Sáb 7 Mar 2026
08 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 4, 5-42
Jn 4, 5-42Un surtidor de agua que salta hasta la vida eternaLectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:«Dame de beber».Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.La samaritana le dice:«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).Jesús le contestó:«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».La mujer le dice:«Señor, si no tienes balde, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».Jesús le contestó:«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».La mujer le dice:«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».Él le dice:«Anda, llama a tu marido y vuelve».La mujer le contesta:«No tengo marido».Jesús le dice:«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».La mujer le dice:«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».Jesús le dice:«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran a uno que no conocen; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque elPadre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».La mujer le dice:«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».Jesús le dice:«Soy yo, el que habla contigo».En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:«Vengan a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?».Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él.Mientras tanto sus discípulos le insistían:«Maestro, come».Él les dijo:«Yo tengo un alimento que ustedes no conocen».Los discípulos comentaban entre ellos:«¿Le habrá traído alguien de comer?».Jesús les dice:«Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.¿No dicen ustedes que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo les digo esto: levanten los ojos y contemplen los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo los envié a segar lo que no han trabajado. Otros trabajaron y ustedes entraron en el fruto de sus trabajos».En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».Palabra del Señor.