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Predicación Orante de la Palabra

Vie 26 Sep 2025

Recibiste tus bienes en vida

VIGÉSIMO SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 28 DE 2025Primera lectura: Am 6,1a.4-7Salmo: 146(145),6c-7.8-9a. 9bc-10Segunda lectura: 1Tm 6,11-16Evangelio: Lc 16,19-31.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn la primera lectura, tomada del profeta Amós (6,1-7), se denuncia a quienes se sienten seguros en este mundo, confiados en sus posesiones, se acuestan en lechos de marfil, se arrellanan en sus divanes, comen corderos del rebaño y terneros del establo, viven como insensatos y no se preocupan de la ruina que les acarreará llevar este estilo de vida. El salmo 145 canta la preferencia que Dios tiene para con los oprimidos, los hambrientos, los cautivos, los ciegos, los peregrinos, los huérfanos y las viudas. La segunda lectura, tomada de la primera carta de Pablo a Timoteo (6,11-16), invita a buscar la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre, la vida eterna. Y el Evangelio, tomado de Lucas (16,19-31), con la parábola del rico que banquetea y del pobre Lázaro, inquieta a vivir con la mirada puesta, no solo en este mundo, sino también en la vida eterna. Así, en conexión con las lecturas del domingo pasado, vemos un hilo conductor: nuestra vida futura está marcada por el modo como vivamos la presente.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús continúa su camino hacia Jerusalén y en esta ocasión no se dirige a sus discípulos, sino a los fariseos, quienes lo desprecian, porque Él no vale nada a los ojos de este mundo, es un maldito, no es un bendecido; pues según la doctrina judía, el que posee bienes y riquezas, es un bendecido por Dios, y Jesús es un pobre que no goza de bienes materiales. Si bien, no es pecado tener bienes, el problema puede surgir por el modo como estos son usados.El Evangelio de este domingo es una clara continuación del proclamado el domingo pasado, el cual se refería al administrador inteligente que, cuando supo que lo iban a echar del puesto, fue capaz de levantar la mirada, dejar de mirar solamente el dinero y ver hacia el futuro, cayendo en la cuenta que no bastaban las riquezas de este mundo para vivir bien y que era mejor cultivar amistades para que hubiera quien lo socorriera en el momento de la necesidad.El rico de la parábola de hoy, no fue capaz de levantar la mirada, porque andaba pegado a la mesa, pensando solo en sus banquetes con los que gozaba la vida cada día y en los trajes lujosos que lucía. Cuando fue capaz de levantar la mirada, ya era demasiado tarde. Si en esta vida hubiera levantado su mirada, habría visto al pobre, y si lo hubiera socorrido, este hubiese sido su tabla de salvación o su pasaporte para ingresar a la Patria Celestial.Sin embargo, la parábola más que referirse a la vida más allá de este mundo, se refiere al modo de vivir en esta vida, obviamente, como preparación para la vida más allá de este mundo material.Un primer aspecto que podemos notar en la parábola es que el rico no tiene nombre, mientras que el pobre sí posee un nombre propio. No poseer un nombre, significa no ser alguien, el nombre confiere dignidad. Los dignos a los ojos de este mundo son los ricos, los que gozan de bienes materiales; mientras que los pobres, los “indigentes”, no son personas, no cuentan, son basura y estorbo para la sociedad. A los ojos de Dios, todos valemos mucho, sobre todo los oprimidos, los hambrientos, los cautivos, los ciegos, los peregrinos, los huérfanos y las viudas, como lo escuchamos en el salmo 145.Un segundo aspecto, que se puede subrayar, es el vestido que usa el rico y el pobre. El pobre cubierto de llagas; mientras que el rico viste finos trajes de lino y de púrpura. El vestido del rico muestra una enfermedad de la sociedad actual, la enfermedad de la apariencia, del llamar la atención; y cuando no se es visto y admirado, se deprime. Se invierten cantidades de dinero, no para crecer y ser mejor persona, sino para aparecer. La Palabra de Dios, nos invita a vestirnos de humildad y mansedumbre, a revestirnos de Cristo.La parábola no habla de un rico que fuera malo y luego debiera ir al infierno; ni tampoco habla de un Lázaro, que fuera bueno y se ganara el cielo. El rico ha tenido la suerte de gozar de sus bienes y el pobre lo único que hace es “nada”, estar sentado: sentado a la puerta del rico, sentado en los brazos de los ángeles que lo llevan, sentado en el seno de Abraham. Por tanto, la parábola nos invita a mirar, no tanto el cielo y el infierno después de nuestra muerte, sino al cielo y al infierno que aquí estamos viviendo y construyendo.Dios nos ha puesto en este mundo, el cual divinamente podría ser un paraíso, pero nosotros los humanos lo hemos vuelto un infierno, es decir, un lugar invivible, donde ningún ser humano puede confiar en otro ser humano, porque puede ser una amenaza, puede ser un peligro y llegar hasta a asesinarlo. Los seres humanos hemos construido barreras y muros infranqueables, donde no podemos pasar de aquí para allá ni de allá para acá, sino que cada uno vive en su mundo solitario e individualista, donde no importa ni interesa las necesidades que el vecino pueda estar pasando. Solo se vive en el propio mundo ególatra e inmanente.Cada día es mayor la división y la separación entre ricos y pobres. Desde mediados del siglo pasado, la Iglesia Latinoamericana, ha denunciado la barrera entre ricos cada vez más ricos, a costa de pobres cada vez más pobres (cfr. Doc. Medellín); y el problema en vez de resolverse se ha agravado. Hoy, el diez por ciento de la población posee más del noventa por ciento de los bienes y riquezas de este mundo; mientras que un noventa por ciento de la humanidad tiene que vivir con el diez por ciento de bienes restante. Mientras unos pocos acumulan, muchos mueren en el hambre y la miseria.Los cinco hermanos del rico, son el Israel del tiempo de Jesús, son las primeras comunidades cristianas del tiempo de Lucas y son los pueblos y comunidades de nuestro tiempo. Ellos también, como el rico, viven en su propio mundo egoísta y avaro. ¿Cómo salvar a estos cinco hermanos? ¿Cómo pasar del egocentrismo a la alteridad, de la propia inmanencia a la trascendencia? Ni, aunque un muerto resucitara, nos cambiaría. Jesús ha resucitado y seguimos en las mismas. El único modo para librarnos del apego malsano a las riquezas y construir juntos un mundo más humano, es escuchando a Dios, dejarnos transformar por Él, permitirle que Él sea el protagonista de nuestras vidas y de nuestra existencia. “Tienen a Moisés y a los profetas, que los escuchen”. Escuchando a Dios, quien nos habla a través de los Moisés y los profetas de hoy, y dejándonos transformar por sus palabras y por su estilo de vida, podrá hacerse realidad el sueño de la fraternidad, la solidaridad y la amistad, en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?¿Qué tenemos de epulones y qué de Lazaros? Alguna riqueza hemos recibido, material y/o espiritual, que, si sabemos compartirla, en vez de agotarse, se multiplicará en bendiciones, tanto para cada uno de nosotros, como para nuestros hermanos; y tanto para esta vida como para la futura. Y a su vez, somos necesitados, no somos autosuficientes, y esta precariedad y escasez nos hace conscientes de nuestros límites y fragilidades, las cuales nos ayudan a no quedarnos encerrados en nosotros mismos, en nuestra propia inmanencia, sino a saber alzar la mirada para buscar la ayuda necesaria. Además, las propias precariedades nos ayudan a ser misericordiosos antes las precariedades de nuestros hermanos.¿Cuál es el vestido que solemos llevar: vamos revestidos de apariencias y/o revestidos de Cristo? ¿Cuándo se nota que llevamos el vestido de la apariencia y cuándo se nota que vamos revestidos de Cristo?¿Qué mundo estamos construyendo entre nosotros, en nuestros hogares y comunidades? ¿De qué manera estamos aportando para construir un paraíso, donde podamos vivir juntos, de modo tranquilo y pacífico, ayudándonos recíprocamente y construyendo puentes de fraternidad y solidaridad? ¿Y de qué modo estamos dando un grano o un montón de arena para construir un infierno, donde la convivencia se hace imposible, porque prima el yo y se vive a costa de los demás, con tal de alcanzar los propios fines, construyendo barreras infranqueables entre unos y otros, donde no interesa el dolor, el sufrimiento y las necesidades que puedan estar viviendo los demás?Escuchando a Dios y a sus profetas, podemos cambiar, tanto nosotros mismos como este mundo. En este jubileo de la esperanza, sigamos adelante, sabiendo que sí es posible construir juntos un mundo más humano y más vivible, más fraterno y más solidario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Levantemos la mirada y veamos más allá de nuestra propia nariz, es decir de nuestros propios intereses y necesidades; y veamos, también, las necesidades de nuestros hermanos, especialmente de los más necesitados, y contemplemos en ellos, al mismo Cristo, que sufriente y necesitado, sigue viviendo en medio de nosotros, y que nuestra mirada, no se quede en palabras de compasión sino en acciones de misericordia. Por eso contemplemos esta palabra, poniendo en práctica algunas de las catorce obras de misericordia, sean espirituales o materiales.Recomendaciones prácticas:-4 – 5 de octubre. Jubileo del Mundo Misionero-4 – 5 de octubre. Jubileo de los Migrantes-Día del turismoII.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, nos hemos reunido en este lugar, porque Dios mismo nos ha convocado y nosotros nos hemos dejado guiar por su Santo Espíritu para llegar hasta este lugar. Que lo que ahora vamos a celebrar nos ayude a seguir adelante, viviendo con los pies en la tierra y con la cabeza y el corazón en el cielo. Vivamos esta Eucaristía con alegría y gratitud.Monición a la Liturgia de la Palabra En las lecturas de hoy, escucharemos la denuncia que hace el profeta a quienes se sienten seguros en este mundo, confiando solo en sus posesiones materiales y viven como insensatos, sin preocuparse por la ruina que les acarreará ese estilo de vida; mientras que en el salmo constataremos la preferencia que Dios tiene para con los oprimidos, los hambrientos, los cautivos, los ciegos, los peregrinos, los huérfanos y las viudas. Nos conviene buscar la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre y la vida eterna, como nos lo recordará la segunda lectura que escucharemos. Y orientados por la parábola del rico que banquetea y del pobre Lázaro, que será proclamada en el Evangelio, dejémonos inquietar por la Palabra de Dios, quien hoy quiere seguir transformando nuestras vidas. Acojamos esta Palabra con gozo y atención.Oración Universal o de los Fieles Presidente: A Dios Creador, fuente de toda bendición, dirijámosle nuestras plegariasR. Padre, fuente de toda bendición, escúchanos.1.Padre Dios, Tú quieres una Iglesia pobre para los pobres. Que tus ministros, tengan entre sus preferidos, a los más necesitados, y puedan socorrerlos con tus misericordias, en el momento oportuno.2.Padre Dios, que en nuestra sociedad cada día disminuya la gran barrera existente entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. Que los gobernantes de nuestros pueblos y naciones sepan hacer una justa distribución de los recursos, optando preferencialmente por los más necesitados.3.Padre Dios, tu Hijo Jesucristo hoy sigue mendigando el pan en quienes no tiene lo necesario para sobrevivir. Que quienes estamos a su lado, crezcamos en generosidad y compartamos desde nuestra pobreza.4.Padre Dios, que todos aquellos que participan en el Jubileo del Mundo Misionero y de los Migrantes, alcancen a experimentar tu misericordia para llevar este mensaje a todos aquellos que esperan en ti.5.Padre Dios, por quienes hemos venido a esta Eucaristía para que, al regresar a nuestros hogares y lugares de trabajo, cooperemos juntos para hacer de nuestras familias, comunidades y vecindarios, espacios de fraternidad, solidaridad y amistad social.Oración conclusivaPadre Dios, acoge los ruegos de tus hijos y, que movidos por las Palabras que hoy nos has dicho, seamos imagen viva de tu Hijo, que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.R. Amén.

Vie 19 Sep 2025

No podéis servir a Dios y al dinero

VIGÉSIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 21 DE 2025Primera lectura: Am 8,4-7Salmo: 113(112),1-2.4-6.7-8 (R. 9, 19a)Segunda lectura: 1Tm 2,1-8 Evangelio: Lc 16,1-13 (forma larga) o Lc 16,10-13 (forma breve).I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLa lectura del profeta Amós (8,4-7), denuncia las injusticias que se cometen contra los pobres, alterando las medidas y cobrando más de la cuenta; el salmo 113 (1-2.4-6.7-8) resalta la preferencia que Dios tiene para con los pobres; la primera carta de san Pablo a Timoteo (2,1-8) nos invita a elevar oraciones y súplicas por toda la humanidad; y, finalmente, el Evangelio de San Lucas (16,1-13) nos invita a revisar nuestra relación con los bienes materiales de este mundo. De esta manera, podemos encontrar un hilo conductor en la invitación de Jesús a sus discípulos para que sigan su ejemplo, viviendo en lo que verdaderamente nos hace ricos. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús va subiendo hacia Jerusalén y aprovecha el espacio para seguir formando a sus discípulos. La enseñanza que hoy les da, tiene que ver con el modo de relacionarse con los bienes de este mundo; y esta enseñanza es auténtica, porque Él la vive en primera persona. Por ejemplo, a quien le dijo que quería seguirlo, le advirtió que el Hijo del Hombre no tenía dónde reclinar la cabeza (9,58); y esto lo vemos en un Jesús despojado en la cruz, donde sus únicas pertenencias materiales que poseía a la hora de su muerte, fueron un manto y una túnica, que los soldados se repartieron entre ellos.Esta enseñanza, ya había sido presentada a sus discípulos, cuando les advirtió que la vida no está en el poseer, “porque, aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida” (12,15). También les pidió que no se atormentaran en la vida por cuestiones de alimento y de ropa, que el Padre sabe lo que ustedes necesitan, “busquen más bien el Reino y se les darán también estas cosas” (12, 31). Y, a la enseñanza de hoy, le sucede la parábola del rico que vestía con ropa finísima y del pobre Lázaro cubierto de llagas (16, 19-31), evangelio que escucharemos el próximo domingo.En la parábola de hoy, conocida como la del administrador astuto o la del administrador deshonesto, aparecen dos personajes principales: el propietario rico y el administrador. Al administrador le llega la noticia que será echado del puesto debido al mal manejo de los bienes. Entonces debe dar cuenta de su administración. Él piensa en el futuro y comprende que, con los bienes materiales, con las comisiones que se ganaba, por cierto, bastante usureras, no lo son todo para afrontar su futuro, ya que, a fin de cuentas, son bienes efímeros que no duran; de ahí que decide apostarle, no al dinero, sino a los amigos. La amistad es un bien que va más allá de lo efímero. Los amigos podrán acogerlo y ayudarlo en un momento de necesidad.Llama la atención que este administrador sea elogiado por Jesús. Jesús no elogia la avaricia y la deshonestidad, sino la inteligencia con la que actuó pensando en el futuro. Valora que al pensar en el futuro no sea necio, poniendo su confianza en los bienes materiales, sino en los amigos, ya que cultiva las amistades, renunciando a la comisión o ganancia con la que podría quedarse y, más bien, decide pedirles que solamente paguen lo que pertenece al propietario, además, al ya no ser administrador, tampoco puede recibir las comisiones con las que pensaba quedarse. Así, no roba al dueño, sino que actúa de modo inteligente.“Los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz”. La astucia es el uso de la inteligencia de manera egoísta y dañosa; mientras que, el buen uso dado a la inteligencia se llama sabiduría. Los hijos de la luz, necesitan aprender de los hijos de este mundo a saber usar la inteligencia y demás capacidades que han recibido para ganar más hijos de la luz, para que el Reino de Dios se extienda más y más.La sentencia de Jesús: “Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas”, hay que subrayar que todo dinero acumulado es injusto. Mientras unos acaparan a otros les hace falta. Lo que aquí sobra, allí falta. Por eso la actitud del administrador, también es elogiada, porque decide no acumular más bienes para sí, sino ser generoso con los otros, quienes, en el futuro, podrán ser generosos con él.“No podéis servir a Dios y al dinero”; amará a uno y aborrecerá al otro. Los criterios de este mundo se oponen a los criterios del Evangelio. Se le puede servir al uno o al otro, pero no a ambos. Los criterios mundanos mueven a acumular, a costa de lo que sea y de quien sea. Los criterios del Evangelio, mueven a dar, donar, entregar, aún hasta la propia vida. La verdadera riqueza, según el Evangelio, es darlo todo por amor a los demás. Eso que se da a los demás es lo que se lleva para la otra vida, lo que no se puede llevar para la otra vida eso no nos pertenece, es de otros; y mientras aquí estemos, en este mundo pasajero, seremos solo administradores de esos bienes materiales, no los dueños.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?No somos los dueños de las cosas de este mundo, somos solo administradores. Ni siquiera somos dueños de nuestra propia vida, sino que la hemos recibido gratuitamente, por pura misericordia de Dios. Tampoco somos dueños de las habilidades, talentos y capacidades que poseemos, sino que las hemos recibido, para ponerlas al servicio de los demás. Somos administradores de la vida y los talentos recibidos.Lo mejor que podemos hacer como administradores es distribuir, dar, entregar, compartir, no quedarnos con nada de lo que somos y tenemos. Jesús nos ha dado ejemplo, dando todo, hasta el último suspiro, hasta la última gota de sangre, por amor a cada uno de nosotros, por nuestra salvación, en el Altar de la Cruz.Así como en otro tiempo Jesús instruyó a sus discípulos, hoy nos sigue instruyendo y formando a cada uno de nosotros, con su Palabra y sobre todo con su ejemplo, invitándonos a encontrar la verdadera riqueza en dar y entregar lo que somos y tenemos; a través de la nuestra generosa entrega, seremos verdaderamente ricos.Lo que de este mundo no podamos llevar, eso no nos pertenece, lo que aquí se quede cuando dejemos este mundo, eso es riqueza que a otros les corresponde. Todo lo que tenemos de más, porque no se usa o porque no se necesita, como el dinero acumulado, o el armario lleno de ropa sin usar, etc., esos son bienes que otros están necesitando. Seamos generosos, pidámosles a Jesús la gracia de saber compartir con los demás, especialmente con los más necesitados, lo que somos y tenemos, no solo lo que nos sobra, sino también lo que podría hacernos falta, pero que a otros les está haciendo más fala que a nosotros.Esta actitud de generosidad y desprendimiento nos hará verdaderamente ricos. Para asumir esta actitud se necesita levantar la mirada y ver hacia el futuro, es decir, orientar la vida hacia el fin para el cual vinimos a este mundo, porque si nos quedamos agachados, mirando solamente los bienes de este mundo y haciendo de ellos el fin de nuestra vida y existencia, malograremos la vida que Dios nos regaló para que la administremos.Pidámosle a Jesús que nos regale la luz de Santo Espíritu para que como hijos de la luz sepamos usar la inteligencia y demás capacidades y cualidades con que hemos sido enriquecidos, para extender su Reino entre nosotros. Cuando nuestra riqueza es Dios y todo lo que a Él nos acerque, eso nos hace verdaderamente dichosos y le hallaremos el verdadero sentido a esta existencia terrena. Cuando hacemos de los bienes materiales, no el medio, sino el fin de nuestra existencia, perderemos el sentido para el cual fuimos creados.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Contemplemos a Jesús en la cruz. Allí lo vemos despojado de todo, hasta de sí mismo. Pues lo único que le quedaba antes de morir era su espíritu, el cual se lo entregó al Padre, diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Veamos su costado traspasado por la lanza, derramando sangre y agua, para el perdón de nuestros pecados.Esta imagen de Jesús crucificado nos ayuda a ser conscientes, que también, en algún momento, debemos dejar este mundo y nada nos llevaremos, excepto la riqueza de una vida donada y entregada por amor a Dios y a nuestros hermanos.Pidámosle a Jesús que nos dé su Espíritu para que, viviendo en este mundo con los pies en la tierra, siempre tengamos la mente y el corazón puesto en el cielo, haciendo uso de los bienes que aquí hemos recibido, para la gloria de Dios, el bien de nuestros hermanos y nuestra propia santificación.Recomendaciones prácticas:-26 – 28 de septiembre. Jubileo de los Catequistas.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, bienvenidos a esta celebración, en la cual nos encontraremos con Jesús que nos comunica su Palabra y nos da su Cuerpo y su Sangre para nuestra salvación. Conscientes de que Él es nuestra verdadera riqueza, participemos con alegría y esperanza en esta Eucaristía.Monición a la Liturgia de la Palabra En las lecturas de hoy, Dios nos habla a través del profeta Amós, recordándonos que no debemos aprovecharnos de los más pobres, pues ellos son los preferidos de Dios, como lo canta el salmo 113, que también ahora escucharemos. Entonces, ¿Cuál ha de ser nuestra actitud con nuestros hermanos más necesitados y con los bienes que poseemos? Escuchemos a Dios en su Palabra y en Ella hallemos una respuesta a este interrogante.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Dueño de todo cuanto existe, Dios nuestro Padre, como hemos escuchado en la segunda lectura, tomada de la primera carta de san Pablo a Timoteo, elevemos nuestras súplicas, por nosotros y por toda la humanidad, uniéndonos en una sola plegaria y repitiendo juntos:R. Señor, Dueño nuestro, danos un corazón generoso como el tuyo.1.Padre Dios, te pedimos por el Papa, los obispos, sacerdotes, laicos, en una palabra, por todos los discípulos de tu Hijo, para que sabiamente administremos los bienes materiales y espirituales que de Ti hemos recibido, para gloria tuya y bien de todos nuestros hermanos.2.Padre Dios, te pedimos por todos los gobernantes de nuestros pueblos y naciones, para que, conscientes de que no son dueños, sino administradores del tesoro público, sepan administrarlo sabiamente, en bien de sus hermanos, especialmente de los más necesitados.3.Padre Dios, ponemos en tus manos la vida de todos nuestros hermanos, especialmente de los más necesitados, de los que viven en medio de la escasez y la miseria material y espiritual, para que quienes estamos a su lado, sepamos compartir con ellos todo lo que somos y lo que tenemos.4.Padre Dios, te pedimos por el Jubileo de los Catequistas, para que todos aquellos que presentan este servicio, estén dispuestos a dar su vida por la evangelización.5.Padre Dios, por todos los que estamos participando en esta celebración, para que, con tu ayuda, seamos conscientes de que estamos de paso por este mundo, el cual no nos pertenece, sino que nuestra meta eres Tú; y así, día a día, acumulemos tesoros, no para este mundo, sino para la vida eterna.Oración conclusivaPadre Dios, acoge los ruegos y las súplicas de tu pueblo, para que guiados por tu Santo Espíritu, vivamos movidos, no por los criterios de este mundo, sino por los criterios de tu Hijo, que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.R. Amén.

Vie 12 Sep 2025

Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo

VIGÉSIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 14 DE 2025Primera lectura: Éx 32,7-11.13-14Salmo: 51(50),3-4. 12-13.17 y 19Segunda lectura: 1Tm 1,12-17Evangelio: Lc 15, 1-32 (forma larga) o Lc 15,1-10 (forma breve).I. Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn el domingo XXIV del tiempo durante el año la Palabra de Dios llega a un momento cumbre del Evangelio de Lucas por el tema de la misericordia, característico del tercer evangelio. Es un domingo para contemplar el rostro paterno de Dios misericordioso y compasivo. Las lecturas nos ayudan a descubrir esos rasgos característicos de la misericordia y nos plantean ideas fundamentales:¾ El Señor se arrepiente de las amenazas. Es claro que la misericordia triunfa sobre el juicio y que la bendición está por encima de la ira y del castigo.¾ Renovarse interiormente es un camino, una peregrinación existencial que parte de la necesidad de regresar al punto donde nos hemos perdido y nos hemos desviado del sendero.¾ Cristo vino para salvar a los pecadores. La misericordia tiene un rostro concreto y el perdón se entiende cuando se ha vivido y experimentado de cerca la misericordia de Dios.¾ La conversión implica siempre una peregrinación de la vida, un movimiento que nos saca de nuestras comodidades para ir a la búsqueda de la plenitud, pero ante todo, para dejarnos encontrar por el Señor.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Llegamos al corazón del Evangelio de la misericordia, donde el Evangelista Lucas nos presenta un capítulo que tiene una parábola doble (la oveja y la moneda perdida) y una parábola más larga sobre el padre misericordioso y los dos hermanos.El tema está enmarcado por una realidad: algo o alguien se pierde y es encontrado. La oveja y la moneda implican un ejercicio de búsqueda mientras que el Padre espera el regreso del hijo menor.El encuentro genera gozo, fiesta, banquete, porque este encuentro es el fruto de la conversión, del regreso, de la recuperación de la dignidad perdida.La conversión genera gozo en el que se convierte y en Dios que recupera, pero debería generar muchísimo gozo en la comunidad que acompaña la conversión y que no puede asumir la actitud rival del hermano mayor.En el contexto de la liturgia dominical, la comunidad se une en la súplica por laconversión de sus miembros, orando unos por otros para lograr que la misericordia de Dios (Primera lectura) que hace que un corazón quebrantado y humillado no sea despreciado (salmo). Todo esto es posible no solamente por un esfuerzo humano de cambio sino porque Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores.La experiencia de la conversión es siempre experiencia de encuentro, implica dejarse encontrar por el Señor, pero también experimentar la búsqueda de aquello que nos devuelva la dignidad que se va perdiendo en el camino por nuestros pecados.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el año del jubileo de la esperanza es importante dejar resonar un proyecto permanente en la vida de los creyentes: Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre.Como en el proceso de comprensión de la historia de Israel, muchas veces la vida puede verse inmersa en un proceso que implica pecado, experiencia de pérdida, recapacitar y emprender el camino de vuelta.La conversión es una llamada permanente, pero implica hacer el proceso correcto porque no puede darse vuelta sin haber reconocido el pecado y sin haber tenido la experiencia de la pérdida.En un mundo donde las relaciones se vuelven cada vez más anónimas y la sociedad se diluye en un utilitarismo desmedido, la misericordia de Dios resplandece como la garantís de lo que puede dar sentido a la peregrinación y a la vida en general.El perdón implica reconocer primero que el don es mayor al límite. El don es superior: Dios ha sacado de la tierra de la esclavitud, por eso siempre Dios tendrá memoria de su amor y su misericordia.Un ser humano perdonado y amado expresa su agradecimiento amando y perdonando, de tal manera que los lazos de la fraternidad no se rompan y que nunca se exprese una fraternidad rota que busca compararse y competir. El amor y la misericordia no compiten, sino que se convierten en apoyo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Bula del año de la misericordia expresaba al fina una tarea para la Iglesia de todos los tiempos: “La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola yviviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene.” (Misericordiae Vultus 25)En este sentido, la súplica no puede quedarse en la misericordia solo en vía descendente (del Padre a los hombres) sino también en vía horizontal (entre los hombres). Sólo el amor y la misericordia podrán salvar y reconstruir los tejidos sociales rotos y posibilitarán la reconstrucción de lo que se ha dañado.La justicia no puede ser, entonces, dar a cada uno lo que corresponde, porque si es así no podríamos tener esperanza en nuestra relación con Dios. La justicia es la puesta en práctica de la ley del amor. En la bula de convocación al jubileo de la esperanza se nos clarifica también que la misericordia adquiere rostro concreto en la fraternidad y eso debe lanzar una tarea concreta: “Se trata, por lo tanto, de un juicio diferente al de los hombres y los tribunales terrenales; debe entenderse como una relación en la verdad con Dios amor y con uno mismo en el corazón del misterio insondable de la misericordia divina. En este sentido, la Sagrada Escritura afirma: «Tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento […] y, al ser juzgados, contamos con tu misericordia» (Sb 12,19.22). Como escribía Benedicto XVI, «en el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría»” (No. 22)Recomendaciones prácticas- Día del migrante.- 15 de septiembre. Jubileo de la Consolación- 20 de septiembre. Jubileo de los trabajadores de la justicia.I. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaEn este domingo, la comunidad reunida cantas las alabanzas a Dios que nos ha amado y nos ha perdonado en su Hijo muy amado, Jesucristo, vencedor de la muerte.Experimentamos que como peregrinos de la esperanza nos anima la misericordia que Dios que siempre nos saca de nuestras esclavitudes y nos conduce al seno de la familia y del amor.Acerquémonos al altar que nos convoca y sintamos las muestras de amor permanente de un Dios que sigue contando con cada uno de nosotros.Monición a la Liturgia de la PalabraSomos peregrinos de esperanza y nuestra lucha se ve tocada siempre por la debilidad y el pecado, pero esa realidad no tiene la última palabra. Creemos que Cristo nos ha traído la paz y nos ha reconciliado con el Padre en su misterio pascual. Abramos nuestros oídos a su Palabra y dejemos que su amor toque nuestra existencia.Oración universal o de los fielesPresidente: La presencia del Padre misericordioso en nuestra vida nos alienta para no perder la esperanza. Presentémosle nuestra oración confiada.R/. Tú que siempre nos perdonas, escucha nuestra oración.1. Por el Papa Francisco y nuestro Obispo N., para que siempre sean transparencia del rostro paterno de Dios en la comunidad y puedan comunicar y dispensar la misericordia y el amor a todos. Oremos al Señor.2. Por nuestros gobernantes y líderes, para que en su tarea diaria procuren reconstruir los lazos rotos en las comunidades y promuevan la unidad y la paz, especialmente por la población migrante. Oremos al Señor.3. Por todos los que sufren para experimenten nuestra caridad viva y eficaz y sientan cómo los ama Dios a través de los hermanos. Oremos al Señor.4. Por quienes participarán en el Jubileo de la Consolación y de los trabajadores de la justicia, para que nunca desfallezcan antes los obstáculos que se les presente en el camino. Oremos al Señor.5. Por quienes estamos en asamblea litúrgica, para que nuestro compromiso permanente con la paz nos ayude a ser peregrinos de la esperanza y constructores de paz y el perdón entre todos. Oremos al SeñorOración conclusivaPadre misericordioso que acoges y acompañas a tus hijos en el camino, escucha las oraciones que confiamos a tu bondad. Por Jesucristo nuestro SeñorR. Amén.

Lun 8 Sep 2025

Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo

VIGÉSIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 14 DE 2025Primera lectura: Éx 32,7-11.13-14Salmo: 51(50),3-4. 12-13.17 y 19Segunda lectura: 1Tm 1,12-17Evangelio: Lc 15, 1-32 (forma larga) o Lc 15,1-10 (forma breve).I. Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn el domingo XXIV del tiempo durante el año la Palabra de Dios llega a un momento cumbre del Evangelio de Lucas por el tema de la misericordia, característico del tercer evangelio. Es un domingo para contemplar el rostro paterno de Dios misericordioso y compasivo. Las lecturas nos ayudan a descubrir esos rasgos característicos de la misericordia y nos plantean ideas fundamentales:¾ El Señor se arrepiente de las amenazas. Es claro que la misericordia triunfa sobre el juicio y que la bendición está por encima de la ira y del castigo.¾ Renovarse interiormente es un camino, una peregrinación existencial que parte de la necesidad de regresar al punto donde nos hemos perdido y nos hemos desviado del sendero.¾ Cristo vino para salvar a los pecadores. La misericordia tiene un rostro concreto y el perdón se entiende cuando se ha vivido y experimentado de cerca la misericordia de Dios.¾ La conversión implica siempre una peregrinación de la vida, un movimiento que nos saca de nuestras comodidades para ir a la búsqueda de la plenitud, pero ante todo, para dejarnos encontrar por el Señor.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Llegamos al corazón del Evangelio de la misericordia, donde el Evangelista Lucas nos presenta un capítulo que tiene una parábola doble (la oveja y la moneda perdida) y una parábola más larga sobre el padre misericordioso y los dos hermanos.El tema está enmarcado por una realidad: algo o alguien se pierde y es encontrado. La oveja y la moneda implican un ejercicio de búsqueda mientras que el Padre espera el regreso del hijo menor.El encuentro genera gozo, fiesta, banquete, porque este encuentro es el fruto de la conversión, del regreso, de la recuperación de la dignidad perdida.La conversión genera gozo en el que se convierte y en Dios que recupera, pero debería generar muchísimo gozo en la comunidad que acompaña la conversión y que no puede asumir la actitud rival del hermano mayor.En el contexto de la liturgia dominical, la comunidad se une en la súplica por laconversión de sus miembros, orando unos por otros para lograr que la misericordia de Dios (Primera lectura) que hace que un corazón quebrantado y humillado no sea despreciado (salmo). Todo esto es posible no solamente por un esfuerzo humano de cambio sino porque Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores.La experiencia de la conversión es siempre experiencia de encuentro, implica dejarse encontrar por el Señor, pero también experimentar la búsqueda de aquello que nos devuelva la dignidad que se va perdiendo en el camino por nuestros pecados.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el año del jubileo de la esperanza es importante dejar resonar un proyecto permanente en la vida de los creyentes: Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre.Como en el proceso de comprensión de la historia de Israel, muchas veces la vida puede verse inmersa en un proceso que implica pecado, experiencia de pérdida, recapacitar y emprender el camino de vuelta.La conversión es una llamada permanente, pero implica hacer el proceso correcto porque no puede darse vuelta sin haber reconocido el pecado y sin haber tenido la experiencia de la pérdida.En un mundo donde las relaciones se vuelven cada vez más anónimas y la sociedad se diluye en un utilitarismo desmedido, la misericordia de Dios resplandece como la garantís de lo que puede dar sentido a la peregrinación y a la vida en general.El perdón implica reconocer primero que el don es mayor al límite. El don es superior: Dios ha sacado de la tierra de la esclavitud, por eso siempre Dios tendrá memoria de su amor y su misericordia.Un ser humano perdonado y amado expresa su agradecimiento amando y perdonando, de tal manera que los lazos de la fraternidad no se rompan y que nunca se exprese una fraternidad rota que busca compararse y competir. El amor y la misericordia no compiten, sino que se convierten en apoyo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Bula del año de la misericordia expresaba al fina una tarea para la Iglesia de todos los tiempos: “La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola yviviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene.” (Misericordiae Vultus 25)En este sentido, la súplica no puede quedarse en la misericordia solo en vía descendente (del Padre a los hombres) sino también en vía horizontal (entre los hombres). Sólo el amor y la misericordia podrán salvar y reconstruir los tejidos sociales rotos y posibilitarán la reconstrucción de lo que se ha dañado.La justicia no puede ser, entonces, dar a cada uno lo que corresponde, porque si es así no podríamos tener esperanza en nuestra relación con Dios. La justicia es la puesta en práctica de la ley del amor. En la bula de convocación al jubileo de la esperanza se nos clarifica también que la misericordia adquiere rostro concreto en la fraternidad y eso debe lanzar una tarea concreta: “Se trata, por lo tanto, de un juicio diferente al de los hombres y los tribunales terrenales; debe entenderse como una relación en la verdad con Dios amor y con uno mismo en el corazón del misterio insondable de la misericordia divina. En este sentido, la Sagrada Escritura afirma: «Tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento […] y, al ser juzgados, contamos con tu misericordia» (Sb 12,19.22). Como escribía Benedicto XVI, «en el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría»” (No. 22)Recomendaciones prácticas- Día del migrante.- 15 de septiembre. Jubileo de la Consolación- 20 de septiembre. Jubileo de los trabajadores de la justicia.I. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaEn este domingo, la comunidad reunida cantas las alabanzas a Dios que nos ha amado y nos ha perdonado en su Hijo muy amado, Jesucristo, vencedor de la muerte.Experimentamos que como peregrinos de la esperanza nos anima la misericordia que Dios que siempre nos saca de nuestras esclavitudes y nos conduce al seno de la familia y del amor.Acerquémonos al altar que nos convoca y sintamos las muestras de amor permanente de un Dios que sigue contando con cada uno de nosotros.Monición a la Liturgia de la PalabraSomos peregrinos de esperanza y nuestra lucha se ve tocada siempre por la debilidad y el pecado, pero esa realidad no tiene la última palabra. Creemos que Cristo nos ha traído la paz y nos ha reconciliado con el Padre en su misterio pascual. Abramos nuestros oídos a su Palabra y dejemos que su amor toque nuestra existencia.Oración universal o de los fielesPresidente: La presencia del Padre misericordioso en nuestra vida nos alienta para no perder la esperanza. Presentémosle nuestra oración confiada.R/. Tú que siempre nos perdonas, escucha nuestra oración.1. Por el Papa Francisco y nuestro Obispo N., para que siempre sean transparencia del rostro paterno de Dios en la comunidad y puedan comunicar y dispensar la misericordia y el amor a todos. Oremos al Señor.2. Por nuestros gobernantes y líderes, para que en su tarea diaria procuren reconstruir los lazos rotos en las comunidades y promuevan la unidad y la paz, especialmente por la población migrante. Oremos al Señor.3. Por todos los que sufren para experimenten nuestra caridad viva y eficaz y sientan cómo los ama Dios a través de los hermanos. Oremos al Señor.4. Por quienes participarán en el Jubileo de la Consolación y de los trabajadores de la justicia, para que nunca desfallezcan antes los obstáculos que se les presente en el camino. Oremos al Señor.5. Por quienes estamos en asamblea litúrgica, para que nuestro compromiso permanente con la paz nos ayude a ser peregrinos de la esperanza y constructores de paz y el perdón entre todos. Oremos al SeñorOración conclusivaPadre misericordioso que acoges y acompañas a tus hijos en el camino, escucha las oraciones que confiamos a tu bondad. Por Jesucristo nuestro SeñorR. Amén.

Sáb 6 Sep 2025

Quien no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

VIGÉSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 7 DE 2025Primera lectura: Sb 9,13-18Salmo: 90(89),3-4.5-6.12-13. 14 y 17 (R. cf. 12b)Segunda lectura: Flm 9b-10.12-17 Evangelio: Lc 14,25-33.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEl domingo XXIII del tiempo durante el año la liturgia de la palabra nos presenta la necesidad del discernimiento para la elección y respuesta a Dios que nos presenta un camino. Peregrinos de la esperanza, los miembros de la Iglesia siempre buscamos refugiarnos en el Señor hará descubrir su voluntad sobre cada uno. Conviene pensar lo que las lecturas nos iluminan al respecto en este día:¿Quién se imaginará lo que Dios quiere? El camino de la sabiduría es un camino de búsqueda y discernimiento para enderezar los senderos y aprender lo que agrada al Señor.“Recóbralo como hermano en el Señor”. La segunda lectura pone de frente la fraternidad que nace de ser hermanos en la peregrinación de la fe.En el Evangelio la renuncia es el camino seguro para el seguimiento del Señor. El sano discernimiento lleva a tomar decisiones claras en torno al Señor. Si el discipulado se configura en la bienaventuranza de la pobreza, es claro que la renuncia es el primer paso para ser auténticos discípulos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la liturgia de la Iglesia se finaliza ahora otra etapa en la lectura del Evangelio de Lucas, donde Jesús hace algunas advertencias a sus oyentes (13,22-14,35).El texto bien podría titularse condiciones o exigencias para el discipulado (14,25-33) y tiene una estructura: Introducción (v.25), parábola de la torre y de la guerra (28-33) y quien no puede ser discípulo de Jesús (vv. 26.27.33).La primera exigencia del discípulo es a tener un corazón grande que no estrecha sus afectos y los restringe a sus allegados o a sí mismo. La segunda exigencia es cargar la cruz y la tercera es la renuncia radical a las posesiones.Todo ello está enmarcado en el mensaje de una parábola doble donde se hace claro que el discípulo no es un seguidor ciego y desprevenido sino uno que ha sabido sentarse a preparar su seguimiento: se hace prioritario el conocimiento de sí mismo para saber dónde hay que reforzar el trabajo y dónde necesitará mayor ayuda del Señor. Este trabajo de conocimiento y preparación sólo puede vivirse en la radicalidad de una apertura a la dimensión discipular y ello implica una libertad frente a los apegos, un correcto manejo de los afectos y sobre todo una confianza total en la providencia.En el contexto de la liturgia dominical, el hombre debe procurar siempre el camino de la sabiduría para conocer los designios de Dios (Primera lectura) y poder seguir no su propia voluntad sino los designios del Señor (salmo), viendo al otro como un hermano (Segunda lectura) y descubriendo que sólo se es discípulo cuando hay apertura y libertad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La comunidad creyente, peregrina de esperanza y haciendo camino fraterno se siente llamada en este domingo a hacer experiencia comunitaria de discernimiento frente a la voluntad del Señor.El discernimiento pasa por el camino de la renuncia y por eso la invitación es casi un imperativo: sólo en el ejercicio de la libertad frente a los bienes puede darse una respuesta auténtica, capaz y generosa al Maestro que llama al camino discipular.Rasgos característicos de la Iglesia van brotando de la Palabra proclamada en este domingo y eso exige un camino permanente de revisión y conversión:La sabiduría es un camino de búsqueda permanente de la voluntad del Señor y la Iglesia sabe que su rostro de peregrina debe estar siempre en la tónica del discernimiento y de reconocerse necesitada de la fuerza del Espíritu para desarrollar cada día su ser discipular.Una Iglesia peregrina se reconoce débil y necesitada del Señor, sabe que su única seguridad es el amparo del Altísimo y por eso debe estar atenta y vigilante, debe ser discípula que se deja instruir y sabe escuchar la invitación permanente del Señor: Retornen hijos.En el camino de la peregrinación la fraternidad y la paz deben ser distintivo reluciente de la comunidad creyente. Hacer camino y peregrinar significa superar los límites del compañerismo para llegar al nivel de la fraternidad.El peregrino sabe prever y dispone siempre el camino de la peregrinación, pero sabe que será más fácil su peregrinación mientras más ligero sea su equipaje. La pobreza es una garantía de la fidelidad y del abandono en el Señor. Con el salmo 37 se puede repetir siempre: “sea el Señor tu delicia y él te dará lo que pide tu corazón”.Todo peregrino de esperanza es un caminante y un humano en búsqueda y en configuración permanente. La fe nos garantiza que no estamos solos y que podemos llevar el camino en la comunión con los otros. La marcha puede ser dura y puede arreciar el sol en el camino, pero en comunidad siempre será más fácil hacer el proceso del discernimiento y de la obediencia para llegar a buen fin.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Encíclica Dilexit nos nos recuerda que el camino no es un camino de soledad y nos dice: “Ese mismo Jesús hoy espera que le des la posibilidad de iluminar tu existencia, de levantarte, de llenarte con su fuerza. Porque antes de morir, dijo a los discípulos: «No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán» (Jn 14,18-19). Siempre encuentra alguna manera para manifestarse en tu vida, para que puedas encontrarte con él.” (No. 38).Con San Charles de Foucauld, podemos recitar la oración de abandono como respuesta a esta Palabra de este domingo:Padre mío,me abandono a Ti.Haz de mí lo que quieras.Lo que hagas de mí te lo agradezco,estoy dispuesto a todo,lo acepto todo.Con tal que Tu voluntad se haga en míy en todas tus criaturas,no deseo nada más, Dios mío.Pongo mi vida en Tus manos.Te la doy, Dios mío,con todo el amor de mi corazón,porque te amo,y porque para mí amarte es darme,entregarme en Tus manos sin medida,con infinita confianza,porque Tu eres mi Padre.Para contemplar en este domingo es necesario asumir una máxima: “el que no renuncia no puede ser discípulo” y por eso la mayor súplica de la comunidad en esta liturgia debe dirigirse al Señor con la intención de saber elegir, saber tomar las mejores decisiones para asumir con seriedad el compromiso del discipulado.La misión es posible si se hace en comunión con la Iglesia y en fidelidad al mandato del Señor, pero ello no será comprendido sin un proceso de abandono y de obediencia.El encuentro con Cristo en este domingo nos hará salir más convencidos de la misión y mucho más dispuestos a ser peregrinos, a no calcular más allá de lo necesario para poder responder a la voluntad de Dios. Calcular será discernir y tomar decisiones, pero nunca podrá ser la seguridad de que todo procede del cálculo, ya que la obra la dirige el Señor.Recomendaciones prácticas-Semana por la paz-Día de oración compartida entre las Iglesias hermanas de Aquisgrán y Colombia.I.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaEl domingo es el día del Señor y la comunidad obedece a la invitación permanente del Señor para ir a su encuentro. Peregrinos de la esperanza, nos sabemos hoy necesitados de la fuerza del Señor y por eso acudimos a él, sabemos que nuestra seguridad no nos la dan los bienes ni nada efímero. Como peregrinos queremos ser ligeros de equipaje y estar abiertos a la acción del Señor. Celebremos con gozo este misterio del amor de Dios.Monición a la Liturgia de la PalabraLa comunidad de quienes hacen camino y somos peregrinos de esperanza, sabemos que los criterios para discernir la voluntad del Señor para nuestra vida nos los da la misma Palabra de Dios, por eso abramos nuestros oídos y estemos atentos para saber elegir y ser vencedores en el combate de la existencia.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre que en sus designios nos ha manifestado su amor y nos ha elegido, elevemos nuestras plegarias con fe.R/. Con tu espíritu, haznos libres para seguirte.1.Tú que has revelado tu designio a los hombres en la comunidad de la fe, haz que la Iglesia y sus ministros sean siempre fieles a tu revelación y sepan guiar a todos los hombres en su peregrinación existencial. Oremos al Señor.2.Tú que eliges a hombres y mujeres para que guíen y gobiernen a tu pueblo, infunde en sus corazones la fraternidad universal para respetar, promover y construir una sociedad cada vez más justa y fraterna. Oremos al Señor.3.Tú que eres nuestra paz, acompaña los deseos de paz de la humanidad y toca el corazón soberbio de quienes siembran la guerra y la división. Oremos al Señor.4.Tú que nos invitas a seguir el camino de tu Hijo y a ser peregrinos de la esperanza en un mundo sumido ideales del tener, del poder y del placer, haz que como hermanos nos apoyemos para ser peregrinos de esperanza y nos abandonemos en tus manos. Oremos al Señor.5.Tú que nos llamas a vivir como hermanos, haz que continue la fraternidad entre las Iglesias de Aquisgrán y Colombia, para que juntas contribuyan a la evangelización. Oremos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, tú que nos revelas tus designios y nos llamas a construir los senderos de la paz, permite que seamos auténticos peregrinos de esperanza y acompaña nuestra oración con tu bondad y tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor R. Amén.

Vie 29 Ago 2025

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos

VIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOAGOSTO 31 DE 2025Primera lectura: Sir 3,17-19.28-29Salmo: 68(67),4 y 5ac. 6-7ab.10-11 (R. cf. 11b)Segunda lectura: Hb 12,18-19. 22-24a Evangelio: Lc 14,1.7-14.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLos textos bíblicos de este domingo nos presentan tres ideas temáticas: La primera lectura es una exhortación al hombre intelectual sumido en la arrogancia de quien cree tener gran dominio de la ciencia y del conocimiento, a vivir en la humildad que le permitirá temer a Dios siguiendo sus mandatos y vivir bien; la segunda lectura expresa la bondad y la belleza de la nueva alianza como respuesta a los judíos que se habían convertido al cristianismo y añoraban la religión en la que se habían formado sintiendo nostalgia por sus tradiciones antiguas y es así como el autor de la carta, quiere abrirle los ojos comparando la primera alianza que se llevó a cabo en el Sinaí con la segunda alianza realizada por Cristo y que tiene como símbolo la nueva Jerusalén y en el Evangelio, el reino de Dios está insinuado en un banquete al que asiste Cristo en persona y que tiene unas normas para participar en él y dos actitudes para poder acceder: la humildad y el amor desinteresado al prójimo especialmente al marginado y al más vulnerable.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La humildad es una cualidad que implica el desapego a lo material y la ayuda al prójimo, y es por esta razón que se convierte en una de las virtudes más valiosas que puede tener una persona a la hora de vivir en sociedad; la palabra humildad proviene del vocablo latino humillitas, que a su vez tiene la raíz humus, que significa tierra; de ahí que la palabra está relacionada con la aceptación de nuestras propias limitaciones y bajezas; además, el humus es aquello de lo cual la naturaleza se desprende pero que a su vez la enriquece, la fertiliza y la hace crecer; la humildad entonces nos habla de liberarnos de lo accesorio para poder desarrollar lo esencial.El Evangelio nos recuerda que Jesús participaba con frecuencia de banquetes en los que se reunía con publicanos, pecadores, escribas y fariseos porque para él no hay separación entre seres humanos puros e impuros ya que todos son hijos de un único Dios; cabe señalar que Jesús tomó la decisión de vivir humildemente y de aceptar lo que las personas le ofrecían en sus casas, que además eran un lugar privilegiado para enseñar, sobre todo cuanto estaba en la mesa, a sus discípulos y a los demás comensales.En la comunidad cristiana en el tiempo de Lucas, había algunos miembros con el afán de ocupar los primeros puestos, de sentir el deseo o la codicia de ser grandes y de hacerse servir de los otros; es el mismo Jesús, quien no quiere que aparezca este comportamiento competitivo entre los miembros de la comunidad cristiana y por eso expresa que “todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será enaltecido”.Finalmente, en la parábola, la enseñanza de Jesús sobre los puestos que ocupan los comensales en la mesa no es solo una norma de urbanidad y educación sino, sobre todo, una enseñanza sobre la actitud religiosa que tiene que ver con el puesto en el banquete del reino de Dios, es decir, en la comunidad cristiana: el primero es el último, es el que sirve, es el humilde de la primera lectura; “Cuánto más grande seas, más humilde debes ser y así obtendrás el favor del señor” (Eclesiástico 3, 18)2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La comunidad de discípulos de Jesús vive sus relaciones con unas reglas de juego diferentes a las estipuladas por la sociedad, es decir, el que quiere sobresalir es ubicado en el último lugar y a la persona que es humilde y no busca ningún protagonismo ni reconocimiento es promovido a los primeros lugares.El señor Jesús nos motiva para que cambiemos los sentimientos y motivaciones que impulsan nuestras acciones, para que desterremos los cálculos interesados y las componendas egoístas y para que nos donemos y sirvamos al prójimo sin esperar recompensa ni premios.El que es humilde de corazón no se considera poseedor de la verdad y es capaz de abrirse y disponerse a trabajar para sacar adelante las iniciativas de los demás miembros de la comunidad, rechazando las actitudes discriminatorias y acogiendo la diversidad como una herramienta para el crecimiento de la comunidad.Vivir en la humildad es reconocer nuestras posibilidades y limitaciones, aceptando como acto de generosidad la ayuda de otros hermanos, abriéndose a la acción de Dios y evitando el orgullo y la autosuficiencia que conduce al creyente a cerrase a los demás y a la gracia de Dios.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Hemos reflexionado en la enseñanza de Jesús sobre la humildad y la inclusión en el Reino de Dios, en un contexto donde las jerarquías sociales y las apariencias a menudo dominan y donde el Señor nos llama a un camino diferente, uno que se basa en el amor y la generosidad hacia los demás, especialmente hacia los más necesitados, por eso te decimos: Señor, permite que en nuestros banquetes cristianos no invitemos sólo a nuestros amigos y familiares que pueden devolver el favor, sino que abramos nuestras puertas a los pobres y a todos aquellos que necesiten de nuestra ayuda y servicio; permítenos también, Señor, entender que el verdadero valor de nuestras acciones radica en el amor desinteresado que mostramos hacia los demás desde la humildad y la generosidad como virtudes que nos acercan más a Dios y a nuestros hermanos.La invitación es para que nos acerquemos a la contemplación con base en las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos ser más inclusivos en nuestros círculos sociales? ¿De qué manera podemos servir a los que están en necesidad? ¿De que manera podemos aplicar a nivel personal y comunitario el querer de Jesús en el Evangelio: “Todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”? Interioricemos también la Palabra de este Domingo a partir de la práctica personal de estas máximas: “Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios”, “Dios revela sus secretos a los humildes” y “No te sientes nunca en el puesto principal”.Recomendaciones prácticas-Pensemos en iniciativas comunitarias que buscan ayudar a los más vulnerables, como los comedores sociales que alimentan a los que no tienen hogar o los programas de orientación para jóvenes en riesgo.-Jornada DONA NOBIS: Plan de sostenimiento de la Obra Evangelizadora de Colombia.II. MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELESIntroductoria de la MisaQueridos hermanos, una vez más el Señor nos reúne en torno al altar, congregados como hermanos y peregrinos de la esperanza en busca de construir una sociedad cada vez mejor, al estilo de Cristo, el príncipe de la paz; con gozo acogemos el mandato del amor fraterno que Jesús nos regala y que se evidencia en la humildad y sencillez de vida que llevemos, junto con la caridad que manifestemos a los hermanos; oremos para que, con la ayuda divina, podamos vencer la soberbia y orgullo que el mundo nos ofrece y vivamos la humildad que Cristo nos enseña.A la liturgia de la PalabraAhora vamos a alimentarnos del banquete de la Palabra: guiados por el libro del Eclesiástico, aprendamos a hacernos pequeños en las grandezas humanas para alcanzar el favor de Dios que, como dirá el salmo, es padre y protector de los desvalidos y prepara casa para los pobres; junto con la carta a los hebreos, entendamos que estos nuevos mandatos son parte de la Nueva Alianza que en Jesús se ha establecido y que, como dice el Evangelio de Lucas, consiste en no buscar la primacía ni la retribución, sino en ser humildes y desinteresados, y así la paga será en la resurrección y no en lo pasajero de la humanidad.Oración de los fielesHermanos, oremos a Dios, Padre misericordioso, que quiere que nos configuremos a imagen de Jesucristo en el servicio y la humillación y, confiados en su bondad, oremos diciendo:R. Escúchanos, Padre de amor.1.Te pedimos, Padre, por la Iglesia y sus ministros para que, fieles a Cristo, se esfuercen por anunciar el Evangelio a todos los hombres, especialmente a los pobres y necesitados, que son los preferidos de Jesús.2.Te pedimos, Padre, por los gobernantes de las naciones, para que sirvan a los territorios que tienen bajo su cuidado con sencillez y humildad, y sin discriminar a ninguna persona.3.Te pedimos, Padre, por los pobres, enfermos, tristes y excluidos de la sociedad, para que encuentren en los cristianos un apoyo en sus necesidades.4.Te pedimos, Padre, por todas las personas que ayudan a la obra evangelizadora de la Iglesia Colombia por medio de la DONA NOBIS, para que les concedas abundantes bendiciones.5.Te pedimos, Padre, que nos ayudes a todos los que celebramos esta eucaristía, a vivir sin buscar reconocimientos humanos, sino a servir con humildad y sin esperar nada a cambio.Oración conclusivaPadre de bondad, acoge con amor nuestra oración en favor de toda la humanidad para que juntos, asistidos por tu Espíritu, seamos capaces de caminar en la esperanza de ser tus testigos y conseguir la paz que deseamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.

Vie 8 Ago 2025

Estad atentos y vigilantes

DÉCIMO NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOAGOSTO 10 DE 2025Primera lectura: Sb 18,6-9Salmo: 33(32),1 y 12.18-19. 20 y 22 (R. cf. 12b)Segunda lectura: Hb 11,1-2.8-19 (forma larga)Evangelio: Lc 12,32-48 (forma larga) o Lc 12,35-40 (forma breve).I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónHablar del Reino de Dios nos invita a adentrarnos en una reflexión profunda sobre nuestra fe, ya que este concepto es, a la vez, vasto y esencial en la vida cristiana. La riqueza de los textos bíblicos que abordan el Reino nos ofrece diversas perspectivas y matices, lo que puede hacer que su comprensión parezca inabarcable. Sin embargo, hay un elemento constante y central que lo define: la actitud de esperanza y preparación con la que lo esperamos.El Reino de Dios no es simplemente una realidad futura; es una promesa que nos interpela aquí y ahora. Nos llama a vivir de manera coherente con nuestra identidad como bautizados, como miembros del pueblo elegido por Dios. Esta preparación no es pasiva, sino activa, implicando una transformación diaria de nuestra vida, guiada por los valores del Evangelio. Somos llamados a caminar en fe, sabiendo que hemos sido elegidos para formar parte de la salvación que Dios ofrece a la humanidad.El Evangelio de hoy nos recuerda que todos estamos invitados a ser parte de ese rebaño único bajo un solo Pastor, Jesús. Pero esta invitación no basta con recibirla; es necesario responder con una fe firme y una confianza plena en la providencia divina. La fe sólida no solo nos ancla en la certeza de la promesa de Dios, sino que también nos motiva a vivir con una actitud vigilante y constante. En esta vigilancia no hay espacio para el descuido espiritual; más bien, se trata de mantener nuestros corazones abiertos y nuestras manos dispuestas al servicio, siempre atentos a los signos del Reino que ya comienza a manifestarse en el presente.Prepararnos para la venida gloriosa del Señor implica cultivar en nuestro interior una disposición constante hacia el amor, la justicia y la paz. Cada acción, por pequeña que sea, puede ser una expresión de nuestra fe y un testimonio de que el Reino está cerca. Así, aguardamos con alegría y esperanza, no como quienes temen lo desconocido, sino como quienes se saben profundamente amados y llamados por Dios a participar en su gloria.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El Evangelio de Lucas nos presenta una invitación clara y desafiante: buscar el Reino de Dios con una actitud que trascienda las aspiraciones y deseos de los poderosos de este mundo. Este llamado no solo es una exhortación a renunciar a las ambiciones terrenales, sino que plantea un cambio radical en la forma de vivir, pensar y actuar. El Reino de Dios no se construye con los mismos valores que guían a las estructuras de poder humanas; exige otros comportamientos, otros principios y, sobre todo, una orientación hacia lo trascendente.Las parábolas que Lucas utiliza para ilustrar la vigilancia y la fidelidad son, en este sentido, una guía para entender la actitud que el cristiano debe asumir. No se trata solo de esperar pasivamente, sino de vivir en un estado de responsabilidad activa, conscientes de que nuestra existencia tiene una dimensión espiritual y trascendente. Esta responsabilidad se funda en la certeza de que nuestra vida está en las manos de Dios, lo que no implica evadir las tareas y los desafíos de este mundo, sino afrontarlos con una perspectiva diferente, sabiendo que nuestra meta última no está aquí.En esta dinámica, el Reino de Dios no se reduce a un ideal lejano o a una recompensa futura; es también una realidad que nos impulsa a vivir el presente con una entrega generosa y comprometida. Servir a los demás, especialmente a los más pobres y necesitados, no es una opción adicional, sino una parte esencial de nuestra vocación cristiana. Somos administradores de los bienes y dones que Dios nos ha confiado, y como tales, tenemos el deber de ponerlos al servicio de los demás con fidelidad y dedicación.La parábola nos habla de un Dios que un día se ceñirá para servirnos, un gesto profundamente simbólico que revela la grandeza de su amor y su voluntad de compartir su gloria con aquellos que han sido fieles. Pero mientras llega ese día, se nos invita a vivir en constante vigilancia, no como un estado de ansiedad, sino como una actitud de preparación activa. Trabajamos, construimos, servimos y ayudamos, porque sabemos que nuestras acciones tienen un valor eterno.Este mensaje es, en última instancia, una llamada a confiar plenamente en Dios y a vivir de acuerdo con los valores del Reino: justicia, solidaridad, humildad y servicio. Al hacerlo, no solo esperamos el encuentro definitivo con Dios, sino que también hacemos presente su Reino en el aquí y el ahora, convirtiendo nuestras vidas en un testimonio vivo de su amor y su promesa.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?El Evangelio nos invita a una esperanza que no depende de nuestros méritos, sino del amor incondicional de Dios. Jesús nos dice: “No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros su Reino”. Este mensaje nos asegura que la meta está garantizada, no por lo que hacemos, sino por la bondad infinita de Dios, quien nos llama a participar en su Reino, que es Él mismo, plenitud y felicidad para todos.Esta certeza transforma nuestra forma de ver la vida, llevándonos a reconocer a nuestros hermanos, especialmente a quienes sufren, como un tesoro. “Dad limosna, haceos talegas que no se echan a perder”, nos invita Jesús, llamándonos a compartir lo que somos y tenemos, y a colocar nuestro corazón en Dios y en los demás. “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.La esperanza cristiana no es pasiva ni evasiva; es una fuerza que dinamiza nuestra vida. Como afirma Nietzsche: “Si tenemos un para qué, encontraremos un cómo”. En la fe, nuestra meta no es un lugar distante, sino una experiencia viva del Padre y la comunión con los hermanos, que ya comenzamos a disfrutar aquí y ahora. Jesús nos llama a estar vigilantes y activos: “Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva”. Dichosos los que el Señor encuentra en vela, pues Él mismo se ceñirá y los servirá. Este encuentro con el Señor no es solo un evento futuro, sino una realidad que vivimos en cada acto de amor y servicio.Vivir con esperanza es caminar con el corazón puesto en Dios, sabiendo que nuestra meta es Alguien que ya camina con nosotros. La vigilancia, la comunión y el servicio son los pilares para vivir en el Reino de Dios, tanto ahora como en la eternidad.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Es importante recordar que la esperanza cristiana no es solo una espera pasiva, sino un impulso activo hacia una vida de servicio y vigilancia. Al hablarnos de la promesa del Reino de Dios, nos llama a vivir de manera coherente con esa esperanza, sabiendo que no dependemos de nuestros méritos, sino del amor incondicional de Dios. Este amor nos invita a reconocer a los demás, especialmente a los más necesitados, como un tesoro digno de nuestro esfuerzo y atención. Jesús nos desafía a no guardar nuestro corazón solo para nosotros, sino a compartir lo que somos y tenemos, a poner nuestras prioridades en el servicio a Dios y a nuestros hermanos.Como cristianos, esta invitación no es solo un mensaje de consuelo, sino un compromiso concreto a vivir con esperanza en lo cotidiano. Jesús nos llama a estar vigilantes y activos, participando en la construcción del Reino de Dios aquí y ahora. Vivir con esperanza significa que cada acción, por pequeña que sea, puede reflejar el amor de Dios y acercarnos a esa plenitud que nos promete. No se trata solo de esperar el futuro, sino de transformar el presente a través de la comunión con Dios y el servicio a los demás. Así, el cristiano está llamado a ser un testigo vivo de la fe, llevando a cabo en su vida diaria los principios del Reino, con un corazón que busca siempre el bien de los otros.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaMovidos por un corazón entregado al Señor disponemos nuestra vida para esperar en el Señor, por ello, con la convicción de nuestra fe, iniciemos nuestra celebración eucarística disponiendo nuestro ser en actitud expectante y activa para ser testigos del Reino de Dios.Monición a la Liturgia de la Palabra La primera lectura, del libro de la Sabiduría, y el pasaje del Evangelio de Lucas nos revelan con certeza que Dios viene, invitando al creyente a una espera vigilante. La carta a los Hebreos refuerza esta actitud, fundamentándola en la fe y poniendo a los patriarcas como ejemplo de confianza. En comunión con los creyentes de todos los tiempos, proclamamos con el salmo responsorial: "Nosotros esperamos en el Señor".Oración Universal o de los Fieles Presidente: Confiando en la promesa de Dios y en su amor incondicional, presentemos nuestras peticiones ante Él, pidiendo por la gracia de vivir conforme a su Reino.R/. Te rogamos, oye nuestra oración.1.Por la Iglesia, para que sea siempre un testimonio de esperanza activa, que impulse a sus miembros a vivir el amor y el servicio con generosidad. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes y responsables de la justicia, para que trabajen con sabiduría y compasión, promoviendo el bienestar de los más necesitados. Roguemos al Señor3.Por todos los hermanos que sufren, especialmente los más pobres y marginados, para que encuentren en nosotros un tesoro de solidaridad y amor. Roguemos al Señor.4.Por cada uno de nosotros, para que nuestra esperanza en el Reino de Dios nos inspire a vivir con vigilancia, servicio y comunión con nuestros hermanos. Roguemos al Señor.Oración conclusivaAyúdanos, Señor, a vivir con esperanza activa, vigilantes en el servicio y siempre dispuestos a compartir lo que somos con nuestros hermanos. Que tu Espíritu nos guíe en cada paso, para que seamos verdaderos testigos de tu Reino. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.R. Amén.

Vie 18 Jul 2025

Andas inquieta y preocupada con muchas cosas

DÉCIMO SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOJULIO 20 DE 2025Primera lectura: Gn 18,1-10aSalmo: 15(14),2-3a.3bc-4ab.5 (R. cf. 1a)Segunda lectura: Col 1,24-28Evangelio: Lc 10,38-42.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónDios siempre nos habla, se acerca a cada uno de nosotros, camina con nosotros, es el Dios que está presente, no es el Dios que desde la distancia adoctrina a su pueblo, ordena y da preceptos, el Dios con nosotros, el Dios cercano que vive y entiende nuestra vida, que nos ama con nuestras cualidades y valores, pero también conoce, entiende nuestras debilidades, no para “alcahuetearnos” sino para llamarnos a la conversión, a la santidad y de manera personal nos dice que debemos dejar para poder acercarnos a él, para vivir a plenitud la fe, así como al joven rico le invita a dejar “su” riqueza, a Marta “sus” afanes, también a cada uno este domingo nos invita a poner nuestra mirada en Él y dejar todo aquello que nos distrae de su presencia.Este domingo décimo sexto, la Iglesia nos invita a acercarnos a la palabra de Dios desde el libro del Genesis, escuchar la riqueza de la carta a los colosenses y seguir deleitándonos y alimentándonos del evangelio de San Lucas. Podemos destacar algunas ideas de los textos sagrados:·En el libro del Genesis se nos relata como Dios, ese Dios cercano, se acerca a Abrahán, pasa al frente de su tienda. Abrahán levanta su mirada y ve “que había tres individuos parados a su vera” (Gn. 18,2). Es interesante resaltar como Abrahán muestra una actitud de hospitalidad, de generosidad con los visitantes, quizás, según algunos biblistas, no reconoció en ellos la presencia de Dios, pero sí tuvo una actitud de acogida, de ofrecerles alimento y descanso a aquellos visitantes que habían llegado hasta su tienda. Se da un anuncio y una gran bendición, se anuncia que Abrahán será padre, Sara tendrá un hijo. Para cuando “Él” vuelva serán padres.·El apóstol Pablo, siempre cumpliendo su misión de evangelizar a tiempo y destiempo (2 Tim. 4,2) manifiesta que une sus propios sufrimientos a los sufridos por Cristo en su pasión, ofreciéndolos por el cuerpo del señor, que es la Iglesia. Es la entrega total del apóstol a Cristo, ofrece toda su vida en favor de la comunidad, de los creyentes.·El evangelio de San Lucas nos invita a mirar hacia Betania, a un hogar donde dos hermanas reciben y acogen a Jesús. Esta acogida es vivida, llevada a cabo de maneras distintas, una se sienta a los pies para ESCUCHAR y la otra de pie, de un lado para otro busca ATENDERLE. Cada una ofrece a Jesús un gesto de acogida, buscan demostrarle que es importante para ellas y sobre todo que le aman. Sin embargo, Jesús hace hincapié en un detalle, los afanes y las inquietudes con la que muchas veces vivimos nos alejan de lo realmente esencial y darle sentido a lo que hacemos día a día.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El texto del libro del Genesis y el evangelio hacen énfasis en la actitud de la acogida y el servicio. Abrahán acoge a tres individuos, les ofrece su hospitalidad, les presta acogida. En Betania, Marta y María acogen, reciben a Jesús y ambas mujeres, de maneras distintas buscan atender y servir a Jesús. De una manera sencilla, concreta, pero clara, el evangelista manifiesta que Marta, de acuerdo a las costumbres judías, pone todo su empeño en atender a Jesús. Ella cumple con el “deber de cocer el pan, cocinar, servir al varón, lavarle los pies, estar al servicio de todos” (cf. El Camino abierto por Jesús. José Antonio Pagola. Lucas. Pg. 182). Por el contrario, y quizás en contra de las costumbres y normas, María se sienta a los pies de Jesús para escuchar con atención su palabra. No se preocupa por “hacer cosas”, más bien lo escucha, dispone su corazón para atender a su enseñanza despreocupándose de lo que debería estar haciendo, pone toda atención en su palabraMarta, atareada, le recrimina a Jesús el no importarle que María la haya dejado sola con el servicio. Marta, de acuerdo a sus convicciones y su educación, le pide a Jesús que le ayude para que su hermana cumpla con su deber. Jesús, lleno cariño para con Marta le manifiesta que hay muchas cosas importantes, pero que solo una es esencial.1.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Al escuchar la palabra de esta dominica, se nos invita a mirar esa doble realidad que reflejan las hermanas de Betania, la contemplación reflejada en María y la acción representada en Marta. En una sociedad como la nuestra, donde se debe hacer tantas cosas, el tiempo no alcanza, se debe ser productivos, no se puede perder el tiempo, existe la tentación de idealizar la actitud de Marta, gastar el día haciendo cosas, cumpliendo con los deberes, produciendo para ganar y vivir mejor.Pero también habrá otros, que mal utilizado la figura de María, justifiquen el no cumplir con los deberes, con las responsabilidades, creer que “se los merecen todo” de gratis.Es interesante ver en este texto como Jesús de una manera sencilla nos invita a darle el valor que le corresponde a cada cosa, de una manera tranquila, lleno de serenidad nos enseña a través de la respuesta que le ofrece a Marta a que debemos apuntarle en nuestra vida, no solo en la dimensión espiritual sino familiar, social. Jesús no regaña a Marta por estar realizando las labores propias de la mujer que acoge y sirve a su huésped, pues incluso de muchas maneras, Él mismo en otros pasajes del evangelio, invita a ponerse al servicio de los demás, a vivir la experiencia del amor a Dios y al prójimo con acciones reales y concretas. Sin embargo, exalta la opción tomada por María como “la mejor parte que nadie le quitará.Jesús valora la decisión de María de sentarse a sus pies para escucharlo. Seguramente ese mismo día o al día siguiente María tuvo que dedicarse a las tareas del hogar, a las labores propias se las mujeres de su época, pero en ese momento concreto escogió lo que era necesario e importante, “estar” con el Señor, escucharlo, alimentarse de él, de su sabiduría. María le ofrece a Jesús lo mejor que tiene, su presencia, su vida, su atención, se entrega totalmente. En medio del ritmo de vida que llevamos en la actualidad, con la tentación del activismo, la exterioridad, la superficialidad y la necesidad de “producir”, el evangelio nos invita, nos enseña que no podemos dejarnos desbordar por el ritmo que nos exige el mundo, siempre va ser necesario, sano, regenerador tomar al “ritmo de Dios”, para ser capaces de poner en segundo lugar los afanes cotidianos, la inquietud por tantas cosas, de manera que podamos dedicar tiempo y sentarnos a los pies del Señor, escuchar su voz, hacer silencio para oírlo a Él, poner en pausa nuestra vida por unos momentos para descansar y retomar fuerzas, para llenarnos de sabiduría, fortaleza, entendimiento, de todos sus dones y gracias.Muchas veces podemos pensar que sacar el tiempo para orar es dejar de hacer cosas productivas o buenas, invertir tiempo en escuchar a Dios es dejar de hacer buenas obras, orar y contemplar no pueden ser considerados pérdida de tiempo; orar y contemplar es buscar espacios para alimentarnos y fortalecernos y poder así darle sentido y fuerza a lo que hacemos, darle un verdadero sentido al trabajo, al estudio, a la vida matrimonial, incluso al descanso y el ocio. La madre Teresa de Calcuta, una mujer profundamente apostólica, que dedicó su vida al servicio de los demás, nos enseña que hay que trabajar incansablemente, pero sin olvidarnos de la oración y la contemplación para poder amar de verdad al otro, al prójimo, para “hacer mucho” en bien de los demás.Ahí es donde podemos comprender que Jesús no le pide a Marta que deje se cumplir con sus tareas y deberes, Jesús le pide que no permita que la cotidianidad y las labores diarias la llenen de inquietud y preocupaciones, el trabajo diario no puede ser una carga y motivo para alejarnos de Dios. Jesús le enseña a Marta que, para darle sentido a las labores diarias, al cumplimiento de los deberes, debemos darnos el espacio para la oración, para “estar” con Él, es necesario descubrir que hay momentos para dedicárselos a Dios, y allí tomaremos fuerza para cumplir con nuestros deberes. Marta le pregunta a Jesús que, si no le importante que María la haya dejado sola con todo el servicio, que si no le importa que ella esté atareada realizado todo el servicio y atendiéndolo. La respuesta de Jesús es que sí, a Él le preocupa que ella este viviendo así, por eso la invita a entender que en ese momento lo más importante es escucharlo, sentarse a compartir con Él. El Señor quiere que nosotros estemos bien, siempre se preocupa por nuestra felicidad y por ello nos invita a no dejarnos llevar por el ritmo desbordante del activismo, del ruido ensordecedor, nos invita a descansar en Él, poner en silencio nuestros labios y escucharlo.2.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Muchas veces, como Marta, nos sentimos cansados y atareados, el peso de nuestras responsabilidades, los compromisos nos abruman, a veces percibimos que quienes están a nuestro alrededor no valoran los esfuerzos que realizamos, muchas veces los demás se nos convierten en “una carga” percibimos que los otros no se esfuerzan tanto como quisiéramos. En medio de esas realidades que vivimos, nos llega la fatiga, el cansancio, la falta de sentido, Por eso, hoy el Señor nos llama por nuestro nombre…… y nos recuerda que hay una cosa que es necesaria e indispensable, “estar con Él, contemplarlo, escucharlo” Señor, ayúdanos a trabajar con entrega, dedicación y responsabilidad como Marta, pero también danos la dicha de, a ejemplo de María, sentarnos a tus pies, contemplar tu rostro, danos la gracia de orar siempre, de escoger la mejor parte. No permitas que nuestra vida transcurra en los afanes del mundo o en hacer cosas desbordadamente, danos la gracia de ser orantes y trabajadores, de orar con fe y trabajar con dedicación, danos la gracia incluso de convertir las labores diarias en oración, en una ofrenda a ti. Amen.Recomendaciones prácticas:-Fiesta Nacional: Día de la Independencia.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos congregamos como familia cristiana para celebrar la Eucaristía consientes del llamado que Dios nos hace a ser peregrinos y voceros de la Esperanza. Por eso dispongamos para alimentarnos de la Palabra y de la Eucaristía y así, darle sentido y fuerza a nuestra vida y a la realidad que nos rodea. Con alegría y esperanza iniciemos nuestra celebración:Monición a la Liturgia de la Palabra A ejemplo de María, la mujer de Betania, dispongamos nuestro corazón para escuchar a Jesús, para dejarnos alimentar por Él y permitir que el renueve y refresque nuestra vida con su palabra.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con humildad y confianza ofrezcamos Dios, que siempre nos escucha, nuestras necesidades y nos unimos diciendo:R. Te pedimos Señor.1.Por el Papa Francisco, los obispos y todos los sacerdotes, para que sigan anunciando con valentía el Evangelio. Oremos.2.Por nuestros gobernantes, para que promuevan la paz en el mundo Oremos.3.Por aquellos que se sientes cansados y agobiados, que no le encuentran sentido a su vida, para que, encontrando a Jesús, puedan llenar su vida del verdadero gozo y paz interior. Oremos.4.Por Colombia, para que al recordar la fiesta de la independencia seamos capaces de trabajar por el bien de nuestro país.5.Por cada uno de nosotros, de nuestras familias, para que no nos dejemos llevar por el afán de cada día, por el activismo y siempre nos acerquemos a aquel que es la fuente de agua viva, Jesucristo. Oremos.Oración conclusivaEscucha Señor nuestras oraciones, mira las necesidades que hay en nuestro corazón, danos la gracia de experimentar siempre tus bendiciones. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.