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Lectio Dominical

Vie 30 Ago 2024

Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí

VIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOSeptiembre 1° de 2024Primera lectura: Dt 4,1-2.6-8Salmo: 15(14), 2-3a.3bc-4ab.5 (R. 1a)Segunda lectura: St 1,17-18.21b-22.27Evangelio: Mc 7,1-8.14-15. 21-23I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEl vigésimo segundo domingo del tiempo Ordinario está globalmente enmarcado por los mandamientos como tema general que atraviesa todas las lecturas; enunciamos tres ideas temáticas que orientan nuestra reflexión y oración: ●Los mandamientos como fuente de la normativa de un pueblo que ayuda, no solo a constituirse como un código de reglas, sino que ayuda al pueblo de Israel a constituirse como nación. De hecho, se puede observar que todos los países tienen una carta magna constitucional que les permite fijar las normas que los van a identificar y constituir como nación; en el caso de Israel, Dios dictamina la fuente de su reglamentación. ●Los mandamientos como fuente de honestidad del ser humano. En este sentido se puede observar cómo el contenido del Salmo 14 describe de qué manera se puede regir un hombre que quiere habitar en presencia de Dios padre; en pocas palabras se indican los parámetros para ser honesto y caminar de la mano de Dios y llegar a ser santo. ●Los mandamientos brotan de las normas esenciales del interior del hombre y no se quedan en el cumplimento de las meras apariencias. El evangelio muestra a Jesús indicando esta parte fundamental de los mandamientos, no es la norma por la norma que se pega a la letra de actitudes externas, sino que es la norma que transforma al hombre de adentro a hacia fuera. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El Salmo 15 (14) condensa el mensaje central de cómo un ser humano puede andar rectamente en la vida, a partir de configurar su vida con el mayor tesoro que puede tener su corazón en la vida: Dios. El poderse hospedar en la casa de Dios, constituye el camino y la meta del sueño del ser humano, y los mandamientos que llegan a regir este camino, como describe el salmista son: proceder honradamente, practicar la justica, tener intenciones leales, no calumniar con la lengua, no hacer mal al prójimo, ni difamarlo, honrar a los que temen al Señor, no prestar dinero a usura, ni aceptar soborno contra el inocente; y cierra el salmo diciendo: quien así obra nunca fallará. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?El signo más importante que caracteriza la fe del pueblo de Israel, sin lugar a duda, es la convicción histórica de que su identidad nacional se funda en su relación con la Ley del Señor. Israel es la nación de la Alianza con Dios, esa es su identidad más real. En la primera lectura, el autor del libro del Deuteronomio nos ofrece el cuadro que determina el perfil característico del pueblo elegido: la vida del pueblo (su supervivencia) y su libertad (la posesión de la tierra) dependen del cumplimiento y del respeto de las normas (juqqim) y de los preceptos (mishpatim), que Dios ha establecido en su contenido y en su forma para siempre. La tradición rabínica posterior, ha visto en la expresión juqqim, los principios rituales de la Toráh; y en los mishpatim, los preceptos sociales, determinados por la práctica consuetudinaria de la Ley del Señor en la vida comunitaria. Así, la Ley que el Señor propone a su pueblo, posee una doble dirección: por un lado, de verticalidad, en cuanto se refiere a los asuntos de la relación ritual con Dios, en el reconocimiento de su santidad y soberanía; y, por otro lado, de horizontalidad, en la conciencia de que el hermano que pertenece al pueblo es objeto también del amor como criterio fundamental que encarna los principios más básicos de la Toráh (cf. Lv 19,17-19).Desde este punto de vista, Israel debe comprender que su tesoro nacional más valioso es la palabra de Dios, encarnada en la Toráh. Ella, no solo es la fuente de su actuar y el sello que enriquece su identidad, sino también el principio que acompaña y alimenta la sabiduría y la prudencia del hombre que le teme al Señor. Israel es faro para los pueblos, precisamente porque Dios habita con su Ley en medio de ella, determinando con esta cohabitación, que es un pueblo fuera de lo común: una nación que rige su vida por los criterios establecidos por su auténtico soberano, el Señor; un pueblo regido, incluso en sus actuaciones de vida más básicas, por la presencia del Rey que habita en medio de él, y que como Dios promulga y dirige su vida en medio de los demás pueblos. Es en este contexto religioso, en el que se puede comprender de una mejor manera los conceptos de pureza e impureza, que están tan arraigados en las convicciones religiosas y rituales del pueblo de Israel. Por pureza se debe entender la capacidad ritual de estar en la presencia de Dios. Un pueblo que tiene la convicción de cohabitar con Dios (cf. Ex 40, 34-38.), debe mantenerse constantemente en la disponibilidad interna y externa que le permita ser digno anfitrión del Morante Divino, que a través de su Ley le ha consagrado para siempre. Por este motivo, el pio israelita, debe preocuparse por mantener su cuerpo siempre preparado para mantenerse listo para el culto Divino del Señor en el Santuario (cf. Ez 44, 9ss).Las abluciones, el baño exterior de los vestidos, el lavado de los utensilios que sirven para los alimentos y otras prácticas, como las descritas con detalle por el evangelista Marcos a un auditorio quizá no tan familiarizado con el estilo de vida judío, adquirieron para la praxis cotidiana un valor tradicional que terminó por convertirse, con el paso del tiempo, en un compendio, a veces agobiante, de prescripciones y tradiciones rituales que acompañaban la cotidianidad del pueblo. Esta situación para Jesús, que se camuflaba bajo el ropaje de enseñanza tradicional, fue asesina de la memoria original, dando como resultado una relativización de los valores más importantes representados en los hábitos de pureza y dignidad, pasando de los niveles originales de la Toráh, al ámbito reduccionista de una exterioridad maquillada vaciada de significado.El evangelio pone de esta manera nuestra mirada en el modo de actuar de Jesús y de sus discípulos, y apuesta por enfocar también nuestra atención hacia el gran dilema de la pureza ritual. En el centro está la discusión de Jesús con los fariseos y los escribas venidos de Jerusalén, es decir, los representantes de la interpretación autoritativa de la Toráh, y en el contexto marcano el desencuentro rabínico entre estas dos partes se traslada de la acción externa de la crítica del “comer con las manos impuras”, como acusación a los discípulos, a una clara enseñanza de Jesús sobre el genuino sentido de lo que significa la relación entre la actuación de los discípulos con la práctica auténtica de la Ley. La citación de Isaías 29,13, da a los argumentos de Jesús un denotado énfasis profético, con el que el maestro se inscribe en la tradición bíblica que realza el valor del compromiso en el cumplimiento de la Ley, sobre la exterioridad ritual (cf. Os 6, 6-7; 1S 15, 22; Pr 21,3; Is 1,11; 58, 6; Am 5, 21). Esta línea de tradición profética da fe de que, en algún momento de la Historia de la interpretación de la Toráh, la diada juqqim-mishpatim, se separó por vías que afectaron también la comprensión de lo auténticamente religioso. Jesús así, argumenta que la dualidad vertical y horizontal de la Ley, que caracteriza la esencia de la Toráh, asumió el camino de la simple exterioridad ritual, del maquillaje que renuncia a la interioridad, que encuentra su mayor y mejor sede en el corazón (su corazón está lejos de mi). Jesús pone en evidencia un fenómeno paradójico: en la búsqueda azarosa por mantener la tradición, se olvida el contenido espiritual que la origina. Por la idolatría de las formas, se abandona la veneración a la Palabra de Dios, que, con elocuencia y vitalidad constantes, continúa, aún hoy, hablando al corazón de los seres humanos. ¡Tremenda tentación! Presente también en la Iglesia de nuestros tiempos.Jesús no separa con su predicación a los discípulos de la necesidad de alcanzar la pureza como estado que les habilita para estar en la presencia de Dios. Para Cristo, la pureza ritual permanece como algo aún relevante (cf. Lc 17,11-19). Sin embargo, el fiel debe cuidar su estado ritual de relación con Dios no de lo “que está fuera del hombre”, de lo que entra a su boca como alimento (haciendo especial referencia a la disciplina alimentaria judía, en un contexto quizá polémico para la comunidad marcana de su tiempo: cf. Hch10,11;15; Rm 14,14-23; 1Tm 4,3-4; Tt 1,15); sino de lo que afecta el Interior del ser humano, el corazón, verdadera sede que representa el espacio en el que se encuentra la genuina disposición humana para entrar en relación con el Señor, debiendo ser esta, la auténtica preocupación que debe caracterizar nuestra vida de piedad. El elenco marcano de las malas intenciones que salen del corazón, se remite necesariamente a los preceptos que tienen que ver con los mispatim judíos: fornicación, hurtos, homicidios, adulterios, ambiciones, envidias, calumnias, soberbia, terquedad, Para Jesús la práctica auténtica de la Ley debe reconciliar los elementos verticales y horizontales de la Toráh, juqqim y mishpatim, deben andar juntos, pero como ley inscrita y comprendida desde el corazón (cf. Jr 31, 33-34). De esta manera, la liturgia de hoy se convierte en un grito de características proféticas del Señor a su Iglesia. Es una invitación a dejarse constantemente irradiar por la luz del Espíritu, en el ánimo de redescubrir y renovar constantemente su propósito y disposición espiritual para mantenerse pura e Inmaculada ante su Señor (cf. Ef 5, 27). Así mismo, el llamado del Señor en este domingo es también un apelo personal para todos los creyentes en particular, que nos compromete a emprender un camino de “ecología interior”, de “cuidado del corazón”. La “pureza”, comprendida desde la Biblia, no es un tema irrelevante para nuestro compromiso cristiano, sino que, superados los prejuicios moralistas, sugiere un llamado constante a la renovación y a la conversión, tareas siempre necesarias en nuestro trasegar humano en la espera del cumplimiento escatológico personal y comunitario._______________________Recomendaciones prácticas:●Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación●Inicia el mes de la Biblia.●4-6 de septiembre. Simposio Teológico que precede al Congreso Eucarístico Internacional. Quito, Ecuador.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa La liturgia de este domingo nos invita a realizar una mirada interior: contemplemos nuestro corazón como la sede de un auténtico y real encuentro con Dios y con los hermanos. En comunión con toda la Iglesia, revivamos el Misterio Pascual de nuestro Señor Jesucristo, con el ánimo de sentirnos instruidos por el Maestro y alimentados por su Eucaristía. Presentemos juntos la ofrenda que más agrada al Señor, la que purifica nuestras intenciones y la que nos permite comparecer puros ante su presencia. Que la Palabra de Cristo y su presencia amorosa, nos empujen a vivir con mayor ahínco y empeño nuestro compromiso cristiano. ¡Participemos con enorme alegría!Monición a la liturgia de la Palabra Hoy la Palabra de Dios nos habla con una fuerza profética inaudita. Con su Ley el Señor nos instruye y capacita para estar en su Presencia; con la fuerza de Cristo y de su Palabra nuestro corazón se purifica para presentarnos santos ante Dios; y con el compromiso cristiano, nuestra fe se convierte en acción viva en favor de los hermanos. ¡Escuchemos con mucha atención! Oración Universal o de los Fieles Presidente: Queridos hermanos, reunidos en comunión con toda la Iglesia, elevemos nuestras súplicas al Padre de los Cielos, principio y fin de toda Sabiduría, fuente de sanación para nuestros corazones, y confiados en que nos escuche, elevemos nuestra plegaria ante el altar de su presencia en las alturas. Digamos:R/. ¡Danos un nuevo corazón, Señor! 1.Por la santa Iglesia de Dios, peregrina en la tierra y sostenida por el ministerio de sus pastores, para que camine por el sendero de una constante renovación, y desde los principios de la Ley de Dios inscrita en nuestros corazones, sea luz que ilumine al mundo y testimonio creíble de la paz de Cristo. Oremos.2.Por quienes dirigen el destino de los pueblos, en especial, por los gobernantes cristianos, para que el sello de su fe permee las decisiones públicas, sostenga el progreso de los pueblos y guíen a sus ciudadanos por el sendero de la renovación constante en la solución compartida de todas las necesidades ciudadanas. Oremos.3.Por quienes sufren el flagelo de la pobreza extrema y del abandono estatal, para que el signo salvífico del corazón de Jesús suscite corazones convertidos, que sirvan de instrumentos de Cristo para socorrerlos en sus necesidades, y permitirles alcanzar la realización suficiente de sus aspiraciones humanas. Oremos.4.Por nuestras comunidades cristianas, para que en este mes de la Biblia tengan un encuentro concreto con la Palabra de Dios, de tal manera que penetre sus corazones y haciendo de cada uno de sus miembros testigos de la Verdad. Oremos.5.Por toda la creación, para que el Señor nos enseñe a contemplarlo en la belleza del universo, de tal manera que podamos ofrecer una acción de gracias por todo lo que ha creado y nos dé la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe. Oremos.Oración conclusivaSeñor de todas las Luces,ilumina con tu amor nuestros corazones,cólmanos de tu Presencia,y recibe con benevolencia la oración detu Iglesia suplicante, para que,en el cumplimiento de tus preceptos,te glorifique e ilumine al mundohaciendo presente con su accióntu amor eterno que nos redime a todos.Tú, que vives y reinas, por los siglos de los Siglos.R/. Amén.

Vie 23 Ago 2024

¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna

VIGÉSIMO PRIMER DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOAgosto 25 de 2024Primera lectura: Jos 24,1-2a.15-17.18bSalmo: 34(33), 2-3.16-17.18-19.20-21.22-23 (R. cf. 9a)Segunda lectura: Ef 5, 21-32Evangelio: Jn 6, 60-69I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducción-En la primera lectura y en el Evangelio de san Juan se plantea el dilema: ¿servir o no servir al Señor? ¿creer o no creer? Jesús ahora se ha manifestado plenamente; ya es claro para los discípulos lo que significa aceptarlo. Muchos no se sienten capaces y se marchan. Lo que Jesús ha pedido es demasiado. Algunos exclaman: "Estas palabras son duras, ¿quién las puede entender?". Es la incomodidad ante una elección que no permite posibilidades de excusas o evasiones. -La palabra de Jesús invita a salir de uno mismo para seguir a Dios; a superar "la carne" para vivir en el "Espíritu"; a no cerrarse en lo temporal, en lo contingente, sino a apostar por lo eterno. En cambio, los hombres instintivamente prefieren un Dios que los siga en su camino; una vida carnal concreta en lugar de una vida espiritual; una seguridad temporal inmediata en lugar de una perspectiva futura incierta. Cada intervención de Cristo en la historia del mundo, así como en los acontecimientos personales de cada hombre, exige una respuesta decidida y precisa, un sí o un no. -La Eucaristía sitúa a los fieles frente a Cristo y los interpela, impulsándolos a una elección decisiva. La palabra que resuena en la Misa es luz, y el pan que se ofrece a cada cristiano es fuerza y alimento para una respuesta positiva a los llamados de Cristo.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Hoy se nos presenta en el evangelio la última parte del discurso de Jesús en Cafarnaúm. Es el quinto domingo consecutivo en el que se nos propone el Evangelio de Juan, en el capítulo 6. A estas alturas, nos parece que no encontramos ya que predicar a los fieles, pero si permanecemos fieles al texto y se hacen interactuar las otras lecturas con el texto del Evangelio, el mensaje puede variar y ser muy útil como profundización teológica.El pasaje comienza con una afirmación impactante: “muchos de los discípulos de Jesús le dijeron que su lenguaje era duro e inaceptable”. “Jesús los enfrentó directamente: "¿Esto os escandaliza?" (v. 62). Luego afirmó que creer en Él era obra del Espíritu Santo y también un regalo del Padre que atraía a las personas hacia el Hijo. Jesús sabía quiénes eran los que no creían en Él y quiénes lo traicionarían, y no suavizó su discurso. Pedía creer y no consideraba necesario dar más señales: Enoc y Elías en el Antiguo Testamento habían sido llevados al Cielo, pero Jesús no consideró necesario dar milagros como esos. Les pedía a los discípulos que creyeran, que se dejaran guiar por el Espíritu y no por la "carne". A raíz de este discurso, muchos se fueron y dejaron de seguirlo.v. 67 “¿También ustedes quieren abandonarme?”: Jesús interpeló directamente a los Doce, aquellos a quienes Él mismo había elegido entre sus discípulos para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar. Él quería una posición clara por parte de ellos. v. 68: “Señor ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros hemos creído y reconocemos que tú eres el consagrado de Dios”: Como en otras ocasiones, es Pedro quien toma la palabra y responde. Esta respuesta revela que incluso los Doce no entendían completamente el discurso de Jesús, pero lo conocían, lo habían escuchado, habían visto muchos signos y creían en Él. Pedro interpretó los sentimientos de ellos al expresar su fe y su vínculo con Jesús a pesar de la falta de comprensión del discurso.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Se concluye el discurso del pan de vida con consecuencias desastrosas. El largo discurso que Jesús ha propuesto sobre este tema no fue bien comprendido en ese momento y, nos parece, que tampoco en estos tiempos. Su discurso fue rechazado por muchos. Aquella propuesta extraña de comer la carne y beber la sangre ha sorprendido y alejado a bastantes seguidores. Decían: “Estas palabras son duras”. Y a partir de aquel momento muchos de sus discípulos retrocedieron y ya no iban con Él.Es el momento de la crisis. El momento en el cual Jesús se presenta exigente y como aquel que pide una total dedicación, una confianza plena, un abandonarse para seguirlo hasta el final. Y allí encontramos con lo que se conoce como la confesión de fe de Pedro, quien, a nombre de los otros discípulos, responde: “¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”. De esa manera manifiestan su decisión de seguir a Jesús y afirman que su propuesta realmente está bien fundamentada. Al menos un pequeño grupo ha aceptado el discurso y son conscientes de comer el pan de vida. Haciendo eco al evangelio, la primera lectura también nos propone un episodio de escogencia. El anciano Josué después de haber introducido a Israel en la tierra que Dios había prometido a sus padres, reúne a los representantes de todas las tribus en Siquén y, de alguna manera, los invita a hacer una opción: renovar la Alianza y adherir libre y conscientemente a ella. El pueblo que sufrió la esclavitud de Egipto y la liberación había muerto. Ahora estaban los hijos de los hijos de quienes habían vivido esa experiencia y Josué, contando de nuevo la historia de la salvación, los invita a escoger entre servir al Señor o apartarse de Él. Josué es quien primero se compromete con su familia en seguir sirviendo al Señor. Y después, el pueblo también renueva la Alianza con el Señor. Es la misma escena de Jesús con sus discípulos. Es la misma pregunta que el cristiano debe responder cada día: estar con Jesús o seguir a los ídolos.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida, respondamos a estas preguntas:●Jesús nos dice que es el 'pan bajado del cielo'; ¿qué representa para nosotros este pan?●¿La comunión que Dios Padre nos ha dado como regalo nos capacita para recorrer el camino, incluso si está lleno de dificultades, para llegar a la meta final?●El pueblo de Israel eligió 'servir' al Señor reconociendo todo lo que habían recibido de Él; ¿estamos agradecidos a Dios por la vida que nos da cada día?●¿Somos capaces de 'servir' como nos indica Cristo?●Jesús nos invita a comer su cuerpo para entrar en relación con el Padre a través de Él: ¿creemos realmente que este Jesús es aquel que el Padre envió para nuestra salvación? ¿Tenemos alguna duda todavía?●La Eucaristía significa agradecimiento: ¿sabemos dar gracias al Señor por haber querido compartir su vida con la nuestra?_______________________Recomendaciones prácticas:●DONA NOBIS. Campaña de apoyo al plan de sostenimiento de la obra evangelizadora de la Iglesia Colombiana.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hoy Jesús nos interpela sobre la elección fundamental de nuestra vida. A los discípulos consternados y desorientados después de su discurso eucarístico, les hace la pregunta: ¿también ustedes quieren irse? Sentimos que Jesús nos dirige esta pregunta a nosotros, para verificar nuestra secuela y pertenencia a Él, para revisitar los motivos y convicciones de nuestra fe recibida en el bautismo, para comprender la dimensión cotidiana de nuestro ser hijos del Padre. De esta manera, podremos dar una respuesta sincera al Señor, una respuesta que brote desde lo más profundo de nuestro corazón. Adhiramos con fe a la presencia real de Jesús, pan de vida, en la Eucaristía. Monición a la liturgia de la PalabraEl discurso de Jesucristo sobre el pan de vida es para muchos un escándalo. Incluso hoy en día, creer que la Eucaristía es el Memorial del Misterio Pascual, en el cual el Señor está presente en toda su realidad, es motivo de controversia. Nosotros somos invitados a hacer una opción por Cristo, realmente presente en la Eucaristía.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos y hermanas, nadie va a Jesús si el Padre que está en los cielos no lo atrae. Invoquemos el don de su presencia a Dios y dirijamos nuestras súplicas hacia Él.R/. Sostennos en la fe, Señor. 1.Por el pueblo de Dios, para que siempre sea sostenido por la certeza de que el Señor no abandona a aquellos que con humilde confianza creen en Él. Oremos.2.Por todos aquellos que luchan por creer pues encuentran la propuesta evangélica demasiado exigente: que la alegría de los cristianos y su compromiso activo los impulse a no abandonar la confianza en Dios. Oremos.3.Por los jóvenes, para que en su búsqueda de modelos no descuiden elegir a Jesús como Maestro de Verdad y Vida. Oremos.4.Por cada uno de nosotros, para que en nuestras ocupaciones diarias sepamos vivir no con un espíritu de esclavitud, sino con la libertad y la alegría de los hijos de Dios. Oremos.5. Por el plan de sostenimiento de la obra evangelizadora en la Iglesia Colombiana, DONA NOBIS, para que la providencia del Señor siga manifestándose por medio de sus fieles. Oremos.Oración conclusivaOh, Padre,estas plegarias son el signo de nuestra sed de tiy de tu presencia en la historia de la humanidad.Acógelas según tu voluntady concédenos siempre confianzay esperanza en tu Palabra de salvación.Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 16 Ago 2024

El que quiera ser grande, que sea vuestro servidor

VIGÉSIMO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOAgosto 18 de 2024Primera lectura: Pr 9, 1-6Salmo: 34(33), 2-3.10-11.12-13.14-15(R. cf. 9a)Segunda lectura: Ef 5,15-20Evangelio: Jn 6, 51-58I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEl encuentro de la santa Misa en el memorial del Señor Resucitado, en el domingo, es un verdadero don para la Iglesia, que escucha de la Palabra de Dios y comulga la Eucaristía. La riqueza celebrativa, esta vez, nos podría iluminar con algunas luces irradiadas por los textos de la Sagrada Escritura, como por ejemplo: la Eucaristía es “anticipación de la gloria futura” en la resurrección del último día; además, la Eucaristía es nuestro pan cotidiano, del cual hay necesidad para mantener la vida, pues nos ha sido anunciado que quien lo come vivirá; pero también el anuncio del Señor, que nos da a comer su carne y a beber su sangre, ha producido en algunos un escándalo pues les parece un lenguaje duro de asumir (cf. Directorio homilético. Apéndice I).1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura, tomada del libro de los Proverbios (Pr 9,1-6), perteneciente en su contexto bíblico a un gran apartado textual que habla sobre la Sabiduría, aparece la preparación de un banquete, alimento y vino, ofrecidos por su parte y en su casa, un banquete también anunciado a “inexpertos” y “faltos de juicio”, invitados para que dejen tal condición y sigan “el camino de la prudencia”, en ese sentido un banquete del cual el comensal sale transformado. Luego, el salmista (Sal 33, 2-3.10-11.12-13.14-15) exulta por la bondad del Señor que se ha manifestado grande con “los humildes”, quienes “lo escuchan y se alegran” y se asegura que a estos (“los que le temen”) no les falte nada y así sean saciados, no así con los ricos que “empobrecen y pasan hambre”. Un don que nutre a quienes no se lo esperaban. Y en la segunda lectura, tomada de la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Ef 5,15-20), hay un llamado a la sobriedad, evitando el “banquete” nefasto que aturde con vino, la propuesta es a fijarse bien en cómo anda uno, cambiando la necedad por la sensatez: “No se emborrachen con vino, que lleva al libertinaje, sino déjense llenar del Espíritu”.Todo lo anterior dispone el corazón para la escucha del Evangelio según san Juan (Jn 6, 51-58), cuyo pasaje es una selección del gran bloque sobre la multiplicación de los panes y el llamado discurso del pan de vida. Este texto es continuación del proclamado en el domingo inmediatamente anterior. Jesús sigue declarándose como el pan vivo o de vida, lo cual provoca un escándalo en sus oyentes judíos que se preguntan: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”. Jesús no quiere maravillar, en cambio declarar la verdad que Él mismo es, no le interesa que cifren la eficacia de sus palabras en la elocuencia humana.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Eucaristía, anunciada por el Señor Jesucristo no quedaba absolutamente desvelada a la comprensión de los oyentes judíos, que no comprendiéndolo le criticaban fuertemente, en efecto decían “‘Es duro este lenguaje, ¿quién puede escucharlo?’ (Jn 6, 60). La Eucaristía y la cruz son piedras de escándalo. Es el mismo misterio, y no cesa de ser ocasión de división. ‘¿También ustedes quieren marcharse?’ (Jn 6, 67): esta pregunta del Señor resuena a través de las edades, como invitación de su amor a descubrir que solo Él tiene ‘palabras de vida eterna’ (Jn 6, 68), y que acoger en la fe el don de su Eucaristía es acogerlo a Él mismo” (CEC 1336). La inteligencia humana no basta para comprender este misterio de la fe, que rompe incluso nuestros limites, pues la vida como la conocemos no es eterna, por el contrario, finita. El Maestro habla de sí mismo como un alimento que da vida eterna y la resurrección, algo inaudito. Definitivamente Cristo otorga una esperanza que desborda nuestras esperanzas. Este elemento escandaloso y desbordante no cesa en la actualidad, porque “la Eucaristía sigue siendo ‘signo de contradicción’ y no puede menos de serlo, porque un Dios que se hace carne y se sacrifica por la vida del mundo pone en crisis la sabiduría de los hombres […] Sí, ‘es certeza para los cristianos: el pan se convierte en carne, y el vino en sangre’” (BENEDICTO XVI, homilía, 07 de junio de 2007). Dios nos conceda “abrir los ojos” a su designio de salvarnos para que lo aceptemos sin elaborar componendas o sucedáneos a su Revelación y, por el contrario, vivamos confiados a su voluntad. “La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su criatura. El Señor, en el colmo del misterio de la Encarnación, quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia. No desde arriba, sino desde adentro, para que en nuestro propio mundo pudiéramos encontrarlo a él” (LS 236).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Supliquemos al Señor el no arredrarnos, el no escandalizarnos con su propuesta verdadera y nueva, para que continuemos devotamente en su santo servicio y fortalecidos con la Eucaristía; él mismo que es verdadera comida y verdadera bebida, nos mantenga sorbio en las buenas obras y saciados de su presencia. El mundo promueve la vida disoluta, en medio de los excesos que el Apóstol desaconseja: la borrachera, el libertinaje. Todo ello provoca una vida en el aturdimiento que distancia del Señor y pierde de vista lo que él quiere, entonces surte efecto la cerrazón y el ego se repliega sobe si mismo asumiendo el egoísmo y la falta de gratitud. El compromiso para reflejar en mi vida el encuentro con Cristo en esta santa Misa, podría ser pedir el incremento de la propia fe, para que la inteligencia sea purificada de las cegueras del pecado y de la ignorancia que nos hacen vacilar.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaHermanos, confiados en la Palabra del Señor que nos ha manifestado su gran bondad en el sacramento de su cuerpo y de su sangre, tomemos parte en este banquete que nos ha sido preparado y que es vida en abundancia para la eternidad.Monición a la liturgia de la Palabra Que los humildes escuchen al Señor y se alegren, porque su Palabra es fuente de vida; como la Eucaristía, verdadero Pan de vida bajado del cielo.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos, oremos a nuestro Padre del Cielo, que nos ha alimenta y libera con el cuerpo y la sangre de su Hijo Jesucristo, y, con el auxilio del Espíritu Santo, que viene en nuestra ayuda, dirijámosle nuestra plegaria para que podamos tomar parte en la vida eterna que brota del gran misterio de la Eucaristía.R/. Escúchanos, Señor.1. Por la santa Iglesia de Dios, por todos los ministros ordenados, por los consagrados y por los laicos, para que vivamos según tu voluntad con alegría y fidelidad. Oremos.2. Por los gobernantes de las naciones, para que sean promotores de la justicia, de la paz, y destierren cualquier forma de corrupción. Oremos.3. Por los sufrientes a causa de las guerras y las violencias, para que puedan encontrar en la Eucaristía la fuerza de luchar contra la desesperación y el miedo; y sean tus testigos auténticos, con las palabras y con la coherencia de vida. Oremos.4. Por nosotros mismos, que tomamos parte en esta celebración, para que pregustemos verdaderamente, en esta sagrada liturgia, la Pascua eterna de la Jerusalén celestial. Oremos.5. Por quienes avanzan en la catequesis previa a la celebración de los sacramentos, por los enfermos, por los encarcelados y por cuantos han pedido nuestra oración. Oremos.Oración conclusivaPadre Santo, en esta celebración de la Eucaristía,memorial de las maravillas de tu amor;escucha las oraciones que te dirigimos con fey aquellas que quedan en el secreto de nuestro corazón.Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 9 Ago 2024

Yo soy el pan de vida

DÉCIMO NOVENO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOAgosto 11 de 2024Primera lectura: 1R 19, 4-8Salmo: 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9 (R. cf. 9a)Segunda lectura: Ef 4, 30–5, 2Evangelio: Jn 6, 41-51I.Orientaciones para la PredicaciónEl domingo es día santo en que la familia del Señor se reúne para la escucha de la Palabra y “en la comunión del pan único y partido”, que ha recibido como don de amor por medio de la extensión del sacerdocio del Señor Jesucristo hasta nuestros días, en la persona de sus ministros sacerdotes. En esta ocasión pueden ser varios los puntos que, brotando de la Palabra Divina, servirían de centro a la meditación orante que antecede a la liturgia eucarística, como por ejemplo: el atender a la declaración del Señor “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo” que nos advierte su mismísima presencia como sacramento; o el hecho que su mandato “Hagan esto en conmemoración mía”, que se pronuncia en cada Misa, ratifica el deseo vivo de permanecer como alimento para la vida del mundo todos los días; o el anhelo ardiente de comunión pues anuncia “Tomen y coman todos de él” (cf. Directorio homilético. Apéndice I).Introducción1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La primera lectura, tomada del Primer libro de los Reyes (1R 19, 4-8), que dentro de la estructura bíblica propia se ubica en la sección que nos habla del profeta Elías, nos narra un episodio en que el hombre de Dios, agotado en demasía pierde la fuerza y va a la tierra, se sienta, en este descenso implora la muerte, y extenuado se queda dormido. Su desánimo es algo más que puramente físico, algunos versículos más delante de lo que nos presenta el texto litúrgico, se puede leer su queja: “Dios Sebaot, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para quitármela” (v. 14). Pero la voluntad divina tenía un proyecto para él que no terminaba en ese momento y que lo haría ascender a la altura de Dios, al monte Horeb, así que le es enviado un ángel que le ofrece alimento, propiamente comida y bebida, y lo sirve en su proximidad (“a su cabecera”, “una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua”), por este ser es tocado y llamado para alimentarse (“Levántate y come”), pero tal era su estado cansino que se recuesta nuevamente, y con un segundo toque y llamado del ángel para comer, recibe el anuncio de que el camino que le queda “es muy largo”, es así que comiendo recobra las fuerzas y con ellas “caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios”.El Salmo 34 (33) presenta una alegre alabanza a Dios por su grandeza y porque ha concedido un beneficio al orante, quien justamente manifiesta la dicha de quienes se acogen a él: “Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias”; aparece también la figura del “ángel del Señor” que favorece con su protección “a quienes le temen”. Por otra parte, la segunda lectura, tomada de la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Ef 4, 30-5, 2), propone una exhortación a ser imitadores de Dios, o dicho de otra forma, a vivir en el amor como el Señor Jesucristo y esto se concretiza en el destierro de “la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad” (todo estas realidades constituyen un entristecimiento del Espíritu), de manera que se abra campo al ser “buenos, comprensivos, perdonándose unos a otros como Dios perdonó en Cristo”.Finalmente, y coronando la proclamación de la Palabra, el pasaje del Evangelio según san Juan (Jn 6, 41-51) nos propone la escena el Señor manifestándose como “el pan vivo que ha bajado del cielo” y por ello es fuertemente criticado por los judíos, alegando contra él que se manifiesta “bajado del cielo”, cuando claramente se sabe de sus orígenes humildes (“el hijo de José”; “conocemos a su padre y a su madre”). Ese pan es propiamente “su carne por la vida del mundo”, para que quien lo coma viva “para siempre”; y hay algo que se manifiesta semejante en su efecto en el texto: “el que cree tiene vida eterna”. Este “comer” tiene que ver con la fe.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?El deseo ardiente del Señor Jesucristo es la comunión, sabemos que la entrega de su vida contiene el anhelo de la unidad en Dios Padre y el Espíritu, pues de hecho Jesús no iba a morir para salvar solo a los judíos “sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Jn 11, 52), a propósito, ya en la inminencia de su Pasión ora así: “que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros” (Jn 17, 21). La Eucaristía es pan de unidad único, pero partido para los que comparten la mesa y por muchos (“por ustedes y por muchos”, por el resto, por una multitud, por todos). Pensemos en las palabras de la Plegaria eucarística II, pronunciadas por el sacerdote: “Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo”.Además, considerando la presencia benévola del ángel, tanto en la primera lectura como en el salmo, consideremos el inmenso don que hemos recibido por parte de Dios que nos ha dado a su “enviado”, a su propio hijo, para darnos la fuerza, a quienes habíamos caído de nuestra dignidad agobiados por el pecado, para hacernos ascender hasta Él, en el cumplimiento de su misión, quien vino a traernos el alimento y la bebida para el camino (“Este es el pan de los ángeles, pan de los peregrinos, verdadero pan de los hijos”, Secuencia Lauda Sion, trad. esp.). Dice el Canon Romano: “Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición”. En honor del deseo de la comunión del Cristo la Iglesia ora fervientemente para que constantemente se realice en el tiempo lo que será plenamente efectuado en la bienaventuranza: “Reúne en torno a Ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo”.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La súplica por la unidad es inspirada por la comunión con la Palabra y con la Eucaristía, el pan partido por nosotros (“pan de hijos y herederos que a un extraño no se da”, Secuencia Lauda Sion, trad. esp.) es como un signo que anticipa el entonces en que Dios será todo para todos (1Co 15, 28). Sabemos que “la antigüedad cristiana designó con las mismas palabras Cuerpo de Cristo el Cuerpo nacido de la Virgen María, el Cuerpo eucarístico y el Cuerpo eclesial de Cristo. Este dato, muy presente en la tradición, ayuda a aumentar en nosotros la conciencia de que no se puede separar a Cristo de la Iglesia” (SaC 15). De ese modo, oremos por la unidad del cuerpo de Cristo que busca la unidad de todo y de todos en Dios.Un compromiso y reflejo en la vida del sincero encuentro con Cristo en la santa Misa de este domingo, es empeñarse en la verdadera promoción de la comunión y el desprecio de aquello que divide. Motivados por el papa preguntémonos: “¿Promuevo reconciliación y creo comunión, o estoy siempre buscando, husmeando dónde hay dificultades para criticar, para dividir, para destruir?, ¿perdono, promuevo reconciliación, creo comunión? Si el mundo está dividido, si la Iglesia se polariza, si el corazón se fragmenta, no perdamos tiempo criticando a los demás y enojándonos con nosotros mismos, sino invoquemos al Espíritu. Él es capaz de solucionar estas cosas” (FRANCISCO, homilía, 28 de mayo de 2023).II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, hemos sido reunidos por la unidad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, para celebrar la santa Misa, precisamente en comunidad, y para que sea incrementada la comunión genuina de cuantos participamos de la escucha de la Palabra, y del cuerpo y la sangre de Cristo.Monición a la liturgia de la Palabra Escuchemos verdaderamente la Palabra que es vida para el mundo, porque no solo de pan vive el hombre: ¡el que cree tiene vida eterna! El pan que el Señor nos da es su cuerpo y sangre, vida para el mundo.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos, invoquemos al Señor, nuestro Dios, que escucha a quien lo invoca para salvarlo; pidámosle por nosotros y por la humanidad entera para que todos recibamos abundantemente sus bendiciones.R/. Escúchanos, Señor.1. Concede a tu Iglesia, Señor, libertad y paz, para que la fuerza de la Palabra y de la Eucaristía redunden en vida para el mundo. Oremos.2. Ilumina a los líderes de las naciones, Señor, para que en la verdadera promoción de sus gentes amen la paz y desprecien la violencia. Oremos.3. Alivia a los sufrientes, Señor, para que ensalcen juntos tu nombre que salva de las angustias. Oremos.4. Robustece a quienes tomamos parte en esta celebración, Señor, con la vida que, desde la Palabra y la Eucaristía, brotan para la eternidad. Oremos.5. Fortalece a quienes trabajan en el campo, que su esfuerzo se vea recompensado en sus cosechas. Oremos.Oración conclusivaDios que amas la unidad,escucha la súplica unánimeque te dirige esta familia congregada por tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 2 Ago 2024

El que viene a mí no tendrá hambre

DÉCIMO OCTAVO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOAgosto 4 de 2024Primera lectura: Ex 16, 2-4.12-15Salmo: 78 (77),3 y 4bc.23-24.25 y 54 (R. cf. Jn 6,32)Segunda lectura: Ef 4, 17.20-24Evangelio: Jn 6, 24-35I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónSi el domingo pasado el evangelio consideraba la multiplicación de los panes y peces, en este domingo se deja ver el éxito y la popularidad, que este hecho ganó para Jesús. Los seguidores comieron, se saciaron y con ello, se sintieron satisfechos. Todo lo que buscaban era satisfacer el hambre; por eso su afán de proclamar rey a Jesús. Sin embargo, dejemos claro, no era esto lo que Jesús buscaba. Tres ideas temáticas que presentan las lecturas:●La primera lectura, esta vez, es la que mejor va a interpretar el sentido del evangelio de este domingo. Allí se narra cómo el pan sin levadura que habían cargado los hijos de Israel desde Egipto parece haberse agotado. Al llegar al desierto de Sin sienten que en este lugar van a morir de hambre y se quejan ante Moisés y Aarón. La falta de pan conduce a una crisis de fe, aunque este no era el único motivo. La presentación de la queja es excesiva y tendenciosa. Es decir, afirmar que en Egipto disponían de alimento en abundancia hasta quedar saciado no responde a la realidad descrita en los capítulos 1 y 2, donde el Faraón organizó su progresivo genocidio. Sin embargo, la distancia geográfica y temporal y una nueva situación problemática no permite que las cosas se miren con objetividad, poniendo en peligro el mismo plan de salvación y liberación de Dios para ellos. Como podemos ver, la queja se manifiesta en el alimento, pero apunta a todo el plan de Dios. En este contexto se debe interpretar la aparición de Dios en la nube. Si lo que está en juego es el plan de salvación, no sirve con darles simplemente el pan y asegurarles, de esa manera, la subsistencia. Se hace necesario que Dios mismo ratifique con su presencia su voluntad de continuar en el proyecto ya anunciado, que luego en el Nuevo Testamento, llegará a su plenitud, con Jesús, verdadero pan. ●En la segunda lectura, Pablo contrapone la vida de pecado de aquellas sociedades paganas, a la vida virtuosa que deben llevar los cristianos. La vida cristiana viene exigida por el Evangelio. El Apóstol exhorta a no proceder como los paganos, sino más bien, a renunciar al hombre viejo renovándose en el espíritu y revestirse del hombre nuevo. El hombre viejo es el que vive en el pecado, bajo la acción de la concupiscencia de la carne, de la codicia, de la ira, de la maldad, conforme a la primera imagen del hombre pecador (cf. Col 3, 5-9). El hombre nuevo, por el contrario, es el hombre interior (cf. Ef 3,16), creado a imagen de Dios, regenerado en Cristo, que bajo la acción del Espíritu Santo adopta una nueva manera de pensar y de actuar, que se manifiesta en las obras de bondad y misericordia, de pureza y sobre todo de amor (cf. Col 3, 10-14).●En el Evangelio de Juan continuamos leyendo el capítulo 6. El domingo pasado, Jesús multiplicó los panes, ahora, este domingo, resalta la petición del pan verdadero y vivificante. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Ahora, en continuidad con el evangelio del domingo pasado, Jesús confirma la interpretación material que la gente hizo de la multiplicación de los panes, pero recalca lo que es más importante. Miremos algunos detalles del texto, donde se narra el diálogo entre Jesús y aquellas personas, reunidos de nuevo. A pesar de las apariencias, Jesús continúa manteniendo la iniciativa, y esto se nota, por su presencia sorprendente: “Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: ‘Maestro, ¿cuándo has venido aquí?’” (v. 25). También Nicodemo había ido al encuentro de Jesús impulsado por una curiosidad basada en la autosuficiencia y se había dirigido a él llamándole Maestro (cf. Jn 3, 2). Sin embargo, Jesús no responde a las preguntas que le hacen en ninguno de los dos casos. Revela más bien a la gente las verdaderas intenciones que le han impulsado a buscarle y desenmascara el interés material y egoísta de aquella muchedumbre; es decir, Jesús alerta a aquellos galileos sobre la ambigüedad de su deseo, al haber fijado su mirada en los panes que comieron: “En verdad, en verdad les digo: me buscan no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse” (v. 26). Es el gusto por el pan terreno lo que los mueve.La multitud, encerrada en su sueño mesiánico, no ha comprendido el signo realizado por Jesús y su alcance espiritual. Ha dado más valor al pan que al que lo da. Ante este panorama, Jesús proclama la diferencia radical que existe entre el pan material y pasajero y el que permanece para la vida eterna, el que el Hijo del hombre dará: “Trabajen no por el alimento perecedero, sino por el alimento que perdura para la vida eterna” (v. 27). Los versículos que siguen continúan planteando el sentido del verdadero alimento, de la fe y el maná: pan que perece, pan que dura; obras – fe; el maná de Moisés y el maná de Jesús (Ex 16,15); con esto, se presenta a Cristo como verdadera fuente de la vida (v. 35).2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Jesús, como Moisés, se encuentra también con la misma problemática: aquellos que solo buscan solucionar sus problemas y vivir sin dificultad. Es decir, buscar solución a sus necesidades cotidianas: en el caso de la Palabra de hoy, el pan; pero esto tiene una aplicación en todas las expectativas humanas: bienes, proyectos, éxitos, etc. Sin embargo, el Maestro recalca qué es lo más importante: “Trabajen no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna”. Con todo, trabajar por el alimento que no perece, no es desprecio del trabajo para conseguir el alimento material, sino abrirnos a la búsqueda constante de aquello que llena completamente el corazón del ser humano. El papa Francisco, en la carta encíclica Laudato Si’, ha señalado una dura crítica del consumismo, proponiendo un cambio en el estilo de vida para frenar la destrucción del planeta: “Dado que el mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios” (203). Las palabras del Santo Padre sobre el cuestionamiento del consumismo, no significa que no podamos buscar los bienes de este mundo, sino más bien el hecho de que los bienes no se distribuyen, sino que se acumulan en manos de pocos y les hace falta a muchos. No hay que olvidar, que una sociedad consumista es aquella en la que Dios solo puede estar si no afecta mis intereses. En efecto, en el mundo lo que predomina no es el ser sino el tener. Siguiendo la lógica del evangelio de este domingo para nuestras vidas, vale la pena preguntarnos: ¿qué es lo que le da sentido a mi vida?, ¿qué alimento busco para dar plenitud a mi vida? En este sentido, el evangelista Mateo Dirá: “busquen sobre todo el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6, 33). Jesús no hizo el milagro de la multiplicación de los panes solo para saciar el hambre de aquella gente, sino como un signo para descubrir el verdadero alimento, que lleva hasta la vida eterna. Después de esta afirmación fundamental de Jesús, aquellos que lo buscaban le plantean una pregunta: “¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?” Jesús les muestra la única “obra de Dios”, la que hay que realizar para agradarle o la que Dios realiza en el creyente. Son posibles las dos lecturas, ya que la fe en el Enviado, en lo cual consiste la obra de Dios, es producida por Dios mismo y por el hombre que acoge (cf. Jn 3,16s.34). Pero aquellos, que se habían alimentado con panes abundantes, piden credenciales, solicitan un signo parecido a aquel del desierto: “¿Y qué signos haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto…” (v. 30). Hay que suponer, que la gente estaba convencida de que Jesús había hecho un milagro; por eso, es lógico que ahora pida una señal, incluso, más grande que la que dio el propio Moisés (cf. v. 31). Ahora bien, si Jesús se arroga unas pretensiones superiores a las de Moisés, tendrá que reivindicarlas con un signo, con un testimonio más evidente y más admirable que el del viejo legislador. De acuerdo con las esperanzas judías, el Mesías debía renovar los milagros realizados por Moisés, el maná sería el alimento permanente. Pero demostrar esto, equivaldría a negar la verdadera fe, ya que esta exige aceptar a Jesús como el nuevo maná: yo soy el pan de vida (v. 32). Se trata de la nueva pascua de Jesús, en donde el Padre ofrece un maná distinto. Si bien el maná en el desierto fue una bendición para sobrevivir, mató el hambre solo por un momento; el pan de Jesús, apunta a un alimento superior, que va más allá de la sola supervivencia: la vida misma de Dios que se convierte en verdadero alimento. Por último, todo el diálogo, termina con la pregunta fundamental de los interlocutores: “Señor, danos siempre de este pan”. La respuesta de Jesús es decisiva: “Yo soy el pan de vida…” (vv. 34-35). Esta última parte del diálogo, es paralela a la de la mujer samaritana (4,15). Este pan del cielo equivale a creer en Jesús, como revelación del Padre, y encontramos a Jesús, verdadero pan, en la oración, en la confianza en Dios, en la esperanza en la vida eterna, en la participación frecuente de los sacramentos, especialmente en la Eucaristía. El papa Benedicto XVI, comentando el discurso del pan de vida, habla de la Eucaristía con estas palabras: “La Eucaristía es el centro de la vida cristiana: aquí Dios nos regala verdaderamente el maná que la humanidad espera, el verdadero ‘pan del cielo’, aquello con lo que podemos vivir en lo más hondo como hombres. Pero al mismo tiempo se ve la Eucaristía como el gran encuentro permanente de Dios con los hombres, en el que el Señor se entrega como ‘carne’” (RATZINGER, J., [BENEDICTO XVI], Jesús de Nazaret. Desde el Bautismo a la Transfiguración, Primera parte, Madrid, Ed. La Esfera de los Libros, 2007, 1ª ed., p. 318). 3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Dios Todopoderoso, te damos gracias por la vida y porque con el trabajo de nuestras manos nos permites colaborar en tu obra creadora. También te damos gracias porque mediante el trabajo nos permites crecer como seres humanos y conseguir el pan de cada día para sostener a nuestras familias. Te pedimos, el deseo de trabajar no solo por ese pan que se acaba, sino también, y, sobre todo, por el alimento que dura para la vida eterna y que nos da tu Hijo Jesucristo. Jesús, hoy nos has dicho que la obra de Dios consiste fundamentalmente en que creamos en aquel a quien él ha enviado, ayúdanos a crecer en la fe, de tal manera que se acreciente nuestra unión y amor a ti, y que luego esta fe se manifieste en el amor a nuestros hermanos.Al final del diálogo, los galileos le hacen una petición a Jesús “Señor, danos siempre de este pan”. Al final del proceso de fe, entendemos que no debemos ir hacia Jesús con nuestras respuestas sino solo con nuestras preguntas. Puede suceder que el Maestro mismo nos haga cambiar de preguntas, o que nos quedemos, como sucedió en el caso del Evangelio de hoy, con la respuesta que necesitamos. Es decir, no queremos ni buscamos otro pan, ni otro camino, ni otra verdad, ni otra vida, ni otra luz que no sea Jesús. _______________________Recomendaciones prácticas:●Jornada Nacional de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol para la Animación y Formación de los Sacerdotes Nativos (POSPA).II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Queridos hermanos, en la Eucaristía nos alimentamos de la Palabra que se ha hecho carne para la vida del mundo y del cuerpo y la sangre del Señor entregados para el perdón de nuestros pecados. En esta liturgia, anunciaremos que Jesús es el verdadero pan de la vida que sacia nuestra hambre y nuestra sed para siempre. Dispongámonos para esta celebración. Dejémonos encontrar por el Señor. Dejemos que el Señor, el Buen Pastor, nos tome en sus manos y nos abrace en su regazo. Celebremos con gozo y fe esta fiesta dominical. Monición a la liturgia de la Palabra Hermanos, en las lecturas de este domingo meditamos el tema del pan, el que Dios concedió a Israel en el desierto y el que Cristo multiplicó también para la multitud, intentando luego conducirles del pan material al espiritual. El Evangelio de Juan cita explícitamente el episodio narrado en la primera lectura; también el salmo hace referencia al mismo acontecimiento. Que el Señor, en esta celebración, nos sacie con el pan de la palabra, escuchando atentamente. Oración Universal o de los FielesPresidente: Reunidos en el nombre de Jesús nuestro Señor, traemos ante Él las necesidades de su pueblo y todas las clases de hambre del mundo entero. Unámonos diciendo: R/. Señor, sé el alimento y la vida del mundo.1.Por la Iglesia, para que sus ministros alimenten al pueblo de Dios con el sólido y sustancioso alimento del Evangelio. Oremos.2.Por los hombres y mujeres que hoy, en el mundo, pasan necesidades, en especial por quienes sufren de hambre, para que el Señor, al igual que hizo con el pueblo de Israel, sacie el hambre material y espiritual de los más necesitados. Oremos.3.Por las comunidades cristianas, para que aprendamos a apreciar la Eucaristía y sacar de ella la fuerza espiritual para entregarnos a nuestros hermanos. Oremos.4.Por la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, para que siga ayudando en la formación de los futuros sacerdotes que se encuentran en tierras de misión. Oremos.5.Por todos nosotros, reunidos en esta asamblea, para que busquemos a Dios siempre con el único interés de amarle y servirle, no tanto por lo que Él pueda hacer por nosotros, sino por amor. Oremos.Oración conclusivaSeñor Jesús,tú eres nuestro pan de vida,que se hace presente en la Eucaristía;sé la luz y la vida de todos los que te buscan,y el cumplimiento y alegría de todoslos que te han encontrado,ahora y por los siglos de los siglos.R/. Amén.

Jue 25 Jul 2024

Jesús tomó los panes y los repartió

DÉCIMO SÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOJulio 28 de 2024Primera lectura: 2R 4, 42-44Salmo: 145 (144),10-11.15-16.17-18 (R. cf. Mt 6,11)Segunda lectura: Ef 4, 1-6Evangelio: Jn 6, 1-15I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLa liturgia de la Palabra, durante estos cinco domingos seguidos nos presentará el capítulo 6 del Evangelio de san Juan, donde se relata el discurso de Jesús sobre el pan de vida. Podríamos presentar así las ideas principales de estos domingos: la multiplicación de los panes (domingo 17: Jn 6, 1-15), que se encuentra en la liturgia de este día; Jesús es el verdadero alimento, el maná (domingo 18: Jn 6, 24-35); disputa acerca de la procedencia de Jesús (domingo 19: Jn 6, 41-51); el pan es la carne de Jesús (domingo 20: Jn 6, 51-58) y, finalmente, las reacciones de los oyentes y discípulos ante el discurso del pan de vida (domingo 21: Jn 6, 60-69). Tres ideas temáticas que presentan las lecturas:●Primera lectura: El texto elegido para este domingo pertenece a un conjunto de milagros realizados por Eliseo para reafirmar su misión profética: el aceite de la viuda, la sunamita y su hijo al que resucita, la olla envenenada, la multiplicación de los panes, la curación del sirio Naamán el leproso y la recuperación del hacha perdida. 2R 4, 42-44, nos presenta el relato donde Eliseo manda a su criado, que le trae veinte panes, a dárselos a la gente para que coman, pues estaban en tiempos de hambre y carestía. El criado le pregunta a Eliseo ¿Cómo voy a poner esto delante de cien hombres? Lo interesante de este relato, es que nos ofrece el modelo literario en que se inspirarán las multiplicaciones evangélicas (cf. Mc 6, 30-44; 8, 1-10 y par), así como sus distintos elementos: Orden de Eliseo, pregunta del criado, nueva orden, reparto satisfactorio.●Segunda lectura: En este pasaje, tenemos la parte moral de la carta. Comienza rogando a los fieles que vivan conforme a la grandeza de la vocación cristiana, para luego exhortar a la unidad dentro de la pluralidad de los dones. La verdadera unidad tiene sus exigencias: la humildad, que vence a la soberbia y al egoísmo; la amabilidad, que crea y favorece la unión, y la paciencia frente a las faltas de caridad. Como podemos ver en el texto mencionado, la unidad en la Iglesia tiene un conjunto de fundamentos: un bautismo, un solo Señor, un solo cuerpo místico, un solo Espíritu y una sola esperanza en la patria a la que hemos sido llamados. Es clara, la mención de las tres personas divinas, donde se muestra que la unidad de la Trinidad es la fuente última de la unidad, dentro de la pluralidad, que tiene que existir en la Iglesia, en la diócesis, en nuestras comunidades parroquiales. ●De modo paralelo con la primera lectura, Jesús da de comer. Centrémonos pues en el Evangelio:1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El milagro de la multiplicación de los panes nos introduce en el “discurso del pan de vida” de todo el capítulo 6 y se sitúa en el centro de la actividad pública de Jesús. Afirmamos, que se trata de un signo querido por el Maestro para revelarse así mismo. El Texto de san Juan, que nos presenta la liturgia de este domingo, es muy parecido al de la tradición común. En continuidad con el relato de los panes multiplicado por Eliseo, como hemos señalado más arriba, este episodio se cuenta seis veces en los evangelios (cf. Mt 14,13-21 = Mc 6, 30-44 = Lc 9,10-17; Mt 15, 32-39 = Mc 8,1-10; Jn 6, 1-15), sin duda en virtud de la interpretación eucarística que se encuentra en todos los comentarios. Juan presenta el signo como el nuevo milagro del Maná (cf. Ex 16), hecho por Jesús, nuevo Moisés, en un nuevo éxodo. El relato oculta, en suma, un significado cristológico y sacramental preciso, que no es tanto el de saciar el hambre de la muchedumbre como el de revelar la gloria de Dios en Jesús, Palabra hecha carne. El don del pan, también es paralelo al don del vino en Caná; el pan de la vida que anuncia el discurso evoca el don del agua viva prometido a la samaritana. El vino, el agua y el pan, símbolos propios de Juan, se complementan para significar, cada uno a su manera, la vida que Jesús comunica al creyente. El texto lo podemos dividir de la siguiente manera: Introducción histórica (vv. 1-4); diálogo entre Jesús y los discípulos (vv. 5-10); descripción del signo-milagro (vv. 11-13); incomprensión de la muchedumbre y la soledad de Jesús, que se retira a orar en el monte (vv. 14ss). Geográficamente todo sucede en el Lago y en torno a él. Jesús se marcha “a la otra parte del mar de Galilea”. Se trata de una región desértica, territorio de los gentiles. En términos de la actitud de Jesús, se aprecia el doble movimiento de retirarse a la soledad y volcarse hacia la multitud. Se retira porque el pueblo busca milagros y no fe; se vuelca por la necesidad física y espiritual del pueblo. A diferencia de los sinópticos, Juan dice que quien toma la iniciativa es Jesús, Él se adelanta a la necesidad; además menciona a Andrés y Felipe (cf. Jn 1, 40-46; 12, 20-22), signo tal vez de la importancia de estos dos apóstoles en el entorno joánico.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?El evangelio precisa diversos elementos que son importantes para nuestra reflexión personal: ●El hecho ocurre con una indicación temporal: “estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos”. Aquí se hace referencia a Moisés (Moisés dando de comer al pueblo en el desierto). Encontramos en esta indicación un elemento importante para la comprensión del relato de los panes. El signo se ubica en relación con la liberación, con la salida de Egipto, con la pascua como paso de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida, del pecado a la gracia. Esto sucede así, porque el evangelista busca dejarnos clara la relación que hay entre la Pascua y el pan multiplicado, que es prefiguración de la Eucaristía. El pan de vida es la Pascua. La Eucaristía es la Pascua de Cristo.●La preparación del banquete maravilloso: la indicación de la cercanía de la pascua, que hemos mencionado anteriormente, podría pasar desapercibido en el desarrollo del relato, pero el evangelista la relaciona expresamente con la actuación de Jesús: “levantó los ojos y viendo…”. La expresión “levantar los ojos”, si no va seguida de “hacia el cielo”, no se introduce en una oración, sino en un determinado “ver”: Jesús sentado en la montaña fija su mirada en la gente que se acerca. El relato presenta ante todo a Jesús como donante generoso ante la multitud; su gesto, gratuito, depende de la mirada que ha dirigido sobre ella.Jesús, dice a Felipe: “¿Con qué compraremos pan para que coman estos?” se crea en esta pregunta de Jesús una expectación. Felipe parece reaccionar como Moisés, cuando se quejó a Yahvé: “¿De dónde voy a sacar carne para repartirla a todo el pueblo, que me viene llorando?” (Nm 11,13). En la pregunta de Jesús al Apóstol, se muestra la imposibilidad que tiene el hombre de procurarse el “verdadero” pan. Se comprende que Felipe se dejará confundir por los términos de la pregunta y permaneciera en el plano del dinero hablando de los denarios necesarios para la compra exigida, como si el don de la vida fuese de orden cuantitativo. Preguntémonos: ¿No debería haber interpretado las palabras de Jesús de manera metafórica, dada su familiaridad con la Escritura? El pueblo de Dios había utilizado los mismos términos: “¡Oh, todos los que están sedientos, vayan por agua, aunque no tengan dinero! Vengan, compren grano y coman, sin dinero y sin pagar, vino y leche” (Is 55,1). En el contexto de este texto de Isaías, bajo la imagen del alimento concedido gratuitamente, Yahvé invita a Israel a buscar lo que verdaderamente sacia, la Ley, su Palabra. En Jesús, todo esto tendrá plenitud. El don de Dios, se da gratuitamente y en abundancia; así lo expresaba un padre de la Iglesia: “[…] La obra del Señor todo lo consigue; en un instante, multiplicó un poco de pan. Aquello que los hombres hacen y trasforman en diez meses de trabajo, sus diez dedos lo hicieron en un instante… De la pequeña cantidad de pan resultó una multitud de panes. Como en el tiempo de la primera bendición: ‘Sean fecundos y multiplíquense’. Los pedazos de pan, antes estériles e insignificantes, gracias a la bendición de Jesús –como seno fecundo de mujer- dieron un fruto del cual hasta sobraron muchos pedazos” (SAN EFRÉN, Diatessaron, 12, 1.3). ●El Evangelio de san Juan nos ofrece pistas sobre la relación de este pasaje con la Eucaristía. Se dice en Jn 6,11: “Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado”. Tomar el pan, dar las gracias y repartirlo son gestos que tienen ya un acento eucarístico. Ahora se muestra a Jesús como el nuevo maná, pan que da la vida y sacia verdaderamente al hombre. ●También podemos tener en cuenta en el texto, las reacciones de la multitud ante Jesús y de Jesús ante las multitudes: “la gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: ‘Este es verdaderamente el profeta que va a venir al mundo’. Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo” (vv. 14-15). El profeta mencionado es el anunciado en Dt 18, 15.18, sucesor de Moisés para instruir al pueblo. En cambio, el “rey”, se refiere al Mesías descendiente de David. Esta última referencia adquiere un carácter político que Jesús quiere evitar a toda costa, Él busca la fe, no el entusiasmo eventual y mucho menos el fanatismo violento.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor, te doy gracias porque me bendices y realizas prodigios en mi vida, quiero escucharte más, obedecerte y dejar que obres sobre mí vida, en mis necesidades, de la misma manera como has bendecido los panes que compartió aquel muchacho y los has multiplicado. Eres el único que siempre está listo para ayudarme y proveerme en mis necesidades. Perdóname por aquellas veces cuando mi fe no es tan fuerte como yo quisiera, sobre todo en los momentos más difíciles, y te pido que en esos momentos no me abandones, mi Señor. Amén. El Evangelio de este domingo contiene gestos realizados por Jesús que relacionamos con la Eucaristía, ya lo hemos dicho antes. En los relatos de la Última Cena, Jesús compartió con sus discípulos el “pan de vida”; en esta escena, instruye a sus discípulos para que ellos alimenten a la multitud. La Eucaristía es una fuente inagotable de alimento. En ella nos encontramos con el mismo Jesús, que se nos da como alimento. Por eso, también en esta celebración rogamos a Dios para que nos dé lo que necesitamos para poder seguir trabajando por el Reino. No olvidemos, después de esta celebración nuestro compromiso en la vida cristiana; somos enviados a alimentar a los que tienen hambre corporal y espiritual. Hagamos nuestro propósito personal, a la luz de estas preguntas: ¿Comparto el pan con los necesitados, con los que tienen hambre?, ¿cómo vivo en la comunidad, en la familia, en la sociedad, en la parroquia, en la pastoral, el desafío que Jesús le puso a Felipe?, ¿cómo colaboro para satisfacer la sed y hambre espiritual de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo?, ¿qué buscamos de Jesús?, ¿de qué manera superamos el conflicto entre lo que la gente “busca” y lo que realmente “ofrece” Jesús?_______________________Recomendaciones prácticas:●Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores.●Compartir con la comunidad el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaQueridos hermanos y hermanas, les damos la bienvenida a la celebración eucarística del décimo séptimo domingo del tiempo Ordinario. Durante cinco domingos, a partir de hoy, interrumpimos la lectura de san Marcos para leer casi íntegro el capítulo 6 de Juan, con la multiplicación de los panes y el discurso de Jesús sobre el pan de la vida, que es Él mismo. Él es la respuesta a todas las necesidades de los hombres, es la causa de nuestra alegría plena. Nos saca de nuestras miserias, nos da el perdón, nos pone en relación con Dios Padre y se hace alimento para nosotros. Iniciemos, pues, con gran alegría, nuestra Eucaristía de hoy. Monición a la liturgia de la Palabra Vamos a escuchar a Dios que nos habla por medio de su Palabra. En el Evangelio, meditaremos el relato de la multiplicación de los panes y los peces, cuando Jesús da de comer a una gran multitud, que está hambrienta. La primera lectura prepara lo que sucederá en el Evangelio, ya que se nos explica cómo con pocos alimentos comió toda la comunidad. Ese alimento, que Jesús nos da, contiene una fuerza divina y nos sacia plenamente. Escuchemos con atención.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con la fuerza del Espíritu, oremos, hermanos, y pidamos a Dios nuestro Padre, que escuche bondadosamente nuestra oración: R/. Escucha a tu pueblo, Señor.1.Por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que ejerzan su ministerio siempre acompañado por la oración su rebaño. Oremos.2.Por cuantos tienen autoridad en el mundo, para que se alejen de los actos de corrupción y se preocupen por llevar una vida digna, al servicio de los más necesitados de nuestra sociedad. Oremos.3.Por toda la humanidad, para que Dios padre purifique al mundo de todo error, conceda salud a los enfermos, libertad a los oprimidos y paz a los que viven sin ella. Oremos.4.Por todos nosotros, que celebramos esta liturgia, que a menudo no sabemos reconocer la presencia de Dios en nuestra vida, para que la gracia nos ayude a abrirnos a la escucha de la Palabra, y así toda nuestra existencia sea renovada por la alegría de la Pascua. Oremos.5.Por todos los abuelos y mayores, para que el Señor les conceda la salud, el entusiasmo y la alegría, de tal manera que vivan en serenidad acompañados de sus seres queridos. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Dios de misericordia,las oraciones que te hemos presentadocon humildad y confianza,y haz que deseemos siemprecuanto te agrada.Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Lun 15 Jul 2024

No es digno de mí

DÉCIMO QUINTO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOJulio 14 de 2024Primera lectura: Am 7, 12-15Salmo: 85(84), 9ab y 10.11-12.13-14 (R. cf. 9b)Segunda lectura: Ef 1, 3-14 (forma larga) o Ef 1, 3-10 (forma breve)Evangelio: Mc 6, 7-13I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLas lecturas de este domingo del tiempo Ordinario no presentan a simple vista un argumento o hilo conductor; sin embargo, no dejan de sugerir cierta relación entre la primera lectura y el evangelio con el tema de la vocación-misión; y el festivo salmo que se puede asociar al precioso himno cristológico que trae la Carta a los Efesios. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El profeta Amós es increpado y amonestado en el ejercicio de su ministerio profético, pues resulta incómodo; el trozo que la liturgia nos presenta se queda corto pues no da razón de las dificultades del profeta, que debe predicar en contra del rey en su propio santuario, y es por eso que ‘gentilmente’ es invitado a abandonar ese lugar, algo así como ‘si quiere predicar, hágalo, pero no aquí; si quiere lucrarse de su palabra, busque en otra parte, no incomodar’. Amós parece excusarse, no se acredita como profeta, pero sí dice que su encargo viene de Dios, casi como a decir ‘¿qué puedo hacer yo?’; la parte siguiente del texto, omitido por la liturgia de hoy, muestra que efectivamente, Amós pronunció su oráculo. A lo mejor si la predicación de Amós hubiese tenido como contenido las bellezas que enumera el Salmo 85, habría sido acogido, pues cuando de Dios se esperan solo cosas buenas y maravillosas, la escucha parece garantizada, a condición de que no exija actuar. El autor de Efesios recita un himno cristológico lleno de profundo significado sobre el plan de Dios, que no puede menos que animar a vivir la misión apostólica que les es encomendada a los doce, tal como narra este trozo del Evangelio de Marcos, tan completa y tan precaria, tan salida de la iniciativa de Dios y tan sometida a las vicisitudes humanas. 2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?El optimismo del Salmo 85, que canta el triunfo de la justicia y de la paz como plan de Dios sobre el mundo se ve menguado por la realidad de la vocación de Amós, nada gratificante y sometida a las disposiciones de los grandes de la tierra. Este profeta es enviado por Dios pronunciar un oráculo en contra del rey del pueblo de Israel, nación rica y ostentosa, pero refractaria de toda amonestación, como a menudo pasa en los regímenes que se erigen como totalitarios; la Palabra que Amós pronuncia en nombre de Dios es calificada por sus contrarios como una conspiración; lo interesante es que el profeta no parece dar importancia a su condición ni de cómo se le catalogue, lo que cuenta es que Dios lo ha llamado y en su nombre es que habla. Pasarán siglos hasta que el autor de la Carta a los Efesios narre este hermoso himno que describe el plan de Dios y que ahora sabemos no es una improvisación, ni una ocurrencia del día, ni un accidente la encarnación del Hijo amado. Un plan en el que ya se inscribía la vocación de Amós y en el que encuentra su razón de ser la misión que detalla esta parte del evangelio de san Marcos: los doce apóstoles son llamados, instruidos y enviados; pero vale anotar que también son advertidos sobre el eventual rechazo o fracaso de la misión, como ya le había sucedido a Amós tanto tiempo atrás.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Palabra de este domingo nos enseña que no falla el designio de Dios. La misión que se ve frustrada o fuera de lugar; ese proyecto evangelizador en el que tanto se invirtió y que luego no dio frutos; esas energías por anunciar el Reino que se ven sofocadas y amordazadas; los peligros de la misión… nada de eso desfigura el plan de Dios. Esta Palabra es de profunda esperanza, pues Dios no desampara a los que llama, o sea, a todos los bautizados. Las instrucciones del Evangelio dan razón de ello, toda vez que los evangelizadores han de recorrer el mundo abandonados a la providencia de Dios; la fuerza no son los recursos humanos, sino la inmensidad del plan de Dios. Hoy sabemos que el Padre ha recapitulado todo el Cristo, por eso no desfallecemos y por eso seguimos apostando por el anuncio de la conversión y la sanación en el nombre de Jesús. Perdimos a Jesús que, como Amós, no abandonemos su Palabra, aunque cueste y no encaje en los parámetros del mundo, a lo mejor precisamente por eso es tan necesaria._______________________Recomendaciones prácticas:●20 de julio: Dia de la Independencia. Convocar a la comunidad a orar por la patria y las ramas del poder.I.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos reunimos como comunidad de fe para celebrar el día del Señor. En este domingo Dios nos habla en su Palabra del designio amoroso sobre nosotros, dándonos motivos de profunda esperanza. Por eso, en esta celebración renovemos nuestra adhesión al Señor y nuestra pertenencia a la Iglesia. Vivamos con gozo esta liturgia.Monición a la liturgia de la Palabra Las lecturas de este domingo son ocasión para reflexionar en el designio de Dios y en nuestra misión, pues no dudan en señalar las dificultades que el ministerio profético supone para Amós, en comunión con el evangelio que, al indicar la misión de los doce con poder, no omite las futuras dificultades; todo en el marco de la confianza en el plan perfecto de Dios que encontraremos en Efesios y repetiremos gozosos con el salmo. Escuchemos con atención.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Presentemos nuestras oraciones al Padre, que en su designio amoroso poder se digne acoger nuestra súplica y digamosR/. Te rogamos, óyenos.1.Te pedimos, Padre de misericordia, por el Papa, los obispos y todos los que ejercen autoridad en la Iglesia, para que lo hagan según el espíritu del Evangelio. Oremos.2.Te pedimos, Padre de amor, por la Iglesia universal, para que no se sienta agobiada por los planes contrarios al evangelio y no abandone su misión. Oremos.3.Te pedimos, Padre de poder, por los gobernantes de las naciones, que comprendan que solo son servidores del bien común. Oremos. 4.Te pedimos, Dios de todo consuelo, por quienes más sufren, para que encuentren la solicitud de sus hermanos. Oremos.5.Te pedimos, Dios de bondad, por nuestro país para que tu paz llegue a nosotros y a todas las instituciones que lo gobiernan. Oremos.Oración conclusivaDios, Padre nuestro,que nos has bendecido con toda clase de bienesespirituales y nos has elegido para anunciar por el mundola Buena Noticia, escúchanos cada vez que nos dirigimosa ti y danos la gracia de continuar hablando en tu nombre.Por Cristo nuestro Señor.

Sáb 6 Jul 2024

¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada?

DÉCIMO CUARTO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOJulio 7 de 2024Primera lectura: Ez 2,2-5Salmo: 123 (122),1-2a.2bcd.3-4(R. 2d)Segunda lectura: 2Co 12, 7b-10Evangelio: Mc 6, 1-6I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLas lecturas de este décimo cuarto domingo del tiempo Ordinario, entre muchas posibilidades, ofrecen una visual del empecinamiento del pueblo, problema con mucho, más sensible que el de la mera debilidad. La lectura de Ezequiel y el Evangelio de Marcos hacen énfasis en la obstinación del pueblo y su consiguiente incapacidad de reconocer los beneficios de Dios. El Salmo 123 y el texto de la Segunda carta a los Corintios, al menos, enfatizan la debilidad, la cual resulta una ocasión para volver los ojos a Dios.4.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El profeta Ezequiel, en estas cortas líneas, recoge un desafortunado y ya conocido calificativo del pueblo, es un pueblo de dura cerviz, como ya lo rotuló el Señor en los libros sagrados de la Ley, pero con el agravante que ya ha pasado mucho tiempo y se indica que esta condición ha sido continua y pertinaz, al punto que la obra reveladora del Señor se tiene que imponer ‘sabrán que hay un profeta’. El Salmo 123, en cambio, es más esperanzador, toda vez que pone en boca del orante la confianza en Dios, ante la constatación de la propia debilidad; la certeza es tal que, si bien el salmo no indica si hubo respuesta de parte de Dios, la sensación de confianza colma este vacío y el ambiente entero del poema es que Dios atiende la mirada suplicante del orante. Este mismo es el ambiente que parece derivar de la declaración de san Pablo, débil y necesitado, pero lleno de la gracia de Dios; llega el apóstol incluso a construir con maestría un contraste entre su debilidad y precariedad y la fortaleza de Dios, casi como un sello único. El evangelio, por su parte, escenifica a Jesús entre los suyos, excusa que asumen quienes lo ven y escuchan para no dar crédito a su sabiduría ni a su actuar; el empecinamiento no lo buscan en ellos mismos, sino que lo atribuyen a la condición de Jesús; es esa quizá la muestra contundente que ineludiblemente señala su endurecimiento, incapaces como son de mirarse a sí mismos.5.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En Ezequiel al menos se dice que por fuerza reconocerán al profeta; en el evangelio no, Jesús solo hará algunas curaciones por imposición de manos, pero quedará sorprendido por la falta de fe. Casi podríamos llevar al argumento que esta manera de obrar, y no los pecados que tan a menudo nos horrorizan, son los que escandalizan a Dios. Este evangelio es verdaderamente conmovedor, pues tenemos que mirar la condición débil de Jesús, impedido como queda de predicar en su propio ambiente y contexto, es descalificado por los suyos, no puede obrar ningún milagro y queda sorprendido por la falta de fe.La costumbre es vernos como el salmista, necesitados de Dios y recurrir a Él con confianza de recibir la solución a nuestros males. Estas lecturas, y en especial este Evangelio, nos desafían con contundencia, pues es como si estuviéramos obligados a reflexionar en las debilidades que causamos a Dios. Suena extraño y claro que lo es, ya que es evidente que no tenemos ningún poder sobre Dios, y su soberanía y poderío son infinitos. Pero en el plan de la salvación, en donde hemos sido insertados con libertad y entendimiento propio, nuestras acciones no son inocuas y pueden estar o no de acuerdo con el proyecto de Jesús; cuando la respuesta es empecinada en el no, entonces afectamos el libre curso de la gracia. Cuántas maravillas de Dios ocultas o sofocadas en el mundo por culpa del rechazo o frialdad de los que nos reconocemos como amigos y paisanos de Jesús. Cuántas ansias de un Dios triunfalista y de una Iglesia imperial que todo lo dominen. El Evangelio, en cambio, no duda en mostrar las ‘limitaciones’ del ministerio de Jesús.6.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Oramos con fe a Dios vivo entre nosotros, sencillo y humilde. Hoy contemplamos al profeta Ezequiel, pequeño en medio de un pueblo de dura cerviz; a Pablo agobiado por su ministerio que lo desborda, y especialmente, nos maravillamos ante Jesús rechazado y cuestionado… Cómo no presentarnos ante Dios frágiles y necesitados; cómo no encomendarle nuestra Iglesia vulnerable y sacudida por terremotos externos e internos. Cómo no suplicar por quienes se creen tan poderosos que cuestionan incluso al mismo Dios._______________________Recomendaciones prácticas:●Concluye el XIII Congreso Nacional Misionero. Celebración del Centenario del primer Congreso Nacional Misionero y Exposición Nacional de misiones.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos reunimos como comunidad de fe para celebrar el día del Señor. Es una oportunidad, como nos indica la lectura de la Palabra, para reflexionar sobre la debilidad y precariedad de nuestra vida, pero también de la grandeza de Dios que nos acoge y bendice. Participemos con alegría y fe.Monición a la liturgia de la Palabra Oración Universal o de los Fieles Presidente: Presentemos nuestra súplica confiada al Padre, que en su poder se digna mirarnos propicio y digamosR/. Te rogamos, óyenos. 1.Te pedimos, Padre de bondad, por el Papa, los obispos y todos los que ejercen autoridad en la Iglesia, para que lo hagan según el espíritu del evangelio. Oremos.2.Te pedimos, Padre de amor, por la Iglesia universal, para que no se sienta agobiada por la debilidad, sino que encuentre en ti su fuerza para cumplir su misión. Oremos. 3.Te pedimos, Padre de misericordia, por los gobernantes de las naciones, que sean capaces de superar las lógicas del poder y el dominio. Oremos. 4.Te pedimos, Padre de piedad, por los más débiles de la sociedad, para que encuentren su fortaleza en la ayuda de sus hermanos. Oremos.5.Te pedimos, Padre de bondad, por todos los catequistas y responsables del trabajo pastoral en nuestras parroquias, para que puedan llevar a cabo su misión con convicción profunda. Oremos.Oración conclusivaPadre misericordioso,nuestros ojos están fijosen ti para qué nos muestrestu voluntad y cómo debemoshablar en tu nombre.Atiende nuestras súplicasy enséñanos a caminar con Cristo.Él que vive y reina por los siglos de los siglos.R/. Amén.