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iglesia colombiana

Vie 21 Abr 2023

La Cruz del señor Cardenal es la Cruz de la Iglesia de Soacha

Por:P. Rafael Castillo Torres -El pasado jueves 20 de abril, presididos por el señor Cardenal Michael Czerny, prefecto para del Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral, y monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de la Diócesis de Soacha, visitamos el páramo de Sumapaz y el Salto del Tequendama, sitios emblemáticos y de gran valor histórico, cultural y biológico, por ser un patrimonio cultural y un referente fundamental en el desarrollo de la Nación. Fue la oportunidad para constatar el creciente deterioro ambiental que está desestabilización este ecosistema, y otros ecosistemas del municipio de Soacha, como consecuencia de su explotación irresponsable y del abuso de los recursos naturales de la casa común. Siendo conscientes de que en Soacha convergen todas las dinámicas sociales de una nación, pobre e injusta, nos dirigimos hacia uno de sus sectores, Altos de Casuca, donde, en espíritu sinodal, se habría de celebrar la cultura del encuentro a través de una escucha, paciente y sincera, con los diferentes sectores sociales y organizaciones de base que, acompañados por sacerdotes, religiosos, religiosas y misioneros, mantienen la esperanza, allí, donde la pobreza es purgatorio…Y la miseria es infierno. Escuchar con atención los testimonios privilegiados de la Defensoría del Pueblo; de líderes y lideresas sociales; de defensores de Derechos Humanos; de su obispo, sacerdotes y religiosas, así como de agentes pastorales con una presencia histórica de casi 25 años, fue la oportunidad para que el señor cardenal pudiera constatar la estigmatización de un territorio vulnerado en sus derechos y de una comunidad silenciosa y silenciada por el control territorial de actores armados ilegales que, con su presencia y cercanía del papa Francisco, lograba recuperar la palabra. Las víctimas del conflicto armado que llegaron escapando de la trampa de la muerte de esa Colombia profunda; los desplazados internos que caminaron hasta llegar a esta Iglesia samaritana de Soacha donde la acogida es la hija mayor del amor; nuestros hermanos migrantes venezolanos que no son personas extrañas, sino hermanos que no conocemos; así como los jóvenes y las mujeres que se resisten a ser cooptados y reclutados por quienes ejercen un control y dominio del territorio, sintieron la presencia de un cardenal y de un obispo, de unos sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos comprometidos que, revestidos de temeridad, audacia e intrepidez, son el signo creíble de una Iglesia que ve y se detiene; de una Iglesia que se compadece y se acerca; de una Iglesia que se dona y acompaña y que es capaz, con muchos otros, de desencadenar acciones colaborativas que sostengan la vida. Luego de escucharlos a todos, el señor Cardenal Michael Czerny, tomó la palabra para dirigirse a los presentes y nos dijo: “Compartimos vuestro compromiso por los Derechos Humanos. Los invito a considerar que las cosas que son importantes y que ustedes quieren, son muy valiosas para los Derechos humanos. Qué bueno que ustedes puedan mantener una misma meta, un mismo sueño y unos mismos objetivos. Estamos comprometidos con el sueño de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Juan 10, 10). Esa vida plena y abundante incluye todo cuanto me han compartido. Lo que Jesús nos ha traído es lo que queremos para cada uno de los más pequeños. Con este mensaje quiero expresarle la cercanía del papa Francisco que siempre se pregunta; ¿Cuál es el miedo para la Iglesia? R/ es el miedo a la realidad. Porque una Iglesia temerosa de la realidad no puede acompañar. Será una Iglesia que, en vez de salir, terminará encerrada en sí misma. La Iglesia también se debe dejar acompañar por el pueblo. Estoy muy contento de estar aquí en una Iglesia que no es indiferente, que no es miedosa y que no es clerical. Agradezco cuanto están viviendo juntos. Todos los testimonios escuchados nos han mostrado que siempre estamos abiertos a las palabras de los demás. Qué bueno ser la Iglesia de la escucha, que es lo más importante para el papa Francisco”. Al final, y originada por la pregunta curiosa de una periodista ante su pectoral de madera, el señor cardenal nos dijo a todos: “la cruz de mi pectoral está hecha con los restos de madera de un barco que transportaba migrantes y que naufrago en la isla de Lampedusa. Es símbolo de la crucifixión contemporánea”. Esta reflexión y testimonio del señor Cardenal, expresada en el contexto de la Iglesia de Soacha, nos deja algunas lecciones: 1. Nuestra realidad colombiana está llena de personas que sufren. Hermanos nuestros crucificados por la desgracia, las injusticias y el olvido. No son pocos los enfermos privados de cuidado, mujeres maltratadas y abusadas; ancianos ignorados; niños y niñas violados; migrantes que llegan hasta nosotros sin papeles ni futuro. Y mucha gente hundida en el hambre y la miseria. 2. La cruz del señor Cardenal ha sido, para Altos de Casuca, un símbolo cargado de mucha esperanza. No ha sido únicamente memoria conmovedora de un Dios crucificado en Lampedusa, sino también recuerdo e identificación con todos los inocentes que están sufriendo de manera injusta en la comunidad de toda Soacha. 3. Esa cruz de palo, colgada en su pecho, nos recuerda que Dios sufre con este pueblo. Que le duele lo que la hermana nos dijo recordando las palabras del alcalde Juan Carlos: “Aquí se han muerto más personas de hambre que por la pandemia”. El crucificado es un Dios que sufre con las madres de Soacha y las acompaña en su clamor de justicia por sus hijos asesinados y llora con cada una de ellas. Tal vez no sabemos explicarnos la raíz ultima de tanto mal. Y, aunque lo supiéramos, no nos serviría de mucho. Sólo sabemos que Dios sufre con este pueblo y esto lo cambia todo. 4. El testimonio del señor Cardenal, nos invita a preguntarnos: ¿Qué sentido tiene llevar una cruz sobre nuestro pecho, si no sabemos cargar con las más pequeñas cruces de tantas personas que sufren junto a nosotros? ¿Qué significan nuestros besos al Crucificado, si no despiertan en nosotros el cariño, la acogida y el acercamiento a quienes viven crucificados? Al final, el señor Cardenal nos dijo que “la alegría, en comunidades como las de Altos de Casuca, entra por todas partes, aunque las puertas estén cerradas, porque donde hay miedo las puertas están cerradas y aquí no hay miedo, hay alegría, porque es una Iglesia de puertas abiertas y en salida, y si hay alegría…Siempre habrá esperanza”. P.Rafael Castillo Torres Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) - Cáritas Colombia

Vie 21 Abr 2023

Unidad, escucha y trabajo por la reconciliación: llamados del Papa Francisco a los obispos

Tras más de dos horas de diálogo abierto, tranquilo y fraterno con el Papa Francisco, este viernes 21 de abril sobre el medio día romano, los siete arzobispos de las provincias eclesiásticas de Popayán, Cali, Barranquilla, Cartagena, Manizales, Medellín y Santa Fe de Antioquia, quienes junto a sus otros 27 hermanos obispos se encontraban desde el pasado lunes 17 en la Ciudad del Vaticano llevando a cabo su Visita Ad Limina Apostolorum 2023, ofrecieron una rueda de prensa. Allí dieron a conocer detalles de esta importante experiencia de comunión que no solo representa momentos inolvidables para ellos como pastores, sino que, además, animan y fortalecen la misión evangelizadora de toda la Iglesia Católica que peregrina en Colombia. Durante el pronunciamiento conjunto, monseñor Omar Alberto Sánchez, arzobispo de Popayán y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), categorizó esta Visita Ad Limina, durante la cual han vivido de manera directa el espíritu sinodal, en tres dimensiones concretas: teológica, espiritual y pastoral. Por su parte, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, ha precisado que esta visita es, ante todo, una peregrinación que no solo realiza el obispo a través de su presencia física en Roma sino toda su diócesis junto a él, pues, según ha dicho, este “trae la vida pastoral y la vida eclesial de la diócesis y en nombre de la diócesis ora en la tumba de los apóstoles; en función de ella, consulta en los dicasterios romanos y tratando de realizar mejor cada vez su misión, se une al obispo de Roma para vivir la unidad y para encontrar allí criterios” para su misión. Refiriéndose a la experiencia y recordando que para muchos de los obispos colombianos esta fue su primera oportunidad para vivir una Visita Ad Limina, puesto que la última vez que le correspondió al país fue hace 12 años durante el pontificado de Benedicto XVI, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, ha dicho que, en medio de ese recambio generacional, para los pastores que viajaron en este grupo, la alegría y la emoción también fueron sensaciones permanentes durante la semana. A propósito de las reuniones sostenidas en los 15 organismos de la Curia Romana que hicieron parte de su agenda, monseñor Rodríguez afirmó que tuvieron importantes espacios de retroalimentación para dar a conocer el compromiso evangelizador y social de la Iglesia colombiana en todos los campos, en todos los territorios, con miles de agentes de pastorales que han asumido esta importante misión, más allá de los retos que permanentemente se presentan en nuestro contexto actual. Sobre este aspecto de la visita también habló monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia. Para él los llamados de los prefectos (o presidentes) de estas oficinas al servicio de la misión del Papa como pastor de la Iglesia Universal, así como de sus equipos, fueron contundentes. “Nosotros vinimos a beber en la fuente del magisterio del Santo Padre y de los criterios teológicos, administrativos y de evangelización de cada uno de los dicasterios, que lo que hicieron fue decirnos: “Tomen conciencia de que ustedes son los obispos y, por tanto, son los promotores de la conversión personal y episcopal, de la creatividad pastoral” (…) Nos dijeron: “Sean de verdad profetas, más allá de los populismos y no se casen con ningún sistema de pensamiento político”. Al respecto, monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, quien ya había vivido esta experiencia, destacó que para ellos fue una sorpresa muy grata encontrar estos dicasterios totalmente renovados a partir de la reforma promovida por el Papa Francisco y, desde allí, ser testigos de la presencia de la mujer en todas las estructuras. Aspecto, que, según ha dicho, implica un compromiso concreto que deben asumir frente al impulso o fortalecimiento de este tipo de procesos en sus Iglesias particulares. Las principales exhortaciones del Santo Padre La cúspide de la Visita Ad Limina, así ha calificado monseñor Omar Alberto Sánchez el encuentro que tuvieron con el pontífice en la Biblioteca Vaticana. De acuerdo con el vicepresidente del episcopado, durante este diálogo, que se dio como continuidad al ya sostenido con los obispos que viajaron en el primer grupo durante el pasado mes de marzo, la mayoría de los obispos le pudo preguntar al Santo Padre lo que era de su interés y él, “con alegría y fino humor fue dándonos respuesta a estas múltiples preguntas”, precisó el arzobispo de Popayán. De acuerdo con los prelados el Papa tiene a nuestro país en su corazón y está muy bien contextualizado sobre la realidad nacional. Por ello, recordando también durante esta audiencia la visita apostólica que realizó en el año 2017, donde invitó a todo el pueblo colombiano a dar “el primer paso”, los exhortó a fortalecer su unión y así, seguir trabajando de manera decidida por la reconciliación y la paz del país. Según han mencionado los obispos, el Papa ha dejado ver su enorme dolor porque el país no logra reconciliarse, aludiendo a que Colombia lleva más de 60 años en guerra, que tiene múltiples heridas y que necesita del perdón. Al respecto de ello, monseñor Omar recordó que al primer grupo de obispos el Santo Padre le pidió que no cesaran ningún esfuerzo por la paz de Colombia. Por esta razón, a propósito del proyecto político por la paz que adelanta con diferentes actores ilegales el actual gobierno del presidente Gustavo Petro, el arzobispo ha dicho también que esta apuesta de paz tiene una meta altísima y una complejidad que está al mismo nivel, por lo que puede ser ambicioso, pero también legítimo. Según lo expresó, la experiencia del acuerdo de paz con las Farc ha mostrado que tener en cuenta a uno solo grupo parece no ser el remedio. De acuerdo con el prelado, el Papa Francisco les ha pedido hacer esfuerzos por seguir ambientando la vocación de paz en Colombia, recordando que no es viable ver una solución a corto plazo para situaciones que el país ha padecido por tanto tiempo. Por lo que ha dicho que, inspirados en las palabras del pontífice regresan a sus jurisdicciones con un propósito firme de seguir emprendiendo esta misión. “Sin perder nuestras identidades y marco propio como Iglesia sumaremos a todo lo que esté a nuestro alcance”, así lo afirmó el pastor del departamento del Cauca, un territorio donde la realidad del conflicto armado y la violencia deja diariamente múltiples dolores. Por otra parte, monseñor Hugo Alberto Torres indicó que el Papa les pidió aumentar su cercanía con el pueblo de Dios y estar cada día más dispuestos a la escucha, a vivir la misericordia, “que lo seamos con todas las personas, especialmente con los evangelizadores, que se sienten a veces superados por las crisis existenciales que vivimos”, es como lo ha descrito el arzobispo de Santa Fe de Antioquia. El arzobispo de Cali y el arzobispo de Medellín han dicho también que otro llamado concreto del Santo Padre en el espacio fue al discernimiento. Afirmó monseñor Ricardo Tobón que les ha pedido abrirse a la acción del espíritu en cada Iglesia particular, trabajar de manera creativa y no sencillamente llevar a cabo acciones “prefabricadas” desde otras realidades. Según lo han indicado los arzobispos durante la rueda de prensa, otros temas importantes como el trabajo con los jóvenes, la conversión pastoral y la necesidad de volver a las raíces y enseñanzas de quienes primero nos evangelizaron, también hicieron parte de estos importantes consejos del Papa Francisco. Así, culmina la Visita Ad Limina Apostolorum 2023 de los 73 obispos de Colombia, en la que viajaron hasta los umbrales de los apóstoles en Roma para recordar las raíces de su fe, confirmar su comunión con la Iglesia Universal y hallar elementos clave para fortalecer la acción misionera de la Iglesia en Colombia. _____ A continuación, podrá ver la transmisión de la rueda de prensa:

Mié 19 Abr 2023

Formación sacerdotal, vida consagrada y comunicación: temas clave en la Visita Ad Limina

La Visita Ad Limina Apostolorum del segundo grupo de obispos colombianos que se encuentra por estos días en el Vaticano llegó a su tercera jornada oficial este miércoles 19 de abril. La primera cita de los 34 prelados fue en la Basílica de Santa María Mayor, una de las cuatro basílicas mayores de Roma, donde celebraron una solemne Eucaristía que estuvo presidida por monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, arzobispo de Manizales. Durante su homilía, monseñor Gómez invitó a sus hermanos a recordar que, como lo hicieron los apóstoles eligiendo la luz y obedeciendo a Jesucristo para llevar su testimonio a todas partes, así deben continuar haciéndolo ellos en su misión como pastores de la Iglesia que peregrina en Colombia: buscando siempre la luz para el juicio positivo y “vivir de parte de aquel que, por ser la manifestación del amor infinito de Dios, es el único que puede conquistar nuestros corazones arrebatándolos de todo. Por eso, nuestra fe es el camino que lleva a la salvación, es una opción por la luz, una opción por vivir en ese mundo en el cual viven siempre aquellos que, amados a tal extremo por el Padre, reciben a Cristo y viven en su luz”, puntualizó el prelado. Al tiempo, el arzobispo de Manizales afirmó que los discípulos, quizá, tuvieron un denominador común, y fue haber acudido al Corazón Inmaculado de María para ser obedientes en su misión desde esta luz. “Juan Pablo II en la Encíclica Redemptoris Mater la llama a ella “memoria de la Iglesia” y hoy cuando tenemos esta dicha de celebrar en la basílica de Santa María la Mayor entendemos que de lo que estamos todos sedientos es de beber de esta misma fuente, donde abunda es ese corazón maternal del verdadero testimonio, de la verdadera fe”, agregó monseñor José Miguel. Por otra parte, la agenda de trabajo de los pastores colombianos durante este día se desarrolló en el marco de reuniones con los superiores de cuatro nuevos organismos de la Curia Romana: el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el Dicasterio para el Clero y el Dicasterio para la Comunicación. Allí se llevaron a cabo importantes diálogos sobre el estado y las oportunidades para fortalecer la misión de la Iglesia colombiana. En el caso del Dicasterio para el Clero fueron recibidos por el cardenal surcoreano Lazarus You Heung-sik, y por monseñor Andrés Gabriel Ferrada Moreira, en calidad de Prefecto y Secretario de este organismo, respectivamente. Durante este encuentro, el encargado de dirigir el saludo y mensaje inicial desde el episcopado colombiano fue monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia. El prelado invitó a reflexionar sobre la misión del sacerdocio en Colombia y remarcó la importancia que cada día sean presbíteros con mayor disposición de escucha. Al tiempo, el arzobispo de Santa Fe de Antioquia pidió al dicasterio orientación sobre temas que preocupan a la Iglesia en el país, como la disminución de las vocaciones, el cierre de algunos seminarios, el abandono del ministerio, los criterios de selección y formación, los derechos y deberes de los clérigos y, en general, consejos para abordar diferentes retos que constantemente se presentan, para encontrar mayor solidez y “volver al ardor primero”. Posteriormente, en su visita al Dicasterio para la Comunicación, los obispos fueron recibidos, de manera especial, por el Prefecto del organismo, el doctor Paolo Rufini, el Secretario, monseñor Lucio Ruiz y la vicedirectora de la Sala Estampa Cristiane Murray. Allí, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de la Diócesis de Pasto y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), fue el encargado de dirigir las palabras en representación de sus hermanos. Durante la reunión se habló de la necesidad de entender la comunicación no solo como medio o instrumento para dar a conocer noticias, sino para enseñar a leer el tiempo actual con ojos cristianos y para crear desde allí una cultura que invite a todos a vivir el Evangelio y a contar las historias vividas. Al tiempo, se habló de la importancia de aprender a caminar juntos creando sinergias comunicativas. Se dijo además que es necesaria una comunicación empática y que, por esto, más que la técnica usada para narrar, lo importante es el corazón de esas narraciones. Por su parte, Cristiane Murray recordó la necesidad de hacer de las oficinas de prensa de la Iglesia, las primeras fuentes de información para los periodistas, abiertas a todos. Se pidió también desde allí a los obispos no tener miedo de la inteligencia artificial sino trabajar en la capacidad de confrontación y profundización sobre la información. Hoy, en video, monseñor Noel Antonio Londoño, Obispo de la Diócesis de Jericó, nos cuenta más detalles de lo que han vivido en esta jornada: Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Mar 18 Abr 2023

Doctrina de la fe, familia, vida, reconciliación y paz en el centro de los diálogos con los dicasterios

Durante este martes 18 de abril, reuniones en cuatro nuevos organismos de la Curia Romana hicieron parte de la agenda trabajo de los 34 obispos colombianos que se encuentran esta semana en la Ciudad del Vaticano viviendo su Visita Ad Limina Apostolorum 2023. Se trata del Dicasterio para los Obispos, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y la Secretaría de Estado, específicamente en su sección para las Relaciones con los Estados. Esta jornada en la visita inició muy temprano con una solemne Eucaristía en Basílica San Juan de Letrán, catedral de la Diócesis de Roma, que estuvo presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali. Durante la celebración los prelados aprovecharon para elevar una oración por el Papa Francisco. Más tarde, su agenda de reuniones inició con el encuentro en el Dicasterio para los Obispos, dependencia encargada de todo lo referente a la constitución y provisión de las Iglesias particulares y al ejercicio de la función episcopal en la Iglesia latina. Allí, fueron acogidos, de manera especial, por su Prefecto monseñor Robert Francis Prevost y por monseñor Ilson Montanari, en calidad de Secretario. Porparte del episcopado colombiano, el saludo y el mensaje inicial estuvieron a cargo de monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín. Varios principios, entre ellos, comunión, descentralización, reconocimiento y apoyo al trabajo pastoral, así como a toda acción en favor de su misión, hicieron parte del diálogo allí sostenido. Posteriormente, la cita fue en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe donde los obispos colombianos fueron recibidos por el cardenal Luis Francisco Ladaria y los secretarios de las dos secciones que lo componen, la Doctrinal y la Disciplinar. En el encuentro, monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, fue el encargado de emitir el mensaje inicial, a partir del cual se desarrolló un diálogo amplio sobre la proclamación del Evangelio en la Iglesia colombiana, identificando elementos que permitan seguir promoviendo y tutelando la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral, sobre la base del depósito de la fe, así como buscando una comprensión cada vez más profunda de esta ante los cambios en el contexto. Seguidamente, en el Dicasterio para los Laicos, Vida y Familia fueron recibidos por el cardenal Kevin Farrel, quien ejerce como Prefecto de este organismo, el doctor Gleison De Paula Souza, Secretario y las Subsecretarias Linda Ghisoni y Gabriella Gambino. En este encuentro monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar, Obispo de la Diócesis de Riohacha y Presidente de la Comisión Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida dio a conocer detalles sobre la situación de la familia en Colombia. Al tiempo, se habló allí de la pastoral familiar en la evangelización y la pastoral de la vida. Finalmente, en la Secretaría de Estado, el arzobispo de Popayán y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, dirigió unas palabras a nombre de la CEC. En ellas, dio a conocer que a pesar de las circunstancias complejas que vive el país a nivel social, político y económico, este continúa avanzando. Se habló de los esfuerzos de paz que se adelantan, de la reconciliación, de la violencia, del narcotráfico, de los temores, de la incertidumbre, pero también de la esperanza que la Iglesia está llamada a transmitir. En esta reunión se remarcó la importancia que la Iglesia siga acompañando distintos esfuerzos nacionales por el bien común, dando crédito a las buenas acciones, pero también con un rol vigilante para ser crítica ante situaciones que vayan en contravía de esto. Así mismo, se pidió orar mucho por el país, mantener los lazos de unión y una misma voz profética al interior del episcopado, siempre en defensa de la vida y la dignidad humana. En el siguiente video monseñor Juan Carlos Cárdenas, obispo de la Diócesis de Pasto, quien vive por primera vez esta experiencia de comunión eclesial y episcopal, comparte más detalles al respecto de este segundo día: Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Lun 17 Abr 2023

Obispos en Visita Ad Limina reflexionan sobre evangelización, educación católica y ecumenismo

Este lunes 17 de abril, con una solemne eucaristía en la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, los 34 obispos colombianos titulares de las provincias eclesiásticas de Popayán, Barranquilla, Cali, Cartagena, Manizales, Medellín y Santa Fe de Antioquia, dieron inicio oficial a su Visita Ad Limina 2023. Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán, fue el encargado de presidir la Santa Misa en el altar de San Pedro. Durante su homilía el también Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) hizo referencia, de manera especial, a los “tres Pedros”: el frágil (el pasado, el imperfecto), Pedro con Jesús (el impulsivo) y Pedro de la Pascua (el misionero, el anunciador). Terminada la ceremonia los prelados realizaron, una vez más, su profesión de fe con la Iglesia y aprovecharon para orar frente a la tumba de Benedicto XVI. En cuanto a las reuniones en los organismos de la Curia Romana, actividades clave durante esta experiencia episcopal durante las cuales los obispos manifiestan sus inquietudes sobre temas puntuales y reciben sugerencias para fortalecer su misión pastoral en la Iglesia que peregrina en Colombia, fueron cuatro las que hicieron parte de la agenda de trabajo en esta jornada inicial. Pontificia Comisión para América Latina (CAL) La primera de ellas se desarrolló en la Pontificia Comisión para América Latina (CAL). Allí, el saludo y la intervención inicial estuvieron a cargo de monseñor Orlando Olave Villanoba, obispo de la Diócesis de Tumaco, quien planteó inquietudes sobre cómo seguir siendo profecía en Colombia. En dicho espacio surgieron consejos frente a la importancia de inspirarse en el magisterio del Papa Francisco y en los puntos 11 y 22 del documento de Aparecida para aprovechar la sabiduría práctica de cada iglesia particular, de sus territorios y de sus gentes, visualizando la oportunidad de recuperar la conciencia de que la Iglesia es sinodal y necesita de la comunidad. Así mismo, se habló de la necesidad de potenciar la capacidad misionera con una acción más arriesgada que debe ir siempre en búsqueda de la gente. Dicasterio para la Evangelización La segunda visita se dio en el Dicasterio para la Evangelización. En este organismo, el saludo y el mensaje inicial los hizo monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, arzobispo de Manizales, quien se refirió a diversos retos que se evidencian en la catequesis para hacerla más activa, menos clerical y con mayor sentido de misión. En este contexto, monseñor Salvatore Fisichella, Pro-Prefecto de este dicasterio a cargo de la sección para las cuestiones fundamentales de la evangelización en el mundo, además de agradecer el trabajo de la Iglesia colombiana, ha hecho referencia a la necesidad de prestar mayor atención a las transformaciones culturales dadas desde la digitalidad y los retos que esto implica para la Evangelización, en dimensiones prioritarias como el lenguaje y los jóvenes. Al tiempo, se ha recomendado allí alimentar el primer anuncio de la vocación, la alegría del encuentro con el Señor en la Eucaristía y la vida de gracia desde la oración. Se ha pedido recordar la importancia del ministerio laical de los catequistas, así como de la necesidad de que los sacerdotes tengan cada vez mayor capacidad de acogida y cercanía. Monseñor Fisichella recordó también a los prelados colombianos que el Jubileo del 2025 es una gran oportunidad pastoral para ser “Peregrinos de Esperanza”, por lo que se debe trabajar en su preparación y celebración. Dicasterio para la Cultura y la Educación Posteriormente, los obispos se reunieron en el Dicasterio para la Cultura y la Educación. En esta dependencia los comentarios iniciales estuvieron a cargo de Oscar José Vélez Isaza, obispo de la Diócesis de Valledupar, quien manifestó su preocupación por el estado de la educación católica en el país, en la que según ha referido, se ha evidenciado una disminución en diferentes niveles, especialmente durante los últimos cinco años. Aspectos de la realidad nacional como la secularización preocupan a los pastores colombianos. Frente a esto, se ha aconsejado promover líneas guías para leer y acompañar desde la unidad estas realidades desde la implementación de estrategias locales; así como el aprovechamiento del Pacto Educativo Global, involucrando a las comunidades y entrando en diálogo con las nuevas realidades desde la identidad católica. También se ha sugerido fortalecer el trabajo con las comunidades religiosas. Dicasterio para la Unidad de los Cristianos Finalmente, a diferencia de los obispos que realizaron su Visita Ad Limina en el mes de marzo, los prelados de este grupo, se reunieron durante este primer día en el Dicasterio para la Unidad de los Cristianos. En dicho organismo, monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, obispo de la Diócesis de Armenia, realizó la intervención central planteando reflexiones a partir de dos preguntas: ¿Cómo promover la unidad sin quedarse solo en lo social? y ¿Cómo ayudar al ejercicio de la libertad religiosa en contextos silenciados por violencia? Ante estas inquietudes, se recordó que el ecumenismo es una gracia de la verdad, especialmente a nivel espiritual, por lo que es fundamental continuar orando por la unidad junto con los demás cristianos, pues la unidad es don del Espíritu Santo y el modo de recibirlo es a través de la oración. Por otra parte, se habló del ecumenismo de la verdad y de la caridad, del ecumenismo pastoral y del ecumenismo práctico, teniendo en cuenta que hay retos que son comunes y que, por tanto, requieren de trabajo en conjunto y gradual, como los mencionados anteriormente. En el espacio, se hizo referencia también diálogo interreligioso, donde se trata de encontrar la unidad en la fe, así como convivencia en la justicia y la paz. Se dijo además que la persecución de cristianos representa un gran reto para todos; que la sangre de los mártires es la semilla de los nuevos cristianos; así como de la unidad de los cristianos desde el martirio de la persecución. Al finalizar el encuentro se recordó que la fuerza de la Iglesia Católica es la comunión. En la jornada del martes 18 de abril, tras celebrar la Eucaristía en la Basílica Papal San Juan de Letrán, los obispos colombianos visitarán otros cuatro organismos de la Curia Romana. Para conocer más detalles de este primer día, reproduzca el video en el que monseñor Francisco Múnera, arzobispo de Cartagena, habla de esta experiencia: Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Vie 14 Abr 2023

34 obispos de 7 provincias de Colombia están listos para encontrarse con el Papa Francisco

La próxima semana, del 17 al 21 de abril, será el turno para que otros 34 prelados de Colombia realicen su Visita Ad Limina Apostolorum 2023 en el Vaticano. La misma experiencia de comunión episcopal y eclesial que entre el 20 y el 25 de marzo vivieron 37 obispos titulares del país junto a monseñor Fadi Bou Chebl, Exarca del Rito Maronita. En esta oportunidad, estarán en Roma los prelados de las provincias eclesiásticas de Barranquilla, Cali, Cartagena, Manizales, Medellín, Santa Fe de Antioquia y Popayán. Varios de ellos, ya se encuentran en este país, listos para dar inicio a sus jornadas oficiales. A diferencia de la visita realizada por el primer grupo, los prelados de estas siete regiones harán presencia el día lunes 17 en el Dicasterio para Unidad de los Cristianos y el jueves 20 en el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, así como en la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores. En cuanto a los otros 12 organismos que visitarán, darán continuidad al diálogo ya iniciado en marzo por los demás obispos, puntualizando algunas realidades propias de sus iglesias particulares. Su audiencia con el Santo Padre está prevista para el viernes 21 de abril en horas de la mañana. Cabe recordar que ad limina apostolorum es una expresión escrita en latín que significa “hasta los umbrales de los apóstoles” y que son tres los propósitos fundamentales que tienen los obispos con este viaje, que según lo establecido por la Sagrada Congregación desde 1909, deben realizar periódicamente. El más representativo y simbólico de estos objetivos es peregrinar hasta los sepulcros de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, pastores y columnas de la Iglesia Romana. Así mismo, los obispos visitan algunos de los dicasterios y organismos de la Curia Romana para abordar temas específicos de su tarea evangelizadora, allí realizan una intervención inicial dirigida por uno de ellos y posteriormente, recibirán retroalimentación del prefecto y de los integrantes de su equipo en cada dependencia. El tercero y más anhelado de estos propósitos es encontrarse en privado con el Papa Francisco como sucesor de San Pedro, para dialogar con él sobre el estado de la Iglesia que peregrina en el país. De acuerdo con el primer grupo de pastores colombianos que viajó, la experiencia vivida con espíritu sinodal, además de fortalecer su comunión, se configuró como una importante oportunidad para repensar de manera conjunta los grandes desafíos de su misión de cara a las diversas realidades sociales, políticas y culturales que vive Colombia. Los diálogos sostenidos tanto en los dicasterios, como con el Santo Padre, en medio de los cuales recibieron múltiples consejos, los han interpelado. Según lo ha indicado monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), como fruto no solo de la primera visita sino también de la que va a acontecer a partir del próximo lunes, en la próxima asamblea plenaria del episcopado colombiano, que será en el mes de julio, todos realizarán un discernimiento comunitario sobre la Visita Ad Limina Apostolorum 2023; esto, “para escuchar una vez más las mociones del Espíritu, de lo que trabajamos en cada uno de los dicasterios y, sobre todo, el encuentro con el Santo Padre, para seguirnos comprometiendo con la evangelización en la Iglesia en Colombia”, así lo señaló el prelado. A continuación, en video, monseñor Alí y el padre Jorge Bustamante Mora, Secretario Adjunto de la CEC, quien acompañará la visita de este segundo grupo, comparten más detalles de lo que dejó la primera experiencia y de lo que vivirán los prelados en esta segunda fecha:

Vie 14 Abr 2023

Papa Francisco nombra obispo para la Diócesis de Neiva

El Santo Padre ha encargado esta misión episcopal a monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, quien se venía desempeñando, desde el año 2016, como titular de la Diócesis de Vélez. Así lo ha dado a conocer recientemente la Santa Sede a través de la Nunciatura Apostólica. Esta jurisdicción eclesiástica estaba siendo pastoreada por monseñor Froilán Tiberio Casas Ortiz desde el 21 de abril de 2012, tras el nombramiento recibido por parte de su Santidad Benedicto XVI. Hasta tanto el nuevo obispo tome posesión canónica, monseñor Casas Ortiz, asumirá el encargo de administrador apostólico de la diócesis. Por ahora, la Diócesis de Vélez tendrá sede vacante. En este caso, ambos prelados nacieron en el departamento de Boyacá y realizaron su formación filosófica y teológica en el Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de Tunja. Biografía de monseñor Marco Antonio Merchán Ladino: Nació el 28 de abril de 1970 en el municipio de Monguí (Boyacá). Completó sus estudios de primaria y bachillerato en dicha localidad y, en seguida, ingresó en el Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de Tunja, donde continuó su formación filosófica y teológica. Fue ordenado sacerdote el 23 de noviembre de 1996 para la Diócesis de Duitama-Sogamoso. Ante la Universidad Santo Tomás de Bogotá consiguió la Licenciatura en Filosofía y Ciencias Religiosas. En la Pontificia Universidad Lateranense, en Roma, obtuvo el Doctorado en Derecho Canónico. Durante su ministerio ha desempeñado los siguientes encargos: Capellán del Hogar Cándido Quintero en Duitama (1996-1997); Vicario parroquial en Nuestra Señora de Chiquinquirá en Sogamoso (1997); Capellán y Profesor en el “Instituto Integrado Guillermo León Valencia” (1997 - 2001); Delegado diocesano para la Pastoral Familiar (1997-2001); Vicario Judicial de la Diócesis de Duitama-Sogamoso (2006-2008); Párroco de Nuestra Señora del Rosario en Sogamoso (2006-2008); Párroco de la Catedral San Martín de Tours en Sogamoso (2008-2011); Vicario General de la Diócesis de Duitama-Sogamoso y Párroco en la Catedral San Lorenzo de Duitama (2011-2016). Fue además miembro del Colegio de Consultores y del Consejo Presbiteral, así como del Consejo de Asuntos Económicos, de la Diócesis de Duitama - Sogamoso. El 26 de octubre de 2016 fue nombrado Obispo de Vélez por el Papa Francisco. El 3 de diciembre de 2016 fue su ordenación episcopal. El 14 de abril de 2023 fue nombrado por el Papa Francisco Obispo de Neiva.

Jue 13 Abr 2023

Iglesia articula esfuerzos por la dignidad humana en un tradicional sector de la capital

Surgido en uno de los sectores de mayor vulnerabilidad de la capital colombiana, el centro de Bogotá, este Distrito, impulsado y acompañado por la Iglesia católica, en un trabajo articulado entre la Arquidiócesis y distintas comunidades religiosas, continúa extendiéndose en atención a niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, que afrontan realidades sociales complejas. El Distrito de la Misericordia se activa en un espacio físico que, como lo describe el padre Jorge Eliécer Arias Toro, animador de la Coordinación Arquidiocesana del Cuidado de la Dignidad Humana y director de la Fundación Domus Colombia, está marcado por la necesidad. “La zona presenta muchas problemáticas de toda índole. Hay pobreza moral, pobreza física; hay muchos ancianos en abandono; consumo de sustancias, por consiguiente, mucho habitante de calle; desplazados; migrantes; niños y jóvenes desescolarizados”, agrega el sacerdote. Ante esta realidad, el naciente Distrito, que tiene como eje central de funcionamiento el tradicional barrio Las Cruces, construido a finales del siglo XIX y principios del XX, en la zona suroriental del centro de Bogotá, brinda acogida; ayuda física (material) en atención a las necesidades básicas; orientación espiritual; procesos terapéuticos; apoyo al restablecimiento de derechos; formación académica y humano - cristiana. ¿Cómo funciona el Distrito de la Misericordia? Dentro de las comunidades religiosas que lideran la obra se encuentra la Congregación Siervas de Cristo Sacerdote, que brinda atención a adultos mayores y a niños, niñas y adolescentes, a través de tres centros de atención, ubicados en casas interconectadas, alrededor de una de las manzanas del sector. - Centro de Pastoral y Desarrollo Emaús: brinda atención a adultos mayores y a habitantes de calle, con desayuno diario; apoya cerca de 80 niños, niñas y adolescentes con nivelación escolar, integración al sistema educativo, desayuno y almuerzo; y a madres cabeza de familia, proporcionando acompañamiento y orientación. - Hogar Sagrada Familia: es una institución de protección a niñas con derechos vulnerados entre los 7 y 21 años. Un equipo interdisciplinario de 35 profesionales atiende y orienta a las 95 niñas, que viven en este hogar. - Hogar Clarita Santos: atención a menores con disca­pacidad cognitiva, múltiple y sensorial. El programa atiende 49 menores en esta condición, desde las 6 de la mañana, hora en la que los recoge la ruta, hasta las 4 de la tarde. Se les proporciona refrigerio, con el aporte nutricional requerido; se realizan actividades físicas, terapéuticas (a nivel sensorial – motor). También, se orienta a los padres en aspectos de corresponsabilidad en el cuidado a estos menores. A unos metros del complejo solidario acompañado por la congregación Siervas de Cristo Sacerdote, se ubica la Casa de la Esperanza ‘Hermano Ettore’, que acoge a mujeres familiares de personas internadas en los hospitales de la zona o que requieren algún trata­miento médico y no cuentan con hospedaje. Esta obra es acompañada por las Hermanas Pequeñas Apóstoles de la Redención. También, se encuentra el Centro Pastoral para el Cuidado de la Tercera Edad ‘Hermano Ettore’, en el que se brinda vivienda permanente (modalidad interna) a 15 abuelas en situación vulnerable o en abandono. Este centro pastoral, además, brinda 100 almuerzos a habitantes de calle, cada sábado; y 200 desayunos a personas vulnerables, los domingos. Estas dos obras son lideradas por la Coordinación del Cuidado de la Dignidad Humana de la Arquidiócesis de Bogotá. En la zona, como pilar de evangelización y acompañamiento pastoral, se ubica la parroquia Nuestra Señora del Carmen - Las Cruces, erigida en 1902, por el entonces arzobispo de Bogotá, monseñor Bernardo Herrera Restrepo. Su actual párroco es el sacerdote Fabio de Jesús Sepúlveda. Paralelo al anuncio del Evangelio, de la mano del presbítero y con el apoyo de animadores de la evangelización y de personas de buena voluntad, se busca la promoción de la dignidad humana, atendiendo necesidades palpables en el sector. Actualmente, 150 familias reciben un mercado mensual. También, cuentan con un ropero, en donde la comunidad puede adquirir, a bajo costo, ropa de segundo uso, en buen estado, que ha sido donada. Unas cuadras hacia el nororiente, el Distrito de la Misericordia es acompañado por los Misioneros Montfortianos, específicamente por el padre Oswaldo Jaramillo Osorio, S.M.M., párroco en Nuestra Señora de Belén. Esta parroquia, que hace parte de la Vicaría Episcopal Territorial Espíritu Santo y atiende los barrios Lourdes, Guavio, Mirador y Nueva Santa Fe, lidera varios programas sociales, que benefician a la población más necesitada del sector. Se cuenta con un comedor para personas de la tercera edad y para habitante de calle, que funciona desde hace más de 20 años, los sábados; allí se sirven más de 200 almuerzos y se realizan jornadas de recreación y salud. “Ellos llegan los sábados a las 10 de la mañana, toman un refrigerio mientras esperan el almuerzo. En este tiempo son acompañados por un grupo de laicos, que dirigen dinámicas, actividades recreativas o atención en programas de aseo personal”, explica el padre Oswaldo. Otras acciones adelantadas en el sector son: el programa ‘Chocoabuelitos’, que beneficia a alrededor de 60 ancianos y habitantes de calle, los miércoles en la tarde. Con los jóvenes del sector, el año anterior, se retomó el proyecto de la banda marcial, que en su primera fase funcionó entre 1994 y 2011. “Estamos retomando este proyecto porque nos dimos cuenta que muchos de los muchachos que formaron parte de la banda marcial ahora son muy buenos profesionales. La banda les enseña disciplina, cumplimiento y responsabilidad”. Se cuenta con la participación de 25 jóvenes que son formados por un profesor gracias a un convenio con el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES)”, explica el padre Oswaldo, al tiempo que manifiesta inquietud ante las posibilidades de mantener esta iniciativa, por las dificultades de sostenimiento que presenta el programa. La apuesta de misericordia sigue creciendo En la localidad de Santa Fe, el Distrito de la Misericordia también tiene eco a partir del trabajo adelantado por la Congregación de Jesús y María - Padres Eudistas -, en alianza con distintas comunidades religiosas. En la Casa ‘El Refugio’, en alianza con la Red Tamar, y programas de la administración municipal, se atiende a mujeres en situación de calle, personas vulnerables, personas con Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, y población de distinta edad en situación de pobreza. Los lunes funciona el ‘Proyecto Aurora’, para 70 mujeres migrantes, en ejercicio de prostitución. Los martes se desarrollan actividades con la Red Tamar, con las Hermanas del Buen Pastor; Hermanas Adoratrices, Hermanas Oblatas, entre otras comunidades religiosas. En este grupo se acompaña con procesos psicólogicos, médicos, y en temas de emprendimiento. Los miércoles, con las Hermanas del Buen Pastor, se brinda acompañamiento espiritual y psicológico. Además, se hace entrega de mercados y de artículos de aseo, con el apoyo del Banco de Alimentos. Red arquidiocesana para el cuidado de la dignidad humana Participan instituciones y organizaciones lideradas por comunidades religiosas y laicos comprometidos. Se fundamenta en un humanismo que tiene como centro la misericordia. Su frente de servicio es la atención y acompañamiento a personas y familias afectadas por el flagelo de las adicciones. Esta red por la dignidad humana surge en 2017, con un proceso adelantado con las hermanas de las Sagrada Familia de Urgel, quienes tienen experiencia en el acompañamiento a personas en consumo problemático y en prevención de las adicciones; y con la organización internacional de fieles ‘Fazenda de la Esperanza’, que posee varios lugares dispuestos para la rehabilitación de las personas en adicciones. Esta alianza inicial sentó los primeros pasos para la construcción del Centro Pastoral de la Dignidad Humana en adicciones - San Gabriel. Fuente: Oficina de Comunicaciones Arquidiócesis de Bogotá ________ Para conocer más detalles, reproduzca el video: