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Criterios de la CEC 2021–2024: “Comunión permanente, verdad y respeto a la vida”
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Este martes 06 de julio, en rueda de prensa, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) presentó a la nueva directiva elegida para guiar el caminar pastoral de la Iglesia que comprende el trienio 2021 – 2024.
Durante su intervención, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien fue elegido para asumir como presidente de esta Institución, agradeció a la junta saliente su servicio de colegialidad episcopal y el aporte que hicieron al país, dejando “un legado de servicio y comunión”.
Monseñor Rueda Aparicio mencionó tres criterios que considera marcan las necesidades que tiene hoy no solo la Iglesia, sino también el país; estas, señaló, marcarán la ruta de trabajo para ir avanzando hacia la reconciliación: Camino de comunión permanente, verdad y respeto a la vida.
Observó que, entre todos, como miembros de la Iglesia, se tiene la tarea de buscar la verdad y esta, agregó, solo se logra a través del diálogo, de las diversidades, de los distintos puntos de vista que se tienen, del respeto y la escucha, señaló además, que es importante el papel que juega la familia en la construcción de estos escenarios donde los colombianos trabajan y viven.
“Le pido al Señor que nosotros, los que hemos sido nombrados para acompañar el caminar de la Iglesia, de la mano de los diferentes actores y en los distintos ambientes, podamos ser servidores de Cristo Jesús que se nos muestra como camino, verdad y vida”, aseveró.
La Iglesia no ha dejado nunca de trabajar por la paz
Por su parte monseñor Omar Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán y nombrado a ocupar el cargo de vicepresidente de la CEC, al ser interrogado sobre el papel que seguirá realizando la Iglesia durante esta gestión en materia de paz, observó que la Iglesia nunca ha estado ausente de este trabajo y es visible a través de las diferentes acciones que adelantan obispos, párrocos, religiosos, religiosas y laicos a lo largo del territorio nacional, pues “en toda parroquia de esta Colombia hay obreros por la paz”.
“Una de las tareas que esta responsabilidad que el Señor nos entrega hoy, a través de la CEC, es pensar el país y ayudarlo a salir de este conflicto que lo aflige en materia de paz. De no resolver el tema de la paz, estaremos estancados en muchos dolores, con muchas fracturas y, finalmente, no veremos el país que nos merecemos”.
Un mensaje de cercanía para los jóvenes
Monseñor Rueda también se dirigió a los jóvenes, recordándoles que son los protagonistas de este momento histórico que vive el país: “Ustedes son los constructores de la paz, constructores de un país que merece vivir bien, ustedes tienen todos los elementos para poder vivir en unidad, justicia y respeto”.
En este sentido también dijo: “Nosotros como Iglesia queremos acompañarlos, los que ya tuvimos una época de juventud, de trabajo y de anhelos los entendemos, queremos estar sirviéndoles a ustedes, en todos los caminos que sean caminos de bien común. Todos los caminos que sean búsquedas honestas para tener regiones en paz, para tener familias en paz, tener un país mejor y donde todos quepamos”.
A este respecto, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y quien ocupará el cargo de secretario general de la CEC, invitó a los jóvenes a caminar de manera sinodal con la Iglesia, siendo parte activa, dinámica y crítica de ella.
Los animó a realizar sus aportes en lo que será la próxima Asamblea Eclesial Latinoamericana que se realizará del 21 al 28 de noviembre en México. “A partir del mes de octubre vamos a iniciar el camino sinodal que nos propone el Papa Francisco; por eso, en estas iniciativas de Iglesia, queremos que los jóvenes nos acompañen, que caminen junto a nosotros y también sean Iglesia con nosotros”.
Seguiremos un camino de sinodalidad
Monseñor Omar Sánchez explicó que, si quizás el termino sinodalidad no es muy claro para todos, este indica es “un caminar juntos, una capacidad de lectura del otro, de integrar al otro, leer su diferencia y no escandalizarse, estos son elementos que son efectivamente la esencia de la Iglesia”.
Igualmente agregó: “Nosotros estaremos al frente para animar la acción pastoral de toda la Iglesia, esta será nuestra responsabilidad, animar a todo el episcopado recogiendo todos los intereses, todas las visiones, todas las preocupaciones y todas las apuestas posibles”.
“Así que la sinodalidad por todos los medios será propuesta y promovida por estos años que vienen, pero no como consenso de dos o tres personas, sino que hay un espíritu en la asamblea que quiere realmente renovar la Iglesia colombiana y a partir de esa inspiración, alcanzar esa meta de una sinodalidad encarnada y efectiva que le dé un nuevo matiz de acogida, de encuentro y de participación a todos dentro de la Iglesia”, puntualizó.
Cercanía en tiempo de pandemia
A este respecto, monseñor Alí Herrera dijo que a la Iglesia le duelen los casi 110.000 fallecidos que ha dejado la pandemia en el país, entre los que se han visto también afectados varios miembros de la Iglesia. “Como todos los colombianos también nosotros hemos tenido pérdidas. Somos conscientes de esta realidad de sufrimiento que se vive. Por ello, queremos ser esa Iglesia que acompaña, que es samaritana, que está muy atenta a las situaciones de dolor de tantas familias”.
El prelado agregó que, ante esta situación de dolor, la Iglesia seguirá acompañando, “pero sabiendo que acompañamos a los demás porque somos también ese signo de fragilidad y de vulnerabilidad, como cualquier ser humano”.
Seguiremos acompañando un diálogo social
Frente a las manifestaciones que se vienen presentando en el país, donde los jóvenes han venido siendo los protagonistas, monseñor Rueda Aparicio, señaló que la Iglesia ha venido y seguirá acompañando, junto con el PNUD, el escenario de diálogo.
“Quiero animar a los jóvenes y quiero animar a nuestros gobernantes, animar a los medios de comunicación que juegan un papel muy importante, a las universidades, al PNUD y nosotros como Iglesia nos animamos para seguir acompañando estos diálogos. Creo que cuando somos capaces de mirarnos de frente, de reconocernos, de valorarnos, de no estigmatizar al otro, sino de escucharlo con respeto, siempre vamos encontrando cosas nuevas que nos enriquecen y que nos proponen salidas”, asintió.
La sabiduría y la amistad social le hacen falta al país
Al referirse a este tema, el arzobispo de Bogotá aseguró que es importante, desde la vida familiar, empezar a cultivar la sabiduría social; considera que es desde el hogar donde se debe compartir y dialogar en las diferencias. “Cuando las distintas generaciones se encuentran y se escuchan, ahí va creciendo esa sabiduría social”.
Finalmente, dijo que “la sabiduría social unida a la amistad social son caminos, son herramientas, para ponerlas al servicio del momento histórico de la Iglesia y de la sociedad”.
Jue 26 Mar 2026
Siervas de Cristo Sacerdote proyectan su carisma al mundo digital: 'Abriendo fronteras desde la humanidad sacerdotal'
En un contexto marcado por nuevos desafíos pastorales y humanos para el ministerio sacerdotal, la Congregación de las Siervas de Cristo Sacerdote ha decidido abrir nuevos caminos de acompañamiento y reflexión desde el mundo digital. Se trata del proyecto “Abriendo Fronteras desde la Humanidad Sacerdotal”, una iniciativa que propone espacios permanentes de diálogo, escucha y formación en torno a la vida y misión de los sacerdotes.El proyecto será presentado públicamente el 28 de mayo de 2026, día en que la Iglesia celebra la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y desde esa fecha pondrá en marcha una plataforma pastoral que busca trascender fronteras geográficas para acompañar, desde distintas dimensiones, la realidad de quienes ejercen el ministerio presbiteral.Un foro digital para acompañar la humanidad del sacerdoteLa iniciativa se articula como un foro digital abierto a la comunidad, aunque con especial atención a los sacerdotes, y se desarrollará a través de tres espacios permanentes: un webinar mensual, un podcast semanal y un chat multimedia disponible las 24 horas.El propósito es propiciar una reflexión amplia sobre la humanidad sacerdotal, reconociendo que los ministros ordenados viven su vocación en medio de las realidades, tensiones y esperanzas propias del tiempo presente.Según explica la hermana Ana Inés Rincón Barbosa, religiosa de la congregación, la propuesta nace del deseo de mantener vivo el carisma recibido por su fundadora y proyectarlo hacia los nuevos lenguajes de la evangelización.“El carisma que recibió nuestra fundadora es sacerdotal mariano. La esencia de nuestra misión es velar por los ministros para dar gloria a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote. Como tenemos la responsabilidad de que este carisma no muera, sino que trascienda, vimos la oportunidad de aprovechar la digitalidad”, señala.Desde esa convicción, la comunidad religiosa decidió crear un espacio que permita acompañar a los sacerdotes más allá de las fronteras físicas, generando redes de apoyo y reflexión a través de los medios digitales.Una comunidad digital de oración, escucha y formaciónLa propuesta no se limita a la difusión de contenidos. A través de los diferentes formatos, el proyecto busca ofrecer también espacios de escucha y orientación, con la participación de sacerdotes, profesionales y especialistas que puedan aportar en procesos de acompañamiento espiritual y humano.Para la hermana Sandra Patricia Fajardo, integrante de la congregación, el objetivo es fortalecer la conciencia del valor del ministerio sacerdotal y promover una mayor cercanía entre los fieles y quienes ejercen este servicio en la Iglesia.“Nuestro carisma es acompañar y dar la vida por la santificación de los sacerdotes. Por eso hemos decidido donar nuestro tiempo y los vínculos que hemos construido con profesionales y sacerdotes, para dignificar cada vez más el ministerio sacerdotal”, afirma.Desde esta perspectiva, el proyecto también invita a los fieles a redescubrir la importancia de orar por los sacerdotes y acompañarlos en su misión, reconociendo el papel que desempeñan en la vida sacramental y pastoral de las comunidades.“Queremos ser una comunidad digital que no se limita a un horario, a un idioma o a una cultura, sino que por medio de las plataformas podamos sentir cada vez más ese corazón de Cristo Sacerdote”, añade la religiosa.Una iniciativa valiente en el mundo digitalPara diversos líderes eclesiales, este tipo de propuestas representan un paso significativo en la búsqueda de nuevas formas de presencia pastoral en el entorno digital.Monseñor Astolfo Ricardo Moreno Salamanca, vicario episcopal territorial del Espíritu Santo de la Arquidiócesis de Bogotá, también reconocido por ser misionero digital, destacó el valor de esta iniciativa y su aporte a la vida de la Iglesia.“Me parece una iniciativa valiente, una iniciativa audaz. Ellas salen de su zona de confort y se lanzan a un mundo que quizá no les resulta familiar inicialmente, pero lo quieren hacer de la mejor manera”, señaló.El sacerdote subrayó además que el proyecto se encuentra profundamente vinculado con el carisma propio de la congregación.“La misión de las Siervas de Cristo Sacerdote es acompañar y glorificar el sacerdocio de Cristo en la Iglesia. Por tanto, esta iniciativa no es algo marginal, sino que nace del corazón mismo de su vocación”, explicó.En ese sentido, invitó especialmente a los sacerdotes a acercarse a estos espacios, que pueden convertirse en oportunidades de formación, consuelo y orientación en distintos momentos de la vida ministerial.Un camino que se abre desde ColombiaA través de su página web y de plataformas como Spotify, YouTube, Zoom y redes sociales, “Abriendo Fronteras desde la Humanidad Sacerdotal” ofrecerá contenidos y espacios de interacción que permitan fortalecer la comprensión del ministerio sacerdotal y promover una cultura de cercanía y apoyo en torno a quienes lo ejercen.De esta manera, desde el carisma de una congregación religiosa fundada en Colombia, se siguen explorando nuevas formas de acompañar el sacerdocio y fortalecer la comunión de la Iglesia también en el continente digital.Vea el informe audiovisual a continuación:
Mié 25 Mar 2026
El Papa León XIV expresa condolencias a Colombia por tragedia aérea en Puerto Leguízamo
El Papa León XIV expresó su profundo pesar y cercanía espiritual con las víctimas del accidente aéreo ocurrido el pasado 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó al menos 68 personas fallecidas y decenas de heridos. El mensaje fue transmitido por la Nunciatura Apostólica en Colombia, a través de una carta dirigida a monseñor José Roberto Ospina Leongómez, obispo emérito de Buga y administrador apostólico del Obispado Castrense.Por medio del cardenal Pietro Parolin, el Santo Padre se unió "con profundo dolor” al sufrimiento de las familias que han perdido a sus seres queridos y encomendó a Dios el eterno descanso de los fallecidos. Asimismo, manifestó su cercanía con los heridos y con quienes participan en las labores de atención, impartiendo su bendición como signo de consuelo y esperanza en medio de esta tragedia.El siniestro, en el que, según han informado las autoridades, viajaban 125 personas —entre ellas tres pelotones de soldados—, ha suscitado una respuesta inmediata de la Iglesia en el territorio, marcada por la oración, la solidaridad y el acompañamiento pastoral.Desde el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano y el Obispado Castrense de Colombia se ha expresado la cercanía de la Iglesia con las víctimas, sus familias y las Fuerzas Militares, elevando súplicas por los sobrevivientes, por el eterno descanso de quienes han partido y por la fortaleza de quienes enfrentan este momento de dolor. En sus mensajes, han subrayado la esperanza cristiana que sostiene en medio de la prueba y la certeza de que Dios acompaña a los corazones quebrantados.Como signo concreto de este acompañamiento, durante estos días se han celebrado Eucaristías tanto en el territorio del vicariato como en el ámbito castrense, en memoria de las víctimas y en oración por sus familias.La comunicación del Papa León XIV se suma a las múltiples manifestaciones de solidaridad que ha suscitado esta tragedia en el país, mientras continúan las acciones de atención a los heridos y acompañamiento a las familias de las víctimas.
Mar 24 Mar 2026
Episcopados de Colombia y Ecuador piden acciones urgentes para superar tensiones fronterizas que afectan a las comunidades
En un mensaje pastoral conjunto, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana hacen un llamado “respetuoso, fraterno y apremiante” a los gobiernos de ambos países para que, con sentido humanitario, dispongan las acciones necesarias que permitan superar las tensiones actuales y restablecer la convivencia en la frontera.El texto, dirigido a los presidentes Gustavo Francisco Petro Urrego y Daniel Noboa Azín, así como a sus respectivas cancillerías, insiste en la urgencia de privilegiar el diálogo y de adoptar decisiones que protejan la vida, la dignidad y el bienestar de las comunidades afectadas.Una voz pastoral ante la crisis humanitariaDesde su misión de acompañamiento a los pueblos, los obispos expresan su “dolor y creciente preocupación” por la crisis humanitaria que padecen las poblaciones en ambos lados de la frontera, subrayando que esta situación golpea directamente a las familias y comunidades.En ese sentido, reiteran que, incluso en medio de las diferencias, debe primar siempre el cuidado y la defensa de la vida y la dignidad humana, como fundamento de toda acción social y política.Tender puentes, no profundizar distanciasEl mensaje pone en el centro la historia compartida entre Colombia y Ecuador, recordando los lazos fraternos que han permitido construir dinámicas de cooperación e intercambio en la frontera.Frente al contexto actual, los episcopados invitan a reconstruir ese “puente humano” entre las naciones, apelando al diálogo respetuoso y paciente como camino para fortalecer la hermandad, el perdón y la reconciliación.Las comunidades, en el centroLa Iglesia exhorta a las autoridades a intensificar los esfuerzos de diálogo y a garantizar que las decisiones adoptadas prioricen la dignidad y el bienestar de las familias y comunidades fronterizas, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad.En el contexto del tiempo litúrgico en el que se celebra la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, los obispos expresan su esperanza en una pronta reapertura de las fronteras como signo concreto de reconciliación y de superación de la crisis.Este llamado, firmado por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC (Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia) y por el cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera, OFM (Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana), reafirma la opción pastoral de la Iglesia de ponerse del lado de las personas, especialmente de quienes sufren las consecuencias de las tensiones entre los Estados.Esperanza que se hace camino en el territorioEn sintonía con este llamado, diversas iniciativas pastorales comienzan a surgir en la frontera como signos concretos de reconciliación. Es el caso del Viacrucis Binacional por la Paz, la Reconciliación y el Progreso de los Pueblos, convocado por las diócesis de Ipiales y Tulcán, junto con las Cáritas de ambos países y otras organizaciones aliadas.La jornada se realizará el viernes 27 de marzo a las 3:30 p.m. en el puente internacional entre Tufiño y Chiles, y busca promover la hermandad, la defensa de la vida, el trabajo y la esperanza, en medio de los desafíos sociales y de seguridad que afectan la convivencia y la dignidad de las comunidades fronterizas.Esta iniciativa se presenta como un signo de fe y unidad que recoge, desde el territorio, el llamado de la Iglesia a tender puentes, fortalecer la fraternidad y acompañar a las poblaciones que hoy claman por caminos de paz.
Mar 24 Mar 2026
Iglesia en Colombia reafirma la dignidad humana como eje de su acción pastoral por la vida
Inspirados por la declaración ‘Dignitas infinita’ y la enseñanza de la encíclica Evangelium vitae, que recuerda que “la vida es siempre un bien”, representantes de diversas jurisdicciones eclesiásticas del país se reunieron en Bogotá, en el Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral de la Vida 2026, convocado por la Conferencia Episcopal de Colombia del 16 al 18 de marzo.El espacio permitió analizar las realidades sociales que hoy afectan la dignidad humana y fortalecer la respuesta pastoral de la Iglesia frente a estas situaciones.El encuentro fue presidido por monseñor Alejandro Díaz García, obispo auxiliar de Bogotá y presidente de la Comisión Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida.El padre Nelson Ortiz Rozo, director del Departamento de Promoción y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal de Colombia, explicó que el evento buscó propiciar un espacio de discernimiento pastoral entre sacerdotes, religiosos y laicos, frente a las realidades que hoy afectan la vida humana en el país.“Al convocar este encuentro nacional de delegados buscamos que las jurisdicciones eclesiásticas puedan tener un espacio de reflexión y discernimiento sobre la realidad de las violencias en nuestro país y, a partir de ello, articular acciones que nos permitan dar una respuesta iluminadora y esperanzadora”, afirmó.Nuevas realidades que interpelan la defensa de la vidaLas reflexiones del encuentro abordaron diversas situaciones que hoy afectan la dignidad humana en Colombia. Entre ellas: la violencia estructural, la violencia intrafamiliar, la violencia digital, la trata de personas, la maternidad subrogada y otras realidades que impactan a personas y comunidades en distintos momentos de la vida.Para los participantes, comprender estas dinámicas sociales es fundamental para fortalecer una acción pastoral más cercana a las realidades que viven las personas.“Entre nuestras realidades se vienen dando lo que se llaman las violencias directas, pero también violencias estructurales y violencias culturales”, explicó el padre Víctor Antonio Bustamante, sacerdote de la Arquidiócesis de Cartagena.Una defensa de la vida que abarca todas sus etapasUno de los énfasis del encuentro fue reafirmar una comprensión integral de la defensa de la vida humana, que abarca todas las etapas de la existencia y todas las circunstancias en las que la dignidad de la persona puede verse vulnerada.“Nuestra lucha como Iglesia no es solamente en defensa de la vida del concebido no nacido, sino también de todos los momentos de la vida humana que se encuentran en riesgo”, señaló María Elizabeth Osorio Zuluaga, psicóloga de la Delegación de Pastoral Familiar de la Diócesis de Sonsón-Rionegro.Desde esta perspectiva, la pastoral de la vida se entiende como una misión transversal dentro de la acción evangelizadora de la Iglesia.“Somos una pastoral que atraviesa todas las realidades, porque en todas las pastorales hay vida humana”, expresó Karen Lizeth Bejarano, integrante del equipo de Promoción y Defensa de la Vida de la Diócesis de Facatativá.Formación y articulación pastoralOtro de los puntos centrales del encuentro fue la necesidad de fortalecer la formación de los agentes de pastoral y promover una mayor articulación entre diócesis, comunidades e instituciones que trabajan en la defensa y promoción de la vida.Según el padre Nelson Ortiz, responder a los desafíos actuales implica profundizar tanto en la formación doctrinal como en el conocimiento de las realidades sociales que afectan la dignidad humana.“Necesitamos formarnos más, tanto en la doctrina de la Iglesia, como en el conocimiento de la manera como estas estructuras del mal buscan atentar contra la dignidad de la persona humana”, afirmó.En este contexto, los delegados destacaron la importancia de generar redes de colaboración que permitan acompañar de manera más efectiva a las personas en situación de vulnerabilidad.Un compromiso renovado con la cultura de la vidaDurante el encuentro, los delegados también compartieron experiencias pastorales que adelantan en sus jurisdicciones y renovaron su compromiso de seguir promoviendo la dignidad de cada persona.Para la Iglesia, este trabajo pastoral busca contribuir a la construcción de una sociedad más justa y fraterna, donde cada vida sea reconocida y acompañada.“Terminamos este encuentro llenos de alegría y con la disposición de seguir caminando en comunión y sinodalidad para dar una respuesta de caridad a los hermanos más frágiles y débiles”, concluyó el padre Nelson Ortiz.De este modo, la Iglesia en Colombia reafirma su compromiso de seguir anunciando el Evangelio de la vida y de fortalecer acciones pastorales orientadas a promover una auténtica cultura de la vida en el país.Vea a continuación el informe audiovisual del encuentro: