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Ante crisis humanitaria en varias regiones, Conferencia Episcopal de Colombia hace llamado urgente: “Nada justifica la violencia”

Lun, 27/04/2026 - 13:53 Editorcec6

Tags: recrudecimiento de la violencia en Colombia violencia en colombia conferencia episcopal de colombia iglesia en colombia obispos colombianos ataques violentos

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Vie 24 Abr 2026

Iglesia en Colombia traza prioridades para la Pastoral Social ante la pobreza, la exclusión y otros desafíos sociales

Del 21 al 23 de abril, 60 directores, directoras y delegados de las pastorales sociales de las jurisdicciones eclesiásticas de Colombia se reunieron en Bogotá. El objetivo del encuentro fue articularse como equipos de trabajo y vincular a los equipos nacionales en torno a las realidades sociales, pastorales y territoriales del país.Orientaciones de los obispos para el discernimiento pastoralMonseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Soacha y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, invitó a recordar los siete objetivos del Laudato Sí: escuchar el grito de la tierra y el grito de los pobres, educación ecológica, economía ecológica, espiritualidad ecológica, estilo de vida sostenible y empoderamiento de las comunidades. Señaló que la teología de la creación no ha sido suficientemente incorporada en los procesos formativos, y que muchas comunidades aún consideran que estos temas no son espirituales o religiosos. Destacó que la Laudate Deum es un grito urgente ante un momento crítico para la humanidad. Subrayó la necesidad de integrar el sentido de fe, el sentido crítico y la territorialidad.Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de Montería y también miembro de esta comisión episcopal, recordó que la Iglesia tiene que cuidar la vida como algo sagrado porque es de Dios. Señaló que, en este trabajo, también hay que reconocer el dolor de quienes han sido víctimas, así como el hecho de que muchos victimarios también han sido víctimas, en una cadena que se ha ido ampliando. Puso el foco en la afectación a los jóvenes y afirmó que Colombia tiene posibilidades para construir caminos de vida, y que la Iglesia tiene la clave. Su llamado fue a poner la vida como eje central de la misión.El padre Arturo Arrieta Aguas, director de la Pastoral Social de la Diócesis de Palmira, también desde su experiencia en la Red Clamor, recordó que las personas en movilidad humana no son cifras, sino rostros, historias y trayectorias marcadas por múltiples formas de violencia y resistencia. Señaló la necesidad de superar las ideologías y que la Iglesia debe ser una fuerza transformadora que exija justicia, cuidado de la casa común y conversión ecológica.Diagnóstico regional y desafíos comunesEl trabajo por regiones permitió identificar desafíos sociales y retos pastorales compartidos. En la región Caribe y en Cundiboyacense se señalaron problemáticas como la inseguridad, la presencia de grupos armados en varios territorios, la pobreza multidimensional, la presencia significativa de población migrante, el aumento de habitantes de calle, las dificultades en salud mental -especialmente en jóvenes y adultos mayores- y los problemas derivados de modelos de desarrollo que generan exclusión y desigualdad.Entre los desafíos sociales de contexto acordados a nivel nacional se destacaron:1.Fragilidad en el tejido social y crisis humana.2.Problemas en la aplicación de los modelos de desarrollo que generan exclusión y desigualdad social.3.Débil articulación, conocimiento y respuesta institucional que ha generado asistencialismo.Principales retos pastorales identificados:1.Fortalecer el liderazgo pastoral y la gobernanza para la acción social y territorial. Se reconoció una necesidad de fortalecimiento en Doctrina Social de la Iglesia y Desarrollo Humano Integral, así como debilidades en la formación sacerdotal y en los seminarios.2.Renovar las metodologías para articular teorías y prácticas en contexto, aportando al desarrollo humano integral. Se señaló la necesidad de superar el asistencialismo y avanzar hacia procesos de dignificación.3.Consolidar la articulación al interior y por fuera de la Pastoral Social, pensando desde "proceso" y no desde actividades aisladas.Experiencias significativasSe compartieron experiencias pastorales que están dando resultados reales. En la región Caribe, se destacó el trabajo con bancos de alimentos articulados a comedores comunitarios y procesos de formación para mujeres. En la región Cundiboyacense, se destacaron experiencias en bancos de alimentos, formación de líderes, procesos de arte y cultura con niños y jóvenes, y acompañamiento a población migrante.Un aprendizaje transversal fue que los bancos de alimentos, la formación de líderes y los procesos de desarrollo humano funcionan mejor cuando se conciben como procesos integrales, y que requieren respaldo diocesano explícito y formación permanente.Prioridades para el trabajo nacionalEl encuentro definió tres prioridades para el trabajo articulado de la Pastoral Social en Colombia:1.Animación y acompañamiento permanente del Secretariado Nacional al trabajo de las provincias eclesiásticas, priorizando la agenda nacional y atendiendo las necesidades de las provincias.2.Los bancos de alimentos son experiencias con resultados tangibles que requieren articulación desde lo nacional para su impacto y fortalecimiento.3.Procesos de acompañamiento a niñas, niños y jóvenes desde el desarrollo humano integral, a través de huertas, artes, danzas, música y educación.Discernimiento sobre la identidad de la Pastoral SocialEn el momento "Juzgar", inspirado en la Dilexi te, los participantes reflexionaron sobre si la Pastoral Social está directamente vinculada con el evangelio, sobre si todavía se sabe escuchar a los pobres.Se definió colectivamente la identidad de la Pastoral Social: son quienes promueven el desarrollo integral a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia con enfoque social; son la predicación del Evangelio con acciones concretas en las heridas de las comunidades; son un puente misericordioso por el cual el Evangelio llega a las personas en medio de sus situaciones.La frase síntesis del encuentro fue: "Somos la predicación del Evangelio con acciones concretas en las heridas de nuestras comunidades que sana y salva".Lo que vieneEl encuentro permitió consolidar acuerdos para avanzar en una articulación efectiva entre el Secretariado Nacional y las jurisdicciones eclesiásticas, con prioridades claras y un horizonte de trabajo centrado en el desarrollo humano integral, el cuidado de la casa común y el acompañamiento a las poblaciones más vulnerables. Durante este 2026, en el que se conmemoran los 70 años de Cáritas Colombiana, la invitación es a renovar la identidad y misión de la Pastoral Social al servicio de las comunidades.

Vie 24 Abr 2026

Monseñor Luis Augusto Campos Flórez asume como Administrador Apostólico de la Diócesis de Socorro y San Gil

El Papa León XIV, a través del Dicasterio para los Obispos, ha nombrado a monseñor Luis Augusto Campos Flórez como Administrador Apostólico de la Diócesis de Socorro y San Gil.Esta designación, que entró en vigor a través desde el pasado 18 de abril a través de un decreto, se da en el marco de la reciente designación de monseñor Campos como Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Bucaramanga, jurisdicción en la que tomó posesión canónica ese mismo día, luego de haber servido durante seis años como obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil.Ahora, monseñor Luis Augusto, de manera simultánea y transitoria, tendrá como misión asegurar la continuidad del acompañamiento pastoral y el adecuado gobierno de esta Iglesia particular. En su condición de Administrador Apostólico, prevista por el derecho canónico, deberá velar por la comunión eclesial, la unidad y el dinamismo evangelizador en ese territorio, en nombre del Santo Padre.

Jue 23 Abr 2026

Iglesia en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y sostenida en la oración

La Iglesia Católica en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y centrada en procesos de acompañamiento continuo desde la infancia, la familia y la comunidad.Esta es una de las principales conclusiones que deja el Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral Vocacional 2026, que reunió en Bogotá a 127 animadores —60 de la vida consagrada y 67 de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país— entre el 13 y el 16 de abril, convocados por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión y el Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.El encuentro permitió identificar retos de fondo en el acompañamiento a las nuevas generaciones del país, en un contexto marcado por la hiperconectividad, la fragmentación social y la necesidad de referentes significativos.“Los jóvenes están conectados gran parte del tiempo con las redes… pero en el fondo no tienen a nadie cuando tienen una crisis, una depresión. Entonces nosotros como Iglesia tenemos que acercarnos a ellos”, advirtió la hermana Marta Ligia Acosta Muñoz, Carmelita Misionera, de la Conferencia de Religiosos de Colombia, seccional Cali.Acompañar desde antes: un cambio de enfoqueOrganizadores y participantes del encuentro coincidieron en la necesidad de replantear el enfoque de la pastoral vocacional, ampliando su alcance más allá de los jóvenes y de acciones puntuales.“Si nuestro servicio solo va dirigido a los jóvenes, estaríamos llegando demasiado tarde. También hay que acompañar a los niños y a las familias”, afirmó el padre Juan Manuel Beltrán, director del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal de Colombia.En esa línea, se insistió en iniciar procesos desde la infancia, fortalecer el papel de la familia y articular el trabajo con otras pastorales.“Es en la familia donde se va cultivando la vocación…primero llegando a la parte humana de cada joven, para después llevarlos a la parte espiritual”, explicó la hermana Beatriz Elena Romero, de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias y delegada de pastoral vocacional en la Diócesis de Valledupar.Este cambio implica pasar de iniciativas aisladas a procesos continuos de acompañamiento humano y espiritual, con mayor capacidad de escucha y cercanía.Presencia real en la vida de los jóvenesOtro de los retos identificados es la necesidad de una mayor presencia en los espacios donde transcurre la vida de los jóvenes.“Hay que buscar a los jóvenes…la idea es llegar allí y ayudarles a conocer a Jesús para que lo sigan y permanezcan en Él”, señaló monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué y miembro de la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.Para los participantes, más que ausencia de vocaciones, existe una necesidad de acompañamiento oportuno y cercano.“Los jóvenes están sedientos de Dios...Necesitan escuchar algo de Dios, necesitan escuchar desde nuestro testimonio de vida”, afirmó el diácono Diego Fernando Sánchez, Misionero Javeriano de Yarumal.En este contexto, el entorno digital se reconoce como un campo clave de acción, que requiere mayor presencia y creatividad pastoral.“Es un reto seguir trabajando y lanzando la red a estas nuevas plataformas…Los jóvenes están esperando respuestas a ese llamado vocacional”, expresó Jesús Aníbal, religioso de la Orden de los Ministros de los Enfermos y delegado de pastoral vocacional Colombia–Ecuador.Trabajo en red: de la iniciativa individual a la acción conjuntaEl encuentro también dejó una orientación concreta: fortalecer el trabajo articulado entre las diferentes instituciones y comunidades eclesiásticas.“Tenemos que trabajar juntos, por región, por provincia, para tener un solo pensar y ayudar a los jóvenes a conocer a Jesús”, subrayó monseñor Lascarro.Esta apuesta se traduce en la construcción de rutas compartidas de acción pastoral.“Ya creamos una ruta de trabajo mancomunado, cooperativo, que nos va a permitir verdaderamente llegar a tantos jóvenes”, explicó John Ramírez, religioso de la Congregación Hijos de la Sagrada Familia y encargado de la promoción vocacional en la delegación Colombia–Venezuela.La articulación con la pastoral juvenil, familiar y educativa fue señalada como clave para ampliar el alcance del acompañamiento vocacional.Formar a quienes acompañanAdemás de los desafíos externos, el encuentro puso sobre la mesa una necesidad interna: fortalecer la formación y el acompañamiento de los propios animadores vocacionales.“Los primeros acompañados debemos ser nosotros…dejarnos acompañar primero por el Señor y también formarnos para hacer un mejor trabajo”, reconoció Jesús Aníbal.Esto implica consolidar procesos de formación permanente, fortalecer la vida espiritual y abrirse al apoyo de distintas disciplinas.Oración y misión: fundamento y proyecciónLos participantes coincidieron en que toda pastoral vocacional parte de una convicción fundamental: la vocación es iniciativa de Dios.“No somos nosotros los que llamamos, quien llama es Dios…Necesitamos propiciar espacios de silencio para que Él toque el corazón”, recordó el padre Juan Manuel Beltrán.En este sentido, uno de los llamados centrales es a fortalecer la oración personal y comunitaria, especialmente en el marco de la Semana Nacional de Oración por las Vocaciones, que se celebrará del 26 de abril al 3 de mayo en todo el país.“La oración es la que nos va a ayudar a encontrar a los jóvenes…Dios es el que llama”, reiteró monseñor Lascarro.Vea el informe audiovisual del encuentro a continuación:

Mar 21 Abr 2026

Obispos colombianos llaman a proteger la vida y desescalar el lenguaje en medio del clima electoral

Ante el actual clima electoral y las recientes denuncias de amenazas contra candidatos presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) hace un llamado urgente a proteger la vida, cuidar el lenguaje y salvaguardar la democracia como pilares fundamentales del país.A través de un comunicado, los obispos advierten que Colombia atraviesa “un momento decisivo que exige compromiso firme con la vida, la democracia y el respeto”, y subrayan que no es posible avanzar en el proceso electoral si no existen garantías reales para todos los actores políticos.En este contexto, instan a las autoridades a actuar con determinación para proteger a quienes participan en la contienda:“Hacemos un llamado a los organismos del Estado a redoblar sus esfuerzos para garantizar la integridad y la seguridad de quienes aspiran a la Presidencia de la República, así como el libre ejercicio de los derechos democráticos”.El pronunciamiento se da en un escenario marcado por alertas de posibles atentados, intimidaciones y hechos de violencia que han encendido las alarmas sobre la seguridad del proceso democrático.La violencia y el lenguaje que divide también amenazan la democraciaJunto a la preocupación por la seguridad de los candidatos, la Iglesia advierte que el tono del debate público incide directamente en la convivencia y en la estabilidad democrática.Por ello, exhorta directamente a los candidatos y sus campañas:“Promover un debate respetuoso, excluyendo toda forma de violencia verbal, estigmatización o descalificación”.Este llamado recoge la enseñanza del Papa Francisco, quien insistía en que el camino no es la confrontación destructiva, sino el encuentro:“En lugar de descalificar rápidamente al adversario, hay que afrontar un diálogo abierto y respetuoso, donde se busque alcanzar una síntesis superadora” (Encíclica Fratelli tutti, 203).La democracia se construye con palabras que unenEl mensaje de la Conferencia Episcopal plantea que el país necesita un giro en el enfoque de la campaña electoral, pasando de la confrontación a las propuestas que respondan al bien común. En esa línea, enfatiza:“La palabra pública debe ser un instrumento de construcción y no de división”.En coherencia con este llamado, los obispos en Colombia hacen eco de palabras expresadas recientemente por el Papa León XIV durante su paso por África. El pontífice ha insistido en la necesidad de reconocerse como una sola familia, incluso en medio de las diferencias:“En un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que todos somos una sola familia! Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas aparentemente cerradas” (Argelia, 13 de abril de 2026).Una tarea de todosFinalmente, más allá de las decisiones institucionales o políticas, los obispos recuerdan que el momento que vive el país exige corresponsabilidad:“Cuidar la vida, cuidar la palabra y cuidar la democracia es una responsabilidad compartida”.