SISTEMA INFORMATIVO
¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna
Tags: conferencia episcopal de colombia lectio dominical predicación orante 25 de agosto de 2024 iglesia colombiana Dona Nobis
VIGÉSIMO PRIMER DOMINGO
DEL TIEMPO ORDINARIO
Agosto 25 de 2024
Primera lectura: Jos 24,1-2a.15-17.18b
Salmo: 34(33), 2-3.16-17.18-19.20-21.22-23 (R. cf. 9a)
Segunda lectura: Ef 5, 21-32
Evangelio: Jn 6, 60-69
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
- En la primera lectura y en el Evangelio de san Juan se plantea el dilema: ¿servir o no servir al Señor? ¿creer o no creer? Jesús ahora se ha manifestado plenamente; ya es claro para los discípulos lo que significa aceptarlo. Muchos no se sienten capaces y se marchan. Lo que Jesús ha pedido es demasiado. Algunos exclaman: "Estas palabras son duras, ¿quién las puede entender?". Es la incomodidad ante una elección que no permite posibilidades de excusas o evasiones.
- La palabra de Jesús invita a salir de uno mismo para seguir a Dios; a superar "la carne" para vivir en el "Espíritu"; a no cerrarse en lo temporal, en lo contingente, sino a apostar por lo eterno. En cambio, los hombres instintivamente prefieren un Dios que los siga en su camino; una vida carnal concreta en lugar de una vida espiritual; una seguridad temporal inmediata en lugar de una perspectiva futura incierta. Cada intervención de Cristo en la historia del mundo, así como en los acontecimientos personales de cada hombre, exige una respuesta decidida y precisa, un sí o un no.
- La Eucaristía sitúa a los fieles frente a Cristo y los interpela, impulsándolos a una elección decisiva. La palabra que resuena en la Misa es luz, y el pan que se ofrece a cada cristiano es fuerza y alimento para una respuesta positiva a los llamados de Cristo.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Hoy se nos presenta en el evangelio la última parte del discurso de Jesús en Cafarnaúm. Es el quinto domingo consecutivo en el que se nos propone el Evangelio de Juan, en el capítulo 6. A estas alturas, nos parece que no encontramos ya que predicar a los fieles, pero si permanecemos fieles al texto y se hacen interactuar las otras lecturas con el texto del Evangelio, el mensaje puede variar y ser muy útil como profundización teológica.
El pasaje comienza con una afirmación impactante: “muchos de los discípulos de Jesús le dijeron que su lenguaje era duro e inaceptable”. “Jesús los enfrentó directamente: "¿Esto os escandaliza?" (v. 62). Luego afirmó que creer en Él era obra del Espíritu Santo y también un regalo del Padre que atraía a las personas hacia el Hijo.
Jesús sabía quiénes eran los que no creían en Él y quiénes lo traicionarían, y no suavizó su discurso. Pedía creer y no consideraba necesario dar más señales: Enoc y Elías en el Antiguo Testamento habían sido llevados al Cielo, pero Jesús no consideró necesario dar milagros como esos. Les pedía a los discípulos que creyeran, que se dejaran guiar por el Espíritu y no por la "carne". A raíz de este discurso, muchos se fueron y dejaron de seguirlo.
v. 67 “¿También ustedes quieren abandonarme?”: Jesús interpeló directamente a los Doce, aquellos a quienes Él mismo había elegido entre sus discípulos para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar. Él quería una posición clara por parte de ellos.
v. 68: “Señor ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros hemos creído y reconocemos que tú eres el consagrado de Dios”: Como en otras ocasiones, es Pedro quien toma la palabra y responde. Esta respuesta revela que incluso los Doce no entendían completamente el discurso de Jesús, pero lo conocían, lo habían escuchado, habían visto muchos signos y creían en Él. Pedro interpretó los sentimientos de ellos al expresar su fe y su vínculo con Jesús a pesar de la falta de comprensión del discurso.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?
Se concluye el discurso del pan de vida con consecuencias desastrosas. El largo discurso que Jesús ha propuesto sobre este tema no fue bien comprendido en ese momento y, nos parece, que tampoco en estos tiempos. Su discurso fue rechazado por muchos. Aquella propuesta extraña de comer la carne y beber la sangre ha sorprendido y alejado a bastantes seguidores. Decían: “Estas palabras son duras”. Y a partir de aquel momento muchos de sus discípulos retrocedieron y ya no iban con Él.
Es el momento de la crisis. El momento en el cual Jesús se presenta exigente y como aquel que pide una total dedicación, una confianza plena, un abandonarse para seguirlo hasta el final. Y allí encontramos con lo que se conoce como la confesión de fe de Pedro, quien, a nombre de los otros discípulos, responde: “¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”. De esa manera manifiestan su decisión de seguir a Jesús y afirman que su propuesta realmente está bien fundamentada. Al menos un pequeño grupo ha aceptado el discurso y son conscientes de comer el pan de vida.
Haciendo eco al evangelio, la primera lectura también nos propone un episodio de escogencia. El anciano Josué después de haber introducido a Israel en la tierra que Dios había prometido a sus padres, reúne a los representantes de todas las tribus en Siquén y, de alguna manera, los invita a hacer una opción: renovar la Alianza y adherir libre y conscientemente a ella. El pueblo que sufrió la esclavitud de Egipto y la liberación había muerto. Ahora estaban los hijos de los hijos de quienes habían vivido esa experiencia y Josué, contando de nuevo la historia de la salvación, los invita a escoger entre servir al Señor o apartarse de Él. Josué es quien primero se compromete con su familia en seguir sirviendo al Señor. Y después, el pueblo también renueva la Alianza con el Señor. Es la misma escena de Jesús con sus discípulos. Es la misma pregunta que el cristiano debe responder cada día: estar con Jesús o seguir a los ídolos.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida, respondamos a estas preguntas:
● Jesús nos dice que es el 'pan bajado del cielo'; ¿qué representa para nosotros este pan?
● ¿La comunión que Dios Padre nos ha dado como regalo nos capacita para recorrer el camino, incluso si está lleno de dificultades, para llegar a la meta final?
● El pueblo de Israel eligió 'servir' al Señor reconociendo todo lo que habían recibido de Él; ¿estamos agradecidos a Dios por la vida que nos da cada día?
● ¿Somos capaces de 'servir' como nos indica Cristo?
● Jesús nos invita a comer su cuerpo para entrar en relación con el Padre a través de Él: ¿creemos realmente que este Jesús es aquel que el Padre envió para nuestra salvación? ¿Tenemos alguna duda todavía?
● La Eucaristía significa agradecimiento: ¿sabemos dar gracias al Señor por haber querido compartir su vida con la nuestra?
_______________________
Recomendaciones prácticas:
● DONA NOBIS. Campaña de apoyo al plan de sostenimiento de la obra evangelizadora de la Iglesia Colombiana.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Hoy Jesús nos interpela sobre la elección fundamental de nuestra vida. A los discípulos consternados y desorientados después de su discurso eucarístico, les hace la pregunta: ¿también ustedes quieren irse? Sentimos que Jesús nos dirige esta pregunta a nosotros, para verificar nuestra secuela y pertenencia a Él, para revisitar los motivos y convicciones de nuestra fe recibida en el bautismo, para comprender la dimensión cotidiana de nuestro ser hijos del Padre. De esta manera, podremos dar una respuesta sincera al Señor, una respuesta que brote desde lo más profundo de nuestro corazón. Adhiramos con fe a la presencia real de Jesús, pan de vida, en la Eucaristía.
Monición a la liturgia de la Palabra
El discurso de Jesucristo sobre el pan de vida es para muchos un escándalo. Incluso hoy en día, creer que la Eucaristía es el Memorial del Misterio Pascual, en el cual el Señor está presente en toda su realidad, es motivo de controversia. Nosotros somos invitados a hacer una opción por Cristo, realmente presente en la Eucaristía.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Hermanos y hermanas, nadie va a Jesús si el Padre que está en los cielos no lo atrae. Invoquemos el don de su presencia a Dios y dirijamos nuestras súplicas hacia Él.
R/. Sostennos en la fe, Señor.
1. Por el pueblo de Dios, para que siempre sea sostenido por la certeza de que el Señor no abandona a aquellos que con humilde confianza creen en Él. Oremos.
2. Por todos aquellos que luchan por creer pues encuentran la propuesta evangélica demasiado exigente: que la alegría de los cristianos y su compromiso activo los impulse a no abandonar la confianza en Dios. Oremos.
3. Por los jóvenes, para que en su búsqueda de modelos no descuiden elegir a Jesús como Maestro de Verdad y Vida. Oremos.
4. Por cada uno de nosotros, para que en nuestras ocupaciones diarias sepamos vivir no con un espíritu de esclavitud, sino con la libertad y la alegría de los hijos de Dios. Oremos.
5. Por el plan de sostenimiento de la obra evangelizadora en la Iglesia Colombiana, DONA NOBIS, para que la providencia del Señor siga manifestándose por medio de sus fieles. Oremos.
Oración conclusiva
Oh, Padre,
estas plegarias son el signo de nuestra sed de ti
y de tu presencia en la historia de la humanidad.
Acógelas según tu voluntad
y concédenos siempre confianza
y esperanza en tu Palabra de salvación.
Por Cristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
Vie 27 Mar 2026
«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 27 Mar 2026
“«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»”
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 20 Mar 2026
El que cree en mí, aunque muera, vivirá
QUINTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 22 de 2026Primera lectura: Ez 37, 12-14Salmo: Sal 130 (129), 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R. 7cd)Segunda lectura: Rm 8, 8-11Evangelio: Jn 11, 1-45 (forma larga) o Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónJesús es la resurrección y la vida; quien le abre su corazón y se deja guiar por su Espíritu, derramado en el día del bautismo, tendrá vida y vida en abundancia. Jesús obra milagros no para mostrarse, sino para que el mundo crea que Él es el Enviado del Padre y comunique su amor y su bondad. La amistad con Jesús no implica liberación del sufrimiento ni del dolor; a Marta y María no las eximió del proceso doloroso de la enfermedad y la muerte de su hermano.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús es la resurrección y la vida, ya prefigurado en la acción de Dios que hace revivir los huesos secos mediante la infusión de su espíritu, tal como narra hoy el libro de Ezequiel. Mediante estas palabras de Dios, dichas por el profeta, se quiere avivar la fe del pueblo de Israel, que se encontraba en el destierro, desalentado porque parecía que Dios lo había dejado a merced de sus enemigos, se había olvidado de sus promesas y estaba abocado a la ruina total y definitiva. Dios reafirma su promesa y anuncia su liberación y su retorno a la tierra de su propiedad recurriendo a los huesos secos que, por la fuerza de su espíritu, recobran vida.Jesús es Dios mismo presente en este mundo, dando vida a los huesos secos de la humanidad alejada de su Creador y que andaba como oveja descarriada y sin pastor, presa del lobo del mal. Él ha venido a este mundo para rescatarnos y librarnos del poder del enemigo infernal y darnos vida, y vida en abundancia. La resurrección de Lázaro es una prefiguración del poder de Dios que resucitará a su Hijo de la muerte y a la humanidad entera al final de los tiempos.El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo; Él habita en nosotros y es principio de una vida nueva. Es el inicio de una vida de resurrección ya desde este mundo, conduciéndonos a una existencia de hijos obedientes, sencillos y confiados en el poder del Padre, que quiere guiarnos hacia una existencia gozosa, incluso en medio de sufrimientos y dificultades, y plena, total y definitiva en la vida eterna, también en nuestra realidad corpórea, al final de los tiempos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?¿Soy consciente de que mi vida es un don de Dios, que me ha rescatado del mal y me quiere llevar a una existencia plena, aun en medio del sufrimiento y el dolor? Jesús demostró que tenía poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y, también, sobre la muerte, al resucitar a Lázaro y a otros más, según narran los evangelios; y, sobre todo, resucitando Él mismo de entre los muertos. Nadie más que Jesús ha resucitado a una vida llena de gloria, libre de los condicionamientos espaciotemporales y no sujeta ya al sufrimiento, la enfermedad ni a una nueva muerte. Tenemos motivos suficientes para creer confiadamente.El Espíritu Santo habita en nuestros corazones y será principio de nuestra resurrección y glorificación final, pero desde ahora realiza la transformación de nuestro ser a través de un camino a veces doloroso y exigente. Precisamente, nos encontramos en Cuaresma, tiempo especialmente dedicado a la conversión y al retorno a Dios; ya llega a su fin este período que se nos ofrece para dejar que el Espíritu renueve y transforme nuestro corazón, preludio de aquella resurrección gloriosa y esplendorosa, a imagen de Jesús salido de la tumba y exaltado a la derecha del Padre.Pero el Espíritu solo podrá realizar esta obra, ya desde ahora y plenamente al final de los tiempos, si cuenta con nuestra docilidad a sus inspiraciones. Él quiere realizar en nosotros la misma obra que hizo en Jesús; tiene toda la capacidad para hacerlo y su gran deseo es llevarla a término. Que estos días finales del Tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se aproxima nos ayuden a permitirle su entrada generosa en nuestro corazón y su acción purificadora y renovadora. Entonces podremos celebrar el misterio pascual de Cristo pasando desde ahora de una vida de pecado, sepultados con Cristo, a una existencia llena de su amor y bondad, participando ya de una vida de resurrección.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Jesús, ayúdanos a comprender que los anhelos más profundos que anidan en nuestro ser –de vida abundante, de una existencia hermosa y plena, de un mundo sin injusticias ni mal– solo pueden ser colmados por ti, que eres la resurrección y la vida, como aparece hoy en el evangelio, prefigurado en la reanimación de los huesos secos narrada por el profeta Ezequiel.Concédenos una conciencia cada vez más despierta del poder de tu santo Espíritu, que habita en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo. Así como Él fue principio de tu resurrección, también será el artífice de la nuestra, el único que nos puede conducir a esa existencia bella y gloriosa que tanto anhelamos y que quiere iniciarse ya en esta vida, aun en medio de las inestabilidades y limitaciones del mundo.Espíritu Santo, fortalécenos para que seamos valientes y te dejemos obrar en nuestra vida, renunciando a todo lo que no sea del agrado del Padre y nos aleje del Hijo, a quien deseas formar en nosotros, esculpir en nuestro corazón y reproducir en nuestras acciones, para gloria de Dios, felicidad nuestra y bien de la humanidad entera, especialmente de quienes viven a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el tercer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos que serán admitidos, en la Vigilia Pascual, a los sacramentos de Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se encuentran en el Misal Romano (pp. 921-922).•Visitar a nuestros enfermos y motivarlos a reconciliarse con quienes pudieran tener alguna discordia pendiente. Aprovechar lo que queda de la Cuaresma para hacer, con docilidad al Espíritu Santo, una revisión plena y honesta de vida; establecer los cambios o conversiones necesarios y no dejar morir nuestro espíritu, sino configurarlo con Cristo resucitado.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn la Eucaristía se hace presente la Vida misma y el principio de toda vida humana y divina. Participemos de esta celebración en este último domingo de Cuaresma, ya próximos al inicio de la Semana Santa, con un corazón arrepentido y lleno de fe ante el gran misterio de Cristo, que nos habla en las Escrituras y nos comunica su misma vida mediante el sacrificio eucarístico.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de hoy nos invita a llenarnos de la vida nueva que nos ha traído Jesús y que ya fue anticipada en la visión de Ezequiel. Dejemos que el Espíritu, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios, nos introduzca en este misterio de amor y entrega, y seamos dóciles y abiertos para ser colmados.Oración universal o de los fielesPresidente: Tú conoces todos los anhelos, deseos e intenciones que hay en nuestros corazones; te los presentamos por medio de tu Hijo, en el Espíritu Santo.R/. Escúchanos, Padre.1.Por la Iglesia que peregrina en los distintos lugares del mundo, guiada por el Papa León y los obispos esparcidos por todo el orbe; custódiala y protégela de toda división, para que refleje la unidad de la Trinidad. Oremos.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, dóciles a tu Santo Espíritu, guíen los destinos de los pueblos por caminos de reconciliación y paz, promoviendo el bien común por encima del interés individual. Oremos.3.Por quienes sufren, para que unan sus padecimientos a los de tu Hijo y cooperen así en la redención de la humanidad. Oremos.4.Por todos nosotros que participamos en esta celebración eucarística, para que aprovechemos estos últimos días de Cuaresma y dejemos toda forma de mal, adhiriéndonos a quien es el Bien y la Vida en persona. Oremos.Oración conclusivaRecibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos confiado por mediación de tu amado Hijo, principio de vida nueva y amor poderoso que renueva nuestros corazones, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.R/. Amén.
Vie 20 Mar 2026
“¿Crees esto?”
QUINTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 22 de 2026Primera lectura: Ez 37, 12-14Salmo: Sal 130 (129), 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R. 7cd)Segunda lectura: Rm 8, 8-11Evangelio: Jn 11, 1-45 (forma larga) o Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónJesús es la resurrección y la vida; quien le abre su corazón y se deja guiar por su Espíritu, derramado en el día del bautismo, tendrá vida y vida en abundancia. Jesús obra milagros no para mostrarse, sino para que el mundo crea que Él es el Enviado del Padre y comunique su amor y su bondad. La amistad con Jesús no implica liberación del sufrimiento ni del dolor; a Marta y María no las eximió del proceso doloroso de la enfermedad y la muerte de su hermano.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús es la resurrección y la vida, ya prefigurado en la acción de Dios que hace revivir los huesos secos mediante la infusión de su espíritu, tal como narra hoy el libro de Ezequiel. Mediante estas palabras de Dios, dichas por el profeta, se quiere avivar la fe del pueblo de Israel, que se encontraba en el destierro, desalentado porque parecía que Dios lo había dejado a merced de sus enemigos, se había olvidado de sus promesas y estaba abocado a la ruina total y definitiva. Dios reafirma su promesa y anuncia su liberación y su retorno a la tierra de su propiedad recurriendo a los huesos secos que, por la fuerza de su espíritu, recobran vida.Jesús es Dios mismo presente en este mundo, dando vida a los huesos secos de la humanidad alejada de su Creador y que andaba como oveja descarriada y sin pastor, presa del lobo del mal. Él ha venido a este mundo para rescatarnos y librarnos del poder del enemigo infernal y darnos vida, y vida en abundancia. La resurrección de Lázaro es una prefiguración del poder de Dios que resucitará a su Hijo de la muerte y a la humanidad entera al final de los tiempos.El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo; Él habita en nosotros y es principio de una vida nueva. Es el inicio de una vida de resurrección ya desde este mundo, conduciéndonos a una existencia de hijos obedientes, sencillos y confiados en el poder del Padre, que quiere guiarnos hacia una existencia gozosa, incluso en medio de sufrimientos y dificultades, y plena, total y definitiva en la vida eterna, también en nuestra realidad corpórea, al final de los tiempos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?¿Soy consciente de que mi vida es un don de Dios, que me ha rescatado del mal y me quiere llevar a una existencia plena, aun en medio del sufrimiento y el dolor? Jesús demostró que tenía poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y, también, sobre la muerte, al resucitar a Lázaro y a otros más, según narran los evangelios; y, sobre todo, resucitando Él mismo de entre los muertos. Nadie más que Jesús ha resucitado a una vida llena de gloria, libre de los condicionamientos espaciotemporales y no sujeta ya al sufrimiento, la enfermedad ni a una nueva muerte. Tenemos motivos suficientes para creer confiadamente.El Espíritu Santo habita en nuestros corazones y será principio de nuestra resurrección y glorificación final, pero desde ahora realiza la transformación de nuestro ser a través de un camino a veces doloroso y exigente. Precisamente, nos encontramos en Cuaresma, tiempo especialmente dedicado a la conversión y al retorno a Dios; ya llega a su fin este período que se nos ofrece para dejar que el Espíritu renueve y transforme nuestro corazón, preludio de aquella resurrección gloriosa y esplendorosa, a imagen de Jesús salido de la tumba y exaltado a la derecha del Padre.Pero el Espíritu solo podrá realizar esta obra, ya desde ahora y plenamente al final de los tiempos, si cuenta con nuestra docilidad a sus inspiraciones. Él quiere realizar en nosotros la misma obra que hizo en Jesús; tiene toda la capacidad para hacerlo y su gran deseo es llevarla a término. Que estos días finales del Tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se aproxima nos ayuden a permitirle su entrada generosa en nuestro corazón y su acción purificadora y renovadora. Entonces podremos celebrar el misterio pascual de Cristo pasando desde ahora de una vida de pecado, sepultados con Cristo, a una existencia llena de su amor y bondad, participando ya de una vida de resurrección.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Jesús, ayúdanos a comprender que los anhelos más profundos que anidan en nuestro ser –de vida abundante, de una existencia hermosa y plena, de un mundo sin injusticias ni mal– solo pueden ser colmados por ti, que eres la resurrección y la vida, como aparece hoy en el evangelio, prefigurado en la reanimación de los huesos secos narrada por el profeta Ezequiel.Concédenos una conciencia cada vez más despierta del poder de tu santo Espíritu, que habita en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo. Así como Él fue principio de tu resurrección, también será el artífice de la nuestra, el único que nos puede conducir a esa existencia bella y gloriosa que tanto anhelamos y que quiere iniciarse ya en esta vida, aun en medio de las inestabilidades y limitaciones del mundo.Espíritu Santo, fortalécenos para que seamos valientes y te dejemos obrar en nuestra vida, renunciando a todo lo que no sea del agrado del Padre y nos aleje del Hijo, a quien deseas formar en nosotros, esculpir en nuestro corazón y reproducir en nuestras acciones, para gloria de Dios, felicidad nuestra y bien de la humanidad entera, especialmente de quienes viven a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el tercer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos que serán admitidos, en la Vigilia Pascual, a los sacramentos de Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se encuentran en el Misal Romano (pp. 921-922).•Visitar a nuestros enfermos y motivarlos a reconciliarse con quienes pudieran tener alguna discordia pendiente. Aprovechar lo que queda de la Cuaresma para hacer, con docilidad al Espíritu Santo, una revisión plena y honesta de vida; establecer los cambios o conversiones necesarios y no dejar morir nuestro espíritu, sino configurarlo con Cristo resucitado.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn la Eucaristía se hace presente la Vida misma y el principio de toda vida humana y divina. Participemos de esta celebración en este último domingo de Cuaresma, ya próximos al inicio de la Semana Santa, con un corazón arrepentido y lleno de fe ante el gran misterio de Cristo, que nos habla en las Escrituras y nos comunica su misma vida mediante el sacrificio eucarístico.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de hoy nos invita a llenarnos de la vida nueva que nos ha traído Jesús y que ya fue anticipada en la visión de Ezequiel. Dejemos que el Espíritu, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios, nos introduzca en este misterio de amor y entrega, y seamos dóciles y abiertos para ser colmados.Oración universal o de los fielesPresidente: Tú conoces todos los anhelos, deseos e intenciones que hay en nuestros corazones; te los presentamos por medio de tu Hijo, en el Espíritu Santo.R/. Escúchanos, Padre.1.Por la Iglesia que peregrina en los distintos lugares del mundo, guiada por el Papa León y los obispos esparcidos por todo el orbe; custódiala y protégela de toda división, para que refleje la unidad de la Trinidad. Oremos.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, dóciles a tu Santo Espíritu, guíen los destinos de los pueblos por caminos de reconciliación y paz, promoviendo el bien común por encima del interés individual. Oremos.3.Por quienes sufren, para que unan sus padecimientos a los de tu Hijo y cooperen así en la redención de la humanidad. Oremos.4.Por todos nosotros que participamos en esta celebración eucarística, para que aprovechemos estos últimos días de Cuaresma y dejemos toda forma de mal, adhiriéndonos a quien es el Bien y la Vida en persona. Oremos.Oración conclusivaRecibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos confiado por mediación de tu amado Hijo, principio de vida nueva y amor poderoso que renueva nuestros corazones, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.R/. Amén.