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Episcopado al día

Jue 15 Ene 2026

Papa León XIV designa a monseñor Luis Manuel Alí Herrera como Vicario en Santa María la Mayor

El Papa León XIV nombró a monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo colombiano y actual Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, como Vicario del Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas mayores de Roma y uno de los santuarios marianos más importantes de la Iglesia Católica.El nombramiento se realizó este jueves 15 de enero, conforme al artículo 4 §1 del Estatuto vigente del Capitolo Liberiano, organismo que rige la vida litúrgica, pastoral y espiritual de la basílica. En su nueva función, monseñor Alí Herrera colaborará estrechamente con el cardenal Rolandas Makrickas, Arcipreste de Santa María la Mayor desde julio de 2025, en la coordinación de la actividad de los canónigos y en la atención pastoral de la comunidad vinculada al templo. Asimismo, podrá actuar en representación del Arcipreste en caso de ausencia o impedimento.Continuidad en la protección de menoresLa Santa Sede confirmó que, de manera simultánea, monseñor Alí Herrera continuará desempeñándose como Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, cargo que ocupa desde marzo de 2024. Este organismo, creado por el Papa Francisco, tiene como misión asesorar al Santo Padre y promover en toda la Iglesia políticas y buenas prácticas para la prevención y atención de abusos contra menores y personas vulnerables.Relevancia de Santa María la MayorLa Basílica Papal de Santa María la Mayor es el santuario mariano más antiguo de Occidente. Fundada en el siglo IV, conserva elementos de su arquitectura paleocristiana y alberga importantes tesoros de la tradición cristiana, entre ellos la venerada imagen de la Salus Populi Romani, ante la cual los Papas suelen orar antes y después de sus viajes apostólicos.Por su carácter extraterritorial y su peso histórico y espiritual, la basílica ocupa un lugar central tanto en la liturgia universal como en la vida eclesial y diplomática de la Santa Sede.Un lugar de especial significado también para el Papa FranciscoAdemás de su relevancia histórica y espiritual, Santa María la Mayor ha adquirido en los últimos años un significado particular en el pontificado del Papa Francisco. El Santo Padre dispuso que, tras su muerte, fuera sepultado en esta basílica y no en las Grutas Vaticanas, como ha sido la costumbre de los pontífices durante más de un siglo. Su tumba se encuentra en la Capilla Paulina de Santa María la Mayor y se caracteriza por su sencillez: una lápida sobria con su nombre papal en latín, “Franciscus”.¿Quién es monseñor Luis Manuel Alí Herrera?Monseñor Luis Manuel Alí Herrera nació en Barranquilla el 2 de mayo de 1967. Es licenciado en Teología y Psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y fue ordenado sacerdote en 1992. En 2015 fue nombrado Obispo Auxiliar de Bogotá por el Papa Francisco.Entre 2021 y 2024 se desempeñó como Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia. Desde 2015 ha estado vinculado a la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, primero como miembro y, desde 2024, como su Secretario. En agosto de 2025 fue designado también miembro del Dicasterio para el Clero.Significado del nombramiento para Colombia y la Iglesia universalLa nueva misión encomendada a monseñor Alí Herrera como Vicario del Arcipreste de Santa María la Mayor constituye un reconocimiento a su trayectoria pastoral y a su compromiso con la vida eclesial. Además, refuerza la presencia de un pastor colombiano en una de las sedes más simbólicas de la Iglesia universal, vinculando la tradición milenaria de la basílica con los desafíos pastorales contemporáneos.

Mar 13 Ene 2026

Monseñor Jesús Alberto Torres Ariza asume el episcopado para pastorear la Diócesis de San José del Guaviare

En medio de una solemne Eucaristía celebrada el pasado 10 de enero en la Catedral Santo Ecce Homo de Valledupar, fue ordenado obispo de la Diócesis de San José del Guaviare monseñor Jesús Alberto Torres Ariza, quien se desempeñaba como vicario de Pastoral de la Diócesis de Valledupar y párroco de la iglesia Santa María Madre y Reina de la Paz, al norte de la capital del Cesar.La ordenación episcopal fue presidida por el obispo de Valledupar, monseñor Óscar José Vélez Isaza, y concelebrada por cerca de diez obispos de distintas regiones del país, entre ellos el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C. También participaron sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas, fieles laicos y autoridades civiles y militares.El nombramiento episcopal de monseñor Torres Ariza fue realizado por el Papa León XIV el 26 de noviembre de 2025, y su posesión canónica en la Diócesis de San José del Guaviare tendrá lugar el próximo 17 de enero, fecha en la que asumirá oficialmente su ministerio pastoral.“Comunión, unción y misión”Durante la homilía, monseñor Óscar Vélez Isaza destacó el significado eclesial y espiritual de la ordenación episcopal, enmarcando su reflexión en el misterio del Bautismo del Señor. Señaló que, así como la vida pública de Jesús inicia con su bautismo en el Jordán, el episcopado implica para el nuevo obispo un cambio radical de vida y una entrega total a la voluntad de Dios.“Nos reunimos en Eucaristía, es decir, en acción de gracias por el regalo de un nuevo obispo, de un sucesor de los Apóstoles, nacido y formado en las entrañas de nuestra Diócesis de Valledupar y elegido por el Papa León XIV para pastorear la diócesis de San José del Guaviare”, afirmó el obispo ordenante.Inspirado en el Evangelio, monseñor Vélez Isaza subrayó tres ejes fundamentales del ministerio episcopal: comunión, unción y misión. En relación con la comunión, recordó que el obispo está llamado a vivir su servicio en solidaridad con toda la humanidad y en corresponsabilidad dentro de la Iglesia: “Nuestra misión no es asunto de superhéroes solitarios, sino de hermanos corresponsables”.Sobre la unción, resaltó que el obispo pertenece “única y totalmente a Dios” y que la unción con el santo crisma es signo de esa consagración total. Finalmente, al referirse a la misión, señaló que el obispo, como sucesor de los apóstoles, es llamado a anunciar el Evangelio y a pastorear al Pueblo de Dios al estilo de Cristo, el Buen Pastor.“La Iglesia es por naturaleza extrovertida, misionera”, recordó el prelado citando palabras recientes del Papa León XIV, e invitó al nuevo obispo a ser “profeta, testigo y servidor de la esperanza”.Gratitud, identidad episcopal y envío misionero al GuaviareAl término de la celebración, monseñor Jesús Alberto Torres Ariza dirigió un amplio mensaje de gratitud y reflexión en el que compartió cómo vive este nuevo llamado de la Iglesia y el sentido con el que asume su ministerio episcopal.En sus palabras, el nuevo obispo reconoció, en primer lugar, su propia fragilidad humana y la acción gratuita de Dios en su historia personal, señalando que su vocación es fruto de la iniciativa divina más que de méritos personales. Al citar el Salmo 113, afirmó que su vida sacerdotal puede leerse a la luz de la misericordia de Dios que “levanta del polvo al desvalido”, y expresó que, pese a su indignidad, la Iglesia ha confiado en él para ejercer el ministerio episcopal.Desde esa conciencia, subrayó que su ordenación lo incorpora al Colegio Episcopal como sucesor de los apóstoles, llamado a servir como padre, pastor y maestro del Pueblo de Dios en la Diócesis de San José del Guaviare. Agradeció de manera explícita al Papa León XIV, a quien prometió obediencia filial, oración constante y comunión eclesial, y destacó que su nombramiento es también un reconocimiento al trabajo pastoral y evangelizador desarrollado por la Diócesis de Valledupar.Monseñor Torres Ariza expresó un especial agradecimiento a monseñor Óscar José Vélez Isaza, a quien reconoció como padre y formador durante sus 22 años de ministerio sacerdotal, así como a los obispos presentes, al presbiterio de Valledupar y a los sacerdotes de distintas regiones del país que lo acompañaron en la celebración. Recordó también a quienes marcaron su proceso vocacional y formativo, en particular al Seminario Juan Pablo II, a sus formadores y a las universidades en las que realizó estudios en Colombia y en Roma.En un recorrido por su experiencia pastoral, hizo memoria de las parroquias y comunidades en las que ha servido, destacando el trabajo misionero realizado en contextos rurales, urbanos, educativos y sociales, así como la articulación de diversas iniciativas pastorales, entre ellas la acción social y el acompañamiento a comunidades y movimientos eclesiales. Reconoció igualmente el aporte de los distintos carismas y movimientos presentes en la Diócesis de Valledupar, que, según afirmó, contribuyeron de manera significativa a su crecimiento espiritual y pastoral.De manera particular, dirigió un saludo a la comunidad de la Diócesis de San José del Guaviare, a sus sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles laicos, manifestando su disposición para caminar junto a ellos en la misión evangelizadora. Al referirse al inicio de esta nueva etapa, señaló que asume con serenidad y esperanza los cambios culturales, geográficos y pastorales que implica su traslado, convencido de que el ministerio episcopal se vive siempre en comunión con la Iglesia universal y con la Iglesia particular que le ha sido confiada.Finalmente, el nuevo obispo encomendó su ministerio a la intercesión de San José, patrono de la diócesis, y de la Virgen María, y pidió la oración del Pueblo de Dios para ejercer su servicio episcopal con fidelidad al Evangelio. “En San José del Guaviare tienen un hermano, un amigo”, afirmó, reiterando su cercanía pastoral y su disponibilidad para acompañar a la comunidad diocesana en los desafíos evangelizadores del territorio.Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de ordenación episcopal:

Jue 1 Ene 2026

Presidente de la Conferencia Episcopal propone los “sueños de Dios” como hoja de ruta para Colombia en el 2026

"Lo que Dios quiere para nosotros lo llamamos sus sueños, que deben ser también los nuestros", afirma monseñor Francisco Múnera en un mensaje que convoca a cerrar brechas sociales y construir un proyecto común de nación en 2026.La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su presidente, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, dio a conocer su saludo y reflexión con ocasión del inicio del nuevo año 2026. El mensaje, emitido en video, se presenta como una acción de gracias a Dios por el año que ha culminado y, al mismo tiempo, como una lectura creyente de los desafíos y esperanzas que se abren para el país y para la Iglesia.En nombre de la Comunidad de Presidencia y de todos los obispos del país, el Arzobispo de Cartagena sitúa el mensaje en el horizonte de la fe cristiana, recordando que la luz de Jesucristo, celebrada de manera especial en el tiempo de la Navidad, “ha venido al mundo a disipar todas las tinieblas” y a confirmar que el plan de Dios para la humanidad y para Colombia “sigue vigente”. Desde esta convicción, el presidente del episcopado propone reconocer y asumir lo que denomina “los sueños de Dios”, es decir, los anhelos divinos que están llamados a convertirse también en los propósitos del pueblo colombiano.Paz, reconciliación y fraternidad socialEl primer gran sueño expresado en el mensaje se centra en la paz. Monseñor Francisco Múnera eleva su oración para que Colombia, al iniciar el año 2026, “encuentre los caminos que conducen al perdón, la reconciliación y la paz”. Este anhelo se sitúa explícitamente a la luz de la profecía de Isaías, citada de manera literal en el mensaje: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; el Príncipe de la paz acrecentará su soberanía y la paz no tendrá límites con el derecho y la justicia desde ahora y para siempre”.Desde esta perspectiva bíblica, el prelado subraya que este sueño de paz debe traducirse en actitudes y decisiones concretas para la vida del país: “Que este sueño nos lleve a valorar la fraternidad y la amistad social, que nos permita superar la violencia como camino para superar los conflictos”.Defensa de la vida y opción por los más vulnerablesOtro eje central del mensaje es la defensa de la vida y de la dignidad humana. El presidente de la Conferencia Episcopal afirma de manera categórica: “Que nuestra Patria, la vida, sea defendida y protegida por todos y cada uno de nosotros y la dignidad de cada persona sea respetada y cuidada como un tesoro, por lo tanto, nunca pisoteada ni manipulada”.Esta defensa de la vida incluye un llamado explícito a la solidaridad con quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Monseñor Múnera expresa: “Particularmente, que tengamos una mirada y ayuda especial hacia los pobres y los más vulnerables”, recordando la promesa del Señor: “Los pobres y los indigentes buscan agua y no la encuentran. Yo, el Señor, los atenderé y no los abandonaré”.Proyecto común de nación y fortalecimiento democráticoEn su mensaje de Año Nuevo, los obispos hacen un llamado a la construcción de un proyecto común de nación que sea capaz de acoger la pluralidad y la diversidad propias de la sociedad colombiana. Así lo expresa el Presidente del Episcopado: “Que en Colombia sepamos construir y soportar un proyecto común de nación en el que todos sepamos acogernos en medio de la pluralidad y la diversidad, y así cerremos las brechas que nos separan”.Este horizonte se vincula directamente con el fortalecimiento de la vida democrática. Monseñor Múnera exhorta a que “todas las instituciones trabajemos por consolidar y fortalecer la democracia, el cumplimiento de los deberes, el ejercicio de los derechos”, con el deseo de que, como lo expresa el salmo citado en el mensaje, “el amor y la fidelidad se encuentren” y “la justicia y la paz se besen”. Desde esta confianza creyente, se afirma que “el Señor mismo dará prosperidad a su pueblo”.Ética, coherencia de vida y bien comúnLa reflexión de monseñor Francisco subraya, además, el valor de la fe y del sentimiento religioso presentes en la historia del país. El prelado pide que “las semillas de fe y del sentimiento religioso sembradas desde hace siglos en nuestra nación, generen mejores ciudadanos y gobernantes con responsabilidad ética y moral por el bien común del país”.El Arzobispo de Cartagena recuerda que la coherencia de vida es un elemento clave para el fortalecimiento de los valores sociales. “Reconociendo que la coherencia de vida trae fortalecimiento de los valores y el sentido de responsabilidad, superando el individualismo y la corrupción que solo genera injusticia, guerra y pobreza”.Diálogo intergeneracional y futuro para las nuevas generacionesEl mensaje del Presidente del Episcopado Colombiano dedica una atención especial al diálogo intergeneracional, considerado fundamental para la vida social y eclesial del país. Monseñor Múnera expresa el deseo de que “en Colombia podamos construir y profundizar el diálogo intergeneracional que nos permita acoger la memoria y las enseñanzas de los mayores para transmitirlas a los niños y a los jóvenes”.Este diálogo se proyecta hacia la protección y el futuro de las nuevas generaciones. El mensaje formula un anhelo concreto y contundente: “Que todos trabajemos unidos, en armonía por hacer realidad los sueños y anhelos de las nuevas generaciones. Un país sin menores reclutados para la guerra, sin explotación de ningún tipo y con oportunidades de futuro digno y verdadero desarrollo integral”, apoyado en la promesa del Señor: “Yo realizo algo nuevo”.Cuidado de la casa comúnEn sintonía con el magisterio de la Iglesia sobre el cuidado de la creación, el mensaje hace un llamado explícito a custodiar la casa común. Los obispos expresan el deseo de que “en Colombia todos cuidemos la casa común que el Creador nos ha encomendado, para que las nuevas generaciones la encuentren cada día más bella y habitable”.Este compromiso incluye la defensa de la biodiversidad y una relación respetuosa con el entorno natural. Monseñor Francisco Múnera Correa afirma: “Un país que no destruya su rica biodiversidad, sino que sea custodio y admirador de este hermoso jardín”, elevando con el profeta un canto de alabanza: “Canten al Señor un cántico nuevo, canten su alabanza desde los extremos de la tierra. Aclamen con júbilo las cumbres de los montes. En las islas proclamen su alabanza”.Una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosaFinalmente, el mensaje con ocasión del nuevo año 2026 reafirma el sueño de Dios para la Iglesia que peregrina en Colombia: “seguir caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa en Colombia”, un pueblo que viva “en la sencillez del Evangelio en comunión y participación”, así lo expresa monseñor Múnera.Este horizonte eclesial planteado por la Conferencia Episcopal de Colombia se concreta en la profecía que cierra el mensaje y que define el espíritu con el que la Iglesia está llamada a iniciar el nuevo año: “Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre, que busca refugio en el nombre del Señor”.

Mié 24 Dic 2025

En mensaje navideño 2025, Conferencia Episcopal de Colombia pide paz activa y rechaza discursos de odio

"La paz que no puede quedarse en un simple deseo", afirmó monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, destacando la necesidad de que cada colombiano sea constructor de reconciliación en esta Navidad.El mensaje, que busca trascender el ámbito eclesial y convertirse en un llamado de alcance nacional, fue construido en torno a una cita bíblica central del Evangelio de San Lucas 2:14: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres amados por el Señor", un saludo angélico que, según el prelado, debe resonar particularmente en la Colombia actual.Una paz que irradia desde el interior hasta la sociedadEl Vicepresidente del Episcopado Colombiano enfatizó que la paz auténtica debe brotar del corazón de cada persona para irradiarse progresivamente a todos los ámbitos de la vida social. En este sentido, describió un camino de transformación que comienza en el interior familiar y se extiende "en nuestras cuadras, en nuestros pueblos, en nuestros campos"."Que todos estemos en este empeño de construir la anhelada paz que el Señor vino a traer desde Belén hasta la cruz", exhortó el prelado, recordando también las palabras de Jesús: "Mi paz les dejo, mi paz les doy".Navidad como tiempo de encuentro y reconciliaciónEl mensaje de monseñor Gabriel Ángel recuerda que la Navidad es un tiempo privilegiado para el encuentro y la reconciliación, haciendo, nuevamente, un llamado explícito a revisar y evitar todo lenguaje de odio y de polarización.La invitación de la Conferencia Episcopal de Colombia en esta Navidad 2025 es a unirse como familia y como creyentes para ofrecer al país un testimonio coherente de paz.Vea el mensaje en video a continuación:

Vie 12 Dic 2025

“Vengo a ofrecerles mi humilde servicio en nombre de Dios”: Mons. Franklin Betancourt durante posesión en la Diócesis de Tumaco

En una celebración eucarística presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, se llevó a cabo este 11 de diciembre la ceremonia de posesión canónica de monseñor Franklin Misael Betancourt como obispo de la Diócesis de Tumaco. El acto solemne se realizó en la Catedral San Andrés, ante la presencia de ocho obispos, sacerdotes, religiosos, fieles laicos y autoridades civiles y militares.El nuevo pastor, nombrado por el Papa León XIV el pasado 23 de octubre y ordenado obispo el 28 de noviembre en Ipiales, su diócesis natal, tomó posesión de la cátedra episcopal tumaqueña, marcando el inicio oficial de su servicio pastoral en esta región del Pacífico colombiano.Palabra y símbolo: la liturgia de la toma de posesión y el mandato misionalEn su homilía, el Nuncio Apostólico, monseñor Paolo Rudelli, delineó con claridad la naturaleza y el alcance de la misión que monseñor Franklin Betancourt inicia. Destacó la sencillez y solemnidad del rito, compuesto por dos momentos esenciales cargados de significado teológico y pastoral: la lectura de la Bula de las Letras Apostólicas del Papa y la toma de la cátedra episcopal.“Será la palabra misma del Papa que resuena en esta catedral que nos recuerda que, como católicos, estamos unidos a su persona”, expresó el representante del Papa, subrayando que el ministerio del nuevo obispo se funda en la comunión con el Sucesor de Pedro. Al referirse al segundo signo, la ocupación de la cátedra renovada, explicó su profundo simbolismo: “Es el lugar donde el obispo enseña como maestro en la fe...Desde aquí usted, Monseñor Misael, seguirá guiando como maestro y pastor el camino de los fieles en la fe, en la esperanza y en la caridad, consciente de que el don recibido no es para sí mismo, sino para servir a la causa del Evangelio”.El Nuncio Apostólico describió el carácter específico y urgente de esta misión para el contexto de Tumaco: “Desde esta cátedra, estará también llamado a ser pregonero y constructor de paz, así como lo fueron sus antecesores en una tierra que por haber conocido los golpes de la violencia, valora de especial manera la paz y añora a ella”.Monseñor Paolo Rudelli también transmitió el saludo y la cercanía del Santo Padre, recordando las palabras del Papa León XIV durante el Jubileo de los Obispos, que sirven como hoja de ruta para el nuevo pastor: “Cuando el camino del pueblo se hace más difícil, el pastor, por virtud teologal, ayuda a no desesperar, no con las palabras, sino con la cercanía…Cuando las familias llevan cargas excesivas…Cuando los jóvenes están decepcionados…Cuando los ancianos…se sienten abandonados, el obispo está cerca y no ofrece recetas, sino la experiencia de comunidades que tratan de vivir el Evangelio”.Finalmente, el Nuncio encomendó al obispo Betancourt y a toda la diócesis bajo su cuidado: “Pido al Señor, querido Monseñor Misael, que le conceda la gracia de continuar la tarea de la evangelización como el mayor servicio a la Casa de la Paz”.Un mensaje de esperanza para la “Perla del Pacífico”En su primera intervención como obispo diocesano, monseñor Franklin Misael Betancourt afirmó que toma posesión “no solo como un acto jurídico eclesial, sino como una misión que Dios me encomienda realizar”. Dirigiéndose a la comunidad, aseguró: “Vengo a ofrecerles mi humilde servicio en nombre de Dios”.Con un mensaje centrado en la esperanza, propio del tiempo de Adviento, monseñor Betancourt animó a no tener miedo. “A pesar de los problemas y las dificultades de la vida, no tengamos miedo, no perdamos la esperanza, porque se acerca nuestro liberador”, exhortó.El Obispo de Tumaco hizo un realista diagnóstico de los desafíos que aquejan a la región: la pobreza extrema, la violencia que desplaza familias, el reclutamiento de niños, la falta de oportunidades para los jóvenes, la corrupción y el narcotráfico. “Todas estas realidades...desafían nuestra esperanza y nos invitan a caminar más de cerca de nuestro pueblo y del Señor”, afirmó.Citando al Papa León XIV, hizo un llamado a “no olvidarnos de los pobres. Optemos por los pobres, porque Dios ha optado por ellos”. También dedicó palabras de agradecimiento y aliento al clero diocesano y a las comunidades religiosas que por décadas han hecho misión en la región, pidiéndoles que no se marchen, pues “la Iglesia los necesita...Yo los necesito”.Agradecimientos y compromiso de servicioEl nuevo Obispo, así como el Nuncio Apostólico, reconocieron la labor del padre José Ricardo Cruel Angulo como Administrador Diocesano.Dirigiéndose directamente a los fieles de Tumaco, les dijo con emoción: “He deseado estar entre ustedes para conocerlos, porque ya los amo...No tengan miedo. No están solos. Dios está con ustedes y Él me ha enviado para quedarme con ustedes”. Y concluyó su discurso poniendo su ministerio bajo el amparo de María, “Madre de la Esperanza”.Contexto de la Diócesis de TumacoLa Diócesis de Tumaco, sufragánea de la Arquidiócesis de Popayán, fue erigida en 1999, tras haber sido Prefectura Apostólica (1927) y Vicariato Apostólico (1961). Comprende nueve municipios del departamento de Nariño, en una región estratégica y biodiversa del litoral Pacífico, con grandes desafíos sociales y una rica vida eclesial sostenida por comunidades religiosas históricas como las Carmelitas Misioneras y los Frailes Carmelitas Descalzos, presentes desde 1954.Monseñor Franklin Misael Betancourt sucede en el gobierno pastoral a monseñor Orlando Olave Villanoba, asumiendo el liderazgo de una Iglesia llamada a ser fermento de reconciliación y esperanza en el territorio.

Vie 5 Dic 2025

Antes crisis humanitaria, el Cauca lanzará un SOS humano y luminoso por la paz este 7 de diciembre

Ante el agravamiento de la crisis humanitaria, el Cauca emitirá un clamor colectivo este domingo 7 de diciembre. La Arquidiócesis de Popayán, en unión con administraciones municipales, cabildos indígenas, consejos comunitarios afrodescendientes y organizaciones sociales, convoca para este 7 de diciembre el “Día Blanco por la Paz del Cauca”, una acción ciudadana masiva que busca visibilizar la emergencia y exigir protección para la vida.La jornada se centrará en dos actos simbólicos. A las 10:00 a.m., en puntos estratégicos (parques principales) de cerca de 20 municipios, cientos de personas formarán con sus cuerpos las letras “SOS Cauca", creando una imagen aérea contundente de auxilio. Al anochecer, el llamado se volverá íntimo: cada hogar encenderá una vela o luz blanca como símbolo de esperanza y protección familiar.Un mensaje ciudadano para Colombia y el mundoAunque está animado por la Iglesia, el “Día Blanco por la Paz” será una acción principalmente comunitaria. No representa solo una alerta, sino una afirmación de la vida y del tejido social que resisten: un “SOS humano, comunitario y luminoso” que busca interpelar al país y al mundo sobre la urgencia de proteger a habitantes y sus territorios.Un llamado pastoral a romper la indiferenciaEl arzobispo de Popayán, monseñor Omar Sánchez Cubillos, describió el sentido urgente de esta movilización. “Hay momentos en la vida en que necesitamos gritar, pedir auxilio, decir socorro”, afirmó.Su convocatoria es un llamado a la unidad trascendente: “Sintámonos todos parte de este departamento, hermanos entre sí”. El objetivo de esta movilización también es, según sus palabras, “romper la indiferencia” y encontrar “la motivación de sentir compromiso en la construcción de paz”.Un “grito” simbólico ante una crisis que sigue cobrando vidasEste SOS responde a la grave situación documentada por la Defensoría del Pueblo en un informe presentado el pasado mes octubre,“Cauca: Voces que resisten”, que califica la coyuntura como “la continuidad de una grave crisis humanitaria”. El informe reporta para el último año 18 masacres (69 víctimas) y más de 800 homicidios, hechos que identifica como mecanismos de intimidación para forzar desplazamientos. La entidad mantiene cerca de 30 alertas tempranas activas en el departamento, advirtiendo sobre riesgos extremos para comunidades étnicas, líderes sociales y la población civil en general.Una semilla que ya echó raíces: el anticipo de Santander de QuilichaoEl clamor ya comenzó a resonar. Este 3 de diciembre, la Alcaldía, la Iglesia y la comunidad del municipio de Santander de Quilichao realizaron un lanzamiento anticipado, enviando un mensaje firme: “Es momento de que el Gobierno Nacional ponga su mirada en nuestro territorio con inversión social y una agenda clara de paz". Desde allí se exigió a los actores armados: “Respetar a la población civil, que no puede seguir siendo víctima de una guerra que no le pertenece”.Vea a continuación el mensaje del Arzobispo de Popayán:

Jue 4 Dic 2025

Papa León XIV nombra Vicario Apostólico de Leticia: Pbro. John Mario Mesa Palacio

El Papa León XIV nombró al padre John Mario Mesa Palacio, sacerdote de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, como nuevo Vicario Apostólico de Leticia. El padre Mesa, quien desde enero de 2025 se desempeñaba como Director del Departamento de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la Comunión de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), había sido también designado por los obispos como animador del Equipo Sinodal Nacional. Ahora sucederá a monseñor José de Jesús Quintero Díaz, quien desde el año 2001 venía pastoreando el Vicariato.Trayectoria del nuevo obispoSe trata de un sacerdote con más de tres décadas de ministerio. La trayectoria de su servicio revela un liderazgo versátil y un profundo compromiso con la formación y la pastoral comunitaria.- Formación y ordenación: Nacido el 8 de junio de 1966 en el municipio de Belmira (Antioquia). Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano "Santo Tomás de Aquino" de Santa Rosa de Osos y obtuvo una Licenciatura en Filosofía y Educación Religiosa en la Fundación Universitaria Católica del Norte de la misma ciudad. Fue ordenado sacerdote el 23 de noviembre de 1993.- Trayectoria pastoral: Su servicio ha cubierto diversos ámbitos de la vida diocesana. Fue rector del Seminario Diocesano "Santo Tomás de Aquino" entre 2020 y 2022, y anteriormente se desempeñó como vicario de pastoral de la diócesis. Tuvo una amplia experiencia como párroco en municipios antioqueños como Vegachí, Yarumal y Donmatías, y dirigió el Equipo Nacional del Servicio de Animación Comunitaria (SEDAC) de 2010 a 2015.- Servicio nacional: Desde enero de 2025, dirigía el Departamento de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la Comunión de la CEC, donde, según una entrevista, su enfoque era "articular y fortalecer la vivencia de la comunión eclesial y la sinodalidad como un 'caminar juntos'".Un desafío misionero en la AmazoníaEl Vicariato Apostólico de Leticia es una jurisdicción territorial de carácter misionero. A diferencia de un obispo diocesano, el Vicario Apostólico ejerce su autoridad como representante directo del Papa. Su historia está marcada por importantes momentos como:- Origen Capuchino: La evangelización del territorio fue confiada a los Frailes Menores Capuchinos de la Provincia de Cataluña en 1904. La Prefectura Apostólica de Leticia se creó el 8 de febrero de 1951, siendo monseñor Marceliano Eduardo Canyes Santacana su primer Prefecto.- Vinculación con Santa Rosa de Osos: Desde 1989, la administración del territorio fue encomendada a la Diócesis de Santa Rosa de Osos, lo que establece el vínculo histórico se servicio y colaboración entre ambas jurisdicciones eclesiásticas.- Creación como Vicariato: Fue elevado a Vicariato Apostólico el 23 de octubre del año 2000. El 7 de abril de 2001, el Nuncio Apostólico de aquel entonces, monseñor Beniamino Stella, proclamó la erección canónica y dio posesión a su primer Vicario Apostólico, monseñor José de Jesús Quintero Díaz.Contexto y relevancia del nombramientoEste nombramiento ocurre en un contexto eclesial que sigue buscando caminos hacia la sinodalidad convocada por el Papa Francisco. Precisamente, el padre Mesa fue designado hace menos de un año para un cargo nacional en la CEC, dedicado a fomentar esta visión comunitaria. Desde entonces, expresó que su trabajo no se limitaba a estructuras físicas, sino que involucraba "a las personas, es decir, a las comunidades que las conforman". Desafío que, posiblemente, inspirará ahora su misión episcopal en la Iglesia en la Amazonía colombiana.

Vie 28 Nov 2025

Del altiplano al pacífico nariñense: ordenan a monseñor Franklin Betancourt como obispo de Tumaco

Este jueves 28 de noviembre, en la Catedral San Pedro Mártir de Ipiales, y en medio de una solemne celebración que congregó a gran parte del episcopado del suroccidente colombiano y a tres obispos ecuatorianos, monseñor Franklin Misael Betancourt fue ordenado como obispo de la Diócesis de Tumaco.El acto, presidido por monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales, estuvo marcado por un llamado al servicio humilde y una profunda reflexión sobre el ministerio pastoral.En representación de la Comunidad de Presidencia, en la ceremonia estuvo presente el vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja.Exhortación episcopal: monseñor Grisales describe la misiónEn una homilía que fue a la vez una exhortación paterna y un mapa espiritual para el nuevo ministerio, monseñor Grisales describió la misión que aguarda a monseñor Betancourt. Subrayó que su designación por el Papa León XIV es un “signo de afecto” que fortalece la comunión eclesial.Con claridad, definió el corazón de la tarea episcopal: “Recuerda, querido monseñor Franklin, que los que Dios pone delante de ti para que los cuides como padre y pastor, no te pertenecen. Son de Cristo, y Él los confía a tu cuidado pastoral”. Esta idea central se tradujo en varios desafíos concretos:- Guía para su presbiterio: Le encomendó un “amor especial y solícita atención” a sus sacerdotes, sus colaboradores inmediatos.- Opción por los pobres: Le instó a mantener “muy al corazón el cuidado de los más pobres y de aquellos que ven conculcados sus derechos”.- Arquitecto de paz: En un mensaje crucial para Tumaco, lo llamó a dedicarse con todas las fuerzas a la “arquitectura y artesanía de la paz”, buscando transformar las dinámicas de violencia y cultivar la concordia a través del diálogo y el perdón.- Humildad en el servicio: Grisales recordó a todos que la condición de obispo “no es fruto de méritos humanos, sino manifestación de la misericordia divina”, un llamado a la humildad que libera de “las vanas pretensiones y de caer en las redes de las grandezas humanas”.Finalmente, puso el ministerio del nuevo obispo bajo el amparo de la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de las Lajas, pidiendo para él obediencia, fidelidad y una solicitud materna por los más humildes."Aquí estoy, Señor": la respuesta agradecida del nuevo obispoCon emoción y un palpable sentido de gratitud, monseñor Franklin Misael Betancourt tomó la palabra, trazando un recorrido íntimo por su vocación. “Aquí estoy, Señor Jesús, como el leproso sanado que vuelve a dar gracias. Aquí estoy, como el hijo pródigo que recibe el abrazo del Padre”, inició su mensaje.Revivió los orígenes de su llamado, que brotó a los ocho años tras una Eucaristía en su pueblo natal: “María fue mi primer encuentro consciente con Cristo, un amor a primera vista”. Relató cómo, ese mismo día, le dijo a su madre que quería ser acólito. A pesar de la advertencia de que “no sería fácil”, su perseverancia lo llevó a acercarse al párroco, quien con una pregunta sencilla —“¿eres honrado?”— confirmó el primer sí de una vida de servicio.Hizo un sentido homenaje a sus formadores en el seminario, a sus padres —“que hoy descansan en la paz del Señor”— y a su madre Inés, a quien encontraba siempre “con el rosario en las manos” al regresar de sus labores pastorales. Dirigiéndose a los futuros sacerdotes que formó, les dejó una convicción: “Vale la pena gastar la vida sirviendo a Dios y a los hermanos. Vale la pena cargar la cruz de Cristo”.Al dirigir su mirada a Tumaco, sus palabras transmitieron un amor anticipado y una confianza inquebrantable: “Mi mente aún no los conoce, mi corazón ya los ama porque Cristo me los ha confiado como hijos y hermanos”. Pidió oraciones para ser un “santo Pastor” y cerró su intervención refiriéndose a su lema episcopal, “Ven, Santo Espíritu”, como la fuerza que iluminará y hará fructificar su servicio.La posesión en TumacoLa posesión canónica de monseñor Franklin Misael Betancourt como Obispo de Tumaco está programada para el 11 de diciembre de 2025. Se llevará a cabo en la Catedral San Andrés de Tumaco.