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Actualidad

Lun 20 Oct 2025

Obispos colombianos celebran la canonización de la Madre Carmen Rendiles y exaltan su legado educativo y de servicio

La Conferencia Episcopal de Colombia expresó su júbilo y admiración por la canonización de la Madre Carmen Rendiles Martínez, fundadora de la Congregación Siervas de Jesús, proclamada santa este domingo, 19 de octubre, en medio de una multitudinaria Misa celebrada por el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro del Vaticano.En un comunicado firmado por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos y monseñor Germán Medina Acosta, integrantes de la Comunidad de Presidencia, los obispos manifestaron su unión “a la alegría de la Iglesia Universal y del pueblo venezolano” por este importante acontecimiento.El mensaje, dirigido a la reverenda madre María Eugenia Noreña, superiora general de la Congregación, destaca la vida ejemplar de la nueva santa, reconocida por el papa León XIV como una “carismática fundadora”. Los prelados rindieron homenaje a su vida íntegra, virtudes heroicas, y a su incansable compromiso con la educación y el servicio a los más necesitados.“El legado de fortaleza y caridad en la educación fue una de las prioridades de la Santa Madre Carmen Rendiles a lo largo de su vida...Buscó que su Congregación sirviera a los más necesitados en las aulas y, en general, que estuviera al servicio de la Iglesia, madre y maestra”, subraya el comunicado.La Conferencia Episcopal de Colombia resaltó que el testimonio de la Madre Rendiles representa, para América Latina, un ejemplo de entrega y esperanza en tiempos de desafíos sociales y espirituales. “Su vivo ejemplo —añaden los obispos— es un aliciente que nos mueve a seguir trabajando en la promoción integral de la niñez y la juventud de nuestros pueblos”.Finalmente, los prelados pidieron hacer extensiva su felicitación a toda la Congregación Siervas de Jesús, confiando en que “serán muchos los buenos frutos que la nueva Santa traerá para su Instituto, sus obras y carisma”.

Vie 17 Oct 2025

Episcopado Colombiano se une a la alegría de la Iglesia en Venezuela por la canonización de José Gregorio Hernández

A dos días de la histórica canonización del beato José Gregorio Hernández, los Obispos Colombianos enviaron un mensaje al Episcopado Venezolano, en el que expresan la comunión y el júbilo que comparte toda la Iglesia en Colombia con el pueblo y la Iglesia hermana de Venezuela.La misiva, firmada por la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), fue dirigida a monseñor Jesús González de Zárate, arzobispo de Valencia y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.En el texto, los prelados colombianos se unen a la celebración y “rinden homenaje a la vida íntegra y a las virtudes heroicas de un hombre dedicado a aliviar el sufrimiento humano y a transmitir un mensaje de amor y esperanza, siguiendo el mandato de Cristo, Buen Pastor en el estado laical”.El mensaje destaca que el legado del nuevo santo trasciende las fronteras, afirmando que “sigue impregnando fuerte en las comunidades de fe de América Latina y el Caribe, y especialmente en el pueblo de Dios que peregrina en la hermana nación venezolana”. Además, los obispos colombianos encomiendan a su intercesión “la salud espiritual y física de nuestros pueblos, tan aquejados por diferentes enfermedades morales”.La nota concluye con un gesto de fraternidad y una expresión de fe común, pidiendo que “Venezuela y Colombia sigan caminando en la búsqueda de la justicia y la paz tan anheladas”. Para ello, se encomiendan a las plegarias al Señor Jesús y a la Virgen María en sus advocaciones de Coromoto y Chiquinquirá, patronas de Venezuela y Colombia, respectivamente, reforzando así los profundos lazos de fe y devoción mariana que unen a las dos naciones.Contexto eclesialLa canonización de José Gregorio Hernández, junto a la beata Madre Carmen Rendiles Martínez y otros cinco beatos, será presidida por el Papa León XIV este domingo 19 de octubre. Este evento es considerado por la Iglesia venezolana como “un gran regalo de Dios” y “un signo de unidad y esperanza” en medio de los desafíos actuales, según expresaron recientemente el Arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord, y el Obispo Auxiliar, monseñor Carlos Márquez, en entrevista con Vatican News.

Vie 17 Oct 2025

Obispo de Buenaventura alerta: el bloqueo de la vía tiene "secuestrado" al puerto y sacrifica a toda su gente

Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de Buenaventura, se refirió a la crítica situación que vive el puerto debido al bloqueo de la única vía terrestre que lo conecta con el interior del país. Sin desconocer la legitimidad del reclamo social, el prelado llama la atención sobre la vulneración masiva de los derechos básicos de toda la comunidad.A través de un contundente mensaje en video, monseñor Jaramillo no dudó en definir la situación con una cruda metáfora: “Buenaventura, un pueblo secuestrado”. Afirmó que esta medida podría sacrificar a toda una comunidad por intereses particulares, pues según reportes de medio locales, la paralización, iniciada el pasado martes, ya genera desabastecimiento de gas y alimentos, y pone en riesgo la salud y la economía de cientos de miles de personas.El Obispo de Buenaventura explicó que el “secuestro” que vive la ciudad no solo es obra de los grupos armados, sino también de “todos aquellos que han tomado la única salida que tenemos para reclamar sus pretensiones, pero sacrificando vidas, seres humanos, sacrificando personas, familias, deseos, sueños, empresas, economías”.La protesta y el llamado al bien comúnSegún lo han anunciado los manifestantes, estas actividades se enmarcan en la 'Movilización Nacional por la Vida, la Dignidad y la Permanencia en el Territorio', que busca el cumplimiento de acuerdos anteriores con el Gobierno Nacional y la solución a la crisis humanitaria que enfrentan. Sin embargo, frente al colapso generado en el puerto, el Obispo hizo un enérgico llamado a recordar un principio fundamental de la convivencia social.“No es posible que el bien particular esté por encima del bien general”, afirmó de manera categórica. Recalcando esta idea, añadió: “Siempre se ha dicho como principio que el bien de todos está por encima del bien de dos o tres, o unos cuantos. Ahora parece que se cambian los papeles”.Un llamado propositivo a las autoridadesMás allá de la denuncia, el mensaje del prelado fue también es llamado directo a las instancias de poder para encontrar una salida urgente. Solicitó una acción decidida del Estado para destrabar la crisis y garantizar los derechos de la población. “El Gobierno nacional tiene que garantizar que el bienestar general esté por encima del bienestar de unos cuantos”, enfatizó.Finalmente, con un tono de fe, el obispo expresó: “Ojalá que Dios ilumine, bendiga a nuestros gobernantes, que tomen las decisiones firmes que deben tomar para que no sigamos estando secuestrados en nuestra propia casa”.Vea el mensaje del Obispo a continuación:

Jue 16 Oct 2025

Con una 'sinfonía operativa', Iglesia colombiana define cuatro regiones focales para su trabajo por el perdón, la reconciliación y la paz

En medio de un momento crítico para Colombia, marcado por la profundización del conflicto armado, la Iglesia Católica buscará implementar una nueva estrategia de articulación y "sinfonía operativa" para concentrar sus esfuerzos por la reconciliación y la paz, inicialmente, en territorios prioritarios: Buenaventura, Chocó, San Vicente del Caguán y el sur de Bolívar junto a Barrancabermeja.Esto fue definido durante el segundo encuentro del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz (SEPRP), celebrado los días 7 y 8 de octubre en Bogotá. La reunión se desarrolló bajo una metodología que combinó discernimiento espiritual con planeación estratégica, estructurada bajo la “sinfonicidad”, la metáfora musical de una orquesta sinfónica, conectada con la sinodalidad inspirada por el Papa Francisco.Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, explicó el enfoque: "Hemos pensado que focalizar en los territorios es lo mejor, porque cada territorio tiene sus propios énfasis. Entonces ya seleccionamos cuatro territorios para focalizar allí el servicio de acuerdo a las necesidades propias de ese sector".Ensamblaje colaborativo para la armonizaciónEl trabajo de este encuentro inició con un ejercicio de disposición e inspiración donde cada participante, mediante la dinámica "Soy instrumento de paz y mi nota es...", reflexionó sobre su aporte específico al SEPRP.El proceso incluyó una "afinación de ejes" donde se validaron seis ejes estratégicos de este Servicio Episcopal. Posteriormente, se implementó un "ensamble operativo" mediante metodología de mapeo donde cada componente definió "qué hace, qué no hace y qué necesita de los otros".Posteriormente, en la fase 2, denominada cruce de sinergias, se confrontaron los resultados para identificar puntos de articulación y duplicidades. María Victoria Llorente Sardi, integrante del Grupo Asesor, explicó cómo "ha ido emergiendo una estrategia de conversación y diálogo con los distintos obispos que hacen parte del servicio para entender cuáles son las realidades complejas que ellos están enfrentando".El segundo día profundizó en la articulación territorial mediante un "Diálogo comunitario" que utilizó la metodología "World Café Eclesial" adaptado. Los participantes rotaron por mesas de trabajo centradas en las tres Provincias/Regiones Eclesiásticas priorizadas.Prototipos de acción y compromiso simbólicoLa fase más innovadora llegó con la co-construcción de prototipos de acción usando planeación inversa-pensando desde la "paz lograda"-. Los equipos diseñaron fichas de acción para 6 meses que activarán los ejes priorizados en las regiones seleccionadas.Monseñor William Prieto Daza, Obispo de San Vicente del Caguán, destacó el avance: "El principal fruto es habernos encontrado y hacer un ensamble entre los tres componentes del Servicio, y ya dejar en concreto un marco ético para la paz desde la Iglesia".El padre Camilo Bernal Hadad, también miembro del Grupo Asesor del Servicio, destacó el cambio radical en el enfoque: "La Iglesia tiene este ministerio de reconciliar a los colombianos y quizás no hay tarea más importante para la Iglesia y para Colombia que encontrar un camino de reconciliación que nos lleve a la paz. Eso implica escucharnos a todos y eso implica atender a unos y otros, saber que pensamos diferente, pero que todos tenemos un destino común y es nuestra patria Colombia".El encuentro culminó con "El cordón del compromiso", un acto simbólico donde cada miembro selló su compromiso escrito con la Misión del SEPRP, representando la armonía lograda entre los tres componentes del servicio (obispos de territorios afectados por el conflicto, grupo asesor y secretaría técnica).Monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura, uno de los territorios priorizados resumió el alcance "Así como funciona una orquesta sinfónica donde todos los instrumentos están en armonía, también nosotros utilizamos este modelo para que la Iglesia, los liderazgos sociales y las mismas comunidades podamos armonizar un papel. No cada uno por su lado, sino armonizados en función de la paz".‘Incidencia social’: Estrategia complementaria con comunidadesParalelamente al encuentro del SEPRP, también en la sede del Episcopado se desarrolló el 'Encuentro de Estrategias de Incidencia Social' convocado por Pastoral Social-Cáritas Colombiana, que reunió a más de 46 organizaciones comunitarias de base que trabajan en la construcción de paz en territorios afectados por el conflicto.Este encuentro complementario buscó definir rutas de articulación para que las iniciativas locales de paz puedan acceder a recursos y espacios de incidencia política. Las organizaciones participantes -representantes de comunidades afrodescendientes, indígenas, mujeres, jóvenes y campesinos- compartieron sus experiencias en reintegración de excombatientes, protección comunitaria y defensa jurídica del territorio.La coordinación entre ambos eventos marca un punto de inflexión en la misión por la paz de la Iglesia colombiana, combinando por primera vez el trabajo institucional del SEPRP con el impulso a las iniciativas comunitarias que ya construyen paz desde los territorios, bajo un marco ético común que guiará con un rombo aún más claro la acción pastoral en las regiones más afectadas por la violencia.Vea a continuación el informe audiovisual con los testimonios y momentos más destacados:Sobre este tema, le puede interesar también: Obispos colombianos crean un Servicio para el Perdón, la Reconciliación y la Paz ante profundización de la violencia en el país

Vie 10 Oct 2025

Intención de oración del Santo Padre para el mes de octubre 2025

El Papa León XIV nos invita a unirnos a su intención de oración para este mes de octubre, pidiendo que “las religiones sean fermento de unidad en un mundo fragmentado”, con motivo del 60º aniversario del documento conciliar Nostra Aetate, que se conmemora el 28 de octubre de este año.Las palabras del Papa León XIVOremos para que nosotros, los creyentes de diversas tradiciones religiosas, trabajemos juntos para defender y promover la paz, la justicia y la fraternidad humana.Señor Jesús,Tú, que en la diversidad eres uno soloy miras con amor a cada persona,ayúdanos a reconocernos como hermanos y hermanas,llamados a vivir, a orar, a trabajar y a soñar juntos.Vivimos en un mundo lleno de belleza,pero también herido por profundas divisiones.A veces, las religiones, en lugar de unirnos,se convierten en motivo de conflicto.Danos tu Espíritu para purificar nuestros corazones,para que podamos reconocer lo que nos uney, desde ahí, aprender de nuevo a escucharnosy a colaborar sin destruirnos.Que los ejemplos concretos de paz,de justicia y de fraternidad en las religionesnos inspiren a creer que es posible viviry trabajar juntos, más allá de nuestras diferencias.Que las religiones no sean usadas como armas o muros,sino vividas como puentes y profecía:haciendo posible el sueño del bien común,acompañando la vida, sosteniendo la esperanzay convirtiéndose en fermento de unidaden un mundo fragmentado.Amén.60 años de Nostra AetateEl 28 de octubre de 2025 se cumple el 60.º aniversario de Nostra Aetate, la innovadora declaración del Concilio Vaticano II sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas.Durante seis décadas, este documento ha inspirado y guiado a la Santa Sede y a las Iglesias locales de todo el mundo en la construcción de relaciones y en la promoción de la cooperación con los seguidores de las distintas tradiciones religiosas.A lo largo de estos 60 años, el diálogo interreligioso ha demostrado ser un medio poderoso para sanar heridas, prevenir conflictos y construir puentes de concordia en un mundo dividido.El aniversario de Nostra Aetate nos invita a renovar nuestro compromiso con el diálogo interreligioso y la educación como caminos esenciales para afrontar los desafíos de nuestro tiempo.Nostra Aetate nos recuerda que el diálogo no es solo una búsqueda intelectual, sino un imperativo moral y social. Este llamado resuena en las palabras del Santo Padre: “Recomiendo, en particular, cultivar la cultura del diálogo. Es hermoso que todas las realidades eclesiales —parroquias, asociaciones, movimientos— sean espacios de escucha intergeneracional, de encuentro con mundos diversos, de cuidado de las palabras y de las relaciones”.(Discurso a los Obispos de la Conferencia Episcopal Italiana, 17 de junio de 2025).Invitación a la oraciónUnámonos a la intención del Santo Padre en este mes de octubre a través de la Eucaristía, el Santo Rosario y la Adoración Eucarística, pidiendo juntos que las religiones sean verdaderamente fermento de unidad y esperanza en nuestro mundo fragmentado.

Jue 9 Oct 2025

De la Dilexit nos a la Dilexi Te

¿Quién ama verdaderamente a los pobres?Cristo, que siempre tuvo una predilección por ellos. Él nos amó primero a todos (Dilexit nos), pero luego vuelca ese amor concretamente en el vulnerable, en el que sufre, en el que camina herido por los senderos de la vida (Dilexi Te).Este es el planteamiento que podemos hacer a partir de las dos exhortaciones que hoy se complementan: “Contemplar el amor de Cristo nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las carencias de los demás; nos hace fuertes para participar en su obra de liberación, como instrumentos para la difusión de su amor”(n. 2).El Papa León XIV, hoy 9 de octubre, nos entrega una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia hacia los pobres, titulada Dilexi Te —“Te he amado” (Ap 3, 9)—, un texto que, como él mismo aclara en los primeros párrafos, se presenta en continuidad con la encíclica Dilexit nos, que el Papa Francisco estaba preparando en los últimos meses de su vida.En cinco capítulos y 121 párrafos, el Papa León reafirma que existen diversas formas de pobreza: “La de quien no tiene medios de subsistencia material, la de quien está socialmente marginado y carece de instrumentos para expresar su dignidad y sus capacidades, la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la de quien se encuentra en una condición de debilidad o fragilidad personal o social, y la de quien no tiene derechos, espacio ni libertad”. Añade además que “es digno de elogio que las Naciones Unidas hayan establecido la erradicación de la pobreza como uno de los Objetivos del Milenio” (nn. 9-10).Asimismo, el documento denuncia “la ilusión de una felicidad que deriva de una vida acomodada” y que “empuja a muchas personas hacia una visión de la existencia centrada en la acumulación de riquezas y en el éxito social a cualquier precio, incluso a costa de los demás, aprovechándose de ideales sociales y de sistemas político-económicos injustos que favorecen a los más fuertes” (n. 11).De este modo, surgen ciertas “élites de ricos que viven en una burbuja de condiciones muy cómodas y lujosas, casi en otro mundo respecto de la gente común”. Persiste así —a veces muy bien disimulada— una cultura que descarta a los demás sin darse cuenta, tolerando con indiferencia que millones de personas mueran de hambre o vivan en condiciones indignas.El Papa denuncia también el aumento de la pobreza incluso en los países ricos, la falta de acceso al agua y a los bienes de primera necesidad, y la muerte de miles de personas por causas relacionadas con la desnutrición. Retoma con fuerza el tema de la “opción preferencial por los pobres”, citando la Asamblea del CELAM en Puebla: “Esta “preferencia” nunca implica exclusivismo ni discriminación hacia otros grupos —lo cual en Dios sería imposible—; busca destacar la acción de Dios que se conmueve ante la pobreza y la debilidad de toda la humanidad, y que, queriendo inaugurar un Reino de justicia, fraternidad y solidaridad, tiene un amor particular por quienes son discriminados y oprimidos. Él nos pide también a nosotros, a su Iglesia, una decisión firme y radical a favor de los más débiles” (n. 90).Por otra parte, siguiendo las huellas no solo de su predecesor, sino también de una larga serie de santos y santas —desde San Francisco de Asís hasta Camilo de Lelis, pasando por Santa Teresa de Calcuta, los Padres de la Iglesia y el apóstol Pablo—, el Papa León recuerda que “no debemos bajar la guardia frente a la pobreza” y que es en el amor a los pobres donde se mide la autenticidad de nuestra fe (cap. III).Desde la base bíblica y eclesial del documento se comprende por qué puede hablarse teológicamente de una opción preferencial de Dios por los pobres, expresión nacida en el contexto latinoamericano —especialmente en la Asamblea de Puebla—, pero plenamente integrada hoy en el magisterio de la Iglesia (caps. II-III).Con abundantes citas bíblicas y patrísticas, el Papa insiste en el testimonio de Cristo, “maestro itinerante, cuya pobreza y precariedad son signo de su unión con el Padre y exigencia para quien desea seguirlo por el camino del discipulado” (n. 20). La renuncia a los bienes y seguridades del mundo se convierte, así, en signo visible de la confianza en Dios y en su providencia.El documento recuerda que no es posible “amar a Dios sin extender ese amor a los pobres. El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios”. Son dos amores distintos, pero inseparables. “Incluso cuando la relación con Dios no es explícita, el Señor nos enseña que todo acto de amor hacia el prójimo es reflejo de la caridad divina: “En verdad les digo: todo lo que hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron” (n. 26).Cuidar de los pobres es, por tanto, una prueba concreta de la sinceridad de la fe: “Quien dice amar a Dios y no tiene compasión por los necesitados, miente”.El Papa elogia no solo las acciones individuales, sino también los movimientos populares “formados por laicos y guiados por líderes del pueblo, muchas veces sospechados o incluso perseguidos”. Son ellos quienes “invitan a superar la idea de las políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres, pero nunca con los pobres ni de los pobres”.Y añade: “Si los políticos y los profesionales no los escuchan, la democracia se atrofia, se convierte en un nominalismo, en una formalidad vacía; pierde representatividad y se desencarna, porque deja fuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad y la construcción de su destino” (nn. 80-81).Finalmente, denunciando “una economía que mata”, exhorta a “comprometernos cada vez más en resolver las causas estructurales de la pobreza” (n. 92). Es una urgencia que “no puede esperar, no solo por una necesidad pragmática de obtener resultados y ordenar la sociedad, sino para curarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna, y que solo podrá conducirla a nuevas crisis” (n. 94).Dilexi Te llegó para recordarnos que “la atención eclesial a los pobres y con los pobres forma parte esencial del camino ininterrumpido de la Iglesia. El amor a los pobres es un elemento esencial de la historia de Dios con nosotros y, desde el corazón de la Iglesia, prorrumpe como una llamada continua en los corazones de los creyentes, tanto en las comunidades como en cada uno de los fieles” (n. 103).Y mientras existan personas en condición de pobreza, la Iglesia —como madre que no abandona a sus hijos— deberá estar allí presente.Descargue el documento aquí

Vie 3 Oct 2025

Diócesis de Sonsón-Rionegro, Caldas, Jericó y Girardota fortalecen formación sobre prevención y atención de abusos

Entre el 24 y el 26 de septiembre se llevó a cabo la segunda etapa de formación en la cultura del cuidado (prevención y atención de abusos y violencias) para la provincia eclesiástica de Medellín, en el marco del proyecto ‘Iglesias particulares seguras y protectoras’ de la Conferencia Episcopal de Colombia. Esta vez, la iniciativa, que tuvo su primera jornada en julio con miembros de la Arquidiócesis de Medellín, congregó a más de 300 participantes de las diócesis sufragáneas: Sonsón-Rionegro, Caldas, Jericó y Girardota.A la cita, desarrollada en el Seminario Mayor de Medellín, acudieron agentes pastorales, consagrados y los cuatro obispos de estas jurisdicciones eclesiásticas, en un esfuerzo por consolidar una Iglesia Cuidadora, especialmente, desde la perspectiva regional. Las conferencias y talleres formativos estuvieron a cargo del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado de la Conferencia Episcopal de Colombia.El encuentro inició con un análisis de las estadísticas sobre abuso en Colombia y en el departamento de Antioquia, lo que proporcionó herramientas para comprender estas realidades tanto dentro como fuera de los ambientes de la Iglesia. Además, se socializaron los procesos y acciones que implementa la Iglesia Universal para dar respuestas efectivas a estos graves problemas.Al respecto, la abogada Milena Barguil Flores, miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, destacó: “Lo que se busca con esta formación es que se conozca, que llamemos las cosas por su nombre, para poder no taparnos los ojos y seguir adelante, sino verdaderamente actuar, ser unos apóstoles del cuidado”.Soluciones a un problema graveDebido a la complejidad emocional del tema, la jornada incluyó espacios de cuidado espiritual con oraciones y reflexiones, partiendo de los principios del Evangelio. Estos momentos permitieron a los participantes interiorizar los conocimientos y procesar las emociones dolorosas que el tema puede generar.Monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, obispo de la Diócesis de Jericó, compartió su reflexión: “Estos días nos han invitado primero a repensar nuestras vidas. Segundo, a repensar nuestras pastorales, las personas que nos acompañan, a tratar de entender la realidad que estamos viviendo para la protección de menores y de personas vulnerables”.También se profundizó en la perspectiva canónica y el derecho penal de la Iglesia, delineando la ruta canónica en causas de Delicta Graviora o delitos graves. El padre Leonardo Cárdenas, también miembro del Consejo, explicó: “Hemos tenido la oportunidad de presentar la perspectiva canónica que contempla la comprensión del Derecho Penal Canónico y todas las acciones que él contempla para dar una respuesta a las víctimas, a la misma Iglesia y a la comunidad respecto de los abusos que se cometen contra los menores, abusos contra el patrimonio, abusos de conciencia”.Cierre de las jornadasLas próximas jornadas de formación se desarrollarán durante el mes de octubre en la provincia eclesiástica de Cali. Con estas, la Conferencia Episcopal dará por finalizada la segunda etapa del proyecto “Iglesias particulares, seguras y protectoras” apoyado por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, emprendido en marzo de 2023, a través del cual ha logrado llegar a todas las Provincias Eclesiásticas del país, no desde estos espacios de formación regionales, sino también mediante los que ya han logrado desarrollar las diferentes jurisdicciones con otros agentes de la Iglesia.Vea a continuación el informe audiovisual de la jornada:

Vie 3 Oct 2025

“No somos misioneros digitales por los seguidores, sino por el encuentro”: El mensaje de esperanza que llega en un nuevo ‘Diálogo en el Atrio’

En un mundo donde las métricas y los “me gusta” suelen marcar la pauta, la Iglesia recuerda que el corazón de la comunicación, incluso en lo digital, es el encuentro humano y con Cristo. Este fue uno de los poderosos mensajes que protagonizó el séptimo episodio del videopodcast ‘Diálogos en el Atrio’, que se estrenó este jueves, 2 de octubre, a través del canal de YouTube y la página de Facebook de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).Este diálogo, titulado “Misioneros Digitales: llevando Esperanza a las redes”, reunió a dos voces jóvenes y representativas de este nuevo apostolado: Camila Plata, laica de la Arquidiócesis de Bucaramanga, y el padre Melson Correa, sacerdote de la Diócesis de Montería. Desde sus diferentes carismas, compartieron sus testimonios de conversión personal y cómo Dios los llamó a usar las redes sociales no para buscar fama, sino para ser “puentes” que llevan a las personas hacia la fe.Testimonios que inspiran: del maquillaje a la fe y del miedo a la cámara a la misiónEl diálogo profundizó en las historias personales que los llevaron a abrazar la misión digital. Camila (@camilaplata81) relató cómo pasó de crear contenido de belleza a responder a un llamado interior: “Sentía un vacío…No estaba mal hacer videos de maquillaje, pero el vacío era porque Dios decía: ‘es que yo quiero que eso que te estoy dando lo utilices en esto’”.Por su parte, el padre Melson, conocido en redes a través de su usuario @catequizate_26, confesó su inicial temor a las cámaras y cómo una hermana misionera lo animó a dar el paso: “Me dijo: ‘la gente no solo quiere un mensaje bonito, quiere ver quién está detrás’…Eso fue lo que me movió a salir: humanizar el mensaje”.La misión digital: un campo de esperanza para la IglesiaMás allá de las anécdotas, la conversación se centró en la profunda responsabilidad y el marco teológico-pastoral de la misión digital. Ambos invitados, quienes participaron en el Jubileo de Misioneros Digitales celebrado en Roma el pasado mes de julio, destacaron el apoyo oficial de la Iglesia a este ministerio.El padre Melson enfatizó en la universalidad de la vocación misionera: “Descubrimos que todos podemos ser misioneros en la Iglesia… ya no hay excusa para decir ‘¿cómo le sirvo, Señor?’”. Mientras que Camila reflexionó sobre el estilo de esta evangelización: “Aprendí que se trata de hablar con amor y enseñar con amor la Palabra de Dios… No desde la soberbia de que tenemos la verdad”.Por su parte, Camila aportó una definición específica de la misión digital desde su experiencia como laica: “Existen diferentes carismas…Pero ser misionero digital es transmitir a Cristo desde la experiencia, basado en la Iglesia…Es una persona que Dios escoge como puente para que, a través de esa experiencia, pueda transmitir a Cristo desde la Iglesia”. Ambos coincidieron en que el misionero digital no busca entretener, sino “sanar y convertir”, y que su labor es fundamentalmente de servicio, trascendiendo la “propaganda religiosa” para generar un “verdadero encuentro”.Uno de los momentos más reveladores giró en torno a la tensión entre la lógica del algoritmo y la acción del Espíritu Santo. Al respecto, Camila compartió una idea contundente: “Cuando Dios quiere que algo se viralice, no hay storytelling ni estructura que valga…El algoritmo es creado por seres humanos, y el Espíritu está por encima del algoritmo”.Una misión digital con enfoque claro en el contexto colombiano: sanar heridas y construir pazFrente al potencial de la pastoral digital en Colombia, los invitados fueron optimistas. El padre Melson vislumbró un futuro donde las redes pueden ser instrumentos de “unidad, de paz y de trabajo en equipo” para el país, llegando a las periferias existenciales (que, afirmó, también están en las redes). Camila, por su parte, concluyó con un mensaje de esperanza: “La oscuridad hace ruido, pero la luz es más fuerte… Dios es más poderoso que el mal. Le pido a Dios que me dé la gracia de mostrarle al mundo esa luz”.Vea a continuación el episodio 7 de Diálogos en el Atrio: