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Paz

Vie 30 Oct 2015

La artesanía de la paz

Escrito por: Mons. Libardo Ramírez Gómez Arte sencillo y delicado, que lleva muy grabada la impronta de quien lo realiza, es la artesanía. Ante un propósito que requiere tanta sabiduría, prudencia y decisión de lograrlo, como es el de llegar a que en nuestro país retorne a la paz, es algo que reclama el paciente estilo de un artesano. Feliz idea de la Conferencia Episcopal de Colombia de colocar ante Dios y ante los colombianos esa tarea de llegar a la paz en documento titulado: "Artesanos del perdón". Desear y buscar la paz es algo que está en el corazón de todo colombiano. Amigos de la guerra habrá solo entre los enloquecidos con el marxismo, pero entre nuestros dirigentes cívicos eso no existe. En las primeras líneas del documento aludido se afirma: "Anhelamos la paz aquí en Colombia, por caminos a veces diferentes, pero el objetivo final es la paz". Se requiere decidida voluntad de todos, con moderación y equilibrio en las expresiones, para no crear, con descalificaciones, profundas animadversiones. Es algo necesario desde las distintas corrientes de quienes, por diversas rutas, queremos a Colombia como oasis de verdadera paz. Ánimo y pulso sereno ha de tener el artesano para sacar adelante su obra, ha de tener el coraje de la rectificación, ver la necesidad de reconocer errores y buscar cómo moldear debidamente para conseguir la obra deseada con pulido acabado pero con solidez que le dé estabilidad y no solo apariencia. Serenidad y animo conciliador con todas vertientes ha de tener el gobierno que debe liderar la artesanía de la paz. Se requieren pasos transparentes, que eviten incertezas sobre un caminar correcto que evite caer en desfiladeros mortales, hoy o mañana. Serenidad y ánimo de acoger los aspectos positivos de cuanto esté tratando de realizarse desde las esferas gubernamentales, ha de haber en estrados no afectos a la dirigencia de turno, mostrando así el íntimo anhelo de paz que se pregona. En esa línea de actuar se lanzan voces, con tono afortunado, como Editorial del Nuevo Siglo del 18-10-15 con el título comprometedor de: "Un alto en el camino". Hay allí insistente y patriótico llamado a evitar caer, entre los demócratas que rechazamos y no justificamos los caminos de violencia, en "abismo de división infranqueable". Se recuerda que, para ello, como se ha logrado en distintos momentos en Colombia, dejar de lado caprichosas y fieras actitudes, y "llegar a un consenso entre los líderes principales, con miras a reconciliación nacional". Importante que los acuerdos, a toda escala, sean transparentes, entendibles por la gente sencilla ante la que deben ser sometidos a votación, sin engaños ni subterfugios, porque "una paz sin pueblo sería el peor error, y la más grave señal antidemocrática". Pasadas las recientes elecciones, en las que hubo relativa paz, vemos, con preocupación, tres graves situaciones que es preciso afrontar con serenidad y realismo: que los partidos no estén pensando en cómo servir mejor a la Patria, sino en seguir con la mira puesta en próximos comicios para imponerse en el país; que hay guerrilleros en mesa de negociación sin pedir perdón de crímenes, tratando de imponer sus ideales marxistas, y sus amigos de otras organizaciones, cometiendo, sin protesta de ellos, nuevos feroces asaltos; que seguimos viendo civiles que se adueñan de la bandera de la paz, con el empeño de sacar adelante un excluyente pensamiento para ostentar posibles resultados como triunfo propio, y ser honrados como los salvadores de la patria. La tarea de la Iglesia, sin hipotecarse a una sola vía hacia la paz, es que, como Madre y Maestra de la "artesanía de reconciliación", impulse, en todas las regiones, labores concretas hacia concientización y hacia hechos de progreso, unidos en fraternidad, y, con oración al "Príncipe de la paz", seguir impulsando todo con alegría y esperanza. + Libardo Ramírez Gómez Expresidente del Tribunal Eclesiástico Nacional Email: monlibardoramirez@hotmail.com

Jue 29 Oct 2015

Iglesia da último adiós a uniformados asesinados

El obispo Castrense, monseñor Fabio Suescún Mutis, fue el encargado de presidir la eucaristía del sepelio de los 12 uniformados asesinados por la guerrilla del Eln. Durante su homilía el prelado castrense expresó en nombre de todos los colombianos el dolor de patria por el asesinato de estos héroes, quienes fueron sacrificados por garantizar "la seguridad ciudadana y la libertad de la democracia" [Descargar homilía]. Suescún Mutis, tras dar consuelo a las familias de las víctimas, señaló: " Queridos soldados y queridas familias cuenten con nuestro eterno agradecimiento. Sus hijos se han acercado al martirio pues como Jesús han dado su vida, han aceptado morir por nosotros". El prelado invitó a todos los colombianos a hacer una reflexión seria sobre lo que está pasando en el país, "donde se está truncando la vida de los jóvenes" e invitó a trabajar por una Colombia reconciliada, justa y en paz. "Seguimos metidos en una cultura funesta, de muerte, que piensa que la solución de los problemas está en la imposición de la violencia, la destrucción, la extorsión, la corrupción, el desprecio de los valores y principios morales", dijo el obispo. La ceremonia litúrgica se realizó en las instalaciones de la Escuela Militar José María Cordoba, en Bogotá, y contó con la presencia del presidente, Juan Manuel Santos; el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, y toda la cúpula militar y policial.

Mar 27 Oct 2015

“Candidatos electos deben construir políticas incluyentes”

Así lo calificó el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Luis Augusto Castro Quiroga, quien celebró por unas elecciones tranquilas. "Vamos caminando hacia la paz dejando atrás la violencia. El diálogo es más ventajoso que otro tipo de violencia y perfecto para superar los conflictos sociales. Vamos preparándonos para el posconflicto, que significa un aprendizaje de vivir en paz", aseguró el también arzobispo de Tunja. Monseñor Castro Quiroga dijo que este signo de paz vivido en los pasados comicios tiene que mantenerse y verse reflejado en la construcción de una política incluyente. Así mismo pidió que se renueve una economía solidaria con los demás ya que en Colombia reina la inequidad, a la que calificó como vergonzosa. El prelado aconsejó un programa de trabajo para los nuevos mandatarios con tres cimientos importantes; la ética para luchar contra la corrupción, el crecimiento espiritual que significa perdón y reconciliación, y un nivel cultural alto que promueva la cultura de la ciudadanía y la vida.

Dom 18 Oct 2015

Obispos advierten sobre corrupción en elecciones regionales

Obispos del país advirtieron una vez más que a pesar de los esfuerzos realizados para evitar la corrupción durante el próximo proceso electoral, éste se está evidenciando a la luz pública. "Denunciamos, una vez más, algunas circunstancias que amenazan la transparencia democrática de los próximos comicios: los intentos de las maquinarias por mantener a algunas fuerzas políticas en el poder, la compra y venta de votos, el trasteo de votos y/o de votantes, las coacciones sobre los votantes y las presiones de los grupos armados en algunas regiones del país. Hechos todos, delictivos y pecaminosos, que deben ser repudiados por la ciudadanía", señala un mensaje. A través de un comunicado de siete puntos emitido el pasado mes de septiembre, los obispos de Colombia, presididos por Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, hicieron un llamado a los ciudadanos a informarse y votar a conciencia [descargar mensaje]. "Los católicos y ciudadanos de buena voluntad, al ejercer su derecho/deber al sufragio, deben sentirse moralmente responsables de votar sólo por aquellos candidatos que brinden las necesarias garantías de probidad moral, de honestidad y de transparencia en el ejercicio de sus funciones". "Se hace por eso necesario el discernimiento y el debido conocimiento de los programas de gobierno y de la trayectoria de vida de los candidatos. Sólo así, los colombianos podremos garantizar que nuestros futuros gobernantes sean personas idóneas y capaces de gobernar en beneficio del "bien común", no del bien propio, y con independencia frente a las presiones de los corruptos, de las maquinarias políticas y de los grupos ilegales", agrega el comunicado. Por último invitaron a todos los candidatos a trabajar en favor de la reconciliación y la paz de todos los colombianos "favoreciendo políticas de equidad y justicia social, posibilitando así la solución de las causas estructurales de la violencia".

Jue 1 Oct 2015

Justicia para la paz

Escrito por: Francisco de Roux Esta justicia nueva solo es posible si se da entre nosotros una verdadera metanoia personal y colectiva por la paz y la restauración de Colombia. En La Habana se dio a conocer el resumen del acuerdo sobre justicia, que fue recibido con entusiasmo por millones de colombianos y rechazado por la oposición política. Por otra parte, desde el campo jurídico y de derechos humanos se levantaron preguntas que tienen respuesta si se acepta una nueva comprensión de la justicia, que preserva y fortalece su vigor desde el objetivo supremo de la paz. Todos los elementos presentados en La Habana derivan su legitimidad de esta nueva comprensión de justicia que me atrevería a caracterizar como restaurativa-transicional y que es distinta de la penal y de la meramente transicional. Si las cortes y el Ministerio Público aceptan esta nueva comprensión, la justicia presentada en La Habana es legítima y consistente, pero no lo es si es entendida desde el paradigma penal o meramente transicional. Adentrarse en esta nueva comprensión requiere un cambio de mente, una metanoia por la causa de la paz. Se sabe que un problema de orden jurídico, o de cualquier orden, tiene sentido dentro del marco de comprensión o paradigma en que se plantea, y no puede resolverse desde otra comprensión sin cambiarle de sentido. Por eso, un problema jurídico, planteado desde el paradigma de la justicia restaurativa-transicional no encuentra solución ni a la impunidad ni a la no repetición si se lo trata de resolver desde el paradigma penal o meramente transicional. Dentro del paradigma penal, se hace justicia metiendo en la cárcel al culpable. Dentro del paradigma transicional, el problema se resuelve cuando por decir la verdad se paga una cárcel ampliamente recortada, como en la justicia que se aplicó a cerca de 70.000 crímenes de los paramilitares que no tenían la categoría de rebelión, en un proceso de logros importantes pero de muchos problemas sin resolver: victimarios de gravísimos crímenes liberados de toda responsabilidad en ocho años que salen a la inseguridad jurídica y física, miles de víctimas temerosas esperando reparación, y el paramilitarismo reciclado en las 'bacrim'. El texto que conocemos públicamente de lo acordado en La Habana establece un paradigma de justicia restaurativa-transicional nuevo, que se aplica a los responsables del conflicto armado de todos los lados y que, poniendo primero a las víctimas, supera las dificultades anteriores de la justicia penal y meramente transicional. Aquí se hace justicia no cuando se paga cárcel –si bien hay restricciones de libertad–, sino cuando el victimario, una vez dejadas las armas, ejecuta obligaciones consecuentes con el objetivo supremo de la paz actuando como restaurador de sus propias víctimas y de la sociedad, en acciones definidas para superar el mal causado. Se crea la jurisdicción especial para la paz, que investiga y juzga a los máximos responsables de crímenes graves que son condenados a restricciones de la libertad bajo condiciones especiales y diferenciadas. Restricciones que son asumidas por los responsables como contribución a la seguridad de las víctimas y al proceso de paz, al tiempo que esos mismos responsables se involucran, como sujetos activos de justicia, en tareas de restauración. En este contexto riguroso de no impunidad, la decisión de reparación y no repetición y el arrepentimiento puesto en obras por quien causó inmenso sufrimiento humano en la guerra dan lugar a la restauración del mismo victimario y a la posibilidad pública del perdón si las víctimas quieren. Quedando claro que quien no acepta las condiciones de verdad y responsabilidad ante la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad pasa a la justicia penal ordinaria. Esta justicia nueva, muy valorada internacionalmente, cuidadosamente acordada, solo es posible si se da entre nosotros una verdadera metanoia personal y colectiva por la paz y la restauración de Colombia. Publicado en diario El Tiempo

Jue 4 Jun 2015

Directores de radios católicas de Colombia

Del 1 al 3 de junio, directores de emisoras católicas del país se reunieron en Bogotá para reflexionar cómo desde la radio se puede ambientar espacios para lograr el perdón, la reconciliación y la paz entre los colombianos.Durante estas jornadas los directores escucharon ponencias, conversatorios y realizaron talleres formativos.Los directores también acogieron la invitación del episcopado para crear una mesa común que ambiente los corazones de los colombianos.Este espacio es un repositorio donde podrás encontrar vídeos, textos, audios y fotografías. [icon class='fa fa-play' link='']Ingresar[/icon]