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Episcopado al día

Mié 11 Feb 2026

Espiritualidad, cuidado y corresponsabilidad: claves del segundo día de la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano

La reflexión sobre la vida espiritual, el cuidado integral de los presbíteros y la corresponsabilidad pastoral entre obispos, sacerdotes y laicos marcó el desarrollo de la agenda del segundo día de la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano. La jornada de este martes 10 de febrero combinó momentos celebrativos, ponencias académicas y espacios de diálogo sinodal, orientados a fortalecer una pastoral presbiteral integral y contextualizada en la realidad del país.Una Eucaristía centrada en el discernimiento y el cuidado mutuoLa jornada inició con la Eucaristía presidida por monseñor Ismael Rueda Sierra, arzobispo de Bucaramanga, quien en su homilía invitó a los participantes a caminar juntos en discernimiento, cuidado mutuo y fidelidad a la misión esencial del Evangelio. El prelado subrayó la centralidad de la vida espiritual y del acompañamiento integral de los presbíteros, destacando el altar como lugar de identidad sacerdotal, de encuentro con Dios y de comunión con todo el Pueblo de Dios.Monseñor Rueda advirtió, además, sobre la tentación de dejarse absorber por múltiples actividades o mediaciones —incluidos los escenarios digitales— que pueden diluir el encuentro personal con Cristo, recordando que ninguna de ellas puede sustituir la relación viva con Él ni el servicio pastoral a los más vulnerables.Ponencias: espiritualidad, salud mental y administración responsableDurante la mañana, la Asamblea profundizó en tres ejes fundamentales para la vida presbiteral: la vida espiritual, la vida afectiva y la salud mental, y la relación del presbítero con la administración de los bienes.En este marco, el padre Stefano Guarinelli, sacerdote diocesano italiano y profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, ofreció una reflexión centrada en la amistad como dimensión esencial de la vida espiritual y afectiva del sacerdote. “Nuestra afectividad depende mucho de esa relación con Dios, y si esa relación es como una caja vacía, no merece la pena vivir así”, afirmó, al tiempo que subrayó la importancia de relaciones humanas sanas que ayuden a no deshumanizar el ministerio presbiteral.Desde una mirada psicológica y pastoral, el padre Jesús Hernán Alzate Duque, sacerdote eudista, y la doctora Yolima Ortiz, directora del programa de Psicología de Uniminuto Virtual, presentaron avances de una investigación sobre desgaste por empatía y salud mental en sacerdotes. Ortiz explicó que, aunque la mayoría de los presbíteros no presentan síntomas clínicos, “sí encontramos desgaste por empatía, producto de acompañar constantemente situaciones difíciles en un contexto social tan complejo como el colombiano”.“La carga emocional es muy alta —señaló—, y cuidar a nuestros sacerdotes es también cuidar a las comunidades, porque el impacto del ministerio sacerdotal en la sociedad es muy alto, incluso entre quienes no son creyentes”.Por su parte, el padre Alzate insistió en la necesidad del autocuidado y de reconocer la vulnerabilidad como parte del ministerio: “Los sacerdotes también lloran. Escuchar hoy implica un contagio emocional constante, y en contextos de violencia esto se intensifica. Por eso necesitamos estrategias reales de acompañamiento”.En la dimensión administrativa, monseñor Darío Gómez Zuluaga, director del Instituto Pastoral del Clero de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, abordó la relación del presbítero con el dinero y la gestión de los bienes temporales. “Si un sacerdote no tiene una relación adecuada con el dinero, se afecta su credibilidad, su identidad como ministro y la sinodalidad misma de la Iglesia”, afirmó, subrayando la importancia de una formación permanente que promueva transparencia, sostenibilidad y coherencia evangélica.La voz de los laicos: valoración y desafíos del ministerio presbiteralUno de los momentos más significativos de la jornada fue el panel “El estado laical y su valoración del ministerio presbiteral”, moderado por monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué y miembro de la Comisión Episcopal de Estado Laical. Inspirado en la reciente Carta Apostólica Una fidelidad que genera futuro, el espacio permitió escuchar la voz de los laicos sobre la vida y misión de los sacerdotes.Germán Marroquín, laico de la Diócesis de Neiva y ex pastor evangélico, destacó el valor del diálogo vivido: “Fue un momento de comunión y sinodalidad donde pudimos decirles a los obispos que los sacerdotes necesitan cercanía, escucha y menos carga laboral. No deben ser vistos como trabajadores, sino como hijos que necesitan ser acompañados”.Desde la Arquidiócesis de Tunja, Claudia Patricia Guerrero subrayó el valor irremplazable del sacerdocio: “El sacerdote es otro Cristo, es quien nos conduce a Él. Por eso necesitamos orar más por los sacerdotes, apoyarlos más y hacer equipo con ellos, cuidando la doctrina, la liturgia y la vida espiritual de la Iglesia”.Moisés Padilla, laico de la Arquidiócesis de Bucaramanga, puso el acento en la coherencia y la comunión: “El sacerdocio es una vocación de servicio. No se puede concebir un sacerdote aislado. La unidad entre obispos y presbíteros es clave para enfrentar los desafíos actuales, especialmente el trabajo con jóvenes y familias”.Una mirada pastoral desde los territoriosLas reflexiones del día también resonaron en la experiencia de los pastores en contextos concretos. Monseñor Franklin Valenzuela, obispo de Tumaco, quien participa por primera vez en una Asamblea Plenaria, valoró los aportes recibidos: “Hemos reflexionado sobre el cansancio y el desánimo en la vida sacerdotal, y sobre la importancia de una buena administración para fortalecer la evangelización. En regiones como Tumaco, con pocos sacerdotes y en medio del conflicto armado, estos temas son fundamentales”.En la misma línea, monseñor José Saúl Grisales, obispo de Ipiales, insistió en la paternidad episcopal como clave del acompañamiento: “Los sacerdotes son seres humanos que necesitan cuidado, cercanía y escucha. Recordar que los obispos somos padres nos ayuda a acompañar procesos de madurez y a recuperar el encanto de la vida ministerial”.Desde la experiencia pastoral en el Pacífico colombiano, el padre Arnulfo Moreno, vicario general del Vicariato Apostólico de Guapi, destacó el énfasis de la Asamblea en el cuidado integral: “No podemos descuidar nuestra vida espiritual, afectiva ni nuestras relaciones sanas. Y también debemos ser transparentes en la administración de los bienes, agradeciendo que los obispos piensen en su clero como una verdadera familia”.Hacia una pastoral presbiteral integralLa jornada concluyó con una segunda ponencia del padre Stefano Guarinelli, centrada en las “Claves teológico-pastorales para una Pastoral Presbiteral Integral”, que recogió y articuló los diversos aportes del día. Las reflexiones dejaron en evidencia la necesidad de seguir construyendo, desde la escucha, la corresponsabilidad y el cuidado mutuo, caminos que fortalezcan la vida y misión de los presbíteros al servicio del Pueblo de Dios.Vea a continuación la nueva emisión del informativo 'Así va la Asamblea':

Mar 10 Feb 2026

Con diagnóstico de la vida sacerdotal en Colombia y un trabajo de proyección pastoral por regiones inició la CXX Asamblea del Episcopado

Con un ejercicio de análisis de la realidad del presbiterio en Colombia y un trabajo de discernimiento pastoral por regiones, inició este 9 de febrero la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano.La primera jornada estuvo marcada por la escucha, la reflexión conjunta y la búsqueda de orientaciones que fortalezcan la vida y el ministerio sacerdotal, en medio de los desafíos sociales, culturales y eclesiales que vive el país.La Eucaristía: el ministerio ordenado en clave comunitaria y misioneraLa jornada inició con la Eucaristía presidida por monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, quien en su homilía subrayó que el ministerio ordenado tiene una forma radicalmente comunitaria. Recordó que ningún presbítero vive su misión de manera aislada, sino en comunión con otros, caminando juntos en corresponsabilidad pastoral.Retomando el Documento de Aparecida, monseñor Villa Vahos insistió en que la Iglesia está llamada a pasar de una pastoral de conservación a una pastoral decididamente misionera, y afirmó que el verdadero templo es la vida humana. En este sentido, hizo un llamado a cuidar la dignidad de cada persona, especialmente en una Colombia marcada por la violencia y el sufrimiento, fortaleciendo la fraternidad presbiteral, la fidelidad a la llamada recibida y una formación permanente que sostenga la misión evangelizadora.Esperanza, cuidado y fidelidad en clave de comuniónDurante la instalación oficial de la Asamblea, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, invitó a ser una Iglesia capaz de ofrecer esperanza y orientación ética en medio de las violencias, exclusiones y sufrimientos que vive el país.El Arzobispo de Cartagena insistió en la necesidad de reavivar la esperanza en los presbiterios como vínculos de comunión para vivir la fidelidad en el servicio, la fraternidad y la misión. Asimismo, reiteró el compromiso de la Iglesia colombiana con la opción preferencial por los pobres, la cultura del cuidado, la prevención de abusos y la atención prioritaria a las víctimas.Un diagnóstico a la luz de la realidad y de la PalabraDurante la plenaria, la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada presentó un diagnóstico sobre la situación de los presbíteros en Colombia y otros contextos del mundo, a partir de dos encuestas aplicadas desde noviembre de 2025 a sacerdotes y obispos del país.El padre Juan Manuel Beltrán Urrea, sacerdote de la Diócesis de Zipaquirá y miembro del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada, explicó que este ejercicio permitió identificar “lo que alegra la vida de los sacerdotes, lo que la entristece, lo que preocupa y lo que hoy necesitan”, ofreciendo elementos concretos para orientar la pastoral presbiteral.Según los resultados, la vida espiritual, la oración, el servicio pastoral y las relaciones fraternas aparecen como fuentes centrales de sentido y motivación; mientras que la soledad, el aislamiento, las presiones del contexto y las fragilidad humana emergen como desafíos que requieren acompañamiento y formación permanente.Contextos que impactan y que interpelan a la misiónAl profundizar en la lectura pastoral de este diagnóstico, monseñor Luis Augusto Campos Flórez, obispo de Socorro y San Gil y presidente de la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada, subrayó que los presbíteros viven su ministerio en medio de “un contexto amplio y complejo: cultural, relacional, de profundas transformaciones en el campo religioso y, en el caso de Colombia, marcado por la conflictividad, las tensiones y las polarizaciones”.Señaló que esta realidad impacta la vida de los presbiterios, pero también representa una oportunidad para incidir evangélicamente en ella. En este sentido, destacó que uno de los propósitos centrales de la Asamblea es “identificar líneas claras para la formación permanente de los sacerdotes”, a la luz de la Palabra de Dios y de los aportes recogidos en las encuestas.Desde una lectura bíblica inspirada en san Pablo, monseñor Campos recordó que la vocación sacerdotal es, ante todo, un don: “No es un proyecto propio ni una conquista personal, es un don del Señor para ser donado, vivido en actitud de entrega”. Al mismo tiempo, afirmó que los ministros ordenados están llamados a acoger “el Espíritu de fortaleza y de ánimo que el Señor nos regala”, para vivir la misión con fidelidad y alegría.Trabajo por regiones: escuchar, compartir y proyectarEn horas de la tarde, la Asamblea avanzó en un trabajo por grupos regionales, integrados por dos provincias eclesiásticas cada uno. Tres preguntas orientaron este ejercicio: los asuntos vitales que más preocupan en los presbiterios, las experiencias que han dado buenos frutos y las iniciativas que podrían implementarse en las jurisdicciones.El padre Juan Manuel Muñoz Guerra, vicario general de la Diócesis de Magangué, destacó que este espacio permitió identificar como asunto central “el fortalecimiento de la vida espiritual del sacerdote”, así como la necesidad de una formación permanente que incluya la dirección espiritual en todas las etapas de la vida ministerial. También subrayó la importancia de acompañar situaciones de soledad y aislamiento, y de cuidar la salud física y mental de los presbíteros.Desde la Arquidiócesis de Florencia, el padre Ariel Torres Hansen, delegado de la Pastoral Sacerdotal, afirmó que uno de los grandes retos compartidos es crecer en la fraternidad sacerdotal: “En la medida en que caminamos todos hacia el corazón de Cristo, nos vamos encontrando entre nosotros y nos descubrimos hermanos”.Por su parte, el padre Andrés Felipe Suárez Cubillos, delegado de Pastoral Presbiteral de la Arquidiócesis de Ibagué, destacó la cercanía del obispo como un elemento clave que dinamiza la vida presbiteral y su proyección hacia las comunidades.Un camino que apenas comienzaLa primera jornada de la CXX Asamblea Plenaria dejó claro que el diagnóstico presentado no es un punto de llegada, sino un punto de partida. A lo largo de la semana, los obispos profundizarán estas reflexiones para delinear orientaciones pastorales que ayuden a construir presbiterios más sinodales, fraternos y misioneros, capaces de vivir el ministerio ordenado con fidelidad, alegría y esperanza al servicio del pueblo de Dios en Colombia.Vea a continuación el resumen informativo del primer día de la CXX Asamblea Plenaria:

Lun 9 Feb 2026

Obispos colombianos inician la CXX Asamblea reafirmando su compromiso con los pobres, la paz y la cultura del cuidado

Este 9 de ferbrero, durante la instalación oficial de la CXX Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., invitó a caminar como una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa, capaz de ofrecer esperanza y orientación ética en un contexto marcado por diversas formas de violencia, exclusión y sufrimiento.Una Iglesia llamada a ser testigo de una paz desarmadaInspirado en el magisterio del Papa León XIV, monseñor Múnera recordó que la paz que brota de Jesucristo resucitado no responde a la lógica de la violencia ni de la imposición, sino al poder transformador de la bondad. “La bondad es desarmante”, afirmó, al evocar el estilo de Jesús, cuya lucha fue desarmada incluso en medio de contextos históricos, políticos y sociales adversos.En este horizonte, señaló que la Iglesia en Colombia está llamada a ser profeta y testigo de esta novedad, escuchando el dolor ajeno y ayudando a liberar a la sociedad del engaño de la violencia, para que la paz de Cristo se traduzca en justicia, reconciliación y dignidad humana.Amor hacia los pobres y cultura del cuidadoOtro de los ejes centrales del mensaje fue la opción preferencial por los pobres, entendida como una experiencia profundamente evangélica. Citando al Papa León XIV, el presidente de la CEC recordó que “los más pobres no son meros objetos de compasión sino maestros del Evangelio”, y que servirlos no es un gesto de superioridad, sino un encuentro entre iguales donde Cristo mismo se revela y es adorado.Desde esta misma convicción, monseñor Múnera situó el compromiso de la Iglesia con la cultura del cuidado, la prevención de abusos y la atención integral a las víctimas. Señaló que esta tarea hace parte de la misión y razón de ser de la Iglesia, llamada a proteger la dignidad de toda persona, especialmente de quienes han sido heridos, excluidos o vulnerados.En este contexto, manifestó que la Iglesia en Colombia ha venido fortaleciendo procesos de formación, prevención y acompañamiento en todas las jurisdicciones eclesiásticas, así como dedicando tiempo, personas competentes y esfuerzos institucionales para responder con responsabilidad y coherencia a los desafíos pastorales y jurídicos que plantea esta realidad. Estas acciones —indicó— se desarrollan en el marco del respeto al ordenamiento jurídico del país y de los derechos de todas las personas involucradas, como expresión concreta de la misión evangelizadora y del compromiso con el bien común.Al citar palabras recientes del Papa León XIV, recordó que “no podemos cerrar los ojos ni los corazones a la crisis ocasionada por los abusos sexuales”, y que muchas veces el dolor de las víctimas se ha visto agravado por no haber sido acogidas ni escuchadas. Estas palabras, afirmó, comprometen a la Iglesia colombiana a perseverar en la prevención, el trato adecuado de cada caso y la atención prioritaria a las víctimas, empeñándose en ser creíble ante una sociedad que reclama coherencia de vida y acciones eficaces frente a toda forma de injusticia.Reavivar la esperanza en los presbiteriosEn coherencia con el tema central de esta CXX Asamblea Plenaria, monseñor Francisco Múnera destacó que buena parte de las reflexiones de la semana estarán orientadas a reavivar la esperanza en los presbiterios del país, entendidos como vínculos de comunión para vivir la fidelidad en el servicio, la fraternidad y la misión.Recordando la enseñanza del Concilio Vaticano II, recientemente evocada por el Papa León XIV, subrayó que “la anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes”, e invitó a fortalecer el acompañamiento pastoral para que los presbíteros puedan vivir su vocación con alegría, gratitud y responsabilidad, dando testimonio de que es posible ser sacerdotes felices en el seguimiento de Cristo.Un mensaje con proyección al paísEl mensaje de instalación concluyó confiando los trabajos de la Asamblea a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, y elevando una oración por los frutos pastorales de este encuentro, en favor de la reconciliación, la paz y el amor concreto y eficaz hacia los pobres, los débiles y los sufrientes.Con este llamado, la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano se abre como un espacio de discernimiento pastoral que busca iluminar, desde la fe y la responsabilidad ética, el servicio de la Iglesia al país y su aporte a la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y esperanzada.

Vie 6 Feb 2026

La CXX Asamblea reunirá a obispos y sacerdotes para reflexionar sobre la vida y la misión del presbiterio en Colombia

Del 9 al 13 de febrero, los obispos de la Iglesia Católica en Colombia se darán cita en Bogotá para celebrar la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, el primer encuentro oficial de trabajo pastoral del 2026.El tema central de esta Asamblea será “El presbiterio en la Iglesia sinodal”, un eje que orientará la elaboración de criterios y orientaciones para una pastoral sacerdotal que responda, de manera comunitaria y misionera, a los desafíos actuales de la vida y el ministerio de los presbíteros en el país.El presbiterio, en el centro de la reflexión episcopalDe acuerdo con monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, poner en el centro de esta Asamblea la vida y el ministerio de los sacerdotes permite reconocer su servicio cotidiano a las comunidades y resalta la importancia de acompañarlos de manera integral, en el marco del camino sinodal que vive la Iglesia universal.La reflexión partirá de una convicción clara: vivir el ministerio sacerdotal en una Iglesia sinodal solo es posible desde una experiencia profundamente comunitaria, donde el “nosotros” prevalezca sobre el “yo”, y donde cada presbítero viva su vocación inserto en un único Cuerpo y participando del único sacerdocio de Cristo.Una Asamblea con una experiencia inédita de trabajo compartidoDe manera particular en esta asamblea, los obispos estarán acompañados, durante los tres primeros días del encuentro, por un sacerdote de sus respectivas jurisdicciones eclesiásticas. Algunos asistirán junto a delegados de pastoral sacerdotal, otros con sus vicarios generales o vicarios de pastoral.Esta experiencia buscará fortalecer la comunión, la corresponsabilidad y el discernimiento pastoral compartido, enriqueciendo la reflexión episcopal desde la escucha directa de quienes viven cotidianamente la realidad del ministerio presbiteral en los territorios.Continuidad y renovación en la reflexión sobre el ministerio ordenadoAunque no es la primera vez que los obispos de Colombia trabajarán sobre la vida y el ministerio de los presbíteros, esta CXX Asamblea lo hará desde una perspectiva renovada y sinodal. Asambleas anteriores abordaron temas como la misión del obispo frente a sus sacerdotes (2001), la formación afectiva de los presbíteros y religiosos (2010) y la vivencia de la identidad, comunión y misión de los ministros ordenados (2016).En esta ocasión, el énfasis estará puesto en el presbiterio como familia sacerdotal, buscando ofrecer orientaciones que ayuden a los obispos y a las instancias de pastoral presbiteral a acompañar a los sacerdotes en su crecimiento humano, espiritual y ministerial, especialmente frente a desafíos como el cansancio, la rutina, o la pérdida del sentido vocacional.Formación previa para obispos recientemente nombradosOtra de las novedades de este encuentro será que 18 obispos nombrados desde marzo de 2023 participarán, los días 7 y 8 de febrero, en un curso de formación previo a la Asamblea Plenaria, orientado a fortalecer las dimensiones pastoral e institucional de su ministerio episcopal.Un espacio de discernimiento pastoral y lectura de la realidad nacionalEn este encuentro participarán 80 obispos activos y 5 obispos eméritos, reflejo de la diversidad y riqueza del Episcopado Colombiano. Además del tema central, los obispos dedicarán espacios a la reflexión sobre la realidad social, humanitaria y política del país, desde su responsabilidad pastoral y su llamado a ofrecer una voz profética en favor del bien común y de las comunidades que acompañan.El trabajo metodológico incluirá sesiones plenarias, ponencias, trabajo en grupos por provincias y por temas específicos, en coherencia con el llamado a vivir una Iglesia cada vez más participativa, corresponsable y misionera.‘Así va la Asamblea’: entérese de lo más destacado de cada jornadaLa Conferencia Episcopal de Colombia compartirá el desarrollo de este encuentro a través de su especial ‘Así va la Asamblea’, con informativos audiovisuales diarios, notas periodísticas y galerías fotográficas, que estarán disponibles a través de la página web, los perfiles Facebook e Instagram institucional, el canal de YouTube y en canal de difusión en WhatsApp. Vea la primera entrega informativa a continuación de 'Así va la Asamblea':

Vie 30 Ene 2026

La Diócesis de Vélez inicia una nueva etapa pastoral con la posesión de su tercer obispo: Mons. José Camilo Arbeláez Montoya

Este 29 de enero, en la Catedral de Nuestra Señora de las Nieves, monseñor José Camilo Arbeláez Montoya tomó posesión canónica como tercer obispo de la Diócesis de Vélez. En la ceremonia estuvo presente el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien dio lectura pública a las bulas pontificias emitidas por el Santo Padre que oficializan su nombramiento y autoridad pastoral.La celebración contó con la presencia de los obispos de la Provincia Eclesiástica de Bucaramanga, de monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, anterior obispo de Vélez, así como de otros prelados provenientes de diversas diócesis del país. También participaron sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, fieles laicos y autoridades civiles, militares y académicas de la región.Una diócesis que acoge a su nuevo pastorAl inicio de la ceremonia, el presbítero José Ricardo Santos Rodríguez, administrador diocesano durante el tiempo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo y presentó el rostro actual de la Iglesia particular de Vélez, próxima a cumplir 23 años de erección canónica. Recordó que la diócesis está conformada por 33 parroquias, atendidas por 36 sacerdotes organizados en cuatro arciprestazgos, y subrayó el compromiso del presbiterio y de los laicos de caminar en comunión y sinodalidad.“Hoy elevamos nuestra gratitud a Dios y junto al salmista decimos: El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres. Gracias, monseñor, por su sí a Dios”, expresó, al tiempo que aseguró al nuevo obispo la colaboración y cercanía del presbiterio y de las comunidades para continuar el camino evangelizador iniciado por sus antecesores.La cercanía del Papa y el sentido del ministerio episcopalPrevio a la lectura de las bulas (cartas apostólicas), el Nuncio Apostólico transmitió el saludo y la bendición del Santo Padre al pueblo de Dios que peregrina en Vélez, destacando la solicitud pastoral del Papa por esta joven diócesis. Calificó la posesión canónica como “un acontecimiento solemne en la historia diocesana”, al acoger a un pastor que, con la plenitud del sacerdocio, es llamado a ser “prolongación personal de Cristo Buen Pastor”.Monseñor Rudelli invitó al nuevo obispo a vivir su ministerio desde la fidelidad a la vocación, recordando palabras recientes del Papa León XIV: toda vocación nace del encuentro personal con Cristo y se sostiene en la memoria viva de esa llamada. Subrayó que el obispo, antes de guiar al rebaño, permanece siempre discípulo del Maestro, llamado a apacentar con gozo, a promover la unidad y a servir en comunión con toda la Iglesia.Enseñar, santificar y gobernar desde el amorEn su primera homilía como obispo de Vélez, monseñor José Camilo Arbeláez expresó su gratitud al Santo Padre por la confianza recibida, al Nuncio Apostólico por su cercanía y a quienes lo acompañaron durante el tiempo de vacancia. Dirigiéndose al presbiterio y al pueblo fiel, manifestó su plena disponibilidad para compartir las tareas de la evangelización y caminar junto a la comunidad.Inspirado en la Sagrada Escritura y en la tradición de la Iglesia, recordó que el ministerio episcopal se comprende como “el oficio del amor”, según san Agustín, y se concreta en las tres tareas fundamentales de enseñar, santificar y gobernar. Señaló que el obispo está llamado a ser el primer predicador del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida, viviendo en profunda comunión con la Palabra de Dios, de la cual es servidor.Al referirse a la santidad como fundamento del ministerio pastoral, afirmó que esta no es un ideal opcional, sino una necesidad para la Iglesia y para el mundo de hoy. Citando a diversos santos y maestros espirituales, insistió en que la autoridad moral del obispo brota de su vida de oración, de la caridad y de la coherencia entre fe y vida.Un gobierno pastoral al servicio de los más vulnerablesMonseñor Arbeláez subrayó que el gobierno pastoral no es un honor, sino un servicio, inspirado en el modelo de Jesucristo, Buen Pastor. En este contexto, afirmó que su misión tendrá como prioridad la atención a los pobres, a quienes sufren y a los marginados, en sintonía con el magisterio reciente del Papa. Destacó la importancia de ejercer el ministerio con mansedumbre, paciencia, capacidad de escucha y cercanía, promoviendo la corresponsabilidad de sacerdotes, religiosos y laicos.Asimismo, evocó la imagen bíblica del pastor que guía y protege con la vara y el cayado, señalando que la Iglesia está llamada a custodiar la fe y, al mismo tiempo, a acompañar con misericordia los caminos difíciles de las personas y de las comunidades.Una Iglesia llamada a vivir en PentecostésEl nuevo obispo explicó el sentido de su lema episcopal, “Ven, Espíritu Santo”, como una súplica permanente para que la acción del Espíritu renueve la vida y la misión de la diócesis. Recordó que no hay evangelización sin el Espíritu Santo y expresó su deseo de promover una experiencia constante de Pentecostés en la Iglesia particular de Vélez, abierta a los dones, carismas y frutos que edifican la comunión.Monseñor José Camilo hizo referencia a la identidad cultural y rural de la región veleña, resaltando la fortaleza y la esperanza de un pueblo que, aun en medio de dificultades naturales y sociales, se levanta y camina con alegría. Invitó a que la diócesis sea “una Iglesia viva, que respire el aroma de Cristo y anuncie la resurrección con la fuerza del Espíritu Santo”.Bajo el amparo de Nuestra Señora de las NievesAl concluir, monseñor José Camilo Arbeláez confió su ministerio episcopal a la intercesión de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de la diócesis, así como a san José y a san Francisco de Sales, maestro de la caridad pastoral. Pidió la oración de los fieles para vivir esta nueva misión con humildad, entrega y fidelidad al Evangelio.

Mié 28 Ene 2026

Los obispos de Colombia reafirman la fe católica en Jesucristo y llaman al respeto por las creencias religiosas

Los obispos de la Iglesia Católica en Colombia, como pastores que expresan el sentir de millones de fieles en el país, reiteraron su fe en Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador, y recordaron que el respeto por las creencias religiosas es un principio protegido por el ordenamiento constitucional colombiano.Así lo manifestaron a través del comunicado COM–CEC–040/26, emitido este martes 28 de enero por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en el que los prelados reafirmaron que para la Iglesia Católica “Jesucristo es el Hijo único de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, centro de nuestra fe y esperanza”.En el mensaje, firmado por la Comunidad de Presidencia de la CEC, los obispos subrayan que Jesucristo no puede ser entendido únicamente como un personaje histórico o un referente moral, sino como el Salvador en quien la Iglesia cree y a quien confiesa. En este sentido, recuerdan que “la fe cristiana se fundamenta en la revelación de Dios en la persona de Jesucristo, tal como lo testimonian las Sagradas Escrituras y la Tradición viva de la Iglesia”.La Conferencia Episcopal también enfatiza que Colombia, como Estado social de derecho y laico, tiene el deber de garantizar el respeto por las convicciones religiosas de sus ciudadanos. Al respecto, el comunicado señala que “la laicidad del Estado no implica desconocer o deslegitimar las creencias religiosas, sino asegurar la libertad de todos para profesarlas y vivirlas sin discriminación”.Los obispos recuerdan que este principio está respaldado por la Constitución Política de 1991, la Ley Estatutaria de Libertad Religiosa (Ley 133 de 1994) y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, las cuales establecen la obligación del Estado de respetar la autonomía de las confesiones religiosas y abstenerse de intervenir en asuntos doctrinales.En ese contexto, los obispos afirman que “ninguna autoridad civil está llamada a emitir juicios de carácter teológico sobre las creencias de los ciudadanos”, recordando así la separación entre las competencias del Estado y el ámbito propio de la fe. Asimismo, invitan a los fieles católicos a profundizar en el conocimiento de Jesucristo mediante la lectura del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica, y exhortan a quienes tengan inquietudes o preguntas sobre la fe cristiana a acudir a fuentes serias y autorizadas, evitando interpretaciones superficiales o descontextualizadas.Finalmente, la Conferencia Episcopal de Colombia reitera su respeto por las instituciones y autoridades legítimamente constituidas y su compromiso con la construcción de la paz y la convivencia social, al tiempo que hace un llamado a “respetar la fe y las convicciones religiosas de millones de creyentes, como expresión del pluralismo y de la dignidad humana”.

Lun 26 Ene 2026

En Medellín, monseñor José Camilo Arbeláez Montoya recibió la ordenación episcopal como obispo de Vélez

En una solemne celebración eucarística realizada en la Catedral Metropolitana de Medellín, monseñor José Camilo Arbeláez Montoya recibió la ordenación episcopal como nuevo obispo de la Diócesis de Vélez, jurisdicción a la que fue nombrado por el Papa León XIV el pasado 14 de noviembre de 2025.La celebración fue presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, quien actuó como obispo ordenante principal, acompañado por monseñor Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín, y por otros 18 obispos de distintas jurisdicciones del país. Entre ellos, se encontraban monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de este organismo, como expresión de la comunión y colegialidad episcopal de la Iglesia en Colombia.El episcopado, una consagración para el servicio y la misiónDurante la homilía, monseñor Tobón subrayó que la ordenación episcopal “no es una simple transmisión de poderes litúrgicos, magisteriales o jurídicos”, sino una consagración que configura profundamente al obispo con Cristo Pastor y lo incorpora sacramentalmente a la sucesión apostólica. En este contexto, afirmó que se trata de una entrega total, que implica “vivir única y totalmente para servir”, en una profunda identificación entre la vida personal y la misión confiada.El Arzobispo de Medellín recordó que la unción recibida llama al obispo a anunciar el Evangelio y a llevar esperanza especialmente a los más pobres y heridos, y destacó que la misión eclesial solo se comprende desde la amistad con Cristo: “Existimos para servir a otros. Estamos enviados para dar un fruto que permanezca”.“Mira las personas que el Señor te entrega para amarlas”Dirigiéndose al nuevo obispo, monseñor Tobón lo invitó a asumir el ministerio episcopal desde la caridad pastoral y la confianza en la gracia de Dios. Lo exhortó a no dejarse dominar por el peso de las responsabilidades, sino a centrar su mirada en las personas y comunidades que le serán confiadas, particularmente en la Diócesis de Vélez, llamada a seguir creciendo en su tarea evangelizadora.Recordó además que el episcopado es un don que, aunque enriquece personalmente al consagrado, está orientado ante todo al servicio del Pueblo de Dios, y que la fidelidad a esta misión se sostiene en “la caridad que todo lo sufre y todo lo soporta, la caridad que no pasa jamás”.Acción de gracias y disponibilidad al servicio de la IglesiaAl finalizar la celebración, monseñor José Camilo Arbeláez expresó su gratitud a Dios por la vocación recibida, evocando el momento de su ordenación sacerdotal, ocurrida hace 30 años en la misma Catedral Metropolitana. “Hoy de nuevo me postro para unirme una vez más a Jesucristo, que me vuelve a llamar”, afirmó, reconociendo con humildad la responsabilidad que asume como obispo.Manifestó su agradecimiento al Papa León XIV por la confianza depositada en él y expresó su plena comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. Asimismo, pidió la gracia de ser “un siervo fiel, guiado por la inspiración del Espíritu Santo”, capaz de reflejar el amor de Cristo en su ministerio pastoral.La vocación, una historia tejida en la familia y en la IglesiaEl nuevo obispo destacó el papel fundamental de su familia en su camino vocacional, afirmando que en ella aprendió “las primeras letras del alfabeto de la fe, la gramática del amor”. Agradeció también a sus formadores, a las comunidades parroquiales donde ha servido, a sus hermanos sacerdotes y a las distintas realidades eclesiales que han marcado su ministerio.De manera especial, expresó su gratitud a la Arquidiócesis de Medellín, a la Renovación Carismática Católica y a la Fundación “Pan y Paraíso”, donde ha acompañado durante años a niños de comunidades vulnerables, experiencia que —según afirmó— le ha permitido reconocer el rostro de Cristo en los más pequeños.Posesión en la Diócesis de VélezLa ceremonia de posesión canónica de monseñor José Camilo Arbeláez Montoya se llevará a cabo el próximo jueves 29 de enero en la Catedral Nuestra Señora de las Nieves del municipio de Vélez.

Lun 19 Ene 2026

Monseñor Jesús Alberto Torres toma posesión en medio de un urgente clamor por la paz en el Guaviare

En una solemne Eucaristía celebrada en la parroquia Catedral de San José del Guaviare, monseñor Jesús Alberto Torres Ariza tomó posesión canónica como nuevo obispo de esta Iglesia particular amazónica, que por más de un año había estado en sede vacante.El inicio del ministerio episcopal de monseñor Torres se da en paralelo a un grave hecho de orden público. El mismo día de su posesión, junto con monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado expresando "profunda consternación" por los enfrentamientos en el municipio de El Retorno que dejaron 26 combatientes muertos y generan alto riesgo para la población civil.La liturgia de posesión estuvo presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli. Como signo de comunión episcopal, monseñor Torres Ariza estuvo acompañado por cinco obispos de jurisdicciones vecinas: monseñor Álvaro Mon Pérez, C.Ss.R., vicario apostólico de Puerto Carreño; monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano, obispo de Granada; monseñor Raúl Alfonso Carrillo Martínez, vicario apostólico de Puerto Gaitán; monseñor Joselito Carreño Quiñones, M.X.Y., vicario apostólico de Inírida; y monseñor Óscar José Vélez Isaza, obispo de Valledupar, diócesis de origen del nuevo prelado. Esta presencia subrayó la dimensión de comunión y corresponsabilidad en la misión evangelizadora en la Orinoquía y la Amazonía colombianas.Un obispo misionero para una diócesis amazónicaEn su homilía, monseñor Torres Ariza asumió su ministerio con un claro acento misionero y pastoral. Recordó que su nombramiento es respuesta a una llamada de Cristo y del Santo Padre, comprometiéndose a “una entrega total y generosa” a la Iglesia: “En la persona del Santo Padre reconozco la llamada que me hace el Señor Jesús para una entrega total y generosa de mi persona”.Presentándose como hijo de La Guajira, evocó sus raíces culturales y eclesiales para resaltar que llega al Guaviare con espíritu de servicio y cercanía: “Vengo como misionero porque el Señor Jesús me envió sobre su heredad, para elegir al pueblo del Señor y librarlo de las manos de los enemigos que lo rodean”. Reconoció la riqueza multicultural del territorio, destacando la convivencia entre pueblos indígenas y comunidades provenientes de distintas regiones del país.El nuevo obispo delineó su comprensión del ministerio episcopal como una triple misión: padre, pastor y maestro. Subrayó que quiere ejercer una paternidad cercana y misericordiosa: “Estoy llamado a ser padre para todo el pueblo santo de Dios que peregrina en estas tierras…Un padre para que todos sus hijos se puedan acercar confiadamente con sus gozos y esperanzas, sus alegrías y tristezas”.Como pastor, se comprometió a caminar al frente de su pueblo, siguiendo el modelo de Cristo Buen Pastor, con especial solicitud por los pobres, los vulnerables y quienes viven en situación de periferia. Y como maestro, afirmó que su tarea será anunciar con valentía a Jesucristo vivo, haciendo de la Palabra de Dios norma de vida para la comunidad.Inspirado en el documento Querida Amazonía del Papa Francisco, monseñor Torres compartió “sueños pastorales” para la diócesis: una Iglesia comprometida con los pobres, respetuosa de la riqueza cultural y ambiental de la Amazonía, promotora de vocaciones, familias cristianas abiertas a la vida y comunidades parroquiales dinámicas y misioneras al servicio de la sociedad.El llamado del Pastor en un territorio bajo presiónEste mensaje de esperanza contrasta con la cruda realidad que vive el territorio. El mismo día de su posesión, monseñor Torres Ariza y monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Iglesia–Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado ante la grave situación de orden público registrada en la zona rural del municipio de El Retorno (Guaviare), donde recientes entre presentados entre disidencias de las Farc dejaron 26 personas muertas y sembraron nuevamente el temor entre la población civil.En el texto, la Diócesis de San José del Guaviare y la Delegación para las Relaciones Iglesia–Estado expresaron su “profunda consternación” por los hechos y se unieron al llamado del Papa León XIV por “una paz desarmada y desarmante”.El comunicado advirtió que estas confrontaciones “no causan sino mayor sufrimiento de la población, alta victimización, confinamiento y desplazamiento de comunidades indígenas y campesinas, así como la pérdida de la vida de combatientes y no combatientes”, y generan un clima de miedo que impide la convivencia pacífica.La Iglesia hizo un llamado a los actores armados para que respeten el Derecho Internacional Humanitario y la vida de la población civil, e invitó al diálogo y la concertación como caminos para la reconciliación. Asimismo, expresó su cercanía espiritual: “Nos unimos en oración por las personas y comunidades del Guaviare, para que alcancen la protección que necesitan y se desarmen los corazones de los violentos”.Según las autoridades, los combates responden a una disputa por corredores estratégicos para movilidad y economías ilegales en el Guaviare. La Defensoría del Pueblo ha mantenido desde junio de 2025 una alerta por el riesgo para las comunidades, advirtiendo que la confrontación ha elevado a nivel crítico los riesgos en municipios como El Retorno y Calamar.Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de posesión: