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Presidente CEC: “Del corazón nuevo nacerán nuevos sistemas, nuevas instituciones…”
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Este viernes, 11 de junio, en una ceremonia eucarística presidida por monseñor Óscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio y presidente del episcopado colombiano, se consagró una vez más las familias católicas y la nación al Sagrado Corazón de Jesús.
La solemne celebración, transmitida en directo por los canales RCN, Caracol, Cristovisión, Teleamiga y Tele Vid, tuvo lugar en la Catedral Primada de Colombia, en Bogotá, con presencia de fieles y atendiendo los protocolos de bioseguridad.
Concelebraron con monseñor Urbina: el cardenal Rubén Salazar; el nuncio apostólico del papa Francisco en Colombia, monseñor Luis Mariano Montemayor; los arzobispos Luis José Rueda (Bogotá), Ricardo Tobón (Medellín), Omar Sánchez (Popayán) y Gabriel Villa (Tunja); los obispos Francisco Nieto (Engativá), Ramón Rolón (Montería), Juan Vicente Córdoba (Fontibón), Víctor Ochoa (Obispado Castrense); los obispos auxiliares de Bogotá: Luis Manuel Alí, Pedro Salamanca y Germán Medina (electo). También concelebraron sacerdotes de la Nunciatura Apostólica, de la Conferencia Episcopal de Colombia, y los vicarios episcopales y otros sacerdotes de la Arquidiócesis de Bogotá.
Mensaje del presidente de la CEC
Durante su homilía, monseñor Urbina afirmó que con el corazón de Cristo se busca llegar a todos los rincones de la geografía colombiana, buscando ser un espacio de protección para la vida y haciendo sensibles los grandes valores de la bondad, la verdad, la fraternidad, la justicia y la reconciliación que brota de la persona.
“Mirando el corazón maravilloso de Dios, todos tenemos un camino para ser constructores de Colombia consagrada al Corazón de Cristo (…) Del corazón nuevo nacerán nuevos sistemas, nuevas instituciones, nuevos caminos. Un corazón nuevo garantiza una visión nueva, libertad profunda, sentido de la justicia y el respeto de los derechos humanos, la solidaridad con los más desprotegidos y descartados, y la confianza que brota de reconocernos hermanos y hermanas”.
Aportes a un desarrollo integral
El prelado mencionó que todos somos responsables de aportar a un desarrollo integral sostenible, para ello, dijo, “aunque no es un camino fácil, ni existe una fórmula mágica”, es importante superar los conflictos, las divisiones, las violencias, las injusticias y las inequidades.
“Todos somos responsables de esa inmensa tarea, los dirigentes del país, las diversas organizaciones, la educación en sus diversas etapas, que no debe ser una educación para un país ideal sino real. Nosotros los creyentes que participamos de los diversos espacios de la vida familiar, cultural, social, económica y política siendo fermento de paz (...) Solo un corazón nuevo a imagen del Corazón de Cristo, lleno de amor y misericordia, nos comprometerá con toda nuestra fuerza en la construcción fraterna de una nación nueva y en paz”.
Estamos llamados a ser artesanos de la paz
El prelado recordó que la paz procede de Dios y es un llamado que él hace para que todos seamos artesanos de la paz. Advirtiendo que esta responsabilidad recae en la familia “como espacio insustituible para aprender el abecedario de la paz”; en la escuela, “que tiene la tarea de ayudar a formar el corazón”, y en la sociedad en “sus diversas expresiones sociales, culturales, comunicacionales, económicas y políticas”.
“La paz, entonces, queridas y queridos colombianos, es una tarea confiada a nosotros como personas y estará siempre en construcción, es frágil, difícil, por ello todos la buscamos, todos estamos invitados a generar una mentalidad pública, una conciencia de todos que la haga deseable y posible (…) El Señor no dejará de escuchar, entonces, como nos lo dice el grito de hijas e hijos: ‘Señor dadnos la paz, Señor dadnos tu paz’. Renovar este año 2021 la Consagración al amor de Cristo simbolizado en su Corazón, es y queremos que siga siendo un signo de esperanza”.
Los niños, jóvenes y adolescentes están en el corazón de Dios
Al referirse a este público, monseñor Urbina observó que el futuro de la sociedad depende de las opciones audaces y fundamentales que se tomen con los niños, jóvenes y adolescentes. Advirtió que ellos serán los responsables de la familia y la vida de la nación en un mañana.
“Hoy precisamente los vemos deseosos de colaborar para sanar nuestra sociedad herida y débil. Ellos aportarán soluciones nuevas a los problemas viejos. Si ellos abren espacios en su corazón a Dios no serán más instrumentos de división, de guerra y de violencia (…) Los valores que les ayudemos a descubrir y a cultivar acompañarán sus decisiones que afectan no solo su vida personal, sino las políticas y estrategias necesarias para construir la vida social agobiada y doliente de nuestra sociedad”.
Afirmó que el mundo de justicia y paz que se añora construir con los jóvenes, no puede “ser creado solo con palabras, ni impuesto por fuerzas externas”, y, agregó: “debe ser fruto del trabajo de todos, que implica ejercerlo con respeto profundo a la dignidad de cada persona y el rescate de la cultura del encuentro”.
Significativa participación de los jóvenes
Finalizada su homilía, monseñor Urbina introdujo la renovación de la consagración del país y de las familias católicas, recordando que: “El 22 de junio de 1902, al superar la Guerra de los Mil Días, se consagró por primera vez la República de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús. Desde aquel día ha venido creciendo en el pueblo colombiano la confianza en el auxilio inefable de Nuestro Señor Jesucristo”.
Fue un momento conmovedor, pues catorce jóvenes, representando cada uno a una provincia eclesiástica del país, oraron al Sagrado Corazón de Jesús. Ante este signo el arzobispo Óscar dijo: “A ti, Sagrado Corazón, inflamado en el Amor que nos salva, dirigimos hoy, en la voz de los jóvenes, nuestra súplica incesante y confiada en nombre de todas las comunidades eclesiales de la Nación”.
Compartimos estas oraciones para que no cesen las plegarias por la paz, la reconciliación, la justicia y la paz, en Colombia.
Oh, Sangre Preciosa de Jesús, lava el pecado social de nuestro pueblo.
La Provincia eclesiástica de Bogotá, conformada por la arquidiócesis de Bogotá; las diócesis de Zipaquirá, Facatativá, Girardot, Soacha, Fontibón y Engativá; el obispado castrense de Colombia y el Exarcado Maronita en Colombia, necesitan de ti, para poder ser en medio del egoísmo, la violencia y la corrupción, testimonio de fraternidad y de compromiso social honesto y solidario.
Oh, Cristo, siervo doliente del Señor, compadécete del pueblo que a ti clama.
La Provincia eclesiástica de Cartagena, conformada por la arquidiócesis de Cartagena; las diócesis de Magangué, Montelíbano, Montería y Sincelejo, y el vicariato apostólico de San Andrés y Providencia, confían en tu mediación ante el Padre eterno; que tus padecimientos por nuestros pecados nos consigan comunidades comprometidas con los más pobres y desfavorecidos, para que los colombianos podamos escribir juntos historias de amor y perdón que nos hablen de vida y esperanza.
Santo Corazón de Cristo, atravesado de dolor, confiamos a ti el sufrimiento de nuestro pueblo.
La Provincia eclesiástica de Popayán, conformada por la arquidiócesis de Popayán; las diócesis de Ipiales, Pasto y Tumaco; y los vicariatos apostólicos de Guapi y Tierradentro, unen sus padecimientos a los tuyos en la cruz; que tu dolorosa pasión transforme nuestra indiferencia ante el hermano que sufre y nos conceda ser artesanos de paz.
Ardorosa llama del Corazón de Cristo, inflama en tu amor al pueblo colombiano.
La Provincia eclesiástica de Medellín, conformada por la arquidiócesis de Medellín y las diócesis de Caldas, Girardota, Jericó y Sonsón–Rionegro, buscan amarse unos a otros como tú nos has amado; infunde tu amor divino en nuestros corazones haciéndonos misericordiosos como tú eres misericordioso, para que en nuestra patria “el amor y la verdad se encuentren, la justicia y la paz se abracen”
Sagrado Corazón coronado de espinas, ten misericordia de este tu pueblo.
