingo de ramos la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se lee el relato de la Pasión, con el fin de que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el domingo de ramos hasta el domingo de la resurrección. Dentro de todas las escenas que expone la liturgia de la palabra, el relato de la pasión y muerte de Jesús que presenta Mateo, para inaugurar esta semana mayor, destaca tres escenas en particular: • Primera, que la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas de recordar el significado de aquella comida, Jesús lo explica desde el sentido de la nueva cena pascual, que consiste en el carácter sacrificial, de cómo la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados. • Segunda, la escena del monte de los olivos. Resalta la humanidad de Jesús, él siente miedo al vislumbrar que la muerte se avecina, experimenta la traición de sus amigos y la lejanía del Padre. • Tercera, el Sanedrín legaliza la muerte del inocente, pero Jesús argumenta que su mesianismo no es político, sino que es el Mesías sufriente, manso y humilde. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? De los episodios más sonados en el relato de la pasión son la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas toma contacto con la parte contraria y comienza a vislumbrarse de modo definitivo la muerte de Jesús; el traidor pacta el precio que se pagaba por un esclavo. (Ex 21,32). Judas movido por la codicia se aparta del resto de los discípulos para sacar ventaja económica entregando al Señor. Así pues, los tres anuncios de la pasión (Mt 16,21-23; 17,22-23 y 20,17-19) más las palabras de Jesús al terminar el discurso de las parábolas; "sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado" (26,2), tienen un valor profético ya que la muerte pronto llegará. Por su parte Pedro lo negó por tres ocasiones consecutivas, lo seguía de lejos y llegó hasta el punto de afirmar “que yo a ese hombre ni lo conozco”. Al final ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en degeneración y se transformó en autodestrucción, puesto que decidió ahorcarse (Mt 27,3-5), Pedro, por su parte, tras su caída se arrepintió y encontró perdón y gracia, debido a que lloró amargamente su pecado. (Mt 26,75). Con todo, a Judas lo podemos mirar, además de personaje histórico, como a un personaje que desempeña un papel corporativo, en el cual los discípulos de Jesús, de aquel entonces y los de todos los tiempos pueden proyectar su propia vida. La codicia y el deseo de sacar ventajas siempre han sido temas vigentes que pueden llevar a entregar a Jesús, bajo distintas modalidades. Entre ellas: cambiarlo por dinero, por el deseo de estar del lado del más fuerte; o negociarlo por cualquier otra seducción en razón de que él no ofrece las satisfacciones pasajeras que el mundo si brinda. En consecuencia, la pretensión de encontrar la felicidad en realidades distintas a las que Jesús propone, no fue un asunto ajeno para los Doce, ni tampoco lo ha sido para los discípulos de todas las épocas. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? En los compañeros de Judas existió la posibilidad de adelantarse al plan del traidor; esto lo confirma las palabras de Jesús orientadas a los Discípulos: "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar". Ellos muy entristecidos dudaban si sería alguno distinto a Judas el que lo iba a traicionar, por eso preguntaban uno tras otro: "¿Soy yo acaso Señor?" Evidentemente contemplaron adelantarse al proyecto de Judas. ¿Qué los haría dudar? Quizá vacilaron en el seguimiento que reclama fidelidad por siempre, pues las expectativas que ellos tenían eran diferentes a las que Jesús les proponía, también es posible que el riesgo que corrían por estar de parte de Jesús los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Pero más allá de todo, ¿Cuál sería la razón por la que resistieron a la tentación en este caso? Con precisión no lo sabemos, sin embargo, el evangelio pone de relieve, cómo al comienzo solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús; mientras el resto permanecía congregado y unido a Jesús, pese a las amenazas que asumían al estar del lado de él. Hay que poner de relieve cómo los compañeros de Judas siempre se refirieron a Jesús con el título de Señor (Kirios), mientras que Judas fue el único en dirigirse a él como maestro (didaskale). Hay mucha diferencia entre Señor y maestro. Mientras Jesús sea el Señor de nuestra vida resistiremos mejor a las tentaciones de traicionarlo o negarlo, pero si es un maestro más, como cualquier otro líder de la historia, la celebración de estos días santos serán solo manifestaciones externas y sin efectos en el interior del corazón. Más allá de juzgar la conducta de Judas, ahora se trata, más bien, de revisar nuestra respuesta discipular. A Jesús le pedimos en este domingo de ramos, que nos otorgue la gracia de conocernos más a fondo y que al detectar nuestras motivaciones, elijamos borrar todo comportamiento que se asemeje al de Judas traidor y al de Pedro que lo negó, que, pese a que las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, aun así, tengamos el valor suficiente para estar del lado de Jesús y no de la parte contraria de él. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? ¡Oh Dios! En esta semana mayor, haz que reproduzcamos la acritud de aquella gente que tendía sus mantos por el camino para el paso de Jesús por las calles de Jerusalén, que nosotros tendamos el manto de la generosidad, de la entrega y del desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas las encontremos en ti y en tu Hijo Jesucristo, danos la gracia de demostrar nuestro mejor signo de confianza y fidelidad, siguiendo los pasos de Jesús hasta el final y tomando la propia cruz cada día. Como las posibilidades de perversión humana son muchas, te imploramos fuerza de voluntad para evitar traicionar la confianza que nos brindas y para apartarnos de todo gesto de negación a tu nombre. Para alcanzar tan nobles ideales, suplicamos la gracia de vivir estos días santos con intensidad, aprovechando todos los medios espirituales que encontremos en el transcurso de estos días santos. _______________________ Recomendaciones prácticas: • Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén. (MR p. 129 ss.). Convocar para esta procesión de manera especial a los niños y jóvenes. • Al concluir la procesión y llegar al altar se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta. • Para la lectura de la Pasión no se llevan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro; la ausencia de estos signos manifiesta la austeridad de estos días. Al proclamar la muerte de Cristo se debe hacer una pausa para guardar silencio y ponerse de rodillas durante unos instantes. • Para la lectura de la Pasión se sugiere que se proclame entre tres lectores, y reservar la parte propia de Cristo para que la lea el sacerdote. • Tener en cuenta que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor”, Misal, p. 138. • Se puede emplear como oración de bendición sobre el pueblo, la propia para este domingo, MR pág. 139. • Evangelizar la piedad popular: conviene instruir a los fieles en que lo más importante en este día es la celebración de la Misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. Es importante realizar la bendición y procesión con su carácter litúrgico y darle el aspecto de una “Puerta de la Semana Mayor. La cual incluye los actos litúrgicos y los de la piedad popular. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Como Iglesia peregrina, hemos caminado durante la cuaresma para llegar a la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Al participar en esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús que triunfante entra en Jerusalén y sube hacia el calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la eucaristía. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el siervo doliente que en la pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo siendo Hijo de Dios al sufrir la humillación, fue exaltado a la derecha de Dios Padre. Que al escuchar la pasión de Cristo permanezcamos en actitud de silencio para contemplar la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo para nuestra redención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: al Padre que en la pasión nos ha entregado a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras suplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos: R. Por la pasión de tu Hijo, escúchanos Padre. 1. Oremos por el Papa Francisco, para que viviendo la pasión de Cristo nos ayude a entrar en el camino de la purificación a través de la cruz del Señor. 2. Oremos por los gobernantes de las naciones, para que en todo busquen la justicia y el bien entre los pueblos. 3. Oremos por los que sufren, los pobres, los encarcelados y los abandonados, para que la cruz de Cristo sea la fuerza que los conforte durante la prueba. 4. Oremos por lo que se preparan para recibir el bautismo en la vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les otorgue la vida nueva del Espíritu. 5. Oremos por todos los que celebramos estos días santos, para que vivamos con espíritu de fe los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Oración Conclusiva Dios Padre bueno, escucha las suplicas de tu Iglesia en oración para que al seguir el camino de la cruz de tu Hijo nos dispongamos para ser partícipes de su gloriosa resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. R. Amén.

Dom 10 Abr 2022

Domingo de Ramos: “Aprendamos el camino del servicio, el perdón y la oración”

Fue la exhortación de monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de la Arquidiócesis de Bogotá, durante la solemne eucaristía del Domingo de Ramos, en la Catedral Primada de Bogotá, este 10 de abril. “Con los ojos y el corazón puestos en Cristo Jesús, que se entrega por amor a nosotros, y tras prepararnos en el tiempo de Cuaresma con la oración, la penitencia y el ayuno, aprendamos las enseñanzas de su pasión y gocemos de su Resurrección”, señaló el prelado al indicar tres caminos para el seguimiento a Jesús, para vivir como discípulos misioneros: “Jesús es servidor de la humanidad, se hace el menor. Aprendamos a ser el último” Ante el altercado de los discípulos por saber quién era el más importante les recuerda que el que quiera ser el primero se haga servidor de todos. Debemos entender la autoridad como servicio a los sencillos, a los humildes, a los más pobres. La autoridad es para servir no para someter. Promovamos la economía de servicio no de la acumulación. “Jesús es maestro del perdón. Aprendamos a perdonar con la ternura de la misericordia” Ante la negación de Pedro Jesús no tiene mirada condenatoria sino de amigo y de misericordia. Hoy, Él nos sigue mirando con ese amor y compasión. “La oración de Jesús permite encontrar la voluntad del Padre. Intensifiquemos la oración” Esta sea una semana para la oración. Oremos por nuestras familias, por Colombia, y para que el Señor nos enseñe a perdonar. Se necesita ternura para perdonar y esto se encuentra en la oración. Finalmente, monseñor Luis José invitó a leer los capítulos 22 y 23 de San Lucas, “en los que se encontrarán con el rostro de Jesús vivo” y pidió a la Santísima Virgen María su auxilio e intercesión por la reconciliación, la unión y solidaridad en Colombia y en el mundo. Fuente: Of. comunicaciones arquidiócesis de Bogotá

Dom 10 Abr 2022

Francisco: "En la cruz Jesús nos enseña a amar y perdonar a los enemigos"

En una humanidad dividida entre oprimidos y opresores, el Papa Francisco alentó a todos a seguir el ejemplo de Jesús en la cruz, quien ante el inmenso dolor que padecía, "no pensó en salvarse a sí mismo", ni respondió a sus verdugos con gritos o rabia, sino que rezó a Dios para que los perdone. La mañana del 10 de abril, Domingo de Ramos, el Papa Francisco celebró la Santa Misa precedida por la procesión y bendición de las palmas de olivo en una soleada Plaza de San Pedro. Ante la presencia de los fieles y peregrinos allí congregados, el Santo Padre reflexionó sobre el Evangelio del día según San Lucas (Lc 22, 14–23, 56) que narra la Pasión de Jesús y destacó que en el Calvario se enfrentan dos mentalidades: "Las palabras de Jesús crucificado en el Evangelio, «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (v. 34), se contraponen, en efecto, a aquellas que pronuncian los soldados que lo crucifican: «Que se salve a sí mismo si este es el Mesías de Dios, el elegido!» (Lc 23,35)". La mentalidad del "yo" se opone a la entrega de Dios En este sentido, Francisco señaló que "salvarse a sí mismo", es decir, cuidarse a sí mismo, pensar en sí mismo y no en los demás, "es el estribillo de la humanidad que ha crucificado al Señor", y que solamente se preocupa "por la propia salud, el propio éxito, los propios intereses; centrada en el tener, en el poder y en la apariencia". Sin embargo -continuó explicando el Pontífice- la mentalidad del yo se opone a la de Dios; "el sálvate a ti mismo discuerda con el Salvador que se ofrece a sí mismo y cuando toma la palabra, no se defiende, ni se justifica o reivindica algo en su beneficio, sino que reza al Padre y ofrece misericordia al buen ladrón"; aquel malhechor que crucificado junto a Él y arrepentido por sus pecados pide al Hijo de Dios que se acuerde de él cuando llegue al paraíso. Jesús implora al Padre que perdone a quienes le hacen daño Asimismo, el Papa invitó a todos a reflexionar sobre las palabras de Jesús en la cruz, quien en medio del dolor lacerante que padecía no recurrió a los gritos ni a la rabia, "no reprocha a sus verdugos ni amenaza con castigos en nombre de Dios", sino que reza por los malvados y dice "Padre, perdónalos": “Clavado en el patíbulo de la humillación, aumenta la intensidad del don, que se convierte en per-dón” Igualmente, en su alocución, Francisco hizo hincapié en que Dios hace lo mismo con nosotros: "Cuando le causamos dolor con nuestras acciones, Él sufre y tiene un solo deseo: poder perdonarnos". Y para darnos cuenta de esto, el Santo Padre exhortó a contemplar a Jesús en la cruz y a agradecerle por su amor, siendo conscientes "de que nunca hemos recibido una mirada más tierna y compasiva", ya que allí, "mientras es crucificado, en el momento más duro, Jesús vive su mandamiento más difícil: el amor por los enemigos". Respondamos a los clavos de la vida con el amor Sin embargo, Francisco recordó que, a menudo, nuestro comportamiento es totalmente el opuesto: "Perdemos mucho tiempo pensando en quienes nos han hecho daño, mirándonos dentro de nosotros mismos y lamiéndonos las heridas que nos han causado los otros, la vida, la historia". "Hoy Jesús -dijo el Pontífice- nos enseña a no quedarnos ahí, sino a reaccionar, a romper el círculo vicioso del mal y de las quejas, a responder a los clavos de la vida con el amor y a los golpes del odio con la caricia del perdón". ¿Seguimos a Jesús o al propio instinto rencoroso? Por otra parte, el Santo Padre alentó a todos a preguntarse si en el curso de sus vidas, "¿siguen al Maestro o siguen al propio instinto rencoroso?". Y, precisamente, para verificar nuestra pertenencia a Cristo, el Papa exhortó a observar cómo nos comportamos con quienes nos han herido, puesto que el Señor nos pide que no respondamos según nuestros impulsos o como lo hacen los demás, sino como Él lo hace con nosotros, viniendo al mundo para traernos el perdón de los pecados: "Compasión y misericordia para todos, porque Dios ve en cada uno a un hijo. No nos separa en buenos y malos, en amigos y enemigos. Somos nosotros los que lo hacemos, haciéndolo sufrir. Para Él todos somos hijos amados, que desea abrazar y perdonar", aseveró Francisco indicando la importancia de no cansarnos de pedir perdón a Dios, ni tampoco de recibirlo y testimoniarlo. Dios puede perdonar todo pecado Finalmente, el Pontífice subrayó el argumento que utiliza Jesús ante el Padre al suplicarle que perdone a quienes lo están crucificando, "porque no saben lo que hacen". "Cuando se usa la violencia -declaró Francisco-ya no se sabe nada de Dios, que es Padre, ni tampoco de los demás, que son hermanos. Se nos olvida porqué estamos en el mundo y llegamos a cometer crueldades absurdas. Lo vemos en la locura de la guerra, donde se vuelve a crucificar a Cristo. Sí, Cristo es clavado en la cruz una vez más en las madres que lloran la muerte injusta de los maridos y de los hijos. Es crucificado en los refugiados que huyen de las bombas con los niños en brazos. Es crucificado en los ancianos que son abandonados a la muerte, en los jóvenes privados de futuro, en los soldados enviados a matar a sus hermanos". "En esta semana -concluyó el Papa- acojamos la certeza de que Dios puede perdonar todo pecado, toda distancia... La certeza de que con Jesús nunca es el fin, nunca es demasiado tarde y caminemos hacia la Pascua con su perdón". Fuente: Agencia Vatican News Fotos: Internet y Vatican News