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iglesia colombiana

Vie 10 Jul 2020

La voz del Pastor | 12 de julio de 2020

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 13,1-23

Sáb 4 Jul 2020

La Asamblea del Episcopado colombiano virtual

En medio de la contingencia que nos ha tocado vivir por la pandemia del coronavirus, se realizará de forma virtual la 110ª Asamblea del Episcopado Colombiano, los días 6, 7 y 8 de julio, no sin antes haber tenido dos encuentros preparativos, también de forma virtual, de las Comisiones episcopales y las Provincias Eclesiásticas. El objetivo general de la Asamblea convocada es “discernir, a la luz del Evangelio, la hora presente de la Iglesia y el mundo, marcada por la pandemia del Covid-19, que nos pide pensar y replantear las realidades fundamentales de la convivencia social, religiosa, política, económica, cultural y ecológica, para situar la misión de la Conferencia Episcopal en este contexto y establecer sinodalmente las claves y directrices pastorales para continuar la tarea evangelizadora”. Sin duda que será una reunión del todo inédita. Un nuevo aprendizaje, no siempre fácil, nos ha tocado hacer a los Obispos. Es cierto que sentimos nostalgia, pues cada Asamblea, más que el trato de temas y situaciones especiales, es una ocasión de compartir personalmente con los hermanos obispos, fortaleciendo los vínculos de la colegialidad episcopal, la fraternidad y la ayuda espiritual, pues cada reunión tiene una alta dosis de encuentros y celebraciones litúrgicas, en especial la santa Misa concelebrada por todos. Con base en el propósito de esta reunión, aprobada por la Congregación para los Obispos por su especificad, es importante que los presbiterios, las comunidades religiosas, los grupos apostólicos y los fieles en general, se unan en oración para que podamos tener una reunión fructífera. Los retos y necesidades son innumerables. Las enseñanzas de este tiempo de “encierro” tocan todos los campos de la vida individual, de las comunidades eclesiales y el mundo en general. Por eso, haremos los obispos una aproximación a la situación actual, a las luces y sombras que han aparecido en estos días. Igualmente, se compartirán las acciones concretas que la Iglesia colombiana ha hecho en favor de los más necesitados, de los enfermos, de los migrantes, de los presos y de quienes se han visto afectados humana, psicológica y espiritualmente por la pandemia. Se evaluará la presencia física y a través de los medios de comunicación, TV, radio y redes sociales de la Iglesia con las celebraciones litúrgicas, las jornadas de oración, las consejerías y las múltiples iniciativas que los sacerdotes en general han tenido para acompañar a sus fieles y hacer cercano el abrazo paternal del Señor que no abandona a sus hijos. Pero también nos vamos a preguntar sobre el futuro de la Iglesia y su acción evangelizadora en la época de la post pandemia, pues el mundo y la Iglesia no serán iguales una vez pase esta prueba. Más aún, no es necesario mirar al futuro, el presente nos habla a gritos diciéndonos que muchas cosas han cambiado ya. ¿Qué lecciones nos está dejando la pandemia? ¿qué caminos nos está señalando Dios en este momento? Serán las preguntas claves de nuestro encuentro virtual. Nos vamos a preguntar, seguramente, sobre el significado de la “nueva normalidad” de la que se habla tanto, y la visión que desde el humanismo cristiano esa “nueva normalidad” deberá tener. En fin, desde ahora los obispos nos ponemos en las manos de Dios, le pedimos su luz y su fuerza para entender este su kairós y la paciencia para estar cerca de seis horas diarias delante del computador. + Luis Fernando Rodríguez Velásquez Obispo Auxiliar de Cali

Vie 5 Jun 2020

¿Se reabrirán los servicios litúrgicos en templos?

La cuarentena, en búsqueda de salvaguardar la vida de las personas, nos ha puesto en situaciones de aislamiento preventivo para evitar un posible contagio; en este contexto cada día se siente un mayor anhelo sobre la posible reapertura de los servicios religiosos en los templos con alguna participación de los fieles. Por lo anterior, cada día son más las voces que con esperanza, oración y sentimientos de vida cristiana expresan este deseo y esperan que haya una luz verde sobre el tema. Al respecto el departamento de comunicaciones del Episcopado, habló con el padre Jorge Bustamante, director de los departamentos de Doctrina y Promoción de la Unidad del Diálogo de la Conferencia Episcopal de Colombia y miembro de la mesa de diálogo con el Gobierno Nacional, quien nos compartió los procedimientos y avances que se han ido dando entre las partes. Lea la entrevista completa: ¿En qué van los diálogos con el Gobierno Nacional sobre la posible reapertura de los servicios religiosos en el país? El gobierno nacional designó una mesa de interlocución en la que participan, desde luego, los respectos designados de Gobierno Nacional, y por parte de la Iglesia, el Presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Urbina Ortega; el Secretario General, monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero; y por decisión de ellos, este su servidor, padre Jorge Enrique Bustamante Mora. Se han adelantado diálogos sobre la concertación de un protocolo de bioseguridad para implementarse en los lugares de culto de la Iglesia católica, dada su presencia en todo el territorio nacional y su especificidad en sus celebraciones; este protocolo ha sido socializado, retroalimentado y ajustado en las observaciones hechas, luego se presentó para su valoración y aval respectivo por parte del Ministerio de Salud y el Ministerio del Interior. Estamos a la espera de la respuesta que emitirán. Así mismo en la mesa de dialogo se planteó la necesidad de realizar un plan piloto previo a la reapertura gradual de los templos. ¿En qué consiste ese plan piloto y cómo se realizará? De momento se ha concertado que el Plan Piloto se realice en un municipio no covid-19, en el cual previa concertación entre las autoridades locales se implemente durante unos “tres días o más” las normas contenidas en el protocolo avalado. Sobre esta realidad se hizo la respectiva sugerencia del municipio al Ministerio del Interior en el cual se realizará el Plan Piloto previa autorización de MinInterior; igualmente al respecto estamos a la espera que ese despacho se pronuncie. ¿Realizado el pilotaje que fase continua? Una vez se tenga la aprobación sobre el protocolo y la implementación del Plan Piloto, este se llevará a cabo en el lugar y fechas que se acuerden con las autoridades competentes. Una vez culmine esta fase se valorarán los resultados para ajustar el protocolo de acuerdo a los resultados obtenidos, y así poder concertar con las autoridades nacionales las fechas de una reapertura gradual, que deberá tener en cuenta la distinción de municipios no covid 19, y aquellos con baja o alta afectación covid 19. ¿Algunas personas preguntan sobre el contenido del protocolo, qué contiene o que detalles se pueden precisar? El protocolo se enmarca dentro del cumplimiento de las normas de bioseguridad, aterrizadas en la dimensión religiosa en la especificidad de las celebraciones de la Iglesia católica. Pues también se espera por parte del Ministerio del Interior un protocolo marco general para todo el sector interreligioso. Los detalles del mismo aún no se hacen públicos por la misma circunstancia que se está en la fase de la concertación y por lo tanto alguno de sus apartes es susceptible de posibles modificaciones, ajustes o cambios, por tanto para no causar confusión deberemos esperar la versión definitiva. En términos generales se establecen normas para garantizar el cumplimiento de la normativa vigente sobre bioseguridad, como lo son el distanciamiento social o físico, la respectiva desinfección de los lugares y elementos, el uso de los elementos de protección personal, los procedimientos de comunicación y gestión de diversas situaciones, el aforo respectivo en las diversas fases de la desescalada de esta pandemia. Con toda certeza, una vez se cuente con el aval respectivo, las autoridades eclesiales competentes lo socializarán para completo conocimiento. ¿Cuál ha de ser la actitud de los fieles y pueblo en general durante este tiempo antes de la reapertura y posterior a la reapertura? Creo que el momento nos pide mostrar una actitud de confianza y esperanza en el Señor Jesús; las autoridades de la Conferencia Episcopal vienen trabajando en todo lo que les compete para gestionar este paso, debemos acompañar este momento con nuestra oración no solo para lograr la reapertura los servicios religiosos, sino también y de manera especial para que Dios nos mire con amor y nos dé la gracia de superar prontamente esta difícil situación de pandemia. Este es, además, un tiempo en que los fieles y sacerdotes, así como los agentes de pastoral lo deben aprovechar para un “alistamiento” para cuando se autorice la gradual reapertura de los lugares de culto. Es necesario prever elementos necesarios, informar y organizar la comunidad, prever la participación ordenada y segura en cada celebración, entre otras muchas cosas. Es necesario que cada uno tome conciencia de la importancia de mantener el cumplimiento de las normas de bioseguridad por bien propio y en bien de los demás, es importante que cada uno se sepa cuidarse y cuidar a los demás; por tanto es una invitación a los fieles a que asuman con responsabilidad las normas que la Iglesia presente para una participación fructuosa en los misterios de salvación, gozando de esos bienes salvíficos y cuidando de la vida de todos. Finalmente, reitero amorosamente la invitación a mantenernos unidos en la oración pidiendo al Señor y a la Virgen María su compañía y bendición.

Vie 22 Mayo 2020

Diócesis de Garzón conmemora sus 120 años de creación

Hoy son muchas las obras y acciones que permiten dar gracias a Dios por el caminar pastoral de la diócesis de Garzón, quien conmemoró este miércoles 20 de mayo sus 120 años de creación, Jurisdicción considerada la más importante del centro, occidente y sur del Huila. Esta Jurisdicción fue creada en el año 1900 mediante la bula que otorgara el Papa León XIII y dirigida por su primer obispo, monseñor Esteban Rojas Tovar, quien fuera oriundo de esta ciudad de Garzón, “desde este tiempo se dio a la tarea de recorrer todos los que hoy son los departamentos del Tolima y Huila, que en ese tiempo no existía. Siempre anunciando la buena noticia del Evangelio”, así lo recordó su actual obispo, monseñor Fabio Duque Jaramillo. En un video mensaje monseñor Duque, rememoró que “la primera presencia de Iglesia particular como tal en estos territorios está en cabeza esta Jurisdicción. No es por casualidad que a la ciudad de Garzón se le llame la capital diocesana, pero esto representa también un compromiso fundamental porque es toda una responsabilidad”. Al evocar un recorrido de los 9 obispos que han pasado por esta Jurisdicción y un significativo número de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que han marcado la historia de esta Iglesia, dijo también que es importante no quedarse en la celebración del cumpleaños, sino seguir creciendo y ser adultos en la fe. “Una cosa es ir acumulando los años y otra es ir madurando sobre todo en la fe. Podemos correr el riesgo de que mientras los años crecen nosotros nos quedemos siendo infantiles en nuestra propia fe”, expresó el prelado. Observó además la importancia de redoblar los esfuerzos en la implementación de procesos de formación dinámicos y actuales donde las comunidades sean incluidas y formadas en la fe. “No solo que se les entregue los contenidos, sino que con ellas se vayan lentamente haciendo procesos de crecimiento, para que se puedan ver inicialmente los frutos que se puedan dar”. Exaltó como un gran fruto de estos 120 años de la Jurisdicción la figura del sacerdote Pedro María Ramírez Ramos, más conocido como el “beato mártir de Armero”, quien naciera en esta tierra huilense. “Desde estas tierras empezaron sus virtudes cristianas que hoy nos permiten venerarlo en los altares, nos permiten percibir un testimonio de un hombre que es capaz de entregar la vida por defender la experiencia de la fe, un hombre que es capaz de morir perdonando, un hombre que viene calumniado hasta después de su muerte, que sin embargo, el Señor ha llevado adelante su proceso y hoy nos permite reconocerlo como una de las figuras para exaltar en nuestra vida eclesial diocesana”. “Ahora él nos atrae las bendiciones de Dios sobre nuestra diócesis, porque lo tenemos como intercesor y esperamos que ahora en adelante también nosotros podamos encontrar razón para seguir testimoniando nuestra fe, desde nuestras propias debilidades, no nos debe dar temor de afrontar nuestra historia y nuestra vida precisamente desde nuestra propia realidad”, puntualizó. Finalmente, extendió su saludo de felicitación a todos los que hacen parte de esta Iglesia particular y que siguen trabajando en el anuncio el reino. Pidió de manera particular por los que ya han partido a la casa del Padre y que dejaron sus frutos, para que ellos intercedan ante Dios por la vida pastoral de esta Jurisdicción. Como acción de gracias por este aniversario monseñor Fabio Duque celebró una eucaristía el pasado 20 de mayo, en la que puso presente en el altar a todos los miembros de la Iglesia diocesana, ceremonia que fue realizada a puerta cerrada por cuenta de la pandemia.

Jue 30 Abr 2020

Iglesia católica colombiana anima Mes de la Familia

Bajo el lema “Con María, hacemos experiencia de Iglesia doméstica”, el departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y la Comisión Nacional de Matrimonio y Familia, invitan a permanecer en oración, fortalecer los lazos de fraternidad, diálogo, respeto y sana convivencia en los hogares. Tradicionalmente, la Iglesia colombiana celebra en mayo la Semana de la Familia; sin embargo, ante la realidad actual a causa de la pandemia por coronavirus (Covid-19), propone la vivencia del Mes de la Familia del 3 de mayo al 14 de junio. “Los procesos de evangelización deben continuar, así como la vida pastoral de nuestras parroquias. Todo esto es nuevo y nos está obligando a crear estrategias para el cumplimiento de nuestra misión. La situación actual nos reta en dos sentidos: sobrevivir y contar con las mínimas condiciones de vida digna, pero también debemos seguir prestando nuestro servicio en el mundo”, señala el padre Juan Carlos Liévano, director de departamento de Matrimonio y Familia de la CEC. Temáticas propuesta para las catequesis interactivas Apoyados enplataformas de encuentro e interacción virtual y en un trabajo articulado por regiones, se proponen los tópicos: Familia, fuente de reconciliación y perdón; la madre, reflejo de la ternura de Dios; los hijos como don de Dios; en la vejez seguirán dando frutos; hermanos, tíos, primos, expresión de la comunión y el amor que se expande; una experiencia de amor confiado y compartido; y paternidad fuente del amor recíproco. [icon class='fa fa-download fa-2x]'Descargue insumo para las catequesis[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x']Descargue instructivo para delegados[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x']Descargue carta para los delegados[/icon] El material también presenta actividades sugeridas para vivir en el hogar durante el Mes de la Familia.

Dom 12 Abr 2020

Obispos del Valle animan a despertar una conciencia ciudadana y planetaria

Obispos del Valle animan a despertar una conciencia ciudadana y planetaria En un mensaje de Pascua los obispos del Valle expresan la esperanza de salir pronto de esta crisis que aqueja el mundo, por cuenta del coronavirus y animan para que esta experiencia dolorosa sirva para el despertar de una nueva conciencia ciudadana y planetaria. “La espiritualidad y la convivencia, el servicio y la disciplina, el esfuerzo y los sacrificios de todos, la generosidad de muchos, arriesgando, incluso, su propia salud y tranquilidad, nos hacen sentir que hay arraigo en Dios, en su Palabra y Presencia, en su Amor y Providencia, en los vínculos de comunidad y de cuerpo místico, que nos inspiran fraternidad, paz, paciencia, perdón, comprensión y entrega de unos por otros”. El mensaje recuerda como la humanidad está viviendo un Viacrucis que deja en los rostros de muchas personas la tristeza por la pérdida de vidas, pero también irradia un camino abierto a la esperanza de la Resurrección “con nuevos modos de vida y valores mejor afincados en la consciencia individual y colectiva”. Así mismo, afirman que esta pandemia permitirá descubrir el “rostro de Dios” en quienes la están padeciendo de cerca, sirviendo a ellos con generosidad. “Cristo resucitado es nuestra esperanza y así como venció la muerte, vencerá toda nuestra angustia y dolor”. Ante esta zozobra, los obispos nos recuerdan como los discípulos también por miedo a los judíos estuvieron encerrados “también nosotros podremos salir del encierro por miedo al contagio, e ir ahora como CUIDADORES unos de otros y de la “casa común” que es el planeta en cada territorio, rural y urbano, que habitamos”. Por último, animan a continuar con la disciplina de las medidas de prevención vigentes que procuren el cuidado de la vida humana, en este difícil momento. Se comprometen a mantener una conexión virtual de oración y acompañamiento a las comunidades cercanas y con la sociedad en general. Suscriben el comunicado: Darío de Jesús Monsalve Mejía, Arzobispo de Cali; José Alejandro Castaño Arbeláez, Obispo de Cartago; Edgar de Jesús García Gil, Obispo de Palmira; José Roberto Ospina Leongómez, Obispo de Buga; Rubén Darío Jaramillo, Obispo de Buenaventura; Luis Fernando Rodríguez Velásquez, Obispo auxiliar de Cali; Juan Carlos Cárdenas Toro, Obispo Auxiliar de Cali. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Mié 25 Mar 2020

Bajo tu amparo, Santa Madre de Dios

Por: Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid -Con gran esperanza y fe, escribo estas palabras para el periódico diocesano LA VERDAD, que en esta ocasión llega a ustedes por medio de los modernos medios de comunicación social, en forma virtual. Para todos es bien conocida la situación en la cual nos encontramos por un gran riesgo sanitario, ocasiona­do por un agente biológico, el virus CORONAVI­RUS, que ha ocasionado más de 240.000 contagios, superando las 10.000 personas fallecidas en más de 170 países del mundo, en cantidades diversas pero que ya es una PANDEMIA declarada. Con nuestros ojos y con nuestra particular forma de comprender las cosas vamos viendo ya los signos de esta gran preocupación para toda nuestra comunidad. También en Colombia, al momento de escribir estas palabras los infectados positivos al virus, son 145 personas y esta cifra está en crecimiento. Es una triste realidad, que por las condiciones de glo­balización y de posibilidad de movimiento y viajes que tienen las personas hoy, ha permitido el avance y contagio de este virus, que amenaza la vida humana. Seguramente hay otros virus y enfermedades que glo­balmente, ocasionan más muertes entre nosotros, pero la difusión que han hecho los medios de comunica­ción social y la virulencia y agresividad de este agente biológico, hacen temer un gran número de muertes en nuestro medio, especialmente las personas ancianas, con dificultades y problemas en sus defensas o que tienen otros problemas graves de salud los amenazan grandemente. Esta situación nos ha tocado también en la fe, en la vivencia de nuestra vida cristiana, privándonos de la celebración de la Eucaristía y de los sacramentos, decisión dolorosa pero necesaria para no arriesgar la vida de muchos hermanos o la vida personal de quien se expone al virus, que es de muy fácil propagación. Debemos como comunidad de fe, reflexionar también en esta situación y en las enseñanzas que podemos adquirir todos en medio de esta prueba. Para muchos de nosotros la renuncia a la celebración de la Eucaristía, los sacerdotes la siguen celebrando en privado, nos hace reconocer la centralidad e im­portancia de este encuentro personal con Jesucris­to, donde le recibimos real y personalmente presente en el Pan y el Vino, que son su Cuerpo y su Sangre. También sentimos la ausencia de la comunidad de fe, de los hermanos que juntos se encuentran y viven comunitariamente su fe en la vivencia de los sacra­mentos, en la formación y catequesis que acompañan la vida cristiana. También tenemos que entender el sacrificio, la cari­dad, el dolor de muchos en este momento que están privados de lo necesario por la ausencia de trabajo o de bienes, por la dedicación inmensa que tienen que hacer de su vida y de sus acciones al servicio de los hermanos que viven la prueba. Esta gran emergencia tiene que hacernos pensar en muchos de los criterios que aplica la economía y el mercado imperante, los salarios de los jugadores son exorbitantes, como las ganancias de los artistas, que seguramente corresponden a su esfuerzo, pero se nos muestra que la compensación de los agentes sanita­rios (médicos, especialistas, investigadores, perso­nal de los hospitales, enfermeros) no corresponde a su trabajo generoso y riesgos asumidos en el servicio de los otros. La situación que enfrentamos, que ape­nas comienza, tiene que hacernos pen­sar en valores superiores, el cuidado y la dedicación a los ancianos que te­nemos que proteger y acompañar, la dolorosa realidad de los pobres y nece­sitados, la difícil situación de los que viven en condiciones precarias por la falta de trabajo, de justas oportuni­dades y remuneración. Muchos dedicarán su tiempo, su es­fuerzo, su tarea con un gran riesgo para atender la emergencia, en pri­mer lugar los Gobernantes, a nivel mundial y a nivel nacional, en nuestra región, de ellos esperamos gran decisión, claridad y precisión en sus decisiones. Para ellos pedimos a Dios las luces del Espíritu Santo. En sus decisiones está el futuro y el rumbo que tomen los volúmenes de contagio de esta enfermedad, que no perdonará a muchos. En momentos de la historia humana, donde el hom­bre consideraba que estaba a salvo y se consideraba el amo y señor de la naturaleza y del ambiente, un pequeño virus, ha tomado al descubierto a las nacio­nes más importantes de la tierra, poniéndolas de rodi­llas. Esta enfermedad nos recuerda la fragilidad de la vida humana, de su naturaleza superior por la inteligencia y capacidades decisionales, propias de su alma, pero también la fragilidad de la condición biológica de la persona humana. Un pequeño virus tiene en vilo a la humanidad entera. Se unen en el hombre su gran naturaleza y valor, pero también su gran fragilidad. De frente a esta gran pandemia, tenemos que entender que el hombre hace parte también de una realidad bio­lógica muy compleja, que no conocemos totalmente y que muestra la debilidad del hombre. Tenemos que aprender que el hombre es limitado, y no tiene las respuestas a todos los retos de la vida y existencia humana. La fragilidad y la debilidad de estos momentos nos tienen que llevar a respetar y a defender la vida humana en todas sus dimensiones, desde la concepción, desde el pri­mer instante, hasta el término na­tural de la existencia, esta es una de las grandes enseñanzas. El hombre y su inteligencia ha hecho adelantos inmensos en los últimos decenios, especialmente en la medicina, pero en esta situa­ción concreta se encuentra débil y con las manos vacías. En estas circunstancias aprende­mos muchas cosas, una de ellas la necesidad de la caridad y el servi­cio que debemos todos vivir, para ayudar a los enfermos, a los ne­cesitados, para propiciar la ayuda a quien esté en dificultades. En primer lugar los médicos, las autoridades, las fuerzas del orden -Ejercito y Policía Nacional- que están des­plegando su ingente tarea y acción. Es de valorar el esfuerzo de nuestros hospitales, clínicas, lugares de atención médica, a ellos tenemos que ayudar y prote­ger, de ellos depende nuestra vida. Gratitud para quienes nos siguen brindando la po­sibilidad del alimento, la provisión de lo necesario para la vida. Tenemos que ayudarnos y cuidarnos todos, mutuamente, en familia, permaneciendo en nuestros hogares y espacios seguros, para evi­tar ser transmisores de la enfermedad. Gran res­ponsabilidad en el aprovisionamiento de alimentos y bienes de primera necesidad, caridad hacia los pobres y necesitados, donde podamos ayudar y completar lo necesario a niños y ancianos. Saludo afectuosamente a los sacerdotes, quienes viven un particular momento de prueba en estos momentos por la ausencia de sus comunidades. Los invito a cui­dar a los enfermos, a los pobres, a los necesitados en estos momentos de prueba. A los religiosos y religio­sas, también un saludo para que continúen viviendo la caridad de Cristo en sus carismas y llamadas recibidas de Dios. A los seminaristas los exhorto a continuar su proceso formativo con gran responsabilidad, con la oración y el estudio. En esta grave crisis, como Obispo diocesano de Cú­cuta, he repetido la consagración que esta ciudad hizo al Sagrado Corazón de Jesús en ocasión del gran terremoto y que se cumplió en la construc­ción del Monumento de Cristo Rey que preside la ciudad. A Él, con fe cierta, pedimos la protección de la ciudad y de sus hijos, de Norte de Santander y de Colombia entera, también del hermano pueblo de Venezuela en momentos bien difíciles de su histo­ria. He querido llevar con devoción y solemnidad el Santísimo Sacramento por las calles de nuestra ciudad y bendecir cada uno de sus espacios, implorando la protección del Señor sobre nosotros. Los invito a que no cesemos en la oración, en la pe­tición a la protección de Dios sobre nosotros y sobre todo el mundo. Con devoción pidamos también a la Santa Madre de Dios que salvó a Roma de la peste negra en el año 590 que nos proteja. Oremos todos con devoción y fe: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, de todo peligro líbranos oh Virgen Gloriosa y Bendita. Amén. San José, nuestro celeste Patrono nos proteja como protegió a su Santa Familia, Jesús y María Santísima. + Víctor Manuel Ochoa Cadavid Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Jue 19 Mar 2020

Frente a COVID-19, CELAM manifiesta cercanía y oración con los países de América Latina y el Caribe

Ante la difícil situación generada por la expansión de COVID-19 en varios países de América Latina y el Caribe, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), emitió un mensaje donde manifiesta su cercanía a obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos comprometidos con esta ardua tarea evangelizadora de acompañar a los pueblos que sufren. Animan a ser creativos para que, a través de los diferentes espacios virtuales, se siga acompañando a las comunidades para que se favorezca la "cultura del encuentro". "A nuestros queridos laicos, les expresamos nuestra constante oración y agradecemos la comprensión en momentos tan excepcionales como el que estamos viviendo. Si bien, en cumplimiento de leyes gubernamentales de las cuales no estamos exentos, en muchas Diócesis se ha debido reglamentar el cierre de los templos, sus pastores no les dejan solos: diariamente rezan por ustedes, ofrecen la Eucaristía y procuran implementar espacios de encuentro a través de las herramientas tecnológicas", señala la misiva. En su mensaje recuerdan a aquellas personas que han resultado contagiadas con el Coronavirus, especialmente a quienes padecen sus consecuencias de modo más severo, "les deseamos que Jesús el Buen Pastor sea fortaleza en medio de la debilidad. Estamos rezando por ustedes para que recobren la salud". Así mismo, agradecen a los operadores de la salud, médicos, enfermeras y demás profesionales, por su entrega a los hermanos y hermanas enfermos "Con su servicio hacen vida la obra de misericordia de ayudar a los enfermos. Con nuestra oración les acompañamos y pedimos a Dios que les proteja". Finalmente, piden la intercesión de la Virgen María e invitan a rezar con fe la Oración que el Papa Francisco ha compuesto con esta finalidad. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]