La Provincia eclesiástica de Manizales, conformada por la arquidiócesis de Manizales y las diócesis de Armenia, La Dorada–Guaduas y Pereira, buscan tu amparo y protección; recompensa con tu copiosa bendición a todos aquellos que trabajan por la paz y la concordia, para que podamos mirar y caminar juntos hacia adelante con fe, valentía y esperanza.
Corazón divino traspasado por la lanza, surtidor de los santos sacramentos para nuestro pueblo.
La Provincia eclesiástica de Nueva Pamplona, conformada por la arquidiócesis de Nueva Pamplona y las diócesis de Arauca, Cúcuta, Ocaña y Tibú, queremos recibirte siempre en tu Cuerpo y en tu Sangre preciosos y, así, ser testigos de tu amor en medio de un pueblo que clama salvación y justicia, para romper, desde el perdón y la reconciliación concreta, el ciclo de violencia que ha imperado en nuestra patria.
Oh, Santas Llagas de Cristo, acoge a nuestro pueblo que sufre.
La Provincia eclesiástica de Tunja, conformada por la arquidiócesis de Tunja; las diócesis de Chiquinquirá, Duitama–Sogamoso, Garagoa y Yopal, y el vicariato apostólico de Trinidad, necesitan de tu amparo y protección; haz que todos los esfuerzos por promover la reconciliación, la justicia y la paz, se vean recompensados con prosperidad y armonía social.
Abismo insondable de misericordia, el pueblo colombiano clama justicia y verdad.
La Provincia eclesiástica de Cali, conformada por la arquidiócesis de Cali y las diócesis de Buenaventura, Buga, Cartago y Palmira, suplican tu amparo; concede a tu pueblo que ha sufrido los embates de la corrupción y la violencia, verse transformado por la verdadera reparación y sanación de las heridas del alma y del cuerpo, para que, junto a ti, Señor, aprendamos la fuerza del perdón y la grandeza del amor.
Oh, Cristo, coronado de espinas, el pueblo colombiano consagrado a ti se siente atormentado por la enfermedad y la despreocupación social.
La Provincia eclesiástica de Barranquilla, conformada por la arquidiócesis de Barranquilla y las diócesis de El Banco, Riohacha, Santa Marta y Valledupar, suplican a tu bondad que el dolor de tu agonía en la cruz nos valga la salud de cuerpo y alma, y nos enseñe a transformar el dolor en fuente de vida y resurrección.
Santo Corazón de perfecta fidelidad, este, tu pueblo, tropieza y se quiere levantar.
La Provincia eclesiástica de Bucaramanga, conformada por la arquidiócesis de Bucaramanga y las diócesis de Barrancabermeja, Málaga–Soatá, Socorro y San Gil y Vélez, confiamos en ti, que eres eternamente fiel y nos sostendrás con tu poderoso brazo ante nuestra fragilidad y pobreza, para descubrir que sólo el amor libera y construye.
Sagrado vaso de inefable perfección, apiádate del pueblo colombiano que se rinde en el error de los afanes del mundo.
La Provincia eclesiástica de Ibagué, conformada por la arquidiócesis de Ibagué y las diócesis de El Espinal, Líbano–Honda, Garzón y Neiva, suplican de tu sabiduría la capacidad para construir sociedades inspiradas en la promoción de todos los ciudadanos, en la búsqueda de la igualdad y en la integración de los más débiles y vulnerables.
Oh, Santo Cristo Negro de Bojayá, compadécete de nuestro pueblo colombiano que sufre bajo el peso de la violencia armada fratricida.
La Provincia eclesiástica de Santa Fe de Antioquia, conformada por la arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia y las diócesis de Apartadó, Istmina–Tadó, Quibdó y Santa Rosa de Osos, claman tu misericordia; haz que todo esfuerzo por conseguir la paz sea recompensado con comunidades comprometidas con el progreso y la justicia, y, así, “seamos tus pies para salir al encuentro del hermano necesitado, tus brazos para abrazar al que ha perdido su dignidad, y tus manos para bendecir y consolar al que llora en soledad”.
Oh, Sagrado Corazón de Jesús, acepta nuestra súplica ferviente, confiamos en tu protección y amparo.
La Provincia eclesiástica de Villavicencio, conformada por la arquidiócesis de Villavicencio; las diócesis de Granada y San José del Guaviare, y los vicariatos apostólicos de Puerto Carreño y Puerto Gaitán, necesitan convertirse a ti para comprometerse con la justicia social y el bien común, logrando así construir juntos el futuro y crecer en esperanza.
Eterno amor de Cristo, delicia de todos los santos, nuestro país clama por nuevos santos, héroes en las virtudes.
La Provincia eclesiástica de Florencia, conformada por la arquidiócesis de Florencia; las diócesis de Mocoa–Sibundoy y San Vicente del Caguán; y los vicariatos apostólicos de Inírida, Leticia, Mitú y Puerto Leguízamo – Solano, te ruegan por nuevas vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa; nuestro país urge de santos misioneros que permanezcan en Cristo para vivir en alegría y dar testimonio de un amor que atraiga a todos hacia ti.
VIDEO: Arquidiócesis de Bogotá
La Esperanza en Jesucristo no defrauda
Lun 9 Mar 2026
La Iglesia hace política
Mar 3 Mar 2026
Vie 6 Mar 2026
Secretariado Nacional de Pastoral Social propone guía con claves para vivir el Evangelio durante las elecciones de 2026 en Colombia
Ante el inicio del calendario electoral este 8 de marzo en Colombia, el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana presentó la cartilla “Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política 2026”, un subsidio pastoral que busca orientar a las comunidades —especialmente a los católicos— para participar de manera informada y responsable en los comicios que se adelantarán en este 2026.La publicación surge como propuesta concreta ante un contexto nacional marcado por la polarización política, la desinformación y la desconfianza hacia las instituciones. Frente a este panorama, la Iglesia propone un camino de formación que ayude a los ciudadanos a discernir su voto consciente y responsable, desde los valores del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.El material está pensado como una herramienta pedagógica para parroquias, comunidades, familias, grupos juveniles y espacios educativos, con el fin de promover una reflexión crítica sobre la realidad social y fortalecer una participación política comprometida con la dignidad humana y el bien común.El voto consciente: una responsabilidad moral y socialUno de los ejes centrales de la cartilla es la invitación a comprender el voto como un acto profundamente ético. Según el documento, la participación electoral no es un gesto aislado, sino una decisión que influye directamente en la vida social, económica y política del país.En esta línea, el texto recuerda que la participación política constituye una responsabilidad moral cuando está orientada al bien común, tal como lo ha reiterado el pontificado del Papa León XIV.Desde esta perspectiva, el documento propone varias claves para ejercer un voto consciente:-Informarse de manera seria y responsable sobre candidatos y propuestas.-Analizar la coherencia entre el discurso político y la trayectoria pública.-Evaluar las propuestas legislativas y su impacto social.-Rechazar la compra de votos y cualquier forma de presión electoral.-No dejarse llevar por campañas de odio, desinformación o calumnia.El subsidio pastoral subraya además que un voto auténticamente responsable debe ser libre, informado, responsable y orientado al servicio, recordando que elegir gobernantes es también una forma concreta de asumir corresponsabilidad por el futuro del país.El Magisterio de la Iglesia: fe y compromiso con la vida públicaLa cartilla también recupera enseñanzas del Magisterio de la Iglesia para iluminar la participación política de los cristianos. En este sentido, recuerda que el compromiso social y político forma parte de la vocación cristiana.Siguiendo la enseñanza de san Juan Pablo II, el documento afirma que el cristiano no puede abdicar de su responsabilidad en la vida política, pues la construcción del bien común exige ciudadanos formados, informados y comprometidos.Por ello, propone tres deberes fundamentales para la participación responsable:-Formarse para comprender la realidad social y discernir a la luz del Evangelio.-Informarse con veracidad, analizando críticamente la realidad y las propuestas políticas.-Participar activamente en la vida social y política, promoviendo el bien común desde la propia vocación y responsabilidad ciudadana.Además, el texto advierte sobre el impacto negativo de la corrupción, que debilita las instituciones democráticas y genera desconfianza en la ciudadanía.La voz del Papa León XIV en tiempos electoralesLa cartilla recoge también varias enseñanzas del Papa León XIV que iluminan la responsabilidad política de los creyentes.El Santo Padre ha insistido en que los ciudadanos están llamados a “sanar las raíces profundas de los males del mundo”, promoviendo políticas capaces de transformar estructuralmente problemas como la pobreza, la inequidad, la corrupción y la violencia.En esta misma línea, el Papa recuerda que la opción preferencial por los pobres debe orientar también el discernimiento electoral. Por ello, el documento invita a preguntarse:-¿Qué propuestas ofrecen los candidatos frente a la pobreza?-¿Cómo promoverán el acceso a la educación, la salud y el trabajo digno?-¿Sus políticas favorecen la equidad y la justicia social?Asimismo, en su mensaje de Cuaresma, el Pontífice ha exhortado a “desarmar el lenguaje” en el debate público, evitando insultos, rumores y campañas de odio que debilitan la convivencia democrática.Una invitación a orar y discernir antes de votarAdemás de ofrecer criterios formativos, la cartilla invita a vivir el proceso electoral desde la espiritualidad, proponiendo una oración especial para antes de las elecciones, en la que se pide a Dios el don del discernimiento para elegir líderes que promuevan la justicia y la paz.En ella se expresa, entre otras peticiones:“Te pedimos, Señor, el don del discernimiento, para que elijamos líderes que escuchen tu Palabra, vivan en tu amor y caminen por la senda de tu verdad, guiando a nuestro país hacia un Reino de paz y justicia”.La oración también invita a reconocer la dignidad de todas las personas y a escuchar el clamor de quienes sufren violencia, pobreza o exclusión, recordando que el compromiso político debe estar siempre orientado al servicio de los más vulnerables.Un compromiso por la paz electoralFinalmente, el documento propone a las comunidades asumir un compromiso por la paz electoral, que incluye promover un voto libre y responsable, rechazar toda forma de violencia política, no difundir desinformación y defender la dignidad de cada persona incluso en medio del desacuerdo.De esta manera, la cartilla “Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política 2026” se presenta como una invitación a integrar la fe con la vida pública, promoviendo una participación política que contribuya a fortalecer la democracia y a construir una sociedad más justa, solidaria y reconciliada.Descargue aquí la cartilla completa: "Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política"Vea el mensaje del Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana sobre esta cartilla:
Vie 6 Mar 2026
En marzo, el Papa León XIV invita a rezar por el desarme y la paz: llama a transformar el corazón y las relaciones entre los pueblos
En medio de un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y una creciente carrera armamentista, el Papa León XIV ha invitado a los católicos de todo el mundo a unir su oración durante marzo de 2026 por el desarme y la paz.La intención de oración, difundida a través de la Red Mundial de Oración del Papa y del tradicional Video del Papa, propone rezar para que las naciones renuncien a la violencia y opten por el diálogo, la diplomacia y la reconciliación, al tiempo que exhorta a cada persona a “desarmar” su propio corazón del odio, el rencor y la indiferencia.Esta convocatoria espiritual, que se inscribe en la misión universal de la Iglesia de promover la fraternidad entre los pueblos, invita a transformar la oración en compromiso cotidiano por la paz.Un llamado urgente ante la espiral de violenciaAl presentar la intención de oración, el Santo Padre recordó que la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte, sino a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable.En su mensaje, advierte que los conflictos actuales y las tensiones internacionales ponen en riesgo la vida de millones de personas, especialmente de las poblaciones más vulnerables, y podrían prolongarse durante años si no se elige con decisión el camino de la reconciliación.Por ello, el Pontífice anima a los creyentes a pedir a Dios que ilumine a los líderes del mundo para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista y promover una convivencia basada en la justicia, la solidaridad y el respeto entre las naciones.Desarmar también el corazónMás allá del ámbito político o diplomático, el mensaje del Papa pone el foco en una dimensión profundamente humana y espiritual: la paz comienza en el interior de cada persona.En la oración difundida para este mes, el Santo Padre pide a Dios que desarme los corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo puedan convertirse en instrumentos de reconciliación.“La verdadera seguridad —señala el Pontífice— no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos”.Así, la paz no se presenta como un ideal abstracto, sino como una tarea concreta que se construye cada día en las relaciones familiares, comunitarias y sociales.Orar y actuar por una paz posibleEl Papa León XIV recuerda que cada gesto de reconciliación, cada palabra amable y cada decisión orientada al diálogo pueden convertirse en semillas de un mundo nuevo.Por ello, invita a los creyentes a hacer de la oración una fuerza capaz de transformar la historia, comprometiéndose a ser constructores de una paz cotidiana en sus familias, comunidades y entornos sociales.De este modo, la intención de oración de marzo se convierte en una invitación universal a renovar el compromiso por una humanidad reconciliada, donde el diálogo prevalezca sobre la violencia y la fraternidad sobre la lógica de la guerra.Vea Video del Papa a continuación:Oración por el desarme y la pazEn el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Señor de la Vida,que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza,creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra,para la fraternidad, no para la destrucción.Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: “La paz esté con vosotros”,concédenos el don de tu pazy la fortaleza para hacerla realidad en la historia.Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo,rogando que las naciones renuncien a las armasy elijan el camino del diálogo y la diplomacia.Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia,para que podamos ser instrumentos de reconciliación.Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridadno nace del control que alimenta el miedo,sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.Señor, ilumina a los líderes de las naciones,para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte,detener la carrera armamentista,y poner en el centro la vida de los más vulnerables.Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad.Espíritu Santo,haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana:en nuestro corazón, nuestras familias,nuestras comunidades y nuestras ciudades.Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliacióny cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.Amén.
Jue 5 Mar 2026
Monseñor John Mario Mesa Palacio inicia su servicio pastoral en Leticia con un llamado a formar discípulos misioneros
La Iglesia que peregrina en la Amazonía colombiana vivió este 4 de marzo un momento significativo con la posesión canónica de monseñor John Mario Mesa Palacio como Vicario Apostólico de Leticia, durante una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral Nuestra Señora de la Paz, en la capital del departamento del Amazonas.La celebración fue presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien, en nombre del Papa León XIV, acompañó el inicio del ministerio pastoral del nuevo vicario apostólico en esta jurisdicción misionera de la Iglesia en Colombia.La ceremonia congregó a 19 obispos, como signo de comunión episcopal, entre ellos los pastores de las jurisdicciones que integran la Provincia Eclesiástica de Florencia. En representación de la presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia participó su vicepresidente, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos. También asistieron sacerdotes, comunidades religiosas, autoridades civiles y militares, representantes de comunidades indígenas y cientos de fieles que quisieron acompañar este momento de gracia para la Iglesia amazónica.Gratitud por 25 años de servicio pastoralAl iniciar la celebración, el Vicario Apostólico Emérito de Leticia, monseñor José de Jesús Quintero Díaz, quien pastoreó esta Iglesia particular desde febrero de 2001, expresó su acción de gracias por el camino recorrido y destacó la continuidad de la misión evangelizadora.“El Buen Pastor sigue amando a los hermanos de esta jurisdicción eclesiástica y ese amor se manifiesta en la sucesión apostólica que hoy vivimos”, afirmó, al agradecer a Dios por haberle permitido servir durante más de dos décadas a esta Iglesia local.Monseñor Quintero animó a la comunidad eclesial del Vicariato a acompañar con esperanza al nuevo pastor y a continuar el camino de evangelización “con paz, optimismo y alegría”, confiando la misión al Señor, “el Divino Misionero”.Un acontecimiento de alegría para la Iglesia en ColombiaDurante su homilía, el Nuncio Apostólico destacó que la llegada del nuevo Vicario Apostólico constituye un acontecimiento significativo no solo para el Vicariato de Leticia, sino para toda la Iglesia en el país.“Este acontecimiento no se limita a ser ocasión festiva para este Vicariato, sino que lo es también para la Iglesia que peregrina en Colombia”, señaló monseñor Rudelli.El representante del Santo Padre agradeció el servicio pastoral de monseñor Quintero Díaz durante los 25 años que pastoreó ese vicariato.Asimismo, subrayó la importancia de la comunión entre las Iglesias particulares, recordando los históricos vínculos entre el Vicariato Apostólico de Leticia y la Diócesis de Santa Rosa de Osos, relación fortalecida desde 1989 por disposición del Juan Pablo II en el contexto de los territorios de misión.Monseñor Rudelli invitó al nuevo Vicario a ejercer su ministerio como un auténtico servicio pastoral:“El ministerio episcopal sea verdaderamente una tarea del amor: apacentar la grey que el Señor hoy le confía”, expresó, evocando la tradición espiritual de la Iglesia.También resaltó el papel del Vicariato dentro del camino pastoral de la Amazonía, impulsado especialmente tras el Sínodo para la Amazonía de 2019, que anima a fortalecer la misión evangelizadora en esta región.Un ministerio marcado por la misión y la cercaníaTras recibir oficialmente la posesión canónica, monseñor John Mario Mesa Palacio dirigió su primer mensaje como Vicario Apostólico de Leticia, en el que destacó que la esencia de la Iglesia es anunciar el Evangelio y formar verdaderos discípulos de Cristo.“El Señor nos llama a todos a la santidad. Desde el bautismo gozamos de la misma dignidad de hijos de Dios y somos llamados a participar en la misión de acompañar, pastorear y conducir al pueblo santo de Dios”, afirmó.El nuevo Vicario recordó que la vocación cristiana debe cultivarse con generosidad y acompañamiento, especialmente en contextos donde escasean las vocaciones, e insistió en la importancia de animar a los jóvenes a responder al llamado de Dios.“La Iglesia no está llamada simplemente a llenar registros de bautizados, sino a formar discípulos que conozcan, amen y sigan a Jesucristo”, señaló.En su intervención también subrayó la dimensión misionera de su servicio pastoral, recordando que el mandato de Cristo sigue vigente: “Vayan a todos los pueblos y anuncien la Buena Nueva del Evangelio”.Caminar juntos en una Iglesia sinodalMonseñor Mesa Palacio anunció que su ministerio estará marcado por la cercanía, el trabajo misionero y la sinodalidad, entendida como el caminar conjunto del pueblo de Dios.“Caminaremos juntos, viviendo la sinodalidad como un proceso de diálogo, escucha y discernimiento para descubrir lo que el Señor quiere para esta Iglesia particular”, afirmó.Asimismo, destacó la importancia de la cercanía pastoral en tres dimensiones fundamentales: con Dios, con los hermanos en el ministerio y con el pueblo de Dios, especialmente con los más sencillos y con las comunidades indígenas presentes en el territorio amazónico.“Qué bonito es ver acercarse a su pastor a los más humildes, a las comunidades indígenas, a las autoridades y a todo el pueblo de Dios”, expresó.El nuevo Vicario Apostólico manifestó además que asume esta misión con alegría y confianza en la acción del Espíritu Santo:“Lo asumo con decisión y con gozo, apoyado en Cristo, el Buen Pastor, y en la protección de Nuestra Señora, la Divina Pastora”.Un nuevo capítulo para la misión en la AmazoníaEl inicio del ministerio de monseñor John Mario Mesa Palacio representa, así, un impulso para fortalecer la evangelización, la comunión eclesial y la presencia pastoral de la Iglesia en la Amazonía colombiana, en comunión con el Santo Padre y con toda la Iglesia que peregrina en Colombia.
Jue 5 Mar 2026
Iglesia llama a garantizar la vida y el voto libre ante riesgos electorales en Colombia
Ante las alertas sobre violencia y presiones al electorado en distintas regiones del país, la Iglesia Católica en Colombia hizo un llamado urgente a proteger la vida de los ciudadanos y garantizar el ejercicio libre del voto en las elecciones al Congreso de la República que se realizarán el próximo 8 de marzo.El pronunciamiento fue hecho a través de monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal de Colombia para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, quien advirtió que diversos municipios del país enfrentan situaciones críticas que pueden afectar el normal desarrollo del proceso democrático.Sus declaraciones se dan en un contexto marcado por las recientes alertas de la Misión de Observación Electoral, que en su undécimo informe de seguimiento al proceso electoral de 2026 advirtió un aumento en los municipios con riesgo electoral por violencia y posibles irregularidades de cara a los comicios legislativos.Aumentan los municipios en riesgo electoralDe acuerdo con el informe de la MOE, 185 municipios del país presentan riesgo electoral consolidado, debido a la coincidencia de factores asociados a violencia y posibles irregularidades en el proceso democrático. Esta cifra representa un incremento frente a los 170 municipios que habían sido identificados en febrero en el primer mapa de riesgos para las elecciones nacionales de 2026.El documento señala además que 94 municipios se encuentran en riesgo extremo, lo que supone desafíos significativos para garantizar condiciones adecuadas de participación ciudadana durante la jornada electoral.Entre las regiones que generan mayor preocupación se encuentran los departamentos del Cauca y Antioquia, donde 21 y 20 municipios, respectivamente, han sido clasificados con ese riesgo extremo, lo que llevó a la organización a pedir a las autoridades una articulación institucional urgente para proteger el ejercicio del voto.Riesgos en territorios afectados por la violenciaEn este contexto, monseñor Henao advirtió que los mapas de riesgo muestran territorios donde la violencia, las amenazas y la presión sobre los ciudadanos pueden distorsionar la voluntad democrática.Según explicó, en varios municipios del país se han reportado coacciones a las comunidades, compra de votos y presiones para influir en la participación electoral, situaciones que afectan directamente la libertad de los ciudadanos para decidir en las urnas.El sacerdote señaló que una parte importante de estos territorios coincide con zonas donde se elegirán representantes de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, creadas para garantizar representación política a comunidades afectadas por el conflicto armado.“Un hecho muy importante en la historia del país, pero que no puede ser de ninguna manera distorsionado por la violencia y por las amenazas”, afirmó.Llamado a proteger la vida y el votoAnte este panorama, el Delegado de la Conferencia Episcopal hizo un llamado a todos los sectores de la sociedad a crear condiciones que permitan una participación democrática segura y libre.“Es muy importante en este momento hacer un llamado a toda la ciudadanía para que creemos condiciones de manera que el voto sea respetado y la vida de las personas sea plenamente garantizada”, expresó.El representante de la Iglesia Católica indicó que este llamado ha sido reiterado también en diálogo con la Defensoría del Pueblo, insistiendo en la necesidad de garantizar la seguridad de candidatos, líderes sociales y ciudadanos durante el proceso electoral.Un debate sin odio ni desinformaciónAdemás de las preocupaciones por la seguridad, la Iglesia hizo un llamado a que el debate político se desarrolle en un ambiente de respeto, evitando el lenguaje de odio y la desinformación.Monseñor Henao subrayó la importancia de promover un lenguaje constructivo que permita a los ciudadanos conocer las propuestas de los candidatos sin campañas de desprestigio o información falsa que distorsione el debate democrático.Llamado a los actores armadosEl delegado episcopal dirigió también un mensaje a los actores armados presentes en distintas regiones del país, pidiéndoles respetar el derecho fundamental de las comunidades a participar en las elecciones.“El voto es un derecho fundamental que debe ser respetado y garantizado en todo el territorio nacional”, afirmó.Asimismo, instó a quienes ya han manifestado su intención de respetar la jornada electoral a traducir ese compromiso en acciones concretas que permitan a la ciudadanía ejercer su derecho al voto sin presiones ni amenazas.Un momento clave para la democraciaFinalmente, monseñor Henao invitó a los colombianos a vivir este momento electoral con esperanza y compromiso ciudadano:“Este es un momento muy vivo de la democracia en Colombia que nos invita a participar activamente y hacer realidad los grandes principios que conducen hacia la paz y la reconciliación”.Vea a continuación el pronunciamiento del Delegado de la Conferencia Episcopal de Colombia: