Pasar al contenido principal

predicación orante

Vie 26 Sep 2025

Recibiste tus bienes en vida

VIGÉSIMO SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 28 DE 2025Primera lectura: Am 6,1a.4-7Salmo: 146(145),6c-7.8-9a. 9bc-10Segunda lectura: 1Tm 6,11-16Evangelio: Lc 16,19-31.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn la primera lectura, tomada del profeta Amós (6,1-7), se denuncia a quienes se sienten seguros en este mundo, confiados en sus posesiones, se acuestan en lechos de marfil, se arrellanan en sus divanes, comen corderos del rebaño y terneros del establo, viven como insensatos y no se preocupan de la ruina que les acarreará llevar este estilo de vida. El salmo 145 canta la preferencia que Dios tiene para con los oprimidos, los hambrientos, los cautivos, los ciegos, los peregrinos, los huérfanos y las viudas. La segunda lectura, tomada de la primera carta de Pablo a Timoteo (6,11-16), invita a buscar la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre, la vida eterna. Y el Evangelio, tomado de Lucas (16,19-31), con la parábola del rico que banquetea y del pobre Lázaro, inquieta a vivir con la mirada puesta, no solo en este mundo, sino también en la vida eterna. Así, en conexión con las lecturas del domingo pasado, vemos un hilo conductor: nuestra vida futura está marcada por el modo como vivamos la presente.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús continúa su camino hacia Jerusalén y en esta ocasión no se dirige a sus discípulos, sino a los fariseos, quienes lo desprecian, porque Él no vale nada a los ojos de este mundo, es un maldito, no es un bendecido; pues según la doctrina judía, el que posee bienes y riquezas, es un bendecido por Dios, y Jesús es un pobre que no goza de bienes materiales. Si bien, no es pecado tener bienes, el problema puede surgir por el modo como estos son usados.El Evangelio de este domingo es una clara continuación del proclamado el domingo pasado, el cual se refería al administrador inteligente que, cuando supo que lo iban a echar del puesto, fue capaz de levantar la mirada, dejar de mirar solamente el dinero y ver hacia el futuro, cayendo en la cuenta que no bastaban las riquezas de este mundo para vivir bien y que era mejor cultivar amistades para que hubiera quien lo socorriera en el momento de la necesidad.El rico de la parábola de hoy, no fue capaz de levantar la mirada, porque andaba pegado a la mesa, pensando solo en sus banquetes con los que gozaba la vida cada día y en los trajes lujosos que lucía. Cuando fue capaz de levantar la mirada, ya era demasiado tarde. Si en esta vida hubiera levantado su mirada, habría visto al pobre, y si lo hubiera socorrido, este hubiese sido su tabla de salvación o su pasaporte para ingresar a la Patria Celestial.Sin embargo, la parábola más que referirse a la vida más allá de este mundo, se refiere al modo de vivir en esta vida, obviamente, como preparación para la vida más allá de este mundo material.Un primer aspecto que podemos notar en la parábola es que el rico no tiene nombre, mientras que el pobre sí posee un nombre propio. No poseer un nombre, significa no ser alguien, el nombre confiere dignidad. Los dignos a los ojos de este mundo son los ricos, los que gozan de bienes materiales; mientras que los pobres, los “indigentes”, no son personas, no cuentan, son basura y estorbo para la sociedad. A los ojos de Dios, todos valemos mucho, sobre todo los oprimidos, los hambrientos, los cautivos, los ciegos, los peregrinos, los huérfanos y las viudas, como lo escuchamos en el salmo 145.Un segundo aspecto, que se puede subrayar, es el vestido que usa el rico y el pobre. El pobre cubierto de llagas; mientras que el rico viste finos trajes de lino y de púrpura. El vestido del rico muestra una enfermedad de la sociedad actual, la enfermedad de la apariencia, del llamar la atención; y cuando no se es visto y admirado, se deprime. Se invierten cantidades de dinero, no para crecer y ser mejor persona, sino para aparecer. La Palabra de Dios, nos invita a vestirnos de humildad y mansedumbre, a revestirnos de Cristo.La parábola no habla de un rico que fuera malo y luego debiera ir al infierno; ni tampoco habla de un Lázaro, que fuera bueno y se ganara el cielo. El rico ha tenido la suerte de gozar de sus bienes y el pobre lo único que hace es “nada”, estar sentado: sentado a la puerta del rico, sentado en los brazos de los ángeles que lo llevan, sentado en el seno de Abraham. Por tanto, la parábola nos invita a mirar, no tanto el cielo y el infierno después de nuestra muerte, sino al cielo y al infierno que aquí estamos viviendo y construyendo.Dios nos ha puesto en este mundo, el cual divinamente podría ser un paraíso, pero nosotros los humanos lo hemos vuelto un infierno, es decir, un lugar invivible, donde ningún ser humano puede confiar en otro ser humano, porque puede ser una amenaza, puede ser un peligro y llegar hasta a asesinarlo. Los seres humanos hemos construido barreras y muros infranqueables, donde no podemos pasar de aquí para allá ni de allá para acá, sino que cada uno vive en su mundo solitario e individualista, donde no importa ni interesa las necesidades que el vecino pueda estar pasando. Solo se vive en el propio mundo ególatra e inmanente.Cada día es mayor la división y la separación entre ricos y pobres. Desde mediados del siglo pasado, la Iglesia Latinoamericana, ha denunciado la barrera entre ricos cada vez más ricos, a costa de pobres cada vez más pobres (cfr. Doc. Medellín); y el problema en vez de resolverse se ha agravado. Hoy, el diez por ciento de la población posee más del noventa por ciento de los bienes y riquezas de este mundo; mientras que un noventa por ciento de la humanidad tiene que vivir con el diez por ciento de bienes restante. Mientras unos pocos acumulan, muchos mueren en el hambre y la miseria.Los cinco hermanos del rico, son el Israel del tiempo de Jesús, son las primeras comunidades cristianas del tiempo de Lucas y son los pueblos y comunidades de nuestro tiempo. Ellos también, como el rico, viven en su propio mundo egoísta y avaro. ¿Cómo salvar a estos cinco hermanos? ¿Cómo pasar del egocentrismo a la alteridad, de la propia inmanencia a la trascendencia? Ni, aunque un muerto resucitara, nos cambiaría. Jesús ha resucitado y seguimos en las mismas. El único modo para librarnos del apego malsano a las riquezas y construir juntos un mundo más humano, es escuchando a Dios, dejarnos transformar por Él, permitirle que Él sea el protagonista de nuestras vidas y de nuestra existencia. “Tienen a Moisés y a los profetas, que los escuchen”. Escuchando a Dios, quien nos habla a través de los Moisés y los profetas de hoy, y dejándonos transformar por sus palabras y por su estilo de vida, podrá hacerse realidad el sueño de la fraternidad, la solidaridad y la amistad, en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?¿Qué tenemos de epulones y qué de Lazaros? Alguna riqueza hemos recibido, material y/o espiritual, que, si sabemos compartirla, en vez de agotarse, se multiplicará en bendiciones, tanto para cada uno de nosotros, como para nuestros hermanos; y tanto para esta vida como para la futura. Y a su vez, somos necesitados, no somos autosuficientes, y esta precariedad y escasez nos hace conscientes de nuestros límites y fragilidades, las cuales nos ayudan a no quedarnos encerrados en nosotros mismos, en nuestra propia inmanencia, sino a saber alzar la mirada para buscar la ayuda necesaria. Además, las propias precariedades nos ayudan a ser misericordiosos antes las precariedades de nuestros hermanos.¿Cuál es el vestido que solemos llevar: vamos revestidos de apariencias y/o revestidos de Cristo? ¿Cuándo se nota que llevamos el vestido de la apariencia y cuándo se nota que vamos revestidos de Cristo?¿Qué mundo estamos construyendo entre nosotros, en nuestros hogares y comunidades? ¿De qué manera estamos aportando para construir un paraíso, donde podamos vivir juntos, de modo tranquilo y pacífico, ayudándonos recíprocamente y construyendo puentes de fraternidad y solidaridad? ¿Y de qué modo estamos dando un grano o un montón de arena para construir un infierno, donde la convivencia se hace imposible, porque prima el yo y se vive a costa de los demás, con tal de alcanzar los propios fines, construyendo barreras infranqueables entre unos y otros, donde no interesa el dolor, el sufrimiento y las necesidades que puedan estar viviendo los demás?Escuchando a Dios y a sus profetas, podemos cambiar, tanto nosotros mismos como este mundo. En este jubileo de la esperanza, sigamos adelante, sabiendo que sí es posible construir juntos un mundo más humano y más vivible, más fraterno y más solidario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Levantemos la mirada y veamos más allá de nuestra propia nariz, es decir de nuestros propios intereses y necesidades; y veamos, también, las necesidades de nuestros hermanos, especialmente de los más necesitados, y contemplemos en ellos, al mismo Cristo, que sufriente y necesitado, sigue viviendo en medio de nosotros, y que nuestra mirada, no se quede en palabras de compasión sino en acciones de misericordia. Por eso contemplemos esta palabra, poniendo en práctica algunas de las catorce obras de misericordia, sean espirituales o materiales.Recomendaciones prácticas:-4 – 5 de octubre. Jubileo del Mundo Misionero-4 – 5 de octubre. Jubileo de los Migrantes-Día del turismoII.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, nos hemos reunido en este lugar, porque Dios mismo nos ha convocado y nosotros nos hemos dejado guiar por su Santo Espíritu para llegar hasta este lugar. Que lo que ahora vamos a celebrar nos ayude a seguir adelante, viviendo con los pies en la tierra y con la cabeza y el corazón en el cielo. Vivamos esta Eucaristía con alegría y gratitud.Monición a la Liturgia de la Palabra En las lecturas de hoy, escucharemos la denuncia que hace el profeta a quienes se sienten seguros en este mundo, confiando solo en sus posesiones materiales y viven como insensatos, sin preocuparse por la ruina que les acarreará ese estilo de vida; mientras que en el salmo constataremos la preferencia que Dios tiene para con los oprimidos, los hambrientos, los cautivos, los ciegos, los peregrinos, los huérfanos y las viudas. Nos conviene buscar la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre y la vida eterna, como nos lo recordará la segunda lectura que escucharemos. Y orientados por la parábola del rico que banquetea y del pobre Lázaro, que será proclamada en el Evangelio, dejémonos inquietar por la Palabra de Dios, quien hoy quiere seguir transformando nuestras vidas. Acojamos esta Palabra con gozo y atención.Oración Universal o de los Fieles Presidente: A Dios Creador, fuente de toda bendición, dirijámosle nuestras plegariasR. Padre, fuente de toda bendición, escúchanos.1.Padre Dios, Tú quieres una Iglesia pobre para los pobres. Que tus ministros, tengan entre sus preferidos, a los más necesitados, y puedan socorrerlos con tus misericordias, en el momento oportuno.2.Padre Dios, que en nuestra sociedad cada día disminuya la gran barrera existente entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. Que los gobernantes de nuestros pueblos y naciones sepan hacer una justa distribución de los recursos, optando preferencialmente por los más necesitados.3.Padre Dios, tu Hijo Jesucristo hoy sigue mendigando el pan en quienes no tiene lo necesario para sobrevivir. Que quienes estamos a su lado, crezcamos en generosidad y compartamos desde nuestra pobreza.4.Padre Dios, que todos aquellos que participan en el Jubileo del Mundo Misionero y de los Migrantes, alcancen a experimentar tu misericordia para llevar este mensaje a todos aquellos que esperan en ti.5.Padre Dios, por quienes hemos venido a esta Eucaristía para que, al regresar a nuestros hogares y lugares de trabajo, cooperemos juntos para hacer de nuestras familias, comunidades y vecindarios, espacios de fraternidad, solidaridad y amistad social.Oración conclusivaPadre Dios, acoge los ruegos de tus hijos y, que movidos por las Palabras que hoy nos has dicho, seamos imagen viva de tu Hijo, que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.R. Amén.

Vie 19 Sep 2025

No podéis servir a Dios y al dinero

VIGÉSIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 21 DE 2025Primera lectura: Am 8,4-7Salmo: 113(112),1-2.4-6.7-8 (R. 9, 19a)Segunda lectura: 1Tm 2,1-8 Evangelio: Lc 16,1-13 (forma larga) o Lc 16,10-13 (forma breve).I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLa lectura del profeta Amós (8,4-7), denuncia las injusticias que se cometen contra los pobres, alterando las medidas y cobrando más de la cuenta; el salmo 113 (1-2.4-6.7-8) resalta la preferencia que Dios tiene para con los pobres; la primera carta de san Pablo a Timoteo (2,1-8) nos invita a elevar oraciones y súplicas por toda la humanidad; y, finalmente, el Evangelio de San Lucas (16,1-13) nos invita a revisar nuestra relación con los bienes materiales de este mundo. De esta manera, podemos encontrar un hilo conductor en la invitación de Jesús a sus discípulos para que sigan su ejemplo, viviendo en lo que verdaderamente nos hace ricos. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús va subiendo hacia Jerusalén y aprovecha el espacio para seguir formando a sus discípulos. La enseñanza que hoy les da, tiene que ver con el modo de relacionarse con los bienes de este mundo; y esta enseñanza es auténtica, porque Él la vive en primera persona. Por ejemplo, a quien le dijo que quería seguirlo, le advirtió que el Hijo del Hombre no tenía dónde reclinar la cabeza (9,58); y esto lo vemos en un Jesús despojado en la cruz, donde sus únicas pertenencias materiales que poseía a la hora de su muerte, fueron un manto y una túnica, que los soldados se repartieron entre ellos.Esta enseñanza, ya había sido presentada a sus discípulos, cuando les advirtió que la vida no está en el poseer, “porque, aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida” (12,15). También les pidió que no se atormentaran en la vida por cuestiones de alimento y de ropa, que el Padre sabe lo que ustedes necesitan, “busquen más bien el Reino y se les darán también estas cosas” (12, 31). Y, a la enseñanza de hoy, le sucede la parábola del rico que vestía con ropa finísima y del pobre Lázaro cubierto de llagas (16, 19-31), evangelio que escucharemos el próximo domingo.En la parábola de hoy, conocida como la del administrador astuto o la del administrador deshonesto, aparecen dos personajes principales: el propietario rico y el administrador. Al administrador le llega la noticia que será echado del puesto debido al mal manejo de los bienes. Entonces debe dar cuenta de su administración. Él piensa en el futuro y comprende que, con los bienes materiales, con las comisiones que se ganaba, por cierto, bastante usureras, no lo son todo para afrontar su futuro, ya que, a fin de cuentas, son bienes efímeros que no duran; de ahí que decide apostarle, no al dinero, sino a los amigos. La amistad es un bien que va más allá de lo efímero. Los amigos podrán acogerlo y ayudarlo en un momento de necesidad.Llama la atención que este administrador sea elogiado por Jesús. Jesús no elogia la avaricia y la deshonestidad, sino la inteligencia con la que actuó pensando en el futuro. Valora que al pensar en el futuro no sea necio, poniendo su confianza en los bienes materiales, sino en los amigos, ya que cultiva las amistades, renunciando a la comisión o ganancia con la que podría quedarse y, más bien, decide pedirles que solamente paguen lo que pertenece al propietario, además, al ya no ser administrador, tampoco puede recibir las comisiones con las que pensaba quedarse. Así, no roba al dueño, sino que actúa de modo inteligente.“Los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz”. La astucia es el uso de la inteligencia de manera egoísta y dañosa; mientras que, el buen uso dado a la inteligencia se llama sabiduría. Los hijos de la luz, necesitan aprender de los hijos de este mundo a saber usar la inteligencia y demás capacidades que han recibido para ganar más hijos de la luz, para que el Reino de Dios se extienda más y más.La sentencia de Jesús: “Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas”, hay que subrayar que todo dinero acumulado es injusto. Mientras unos acaparan a otros les hace falta. Lo que aquí sobra, allí falta. Por eso la actitud del administrador, también es elogiada, porque decide no acumular más bienes para sí, sino ser generoso con los otros, quienes, en el futuro, podrán ser generosos con él.“No podéis servir a Dios y al dinero”; amará a uno y aborrecerá al otro. Los criterios de este mundo se oponen a los criterios del Evangelio. Se le puede servir al uno o al otro, pero no a ambos. Los criterios mundanos mueven a acumular, a costa de lo que sea y de quien sea. Los criterios del Evangelio, mueven a dar, donar, entregar, aún hasta la propia vida. La verdadera riqueza, según el Evangelio, es darlo todo por amor a los demás. Eso que se da a los demás es lo que se lleva para la otra vida, lo que no se puede llevar para la otra vida eso no nos pertenece, es de otros; y mientras aquí estemos, en este mundo pasajero, seremos solo administradores de esos bienes materiales, no los dueños.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?No somos los dueños de las cosas de este mundo, somos solo administradores. Ni siquiera somos dueños de nuestra propia vida, sino que la hemos recibido gratuitamente, por pura misericordia de Dios. Tampoco somos dueños de las habilidades, talentos y capacidades que poseemos, sino que las hemos recibido, para ponerlas al servicio de los demás. Somos administradores de la vida y los talentos recibidos.Lo mejor que podemos hacer como administradores es distribuir, dar, entregar, compartir, no quedarnos con nada de lo que somos y tenemos. Jesús nos ha dado ejemplo, dando todo, hasta el último suspiro, hasta la última gota de sangre, por amor a cada uno de nosotros, por nuestra salvación, en el Altar de la Cruz.Así como en otro tiempo Jesús instruyó a sus discípulos, hoy nos sigue instruyendo y formando a cada uno de nosotros, con su Palabra y sobre todo con su ejemplo, invitándonos a encontrar la verdadera riqueza en dar y entregar lo que somos y tenemos; a través de la nuestra generosa entrega, seremos verdaderamente ricos.Lo que de este mundo no podamos llevar, eso no nos pertenece, lo que aquí se quede cuando dejemos este mundo, eso es riqueza que a otros les corresponde. Todo lo que tenemos de más, porque no se usa o porque no se necesita, como el dinero acumulado, o el armario lleno de ropa sin usar, etc., esos son bienes que otros están necesitando. Seamos generosos, pidámosles a Jesús la gracia de saber compartir con los demás, especialmente con los más necesitados, lo que somos y tenemos, no solo lo que nos sobra, sino también lo que podría hacernos falta, pero que a otros les está haciendo más fala que a nosotros.Esta actitud de generosidad y desprendimiento nos hará verdaderamente ricos. Para asumir esta actitud se necesita levantar la mirada y ver hacia el futuro, es decir, orientar la vida hacia el fin para el cual vinimos a este mundo, porque si nos quedamos agachados, mirando solamente los bienes de este mundo y haciendo de ellos el fin de nuestra vida y existencia, malograremos la vida que Dios nos regaló para que la administremos.Pidámosle a Jesús que nos regale la luz de Santo Espíritu para que como hijos de la luz sepamos usar la inteligencia y demás capacidades y cualidades con que hemos sido enriquecidos, para extender su Reino entre nosotros. Cuando nuestra riqueza es Dios y todo lo que a Él nos acerque, eso nos hace verdaderamente dichosos y le hallaremos el verdadero sentido a esta existencia terrena. Cuando hacemos de los bienes materiales, no el medio, sino el fin de nuestra existencia, perderemos el sentido para el cual fuimos creados.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Contemplemos a Jesús en la cruz. Allí lo vemos despojado de todo, hasta de sí mismo. Pues lo único que le quedaba antes de morir era su espíritu, el cual se lo entregó al Padre, diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Veamos su costado traspasado por la lanza, derramando sangre y agua, para el perdón de nuestros pecados.Esta imagen de Jesús crucificado nos ayuda a ser conscientes, que también, en algún momento, debemos dejar este mundo y nada nos llevaremos, excepto la riqueza de una vida donada y entregada por amor a Dios y a nuestros hermanos.Pidámosle a Jesús que nos dé su Espíritu para que, viviendo en este mundo con los pies en la tierra, siempre tengamos la mente y el corazón puesto en el cielo, haciendo uso de los bienes que aquí hemos recibido, para la gloria de Dios, el bien de nuestros hermanos y nuestra propia santificación.Recomendaciones prácticas:-26 – 28 de septiembre. Jubileo de los Catequistas.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, bienvenidos a esta celebración, en la cual nos encontraremos con Jesús que nos comunica su Palabra y nos da su Cuerpo y su Sangre para nuestra salvación. Conscientes de que Él es nuestra verdadera riqueza, participemos con alegría y esperanza en esta Eucaristía.Monición a la Liturgia de la Palabra En las lecturas de hoy, Dios nos habla a través del profeta Amós, recordándonos que no debemos aprovecharnos de los más pobres, pues ellos son los preferidos de Dios, como lo canta el salmo 113, que también ahora escucharemos. Entonces, ¿Cuál ha de ser nuestra actitud con nuestros hermanos más necesitados y con los bienes que poseemos? Escuchemos a Dios en su Palabra y en Ella hallemos una respuesta a este interrogante.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Dueño de todo cuanto existe, Dios nuestro Padre, como hemos escuchado en la segunda lectura, tomada de la primera carta de san Pablo a Timoteo, elevemos nuestras súplicas, por nosotros y por toda la humanidad, uniéndonos en una sola plegaria y repitiendo juntos:R. Señor, Dueño nuestro, danos un corazón generoso como el tuyo.1.Padre Dios, te pedimos por el Papa, los obispos, sacerdotes, laicos, en una palabra, por todos los discípulos de tu Hijo, para que sabiamente administremos los bienes materiales y espirituales que de Ti hemos recibido, para gloria tuya y bien de todos nuestros hermanos.2.Padre Dios, te pedimos por todos los gobernantes de nuestros pueblos y naciones, para que, conscientes de que no son dueños, sino administradores del tesoro público, sepan administrarlo sabiamente, en bien de sus hermanos, especialmente de los más necesitados.3.Padre Dios, ponemos en tus manos la vida de todos nuestros hermanos, especialmente de los más necesitados, de los que viven en medio de la escasez y la miseria material y espiritual, para que quienes estamos a su lado, sepamos compartir con ellos todo lo que somos y lo que tenemos.4.Padre Dios, te pedimos por el Jubileo de los Catequistas, para que todos aquellos que presentan este servicio, estén dispuestos a dar su vida por la evangelización.5.Padre Dios, por todos los que estamos participando en esta celebración, para que, con tu ayuda, seamos conscientes de que estamos de paso por este mundo, el cual no nos pertenece, sino que nuestra meta eres Tú; y así, día a día, acumulemos tesoros, no para este mundo, sino para la vida eterna.Oración conclusivaPadre Dios, acoge los ruegos y las súplicas de tu pueblo, para que guiados por tu Santo Espíritu, vivamos movidos, no por los criterios de este mundo, sino por los criterios de tu Hijo, que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.R. Amén.

Vie 12 Sep 2025

Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo

VIGÉSIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 14 DE 2025Primera lectura: Éx 32,7-11.13-14Salmo: 51(50),3-4. 12-13.17 y 19Segunda lectura: 1Tm 1,12-17Evangelio: Lc 15, 1-32 (forma larga) o Lc 15,1-10 (forma breve).I. Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn el domingo XXIV del tiempo durante el año la Palabra de Dios llega a un momento cumbre del Evangelio de Lucas por el tema de la misericordia, característico del tercer evangelio. Es un domingo para contemplar el rostro paterno de Dios misericordioso y compasivo. Las lecturas nos ayudan a descubrir esos rasgos característicos de la misericordia y nos plantean ideas fundamentales:¾ El Señor se arrepiente de las amenazas. Es claro que la misericordia triunfa sobre el juicio y que la bendición está por encima de la ira y del castigo.¾ Renovarse interiormente es un camino, una peregrinación existencial que parte de la necesidad de regresar al punto donde nos hemos perdido y nos hemos desviado del sendero.¾ Cristo vino para salvar a los pecadores. La misericordia tiene un rostro concreto y el perdón se entiende cuando se ha vivido y experimentado de cerca la misericordia de Dios.¾ La conversión implica siempre una peregrinación de la vida, un movimiento que nos saca de nuestras comodidades para ir a la búsqueda de la plenitud, pero ante todo, para dejarnos encontrar por el Señor.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Llegamos al corazón del Evangelio de la misericordia, donde el Evangelista Lucas nos presenta un capítulo que tiene una parábola doble (la oveja y la moneda perdida) y una parábola más larga sobre el padre misericordioso y los dos hermanos.El tema está enmarcado por una realidad: algo o alguien se pierde y es encontrado. La oveja y la moneda implican un ejercicio de búsqueda mientras que el Padre espera el regreso del hijo menor.El encuentro genera gozo, fiesta, banquete, porque este encuentro es el fruto de la conversión, del regreso, de la recuperación de la dignidad perdida.La conversión genera gozo en el que se convierte y en Dios que recupera, pero debería generar muchísimo gozo en la comunidad que acompaña la conversión y que no puede asumir la actitud rival del hermano mayor.En el contexto de la liturgia dominical, la comunidad se une en la súplica por laconversión de sus miembros, orando unos por otros para lograr que la misericordia de Dios (Primera lectura) que hace que un corazón quebrantado y humillado no sea despreciado (salmo). Todo esto es posible no solamente por un esfuerzo humano de cambio sino porque Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores.La experiencia de la conversión es siempre experiencia de encuentro, implica dejarse encontrar por el Señor, pero también experimentar la búsqueda de aquello que nos devuelva la dignidad que se va perdiendo en el camino por nuestros pecados.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el año del jubileo de la esperanza es importante dejar resonar un proyecto permanente en la vida de los creyentes: Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre.Como en el proceso de comprensión de la historia de Israel, muchas veces la vida puede verse inmersa en un proceso que implica pecado, experiencia de pérdida, recapacitar y emprender el camino de vuelta.La conversión es una llamada permanente, pero implica hacer el proceso correcto porque no puede darse vuelta sin haber reconocido el pecado y sin haber tenido la experiencia de la pérdida.En un mundo donde las relaciones se vuelven cada vez más anónimas y la sociedad se diluye en un utilitarismo desmedido, la misericordia de Dios resplandece como la garantís de lo que puede dar sentido a la peregrinación y a la vida en general.El perdón implica reconocer primero que el don es mayor al límite. El don es superior: Dios ha sacado de la tierra de la esclavitud, por eso siempre Dios tendrá memoria de su amor y su misericordia.Un ser humano perdonado y amado expresa su agradecimiento amando y perdonando, de tal manera que los lazos de la fraternidad no se rompan y que nunca se exprese una fraternidad rota que busca compararse y competir. El amor y la misericordia no compiten, sino que se convierten en apoyo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Bula del año de la misericordia expresaba al fina una tarea para la Iglesia de todos los tiempos: “La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola yviviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene.” (Misericordiae Vultus 25)En este sentido, la súplica no puede quedarse en la misericordia solo en vía descendente (del Padre a los hombres) sino también en vía horizontal (entre los hombres). Sólo el amor y la misericordia podrán salvar y reconstruir los tejidos sociales rotos y posibilitarán la reconstrucción de lo que se ha dañado.La justicia no puede ser, entonces, dar a cada uno lo que corresponde, porque si es así no podríamos tener esperanza en nuestra relación con Dios. La justicia es la puesta en práctica de la ley del amor. En la bula de convocación al jubileo de la esperanza se nos clarifica también que la misericordia adquiere rostro concreto en la fraternidad y eso debe lanzar una tarea concreta: “Se trata, por lo tanto, de un juicio diferente al de los hombres y los tribunales terrenales; debe entenderse como una relación en la verdad con Dios amor y con uno mismo en el corazón del misterio insondable de la misericordia divina. En este sentido, la Sagrada Escritura afirma: «Tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento […] y, al ser juzgados, contamos con tu misericordia» (Sb 12,19.22). Como escribía Benedicto XVI, «en el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría»” (No. 22)Recomendaciones prácticas- Día del migrante.- 15 de septiembre. Jubileo de la Consolación- 20 de septiembre. Jubileo de los trabajadores de la justicia.I. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaEn este domingo, la comunidad reunida cantas las alabanzas a Dios que nos ha amado y nos ha perdonado en su Hijo muy amado, Jesucristo, vencedor de la muerte.Experimentamos que como peregrinos de la esperanza nos anima la misericordia que Dios que siempre nos saca de nuestras esclavitudes y nos conduce al seno de la familia y del amor.Acerquémonos al altar que nos convoca y sintamos las muestras de amor permanente de un Dios que sigue contando con cada uno de nosotros.Monición a la Liturgia de la PalabraSomos peregrinos de esperanza y nuestra lucha se ve tocada siempre por la debilidad y el pecado, pero esa realidad no tiene la última palabra. Creemos que Cristo nos ha traído la paz y nos ha reconciliado con el Padre en su misterio pascual. Abramos nuestros oídos a su Palabra y dejemos que su amor toque nuestra existencia.Oración universal o de los fielesPresidente: La presencia del Padre misericordioso en nuestra vida nos alienta para no perder la esperanza. Presentémosle nuestra oración confiada.R/. Tú que siempre nos perdonas, escucha nuestra oración.1. Por el Papa Francisco y nuestro Obispo N., para que siempre sean transparencia del rostro paterno de Dios en la comunidad y puedan comunicar y dispensar la misericordia y el amor a todos. Oremos al Señor.2. Por nuestros gobernantes y líderes, para que en su tarea diaria procuren reconstruir los lazos rotos en las comunidades y promuevan la unidad y la paz, especialmente por la población migrante. Oremos al Señor.3. Por todos los que sufren para experimenten nuestra caridad viva y eficaz y sientan cómo los ama Dios a través de los hermanos. Oremos al Señor.4. Por quienes participarán en el Jubileo de la Consolación y de los trabajadores de la justicia, para que nunca desfallezcan antes los obstáculos que se les presente en el camino. Oremos al Señor.5. Por quienes estamos en asamblea litúrgica, para que nuestro compromiso permanente con la paz nos ayude a ser peregrinos de la esperanza y constructores de paz y el perdón entre todos. Oremos al SeñorOración conclusivaPadre misericordioso que acoges y acompañas a tus hijos en el camino, escucha las oraciones que confiamos a tu bondad. Por Jesucristo nuestro SeñorR. Amén.

Lun 8 Sep 2025

Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo

VIGÉSIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 14 DE 2025Primera lectura: Éx 32,7-11.13-14Salmo: 51(50),3-4. 12-13.17 y 19Segunda lectura: 1Tm 1,12-17Evangelio: Lc 15, 1-32 (forma larga) o Lc 15,1-10 (forma breve).I. Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn el domingo XXIV del tiempo durante el año la Palabra de Dios llega a un momento cumbre del Evangelio de Lucas por el tema de la misericordia, característico del tercer evangelio. Es un domingo para contemplar el rostro paterno de Dios misericordioso y compasivo. Las lecturas nos ayudan a descubrir esos rasgos característicos de la misericordia y nos plantean ideas fundamentales:¾ El Señor se arrepiente de las amenazas. Es claro que la misericordia triunfa sobre el juicio y que la bendición está por encima de la ira y del castigo.¾ Renovarse interiormente es un camino, una peregrinación existencial que parte de la necesidad de regresar al punto donde nos hemos perdido y nos hemos desviado del sendero.¾ Cristo vino para salvar a los pecadores. La misericordia tiene un rostro concreto y el perdón se entiende cuando se ha vivido y experimentado de cerca la misericordia de Dios.¾ La conversión implica siempre una peregrinación de la vida, un movimiento que nos saca de nuestras comodidades para ir a la búsqueda de la plenitud, pero ante todo, para dejarnos encontrar por el Señor.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Llegamos al corazón del Evangelio de la misericordia, donde el Evangelista Lucas nos presenta un capítulo que tiene una parábola doble (la oveja y la moneda perdida) y una parábola más larga sobre el padre misericordioso y los dos hermanos.El tema está enmarcado por una realidad: algo o alguien se pierde y es encontrado. La oveja y la moneda implican un ejercicio de búsqueda mientras que el Padre espera el regreso del hijo menor.El encuentro genera gozo, fiesta, banquete, porque este encuentro es el fruto de la conversión, del regreso, de la recuperación de la dignidad perdida.La conversión genera gozo en el que se convierte y en Dios que recupera, pero debería generar muchísimo gozo en la comunidad que acompaña la conversión y que no puede asumir la actitud rival del hermano mayor.En el contexto de la liturgia dominical, la comunidad se une en la súplica por laconversión de sus miembros, orando unos por otros para lograr que la misericordia de Dios (Primera lectura) que hace que un corazón quebrantado y humillado no sea despreciado (salmo). Todo esto es posible no solamente por un esfuerzo humano de cambio sino porque Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores.La experiencia de la conversión es siempre experiencia de encuentro, implica dejarse encontrar por el Señor, pero también experimentar la búsqueda de aquello que nos devuelva la dignidad que se va perdiendo en el camino por nuestros pecados.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el año del jubileo de la esperanza es importante dejar resonar un proyecto permanente en la vida de los creyentes: Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre.Como en el proceso de comprensión de la historia de Israel, muchas veces la vida puede verse inmersa en un proceso que implica pecado, experiencia de pérdida, recapacitar y emprender el camino de vuelta.La conversión es una llamada permanente, pero implica hacer el proceso correcto porque no puede darse vuelta sin haber reconocido el pecado y sin haber tenido la experiencia de la pérdida.En un mundo donde las relaciones se vuelven cada vez más anónimas y la sociedad se diluye en un utilitarismo desmedido, la misericordia de Dios resplandece como la garantís de lo que puede dar sentido a la peregrinación y a la vida en general.El perdón implica reconocer primero que el don es mayor al límite. El don es superior: Dios ha sacado de la tierra de la esclavitud, por eso siempre Dios tendrá memoria de su amor y su misericordia.Un ser humano perdonado y amado expresa su agradecimiento amando y perdonando, de tal manera que los lazos de la fraternidad no se rompan y que nunca se exprese una fraternidad rota que busca compararse y competir. El amor y la misericordia no compiten, sino que se convierten en apoyo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Bula del año de la misericordia expresaba al fina una tarea para la Iglesia de todos los tiempos: “La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola yviviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene.” (Misericordiae Vultus 25)En este sentido, la súplica no puede quedarse en la misericordia solo en vía descendente (del Padre a los hombres) sino también en vía horizontal (entre los hombres). Sólo el amor y la misericordia podrán salvar y reconstruir los tejidos sociales rotos y posibilitarán la reconstrucción de lo que se ha dañado.La justicia no puede ser, entonces, dar a cada uno lo que corresponde, porque si es así no podríamos tener esperanza en nuestra relación con Dios. La justicia es la puesta en práctica de la ley del amor. En la bula de convocación al jubileo de la esperanza se nos clarifica también que la misericordia adquiere rostro concreto en la fraternidad y eso debe lanzar una tarea concreta: “Se trata, por lo tanto, de un juicio diferente al de los hombres y los tribunales terrenales; debe entenderse como una relación en la verdad con Dios amor y con uno mismo en el corazón del misterio insondable de la misericordia divina. En este sentido, la Sagrada Escritura afirma: «Tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento […] y, al ser juzgados, contamos con tu misericordia» (Sb 12,19.22). Como escribía Benedicto XVI, «en el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría»” (No. 22)Recomendaciones prácticas- Día del migrante.- 15 de septiembre. Jubileo de la Consolación- 20 de septiembre. Jubileo de los trabajadores de la justicia.I. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaEn este domingo, la comunidad reunida cantas las alabanzas a Dios que nos ha amado y nos ha perdonado en su Hijo muy amado, Jesucristo, vencedor de la muerte.Experimentamos que como peregrinos de la esperanza nos anima la misericordia que Dios que siempre nos saca de nuestras esclavitudes y nos conduce al seno de la familia y del amor.Acerquémonos al altar que nos convoca y sintamos las muestras de amor permanente de un Dios que sigue contando con cada uno de nosotros.Monición a la Liturgia de la PalabraSomos peregrinos de esperanza y nuestra lucha se ve tocada siempre por la debilidad y el pecado, pero esa realidad no tiene la última palabra. Creemos que Cristo nos ha traído la paz y nos ha reconciliado con el Padre en su misterio pascual. Abramos nuestros oídos a su Palabra y dejemos que su amor toque nuestra existencia.Oración universal o de los fielesPresidente: La presencia del Padre misericordioso en nuestra vida nos alienta para no perder la esperanza. Presentémosle nuestra oración confiada.R/. Tú que siempre nos perdonas, escucha nuestra oración.1. Por el Papa Francisco y nuestro Obispo N., para que siempre sean transparencia del rostro paterno de Dios en la comunidad y puedan comunicar y dispensar la misericordia y el amor a todos. Oremos al Señor.2. Por nuestros gobernantes y líderes, para que en su tarea diaria procuren reconstruir los lazos rotos en las comunidades y promuevan la unidad y la paz, especialmente por la población migrante. Oremos al Señor.3. Por todos los que sufren para experimenten nuestra caridad viva y eficaz y sientan cómo los ama Dios a través de los hermanos. Oremos al Señor.4. Por quienes participarán en el Jubileo de la Consolación y de los trabajadores de la justicia, para que nunca desfallezcan antes los obstáculos que se les presente en el camino. Oremos al Señor.5. Por quienes estamos en asamblea litúrgica, para que nuestro compromiso permanente con la paz nos ayude a ser peregrinos de la esperanza y constructores de paz y el perdón entre todos. Oremos al SeñorOración conclusivaPadre misericordioso que acoges y acompañas a tus hijos en el camino, escucha las oraciones que confiamos a tu bondad. Por Jesucristo nuestro SeñorR. Amén.

Vie 29 Ago 2025

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos

VIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOAGOSTO 31 DE 2025Primera lectura: Sir 3,17-19.28-29Salmo: 68(67),4 y 5ac. 6-7ab.10-11 (R. cf. 11b)Segunda lectura: Hb 12,18-19. 22-24a Evangelio: Lc 14,1.7-14.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLos textos bíblicos de este domingo nos presentan tres ideas temáticas: La primera lectura es una exhortación al hombre intelectual sumido en la arrogancia de quien cree tener gran dominio de la ciencia y del conocimiento, a vivir en la humildad que le permitirá temer a Dios siguiendo sus mandatos y vivir bien; la segunda lectura expresa la bondad y la belleza de la nueva alianza como respuesta a los judíos que se habían convertido al cristianismo y añoraban la religión en la que se habían formado sintiendo nostalgia por sus tradiciones antiguas y es así como el autor de la carta, quiere abrirle los ojos comparando la primera alianza que se llevó a cabo en el Sinaí con la segunda alianza realizada por Cristo y que tiene como símbolo la nueva Jerusalén y en el Evangelio, el reino de Dios está insinuado en un banquete al que asiste Cristo en persona y que tiene unas normas para participar en él y dos actitudes para poder acceder: la humildad y el amor desinteresado al prójimo especialmente al marginado y al más vulnerable.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La humildad es una cualidad que implica el desapego a lo material y la ayuda al prójimo, y es por esta razón que se convierte en una de las virtudes más valiosas que puede tener una persona a la hora de vivir en sociedad; la palabra humildad proviene del vocablo latino humillitas, que a su vez tiene la raíz humus, que significa tierra; de ahí que la palabra está relacionada con la aceptación de nuestras propias limitaciones y bajezas; además, el humus es aquello de lo cual la naturaleza se desprende pero que a su vez la enriquece, la fertiliza y la hace crecer; la humildad entonces nos habla de liberarnos de lo accesorio para poder desarrollar lo esencial.El Evangelio nos recuerda que Jesús participaba con frecuencia de banquetes en los que se reunía con publicanos, pecadores, escribas y fariseos porque para él no hay separación entre seres humanos puros e impuros ya que todos son hijos de un único Dios; cabe señalar que Jesús tomó la decisión de vivir humildemente y de aceptar lo que las personas le ofrecían en sus casas, que además eran un lugar privilegiado para enseñar, sobre todo cuanto estaba en la mesa, a sus discípulos y a los demás comensales.En la comunidad cristiana en el tiempo de Lucas, había algunos miembros con el afán de ocupar los primeros puestos, de sentir el deseo o la codicia de ser grandes y de hacerse servir de los otros; es el mismo Jesús, quien no quiere que aparezca este comportamiento competitivo entre los miembros de la comunidad cristiana y por eso expresa que “todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será enaltecido”.Finalmente, en la parábola, la enseñanza de Jesús sobre los puestos que ocupan los comensales en la mesa no es solo una norma de urbanidad y educación sino, sobre todo, una enseñanza sobre la actitud religiosa que tiene que ver con el puesto en el banquete del reino de Dios, es decir, en la comunidad cristiana: el primero es el último, es el que sirve, es el humilde de la primera lectura; “Cuánto más grande seas, más humilde debes ser y así obtendrás el favor del señor” (Eclesiástico 3, 18)2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La comunidad de discípulos de Jesús vive sus relaciones con unas reglas de juego diferentes a las estipuladas por la sociedad, es decir, el que quiere sobresalir es ubicado en el último lugar y a la persona que es humilde y no busca ningún protagonismo ni reconocimiento es promovido a los primeros lugares.El señor Jesús nos motiva para que cambiemos los sentimientos y motivaciones que impulsan nuestras acciones, para que desterremos los cálculos interesados y las componendas egoístas y para que nos donemos y sirvamos al prójimo sin esperar recompensa ni premios.El que es humilde de corazón no se considera poseedor de la verdad y es capaz de abrirse y disponerse a trabajar para sacar adelante las iniciativas de los demás miembros de la comunidad, rechazando las actitudes discriminatorias y acogiendo la diversidad como una herramienta para el crecimiento de la comunidad.Vivir en la humildad es reconocer nuestras posibilidades y limitaciones, aceptando como acto de generosidad la ayuda de otros hermanos, abriéndose a la acción de Dios y evitando el orgullo y la autosuficiencia que conduce al creyente a cerrase a los demás y a la gracia de Dios.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Hemos reflexionado en la enseñanza de Jesús sobre la humildad y la inclusión en el Reino de Dios, en un contexto donde las jerarquías sociales y las apariencias a menudo dominan y donde el Señor nos llama a un camino diferente, uno que se basa en el amor y la generosidad hacia los demás, especialmente hacia los más necesitados, por eso te decimos: Señor, permite que en nuestros banquetes cristianos no invitemos sólo a nuestros amigos y familiares que pueden devolver el favor, sino que abramos nuestras puertas a los pobres y a todos aquellos que necesiten de nuestra ayuda y servicio; permítenos también, Señor, entender que el verdadero valor de nuestras acciones radica en el amor desinteresado que mostramos hacia los demás desde la humildad y la generosidad como virtudes que nos acercan más a Dios y a nuestros hermanos.La invitación es para que nos acerquemos a la contemplación con base en las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos ser más inclusivos en nuestros círculos sociales? ¿De qué manera podemos servir a los que están en necesidad? ¿De que manera podemos aplicar a nivel personal y comunitario el querer de Jesús en el Evangelio: “Todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”? Interioricemos también la Palabra de este Domingo a partir de la práctica personal de estas máximas: “Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios”, “Dios revela sus secretos a los humildes” y “No te sientes nunca en el puesto principal”.Recomendaciones prácticas-Pensemos en iniciativas comunitarias que buscan ayudar a los más vulnerables, como los comedores sociales que alimentan a los que no tienen hogar o los programas de orientación para jóvenes en riesgo.-Jornada DONA NOBIS: Plan de sostenimiento de la Obra Evangelizadora de Colombia.II. MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELESIntroductoria de la MisaQueridos hermanos, una vez más el Señor nos reúne en torno al altar, congregados como hermanos y peregrinos de la esperanza en busca de construir una sociedad cada vez mejor, al estilo de Cristo, el príncipe de la paz; con gozo acogemos el mandato del amor fraterno que Jesús nos regala y que se evidencia en la humildad y sencillez de vida que llevemos, junto con la caridad que manifestemos a los hermanos; oremos para que, con la ayuda divina, podamos vencer la soberbia y orgullo que el mundo nos ofrece y vivamos la humildad que Cristo nos enseña.A la liturgia de la PalabraAhora vamos a alimentarnos del banquete de la Palabra: guiados por el libro del Eclesiástico, aprendamos a hacernos pequeños en las grandezas humanas para alcanzar el favor de Dios que, como dirá el salmo, es padre y protector de los desvalidos y prepara casa para los pobres; junto con la carta a los hebreos, entendamos que estos nuevos mandatos son parte de la Nueva Alianza que en Jesús se ha establecido y que, como dice el Evangelio de Lucas, consiste en no buscar la primacía ni la retribución, sino en ser humildes y desinteresados, y así la paga será en la resurrección y no en lo pasajero de la humanidad.Oración de los fielesHermanos, oremos a Dios, Padre misericordioso, que quiere que nos configuremos a imagen de Jesucristo en el servicio y la humillación y, confiados en su bondad, oremos diciendo:R. Escúchanos, Padre de amor.1.Te pedimos, Padre, por la Iglesia y sus ministros para que, fieles a Cristo, se esfuercen por anunciar el Evangelio a todos los hombres, especialmente a los pobres y necesitados, que son los preferidos de Jesús.2.Te pedimos, Padre, por los gobernantes de las naciones, para que sirvan a los territorios que tienen bajo su cuidado con sencillez y humildad, y sin discriminar a ninguna persona.3.Te pedimos, Padre, por los pobres, enfermos, tristes y excluidos de la sociedad, para que encuentren en los cristianos un apoyo en sus necesidades.4.Te pedimos, Padre, por todas las personas que ayudan a la obra evangelizadora de la Iglesia Colombia por medio de la DONA NOBIS, para que les concedas abundantes bendiciones.5.Te pedimos, Padre, que nos ayudes a todos los que celebramos esta eucaristía, a vivir sin buscar reconocimientos humanos, sino a servir con humildad y sin esperar nada a cambio.Oración conclusivaPadre de bondad, acoge con amor nuestra oración en favor de toda la humanidad para que juntos, asistidos por tu Espíritu, seamos capaces de caminar en la esperanza de ser tus testigos y conseguir la paz que deseamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.

Vie 11 Abr 2025

Perdónales porque no saben lo que hacen

DOMINGO DE RAMOS - EN LA PASIÓN DEL SEÑORAbril 13 de 2025En la Pasión del Señor: Lucas 19,28-40Primera Lectura: Isaías 50,4-7Salmo: 22(21),8-9.17-18a.19-20.23-24 (R. 2a)Segunda Lectura: Filipenses: 2,6-11 Evangelio: Lucas 22,14 - 23,56I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEl domingo de Ramos es el pórtico que nos otorga la liturgia para la actualización del misterio de la redención humana: en la pasión muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Propongo tres líneas temáticas para la reflexión de la liturgia de la palabra en este domingo: •La entrada de Jesús a la ciudad santa genera un cambio que pervive hasta hoy.•El Mesianismo de Jesucristo se traza desde la perspectiva del servicio, del sacrificio de la donación.•La humildad del Señor no es un gesto externo, epidérmico, sino una opción radical de amor que lleva la Divinidad al abajamiento en el misterio sublime de la encarnación. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Los relatos de la pasión de Jesús nos resultan familiares desde la etapa de nuestra infancia. Sin embargo, en estos días de la Semana Santa adquieren una relevancia singular.En la celebración eucarística del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor de este año 2025 leemos el texto de la pasión de Jesús según San Lucas. La narración coincide esencialmente con lo transmitido por los otros dos evangelios sinópticos, pero contiene algunos pasajes propios que presento en el siguiente decálogo:1. San Lucas nos transmite un relato de la institución de la eucaristía (Lc 22, 15) que guarda mucho parecido con el que San Pablo escribía a los fieles de la comunidad de Corinto (1 Cor 11, 23-25). Es evidente que la fuente debe de ser la misma, hay gran afinidad entre el enfoque Lucano y Paulino.2. Es sugestiva la predicción de las negaciones de Simón Pedro (Lc 22, 31-34) en la proximidad de la pasión (Lc 22, 35-38). Lucas es el único en anotar que, tras las negaciones del apóstol, el Señor se volvió y dirigió una mirada a Pedro (Lc 22, 61). Es un detalle que concuerda bien con el estilo Lucano de la gracia y la compasión.3. En el escenario del huerto de Getsemaní, Lucas recuerda la presencia de un ángel, al tiempo que constata el sudor de sangre de Jesús (Lc 22, 43-44). Es el único que transmite las palabras que Jesús dirige a Judas: “¿Con un beso entregas al hijo del hombre?” (Lc 22, 48) y también su comentario ante los que llegan a detenerlo: “Ésta es su hora y el poder de las tinieblas” (Lc 22,5 3), sin hacer referencia al cumplimiento de las Escrituras.4. En el proceso judicial de Jesús, las autoridades judías lo acusan ante Pilato, diciendo: “Hemos encontrado a este agitando a nuestro pueblo e impidiendo dar tributos al César y diciendo que él es el Cristo rey” (Lc 23,2). Se nos indican los motivos por los que había sido detenido Barrabás (Lc 23,19.24). Se insiste por tres veces en que Pilato no encuentra en Jesús una causa de muerte (Lc 23,20-22; 23,15; 23,4). Tampoco Herodes encuentra culpable a Jesús (Lc 23,6-12). Y curiosamente, Lucas omite las burlas a las que lo someten los soldados en el pretorio. Es como si el evangelista tratara de suavizar la responsabilidad y la culpa de los protagonistas de la pasión tendiendo un velo de comprensión, propio de la misericordia de este evangelio.5. Este evangelio, que había presentado a un grupo de mujeres entre los discípulos de Jesús en Galilea (Lc 8,1-3), es el único que describe, y con generosidad, el encuentro de Jesús con las mujeres de Jerusalén que lloran al verlo caminar cargado con la cruz camino del Calvario (Lc 23,26-32).6. El evangelio de San Lucas recoge la blasfemia de uno de los ladrones, condenado y ajusticiado junto a Jesús. Es el único que recoge también la súplica que le dirige el otro ladrón, así como la respuesta acogedora de Jesús que le promete su compañía inmediata en el paraíso (Lc 23,39-43).7. Este mismo evangelio, que tanta importancia ha concedido a la oración filial de Jesús, es el único que incluye su intercesión por los que lo condenan y escarnecen: “Padre, perdónales, pues no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Nos ofrece también su oración final: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46).8. La pasión de San Lucas no sólo se recogen las palabras del centurión, asombrado ante la figura de aquel hombre “justo”, sino también la reacción de la gente que ha asistido a la muerte de Jesús: “Toda la gente que estaba presente a este espectáculo, al observar las cosas que sucedían, se volvió golpeándose el pecho” (Lc 23,48).9. De José de Arimatea San Lucas no menciona que fuera un discípulo rico -como subraya Mateo (Mt 27,57)- sino que era un hombre bueno que no había estado de acuerdo con la decisión del Consejo de los judíos (Lc 23,50-51). Así pues, Jesús que había sido recibido de niño por un hombre “justo” como Simeón (Lc 2,25), recibe, ya muerto, el cuidado de otro hombre justo.10. Respecto a las mujeres que estuvieron al pie de la cruz, Lucas las reconoce como aquellas que habían seguido y acompañado a Jesús desde Galilea (Lc 23,55). Después de volver del Calvario, prepararon perfumes y ungüentos y según el precepto de la Ley, descansaron durante el sábado (Lc 23,56). Se insinúa que habían servido a Jesús durante su vida y lo sirven ya muerto. El seguimiento y el servicio las identifican como verdaderas discípulas del Señor.Estos sencillos pero significativos detalles nos revelan los sentimientos humanos y el dolor de la agonía del Maestro. Se vislumbran además a través de los anteriores rasgos algunas características que recorren todo el evangelio de Lucas: la importancia de la oración y de la misericordia de Dios, la presencia de las mujeres como seguidoras del Señor y la majestad e inocencia de Jesús.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?La entrada de Jesús en Jerusalén para asumir el cierre de su ministerio mesiánico genera un giro sublime en la perspectiva de la fe. El pueblo judío esperaba la entrada procesional de la torah para rendirle el respectivo homenaje, pero irrumpe Jesús en medio de la ciudad montado en un asno, imagen que con toda seguridad evocaba en el pueblo los momentos de paz. El caballo es la cabalgadura dispuesta para las batallas, el asno se utilizaba cuando se quería manifestar a un rey que proponía la paz o la percibía en el entorno. La entrada de Jesucristo en el asno reavivaba el cumplimiento de las promesas mesiánica (Zac 9,9) y colmaba de esperanza el corazón del pueblo de Dios. La propuesta mesiánica de Jesús es diversa, llena de amor, de comprensión de bondad, de cercanía especialmente con los más vulnerables, esto impacto profundamente un sector del pueblo que explotó en alegría y acogieron a Jesús con ¡vivas! y cánticos de júbilo. Cuando Jesús entró en Jerusalén la ciudad cambió y este cambio fue definitivo o es recordado y actualizado es misterio del ingreso victorioso del Señor. Cuando Jesús entra en nuestra vida y halla acogida nuestra vida cambia. Ingresa el Señor a la ciudad santa encarnando la figura el siervo sufriente descrito por Isaías en la primera lectura, no hace una aparición imponente, cargada de artilugios, sino todo lo contrario, silencioso consciente del enorme sacrificio que implica la salvación, y con una propuesta que rompe las lógicas de este mundo donde vence el más fuerte, el más poderoso, el que más se muestre, el enfoque de Cristo es paradójico se vence desde la pequeñez, desde la bondad desde le compromiso serio y profundo de amor. Finalmente, la auténtica humildad de Jesucristo se percibe en la segunda lectura con el himno del abajamiento, siendo Dios asume la condición de siervo. Es la ruptura de la soberbia inicial del hombre siendo creatura queríamos ser dioses la perspectiva de Cristo es otra. Muchos podrán quedarse reflexionando sobre la humildad de Jesús solo por la cabalgadura que utiliza “un asno”, sería reducir la humildad a algo meramente externo, la actitud de la decisión libre, amorosa, y comprometida de la segunda persona de la Santísima Trinidad al encarnarse, despojándose nos muestra que la humildad viene desde dentro, de las entrañas sublimes del misterio de Dios. Iniciar la semana santa implica despojo, vaciamiento de todo aquello que acumulamos y que definitivamente no viene del Señor y por el contrario abrirnos para tener en el alma los mismos sentimientos de Cristo.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Padre Santo, te damos gracias por el testimonio de no-violencia dado y enseñado por tus profetas y, sobre todo, por tu Hijo Jesús. Te rogamos que vengas en nuestra ayuda, despierta en nosotros cada mañana el deseo de escuchar tu Palabra, enséñanos con tu Espíritu de paciencia. Que sepamos reconfortar a aquellos que no pueden sufrir más.Cristo Jesús, te adoramos y bendecimos: Tú, que eres de condición divina, te despojaste de ella y te hiciste servidor de todos. Padre, te glorificamos, porque a tu Hijo humillado hasta el extremo por la humanidad, lo elevaste por encima de todo. Te pedimos por nuestra humanidad que continúa sufriendo y haciendo sufrir: levántala y cúrala por tu Espíritu de resurrección. Que el descenso de Dios contribuya al ascenso de lo humano. Jesús, Hijo de Dios vivo, te bendecimos por esta revelación admirable que has hecho en el ladrón arrepentido, y por la cual fortaleces nuestra esperanza: “hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”. En nombre de todos nuestros hermanos triturados por el dolor y por la infelicidad, te pedimos: “En tu Reino, acuérdate de nosotros, Señor.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, hemos sido congregados como comunidad de fe para iniciar la celebración de la Semana Santa recordando aquella entrada de Jesús a Jerusalén. Hoy, nosotros aclamaremos a Cristo, nuestro Rey y Redentor, igual que los hebreos, con palmas y ramos, símbolo de vida y de victoria; que nuestra alabanza sea una profesión de fe y un compromiso para seguir al Señor en su camino hacia la cruz a través de ella hacia el triunfo definitivo.Monición a la Liturgia de la Palabra La palabra de Dios contribuye de manera eficaz a la actualización del misterio salvífico, dispongamos el oído y el corazón para acoger el mensaje sagrado que será proclamado, que la voz de Dios se haga fecunda en nuestra realidad cotidiana. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Adoremos a Cristo, que, al entrar en Jerusalén, fue aclamado por las multitudes como rey y mesías; acojámosle también nosotros con gozo, diciendo:R. Por tu pasión, escúchanos Señor.1.Padre Santo Tú que has hecho subir a Jesucristo a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria, fortalece al papa Francisco a los obispos y conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.2.Señor Tú que has querido salvarnos desde una propuesta de humildad y amor extremo, ayuda a nuestros gobernantes a involucrarse en el dolor del pueblo y así actuar con pertinencia. 3.Salvador nuestro, que viniste a salvar a los pecadores, conduce a tu reino a los que en ti creen, esperan y te aman.4.Padre de bondad te pedimos por todos nosotros que iniciamos la celebración de semana santa que estos días de gracia contribuyan a la solidez de nuestra fe y nuestra conversión permanente.Oración conclusivaPadre, pon en nuestra alma sentimientos de misericordia para recorrer, cada uno, el camino de nuestra salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor. R. Amén.

Vie 21 Feb 2025

Amad a vuestros enemigos

SÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 23 de 2025Primera lectura: 1S 26, 2.7-9.12-13.22-23Salmo: Sal 103(102), 1-2.3-4.8 y 10.12-13 (R. 8a)Segunda lectura: 1Corintios 15,45-49Evangelio: Lucas 6,27-38I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn el Evangelio del domingo pasado se proclamaba dichosos, alegres y ¡ay de vosotros! Este domingo, el evangelista Lucas invita a dar un paso más en el acercamiento a Dios, y para ello propone llenar el corazón de verdadera misericordia y mostrarla por medio del perdón a todos aquellos que entren en relación, tanto personal, como comunitaria con nosotros. Nos recuerda la Palabra, que el auténtico perdón no deja lugar ni a la venganza, ni al rencor; implica además un alma noble donde habite la verdadera misericordia. Tres ideas temáticas que presentan las lecturas:•Primera lectura (1S 26, 2.7-9.12-13.22-23): 1 Sm 26 es una segunda versión del tema de 1 Sm 24. Cambia la forma, pero el fondo es el mismo. En ambos casos Saúl está al alcance de David, pero éste le perdona la vida sin causarle ningún daño. En ambos casos aparece la magnanimidad de David y el mismo respeto hacia el ungido del Señor. En uno y otro caso Saúl reconoce su mal proceder, y, por último, en ambos casos, Saúl augura a David la bendición de Dios y el éxito en sus empresas (1 Sm 26,25). •Segunda lectura (1 Co15,45-49): Este texto hace parte de la disertación paulina sobre el misterio de la vida, sobre la resurrección de los muertos (1 Co 15). No hemos nacido para quedarnos en la tierra, sino para ser seres espirituales, donde la muerte no nos lleve a la nada. Es eso lo que se propone bajo la imagen de los dos Adanes: el de la tierra y el del cielo. Pablo se funda en la Escritura en una fórmula habitual en el judaísmo: “Así está escrito”. Sigue un texto de Gn 2,7 para sacar unas consecuencias entre el hombre natural, biológico, genético si cabe, y el hombre espiritual (el de la resurrección). La comparación entre el primer hombre Adán y el último Adán evoca la que se había establecido en 15,21 (22) entre Adán y Cristo; el último Adán de 15,45b es lógicamente Cristo; tal correspondencia la confirma la consideración del último Adán como espíritu vivificante de 15,22.•Evangelio (Lc 6,27-38): Se nos propone el amor al prójimo; reflexionemos con atención en este aspecto importante que nos presenta el Evangelio. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Al bajar de la montaña junto con Jesús, los discípulos escuchan el Sermón de la llanura (Lc 6,20-49). Lucas introduce en su relato uno de los discursos de Jesús, orientado concretamente a sus discípulos: “Y Él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía…” (Lc 6,20); para él, este discurso compendia las instrucciones que Jesús impartió a aquellos que serían sus testigos en Galilea. El “discurso de la llanura”, calificación con la que se le conoce usualmente (cf. Lc 6,12.17), es paralelo al “discurso del monte” en el Evangelio Según Mateo (cf. Mt 5,1-7,27). Este último se dirige a la “multitud” y a sus “discípulos” (cf. Mt 5,1) y el de Lucas se dirige, desde sus inicios, solamente a “los discípulos”, como lo hemos dicho antes.El amor al prójimo ocupa buena parte del discurso programático de Jesús. Se dirige a cuantos escuchan. Este amor, debe extenderse a los enemigos. En esto insisten los dichos iniciales, en cuyo centro se encuentra la regla de oro: “Traten a los demás, como quieren que ellos los traten a ustedes (6,31). Concretamente, amar a los enemigos significa hacerles bien, desearles bien, esto es, bendecir, orar por ellos, renunciar a toda retorsión (es decir, presentar la otra mejilla), ser condescendientes (es decir, ceder la túnica o el manto), dar prestado de manera desinteresada. De aquí sigue, una serie de preguntas retóricas “Si aman a los que los aman…” mostrando la diferencia entre la conducta del verdadero discípulo y la de los “pecadores”; de esta manera, el discípulo de Jesús está llamado a imitar el amor generoso del Padre celestial, que da sus beneficios a los ingratos y a los malos (6,35). De la misma forma, la imitación de Dios se retoma en el dicho “Sean misericordiosos, como es misericordioso su Padre” (6,36). Jesús aplica este principio en las relaciones con el hermano, advirtiendo que no seamos severos con ellos, porque “con la medida con que se mide, Dios los meditará a ustedes”. La exhortación a la generosidad: “Den, y Dios les dará” se dilata en una descripción de la recompensa divina (cf. 6,38)2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Hemos escuchado en el Evangelio algunas de las frases más fuertes y exigentes del mensaje de Jesús: “amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los injurian”. Todas estas enseñanzas del Maestro, fuera de su contexto, aisladas, pueden parecer para muchos, exageradas, utópicas, absurdas, Pero ¿cuál es su contexto?: Es la posición del hombre con respecto a Dios. Es decir, aquellos que aparecen como dichosos en las bienaventuranzas, se encuentran en una nueva relación con Dios (son sus hijos: Lc 6,36). Y esta nueva relación pide un nuevo comportamiento con los demás. Lucas viene a decir que los cristianos han sido transformados en la totalidad de su persona; ¿De qué manera? En sus sentimientos, el amor sustituye al odio; en sus palabras, la bendición a la maldición; en sus acciones, la no violencia a la violencia. Jesús une estrechamente el precepto del amor a los enemigos con el del amor al prójimo, que, en el Antiguo Testamento, no era del todo claro. Hay, por tanto, que ignorar las barreras creadas por las afinidades y simpatías naturales (cf. Lc 14,12). Se trata, en definitiva, de adoptar el comportamiento misericordioso de Dios (Lc 6,35-36) para recrear una humanidad nueva: “Sean misericordiosos, como es misericordioso su Padre” (v. 36). El Papa Francisco, en la Audiencia General del 1 de septiembre de 2016, se preguntaba: “¿Las palabras de Jesús son realistas? ¿Es verdaderamente posible amar como ama Dios y ser misericordiosos como Él?” responde el Santo Padre “Si observamos la historia de la salvación, vemos que toda la revelación de Dios es un incesante e incansable amor por los hombres: Dios es como un padre o como una madre que ama con amor infinito y lo derrama con generosidad sobre cada criatura. La muerte de Jesús en la cruz es la culminación de la historia de amor de Dios con el hombre. Un amor tan grande que sólo Dios puede realizarlo. Es evidente que, comparado con este amor que no tiene medidas, nuestro amor siempre será insuficiente. Pero, cuando Jesús nos pide que seamos misericordiosos como el Padre, ¡no piensa en la cantidad! Él pide a sus discípulos convertirse en signo, canales, testigos de su misericordia”. Por esta razón, el amor del discípulo de Jesús, que siempre es comprendido en el Nuevo Testamento no como un sentimiento sino como una acción y una tarea, debe alcanzar incluso a aquellos que aparentemente no lo merecen: los enemigos, los que te odian, los que te golpean y los que te roban. La afirmación que encontramos en el texto del Evangelio, concretamente en Lc 6,31 dice: “Traten a los demás, como quieren que ellos los traten”, es una regla revolucionaria, que también se encuentra en otras religiones, señal de que aquí se expresa una intuición o un deseo universal que nace del fondo del corazón humano.En su enseñanza, Jesús, muchas veces, afirma el deseo más profundo y universal del corazón humano, el deseo de fraternidad, nacido de la voluntad de querer bien a los demás con total gratuidad. Es en la fraternidad sincera, bien vivida, donde se revela el rostro de Dios. Esta expresión, que suele llamarse “la regla de oro” de la caridad cristiana, nos indica que el amor no se limita a excluir el mal, sino que implica un compromiso operativo para hacer el bien al prójimo. 3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesús, tú conoces por experiencia la fragilidad, la debilidad y también la dureza de la naturaleza humana; sin embargo, desde lo alto de la cruz tuviste expresiones de compasión y de perdón incluso por los que te estaban crucificando. Derrama en nuestros corazones tu Espíritu de amor, para que nos dé la fuerza de poner en práctica tu Palabra incluso cuando nos parece demasiado exigente. Infunde tú mismo en nosotros una infinita capacidad de paciencia y de perdón, a fin de que el Padre celestial pueda reconocernos como sus verdaderos hijos. Amén Las palabras dirigidas por Jesús a quienes le escuchaban se orientan a que el discípulo sea un imitador de Dios Padre. La concreción más clara de la misericordia es la que se manifiesta en las parábolas del Buen Samaritano (Lc 10,25-37) o del Hijo pródigo (15,11-31), que revelan la forma de vida de Jesús. Se trata de un llamado a la conversión. Él quiere que sus seguidores tengan una forma de comportarse contraria a las formas habituales del mundo. Aquí radica la verdadera novedad del Evangelio, que se funda en una nueva experiencia de Dios, Padre de amor. No olvidemos que el amor de Dios por nosotros es totalmente gratuito. El verdadero amor quiere el bien del otro independientemente de lo que han hecho por mí; de esta manera, imitamos la misericordia de Dios Padre que es bueno con los ingratos y con los malvados. Por eso, ¿Será que nosotros miramos la vida y a las personas con la misma mirada de Jesús? ¿Cómo aplicar en mi vida las palabras de Jesús: “Sean misericordiosos, como es misericordioso su Padre”? II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaQueridos hermanos, con mucha alegría y gozo nos reunimos nuevamente en este lugar santo, donde Dios nos seguirá instruyendo con su Palabra de vida. El «mandamiento» que Jesús da a sus discípulos sobre el amor a los enemigos es lo que más caracteriza la Palabra de Dios de este día. Hoy, en la liturgia, Cristo nos llama a una radical revisión de vida. El cristiano debe bendecir a los que le odian y perdonar a los que le ofenden. Celebremos con gozo y fe esta fiesta dominical.Monición a la Liturgia de la Palabra Hermanos, la Palabra de Dios resalta hoy el mandamiento del amor y el perdón mutuo. En la primera lectura, tomada del libro de Samuel, nos encontramos hoy con la heroicidad de David, capaz de amar a su enemigo hasta el punto de perdonarle la vida. Por su parte, la segunda lectura, tomada del apóstol San Pablo en la Carta a los Corintios, continúa hoy su razonamiento sobre la resurrección de los muertos. En el Evangelio meditamos sobre el «mandamiento» que Jesús da a sus discípulos sobre el amor a los enemigos. Nos recuerda que Dios siente compasión para con los pecadores, y nos invita a imitar esa conducta generosa de nuestro Padre. Cuando lo hacemos, obtenemos el gran premio de asemejarnos a Él. Jesús nos trae la regla de oro de la verdadera caridad: tratar a los demás como queremos que los demás nos traten a nosotros. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos, Dios nos invita a vivir en el amor sin poner condiciones, a vivir como Él vivió. Unámonos diciendoR. Señor, enséñanos a amar1.Por los que han sido ungidos por el Señor, para que sean testigos de su amor y promuevan la justicia, la paz y la libertad, en la Iglesia y en el mundo. Oremos.2.Por nuestros gobernantes y los del mundo entero para que trabajen por la paz del mundo, para que se frenen las ambiciones, desaparezcan las enemistades y brote el amor y la concordia en el corazón de todos los hombres. Oremos.3.Por nosotros, para que que imitando a Jesús sigamos sus huellas, y para que viviendo la santidad a la que Él nos llama, tengamos sus mismos sentimientos de compasión, perdón y bondad. Oremos.4.Por los emigrantes, los prisioneros, los desempleados y los que están lejos de sus hogares, para que se sientan hijos de la gran familia de Dios y encuentren consuelo en sus penas. Oremos.5.Por todos los que estamos aquí reunidos en el Señor, para que Dios nos conceda perseverar en la fe y crecer siempre en la caridad. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre, la oración que te hemos presentado, y haz que caminemos unidos los que profesamos una misma fe y un mismo amor. Por Jesucristo nuestro Señor.R. Amén.

Vie 31 Ene 2025

La Gracia de Dios Estaba con Él

lLA PRESENTACIÓN DEL SEÑORFebrero 02 de 2025Primera lectura: Malaquías 3,1-4Salmo: 24(23),7.8.9.10 (R. cf. Dn 3, 53a)Segunda lectura: Hebreos 2,14-18Evangelio: Lucas 2,22-40I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLa Fiesta de la Presentación del Señor:•Nos invita a mirar nuestra vida y nuestra historia con los ojos de Simeón, para poder percibir con la mirada de fe la acción de Dios y para ver la salvación que sigue ofreciendo cada día por medio nuestro, pues estamos llamados a ser luz de Cristo para que Cristo sea luz del mundo.•Es una motivación para que nosotros imitemos al pueblo judío, que reconocía que todo lo que era y tenía venía de Dios y, en señal de reconocimiento, le ofrecía las primicias de la tierra y los primogénitos de las familias. ¿Cuál es y cómo es nuestra ofrenda?•Es la Fiesta de la Vida Consagrada y es la oportunidad para orar por todos aquellos hombres y mujeres que viven la radicalidad de los valores del Evangelio y entregan su vida al Padre, como Jesús, en las manos de María.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Las lecturas de esta Fiesta presentan un breve texto de uno de los llamados “profetas menores”, Malaquías, el último de los libros del Antiguo Testamento, que aparece en nuestras Biblias. En él se presenta la figura de un mensajero que prepara el camino del Señor que ya viene para entrar en el Templo y purificar a su pueblo.El Salmo invita a alabar al Señor en su Templo y a abrir las puertas de nuestro corazón para que el Señor se siente allí en su trono y ordene nuestras vidas.En la segunda lectura, un fragmento de la Carta a los Hebreos presenta a Jesús como un sumo sacerdote que, además de ser misericordioso, comparte la condición humana y eso le permite ayudar a los que experimentan dificultades y sufrimientos.En el evangelio, San Lucas relata uno de los últimos eventos de la infancia de Jesús: su presentación en el Templo, que da lugar al cántico de Simeón y a la profecía de Ana y que cierra con la descripción de la vida oculta de Jesús en Nazareth.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Las lecturas de esta Fiesta nos vinculan con la Navidad: ya pasaron cuarenta días desde que celebramos el nacimiento de Jesús y es una buena oportunidad para evaluar los frutos que, de dicha celebración, se manifiestan en la vida de cada uno de nosotros.Esta fiesta es una de las más antiguas de la Iglesia, desde el siglo IV en oriente y desde el siglo VII en Roma. Para recordar las palabras de Simeón, que describió al niño como “luz que ilumina a las naciones”, se organizaba una procesión nocturna con velas, por lo que se llamó también la Fiesta de la Candelaria. Se trata de una buena oportunidad para preguntarnos qué partes oscuras de nuestra vida ha iluminado o quiere iluminar el Señor. Y para cuestionarnos también si estamos siendo, como esas candelas que llevamos, la luz de Cristo para iluminar a las personas que nos rodean y las circunstancias que vivimos.El nombre del libro del que está tomada la primera lectura es Malaquías, que significa “mi mensajero”. Una oportunidad adicional para preguntarnos si somos mensajeros de alegría, de paz, de misericordia, de bondad y de todo aquello que Jesús nos ha revelado del Padre. Porque a veces nos dejamos amargar por las dificultades de la vida y lo que hacemos es contagiar agresividad, violencia, rabia, egoísmo y otros antivalores que debiera evitar el creyente. ¿Mensajeros de luz o hacedores de oscuridad?El texto de Malaquías que critica las ofrendas que presenta el pueblo mientras obran injusticias contra los más necesitados, también nos invita a mirar críticamente la práctica de nuestras ofrendas, porque muchas veces con ellas pareciera que se quiere “comprar” a Dios, porque otras veces son tan mezquinas que se limitan a la moneda de más baja denominación que hay en nuestro bolsillo, porque muchos creen que cumplen cuando dan el diezmo y otros más insensatos creen que todo se reduce a dar plata. Por el contrario, el culto que Dios quiere y la ofrenda que nos pide es una vida íntegra y un comportamiento justo, fraterno, solidario y misericordioso. ¿Cómo estamos ofrendando?La segunda lectura tiene una expresión hermosa: “Dios no tiende la mano a los ángeles” sino a los humanos, que somos frágiles y débiles, que tenemos dificultades y sufrimientos. La tentación de querer ser perfectos, de creer que Dios nos ama porque nos portamos bien, es lo que el Papa Francisco ha criticado en muchas oportunidades con el nombre de “Pelagianismo”. Qué bueno que en esta fiesta podamos experimentar el amor gratuito y generoso de Dios por nosotros, así como somos, sin méritos y sin falsas apariencias.El texto del Evangelio nos permite imaginar, en la monumental explanada del Templo, una multitud incontable de guardias, comerciantes, mendigos y diversos grupos de personas. Casi todos son profundamente creyentes. Y, sin embargo, sólo Simeón y Ana perciben que ese neonato es la luz del mundo. Esa es la maravilla de la fe, que nos permite ver en profundidad, que nos deja percibir lo que no se ve a simple vista, que nos ayuda a descubrir la acción de Dios, cuando otros creen que se trata sólo de casualidades y coincidencias. Preguntémonos si estamos viviendo como verdaderos creyentes, es decir, reconociendo la voz y la acción de Dios en nuestra vida y en nuestra historia.En efecto, no basta con ser personas devotas y religiosas para ver el mundo con una perspectiva de fe. San Lucas presenta a Simeón como un hombre “en el que estaba el Espíritu Santo” (¡como nosotros, bautizados, que hemos sido consagrados como templo del Espíritu!). Ojalá el Espíritu nos de la paz, la serenidad, la bondad que irradiaba Simeón y nos haga testigos de la luz en medio de la oscuridad.Una característica común de Simeón y Ana es que ambos no cesan de “alabar a Dios”. ¡Qué decir de muchos de nosotros que sólo nos comunicamos con Dios cuando tenemos necesidades o para pedirle cosas! Alabemos a Dios y démosle gracias por todas sus bendiciones, siendo nosotros mismos bendición para los demás.Una palabra final en relación con la Fiesta de la Vida Consagrada. No sólo es la oportunidad para orar por todos los religiosos y religiosas que han consagrado su vida para servir con mayor radicalidad al Señor y a sus hermanos, sino también para suplicar al Señor que siembre la semilla de la vocación en el corazón de muchos niños y jóvenes; y que sea él quien se encargue de hacerla crecer y fructificar.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Tratemos de hacer esta semana, todos los días, individualmente o en familia, una oración (o el santo Rosario) a la luz de una vela, para recordar nuestro compromiso de ser, como la Virgen María, luz para los que nos rodean, para llevar la luz de Cristo a todos los rincones de la tierra.______________________Recomendaciones prácticas:•Jornada Mundial de la Vida Consagrada.•Tanto la bendición de los cirios y la procesión como la Misa, tienen su esquema propio que conviene preparar para elegir los elementos pastoralmente más apropiados para la celebración de la fiesta.•Organizar una presentación y bendición de niños recién nacidos y de madres gestantes•8 – 9 de febrero. Jubileo de las Fuerzas Armadas, Policía y Cuerpos de seguridad.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaHermanos, hace cuarenta días celebramos la Navidad, el Nacimiento del Señor. Hoy celebramos el momento en el que Jesús es presentado al Templo, lo llevan María y José. Con esta tradición, Él se sometía a la Ley, pero en realidad era el momento de encontrarse con su pueblo, que lo esperaba con fe. También nosotros, convocados por el Espíritu Santo, estamos en la casa de Dios para encontrarnos con Cristo. Dispongamos nuestros corazones para celebrar de manera digna y alegre esta Eucaristía.Monición a la Liturgia de la Palabra Escuchemos con atención la Palabra de Dios, en la que contemplaremos a Simeón y Ana, quienes, iluminados por el Espíritu Santo, aguardaron el en Templo la venida del Señor, lo reconocieron y llenos de gozo dieron testimonio de Él.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos, en el día en que Jesucristo, primogénito de María fue presentado al Señor en el Templo, pidamos a nuestro Padre por las necesidades del mundo. Digamos con fe:R. Padre nuestro, escúchanos.1.Por los Obispos y presbíteros, para que con su vida hagan brillar ante todos los hombres la luz de Cristo. Oremos.2.Por todos los hogares del mundo, para que en ellos se imiten los ejemplos del hogar de Nazaret. Oremos.3.Por las madres, para que reconociendo los sacrificios y fatigas que les trae la continua dedicación a su hogar, reciban el amor de sus hijos y el cuidado que merecen. Oremos.4.Por la Vida Consagrada, para que todos los religiosos y religiosas, con su entrega y oración, por medio de la práctica de la pobreza, castidad y obediencia, den testimonio ante el mundo del amor de Cristo. Oremos.5.Por las Fuerzas Armadas, Policía y Cuerpos de seguridad, para que en el Jubileo que celebran reconozcan que sus sacrificios por salvaguardar la paz y la tranquilidad de los pueblos vendrá recompensados por el Señor. Oremos.Oración conclusivaPadre omnipotente, autor de la paz y de la fraternidad,concédenos cuanto te hemos pedido,para que se anticipe en la tierra la felicidad que reina en el cielo.Por Jesucristo nuestro Señor. R.Amén.