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obispos colombianos

Mar 23 Mayo 2023

Obispos rechazan masacre de los cuatro menores en el Putumayo y piden mayor protección para las comunidades

Ante los hechos presentados recientemente en diferentes regiones del país en materia de conflicto armado, y de manera especial, frente al reclutamiento y lamentable asesinato de cuatro menores de edad en el departamento del Putumayo, presuntamente, por parte del grupo ilegal denominado EMC-Farc, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de un comunicado rechaza categóricamente estas acciones, las califica como inaceptables y recuerda que el Estado colombiano está en la obligación de “velar por la protección de los niños, niñas y adolescentes, saldando la deuda histórica que ha tenido con ellos”. Al tiempo, expresa su solidaridad con los familiares y miembros de las comunidades a las que pertenecían estos menores, integrantes del pueblo indígena Murui. En el mensaje, los obispos piden, una vez más, respetar toda vida humana y recuerdan que la muerte no puede seguir siendo un instrumento “para lograr intereses mezquinos particulares”. Asimismo, describen como “escandalosa y cruel” la práctica del reclutamiento y uso de menores para la guerra; afirman que esta problemática indica el “alto nivel de degradación del conflicto armado en el país”. Los prelados recuerdan también en el comunicado que la “la búsqueda de la paz basada en el respeto por la vida, la dignidad humana y el diálogo, es el camino para superar las múltiples violencias del país”, por lo que invitan al pueblo colombiano a no desistir en el compromiso de la transformación social, a través de la no violencia, así como a seguir perseverando en la oración por esta importante causa. Lectura del comunicado por parte del padre Martín Sepúlveda, Director de Comunicaciones de la CEC:

Vie 19 Mayo 2023

“Seguimos siendo obispos preocupados por el pueblo de Dios”: monseñor Iván Marín

Tras el encuentro de veinticinco de los cincuenta obispos eméritos que actualmente tiene la Iglesia colombiana, sostenido los días 15 y 16 de mayo en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Jorge Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena y Cardenal del país, monseñor Iván Marín López, arzobispo emérito de Popayán y monseñor Leonardo Gómez Serna, obispo emérito de Magangué, compartieron algunas impresiones sobre esta reunión, a la que fueron invitados por el arzobispo de Bogotá y presidente del episcopado colombiano, monseñor Luis José Rueda Aparicio. De acuerdo con los prelados, se trató de un encuentro muy especial. “Han sido días muy plenos porque hemos tenido ocasión de compartir con los demás lo que ha sido nuestra vida, particularmente, una vez que hemos cumplido con la misión apostólica en las diócesis a las que nos han asignado”, afirmó monseñor Gómez Serna, quien es obispo emérito desde hace 11 años. Asimismo, refiriéndose a sus experiencias, manifestó la alegría de estar durante este tiempo en el convento de los frailes dominicos en Boyacá. Al respecto, dijo: “es una bendición de Dios para nosotros los obispos religiosos, al terminar nuestra misión, retornar a la comunidad, al convento donde uno quiera y, naturalmente, que yo volví a la casa materna: Chiquinquirá”. De acuerdo con monseñor Marín, durante el encuentro compartieron también sus reflexiones y posturas sobre algunas de las situaciones difíciles que vive el país actualmente y que la Iglesia acompaña, de manera especial, en términos sociales y humanitarios; “seguimos siendo obispos preocupados por el pueblo de Dios”, agregó el prelado. Sobre dichos temas asociados a la coyuntura del país que fueron protagonistas durante la reunión, el obispo emérito de Magangué afirmó que la paz fue uno de ellos, “insistimos en que la paz sigue siendo un don de Dios y por lo mismo, hay que orar para que el Señor nos dé la paz. Pero como la paz es también conquista humana, el compromiso de trabajar por la paz es de todos”. En este sentido, recordaron la importancia que tienen para la Iglesia los diálogos pastorales, tema en el que monseñor Gómez Serna ha profundizado por muchos años. Varios de los pastores eméritos de Colombia aún siguen apoyando, de manera activa, distintas actividades de evangelización y formación de la Iglesia en diferentes jurisdicciones eclesiásticas, instituciones y comunidades religiosas. Al respecto, el Cardenal Jiménez manifestó: “¡Qué bueno poder seguir colaborando con la Iglesia! Pues ella tiene tantos lugares donde podemos prestar un servicio así de tantas necesidades del mundo de hoy. Qué bueno que el Señor nos regale salud, alegría y entusiasmo para seguir sirviendo”. Cabe precisar que la Iglesia Católica fija la edad de 75 años para que los obispos presenten la solicitud de renuncia al Papa de su encargo episcopal, que puede aceptarla de inmediato o pospuesta, de acuerdo a las necesidades pastorales. Para conocer más detalles del encuentro, vea el video:

Vie 28 Abr 2023

Fallece madre de monseñor Juan Carlos Barreto Barreto

El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Luis José Rueda Aparicio, en nombre de todos los obispos del país, expresa sus más sentidas condolencias por el reciente fallecimiento en el municipio del Guamo (Tolima) de la señora Blanca Aurora Barreto, madre de monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de la Diócesis de Soacha y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Al tiempo, pide orar por monseñor Juan Carlos y por toda su familia. Brille para ella la Luz Perpetua. Comunicado de condolencias por parte de los presbíteros, religiosos, religiosas y comunidad de fieles laicos de la Diócesis de Soacha. .

Jue 27 Abr 2023

Iglesia colombiana invita a orar este 3 de mayo por la reconciliación del país

El próximo miércoles 3 de mayo Colombia conmemorará el Día Nacional por la Reconciliación. Se trata de una jornada de oración en favor de la reconciliación y la paz del país que viene animando la Iglesia Católica desde el año 2018 y que, en el contexto actual, ante la compleja situación que viven diferentes territorios por cuenta de situaciones asociadas al conflicto armado y la violencia, sigue teniendo una gran relevancia. De manera especial, la Iglesia invita a todos los fieles para que durante este día se retomen los llamados y oraciones hechas en este sentido por el Papa Francisco durante su visita apostólica en septiembre de 2017, acontecimiento sobre el cual se inspiró dicha conmemoración, establecida posteriormente por los obispos colombianos durante la Asamblea Plenaria del Episcopado, realizada de manera extraordinaria en noviembre del 2017. Dicha jornada se anima también cada 3 de mayo en el contexto del Día de la Santa Cruz, la Fiesta de las Cruces o la Cruz de mayo, como es conocida en nuestro país y en otros, como el caso de España, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Argentina y Venezuela, a partir de la cual se revive esta tradición religiosa, cuyas raíces se remontan a tiempos remotos del cristianismo en la ciudad de Jerusalén. En este contexto, para acompañar la oración desde la dimensión social de la evangelización y, a manera de insumo, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) pone también a disposición de todos el texto titulado “Hacia una pastoral para la reconciliación y la paz”, un documento desarrollado a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) que presenta a los católicos del país, orientaciones del episcopado para comprender y trabajar por esta importante misión desde las diferentes diócesis y parroquias.El documento está estructurado en cinco secciones: 1. Marco conceptual para la reconciliación y paz 2. Importancia y alcance de una pastoral para la reconciliación y la paz 3. Criterios eclesiales para la construcción de la paz 4. Pedagogía para la construcción de la paz 5. Acciones conjuntas para construir la paz integral

Mar 25 Abr 2023

Soacha recibió al cardenal Michael Czerny

Entre el 20 y el 24 de abril, Colombia recibió la visita de uno de los líderes de equipo de la Curia Romana al servicio de la misión del Papa Francisco en calidad de pastor de la Iglesia Universal. Se trata del cardenal jesuita Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quien el pasado jueves 20 se acercó a la Diócesis de Soacha para conocer, en compañía del obispo de esta jurisdicción, monseñor Juan Carlos Barreto, algunas de las principales problemáticas humanitarias, sociales, medioambientales y económicas que afectan gravemente a las comunidades de este territorio. La primera parte de la actividad se dio con un recorrido que inició en la curia de la diócesis, pasó por un tramo del rio Bogotá y llegó hasta el Salto del Tequendama. Con este paso, se buscaba poner en contexto al cardenal, muy interesado en los temas asociados al cuidado de la casa común, al respecto de la grave situación de contaminación que padecen fuentes hídricas tan importantes para el país, como esta. Una oportunidad de encuentro y escucha en Altos de Cazucá El principal interés del cardenal Czerny durante esta visita fue escuchar a quienes viven y acompañan estas realidades de manera directa. Por ello, posteriormente, guiado por el equipo de la diócesis, del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), el cardenal Czerny se desplazó hasta un sector ubicado en la comuna 4 del municipio de Soacha, conocido como Altos de Cazucá. Allí, el purpurado estuvo presente en un espacio de encuentro con varios líderes sociales, religiosas y sacerdotes, así como con representantes de la Defensoría del Pueblo, quienes, con su testimonio, le dieron a conocer de manera concreta problemáticas asociadas a temas como: pobreza extrema, presencia de actores armados ilegales, microtráfico, minería de arrastre, ilegal, desplazamiento, migración, problemas medioambientales, ausencia o deficiencia en la atención de necesidades básicas y derechos, así como explotación laboral y sexual de su población. La presencia del Prefecto del organismo de la Santa Sede encargado del Desarrollo Humano Integral en esta zona, ha sido una oportunidad para evidenciar los sufrimientos que padecen estas comunidades, pero también y más allá de la estigmatización, los procesos de resiliencia que valientemente viven muchos de ellos, apoyados por diversos actores ahí presentes, como los eclesiales. Esto, desde la necesidad sobre la que tanto ha insistido el Papa Francisco de hacer una Iglesia cada vez más samaritana, misericordiosa y con presencia en las periferias. Esta visita se dio en el contexto de la participación del cardenal Czerny en el tercer Congreso Latinoamericano de Doctrina Social de la Iglesia organizado por el Celam. Evento en el que, durante una ponencia, el purpurado se refirió a la importancia de Aparecida para toda la Iglesia, al rostro que va tomando la sinodalidad promovida por el Santo Padre, así como a los retos y nuevos impulsos que van surgiendo para que este camino se haga realidad. Los dolores de Soacha son el reflejo de los dolores de Colombia El municipio de Soacha es el más poblado de Cundinamarca y el sexto más grande de Colombia. De acuerdo con el censo oficial del 2022, habitan allí cerca de 808.300 personas. En cuanto a Altos de Cazucá, es una de las zonas de la localidad que padece mayores condiciones de precariedad social. Allí, la infraestructura educativa es tan deficiente, como la atención en salud. Tanto el territorio, como las personas, se ven obligados a convivir diariamente con los efectos del deterioro ambiental producido por prácticas como la ganadería y la minería. Más allá de los registros oficiales, se cree que en este sector hay presencia de cerca 300 mil migrantes, principalmente provenientes de Venezuela. Al tiempo, es un territorio que recibe continuamente población desplazada de otras regiones del país que llegan allí, generalmente, porque encuentran una opción de mayor alcance económico para vivir. La mayor parte de los empleos a los que acceden sus habitantes son de carácter informal, por lo que no cuentan con suficientes garantías y, en muchas oportunidades, se ven sometidos a condiciones de explotación. Según se ha indicado en este espacio, Altos de Cazucá es una zona urbana con ciertas condiciones de asilamiento en términos de vías, acceso a servicios básicos y seguridad, pero al tiempo, de fácil penetración para grupos delincuenciales o estructuras armadas que permean pequeñas estructuras de las comunidades. Según se conoce, allí hay presencia de miembros de ELN y el Clan del Golfo, lo que también representa un grave riesgo en términos de reclutamiento de niños, niñas y adolescentes. Ante estas y otras realidades, la Diócesis de Soacha, conformada por los municipios de Soacha y Sibaté; por la localidad de Bosa y por las UPZ 65 Arborizadora y 69 Ismael Perdomo de Ciudad Bolívar en Bogotá, adelanta una importante tarea evangelizadora con fuerte enfoque social. “Lo que sucede en Soacha es un reflejo que, casi a manera de espejo, evidencia las difíciles situaciones de vida de la mayoría de los colombianos” ha dicho durante este encuentro en Altos de Cazucá monseñor Juan Carlos Barreto, quien es también el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de CEC y que, por su misión durante nueve años como obispo de la Diócesis de Quibdó, pudo conocer de cerca muchas de estas realidades que tanto le duelen a la Iglesia. “Yo palpo a Dios aquí todos los días”, afirmó durante el encuentro la hermana Beatriz Charria Angulo, dominica de la presentación, quien está presente en Cazucá desde hace 23 años. Aunque el enfoque del acompañamiento que brinda junto a sus hermanas de comunidad y gracias al apoyo del Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Bogotá, está basado en ayudar a aliviar la difícil situación alimentaria que padecen muchas personas de la zona, su misión, según ha dicho, consiste en promover integralmente a la persona, no desde el asistencialismo sino desde el empoderamiento, donde buscan también que la mujer tenga un rol protagónico. Así como la hermana Beatriz, junto a los sacerdotes y agentes de pastoral de las siete parroquias por las que está compuesto el arciprestazgo número 5 de la Diócesis de Soacha, son varias las comunidades religiosas que hacen presencia en este sector, entre ellas, las hermanas de San Juan Evangelista y las religiosas de la Congregación de las Hermanas del Niño Jesús Pobre - Clara Fey. Todos los consagrados y laicos comprometidos con esta misión en Altos de Cazucá apoyan también tareas concretas con niños, jóvenes y adultos desde niveles como: la educación, la promoción de la dignidad humana, el acompañamiento espiritual y psicosocial. Los mensajes del Cardenal para el país Según lo ha indicado monseñor Juan Carlos Barreto, la presencia sencilla del cardenal Michael Czerny los ha llenado de profunda alegría y esperanza. Su mensaje ha estado basado en la hermandad universal, la paz, la reconciliación y el cuidado de la casa común que se inspira en el Evangelio de Jesús y en el magisterio del Papa Francisco a partir de encíclicas como Laudato si’ y Fratelli tutti, y también su Exhortación apostólica Evangelii gaudium, entre otros llamados del Santo Padre que han sido inspiración directa para el trabajo de la Iglesia colombiana ante estas complejas realidades.En este sentido,el prefecto ha invitado a todos dentro y fuera de la Iglesia a tener cada vez más una actitud de escucha: "Ya todos sabemos pero si escuchamos, aprendemos más", ha puntualizado. Al cierre de su visita en Colombia, el lunes 24 de abril, el cardenal Czerny estuvo en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia en Bogotá, donde durante una reunión con los directivos del Secretariado Permanente del Episcopado pudo conocer, de manera especial, el trabajo que desde áreas como el Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), la Comisión de Conciliación Nacional (CCN) y la Delegación para las Relaciones Iglesia – Estado, adelantan actualmente en favor de la reconciliación y la paz del país, temas propios de su misión. _______ Conozca más detalles de esta importante visita en el siguiente informe audiovisual:

Vie 21 Abr 2023

La paz esté con ustedes (Jn 20, 19)

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - La primera palabra de Jesús para los discípulos fue de paz, y solo esa palabra fue suficiente para que se llenaran de alegría, para que todos los miedos, dudas e incertidumbres que tenían, quedaran atrás y se convirtieran en fuente de esperanza y consuelo para muchos que estaban atentos al mensaje de salvación. Un mensaje de paz que contiene la misericordia y el perdón del Padre Celestial. Con este mensaje los discípulos fueron enviados a anunciar la misericordia y el perdón: “A quienes les perdonen los pecados les quedan perdonados” (Jn 20, 23), dejando la paz a todos, porque no puede existir paz más intensa en el corazón. que sentirse perdonado. Dejemos a un lado nuestras amarguras, resentimientos y tristezas. Oremos por nuestros enemigos, perdonemos de corazón a quien nos ha ofendido y pidamos perdón por las ofensas que hemos hecho a nuestros hermanos. Deseemos la santidad, porque he aquí que Dios hace nuevas todas las cosas. No temamos, no tengamos preocupación alguna, estamos en las manos de Dios. La Eucaristía que vivimos con fervor es nuestro alimento, es la esperanza y la paz que nos conforta y una vez fortalecidos, queremos transmitir la vida nueva a nuestros hermanos, a nuestra familia, porque la paz que viene de lo alto está con nosotros y desde nuestro corazón se transmite a todos los que habitan con nosotros. La esperanza en la resurrección debe ser fuente de consuelo, de paz y fortaleza ante las dificultades, ante el sufrimiento físico o moral, ante las contrariedades, los problemas familiares y cuando vivimos momentos de cruz. Un cristiano no puede vivir como aquel que ni cree, ni espera. Porque Jesucristo ha resucitado, nosotros creemos y esperamos en la vida eterna, en la que viviremos dichosos con Cristo y con todos los santos. Tenemos esta posibilidad gracias a su Resurrección, que verdaderamente nos da paz. La Resurrección de Jesucristo es la revelación suprema, la manifestación decisiva para decirle al mundo que no reina el mal, ni el odio, ni la venganza, sino que reina Jesucristo Resucitado, que ha venido a traernos amor, perdón, reconciliación, paz y una vida renovada en Él, para que todos tengamos la vida eterna. Si Cristo no hubiese resucitado realmente, no habría tampoco esperanza verdadera y firme para el hombre, porque todo habría acabado con el vacío de la muerte y la soledad de la tumba. Pero realmente ha resucitado, tal como lo atestiguan los evangelistas: “Ustedes no teman; sé que buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, ha resucitado como lo había dicho” (Mt 28, 5-6). Es la fuente de la verdadera vida, la luz que ilumina las tinieblas, la paz que renueva a todo ser humano que se abre a la gracia de Dios. La vida del Resucitado hace que nuestro corazón esté pleno de gracia y lleno de deseos de santidad. La voluntad de Dios es que seamos santos, recordando que la santidad es ante todo una gracia que procede de Dios. En la vida cristiana hemos de intentar acoger la santidad y hacerla realidad en nuestra vida, mediante la caridad que es el camino preferente para ser santos. El profundo deseo de Dios es que nos parezcamos a Él, siendo santos. La caridad es el amor, y la santidad una manifestación sublime de la capacidad de amar, es la identificación con Jesucristo Resucitado. El caminar de hoy en adelante afrontando los momentos de prueba, lo vamos a hacer como María al pie de la Cruz. Recordemos que toda la fe de la Iglesia quedó concentrada en el corazón de María al pie de la Cruz. Mientras todos los discípulos habían huido, en la noche de la fe, Ella siguió creyendo en soledad y Jesús quiso que Juan estuviera también al pie de la Cruz. Lo más fácil en los momentos de prueba es huir de la realidad, pero por la gracia del Resucitado que está en nosotros, vamos a permanecer todo el tiempo al pie de la Cruz, ese es nuestro lugar, ese es el lugar del cristiano que se identifica con Jesucristo, y estando con Él, contemplando y abrazando la Cruz, encontramos paz en el corazón, que es el tesoro más grande que hemos recibido del Resucitado. Aspiremos a los bienes de arriba y no a los de la tierra, vivamos desde ahora el estilo de vida del Cielo, el estilo de vida de los resucitados, es decir, una vida de piedad sincera, alimentada en la oración, en la escucha de la Palabra, en la recepción de los sacramentos, especialmente la confesión y la Eucaristía, y en la vivencia gozosa de la presencia de Dios; una vida alejada del pecado, de los odios y rencores, del egoísmo y de la mentira; una vida pacífica, honrada, austera, sobria, fraterna, edificada sobre la justicia, la misericordia, el perdón, el espíritu de servicio y la generosidad; una vida, cimentada en la alegría y en el gozo de sabernos en las manos de nuestro Padre Dios que nos da la paz. Debemos procurar llevar la alegría de la Resurrección a la familia, a nuestro lugar de trabajo, a la calle, a las relaciones sociales. El mundo está triste e inquieto y tiene necesidad de la paz y de la alegría que el Señor Resucitado nos ha dejado. ¡Cuántos han encontrado el camino que lleva a Dios en el testimonio sonriente de un buen cristiano! La alegría es una enorme ayuda en el apostolado, porque nos lleva a presentar el mensaje de Cristo de una forma amable y positiva, como hicieron los Apóstoles después de la Resurrección. Los invito a que caminemos juntos en oración, en alegría pascual y gozo por la Resurrección del Señor. Que la oración pascual, de rodillas frente al Santísimo Sacramento, nos ayude a seguir a Jesús Resucitado con un corazón abierto a su gracia, para dar frutos de fe, esperanza y caridad. Pongámonos siempre en las manos de Nuestro Señor Jesucristo, que es nuestra paz, y bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María y del glorioso Patriarca san José, que nos protegen. En unión de oraciones, caminemos juntos, con nuestros sacerdotes. +Mons. José Libardo Garcés Monsalve Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Vie 21 Abr 2023

Unidad, escucha y trabajo por la reconciliación: llamados del Papa Francisco a los obispos

Tras más de dos horas de diálogo abierto, tranquilo y fraterno con el Papa Francisco, este viernes 21 de abril sobre el medio día romano, los siete arzobispos de las provincias eclesiásticas de Popayán, Cali, Barranquilla, Cartagena, Manizales, Medellín y Santa Fe de Antioquia, quienes junto a sus otros 27 hermanos obispos se encontraban desde el pasado lunes 17 en la Ciudad del Vaticano llevando a cabo su Visita Ad Limina Apostolorum 2023, ofrecieron una rueda de prensa. Allí dieron a conocer detalles de esta importante experiencia de comunión que no solo representa momentos inolvidables para ellos como pastores, sino que, además, animan y fortalecen la misión evangelizadora de toda la Iglesia Católica que peregrina en Colombia. Durante el pronunciamiento conjunto, monseñor Omar Alberto Sánchez, arzobispo de Popayán y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), categorizó esta Visita Ad Limina, durante la cual han vivido de manera directa el espíritu sinodal, en tres dimensiones concretas: teológica, espiritual y pastoral. Por su parte, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, ha precisado que esta visita es, ante todo, una peregrinación que no solo realiza el obispo a través de su presencia física en Roma sino toda su diócesis junto a él, pues, según ha dicho, este “trae la vida pastoral y la vida eclesial de la diócesis y en nombre de la diócesis ora en la tumba de los apóstoles; en función de ella, consulta en los dicasterios romanos y tratando de realizar mejor cada vez su misión, se une al obispo de Roma para vivir la unidad y para encontrar allí criterios” para su misión. Refiriéndose a la experiencia y recordando que para muchos de los obispos colombianos esta fue su primera oportunidad para vivir una Visita Ad Limina, puesto que la última vez que le correspondió al país fue hace 12 años durante el pontificado de Benedicto XVI, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, ha dicho que, en medio de ese recambio generacional, para los pastores que viajaron en este grupo, la alegría y la emoción también fueron sensaciones permanentes durante la semana. A propósito de las reuniones sostenidas en los 15 organismos de la Curia Romana que hicieron parte de su agenda, monseñor Rodríguez afirmó que tuvieron importantes espacios de retroalimentación para dar a conocer el compromiso evangelizador y social de la Iglesia colombiana en todos los campos, en todos los territorios, con miles de agentes de pastorales que han asumido esta importante misión, más allá de los retos que permanentemente se presentan en nuestro contexto actual. Sobre este aspecto de la visita también habló monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia. Para él los llamados de los prefectos (o presidentes) de estas oficinas al servicio de la misión del Papa como pastor de la Iglesia Universal, así como de sus equipos, fueron contundentes. “Nosotros vinimos a beber en la fuente del magisterio del Santo Padre y de los criterios teológicos, administrativos y de evangelización de cada uno de los dicasterios, que lo que hicieron fue decirnos: “Tomen conciencia de que ustedes son los obispos y, por tanto, son los promotores de la conversión personal y episcopal, de la creatividad pastoral” (…) Nos dijeron: “Sean de verdad profetas, más allá de los populismos y no se casen con ningún sistema de pensamiento político”. Al respecto, monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, quien ya había vivido esta experiencia, destacó que para ellos fue una sorpresa muy grata encontrar estos dicasterios totalmente renovados a partir de la reforma promovida por el Papa Francisco y, desde allí, ser testigos de la presencia de la mujer en todas las estructuras. Aspecto, que, según ha dicho, implica un compromiso concreto que deben asumir frente al impulso o fortalecimiento de este tipo de procesos en sus Iglesias particulares. Las principales exhortaciones del Santo Padre La cúspide de la Visita Ad Limina, así ha calificado monseñor Omar Alberto Sánchez el encuentro que tuvieron con el pontífice en la Biblioteca Vaticana. De acuerdo con el vicepresidente del episcopado, durante este diálogo, que se dio como continuidad al ya sostenido con los obispos que viajaron en el primer grupo durante el pasado mes de marzo, la mayoría de los obispos le pudo preguntar al Santo Padre lo que era de su interés y él, “con alegría y fino humor fue dándonos respuesta a estas múltiples preguntas”, precisó el arzobispo de Popayán. De acuerdo con los prelados el Papa tiene a nuestro país en su corazón y está muy bien contextualizado sobre la realidad nacional. Por ello, recordando también durante esta audiencia la visita apostólica que realizó en el año 2017, donde invitó a todo el pueblo colombiano a dar “el primer paso”, los exhortó a fortalecer su unión y así, seguir trabajando de manera decidida por la reconciliación y la paz del país. Según han mencionado los obispos, el Papa ha dejado ver su enorme dolor porque el país no logra reconciliarse, aludiendo a que Colombia lleva más de 60 años en guerra, que tiene múltiples heridas y que necesita del perdón. Al respecto de ello, monseñor Omar recordó que al primer grupo de obispos el Santo Padre le pidió que no cesaran ningún esfuerzo por la paz de Colombia. Por esta razón, a propósito del proyecto político por la paz que adelanta con diferentes actores ilegales el actual gobierno del presidente Gustavo Petro, el arzobispo ha dicho también que esta apuesta de paz tiene una meta altísima y una complejidad que está al mismo nivel, por lo que puede ser ambicioso, pero también legítimo. Según lo expresó, la experiencia del acuerdo de paz con las Farc ha mostrado que tener en cuenta a uno solo grupo parece no ser el remedio. De acuerdo con el prelado, el Papa Francisco les ha pedido hacer esfuerzos por seguir ambientando la vocación de paz en Colombia, recordando que no es viable ver una solución a corto plazo para situaciones que el país ha padecido por tanto tiempo. Por lo que ha dicho que, inspirados en las palabras del pontífice regresan a sus jurisdicciones con un propósito firme de seguir emprendiendo esta misión. “Sin perder nuestras identidades y marco propio como Iglesia sumaremos a todo lo que esté a nuestro alcance”, así lo afirmó el pastor del departamento del Cauca, un territorio donde la realidad del conflicto armado y la violencia deja diariamente múltiples dolores. Por otra parte, monseñor Hugo Alberto Torres indicó que el Papa les pidió aumentar su cercanía con el pueblo de Dios y estar cada día más dispuestos a la escucha, a vivir la misericordia, “que lo seamos con todas las personas, especialmente con los evangelizadores, que se sienten a veces superados por las crisis existenciales que vivimos”, es como lo ha descrito el arzobispo de Santa Fe de Antioquia. El arzobispo de Cali y el arzobispo de Medellín han dicho también que otro llamado concreto del Santo Padre en el espacio fue al discernimiento. Afirmó monseñor Ricardo Tobón que les ha pedido abrirse a la acción del espíritu en cada Iglesia particular, trabajar de manera creativa y no sencillamente llevar a cabo acciones “prefabricadas” desde otras realidades. Según lo han indicado los arzobispos durante la rueda de prensa, otros temas importantes como el trabajo con los jóvenes, la conversión pastoral y la necesidad de volver a las raíces y enseñanzas de quienes primero nos evangelizaron, también hicieron parte de estos importantes consejos del Papa Francisco. Así, culmina la Visita Ad Limina Apostolorum 2023 de los 73 obispos de Colombia, en la que viajaron hasta los umbrales de los apóstoles en Roma para recordar las raíces de su fe, confirmar su comunión con la Iglesia Universal y hallar elementos clave para fortalecer la acción misionera de la Iglesia en Colombia. _____ A continuación, podrá ver la transmisión de la rueda de prensa:

Mié 19 Abr 2023

Formación sacerdotal, vida consagrada y comunicación: temas clave en la Visita Ad Limina

La Visita Ad Limina Apostolorum del segundo grupo de obispos colombianos que se encuentra por estos días en el Vaticano llegó a su tercera jornada oficial este miércoles 19 de abril. La primera cita de los 34 prelados fue en la Basílica de Santa María Mayor, una de las cuatro basílicas mayores de Roma, donde celebraron una solemne Eucaristía que estuvo presidida por monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, arzobispo de Manizales. Durante su homilía, monseñor Gómez invitó a sus hermanos a recordar que, como lo hicieron los apóstoles eligiendo la luz y obedeciendo a Jesucristo para llevar su testimonio a todas partes, así deben continuar haciéndolo ellos en su misión como pastores de la Iglesia que peregrina en Colombia: buscando siempre la luz para el juicio positivo y “vivir de parte de aquel que, por ser la manifestación del amor infinito de Dios, es el único que puede conquistar nuestros corazones arrebatándolos de todo. Por eso, nuestra fe es el camino que lleva a la salvación, es una opción por la luz, una opción por vivir en ese mundo en el cual viven siempre aquellos que, amados a tal extremo por el Padre, reciben a Cristo y viven en su luz”, puntualizó el prelado. Al tiempo, el arzobispo de Manizales afirmó que los discípulos, quizá, tuvieron un denominador común, y fue haber acudido al Corazón Inmaculado de María para ser obedientes en su misión desde esta luz. “Juan Pablo II en la Encíclica Redemptoris Mater la llama a ella “memoria de la Iglesia” y hoy cuando tenemos esta dicha de celebrar en la basílica de Santa María la Mayor entendemos que de lo que estamos todos sedientos es de beber de esta misma fuente, donde abunda es ese corazón maternal del verdadero testimonio, de la verdadera fe”, agregó monseñor José Miguel. Por otra parte, la agenda de trabajo de los pastores colombianos durante este día se desarrolló en el marco de reuniones con los superiores de cuatro nuevos organismos de la Curia Romana: el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el Dicasterio para el Clero y el Dicasterio para la Comunicación. Allí se llevaron a cabo importantes diálogos sobre el estado y las oportunidades para fortalecer la misión de la Iglesia colombiana. En el caso del Dicasterio para el Clero fueron recibidos por el cardenal surcoreano Lazarus You Heung-sik, y por monseñor Andrés Gabriel Ferrada Moreira, en calidad de Prefecto y Secretario de este organismo, respectivamente. Durante este encuentro, el encargado de dirigir el saludo y mensaje inicial desde el episcopado colombiano fue monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia. El prelado invitó a reflexionar sobre la misión del sacerdocio en Colombia y remarcó la importancia que cada día sean presbíteros con mayor disposición de escucha. Al tiempo, el arzobispo de Santa Fe de Antioquia pidió al dicasterio orientación sobre temas que preocupan a la Iglesia en el país, como la disminución de las vocaciones, el cierre de algunos seminarios, el abandono del ministerio, los criterios de selección y formación, los derechos y deberes de los clérigos y, en general, consejos para abordar diferentes retos que constantemente se presentan, para encontrar mayor solidez y “volver al ardor primero”. Posteriormente, en su visita al Dicasterio para la Comunicación, los obispos fueron recibidos, de manera especial, por el Prefecto del organismo, el doctor Paolo Rufini, el Secretario, monseñor Lucio Ruiz y la vicedirectora de la Sala Estampa Cristiane Murray. Allí, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de la Diócesis de Pasto y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), fue el encargado de dirigir las palabras en representación de sus hermanos. Durante la reunión se habló de la necesidad de entender la comunicación no solo como medio o instrumento para dar a conocer noticias, sino para enseñar a leer el tiempo actual con ojos cristianos y para crear desde allí una cultura que invite a todos a vivir el Evangelio y a contar las historias vividas. Al tiempo, se habló de la importancia de aprender a caminar juntos creando sinergias comunicativas. Se dijo además que es necesaria una comunicación empática y que, por esto, más que la técnica usada para narrar, lo importante es el corazón de esas narraciones. Por su parte, Cristiane Murray recordó la necesidad de hacer de las oficinas de prensa de la Iglesia, las primeras fuentes de información para los periodistas, abiertas a todos. Se pidió también desde allí a los obispos no tener miedo de la inteligencia artificial sino trabajar en la capacidad de confrontación y profundización sobre la información. Hoy, en video, monseñor Noel Antonio Londoño, Obispo de la Diócesis de Jericó, nos cuenta más detalles de lo que han vivido en esta jornada: Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)