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Cartagena sede del IV Encuentro Nacional Apostolado del Mar y los Ríos

Mar, 26/07/2022 - 13:58 editorCEC1

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IV Encuentro Nacional Apostolado del Mar y los Ríos

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Mar 9 Dic 2025

Adviento solidario en Colombia: Cáritas lanza campaña para seguir apoyando a comunidades durante emergencias humanitarias

El Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana lanzó oficialmente su campaña de anual de Adviento, un llamado nacional a la solidaridad para fortalecer la capacidad de respuesta de la Iglesia ante emergencias humanitarias.La iniciativa, que se impulsa a través del lema “Somos la fuerza solidaria que impulsa a Colombia”, busca recaudar fondos para mantener operativa en 2026 la red nacional de atención a emergencias, particularmente ante el aumento de fenómenos naturales y desplazamientos forzados en el país.Durante el 2025, a través de este sistema, Cáritas Colombiana ha respondido a 24 situaciones críticas: 18 provocadas por la ola invernal y 4 por conflicto armado, beneficiando a 3.076 familias (11.231 personas) a nivel nacional con kits de alimentos, higiene, alojamiento y cocina, por un valor ejecutado de $750 millones de pesos (COP).Impacto y capacidad logística demostradaUno de los operativos humanitarios más significativos del año, que forma parte de la respuesta nacional, fue la intervención en la región del Catatumbo, donde se presentó una crisis con más de 54.098 personas desplazadas. Gracias a los fondos recaudados y a alianzas estratégicas con la red de bancos de alimentos de Colombia (ABACO) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), Cáritas Colombiana fue la primera organización en acceder a la zona, entregando 332.355 kilogramos de alimentos a 17.680 personas en condición de desplazamiento y confinamiento en los municipios de Tibú, La Gabarra, El Tarra, Ocaña, Cúcuta, el resguardo indígena Catalaura (Norte de Santander) y Bucaramanga.“Esta intervención demostró no solo nuestro compromiso, sino la capacidad logística para llegar a contextos críticos y de difícil acceso”, destacó Cáritas Colombiana.Un modelo de respuesta con cuatro décadas de experienciaLa capacidad operativa de esta organización eclesial se sustenta en el Servicio Nacional de Emergencias, creado en 1983 tras el terremoto de Popayán y consolidado tras la erupción del Nevado del Ruiz en 1985. Durante cuatro décadas, este sistema ha desarrollado una metodología centrada en las personas, articulando la red de las 78 jurisdicciones eclesiales en todo el territorio nacional.El modelo combina tres ejes fundamentales:+- Respuesta inmediata en las primeras 72 horas críticas.- Fortalecimiento comunitario para que las poblaciones no solo reciban ayuda, sino que desarrollen capacidades para enfrentar y anticiparse a las emergencias.- Recuperación temprana que transforma realidades, yendo más allá de la asistencia inmediata.De la solidaridad reactiva a la construcción de capacidades comunitariasLa campaña subraya que donar trasciende el acto caritativo tradicional para convertirse en una inversión estratégica en la resiliencia del país. Los fondos recaudados financian la capacidad de reacción, permiten adquirir y distribuir kits de ayuda, mantener la logística y desplegar equipos a territorios remotos.“La capacidad de este organismo para seguir acompañando a las personas y reconstruyendo comunidades depende, en gran medida, de que los colombianos comprendamos que cada donación es capital de respuesta nacional, un aporte concreto a la seguridad humanitaria de nuestro propio territorio”, agregó la institución.Invitación a la acción y la esperanzaMás allá del mensaje espiritual del Adviento, esta campaña representa un llamado de la Iglesia Católica a reflexionar sobre la importancia de apoyar a quienes más sufren, preparando el corazón para recibir la esperanza de esta época en plenitud, armonía y paz.“La verdadera transformación ocurre cuando la información se convierte en acción, y la acción en Esperanza”, expresó la entidad, invitando a todos los fieles y personas de buena voluntad a sumarse a esta fuerza solidaria.Para donar a la Campaña de Adviento 2025:Enlace en línea: https://merchant.accivalconnect.com/botonPerzonalidado/f93f8ffa-a2b5-489e-8915-31c7b7316601Fondo de Emergencias: Banco de Bogotá, Cuenta Corriente No. 08133959-0 a nombre del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana.

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Lun 24 Nov 2025

COP30: Iglesia y comunidades de Colombia y del Sur Global reclamaron transición justa, reparación histórica y ética ecológica

La Iglesia colombiana llegó a la COP30 con un mensaje contundente y urgente desde los territorios: la crisis climática está profundizando desigualdades y poniendo en riesgo la supervivencia de comunidades enteras. Monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, presente en Belém como vocero del Episcopado, enfatizó que Colombia necesita compromisos reales de financiación, protección amazónica y transición justa, y que la comunidad internacional debe escuchar “la voz de quienes ya están viviendo los impactos más severos del cambio climático”.A 33 años de la primera COP —creada con la promesa de coordinar la acción climática global— el deterioro ambiental avanza con mayor rapidez que las respuestas políticas. En 2023, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que ya no vivimos un “calentamiento global”, sino una “ebullición global” que amenaza la vida en todas sus formas. Esa crisis golpea con especial fuerza a los países del Sur Global, escenario en el que la Iglesia Católica elevó una voz profética desde Belém, recordando que la urgencia dejó de ser advertencia para convertirse en amenaza concreta para millones de personas.La presencia de la Iglesia Católica latinoamericana, caribeña, africana y asiática marcó un hito histórico en la Amazonía. Con una voz articulada desde el Sur Global, obispos, delegaciones eclesiales, comunidades acompañadas por Cáritas y líderes territoriales colombianos exigieron avanzar hacia una justicia climática real, una ética ecológica global y una conversión ecológica integral acorde con la gravedad de la crisis planetaria.Monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Soacha y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, lideró la representación eclesial en los escenarios diplomáticos, en espacios de sociedad civil y en el histórico encuentro entre obispos del Sur Global.“Si no detenemos el cambio climático, estamos abocados a una destrucción. Para el año 2050 las condiciones del mundo serían absolutamente difíciles”, advirtió al terminar su participación en la cumbre.Un mensaje desde el Sur Global: reparaciones históricas y fin de las falsas solucionesDurante la COP30, las Conferencias Episcopales de África, Asia, América Latina y el Caribe entregaron a la presidencia de la Convención de la ONU un documento titulado “Un llamado por la justicia climática y la casa común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones". En él denuncian temas como:⁃ la mercantilización de la naturaleza,⁃ la expansión de nuevas infraestructuras fósiles,⁃ los mercados de carbono que trasladan la carga a los más pobres,⁃ la tecnocracia sin justicia,⁃ las falsas soluciones del llamado “capitalismo verde”.El documento es contundente:“La Iglesia no guardará silencio. Rechazamos las falsas soluciones y exigimos la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.”“Los países ricos tienen una deuda histórica con quienes han sufrido los impactos del extractivismo y el colapso climático.”Los obispos advierten que estos enfoques profundizan desigualdades históricas y perpetúan un modelo que sacrifica territorios y pueblos enteros. Frente a ello, exigen acciones estructurales y de largo alcance: la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, el fortalecimiento de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), el cumplimiento riguroso del Acuerdo de París y el compromiso de alcanzar deforestación cero en 2030, especialmente en ecosistemas estratégicos como la Amazonía. También, reclaman mecanismos de gobernanza climática con participación activa y vinculante de comunidades locales, pueblos indígenas, sociedad civil y organizaciones basadas en la fe.Reparación histórica: una exigencia ética y no negociableMonseñor Juan Carlos Barreto reforzó el llamado al señalar que la crisis climática no puede abordarse solo desde criterios técnicos o financieros, sino desde la responsabilidad histórica. Recordó que los países industrializados “han concentrado los beneficios de un modelo extractivo y altamente dependiente de los combustibles fósiles, dejando una huella ecológica que hoy recae con mayor dureza sobre los países pobres y en desarrollo”.Para el prelado, la reparación es un imperativo moral:“Los países desarrollados deben reparar históricamente a los países en vías de desarrollo por el daño ecológico causado. No se trata ya de préstamos ni de ayudas condicionadas; se trata de reconocer una deuda acumulada durante décadas y de asumir compromisos reales.”Dicha reparación debe traducirse —insistió— en financiación justa, sin generar deuda, con acceso directo para las comunidades y acompañada de la eliminación progresiva de los combustibles fósiles y una transformación profunda de la arquitectura financiera internacional. Sin este reconocimiento histórico, cualquier acuerdo climático queda “incompleto, desbalanceado e injusto” agregó monseñor Barreto.Reconocimiento de la ONU: “Sigan hablando y háblenlo alto”En un gesto sin precedentes, la ONU reconoció públicamente el liderazgo ético de la Iglesia Católica en las negociaciones climáticas. Gustau Mañez Gomis, jefe del gabinete de la COP, afirmó:“Cuando la religión habla, la política escucha. Tienen mucha autoridad moral para mover la política en la dirección correcta. Sigan hablando y, por favor, háblenlo alto.”El organismo destacó documentos del magisterio, como Laudato