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Cercanía, creatividad y coraje en su misión: Llamados del Papa Francisco a los obispos colombianos
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Este viernes 24 de marzo, sobre el medio día romano, tras finalizar su esperado encuentro con el Papa Francisco que se desarrolló durante dos horas, los arzobispos de las provincias eclesiásticas de Bogotá, Florencia, Ibagué, Nueva Pamplona, Tunja y Villavicencio, junto a monseñor Nelson Jair Cardona, obispo de la Diócesis de San José del Guaviare, ofrecieron una rueda de prensa para dar a conocer detalles de lo vivido durante los cinco días de su Visita Ad Limina Aspostolorum, del diálogo con el Santo Padre y de lo que significa esta experiencia para el impulso de la vida pastoral en Colombia.
Al iniciar este pronunciamiento, realizado desde la Sala Marconi del Palacio Pío XII en la Ciudad del Vaticano, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), destacó que se trató de una significativa experiencia de fraternidad y encuentro, propicia para fortalecer las relaciones no solo humanas sino también apostólicas entre los 38 obispos que viajaron en este primer grupo.
Para monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia, esta es su primera Visita Ad Limina, pues fue ordenado obispo en el año 2013 y la última vez que los prelados colombianos habían vivido esta experiencia fue en 2012 cuando se encontraron con el papa Benedicto XVI. En medio de lo significativos que fueron estos días para él, quiso resumirlos destacando diez palabras clave: Cercanía, amabilidad, fraternidad, acogida, apostolicidad, Amazonia, creatividad, sinodalidad, coraje y gratitud.
Refiriéndose a la gracia de poder celebrar la Sagrada Eucaristía en comunión cada día en una basílica romana diferente, monseñor Orlando Roa Barbosa, arzobispo de Ibagué dijo que en ellas se habían puesto las intenciones que llevaban de cada una de sus jurisdicciones y les permitió experimentar una cercanía especial con Dios, con el Papa y con la Iglesia Universal.
Algunos de los principales desafíos que dejan sus reuniones en los dicasterios
Sobre la visita a los once dicasterios y los demás organismos de la Curia Romana, los obispos han destacado en su pronunciamiento la amplia disposición de escucha que encontraron allí por parte de los prefectos y de sus equipos de trabajo. Afirmaron que recibieron luces, motivaciones y esperanzas para continuar el camino evangelizador y sinodal en Colombia.
Según lo han indicado los prelados, uno de los temas que surgió constantemente en sus reuniones al interior de los organismos romanos y durante el encuentro con el Papa fue el de la Amazonia. Sobre ello, monseñor Omar de Jesús dijo que se había destacado la importancia de la Conferencia Eclesial de la Amazonia (CEAMA) y que se habló, incluso, de la posibilidad de la adecuación de un rito amazónico con las comunidades indígenas que habitan estos territorios. Y aunque fue claro en afirmar que este paso requiere aún investigación, agregó: “Muy interesante porque los obispos que trabajamos en esas zonas podemos contarles de la variedad cultural y la riqueza que tenemos con todos estos pueblos ancestrales, por ejemplo, con las lenguas y con la espiritualidad".
Por otra parte, de acuerdo con monseñor Nelson Jair Cardona, en cuanto al tema de la evangelización, han podido reconocer durante esta Visita Ad Limina el reto inmenso de entrar de un mundo cada vez más digital, una evangelización tiene que hacer presencia no solo en los medios sino también a través de la cual la Iglesia asuma los nuevos lenguajes y maneras de llegar a los fieles. Agregó: “El reto que hemos encontrado es que para eso necesitamos involucrar a la juventud que es la que conoce este nuevo modo de comunicarse más que nosotros”.
El prelado también ha narrado con gran satisfacción cómo ha constatado que en la Curia Romana la fuerza, el protagonismo y la corresponsabilidad del laicado es una realidad y esto se convierte en uno de los principales retos para la aplicación en su jurisdicción eclesiástica. Al respecto ha puntualizado que este tema “superó el nivel del discurso en el Vaticano; en verdad lo han vivido”, pues fue de gran alegría para él encontrar allí los tres estados de vida (sacerdotes, religiosos y laicos) trabajando en igualdad de condiciones y enriqueciendo la Iglesia.
Sobre los procesos pendientes de causas de los santos colombianos, monseñor Luis José Rueda ha dicho que pudieron constatar la amplia lista de hombres y mujeres del pueblo de Dios, especialmente sacerdotes, religiosas y religiosos que están en proceso de beatificación. Destacó, de manera especial, la de monseñor Pedro Ismael Perdomo, quien fue arzobispo de Bogotá y primado de Colombia entre 1928 y 1950. Dijo que es una causa está bastante adelantada y que esperan llegue a la beatificación, “que se consolide científicamente el milagro”.
Dentro de los casos, el prelado también destacó el de Toribio Maya, el único laico presente en la larga lista, oriundo de Popayán (Cauca). Sobre él afirmó: “Alimentó su vida con la Eucaristía, con la palabra de Dios, con el amor a la Virgen María y eso lo llevó a servir especialmente a los enfermos y concretamente a los enfermos de lepra a mediados del siglo XX. Esa era una situación que pocos querían asumir por los riesgos de contagio y, sin embargo, sin ser un religioso, sin ser un sacerdote, se dedicó al servicio de los más abandonados en ese momento”.
Temas abordados y principales llamados durante el encuentro con el Santo Padre
Destacando que se trató de un diálogo muy natural, en el que el Papa fue haciendo aportes a medida que ellos iban planteando sus inquietudes, los prelados indicaron que entre sus principales insistencias estuvo la necesidad de mantener la cercanía reconociéndose siempre como miembros e hijos del santo pueblo de Dios, así como un coraje creativo especial para fortalecer su trabajo.
De acuerdo con monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja, el Santo Padre ha sido específico en la necesidad de erradicar por completo el clericalismo en la Iglesia para convertirse en verdaderos ministros. A propósito de este tema, monseñor Luis José Rueda también ha dicho también que están llamados a hacer una transición de una Iglesia de conservación a una Iglesia netamente misionera, evangelizadora y con todo el pueblo de Dios. “Eso significa que nosotros, los ministros actuales de la Iglesia y los ministros que se están formando, deben encajar, meter en su corazón la semilla del reino de Dios y del pueblo de Dios para evitar esas asimetrías donde el laico pasa segundo lugar”, agregó el presidente de la CEC.
Los prelados han dicho también que el Pontífice los invitó a no desfallecer en la construcción de la paz en Colombia. Según lo ha indicado monseñor Jorge Alberto Ossa, arzobispo de Nueva Pamplona, el Santo Padre les ha dicho que deben tener mucha paciencia en este sentido reconociendo que los procesos de paz toman tiempo y retos, por lo que les ha pedido continuar “aclimatando la paz”, rodeando las buenas acciones que se realicen en ese sentido y conservando la “libertad para hacer críticas cuando las cosas no se hacen bien”.
Según lo han expresado los obispos, otro de los retos centrales que dejó este encuentro fue el de la formación. Al respecto, monseñor Orlado Roa dijo: “Nosotros estamos llamados a fortalecer la formación permanente en los sacerdotes y a consolidar la formación inicial que se imparte los seminarios”. Hacer esto, según lo ha referido, permite seguir luchando desde el nivel de la prevención contra realidades lamentables que se han presentado, como la de los abusos en entornos eclesiales.
El fortalecimiento de la pastoral penitenciaria fue otro de los llamados del Papa Francisco a los prelados colombianos. Han dicho que, ante la realidad de hacinamiento que existe en muchos establecimientos penitenciarios y carcelarios no solo del país sino del mundo entero, así como otras dificultades que enfrenta esta población privada de la libertad, para el Pontífice es fundamental seguir acompañando de manera decida esta misión.
Aunque no hubo oportunidad de profundizar al respecto con el Santo Padre, la preocupación por otros aspectos del contexto nacional colombiano como el narcotráfico y la corrupción, también surgió en el diálogo.
La segunda fase de la Visita Ad Limina 2023 será en abril
De esta manera se dio por cumplida la primera etapa la Visita Ad Limina de los obispos colombianos. El segundo grupo, en el que se encuentran los prelados de las provincias de Barranquilla, Cali, Cartagena, Manizales, Medellín, Santa Fe de Antioquia y Popayán, la desarrollará del 17 al 22 de abril.
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Rueda de prensa:
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Jue 23 Abr 2026
Iglesia en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y sostenida en la oración
La Iglesia Católica en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y centrada en procesos de acompañamiento continuo desde la infancia, la familia y la comunidad.Esta es una de las principales conclusiones que deja el Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral Vocacional 2026, que reunió en Bogotá a 127 animadores —60 de la vida consagrada y 67 de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país— entre el 13 y el 16 de abril, convocados por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión y el Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.El encuentro permitió identificar retos de fondo en el acompañamiento a las nuevas generaciones del país, en un contexto marcado por la hiperconectividad, la fragmentación social y la necesidad de referentes significativos.“Los jóvenes están conectados gran parte del tiempo con las redes… pero en el fondo no tienen a nadie cuando tienen una crisis, una depresión. Entonces nosotros como Iglesia tenemos que acercarnos a ellos”, advirtió la hermana Marta Ligia Acosta Muñoz, Carmelita Misionera, de la Conferencia de Religiosos de Colombia, seccional Cali.Acompañar desde antes: un cambio de enfoqueOrganizadores y participantes del encuentro coincidieron en la necesidad de replantear el enfoque de la pastoral vocacional, ampliando su alcance más allá de los jóvenes y de acciones puntuales.“Si nuestro servicio solo va dirigido a los jóvenes, estaríamos llegando demasiado tarde. También hay que acompañar a los niños y a las familias”, afirmó el padre Juan Manuel Beltrán, director del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal de Colombia.En esa línea, se insistió en iniciar procesos desde la infancia, fortalecer el papel de la familia y articular el trabajo con otras pastorales.“Es en la familia donde se va cultivando la vocación…primero llegando a la parte humana de cada joven, para después llevarlos a la parte espiritual”, explicó la hermana Beatriz Elena Romero, de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias y delegada de pastoral vocacional en la Diócesis de Valledupar.Este cambio implica pasar de iniciativas aisladas a procesos continuos de acompañamiento humano y espiritual, con mayor capacidad de escucha y cercanía.Presencia real en la vida de los jóvenesOtro de los retos identificados es la necesidad de una mayor presencia en los espacios donde transcurre la vida de los jóvenes.“Hay que buscar a los jóvenes…la idea es llegar allí y ayudarles a conocer a Jesús para que lo sigan y permanezcan en Él”, señaló monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué y miembro de la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.Para los participantes, más que ausencia de vocaciones, existe una necesidad de acompañamiento oportuno y cercano.“Los jóvenes están sedientos de Dios...Necesitan escuchar algo de Dios, necesitan escuchar desde nuestro testimonio de vida”, afirmó el diácono Diego Fernando Sánchez, Misionero Javeriano de Yarumal.En este contexto, el entorno digital se reconoce como un campo clave de acción, que requiere mayor presencia y creatividad pastoral.“Es un reto seguir trabajando y lanzando la red a estas nuevas plataformas…Los jóvenes están esperando respuestas a ese llamado vocacional”, expresó Jesús Aníbal, religioso de la Orden de los Ministros de los Enfermos y delegado de pastoral vocacional Colombia–Ecuador.Trabajo en red: de la iniciativa individual a la acción conjuntaEl encuentro también dejó una orientación concreta: fortalecer el trabajo articulado entre las diferentes instituciones y comunidades eclesiásticas.“Tenemos que trabajar juntos, por región, por provincia, para tener un solo pensar y ayudar a los jóvenes a conocer a Jesús”, subrayó monseñor Lascarro.Esta apuesta se traduce en la construcción de rutas compartidas de acción pastoral.“Ya creamos una ruta de trabajo mancomunado, cooperativo, que nos va a permitir verdaderamente llegar a tantos jóvenes”, explicó John Ramírez, religioso de la Congregación Hijos de la Sagrada Familia y encargado de la promoción vocacional en la delegación Colombia–Venezuela.La articulación con la pastoral juvenil, familiar y educativa fue señalada como clave para ampliar el alcance del acompañamiento vocacional.Formar a quienes acompañanAdemás de los desafíos externos, el encuentro puso sobre la mesa una necesidad interna: fortalecer la formación y el acompañamiento de los propios animadores vocacionales.“Los primeros acompañados debemos ser nosotros…dejarnos acompañar primero por el Señor y también formarnos para hacer un mejor trabajo”, reconoció Jesús Aníbal.Esto implica consolidar procesos de formación permanente, fortalecer la vida espiritual y abrirse al apoyo de distintas disciplinas.Oración y misión: fundamento y proyecciónLos participantes coincidieron en que toda pastoral vocacional parte de una convicción fundamental: la vocación es iniciativa de Dios.“No somos nosotros los que llamamos, quien llama es Dios…Necesitamos propiciar espacios de silencio para que Él toque el corazón”, recordó el padre Juan Manuel Beltrán.En este sentido, uno de los llamados centrales es a fortalecer la oración personal y comunitaria, especialmente en el marco de la Semana Nacional de Oración por las Vocaciones, que se celebrará del 26 de abril al 3 de mayo en todo el país.“La oración es la que nos va a ayudar a encontrar a los jóvenes…Dios es el que llama”, reiteró monseñor Lascarro.Vea el informe audiovisual del encuentro a continuación:
Mar 21 Abr 2026
Obispos colombianos llaman a proteger la vida y desescalar el lenguaje en medio del clima electoral
Ante el actual clima electoral y las recientes denuncias de amenazas contra candidatos presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) hace un llamado urgente a proteger la vida, cuidar el lenguaje y salvaguardar la democracia como pilares fundamentales del país.A través de un comunicado, los obispos advierten que Colombia atraviesa “un momento decisivo que exige compromiso firme con la vida, la democracia y el respeto”, y subrayan que no es posible avanzar en el proceso electoral si no existen garantías reales para todos los actores políticos.En este contexto, instan a las autoridades a actuar con determinación para proteger a quienes participan en la contienda:“Hacemos un llamado a los organismos del Estado a redoblar sus esfuerzos para garantizar la integridad y la seguridad de quienes aspiran a la Presidencia de la República, así como el libre ejercicio de los derechos democráticos”.El pronunciamiento se da en un escenario marcado por alertas de posibles atentados, intimidaciones y hechos de violencia que han encendido las alarmas sobre la seguridad del proceso democrático.La violencia y el lenguaje que divide también amenazan la democraciaJunto a la preocupación por la seguridad de los candidatos, la Iglesia advierte que el tono del debate público incide directamente en la convivencia y en la estabilidad democrática.Por ello, exhorta directamente a los candidatos y sus campañas:“Promover un debate respetuoso, excluyendo toda forma de violencia verbal, estigmatización o descalificación”.Este llamado recoge la enseñanza del Papa Francisco, quien insistía en que el camino no es la confrontación destructiva, sino el encuentro:“En lugar de descalificar rápidamente al adversario, hay que afrontar un diálogo abierto y respetuoso, donde se busque alcanzar una síntesis superadora” (Encíclica Fratelli tutti, 203).La democracia se construye con palabras que unenEl mensaje de la Conferencia Episcopal plantea que el país necesita un giro en el enfoque de la campaña electoral, pasando de la confrontación a las propuestas que respondan al bien común. En esa línea, enfatiza:“La palabra pública debe ser un instrumento de construcción y no de división”.En coherencia con este llamado, los obispos en Colombia hacen eco de palabras expresadas recientemente por el Papa León XIV durante su paso por África. El pontífice ha insistido en la necesidad de reconocerse como una sola familia, incluso en medio de las diferencias:“En un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que todos somos una sola familia! Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas aparentemente cerradas” (Argelia, 13 de abril de 2026).Una tarea de todosFinalmente, más allá de las decisiones institucionales o políticas, los obispos recuerdan que el momento que vive el país exige corresponsabilidad:“Cuidar la vida, cuidar la palabra y cuidar la democracia es una responsabilidad compartida”.
Mar 21 Abr 2026
Preparar, sembrar, cuidar y cosechar la paz: la ruta pastoral que propone la Conferencia Episcopal de Colombia para la Semana de la Familia 2026
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Departamento de Matrimonio y Familia, presentó la cartilla “Familias Sembradoras de Paz”, un subsidio pastoral que servirá como guía para la celebración de la Semana de la Familia 2026, que se llevará a cabo del 11 al 18 de mayo en todo el país.El material, dado a conocer este lunes 20 de abril a través de un webinar, propone un camino pedagógico y espiritual que reconoce a la familia como el primer territorio de paz y sujeto activo de reconciliación y transformación social. La iniciativa se enmarca en el lema de este año: “Familia, sembradora de paz”.Durante la presentación, monseñor Miguel Fernando González Mariño, obispo de El Espinal y presidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia, destacó que la familia es “el lugar privilegiado donde se cultivan los valores, costumbres y patrones de convivencia”, y subrayó que “toda apuesta por la paz duradera necesariamente pasa por el fortalecimiento de las dinámicas familiares”.En ese sentido, insistió en que la paz no surge de manera espontánea: “La paz no aparece de la nada… la paz se cultiva”. Por ello, explicó que la cartilla propone asumir la construcción de paz como un proceso de siembra que requiere tiempo, cuidado y constancia, vivido en lo cotidiano del hogar.Una propuesta pastoral con enfoque reconciliadorLa cartilla plantea una metodología basada en cinco momentos simbólicos —preparar la tierra, sembrar la semilla, regar y cuidar, crecer y fortalecer, y cosechar y compartir— que orientan encuentros familiares o comunitarios durante la semana. Cada uno de estos espacios integra reflexión bíblica, dinámicas participativas y compromisos concretos.Este itinerario busca fortalecer a las familias como espacios de sanación y reconciliación, promoviendo habilidades como la comunicación respetuosa, la escucha activa y el manejo pacífico de los conflictos, así como valores esenciales para la convivencia como el perdón, la empatía y la solidaridad.De acuerdo con el documento, “educar para la paz no es únicamente un contenido que se enseña, sino una experiencia que se vive diariamente”, en la forma en que se gestionan las diferencias, se cuida al otro y se construyen relaciones basadas en el amor y el respeto.La familia, primera escuela de pazEl padre Nelson Ortiz, director del Departamento de Matrimonio y Familia, resaltó la pertinencia del tema en el contexto actual:“Este año veíamos que era muy necesario hablar de la familia como sembradora de paz, especialmente en un mundo que vive en medio de tantas guerras”.Asimismo, recordó el llamado del Papa a vivir una “desarmada y desarmante”, invitando a las familias a renunciar a las formas cotidianas de violencia:“Cada hogar está llamado a dejar las armas de la violencia verbal, la indiferencia y el egoísmo, para convertirse en sembrador de diálogo, misericordia y paciencia”.En esta línea, la cartilla propone reconocer las heridas y conflictos que afectan la convivencia familiar, al tiempo que impulsa procesos de sanación que permitan reconstruir el tejido relacional desde el interior del hogar. La familia, señala el documento, es “la primera e insustituible educadora de la paz”, y su vivencia cotidiana tiene un impacto directo en la sociedad.Un aporte eclesial con impacto socialLa Semana de la Familia 2026 tendrá como objetivo general fortalecer a las familias como espacios de construcción de paz, promoviendo relaciones fraternas que contribuyan a la transformación de las comunidades y territorios.Entre sus objetivos específicos se destacan: reconocer la familia como espacio privilegiado para la educación en paz, desarrollar habilidades de comunicación y resolución de conflictos, fortalecer valores que favorezcan la reconciliación, e impulsar compromisos concretos de paz tanto en el hogar como en el entorno social.En coherencia con la misión de la Conferencia Episcopal de Colombia, esta iniciativa busca no solo animar la vida eclesial, sino también incidir en la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y en paz, reconociendo que “cada gesto de amor, cada palabra de reconciliación y cada esfuerzo por construir unidad en el hogar se convierte en una semilla que puede transformar la sociedad entera”.La CEC a anima a todas las parroquias, movimientos eclesiales y familias del país para que hagan uso del contenido de la cartilla, como una herramienta concreta para aprender a vivir, desde lo cotidiano, el compromiso con la paz.Vea la transmisión del webinar de la presentación de la cartilla haciendo clic aquí.
Lun 20 Abr 2026
Custodia eucarística elaborada en Colombia será llevada a la Basílica de Getsemaní en Jerusalén
Se trata de la Custodia Andina, un ostensorio destinado a la exposición del Santísimo Sacramento para la adoración eucarística que, desde Colombia, se convertirá también en signo de comunión entre pueblos y de esperanza en medio de un contexto global marcado por tensiones.La pieza fue creada en el municipio de El Carmen de Viboral, en la jurisdicción de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, por el artista Santiago Ocampo Higuita, en colaboración con artesanos y creadores de distintas regiones del país. Su elaboración tomó cerca de dos años e integró técnicas tradicionales como la fundición a la cera perdida, la filigrana de Santa Cruz de Mompox y la cerámica carmelitana, junto con recursos contemporáneos.Con 80 centímetros de altura, la custodia está inspirada en la forma de un olivo, evocando el huerto de Getsemaní, donde, según la tradición bíblica, Jesucristo oró antes de su pasión. En su centro se ubica el ostensorio, rodeado por una corona de espinas, como punto focal de la adoración eucarística.En su base, que recrea el suelo rocoso del lugar, se representan los apóstoles Pedro, Santiago y Juan dormidos, en referencia al llamado evangélico a “velar y orar”. La obra incorpora además elementos de la identidad colombiana, como el carriel y la rula antioqueña, así como figuras de la fauna nacional: tres barranqueros andinos elaborados en filigrana de plata y una base sostenida por garras de oso de anteojos. El conjunto se complementa con cerámica tradicional de El Carmen de Viboral y detalles inspirados en los tejidos ancestrales de la cultura wayuu.Más que una pieza artística, la Custodia Andina fue concebida como un objeto litúrgico para custodiar la Eucaristía en la Basílica de Getsemaní —también conocida como Basílica de las Naciones o de la Agonía—, uno de los santuarios más representativos de Tierra Santa.Su elaboración fue posible gracias a la donación de una familia antioqueña, como expresión de fe y cercanía con los lugares donde se desarrollaron los acontecimientos centrales del cristianismo.Un signo de comunión y esperanza desde la Iglesia en ColombiaDesde la Diócesis de Sonsón-Rionegro, este hecho ha sido acogido como un acontecimiento significativo para la vida eclesial. El presbítero Jesús Alexander Toro, delegado de Liturgia, destacó el valor de esta obra como expresión de fe y de pertenencia:“Nos sentimos plenamente orgullosos de saber que un artista de nuestra región… hoy nos sigue representando con tanto orgullo no solo como colombianos, sino como Iglesia particular de Sonsón-Rionegro”.El sacerdote subrayó además que la custodia no solo tiene un valor artístico, sino profundamente espiritual:“Es un objeto tan valioso para el culto cristiano… Esperamos que desde allí, desde la Basílica de las Naciones, Jesús nos bendiga a todos, nos custodie y nos guarde”.Este acontecimiento es interpretado por la Iglesia como un signo concreto de comunión entre la Iglesia local y la Iglesia universal, en línea con la misión de evangelización y de construcción de unidad que anima la Conferencia Episcopal de Colombia.Arte, fe y país: una presencia colombiana en Tierra SantaLa Custodia Andina se suma a otras obras del mismo taller que han llegado a Jerusalén. En 2019, el “Cristo del Silencio” fue incorporado a las celebraciones del Viernes Santo en la Basílica del Santo Sepulcro, y en 2025, la “Virgen de Nazaret” inició un recorrido internacional como imagen peregrina.En este contexto, la nueva obra refuerza la presencia del arte sacro colombiano en Tierra Santa, proyectando la riqueza cultural, espiritual y artística del país hacia uno de los epicentros de la fe cristiana.Un mensaje de paz en medio de la incertidumbreEn medio de los conflictos que afectan actualmente a Oriente Medio, esta custodia adquiere también un significado especial. Desde Colombia, se proyecta como un signo de oración por la paz y de esperanza para las naciones.“En este momento de conflicto… la custodia aguarda para llegar en el momento en que la Tierra Santa vuelva a estar en paz. Y eso es lo que clamamos: la paz para todo el mundo, la paz para las naciones”, expresó el padre Toro.Vea a continuación el informe audiovisual: