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La iglesia en Colombia

Mar 16 Sep 2025

Nueve décadas de una promesa: el Divino Niño sigue congregando multitudes en Bogotá

Con la participación de más de diez mil personas, el Santuario del Divino Niño Jesús en el barrio Veinte de Julio en Bogotá fue el epicentro de una celebración histórica: los 90 años de una de las devociones más arraigadas y queridas en Colombia. La fiesta central, que se llevó a cabo el domingo 7 de septiembre, no fue solo una efeméride religiosa, sino una vibrante muestra de fe popular que refleja el significado profundo de este símbolo para la identidad nacional.Una celebración de nueve días y noventa añosLos actos conmemorativos iniciaron con el tradicional rezo de la novena. El sábado 6 de septiembre, se ofreció un almuerzo solidario para mil niños de las casas salesianas y se celebró una Eucaristía presidida por monseñor Alejandro Díaz García, obispo auxiliar de Bogotá.Al día siguiente, desde primeras horas de la mañana, miles de peregrinos llegaron al santuario para recibir el sacramento de la Reconciliación, participar en las eucaristías y elevar sus plegarias frente a la imagen original del Divino Niño, custodiada en una capilla lateral del templo.La misa central del mediodía, celebrada por el padre Rubén Darío Jaramillo, superior salesiano, fue precedida por la emblemática procesión. A pesar de la lluvia, la imagen recorrió las calles del barrio Veinte de Julio sobre los hombros de un grupo de peregrinos mexicanos—testimonio de la internacionalización de la devoción—, acompañada por el rezo del rosario, cantos y los niños de la pastoral salesiana vestidos a semejanza del Niño Jesús. El retorno de la imagen al santuario, recibida con repique de campanas y aplausos, fue uno de los momentos más emotivos.El significado de una devoción nacionalEn su homilía, el padre Jaramillo profundizó en el significado de la devoción, preguntándose “¿Quién es el Niño Jesús?” y definiéndolo como “Aquel que crecía en gracia, sabiduría y santidad”. Hizo un llamado a los fieles a seguir su ejemplo para “construir un país con gracia, sabiduría y santidad”. “Solamente así venceremos la mentira, el engaño, la falsedad, la corrupción; solamente así seremos la humanidad colombiana que el Señor quiere”, afirmó, conectando la fe con un mensaje de esperanza y regeneración social para el país.Para millones de colombianos, el Divino Niño es mucho más que una imagen religiosa, es un símbolo de consuelo, esperanza y resiliencia. En un país que ha enfrentado décadas de conflicto e incertidumbre, la promesa atribuida a Jesucristo en 1636 a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento —“Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada”— resuena con fuerza. El santuario se erige así como un faro de fe donde convergen ciudadanos de todas las clases sociales para pedir, agradecer y encontrar paz.Raíces históricas en Colombia y devoción globalEsta devoción nació hace nueve décadas de la mano del sacerdote salesiano italiano Juan del Rizzo, quien llegó al entonces marginado barrio Veinte de Julio con un mensaje sencillo y poderoso: “Jesús quiere ser honrado en el misterio de su niñez y a Él le agrada mucho cuanto se haga en favor de los niños pobres y de las gentes más necesitadas”.La necesidad de albergar a la creciente comunidad de devotos llevó a la construcción del santuario. Su primera piedra se bendijo el 19 de marzo de 1937, según planos de los coadjutores salesianos Juan Buscaglione y Constantino de Castro. El templo se inauguró solemnemente en 1942, erigido ya como parroquia por monseñor Ismael Perdomo, arzobispo de Bogotá entre 1928 y 1950, hoy Venerable sobre el que avanza su proceso de beatificación.Lo que comenzó en el sur de Bogotá hoy es un fenómeno global. La devoción se ha extendido con fuerza a países como México, Perú, Ecuador y República Dominicana, llevando consigo un pedazo de la cultura y la fe colombiana.La ceremonia concluyó con la bendición de las miles de imágenes que los fieles llevaron consigo, un ritual que simboliza la perpetuación de una fe que, 90 años después, sigue más viva y vigente que nunca, reinando en el corazón de Colombia.Vea el video sobre la celebración a continuación:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Lun 15 Sep 2025

Arquidiócesis de Popayán se proclamó campeona de la X Copa de la Fe tras vencer a Guadalajara en los penaltis

En una emocionante definición por penaltis, la Arquidiócesis de Popayán se alzó con el título de campeón de la décima edición de la Copa de la Fe, tras vencer a la Arquidiócesis de Guadalajara de México. El partido, que selló con broche de oro este torneo de hermandad deportiva, se disputó en el Estadio Centenario de Armenia ante la vibrante alentada de las tribunas.El encuentro culminó el tiempo reglamentario con un empate 1-1, forzando los penaltis donde el equipo colombiano demostró mayor puntería para imponerse con un global de 3-2, consolidando su nombre en la historia de este certamen organizado por la Diócesis de Armenia.Una ceremonia que unió fe y deporteLa premiación estuvo presidida por monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, obispo de la Diócesis de Armenia, quien hizo entrega de los trofeos a los finalistas. En un emotivo acto, y en nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Quintero elevó una oración de agradecimiento a Dios por el cierre de este certamen, que reunió a 619 sacerdotes de Colombia, Venezuela, México y Ecuador.La X Copa de la Fe 2025 se consolidó como una verdadera celebración de la fe, el deporte y la fraternidad entre las diócesis y arquidiócesis participantes. El evento fue posible gracias al trabajo incansable de voluntarios y al apoyo masivo de los fieles.Otros ganadores y reconocimientosAdemás de la copa mayor, se disputaron otros títulos que también reconocieron el talento y el espíritu deportivo. La Diócesis de Garzón se coronó ganadora de la Copa de Plata al vencer 1-0 a la Diócesis de Bucaramanga/Málaga Redentoristas.Por su parte, la Arquidiócesis de Medellín se alzó con la Copa de Bronce tras una contundente victoria de 3-0 sobre la Diócesis de Valledupar.La organización también distinguió a los mejores jugadores individuales del torneo:-Goleador del torneo: Jaime Nolberto Muñoz Cantillo (Arquidiócesis de Popayán).-Valla menos vencida: Diego Alejandro Bonilla Galíndez (Diócesis de Garzón).

Vie 12 Sep 2025

Desde Cartagena, presidente del Episcopado Colombiano pide no normalizar las "nuevas esclavitudes" que amenazan los derechos humanos

Con una multitudinaria caminata y una Eucaristía presidida por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, la Arquidiócesis de Cartagena vivió una jornada de profundo significado espiritual y social este 9 de septiembre. En la fiesta litúrgica del patrono de los Derechos Humanos, Día Nacional de los Derechos Humanos y en el marco de la 38ª Semana por la Paz –extendida a Mes por la Paz–, la ciudad portuaria se convirtió en epicentro de esperanza y de un llamado contundente a no acostumbrarse a las injusticias que aún laceran a Colombia.La jornada inició con una simbólica caminata por la paz que partió desde el Colegio Salesiano. Cientos de personas, agentes pastorales, representantes de instituciones educativas, públicas, privadas y de la sociedad civil, portaron como estandarte una “colcha de la paz”, un vasto telar compuesto por retazos que narraban historias de perdón, resiliencia y anhelo de reconciliación desde diversos territorios.Este colorido mosaico de esperanza encontró su destino en la Iglesia de San Pedro Claver, donde monseñor Francisco Javier Múnera Correa, Arzobispo de Cartagena y Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, presidió una solemne Eucaristía.Un legado que interpela el presenteInspirándose en el legado del “esclavo de los esclavos”, en su homilía, el presidente del Episcopado Colombiano trazó un paralelo entre la obra del santo jesuita del siglo XVII y las “nuevas formas aberrantes de esclavitud” del presente.“San Pedro Claver nos enseñó que la caridad ayuda a comprender la verdad, y que la verdad exige gestos concretos de caridad”, afirmó, citando las palabras del Pontífice.Con firmeza, señaló que el legado de quien restauró la dignidad de los esclavizados africanos exige hoy una acción decidida: “No podemos normalizar —con nuestros silencios o indiferencias— las formas de esclavitud que todavía pasan ante nuestras miradas… la trata de personas, el trabajo forzado, la violencia sexual, el reclutamiento de menores y todas las expresiones de exclusión y marginación”.Monseñor Múnera enfatizó que la paz solo se alcanza mediante “la misericordia activa y el compromiso con la justicia” para “desenredar la compleja madeja de los desencuentros”.“La exigencia de construir la paz pasa por ser firmes en los principios innegociables, pero siempre caritativos. Esa fue la pedagogía de Pedro Claver: hablar con las manos, actuar con las obras, tocar la carne herida del hermano”, subrayó.Voces que tejen esperanzaLos testimonios de los laicos participantes dieron cuerpo y alma a este mensaje episcopal. Nancy Herrera Méndez, del barrio El Pozón, explicó el sentido de la colcha de la paz: “Refleja la paz, el amor, la esperanza… Queremos que haya estos tres valores para que no haya tanta muerte, tanta violación de niños, de mujeres, de secuestro, de desplazamiento. No queremos más guerra, queremos la paz”.Por su parte, Edwin Javier Arrieta Jiménez vio en la actividad “una oportunidad de expresar (…) Todo lo que tiene que ver con la unión y la fraternidad. Esto simboliza el sanar heridas, el reconciliar corazones, el estrechar nuevamente brazos”.Beatriz Salas, feligrés participante, destacó la dimensión nacional y continua del esfuerzo: “Cumplimos 38 años de estar conmemorando la Semana por la Paz… Vamos a continuar con una agenda muy nutrida, partiendo especialmente de la cultura del encuentro y continuar escuchando las voces de los que no tienen voz”.Un compromiso que trasciende lo conmemorativoLa celebración no se limitó a los actos litúrgicos. Frente al altar del Santuario, se exhibieron cuadros de la iniciativa Artepaz, elaborados por jóvenes de 17 instituciones educativas, que plasmaron su anhelo de paz desde la creatividad y la sensibilidad adolescente.Al finalizar, la consigna que el Papa Francisco dejó en 2017 y que monseñor Múnera reiteró resonó con fuerza en el claustro colonial, sellando un compromiso que busca ir más allá de un día de conmemoración: “Pedro Claver nos dejó la consigna a todos los colombianos: ser esclavos de la Paz para siempre”. Un llamado a que la fiesta despierte el deseo de entrega y servicio, inspirando a una nación entera a ser generadora de paz y sembradora de esperanza.Vea el informe audiovisual a continuación:

Mié 10 Sep 2025

Renovación evangelizadora y turismo religioso: claves del legado de los 500 años de fe y cultura en la Diócesis de Santa Marta

Con una Eucaristía presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, el viernes 5 de septiembre culminó la visita de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) a la Diócesis de Santa Marta, un hecho histórico que marcó la Semana de la Evangelización 2025 y enriqueció las celebraciones por los 500 años de fe, evangelización y cultura de la primera diócesis en tierra firme en América.La presencia de los catorce arzobispos, encabezados por monseñor Francisco Múnera Correa, presidente de la CEC y acompañados por monseñor Germán Medina Acosta, secretario general, transcendió una reunión administrativa para convertirse en un poderoso signo de comunión, cercanía y refuerzo pastoral para la Iglesia samaria. También estuvo presente en esta experiencia monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza, vicario apostólico de Puerto Leguízamo-Solano.Una visita pastoral con sello misioneroLa integración de la reunión de la Comisión Permanente con la Semana de la Evangelización honró la historia y riqueza evangelizadora de la Iglesia samaria y sirvió como un impulso para proyectar el futuro.Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, Obispo de Santa Marta, explicó el profundo significado de este evento: “La venida de la Comisión Permanente del Episcopado surgió como un deseo de la diócesis de hacer presente la Iglesia a través de un signo concreto en la ciudad por la celebración de sus 500 años…Era justo y necesario que también en modo expresivo y concreto, la Iglesia en Colombia se hiciera presente en Santa Marta, una de las cunas de la evangelización en el país”.Uno de los momentos más especiales de esta visita sucedió el jueves 4 de septiembre, cuando los arzobispos se desplazaron a parroquias de la ciudad de Santa Marta, del municipio de Ciénaga y al monasterio de las Hermanas Concepcionistas que hacen presencia desde hace 55 años en esta jurisdicción, para vivir una verdadera dispersión misionera. En cada lugar, compartieron tres momentos: una catequesis sobre los 500 años, la celebración de la Eucaristía y un encuentro fraterno con la comunidad. “Me consta que esas visitas fueron recibidas con altura, con sentido de Iglesia, con verdadero gozo misionero”, afirmó monseñor Bacci.Monseñor Francisco Múnera fue acogido por la parroquia San Juan Bautista de Ciénaga, la segunda fundada en la Diócesis. Allí, el prelado invitó a la comunidad a tener “memoria agradecida en el pasado, confianza profunda en el presente y mirar con mucha esperanza hacia el futuro”. Exhortó a “remar mar adentro” y a “sacar a tanta gente de las tinieblas para enseñarle la luz del Evangelio, la luz de Jesucristo, la fuerza transformadora que ha construido esta hermosa historia de evangelización”.La feligrés María de los Ángeles Rojas destacó lo significativo de esta visita e hizo eco del llamado de monseñor Múnera. “Nos invitó a buscar y formar más discípulos misioneros, y ser unos verdaderos y auténticos evangelizadores de la Palabra de Dios”. Por su parte, Alfredo José Dávila Murano, también feligrés de Ciénaga, destacó que “esta experiencia nos invita a seguir evangelizando sin miedo a llevar la Palabra del Señor a los rincones más incógnitos de esta tierra evangélica”.Cimientos para una transformación misioneraLa Semana de la Evangelización también sirvió como un espacio fundamental de reflexión y formación para sentar las bases del futuro pastoral de la diócesis. Monseñor Bacci explicó el propósito de fondo: “Quisimos renovar nuestra conciencia y nuestra práctica misionera. Abordamos temas de fondo: ¿Qué es evangelizar? ¿Cómo se vive el proceso de evangelización?”.El obispo conectó directamente esta formación con su proyección evangelizadora: “Queda hacia adelante el trabajo de articular todas esas intuiciones en un concreto plan de pastoral. Estamos en camino de elaboración del nuevo Plan Diocesano de Pastoral y hemos encontrado en toda esta actividad muchas inspiraciones, muchos retos, muchos llamados a la conversión”. Y reveló el objetivo último: “El gran propósito es lograr la transformación misionera de la Diócesis de Santa Marta. Implica asociar cada vez más a los laicos y laicas en papeles protagónicos, de manera que todos los bautizados nos sintamos responsables de esta misión”.El padre Juan Carlos Carvajal, vicerrector de la Universidad San Dámaso de Madrid y uno de los formadores internacionales invitados por la Diócesis, valoró positivamente la respuesta del pueblo de Dios samario y confirmó que este puede ser “un antes y un después para la diócesis”; recalcó la necesidad de volver la mirada a la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi del papa Pablo VI y subrayó elementos esenciales como “la necesidad de hacer una catequesis que inicia la vida cristiana” y la importancia de que “los cristianos sean bautizados con experiencia de Cristo, con experiencia de Dios”.Diálogo Iglesia-Sociedad y el impulso al turismo religiosoEl viernes 5 de septiembre, la Universidad Sergio Arboleda fue escenario del “Encuentro Iglesia y Sociedad: 500 años de Fe, Evangelización y Cultura”. Este espacio de diálogo contó con la participación central del cardenal Luis José Rueda Aparicio, quien, junto a académicos y líderes sociales, reflexionó sobre el rol de la Iglesia en la educación, la defensa de la dignidad humana y la construcción de paz en Colombia.El evento, en el que estuvieron presentes los arzobispos, también sirvió para anunciar un hito para el futuro de la diócesis: su incorporación oficial a la Red Mundial de Turismo Religioso, liderada por el Tourism and Society Think Tank. Monseñor Bacci destacó la dimensión pastoral de este paso: “El turismo religioso es una necesidad pastoral, brota en realidad del discernimiento de los signos de los tiempos que pide de la Iglesia presencia eficaz donde hay personas, donde están circulando turistas que llegan a ser peregrinos”. Explicó que quienes llegan “motivadas por las bellezas naturales de Santa Marta pueden también, si la Iglesia sabe salirles al paso, ir a su encuentro, vivir una experiencia espiritual profunda de fe cristiana, de evangelio de Jesucristo”.Testimonios de una fe renovadaLos agentes de pastoral y fieles que participaron en la semana expresaron cómo estas experiencias impactaron su fe y su misión.Para Alfonso Campo González, de las Comunidades Neocatecumenales, las enseñanzas recibidas resonaron profundamente con su experiencia: “Me ha llamado mucho la atención ver que la realidad que vivo realmente el Camino Neocatecumenal es lo que vivimos”. Destacó el llamado a “ser enviados del obispo a poder anunciar el amor de Dios a los demás” y el interés general de la Iglesia por participar.La Hermana Daniela, religiosa de la comunidad Hijas del Fiat, vio en la semana “una riqueza para todos los bautizados” y un capítulo nuevo en la diócesis. Para su comunidad, significó “fundamentos sólidos para la misión” y una oportunidad para “vincularnos con la iglesia local…Conocer lo social, lo político, lo económico para también como comunidad, plantearnos ¿y ahora qué sigue?”.El padre José Didier Pineda, de la Parroquia del Espíritu Santo, lo asumió como un llamado personal a renovar su sacerdocio movido por la Esperanza en Cristo. Enfatizó la necesidad de “volver a las pequeñas comunidades donde surgió la Iglesia, teniendo ese encuentro con la misma Palabra de Dios y teniendo un compromiso con una Iglesia en salida”.Los llamados del Cardenal: Gratitud, Reconciliación y EsperanzaLa jornada concluyó con una solemne Eucaristía en la Catedral Basílica de Santa Marta, presidida por el cardenal Rueda Aparicio y concelebrada por monseñor Bacci y por los prelados presentes en la Comisión Permanente.En su homilía, el pupurado desarrolló una profunda reflexión tomando la parábola del “vino nuevo en odres nuevos” (Lc 5). Señaló que Jesucristo es el vino nuevo que renueva las vasijas de la comunidad, la familia y la sociedad, e invitó a la Diócesis de Santa Marta y, por extensión, a todo el país, a vivir tres actitudes renovadas para el futuro:1. Gratitud: “Agradecidos por una historia de salvación… Por la gracia de los sacramentos celebrada en estos 500 años”.2. Reconciliación: “Solamente el camino de la reconciliación y del perdón nos llevará a la verdadera paz que empieza en el corazón de cada uno”.3. Esperanza: “Celebrando el Jubileo de la Esperanza, las familias de Santa Marta deben ser familias portadoras de esa virtud teologal”.El purpurado elogió el camino de escucha y discernimiento que lleva la diócesis en cabeza de su pastor para elaborar un plan de evangelización hacia el 2033, cuando se cumplirán 500 años de vida diocesana, y los instó a ser “misioneros y misioneras de la gratitud, de la reconciliación y de la esperanza”.Un legado para el futuroLa integración de estos cinco eventos—la Semana de la Evangelización, la visita de los arzobispos, el diálogo Iglesia-Sociedad, la Eucaristía presidida por el cardenal y la entrada de la Diócesis de Santa Marta a la Red de Turismo Religioso—debuja el panorama de una Iglesia samaria que, honrando su pasado milenario, avanza con gratitud, busca la reconciliación y se abre al futuro con esperanza misionera, rumbo a la celebración de sus 500 años como diócesis en el 2033.Vea a continuación el informe audiovisual de la Semana de la Evangelización en la Diócesis de Santa Marta:Vea a continuación los momentos más destacados de la Eucaristía celebrada por el cardenal en la Catedral Basílica de Santa Marta:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. 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Mar 9 Sep 2025

Copa de la Fe 2025: Sacerdotes de cuatro países unen fe y deporte en la tierra del café

Con un colorido y emotivo desfile inaugural que reunió en la Plaza de Bolívar de Armenia a 28 equipos de sacerdotes, inició oficialmente la X Copa de la Fe, el campeonato deportivo más importante de la Iglesia en el país que, este año, tiene como sede la Diócesis de Armenia, en el corazón del Eje Cafetero colombiano. En esta oportunidad, reúne a más de 600 sacerdotes de Colombia, Ecuador, Venezuela y México.El acto de apertura se celebró en la tarde del lunes 8 de septiembre, bajo un espíritu de fraternidad, alegría y esperanza. El evento contó con la presencia de monseñor Alfonso García López, obispo de Guapi, y monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, arzobispo de Nueva Pamplona, quienes acompañaron a sus delegaciones. Además, monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia, quien también está jugando en esta copa. Fue monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, obispo anfitrión, quien dio la bienvenida a los participantes. En su discurso, recordó que este torneo va más allá de lo deportivo; destacó el espíritu de fe y fraternidad que lo caracteriza.Los compromisos deportivos de esta X Copa de la Fe iniciaron este martes, 9 de septiembre. El partido inaugural enfrentó al equipo conformado por de la Diócesis de Armenia y la Diócesis de Palmira contra la Arquidiócesis de Nueva Pamplona, que se alzó con una contundente victoria de 5-2. A lo largo de la mañana, se disputaron otros 13 encuentros en las diferentes sedes habilitadas para el torneo: el Estadio Centenario, las canchas de Comfenalco/Soledén, el Club Campestre de Armenia y el estadio del municipio de La Tebaida. Vea los resultados aquí.Un campeonato con misión evangelizadoraUno de los momentos más significativos de esta copa se vivirá en la tarde del jueves 11 de septiembre. Las delegaciones de sacerdotes dejarán temporalmente las canchas para desplazarse a diversas parroquias de la Diócesis de Armenia. Allí, serán acogidos por las comunidades locales para compartir, orar, visitar barrios, bendecir hogares, llevar consuelo a los enfermos y realizar el sacramento de la confesión, llevando el espíritu del torneo directamente a los feligreses.Transmisión y clausuraLos aficionados al fútbol y los fieles que deseen seguir la emoción de los partidos podrán hacerlo a través de las transmisiones en vivo que realizará la Diócesis de Armenia en su página de Facebook y su canal de YouTube. Algunos de los compromisos también serán retransmitidos en las plataformas de la Conferencia Episcopal de Colombia.Esta copa, que une al clero colombiano y extranjero en una misma jugada, finalizará sus actividades el próximo viernes 12 de septiembre. Dejará como ganadora no solo a una diócesis, sino a la comunidad católica que encuentra en el deporte un puente para la fe, la unión y el testimonio cristiano.Vea a continuación la transmisión del partido inaugural:

Mar 9 Sep 2025

Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia renueva el legado de Santa Laura con misión en Dabeiba

Inspirada en Santa Laura, la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia llevó la esperanza del Evangelio a Dabeiba. Más de cien años después de que este territorio fuera cuna de la obra misionera de la primera santa colombiana, entre el 24 y el 30 de agosto, comunidades parroquiales, sacerdotes, religiosas, seminaristas y misioneros, liderados por monseñor Hugo Alberto Torres Marín, se unieron para anunciar la Buena Nueva y fortalecer la fe en este municipio del occidente de Antioquia. “En la esperanza reafirmamos nuestra identidad católica” fue el lema los identificó durante estos días.El camino de Santa LauraEl vínculo de Dabeiba con la misión es histórico. A comienzos del siglo XX, era un territorio marcado por el abandono, con campesinos en la miseria e indígenas emberá y katíos excluidos y perseguidos. Allí, donde casi no había presencia de la Iglesia, Santa Laura Montoya sintió el llamado divino. En la Catedral de Medellín, se arrodilló ante la imagen de la Inmaculada Concepción y formuló una súplica que revela tanto su fe como su audacia espiritual:“Mostrándole el dinero que llevaba en la mano le dije: ‘¿Ves, Madre mía? Esta suma podría servir para los indígenas. Quizás iré a gastarla inútilmente… Vos, Señora mía, puedes hacerme este mandado con eficacia: directamente al Papa. Haz que venga una orden que obligue a los obispos a ayudarme’” (Autobiografía, Cap. XIX, p. 123).Semanas después, el Papa San Pío X publicaba la encíclica Lacrymabilis statu indorum (1912), exhortando a los obispos a apoyar a los pueblos indígenas. Esta fue la señal divina que selló la certeza de Santa Laura de que no fue ella quien eligió a Dabeiba, sino que fue Dios mismo quien dispuso que este rincón del occidente antioqueño se convirtiera en cuna de su obra misionera, un pensamiento que luego expresaría con la frase: “Dabeiba es el camino. Dios dirige las cosas cuando son suyas” (Autobiografía, Cap. XXI, p. 145).Una misión renovada para desafíos actualesHoy, Dabeiba es un municipio plural, donde conviven distintos credos y expresiones religiosas, y que además está profundamente marcado por el conflicto armado. Estas situaciones son un reto para la Iglesia Católica, que exigen testimonio claro, de cercanía con quienes han sufrido y un respeto por la creencia ajena.Ante esta realidad, la nueva misión emprendida por la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia no fue un simple evento pastoral, sino un volver a las raíces para reavivar el fuego de la fe. Se buscó reafirmar la identidad católica no compitiendo, sino compartiendo, con alegría y sin exclusiones, que lo más valioso que tenemos para dar es a Cristo y su Evangelio. Como lo expresó el Papa Francisco al canonizar a Santa Laura, ella nos enseña a "acoger a todos sin prejuicios...Compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos, que es Cristo y su Evangelio".Tierra de encuentro y acompañamientoLos misioneros hicieron eco de la palabra por la zona urbana y las veredas aledañas. La mayoría de estos encuentros fueron con comunidades indígenas, quienes abrieron su corazón al Evangelio.“Me siento muy contenta, muy agradecida, pues primero con Dios, después con la, con la misión... para nosotros es una gran bendición,” contó Maribel Domicó, Gobernadora de la comunidad indígena Karrá.La misión también colaboró con iniciativas locales como “El Grupo Dinamizador”, que se encarga de cuidar a los adultos mayores de la región. Sacerdotes y misioneros realizaron junto a ellos durante cuatro días Eucaristías, actividades de evangelización y unción.“De verdad es como una primera vez que...Se vio cómo este acompañamiento de ellos a nuestra vereda de verdad,” expresó Marta Elena Guerra, líder de la vereda Llano Grande.Un fruto de esperanzaEsta misión arquidiocesana se convirtió en un espacio de sanación y construcción de paz, llevando el anuncio del Evangelio más allá de las palabras, hacia la cercanía y el acompañamiento espiritual.“La misión ha venido dando su fruto, que renazca la esperanza de una Iglesia católica siempre viva y que cada uno de ellos vaya descubriendo la necesidad de celebrar la fe,” comentó monseñor Hugo Alberto Torres, arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia.Hoy, afirmar que “Dabeiba es el camino” no es mirar al pasado con nostalgia, sino reconocer que este municipio sigue siendo un espacio privilegiado para evangelizar, acompañar y ser camino de esperanza, de fe y de reconciliación para toda la Iglesia.Vea a continuación el informe audiovisual sobre la misión:

Jue 4 Sep 2025

Diócesis de Mocoa-Sibundoy condena ataque a militares en Villagarzón y hace un llamado urgente por la paz

A través de un comunicado, la Diócesis de Mocoa-Sibundoy condena los "graves hechos" de violencia ocurridos el pasado miércoles 3 de septiembre en la vereda Siloé, municipio de Villagarzón, donde “dos miembros de la fuerza pública fueron rociados con gasolina y quemados en medio de una asonada”.El pronunciamiento, emitido por monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, Administrador Apostólico, rechaza categóricamente todo acto de violencia; señala que estas acciones atentan contra las mínimas reglas de humanidad y contra el derecho internacional humanitario.El obispo expresa su solidaridad con los militares afectados y sus familias. Ante la gravedad de los hechos, hace un llamado a la serenidad y al respeto de la dignidad de la vida del ser humano.“Pedimos al Dios de la vida que cese toda forma de violencia en nuestro territorio".En el contexto de la celebración de la Semana por la Paz, monseñor Cárdenas Toro insta a la comunidad a no rendirse ante el horror. Exhorta: "no concedamos a la violencia la victoria de renunciar al anhelo de que en nuestras comunidades sean escenarios de paz".Lea el Comunicado AQUÍ

Vie 29 Ago 2025

Arzobispos de Colombia se unirán a la Semana de la Evangelización en Santa Marta, en el marco de los 500 años de la Diócesis

La ciudad de Santa Marta se prepara para vivir una jornada histórica de fe y reflexión pastoral del 30 de agosto al 6 de septiembre de 2025, con la celebración de la Semana de la Evangelización 2025, liderada por monseñor José Mario Bacci, obispo de la Diócesis. Un hecho clave en esta celebración será la presencia y participación activa de los catorce arzobispos de Colombia, quienes, por primera vez, celebrarán su reunión de Comisión Permanente en ‘La Perla de América’ y se unirán a las actividades evangelizadoras.La conjunción de estos dos importantes acontecimientos —la Semana de la Evangelización y la reunión de los prelados— convierte a Santa Marta en epicentro de la vida eclesial del país, lo que cobra aún más relevancia en el marco de la conmemoración de los 500 años de la fundación de la capital del departamento del Magdalena.Presencia y labor pastoral de los ArzobisposDel 3 al 6 de septiembre, los catorce Arzobispos, miembros de la Comisión Permanente de la CEC, desarrollarán su agenda de trabajo institucional en la ciudad. Sin embargo, su visita trasciende lo administrativo para convertirse en un gesto concreto de comunión y cercanía con el pueblo de Dios.El jueves 4 de septiembre marcará un hito de fraternidad, ya que cada uno de los prelados se desplazará a diferentes parroquias de Santa Marta y municipios aledaños para presidir catequesis, celebrar Eucaristías y sostener encuentros fraternos con feligreses, agentes de pastoral y comunidades. Esta dispersión misionera de los obispos por el territorio diocesano subraya el carácter nacional del evento y el compromiso de la Iglesia colombiana con la evangelización.La Semana de la Evangelización: formación, diálogo y misiónBajo el liderazgo de monseñor Bacci, la Semana de la Evangelización 2025 se erige como el eje central de las celebraciones, con una agenda robusta diseñada para formar, celebrar y proyectar la misión fundamental de la Iglesia.El evento también contará con la participación de dos destacados invitados internacionales: Monseñor José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante (España), y el padre Juan Carlos Carvajal, Vicerrector de la Universidad San Dámaso de Madrid, quienes impartirán enseñanzas y ponencias a lo largo de la semana.Los momentos más representativos incluyen:-Apertura (Domingo 31 de agosto): Una gran Eucaristía y enseñanza inaugural en el Coliseo Mayor.-Encuentro Iglesia y Sociedad (Viernes 5 de septiembre): Un conversatorio de alto nivel en la Universidad Sergio Arboleda, que reunirá a obispos, académicos y líderes sociales. Este panel contará con la participación central del cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, quien reflexionará sobre "Iglesia y Sociedad: un encuentro de 500 años". La jornada concluirá con una solemne Eucaristía presidida por el purpurado en la Catedral Basílica.-Clausura (Sábado 6 de septiembre): Un Congreso final con la presentación de las conclusiones del proceso diocesano de escucha, una peregrinación multitudinaria y una gran Eucaristía de clausura en la Catedral Basílica.Relevancia y legadoLa relevancia de esta semana radica en su capacidad de aunar el trabajo pastoral de la máxima instancia directiva del episcopado colombiano con una iniciativa diocesana de profundo calado espiritual y social. No es solo una celebración local, sino un modelo de comunión eclesial y un faro para la misión continental, que sienta las bases para los desafíos futuros de la Iglesia, incluida la evangelización en la era digital y el turismo religioso como oportunidad de fe y cultura.La Diócesis de Santa Marta extiende una cordial invitación a todos los fieles, medios de comunicación y al público en general a participar de esta experiencia de fe que fortalece la esperanza y renueva el compromiso misionero de la Iglesia en Colombia.Para conocer todos los detalles de la programación, visite el sitio web ofiial de la Diócesis de Santa Marta: www.diocesisdesantamarta.org