si’, Laudate Deum, y la voz del Papa León XIV; se refirió a ellos como referencias morales globales indispensables.El mensaje del Papa León XIV: guardianes de la creaciónEn un video transmitido durante la cumbre, el Papa León XIV exhortó:“Somos guardianes de la creación, no rivales por sus bienes. Actuemos con rapidez, fe y profecía para proteger el don que Dios nos confió.”El Pontífice afirmó que aún es posible mantener el aumento de la temperatura bajo los 1.5°C, aunque advirtió que “la ventana se está cerrando”.Colombia en la COP30: cinco apuestas que convergen con la voz de la IglesiaLa delegación del Gobierno colombiano llegó a Belém con una agenda climática que tiene amplia sintonía con los llamados de la Iglesia:1. Transición energética y eliminación progresiva de combustibles fósiles2. Integración entre biodiversidad y clima, defendiendo el legado de la COP163. Protección de pueblos indígenas, afros y campesinos4. Reforma financiera internacional y alivio de deuda5. Financiación para la Amazonía y bosques tropicalesEn el marco de la cumbre, Colombia obtuvo además un resultado histórico:
USD 100 millones del The Journey Fund para impulsar una transición energética justa, siendo el primer país de la región en recibir este apoyo.“No podemos pensar solo en lo tecnológico. Necesitamos una ética ecológica que nos permita compartir valores comunes independientemente del país o la fe”, afirmó monseñor Barreto.Aporte colombiano: experiencias territoriales presentadas por CáritasEl Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana presentó experiencias emblemáticas de ecología integral desarrolladas con comunidades.1. Reducción del Riesgo de Desastres en La Mojana (Ayapel, Córdoba): reconocido como ejemplo de adaptación basada en comunidades. Se han logrado alcances como:- Comités de gestión del riesgo- Rutas de evacuación y terraplenes- Mapeos participativos- Liderazgo y empoderamiento comunitario2. Comunidad de Tierra y Territorio (CTT): una propuesta integral que articula ambiente, territorio, soberanía alimentaria y paz que incluye actividades como:⁃ Conservación de semillas nativas⁃ Sistemas agroforestales y biofábricas⁃ Incidencia contra la deforestación⁃ Economía solidaria liderada por mujeres⁃ Diálogo intercultural y espiritualidad ecológicaLíderes comunitarios y ambientales del Guaviare en la COP30De la mano del SNPS-CC, a través del proyecto ‘Global’, y gracias al apoyo de Cáritas Alemania, participaron en la COP30, ratificando con sus testimonios ratificaron que la solución climática empieza en los territorios:- Ana Bertilde Cuesta, referente agroecológica en El Retorno, ha transformado su finca en un modelo de transición productiva sostenible, impulsando prácticas agroecológicas, recuperación de suelos y fortalecimiento del papel de las mujeres como guardianas de la biodiversidad.- Veiler Peña, joven líder campesino de la Zona de Reserva Campesina La Guardiana del Chiribiquete, expuso cómo las comunidades están resistiendo a la deforestación mediante organización social, gobernanza local y propuestas de manejo comunitario del territorio.- Yesid Pereira Ovalle, de la vereda La Carpa, compartió la iniciativa de la “semillatón” y el proceso para crear una Casa de Semillas del río Guayabero, una apuesta que garantiza soberanía alimentaria, adaptación al clima y protección del patrimonio biocultural de la región.Iglesia latinoamericana: conversión ecológica, coherencia y comunidades Laudato si’En diálogo con el CELAM, monseñor Barreto resaltó el avance hacia comunidades eclesiales sostenibles:⁃ Más de 50 eco-parroquias y parroquias Laudato Si’ en certificación.⁃ 250 animadores Laudato Si’ formados recientemente.⁃ Alianzas CELAM – Movimiento Laudato Si’ – CEC.⁃ Transformaciones ecológicas en templos, seminarios, colegios y obras pastorales.“El testimonio interno fortalece la incidencia pública”, afirmó el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.Obispos del Sur Global: “La tierra casi sangra”Durante este encuentro eclesial e intercontinental en la COP30 se destacaron tres voces:⁃ Cardenal Jaime Spengler: “La tierra casi sangra. No es un recurso para ser explotado.”⁃ Cardenal Fridolin Ambongo: Alertó sobre refugiados climáticos y conflictos por minerales verdes.⁃ Cardenal Felipe Neri Ferrão: Exigió detener la expansión fósil y garantizar financiación justa.Hacia una Iglesia que vigila, acompaña y actúaLa Iglesia dejó claro que su participación no es simbólica. Asumió compromisos internos para responder con coherencia al desafío climático: promoverá economías basadas en la solidaridad y la sobriedad feliz, impulsará educación en ecología integral, apoyará las luchas territoriales de comunidades e indígenas y pondrá en marcha un Observatorio Eclesial sobre Justicia Climática para vigilar el cumplimiento de los acuerdos climáticos y denunciar sus incumplimientos.“Este es un espacio absolutamente necesario donde la Iglesia tiene que estar. Cada día mejoramos nuestra articulación y participación”, afirmó monseñor Barreto.La COP30 recordó que el cuidado de la creación es un imperativo ético y espiritual. La Iglesia colombiana, en sintonía con el Sur Global, reafirmó que la ecología integral es camino de justicia, paz y esperanza, y que la vida de la Amazonía —y de los pueblos que la habitan— depende de decisiones que no pueden esperar.Vea a continuación el informe audiovisual:*Agradecimientos especiales a Cáritas Brasil por el cubrimiento audiovisual que facilitó la creación de esta pieza audiovisual sobre la participación de la Iglesia en la COP30.

Jue 18 Sep 2025

Iglesia movilizó a cerca de 70 seminaristas y sacerdotes para ser "Mensajeros de Paz" en la Diócesis de Barrancabermeja

Entre el 6 y el 13 de septiembre, en el marco de la Semana por la Paz 2025, la Diócesis de Barrancabermeja vivió una intensa jornada de evangelización con la misión “Mensajeros de Paz”. Guiados por el versículo “Mira que estoy a la puerta y llamo” (Ap 3,20), seis sacerdotes y 61 seminaristas del Seminario Nacional Cristo Sacerdote de La Ceja (Antioquia) visitaron quince parroquias, llevando un mensaje de fe y cercanía a las familias y comunidades.La misión, impulsada por monseñor Ovidio Giraldo Velázquez, Obispo de la Diócesis, buscó ser el reflejo de la “Iglesia en salida”, que proponía el Papa Francisco, especialmente, para llegar a las periferias existenciales. El objetivo central de esta misión fue la creación de “casas de reunión”, espacios destinados a fortalecer la fe, compartir la Palabra y tejer lazos fraternos que perduren en el tiempo.Esta iniciativa pastoral adquiere una importancia crucial en el contexto actual de Barrancabermeja. Esta región del Magdalena Medio continúa enfrentando complejos desafíos de violencia, presencia de grupos armados ilegales y afectaciones a la población civil. En este escenario, iniciativas que promueven la paz, la reconciliación y la reconstrucción del tejido social desde la base, como la llevada a cabo por la Diócesis, no son solo actos de fe, sino también una respuesta concreta a la necesidad de espacios de protección, dignidad y esperanza para las comunidades.Un trabajo de visita y encuentro“Hemos tenido una experiencia muy bonita, de visiteo, el encuentro con las personas, con las familias, encuentros comunitarios... celebraciones piadosas y la Santa Eucaristía”, compartió monseñor Giraldo, reflejando el espíritu de cercanía que caracterizó la iniciativa.Esta misión se enmarca dentro del Plan de Misión y Pastoral Integral de la Diócesis, que promueve la formación de pequeñas comunidades eclesiales como núcleos vivos de fe, esperanza y caridad; un caminar pastoral que se articula con el lema de esta 38ª Semana por la Paz: “Arropamos la vida con dignidad y esperanza”, reflejando la necesidad de ser Iglesia samaritana en medio de un pueblo que anhela reconciliación, justicia y paz.El diácono Brayan Mayorga explicó otro una de las grandes metas: “El Sistema Integral de Evangelización tiene como propuesta fortalecer la comunidad para lograr algún día tener una comunidad más fraterna”.La post-misión: el trabajo continúaEl éxito de la misión se medirá por su continuidad. Carlos Patiño, seminarista de la diócesis, destacó el siguiente paso: “De aquí en adelante simplemente es coordinar muy bien la post misión, donde nuestros laicos, en estos grupos y casas de reunión, seguirán con esa labor de kerigma, conformando más en la fe a nuestros fieles”.La misión “Mensajeros de Paz” dejó una semilla de esperanza en las comunidades visitadas. Con la oración compartida y el testimonio de los misioneros, la diócesis renueva su propósito de ser fermento de paz y faro de luz en la región.Vea el informe audiovisual a continuación:

Vie 12 Sep 2025

Desde Cartagena, presidente del Episcopado Colombiano pide no normalizar las "nuevas esclavitudes" que amenazan los derechos humanos

Con una multitudinaria caminata y una Eucaristía presidida por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, la Arquidiócesis de Cartagena vivió una jornada de profundo significado espiritual y social este 9 de septiembre. En la fiesta litúrgica del patrono de los Derechos Humanos, Día Nacional de los Derechos Humanos y en el marco de la 38ª Semana por la Paz –extendida a Mes por la Paz–, la ciudad portuaria se convirtió en epicentro de esperanza y de un llamado contundente a no acostumbrarse a las injusticias que aún laceran a Colombia.La jornada inició con una simbólica caminata por la paz que partió desde el Colegio Salesiano. Cientos de personas, agentes pastorales, representantes de instituciones educativas, públicas, privadas y de la sociedad civil, portaron como estandarte una “colcha de la paz”, un vasto telar compuesto por retazos que narraban historias de perdón, resiliencia y anhelo de reconciliación desde diversos territorios.Este colorido mosaico de esperanza encontró su destino en la Iglesia de San Pedro Claver, donde monseñor Francisco Javier Múnera Correa, Arzobispo de Cartagena y Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, presidió una solemne Eucaristía.Un legado que interpela el presenteInspirándose en el legado del “esclavo de los esclavos”, en su homilía, el presidente del Episcopado Colombiano trazó un paralelo entre la obra del santo jesuita del siglo XVII y las “nuevas formas aberrantes de esclavitud” del presente.“San Pedro Claver nos enseñó que la caridad ayuda a comprender la verdad, y que la verdad exige gestos concretos de caridad”, afirmó, citando las palabras del Pontífice.Con firmeza, señaló que el legado de quien restauró la dignidad de los esclavizados africanos exige hoy una acción decidida: “No podemos normalizar —con nuestros silencios o indiferencias— las formas de esclavitud que todavía pasan ante nuestras miradas… la trata de personas, el trabajo forzado, la violencia sexual, el reclutamiento de menores y todas las expresiones de exclusión y marginación”.Monseñor Múnera enfatizó que la paz solo se alcanza mediante “la misericordia activa y el compromiso con la justicia” para “desenredar la compleja madeja de los desencuentros”.“La exigencia de construir la paz pasa por ser firmes en los principios innegociables, pero siempre caritativos. Esa fue la pedagogía de Pedro Claver: hablar con las manos, actuar con las obras, tocar la carne herida del hermano”, subrayó.Voces que tejen esperanzaLos testimonios de los laicos participantes dieron cuerpo y alma a este mensaje episcopal. Nancy Herrera Méndez, del barrio El Pozón, explicó el sentido de la colcha de la paz: “Refleja la paz, el amor, la esperanza… Queremos que haya estos tres valores para que no haya tanta muerte, tanta violación de niños, de mujeres, de secuestro, de desplazamiento. No queremos más guerra, queremos la paz”.Por su parte, Edwin Javier Arrieta Jiménez vio en la actividad “una oportunidad de expresar (…) Todo lo que tiene que ver con la unión y la fraternidad. Esto simboliza el sanar heridas, el reconciliar corazones, el estrechar nuevamente brazos”.Beatriz Salas, feligrés participante, destacó la dimensión nacional y continua del esfuerzo: “Cumplimos 38 años de estar conmemorando la Semana por la Paz… Vamos a continuar con una agenda muy nutrida, partiendo especialmente de la cultura del encuentro y continuar escuchando las voces de los que no tienen voz”.Un compromiso que trasciende lo conmemorativoLa celebración no se limitó a los actos litúrgicos. Frente al altar del Santuario, se exhibieron cuadros de la iniciativa Artepaz, elaborados por jóvenes de 17 instituciones educativas, que plasmaron su anhelo de paz desde la creatividad y la sensibilidad adolescente.Al finalizar, la consigna que el Papa Francisco dejó en 2017 y que monseñor Múnera reiteró resonó con fuerza en el claustro colonial, sellando un compromiso que busca ir más allá de un día de conmemoración: “Pedro Claver nos dejó la consigna a todos los colombianos: ser esclavos de la Paz para siempre”. Un llamado a que la fiesta despierte el deseo de entrega y servicio, inspirando a una nación entera a ser generadora de paz y sembradora de esperanza.Vea el informe audiovisual a continuación: